{"id":2475,"date":"2021-11-20T20:36:05","date_gmt":"2021-11-20T20:36:05","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=2475"},"modified":"2023-11-24T18:36:25","modified_gmt":"2023-11-24T18:36:25","slug":"humberto-mata-dos-cuentos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/humberto-mata-dos-cuentos\/","title":{"rendered":"Dos cuentos de Humberto Mata"},"content":{"rendered":"<h3>\u00bfTodav\u00eda te acuerdas de nosotros?<\/h3>\n<p>La ma\u00f1ana estaba despejada. El hombre, entrado en a\u00f1os, navegaba sobre aguas inm\u00f3viles, simplemente navegaba y entonces lo vio. En una parte poco visitada del estanque, en un lugar lleno de formas in\u00e9ditas y acaso arbitrarias, en un sitio donde el agua est\u00e1, si eso es posible, menos turbia que en otros y en donde nadie puede pasar por alto la aterradora hondura del lugar ni dejar de presumir el fondo pantanoso, all\u00ed sucedi\u00f3 algo extraordinario, all\u00ed lo vio: un pez asom\u00f3 a la superficie de las aguas su lomo plateado y luminoso, sus negros y enormes ojos, su boca puntiaguda, sus aletas viol\u00e1ceas. Era alargado y brillante, med\u00eda cuando menos veinte cent\u00edmetros, era flexible, \u00e1gil. Qu\u00e9 asombro ante aquella visi\u00f3n inexplicable, qu\u00e9 alegr\u00eda\u2026 o temor. Exist\u00eda, estaba all\u00ed, era un hermoso y brillante pez, un pez en el estanque, a pesar de que aquellas aguas estaban consideradas como muertas desde hac\u00eda muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>El estanque es una extensa superficie de aguas descompuestas que la luz del sol no logra iluminar por completo, ya que una niebla perpetua est\u00e1 posada sobre ellas acentuando la monoton\u00eda del lugar. Una sensaci\u00f3n arcaica de algo pastoso, producida por lo que pareciera ser una gelatina en v\u00edas de modificar de estado, se adhiere a las aguas del estanque como viscosas sanguijuelas. \u00bfRecuerdas Rebeca, recuerdas aquellos momentos de intenso amor?<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 a la casa corriendo y le cont\u00f3 a su mujer lo ocurrido. Le dijo que saldr\u00eda de pesca, le dijo que iba a pescar lo que tal vez ser\u00eda el \u00faltimo pez del estanque.<\/p>\n<p>Rebeca era poco t\u00edmida y no escatimaba momentos para hacerle saber la ridiculez de sus prop\u00f3sitos imposibles. El la segu\u00eda amando, sin embargo; o acaso tambi\u00e9n por eso ella lo segu\u00eda amando. Le dijo:<\/p>\n<p>\u2014Sigues perdiendo el tiempo, otra vez buscando lo que no existe\u2026 como siempre. El estanque est\u00e1 muerto, cuando nacimos ya estaba muerto, cuando nacieron nuestros abuelos ya estaba muerto. Bien sabes que es as\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Pero yo lo vi, mujer, lo vi de cerca, estaba all\u00ed donde el estanque parece m\u00e1s hondo, yo vi sus ojos y sus aletas\u2026<\/p>\n<p>Si ella fuera m\u00e1s comprensiva, pens\u00f3 el hombre, si ella lo acompa\u00f1ara m\u00e1s en sus andanzas tal vez olvidar\u00eda o cuando menos\u2026 Pero \u00e9l tampoco puede olvidar, y si siguen juntos es porque son viejos y a esas alturas de la vida ya ciertas cosas no se pueden olvidar\u2026 El vio ese pez, de eso est\u00e1 seguro.<\/p>\n<p>Estuvo a punto de decirle a Rebeca que fueran juntos al estanque, que lo acompa\u00f1ara durante la pesca, que recordaran aquellos a\u00f1os en que comenzaron a quererse y se ve\u00edan en el estanque, pero el silencio o algo que tiene que ver con \u00e9ste se lo impidi\u00f3. Decirle eso ser\u00eda peor, de todas maneras, ser\u00eda descongestionar ciertos conductos que si bien nunca hab\u00edan estado del todo obstruidos por lo menos permanec\u00edan (o ellos los segu\u00edan manteniendo) en un estado de acuciante deseo de negaci\u00f3n y posibilidad. Tom\u00f3 una ca\u00f1a de pescar, sali\u00f3 de la casa y se dirigi\u00f3 al estanque.<\/p>\n<p>Desde el estanque el pueblo se ve diminuto, pareciera estar oculto o rehuir de las miradas. All\u00ed, en el pueblo, vivieron sus antepasados y los de su mujer, y all\u00ed viven \u00e9l y Rebeca. Est\u00e1n muy solos, eso es verdad, nunca tuvieron hijos. Por momentos \u00e9l piensa que ella no quiso tenerlos, pero sabe que esto no es cierto; ella quiso tenerlos tanto como \u00e9l, pero no pudieron. A veces las parejas no tienen hijos porque la mezcla no funciona, \u00e9l recuerda muchos ejemplos de uniones que se destruyeron por infertilidad y al poco tiempo tanto la mujer como el hombre tuvieron hijos con otras parejas. A veces la mezcla no funciona, piensa el hombre mientras observa la ca\u00f1a y el sedal que corta el agua y se hunde en la espesura del estanque. Rebeca era una mujer muy bella, aun sigue siendo bella, muy bella, s\u00ed se\u00f1or. \u00bfRecuerdas c\u00f3mo nos quer\u00edamos, recuerdas los abrazos y los besos, todav\u00eda te acuerdas de nosotros querida Rebeca?<\/p>\n<p>Ese d\u00eda no tuvo suerte con la pesca. Ma\u00f1ana insistir\u00eda. \u00bfQu\u00e9 otra cosa pod\u00eda hacer si no\u2026? Ya el pueblo era un sitio poco agradable para vivir, con tanta soledad era menos agradable cada d\u00eda. Algunas veces se le ocurr\u00eda algo malo, se le ocurr\u00eda que todo el lugar estaba cubierto por una niebla que imped\u00eda el paso del sol; o tambi\u00e9n imaginaba algo peor, imaginaba que aun si esa niebla no existiera igual el sol no podr\u00eda alumbrar ni tibiar las calles ni las casas del pueblo, tal y como no alumbraba ni tibiaba ya los corazones de sus habitantes. Todo estaba tan viejo y tan derruido. Los sitios, los paisajes mueren con las personas. El pueblo segu\u00eda muriendo lentamente con ellos. Era un lugar cansado, sin risas, sin esperanzas, tanto por \u00e9l mismo \u2014y acaso en especial por eso\u2014\u2014 como porque toda la gente joven lo dej\u00f3 alguna vez y se alej\u00f3 del lugar gota a gota pero con paso decidido, con jolgorio, con risas, como quien logra al fin marcharse de una regi\u00f3n colmada de pestes. \u00bfPor qu\u00e9 se alejaron, por qu\u00e9 tomaron la ruta del estanque y desaparecieron, uno a uno, sin piedad? Si ustedes llegaran a saber lo que ya entonces era el pueblo lo comprender\u00edan. Ya ese pueblo estaba dejando de existir cuando ellos se marcharon, ya era el recuerdo borroso de un pasado que pudo haber sido menos infeliz, un relieve desgastado por el frote y la duplicaci\u00f3n de im\u00e1genes, un repetido palimpsesto, ya era una nada cuando los muchachos lo dejaron, sin piedad, uno a uno. El recuerda (\u00bfy t\u00fa tambi\u00e9n Rebeca?) que cuando los muchachos se iban hacia el estanque \u2014y desde all\u00ed qui\u00e9n sabe hacia d\u00f3nde, qui\u00e9n sabe hacia qu\u00e9\u2014 ellos no pod\u00edan dejar de sentir cierta tristeza; y no porque los muchachos se marcharan (total, ten\u00edan que irse de esa muerte) sino porque entre los viajantes ninguno era un familiar, un sobrino, un hijo de quien hablar y estar orgullosos, as\u00ed como tampoco pod\u00edan dejar de experimentar cierta alegr\u00eda debido a esa misma circunstancia, ya que no estando entre los viajeros ning\u00fan familiar entonces a nadie tendr\u00edan que esperar y por ende por nadie tendr\u00edan que ilusionarse ni experimentar una urticante dosis de angustia y de nostalgia. \u00bfPero esa posici\u00f3n (\u00bftan c\u00f3moda?) no implicaba hacerle un gui\u00f1o a la muerte, no era la muerte misma, no conllevaba suponer que cualquier despedida es para siempre? \u2014se pregunt\u00f3 el hombre mientras colocaba la ca\u00f1a en un rinc\u00f3n de la casa y se pon\u00eda a pensar en el registro que produce en la frase una interrogaci\u00f3n dentro de otra.<\/p>\n<p>Dicen que el hombre sigui\u00f3 yendo d\u00eda tras d\u00eda al estanque a pescar; dicen que lanzaba el sedal en el agua, en el mismo lugar siempre \u2014la zona en donde tiempo atr\u00e1s vio saltar al pez\u2014, y que de inmediato se dedicaba, m\u00e1s que a vigilar la ca\u00f1a y la pesca, a pensar y pensar. Pensaba en los a\u00f1os que hab\u00edan pasado juntos \u00e9l y Rebeca, en todo el tiempo que hab\u00edan consumido quiz\u00e1 para nada; pensaba en que el final de sus vidas estaba pr\u00f3ximo y que \u00e9l ni siquiera sab\u00eda qui\u00e9n de los dos iba a morir primero; en que si all\u00e1 el pueblo se estaba muriendo, ac\u00e1 el estanque, muerto en apariencia desde siempre, o desde que ellos y los abuelos y los bisabuelos de ellos ten\u00edan memoria, ahora con su descubrimiento \u2014si \u00e9ste culminaba exitoso, e inclusive si finalizaba en el fracaso: y todo depend\u00eda de lo que fueran considerados \u00e9stos\u2014, ac\u00e1 el estanque cobrar\u00eda vida e importancia y acaso ayudar\u00eda con ello a cambiar las cosas, aun cuando \u00e9l no sab\u00eda muy bien qu\u00e9 cosas deb\u00edan cambiar ni si algo deb\u00eda cambiar; y mientras as\u00ed pensaba y descuidaba la ca\u00f1a de pescar; y mientras ya cercana la tarde eso hac\u00eda, all\u00e1 a lo lejos se ve\u00eda c\u00f3mo el sol estaba cayendo, c\u00f3mo las colinas, la vegetaci\u00f3n, las casas del pueblo iban siendo ba\u00f1adas poco a poco con esa lluvia pict\u00f3rica t\u00edpica de los crep\u00fasculos y que combina rojos, azules, grises, amarillos o naranjas y marr\u00f3n, colores que ac\u00e1 m\u00e1s cerca, sobre las aguas del estanque, eran a veces reflejos de un negro ondulante como el humo o de un rojo amarillento entre sol y ladrillo y por momentos de un magenta; y aquel laberinto de tonalidades en el cielo se exhib\u00eda sobre un fondo blanquecino que se iba haciendo gris yeso y ocre con el paso del tiempo. Entonces el camino al pueblo mudaba en marr\u00f3n, dorado y plomo, las piedras daban claroscuros y las ramas de los \u00e1rboles, cimbreadas por el viento, eran como esculturas con ret\u00edculas que dejaban colar los \u00faltimos rayos del sol. Y cualquiera que hubiera estado pendiente de aquello que pasaba tal vez habr\u00eda llegado a pensar que tanta perfecci\u00f3n merec\u00eda estar a cargo de una especular pintura de hace siglos\u2026 Y todo era muy triste.<\/p>\n<p>Ese era el momento en que el hombre regresaba a casa por el camino que parec\u00eda del color de una espiga en verano y tambi\u00e9n de una bala, ese era el momento en que preparaba las palabras que le dir\u00eda a Rebeca, ese era el momento m\u00e1s dif\u00edcil del d\u00eda. Llegar, guardar la ca\u00f1a en un rinc\u00f3n, decirle a la mujer que hoy no hab\u00eda tenido suerte con la pesca, verle su cara de satisfacci\u00f3n porque \u00e9l hab\u00eda fracasado otra vez, porque ella hab\u00eda tenido raz\u00f3n cuando le dijo hace tanto tiempo que el estanque estaba muerto, contarle (pero para s\u00ed mismo, no para ella) lo bueno que ser\u00eda si ma\u00f1ana iban juntos al estanque, qu\u00e9 bien lo iban a pasar \u00e9l y Rebeca si iban juntos, decirle todo eso pero en silencio, como se le dice te amo a esa mujer que uno tanto quiere y desea pero a la que no nos atrevemos a decirle nada.<\/p>\n<p>Y as\u00ed pasaron los d\u00edas y los meses y los a\u00f1os \u2014dicen\u2014, y el hombre sigui\u00f3 constante en su rutina y en su proximidad a una muerte que no acababa de llegar. Y as\u00ed el pueblo sigui\u00f3 muriendo y el estanque ennegreciendo cada vez m\u00e1s, hasta que un buen d\u00eda mientras pescaba, el hombre, ya doblada su espalda, ya cansadas sus piernas e inflamados sus pies, tuvo una exacta luz. En ese momento decidi\u00f3 que la \u00e9poca de pesca hab\u00eda terminado, que algo muy poderoso e inescrutable, acaso un dios, hab\u00eda sido el responsable de que no hubiera podido pescar en todo ese tiempo aquel pez brillante que hac\u00eda tantos a\u00f1os hab\u00eda visto; decidi\u00f3 que esa pesca en verdad era imposible o en todo caso in\u00fatil o da\u00f1ina porque all\u00ed, en ese estanque para muchos putrefacto, all\u00ed justamente y no en otra parte, en el pueblo no definitivamente, all\u00ed estaba escondido algo que era necesario preservar, en la profundidad de aquel estanque algo escondido pero latente y lleno de vigor. Y esa tarde se prepar\u00f3 para volver a casa y no tuvo necesidad de meditar en lo que le iba a decir a Rebeca, porque ya \u00e9l sab\u00eda todo y ella acaso tambi\u00e9n. \u00bfVerdad que t\u00fa me entiendes, querida Rebeca, verdad que sabes que no puedo hacerlo, verdad que eso te hace feliz en realidad, verdad que nunca tuvimos un hijo, verdad\u2026? El estanque, se dijo, aun sin vida conten\u00eda la vida; y el pueblo, aun con vida parec\u00eda la muerte.<\/p>\n<p>Se sinti\u00f3 un chapoteo, algo movi\u00f3 las aguas, algo flexible, brillante y con ojos muy oscuros dio un salto, curv\u00f3 su cuerpo y desapareci\u00f3 raudo en las profundas aguas del viejo estanque. El hombre no hizo caso. Definitivamente no lo iba a pescar. Y ya camino a casa una amplia sonrisa se dibuj\u00f3 en su rostro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>El amortajador<\/h3>\n<p>En cualquier sitio se puede vivir. Muchos lo han hecho en pueblos, ciudades o campos, sin por ello dejar de hacer lo que les corresponde. \u00bfO mejor ser\u00e1 decir que hacen esto y aquello -y no lo otro- precisamente por vivir en este lugar y no en aqu\u00e9l? Tal vez\u2026 Nadie puede saber.<\/p>\n<p>Cerca de los l\u00edmites de la ciudad, existe un edificio, peque\u00f1o, viejo y maltratado. Sus ventanas no parecieran requerir de la atenci\u00f3n ciudadana, as\u00ed como tampoco sus bloques en carne viva, en los que se vislumbra el engrudo a\u00f1ejo. Da la impresi\u00f3n de que, en \u00e9l, todo est\u00e1 detenido; o de que permanece aislado, excluido del mundo, como si una r\u00e1faga de destiempo lo hubiera abofeteado\u2026 No es verdad, sin embargo, que la desatenci\u00f3n o la indiferencia sean el destino com\u00fan de edificaciones como \u00e9sa. No. Por el contrario, en sitios as\u00ed suele aflorar una suerte de vivencia, de memoria, que podr\u00eda se\u00f1alarse con la palabra humanidad y que ameritar\u00eda, cuando menos, cierta dosis de ensue\u00f1o. Humanidad, se siente en esas paredes h\u00famedas; en aquella entrada en penumbras, anuncio de visita a lugares a\u00fan m\u00e1s penumbrosos y d\u00f3ciles para el secreto o las suposiciones. \u00bfPor qu\u00e9, entonces, esa situaci\u00f3n tan especial; ese privilegio (si es posible usar tal expresi\u00f3n) que excluye a este edificio del placer visual, del fluir del recuerdo y lo instaura en una neutralidad casi perfecta, si no en un rechazo? Eso pudiera suceder, no por la necesaria discreci\u00f3n que se debe a lo ajeno (ya que todo edificio, por peque\u00f1o y viejo que sea, tambi\u00e9n es en el fondo un sitio p\u00fablico) sino por otra, sin dudas necesaria, que es preciso observar cuando se transita cerca de lugares luctuosos. Opacos recuerdos. Nubes profil\u00e1cticas de esos recuerdos. Inmensidad. Todo y olvido. En ese edificio, a\u00fan vive la vida; pero tambi\u00e9n vive \u2014y a sus anchas\u2014 la muerte. No es tan dif\u00edcil observarlo, de todas maneras. Un esfuerzo, un m\u00ednimo esfuerzo ser\u00eda suficiente. Entonces, la mirada chocar\u00eda contra emblemas que no le har\u00edan dudar de que all\u00ed, en la planta baja del edificio, tiene su aposento una discreta funeraria. Si la mirada lograra internarse, descubrir\u00eda un f\u00e9retro sin lujos. Si fuera escrutadora, minuciosa, sabr\u00eda que dentro de \u00e9l se encuentra el cuerpo de un hombre, y que ese cuerpo no perteneci\u00f3 a cualquiera. El muerto, mirada, si todav\u00eda no has logrado verlo, ofrece las facciones de un hombre viejo, de alguien que hasta hace pocas horas, ganaba la vida arreglando cad\u00e1veres en la funeraria que ahora lo aloja. \u00bfQui\u00e9n hizo con su cuerpo lo que \u00e9l con tantos otros? \u00bfCu\u00e1l improvisado amortajador perfeccion\u00f3 la \u00faltima m\u00e1scara? \u00a1Qui\u00e9n sabe!<\/p>\n<p>Abajo, en la planta del edificio, est\u00e1 la funeraria. Arriba, pocos viven; y entre ellos, llaman la atenci\u00f3n los miembros de una familia (dos hermanas y una pareja) que ocupa uno de los apartamentos. Est\u00e1n tranquilos. Ya poco les molesta el olor a formol ni otro m\u00e1s desagradable que algunas veces parece subir por las angostas y oscuras escaleras.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 m\u00e1s da! En cualquier sitio se puede vivir, le digo. Si no fuera por lo que pas\u00f3\u2026 \u00bfAcaso podemos vivir donde queremos? \u00bfAcaso vivir en otro sitio hubiera cambiado algo? Yo s\u00e9 que no, se\u00f1or, seguro\u2026 Lo que pas\u00f3 no vino de abajo sino de arriba\u2026<\/p>\n<p>Pero para que me entienda, tengo que comenzar antes, se\u00f1or; tengo que empezar por cuando Maruja andaba en sus doce y mi pobre Ang\u00e9lica se postr\u00f3. Ya entonces parec\u00eda muy vieja, \u00bfsabe?, Ang\u00e9lica. No por la edad dir\u00eda, no por eso, sino porque los achaques le empezaron temprano, y cuando Lisbeth cumpl\u00eda los once comenz\u00f3 a postrarse, dolores por ac\u00e1, dolores por all\u00e1, y apenas me di cuenta estaba en cama, sin poder hacer nada, como si fuera una nada estaba mi Ang\u00e9lica. Me hice cargo. Cuando Ang\u00e9lica se postr\u00f3 me hice cargo. Lisbeth de once y Maruja de doce. No me sent\u00eda desamparado, porque Maruja se hizo r\u00e1pido una mujercita, a pesar de sus doce, y ayudaba con lo de la casa, limpiaba, pon\u00eda la mesa, rega\u00f1aba a Lisbeth por las tareas, toda una mujercita como se dice, siempre pendiente de la madre, mi Ang\u00e9lica, la cambiaba, le daba la comida, todo hac\u00eda Maruja con sus doce. Yo no ten\u00eda muchas peticiones, con los cuartos arreglados me bastaba y ver a mis muchachas crecer lindas y fuertes era suficiente. Es verdad que lo de Ang\u00e9lica llegaba a molestarme, ella tan sana y ahora como un gui\u00f1apo, pero todo eso lo reduc\u00eda Maruja, tan centro de la casa ella.<\/p>\n<p>\u2014Pap\u00e1, \u00bfme atiendes un rato a mam\u00e1 que tengo que hacer tal cosa?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, hija, no se preocupe, vaya tranquila que yo me encargo.<\/p>\n<p>As\u00ed pas\u00e1bamos los d\u00edas, tranquilos pas\u00e1bamos los d\u00edas, Ang\u00e9lica, mis muchachas y yo, los cuatro muy tranquilos, Maruja y Lisbeth creciendo fuertes y lindas, yo que se lo digo\u2026<\/p>\n<p>Estaba en la puerta del edificio cuando el sustituto lleg\u00f3, si acaso era el reemplazo del viejo amortajador. Era alto, delgado y luc\u00eda una chaqueta elegant\u00edsima.<\/p>\n<p>Un malet\u00edn indicaba equipaje. Pas\u00f3 a su lado. Tal vez ni la mir\u00f3. Subi\u00f3 las escaleras y Maruja, inquieta, escuch\u00f3 el sonido de una puerta que all\u00e1, arriba, fue abierta y cerrada r\u00e1pidamente. En el \u00faltimo piso, pens\u00f3 Maruja. Arriba de mi casa. Extra\u00f1o, muy extra\u00f1o que alguien as\u00ed, con ese porte, venga a vivir en este edificio: y justo en el apartamento del viejo muerto. Era alguien de otra parte, de otro lado de la ciudad o de otra ciudad. Durante la noche, mientras atend\u00eda a la madre, Maruja escuch\u00f3 con atenci\u00f3n. Arriba, el desconocido rodaba algo, un mueble al parecer. Luego, oy\u00f3 un sonido de agua. Se ba\u00f1a a esta hora. \u00a1Qu\u00e9 tipo tan extra\u00f1o! No logr\u00f3 verlo la ma\u00f1ana siguiente, ni siquiera la otra. Pero corri\u00f3 a la puerta de su casa cuando sinti\u00f3 que abr\u00edan la de arriba, el tercer d\u00eda luego de la llegada del nuevo inquilino. Bajaba las escaleras. Maruja, con sigilo, entreabri\u00f3 su puerta cuando \u00e9l pasaba. Vio sus espaldas, sus manos vac\u00edas que se mov\u00edan r\u00edtmicamente, sus pantalones, hasta que se perdi\u00f3 en la oscuridad de las escaleras. Maruja sinti\u00f3 un escozor, algo como una vibraci\u00f3n dentro del cuerpo y pas\u00f3 el resto del d\u00eda alterada. \u00bfQui\u00e9n era? \u00bfQu\u00e9 estaba haciendo all\u00ed? \u00bfEl nuevo encargado de preparar los muertos? \u00a1Incre\u00edble! \u00bfCon ese aspecto? Un d\u00eda le voy a preguntar\u2026 Y, en efecto, una tarde Maruja subi\u00f3 las escaleras.<\/p>\n<p>Pero entonces comenz\u00f3, se\u00f1or. De pronto, comenz\u00f3. Dir\u00eda que a los pocos d\u00edas despu\u00e9s de que el viejo de la funeraria se muri\u00f3. Porque si no le hab\u00eda dicho, usted disculpe, el viejo que preparaba los muertos se muri\u00f3 hace meses. Lo hab\u00eda visto en oportunidades, dos o tres veces lo hab\u00eda visto, muy viejo estaba me fij\u00e9, porque \u00e9l viv\u00eda en el mismo edificio, en el apartamento de arriba, y como usted comprender\u00e1, uno se topa a veces con gente de su edificio, aunque no le guste lo que ella haga uno se topa a veces, no se puede evitar, as\u00ed que dos o tres veces, si mal no recuerdo\u2026 Pero no es eso lo que quer\u00eda contar, se\u00f1or, seguro que no, usted disculpe. Lo que s\u00ed quer\u00eda decir es que aquello comenz\u00f3 de pronto, casi a los pocos d\u00edas despu\u00e9s de que el viejo se muri\u00f3 comenz\u00f3 Maruja con sus cosas. Que si esa puerta se cierra sola, que si trancaron el agua cuando me ba\u00f1aba, que si algo me sopl\u00f3 anoche, que si eso me da miedo pap\u00e1. Ang\u00e9lica nerviosa y Maruja con eso. Yo sab\u00eda, se\u00f1or, sab\u00eda que Maruja estaba subiendo, porque uno se da cuenta, \u00bfverdad? Me parec\u00eda muy raro. Eso de que Maruja estuviera subiendo al apartamento del viejo muerto me parec\u00eda muy raro. Pero, \u00bfqu\u00e9 pod\u00eda hacer\u2026? Ya era una mujercita, y cuando las ni\u00f1as se hacen mujercitas, con todas sus necesidades, yo que se lo digo, uno debe estar preparado para lo que sea.<\/p>\n<p>\u00abPap\u00e1, tengo que hacer tal cosa, una amiga me espera\u00bb. Cosas as\u00ed me dec\u00eda Maruja. \u00abVuelvo en un minuto, pap\u00e1\u00bb. No me gustaba, para nada me gustaba. Y aquello de la puerta, del agua, del soplido, aquello era demasiado\u2026 Ang\u00e9lica dec\u00eda que pod\u00eda estar con mala gente.<\/p>\n<p>\u00abMaruja puede terminar muy mal\u00bb, dec\u00eda Ang\u00e9lica. Pero ella no escuchaba a nadie. S\u00f3lo permiso para ac\u00e1, permiso para all\u00e1, y las puertas que se abren y cierran, y los pasos en las escaleras, y los gritos de Maruja, en la noche, porque algo la asust\u00f3, como si la casa se hubiera llenado de algo malo.<\/p>\n<p>\u00abYo lo vi, pap\u00e1, te juro que lo vi. Era como una sombra que se par\u00f3 frente a la cama. Tap\u00e9 mi cabeza con la cobija y un fr\u00edo muy largo se me col\u00f3\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed se pusieron las cosas. Lisbeth por su cuenta, porque Maruja ya no la atend\u00eda, ni atend\u00eda a la madre, ah\u00ed, sola y nerviosa en la cama mi pobre Ang\u00e9lica\u2026 Le dijo a Maruja que ac\u00e1 era distinto. \u00c9l conoc\u00eda otros sitios, hab\u00eda trabajado en otras funerarias. Esas, son diferentes, muy distinguidas, tan escrupulosas que no dan cabida al dolor. La gente llega, se sienta, conversa con alg\u00fan conocido, habla de cierto negocio, mira a sus alrededores y se marcha. Ni siquiera ha podido acercarse al f\u00e9retro. Quiz\u00e1 ni siquiera conoce a los deudos. Pero ha cumplido y pasado un rato tranquilo, hasta agradable. Si tuvo ganas, fue al caf\u00e9 para tomar un sabroso caldo. Nada m\u00e1s. All\u00e1, es como estar en un espacio teatral, Maruja, pero lleno de mal gusto. Querubines, cuadros, madonas, personajes ataviados a la \u00faltima moda y m\u00e1s pendientes de sus medias y collares que de otra cosa. Todo, Maruja, todo como en esos restaurantes de lujo, donde lo menos necesario es masticar los alimentos.<\/p>\n<p>\u2014Estuvo muy hermoso, muy organizado.<\/p>\n<p>\u2014A la hora en punto lleg\u00f3 el Padre.<\/p>\n<p>\u2014Un rezo corto pero lindo, con responso y todo.<\/p>\n<p>\u2014Muy corto, dir\u00eda yo.<\/p>\n<p>\u2014Y ni nos dimos cuenta cuando lo sacaron.<\/p>\n<p>\u2014Todo normal, muy ordenado.<\/p>\n<p>\u2014Con una gran educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfViste que estaba cerrada?<\/p>\n<p>\u2014Dicen que muri\u00f3 de algo malo y no quieren que se sepa.<\/p>\n<p>\u2014Parece que los doctores quer\u00edan enterrarlo sin velorio.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Imag\u00ednate\u2026!<\/p>\n<p>\u2014Eso dicen, pero yo no s\u00e9 nada.<\/p>\n<p>\u2014A m\u00ed me dijeron otra cosa.<\/p>\n<p>\u2014Parece que se suicid\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Estaba obstinado de la mujer y se meti\u00f3 un tiro en la boca.<\/p>\n<p>\u2014Yo supe otra historia, me dijeron que estaba con un muchacho cuando ella lleg\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, estaba con un muchacho, pero no en la casa, en un hotel y le vino una embolia.<\/p>\n<p>\u2014Ten\u00eda sangre en la boca y la nariz cuando lo encontraron.<\/p>\n<p>\u2014El muchacho escap\u00f3, \u00e9l no tiene la culpa, imag\u00ednate el susto.<\/p>\n<p>\u2014Gracias a Dios, todo sali\u00f3 muy bien.<\/p>\n<p>\u2014Con una gran educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ac\u00e1 es distinto. Ac\u00e1 se est\u00e1 m\u00e1s cerca del dolor y es posible escuchar un llanto estridente, sin recortes sociales. El artificio, menos elaborado, permite que la muerte sea mostrada como algo natural, aunque terrible, y no como un simple acto de reuni\u00f3n y exhibicionismo. Maruja le cont\u00f3 sobre la sombra. Le dijo que una puerta se hab\u00eda cerrado en sus narices, que el agua se fue mientras se ba\u00f1aba, que sent\u00eda miedo durante la noche.<\/p>\n<p>\u00abEs la cercan\u00eda, Maruja, la cercan\u00eda de la muerte\u00bb, dijo \u00e9l mientras la cubr\u00eda.<\/p>\n<p>Con el tiempo me fui desatendiendo de Maruja, es verdad, lo reconozco. Pero, \u00bfqui\u00e9n no iba a hacerlo? Con sus miedos y sus escapadas, \u00bfqui\u00e9n no\u2026? Igual la quer\u00eda, se\u00f1or, claro que la quer\u00eda, y mi Ang\u00e9lica no dejaba pasar un minuto sin preguntar por ella: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Maruja?\u00bb, preguntaba. \u00abTen mucho cuidado con ella, mira que puede estar en malas manos\u00bb, dec\u00eda. Pero entonces ya Maruja parec\u00eda cada vez m\u00e1s lejos, en la casa pero muy lejos, como si no fuera su casa, como si el piso de arriba fuera su casa, all\u00ed, en ese apartamento del viejo muerto, y yo no aguantaba tantas cosas, no pod\u00eda aguantarlas, Ang\u00e9lica enferma y Maruja as\u00ed. Y entonces me dediqu\u00e9 m\u00e1s a Lisbeth, que segu\u00eda creciendo, se acercaba a los doce y ahora parec\u00eda toda una mujercita, muy seria ahora, preocupada por todo Lisbeth, por la mam\u00e1, por mi comida, mientras Maruja se alejaba, y ya yo no quer\u00eda pensar m\u00e1s en Maruja sino en Lisbeth, tan linda como estaba, tan centro de la casa. Pero Ang\u00e9lica igual de angustiada: que si a Maruja le puede pasar algo, que si yo quiero verla; y as\u00ed todo el santo d\u00eda preocupada por Maruja, como si Maruja no estuviera, lo que en el fondo no era verdad, porque ella segu\u00eda en la casa, casi nunca ve\u00eda a la madre pero segu\u00eda en la casa, a cada momento subiendo las escaleras, subiendo las escaleras mientras Lisbeth se ocupaba de todo, de mi Ang\u00e9lica, de m\u00ed, de todo se ocupaba Lisbeth, tan mujercita, tan centro de la casa ella\u2026<\/p>\n<p>Una tarde, habl\u00f3 de su trabajo. Es el perfecto maquillaje y la gran falsedad, le dijo. Yo preparo el espect\u00e1culo; el espect\u00e1culo final, el \u00faltimo recuerdo. Antes, cubr\u00edamos el cuerpo para que nadie lo mirara; ahora, lo preparamos para su gran exhibici\u00f3n. Ninguna mancha. Nada que recuerde la muerte. Y si escapa un olor, hay que estar prestos a disimularlo. Que las sustancias requeridas se sobrepongan. Todo, con una gran educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 lo haces? \u00bfPor qu\u00e9 aqu\u00ed? -pregunt\u00f3 Maruja.<\/p>\n<p>Porque alguien tiene que hacerlo. Adem\u00e1s, yo soy perfecto en mi trabajo. Ninguna mancha. Ning\u00fan olor.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 aqu\u00ed? -insisti\u00f3 Maruja.<\/p>\n<p>No obtuvo respuesta. Maruja qued\u00f3 mirando el vac\u00edo, como si estuviera sola, aislada; porque ahora todo parec\u00eda vac\u00edo: el apartamento donde se encontraba, oscuro y solitario; el edificio donde siempre hab\u00eda vivido, una isla separada del tiempo. Y entonces record\u00f3, nerviosa acaso con raz\u00f3n. Record\u00f3 que, en efecto, desde que \u00e9l hab\u00eda llegado, ning\u00fan olor desagradable sub\u00eda por las escaleras. Todo era limpio. Maravillosamente limpio. Me siento bien, pens\u00f3 Maruja, pero tengo miedo. No s\u00e9. Su trabajo. Algo tan raro, tan desconocido.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, se\u00f1or, un d\u00eda pas\u00f3 lo que ten\u00eda que pasar, lo que estaba esperando que pasara. Y no me diga que no era para esperarlo, una muchacha que ya casi no viv\u00eda en la casa, que estaba todo el tiempo en el piso de arriba\u2026 Entonces, se\u00f1or, un d\u00eda Maruja ya no regres\u00f3, ni rastros de ella ni nada de nada, as\u00ed, como si se la hubiera llevado el viento a mi Maruja, y Ang\u00e9lica tan angustiada que se despert\u00f3 gritando, como una loca se despert\u00f3 gritando una noche Ang\u00e9lica.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Maruja! \u00a1Maruja! \u00a1Ese olor! \u00a1Ese olor! \u00bfNo te das cuenta de ese olor? Es Maruja, mi pobre Maruja.<\/p>\n<p>S\u00ed, un olor sub\u00eda por las escaleras, pero no era el olor de Maruja, no se\u00f1or, era un olor a muerto podrido, por m\u00e1s formol que le pusieran era un olor a muerto podrido. Eso le dije a mi Ang\u00e9lica.<\/p>\n<p>\u2014No. Es Maruja. Es ella. Tienes que saberlo. Eres su padre\u2026 -y esto me lo dijo casi con resignaci\u00f3n, dir\u00eda yo, por el tono.<\/p>\n<p>Si soy sincero, aquello era un olor a puro muerto. Pero, \u00bfqui\u00e9n puede conocer el olor de una hija mejor que la madre? Nadie, y usted lo sabe. As\u00ed que baj\u00e9, y no encontr\u00e9 nada. No hab\u00eda ning\u00fan muerto en la funeraria. Tambi\u00e9n sub\u00ed, y tampoco encontr\u00e9 nada. El apartamento estaba vac\u00edo, sin una se\u00f1al de nada. Lo que no era para sorprenderse, porque, que yo supiera, nadie hab\u00eda vivido all\u00ed desde hac\u00eda meses, usted sabe, cuando se muri\u00f3 el viejo. Aunque Maruja subiera todo el tiempo, all\u00ed, desde hac\u00eda meses nadie viv\u00eda. Y el otro d\u00eda pregunt\u00e9 abajo, en la funeraria, casi porque estaba nervioso o sin saber por qu\u00e9, por una corazonada, por esperar algo, cualquier cosa, se\u00f1or, usted sabe, la ida de Maruja, los gritos de mi Ang\u00e9lica por el olor; el otro d\u00eda pregunt\u00e9 por el nuevo, por el encargado de arreglar los muertos, aunque yo sab\u00eda que el apartamento de arriba estaba vac\u00edo pregunt\u00e9 por el nuevo. Me respondieron que nada. \u00abDesde hace meses, cuando el viejo se muri\u00f3, nadie trabaja con los muertos\u00bb. As\u00ed me dijeron. Me dijeron que era muy dif\u00edcil, con todo tan caro, encontrar uno que se ocupara; que esa era una funeraria humilde, una funeraria casi olvidada, en aquel edificio tan apartado, tan peque\u00f1o y tan viejo.<\/p>\n<p>No pude decirle la verdad. Vi a mi pobre Ang\u00e9lica y no pude decirle la verdad. Mejor le dije que no hab\u00eda pasado nada, porque si a ver vamos, todav\u00eda no s\u00e9 si ha pasado algo.<\/p>\n<p>\u2014No pasa nada, Ang\u00e9lica, son suposiciones tuyas -le dije-. De pronto Maruja regresa, ya vas a ver, qu\u00e9date tranquila -pero ella, muy terca, no se dej\u00f3 convencer.<\/p>\n<p>\u2014Es Maruja, te digo. \u00c9se es su olor. Huele a ella. \u00bfNo te das cuenta\u2026? Y mi pobre Ang\u00e9lica, se\u00f1or, mi pobre Ang\u00e9lica se puso a llorar. Claro, ya no pod\u00eda hacer m\u00e1s nada. Ni so\u00f1ar con convencer a Ang\u00e9lica de que estaba equivocada. Ni so\u00f1arlo. Porque a ella nadie la iba a convencer, por muy postrada que estuviera\u2026 Y entonces, se\u00f1or, ocurri\u00f3 lo que no me esperaba, ocurri\u00f3 lo que nunca esperaba. Ocurri\u00f3 que la otra noche Lisbeth tuvo como pesadillas, sombras al pie de la cama, cosas de esas; y aunque todav\u00eda no s\u00e9 si ella est\u00e1 subiendo las escaleras, le aseguro que no, cre\u00ed conveniente venir donde usted para contarle todo esto, no vaya a ser que mi Lisbeth, ahora mi Lisbeth, tan mujercita ella, con sus doce que ya los cumpli\u00f3, tan centro de la casa, no vaya a ser, digo, o que mi Ang\u00e9lica se despierte una noche gritando por el olor a Lisbeth o a lo que sea\u2026 Porque si yo s\u00e9 algo, se\u00f1or, si acaso s\u00e9 algo, lo que pas\u00f3 con mi Maruja, sea lo que sea, no vino de abajo sino de arriba, por muy vac\u00edo que est\u00e9 ese apartamento. Y tambi\u00e9n usted debe tomar en cuenta, pienso, que ya mi Lisbeth est\u00e1 en los doce, como le dije, en la misma edad que ten\u00eda Maruja cuando comenz\u00f3 con sus cosas\u2026 \u00bfVerdad\u2026?<\/p>\n<p>Estaba en la puerta del edificio cuando el sustituto lleg\u00f3, si acaso era otro. Alto y delgado, el inquilino mostraba una chaqueta elegant\u00edsima. Pas\u00f3 a su lado. Tal vez la mir\u00f3. Subi\u00f3 las escaleras y Lisbeth, inquieta, escuch\u00f3 el sonido de una puerta que all\u00e1, arriba, fue abierta y cerrada con violencia.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/humberto-mata\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfTodav\u00eda te acuerdas de nosotros? La ma\u00f1ana estaba despejada. El hombre, entrado en a\u00f1os, navegaba sobre aguas inm\u00f3viles, simplemente navegaba y entonces lo vio. 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