{"id":2454,"date":"2021-11-20T18:54:57","date_gmt":"2021-11-20T18:54:57","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=2454"},"modified":"2023-11-24T18:36:26","modified_gmt":"2023-11-24T18:36:26","slug":"origen-del-lenguaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/origen-del-lenguaje\/","title":{"rendered":"El Origen del lenguaje. Exploraci\u00f3n mitol\u00f3gica del tema"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Jos\u00e9 Manuel Brice\u00f1o Guerrero<\/h4>\n<p>Ante todo una leyenda maquiritare: \u201cEn aquella \u00e9poca Uan\u00e1di, hijo del Sol y m\u00e1ximo h\u00e9roe cultural, ten\u00eda la intenci\u00f3n de crear los hombres para poblar la Tierra, en donde tan s\u00f3lo viv\u00edan entonces los animales. Hizo a tal objeto una esfera milagrosa, hecha de piedra, la cual estaba repleta de gente diminuta todav\u00eda no nacida; desde dentro se o\u00edan sus gritos, sus conversaciones, sus cantos y sus bailes. Esta bola maravillosa se llamaba Feh\u00e1nna\u201d(1).<\/p>\n<p>Tres niveles observamos en esta leyenda: el del sol, el del hijo del sol y el terrestre. La creaci\u00f3n del hombre es obra del hijo, quien no tiene inconveniente en pasar de la intenci\u00f3n al acto, pero trae primero a la existencia una especie de protohumanidad encerrada en una esfera de piedra. Por obra y gracia del hijo del sol, la esfera solar se ve repetida anal\u00f3gicamente en la esfera de lo humano.<\/p>\n<p>Ning\u00fan s\u00edmbolo tan adecuado como ese de la Feh\u00e1nna para expresar el car\u00e1cter unitario de la cultura. Todo est\u00e1 encerrado simult\u00e1neamente en ella: grito, lenguaje, canto y danza. Nos recuerda inmediatamente las esferas habitadas de Jer\u00f3nimo Bosch y, con fuerza arquet\u00edpica, evoca las formas iniciales de la vida: semilla, \u00f3vulo, grano de polen.<\/p>\n<p>El lenguaje, como el grito, la canci\u00f3n y el baile, es consubstancial con la condici\u00f3n humana y el todo se encuentra incluido en un todo mayor que lo trasciende. El mito reconoce la esfera de lo humano, completa en s\u00ed misma -la Feh\u00e1nna es la m\u00e1s perfecta de las formas geom\u00e9tricas; pero reconoce al mismo tiempo su limitaci\u00f3n y la posibilidad de trascender. El mismo mito es un acto trascendente, abandona la inmanencia esf\u00e9rica de lo humano para intuir su origen en la voluntad de una divinidad solar que, al ser concebida de manera antropomorfa, plantea la apor\u00eda gen\u00e9sica: es un maquiritare quien sue\u00f1a este mito desde la bola maravillosa de su cultura y lo cuenta con recursos ling\u00fc\u00edsticos maquiritares enmarcados en la Weltanschauung de su pueblo. No est\u00e1 en desventaja con respecto a Parm\u00e9nides o Kant en cuanto a la profundidad de la intuici\u00f3n y los supera en belleza con esta peque\u00f1a joya literaria.<\/p>\n<p>Gran parte de la m\u00e1s profunda especulaci\u00f3n occidental sobre el origen del lenguaje no dice mucho m\u00e1s de lo que dice este mito, s\u00f3lo que utiliza recursos creados por la mentalidad occidental y adaptados a ella.<\/p>\n<p>Mito de los Abaluyia de Kavirondo: \u201cHabiendo creado el sol y d\u00e1ndole el poder de resplandecer, se pregunt\u00f3 a s\u00ed mismo (Dios): \u2018\u00bfPara qui\u00e9n brillar\u00e1 el sol?\u00b4. Esto llev\u00f3 a Dios a la decisi\u00f3n de crear al primer hombre. Creen los Vugusu que el primer hombre se llamaba Mwambu. Como Dios lo hab\u00eda creado de manera que pudiera hablar y ver, necesitaba alguien con quien pudiese hablar. En consecuencia Dios cre\u00f3 la primera mujer, llamada Sela, quien estaba destinada a ser la consorte de Mwambu\u201d(2).<\/p>\n<p>Este mito contiene dos intuiciones fundamentales; la una postula la necesidad del sujeto para la constituci\u00f3n del objeto, su correlato; es la misma que hizo exclamar a Zaratustra, despu\u00e9s de diez a\u00f1os de meditaci\u00f3n y soledad: \u201c\u00a1Oh t\u00fa Gran Astro! \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de tu dicha si te faltasen aquellos a quienes alumbras?\u201d(3); sabemos el papel esencial, indispensable del lenguaje en esta relaci\u00f3n. La segunda intuici\u00f3n se refiere a la capacidad ling\u00fc\u00edstica como condici\u00f3n previa a la comunicaci\u00f3n humana; no surge aqu\u00e9lla de \u00e9sta sino que al contrario \u00e9sta es impuesta por aqu\u00e9lla. Significativamente, s\u00f3lo dos atributos de Mwambu, el primer hombre, se mencionan: ver y hablar, a\u00edsthesis y l\u00f3gos. Iguales atributos se asignan al hombre en otro mito africano: \u201cHabiendo puesto en orden el universo y creado, en el curso de sus viajes, la vegetaci\u00f3n de los yermos, as\u00ed como los animales, Mawu form\u00f3 los primeros seres humanos con arcilla y agua&#8230; El hombre, creado de esta suerte, ten\u00eda que recibir la instrucci\u00f3n de los dioses. Cuando el orden de la creaci\u00f3n se relaciona con la semana dahomeyana de cuatro d\u00edas, se dice que el mundo fue puesto en orden y que el hombre fue formado el d\u00eda ajaxi; al d\u00eda siguiente, mioxi, la obra fue interrumpida, pero apareci\u00f3 Gu, quien hab\u00eda de ser el agente de la civilizaci\u00f3n. Al tercer d\u00eda, odokwi, al hombre le fue dada la vista, el don de la palabra y el conocimiento del mundo exterior; y al \u00faltimo d\u00eda, zobodo, le fueron dadas las habilidades t\u00e9cnicas\u201d(4). Obs\u00e9rvese que la adquisici\u00f3n de las habilidades t\u00e9cnicas es posterior al don de la palabra.<\/p>\n<p>M\u00e1s complicados y de mayor elaboraci\u00f3n, los relatos antropog\u00f3nicos del Popol Vuh expresan intuiciones de sumo inter\u00e9s sobre el origen del lenguaje en la g\u00e9nesis del hombre: \u201c&#8230; Entonces los dioses se juntaron otra vez y trataron acerca de la creaci\u00f3n de nuevas gentes, las cuales ser\u00edan de carne, hueso e inteligencia. Se dieron prisa para hacer esto porque todo deb\u00eda estar concluido antes de que amaneciera. Por esta raz\u00f3n, cuando vieron que en el horizonte comenzaron a notarse vagas y tenues luces, dijeron: \u2018Esta es la hora propicia para bendecir la comida de los seres que pronto poblar\u00e1n estas regiones\u2019. Y as\u00ed lo hicieron. Bendijeron la comida que estaba regada en el regazo de aquellos parajes. Despu\u00e9s dijeron oraciones cuya resonancia fue esparci\u00e9ndose sobre la faz de lo creado como r\u00e1faga de alhucema que llen\u00f3 de buenos aromas el aire. No hubo ser visible que no recibiera su influjo. Este sentimiento fue como parte del origen de la carne del hombre&#8230;\u201d(5). El lenguaje se nos aparece como atributo de los dioses, anterior a la creaci\u00f3n del hombre, con una resonancia capaz de influir sobre todas las cosas existentes y hasta de formar parte de la g\u00e9nesis de la carne del hombre, como instrumento y material antropog\u00f3nico.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esta singular bendici\u00f3n, cuando las mazorcas de ma\u00edz morado y blanco estuvieron ya crecidas y maduras, \u201c&#8230;los dioses labraron la naturaleza de dichos seres. Con la masa amarilla y la masa blanca formaron y moldearon la carne del tronco, de los brazos y de las piernas. Cuatro gentes de raz\u00f3n no m\u00e1s fueron primeramente creadas as\u00ed. Luego que estuvieron hechos los cuerpos y quedaron completos y torneados sus miembros y dieron muestras de tener movimientos apropiados, se les requiri\u00f3 para que pensaran, hablaran, vieran, sintieran, caminaran y palparan lo que exist\u00eda y se agitaba cerca de ellos. Pronto mostraron la inteligencia de que estaban dotados, porque, en efecto, como cosa natural que sali\u00f3 de sus esp\u00edritus, entendieron y supieron cu\u00e1l era la realidad que los rodeaba Tuvieron poder para mirar lo que no hab\u00eda nacido ni era revelado. Dieron se\u00f1ales de que pose\u00edan sabidur\u00eda, la cual con s\u00f3lo querer, la comunicaron al cogollo de las plantas, al tronco de los \u00e1rboles, a la entra\u00f1a de las piedras y a la hoguera enterrada en la oquedad de las monta\u00f1as. Estos seres fueron Balam Quitz\u00e9, Balam Acab, Mahucutah e Iqu\u00ed Balam(6).<\/p>\n<p>Con mayor plasticidad que el G\u00e9nesis b\u00edblico, el Popol Vuh nos presenta a los divinos alfareros trabajando para moldear y formar la parte f\u00edsica del hombre con masa de ma\u00edz, alimento fundamental de los indios y s\u00edmbolo de todo alimento terrestre. Terminado el trabajo de alfarer\u00eda, los dioses confieren al aut\u00f3mata (las figuras pod\u00edan moverse) atributos humanos: pensar, hablar, ver, sentir, caminar, palpar, es decir, logos, a\u00edsthesis, praxis, es decir, pensamiento y lenguaje, percepci\u00f3n sensorial, acci\u00f3n deliberada. Obs\u00e9rvese el orden, primero logos (pensamiento y lenguaje), despu\u00e9s lo dem\u00e1s, como si postulara la primac\u00eda del verbo, su car\u00e1cter de condici\u00f3n previa para la posibilidad de toda manifestaci\u00f3n humana. Adem\u00e1s, la condici\u00f3n humana implica el poder de aproximarse cognoscitivamente a la realidad (como cosa natural que sali\u00f3 de sus esp\u00edritus, entendieron y supieron cu\u00e1l era la realidad que los rodeaba), no s\u00f3lo en lo que respecta al mundo sensible, sino tambi\u00e9n en lo que concierne al mundo inteligible, al aspecto de la realidad que s\u00f3lo se descubre al intelecto (tuvieron poder para mirar lo que no hab\u00eda nacido ni era revelado). Tambi\u00e9n est\u00e1 el hombre capacitado para intervenir en los \u00f3rdenes de lo real y, desde su comprensi\u00f3n, de acuerdo con sus intereses, mediante su voluntad activa, organizar y cambiar para convertir en mundo suyo al universo carg\u00e1ndolo de valores afectivos, interpret\u00e1ndolo, transform\u00e1ndolo en sistema comprensible. Todo ello de manera espont\u00e1nea, en virtud del querer natural (Dieron se\u00f1ales de que pose\u00edan sabidur\u00eda, la cual con s\u00f3lo querer, la comunicaron al cogollo de las plantas, al tronco de los \u00e1rboles, a la entra\u00f1a de las piedras y a la hoguera enterrada en la oquedad de las monta\u00f1as).<\/p>\n<p>\u201cCuando los dioses presenciaron el nacimiento de estos seres llamaron al primero y le dijeron: \u2018-Habla y dinos por ti y por los dem\u00e1s que te acompa\u00f1an: \u00bfqu\u00e9 ideas tienes de los sentimientos que te animan? \u00bfEs bueno y airoso tu modo de andar? \u00bfEjercitas con gracia tu mirada? \u00bfEs justo y claro el lenguaje que usas? \u00bfEn toda ocasi\u00f3n lo recuerdas bien? \u00bfEntiendes lo que aqu\u00ed se dice y se sugiere?&#8230;\u2019 Al o\u00edr estas palabras los nuevos seres vieron que eran cabales sus sentidos y quisieron mostrar su agradecimiento. Para mostrarlo, Balam Quitz\u00e9 habl\u00f3, a nombre de los dem\u00e1s, de esta manera: \u2018-Nos hab\u00e9is dado la existencia; por ella sabemos lo que sabemos y somos lo que somos; por ella hablamos y caminamos y conocemos lo que est\u00e1 en nosotros y fuera de nosotros&#8230;\u2019 \u201d(7).<\/p>\n<p>Esta m\u00edtica conversaci\u00f3n con los dioses describe el surgimiento de la auto-observaci\u00f3n y la reflexi\u00f3n, acompa\u00f1adas de cr\u00edtica en funci\u00f3n de valores est\u00e9ticos, \u00e9ticos y l\u00f3gicos, para culminar en una aceptaci\u00f3n agradecida de la condici\u00f3n humana, en una l\u00facida conciliaci\u00f3n con la propia existencia, en un gozoso ejercicio de la funci\u00f3n cognoscitiva. La menci\u00f3n especial del lenguaje, en pie de igualdad con el ser, el saber y el actuar, nos sume en asombro ante la poderosa intuici\u00f3n de los creadores de este mito, quienes comprendieron y reconocieron tan admirablemente el puesto esencial y central del lenguaje en el mundo del hombre.<\/p>\n<p>\u201cPero ha de saberse que los dioses no vieron con agrado las consideraciones que de su propio saber hicieron, con tanta franqueza, los nuevos seres. Por eso los dioses conversaron entre s\u00ed: \u2018-Ellos comprenden- dijeron- lo que es grande y lo que es peque\u00f1o y saben la causa de esta diferencia. Pensemos en las consecuencias que puede tener este hecho en el ejercicio de la vida. La energ\u00eda de esa lucidez ha de ser nociva&#8230; Es preciso limitar sus facultades. As\u00ed disminuir\u00e1 su orgullo&#8230; Si los abandonamos y llegan a tener hijos, \u00e9stos, sin duda, percibir\u00e1n m\u00e1s que sus abuelos y habr\u00e1 un momento en que entiendan lo mismo que los propios dioses&#8230; Estamos a tiempo para evitar este peligro, que ser\u00e1 fatal para el orden fecundo de la creaci\u00f3n\u2019(8). Luego durmieron a los cuatro machos y crearon a las hembras; al despertar los machos y al verlas, \u201cpara distinguirlas les pusieron nombres apropiados, los cuales eran de mucho encanto. Cada nombre evocaba la imagen de la lluvia seg\u00fan las estaciones\u201d(9). Luego estos seres engendraron a otros \u201ccon quienes se empez\u00f3 a poblar la tierra\u201d(10).<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n excesiva practicada por un individuo cualquiera lo aleja necesariamente del hacer cotidiano. La divisi\u00f3n del trabajo permite que ese alejamiento de unos cuantos sea compensado por la labor de los otros; \u00e9stos pueden proteger a aquellos y satisfacer sus necesidades materiales. Pero la dedicaci\u00f3n colectiva al ejercicio reflexivo, la energ\u00eda de esa lucidez, es necesariamente perjudicial para el ejercicio de la vida y fatal para el orden fecundo de la creaci\u00f3n. Por eso, las leyes econ\u00f3micas de la vida, los dioses, para garantizar el florecimiento y reproducci\u00f3n de la humanidad, ponen en juego otras fuerzas que inclinan hacia la generaci\u00f3n, la familia, la vida social, el progreso, la inmersi\u00f3n en los quehaceres propios del hombre como ente entre los entes de su mundo. Estas fuerzas est\u00e1n simbolizadas en el mito por las hembras, cuyos nombres, de origen humano, evocan la imagen de la lluvia seg\u00fan las estaciones, de la lluvia que alude a las oportunidades que la naturaleza fecunda ofrece al esfuerzo creador del hombre para heredar la tierra, para no ser en ella un exilado, prisionero del cuerpo. Las comunidades demasiado interesadas en la reflexi\u00f3n, con desprecio del mundo exterior y sus tareas, han terminado en la miseria, en teor\u00edas de destierro fundamental del hombre y en ilusiones metaf\u00edsicas.<\/p>\n<p>Al acercarnos a este mito sin arrogancia cientificista, encontramos en \u00e9l una Weltanschauung completa, coherente, profunda, sabia y hermosa con un lenguaje a la altura de su originaria funci\u00f3n hermen\u00e9utica de la existencia. L\u00e9vi-Strauss refiere un gracioso cuento terreno sobre el origen del lenguaje:<\/p>\n<p>\u201cCuando hubo sacado a los hombres de las entra\u00f1as de la tierra, el demiurgo Orekajuvakai quiso hacerlos hablar. Les orden\u00f3 ponerse en fila, uno tras otro, y llam\u00f3 al lobito para que los hiciera re\u00edr, el lobo hizo toda clase de moner\u00edas, se mordi\u00f3 la cola, pero en vano. Entonces Orekajuvakai hizo venir al sapito rojo, quien divirti\u00f3 a todo el mundo con su manera, c\u00f3mica de caminar. La tercera vez que pas\u00f3 a lo largo de la fila, los hombres comenzaron a hablar y a re\u00edr a carcajadas\u201d(11).<\/p>\n<p>El demiurgo Orekajuvakai no da por terminado al hombre mientras no lo haya hecho hablar, lo cual logra mediante una confrontaci\u00f3n entre hombres y animales. Adem\u00e1s de se\u00f1alar la necesidad del lenguaje para la existencia del hombre como tal, este cuento terreno destaca un factor importante: la risa. Sabemos que la risa figura entre las expresiones caracter\u00edsticas y exclusivas del hombre, y esta relaci\u00f3n entre risa y lenguaje no es arbitraria ni accidental. Seg\u00fan Plessner, la risa es gen\u00e9ticamente anterior al lenguaje(12) y seg\u00fan Alverdes prepara para la comprensi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica(13). En el libro de Singh y Zingg sobre ni\u00f1os-lobos (Wolf-children), se cuentan hechos que acercan a la realidad las supuestas fantas\u00edas de Kipling en este punto; en ellos nos interesa se\u00f1alar que los ni\u00f1os carentes de lenguaje por falta de contacto humano tampoco pueden re\u00edr(14). En las formas ap\u00e1ticas de la oligofrenia, los pacientes, que no llegan al lenguaje, son incapaces de re\u00edr(15).<\/p>\n<p>En el poema cosmog\u00f3nico y antropog\u00f3nico de los guaran\u00edes, el lenguaje es asunto de primer\u00edsima importancia nada menos que para el creador mismo: \u201cEl Creador, utilizando su vara insignia de la que hizo brotar llamas y tenue neblina, cre\u00f3 el lenguaje\u201d(16). En la siguiente oraci\u00f3n, que es una enumeraci\u00f3n casi exhaustiva de los aspectos principales de la cultura (lenguaje, organizaci\u00f3n social, arte y religi\u00f3n), describe al lenguaje como esencia de lo humano y asienta su primac\u00eda sobre las dem\u00e1s formas culturales: \u201cEste lenguaje futura esencia del alma enviada a los hombres, participa de su divinidad, crea despu\u00e9s el amor al pr\u00f3jimo y los himnos sagrados\u201d(17). Al constituir la esencia del alma y participar al mismo tiempo de la divinidad, el verbo es el mediador entre dios y los hombres; este hecho se ve reforzado por la creaci\u00f3n de divinidades que le sirven de depositario: \u201cPara formar un ser en el cual depositar el lenguaje, la divinidad, el amor y los cantos sagrados, crea a los cuatro dioses que no tienen ombligo y a sus respectivas consortes, que en el futuro enviar\u00e1n a la tierra el alma de los hombres\u201d(18).<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante reitera, con atenci\u00f3n especial y exclusiva, el origen divino del lenguaje: \u201cHabi\u00e9ndose erguido, de la sabidur\u00eda contenida en su propia divinidad, y en virtud de su sabidur\u00eda creadora, cre\u00f3 nuestro Padre el fundamento del lenguaje humano, e hizo que formara parte de su propia divinidad\u201d(19).<\/p>\n<p>En seguida afirma con singular \u00e9nfasis que el verbo es anterior al mundo sensible y al conocimiento: \u201cAntes de existir la tierra, en medio de las tinieblas primigenias, antes de tenerse conocimiento de las cosas, cre\u00f3 aquello que ser\u00eda el fundamento del lenguaje humano e hizo el verdadero Primer Padre \u00d1amandu que formara parte de su propia divinidad\u201d(20). Sabemos que el mundo sensible, tal como existe para el hombre, est\u00e1 mediatizado por el lenguaje, que el conocimiento tiene una estructura ling\u00fc\u00edstica, contiene una interpretaci\u00f3n de la experiencia y sostiene par\u00e1metros axiol\u00f3gicos que gu\u00edan el juicio y la acci\u00f3n dentro de coordenadas proyectadas por la condici\u00f3n humana(21). En este sentido es importante anotar que, en los mitos, no es infrecuente la concepci\u00f3n del caos primigenio como un estado preling\u00fc\u00edstico de lo real; as\u00ed por ejemplo, en el Enuma elish, grandiosa composici\u00f3n m\u00edtica aparecida en Mesopotamia hacia la primera mitad del segundo milenio antes de Cristo, se describe el caos acu\u00e1tico anterior al orden c\u00f3smico como un per\u00edodo. \u201cCuando al cielo arriba no se le hab\u00eda puesto nombre, ni el nombre de la tierra firme abajo se hab\u00eda pensado&#8230; cuando ning\u00fan dios hab\u00eda aparecido ni hab\u00eda sido nombrado con nombre\u201d(22). Del caos surgen dos dioses y el mito dice de ellos: Lahmu y Lahamu aparecieron y fueron nombrados\u201d(23).<\/p>\n<p>El mito guaran\u00ed se refiere luego a la motivaci\u00f3n y al prop\u00f3sito que presidieron la creaci\u00f3n del hombre: \u201cHabiendo creado, en su soledad, el fundamento del lenguaje humano; habiendo creado, en su soledad, una peque\u00f1a porci\u00f3n de amor; habiendo creado, en su soledad, un corto himno sagrado, reflexion\u00f3 profundamente sobre a qui\u00e9n hacer part\u00edcipe del fundamento del lenguaje humano; sobre a qui\u00e9n hacer part\u00edcipe del peque\u00f1o amor; sobre a qui\u00e9n hacer part\u00edcipe de las series de palabras que compon\u00edan el himno sagrado\u201d(24). Es indudable que la necesidad de comunicaci\u00f3n tanto en menesteres t\u00e9cnicos como en amor y religi\u00f3n, es causa del lenguaje; el hombre s\u00f3lo puede vivir en comunidad portadora y creadora de cultura(25). Por eso, en el mito, la tensi\u00f3n estil\u00edstica y sem\u00e1ntica, creada por los p\u00e1rrafos que acabamos de citar, se libera del siguiente modo:<\/p>\n<p>\u201cHabiendo reflexionado profundamente, de la sabidur\u00eda contenida en su propia divinidad, y en virtud de su sabidur\u00eda creadora, cre\u00f3 a los \u00d1amandu de coraz\u00f3n valeroso, los cre\u00f3 simult\u00e1neamente con el reflejo de su sabidur\u00eda (el sol)\u201d(26). No otra es la intuici\u00f3n de Plat\u00f3n cuando afirma que el sol tiene en el mundo sensible puesto an\u00e1logo al que ocupa, en el mundo inteligible, la idea del bien, fundamento del logos(27).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de la primera tierra (\u00bfuna civilizaci\u00f3n?, \u00bfun tipo de cultura?), \u201c&#8230;inspir\u00f3 a los verdaderos padres de las palabras almas el himno sagrado para que lo enviaran a la tierra\u201d(28). Un himno sagrado, una inspiraci\u00f3n unitaria sirve de fundamento a la vida de los nuevos hombres y mujeres. \u201c&#8230;despu\u00e9s de estas cosas, dijo a Jakaira Ru Ete: -Bien, t\u00fa vigilar\u00e1s la fuente de la neblina que engendra las palabras inspiradas. Aquello que yo conceb\u00ed en mi soledad, haz que lo vigilen tus hijos los Jakaira de coraz\u00f3n grande. En virtud de ello que se llamen Due\u00f1os de la neblina de las palabras inspiradas\u201d(29). Esta definici\u00f3n del hombre no es menos exacta que la griega(30) y s\u00ed m\u00e1s bella; el lenguaje es origen y actualidad de toda cultura, y el hombre su due\u00f1o, administrador y guardi\u00e1n.<\/p>\n<p>Un prejuicio positivista, que encontr\u00f3 su primera y m\u00e1s c\u00e9lebre formulaci\u00f3n en la \u201cley\u201d de los tres estadios de Comte(31), impidi\u00f3, durante mucho tiempo, ver en el mito otra cosa que formas superadas de concebir y expresar la vida, manifestaciones ingenuas de una humanidad infantil. Un prejuicio teol\u00f3gico -leider auch Theologie!(32)- producto de siglos de incesante teodicea para hacer a la religi\u00f3n romana racionalmente aceptable, cerr\u00f3 casi por completo la posibilidad de comprender lo que dios, divinidad y divino significaban en el habla y la vida de los pueblos no occidentales. Un prejuicio psicoanal\u00edtico, m\u00e1s reciente que los otros y relacionado gen\u00e9ticamente con ellos, interpret\u00f3 al mito como mensaje del subconsciente o inconsciente individual o colectivo, con sus temores ancestrales, instintos tanatof\u00edlicos, pasiones biol\u00f3gicas reprimidas y hasta enredos familiares. Un prejuicio cultural, alimentado por la arrogancia del poder que la superioridad t\u00e9cnica dio a Occidente en el mundo, menosprecia al mito como balbuceo incoherente de la mentalidad prel\u00f3gica de pueblos \u201cprimitivos\u201d.<\/p>\n<p>Contra todos esos prejuicios, afirmamos un principio hermen\u00e9utico que puede formularse de la siguiente manera: los autores de los mitos no eran menos capaces de reflexi\u00f3n que los fil\u00f3sofos y cient\u00edficos occidentales, ni la ejercieron con menor intensidad o resultados menos valederos; al contrario, alcanzaron niveles que la investigaci\u00f3n europea apenas comienza a sospechar. Mientras se les mire desde afuera y desde arriba, condescendientemente, su verdadero valor permanecer\u00e1 oculto. El m\u00e9todo correcto consiste en profundizar e intensificar la propia reflexi\u00f3n central; cuando se llega al grado de lucidez que ellos lograron, el mito se hace transparente y se revela como creaci\u00f3n po\u00e9tica de intenci\u00f3n comunicativa, que utiliz\u00f3 los medios expresivos disponibles, medios diferentes de los nuestros porque diferentes eran sus circunstancias y diferente el estilo con que los manej\u00f3, medios eficientes porque establecieron \u00e1mbito de comunidad y vencieron la \u00edntima alienaci\u00f3n, llaga secreta de los adoradores del progreso y de la t\u00e9cnica. A esta comprensi\u00f3n puede seguir un intento de traducci\u00f3n, s\u00f3lo que \u00e9sta no ser\u00e1 accesible a los que no hayan reflexionado tan aut\u00e9nticamente como los autores de los mitos.<\/p>\n<p>Es evidente que, para utilizar este principio hermen\u00e9utico y servirse de este m\u00e9todo, es necesario respetar a los hombres que inventaron los mitos, sentir la participaci\u00f3n com\u00fan en la condici\u00f3n humana y cobrar consciencia de la igualdad y solidaridad ante el misterio. Esto es dif\u00edcil para la mentalidad occidental, volcada en actitud instrumentalizante hacia el manejo pragm\u00e1tico del mundo.<\/p>\n<p>Al escribir todo esto hemos pensado especialmente en los mitos cosmog\u00f3nicos y antropog\u00f3nicos y en el puesto que en ellos ocupa el origen del lenguaje. El muestreo mitol\u00f3gico que hemos sometido a examen nos entrega los siguientes resultados: El lenguaje es de origen divino (no es un invento, es un don), particip\u00f3 en la formaci\u00f3n del hombre (sin lenguaje no hay hombre), participa en la constituci\u00f3n del mundo (las cosas comienzan a ser cuando son nombradas y su coherencia es la coherencia del sistema s\u00edgnico), est\u00e1 por lo menos en pie de igualdad con los dem\u00e1s rasgos espec\u00edficos del hombre, existe independientemente del hombre pero \u00e9ste es su guardi\u00e1n y administrador. El orden jer\u00e1rquico es: a) divinidad, b) lenguaje, c) hombre en el mundo. El lenguaje es mediador entre hombre y dios, hombre y hombre, hombre y mundo porque es com\u00fan a todos; el lenguaje es la garant\u00eda \u00fanica de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La contaminaci\u00f3n que resulta de la interacci\u00f3n cultural hace que los mitos pierdan altura, profundidad y coherencia. Consideremos, en este sentido, el pintoresco cuento siguiente, que tiene origen mestizo y car\u00e1cter sincr\u00e9tico; en \u00e9l el lenguaje aparece como el rescate pagado por un diablejo, para salvar su vida y recobrar su libertad, a la mujer que lo atrap\u00f3 con invencible magia e intenci\u00f3n asesina: \u201cLos hombres, en un principio, no hablaban: ten\u00edan su grito, al igual que los toros ten\u00edan el suyo; al igual que los leones, que las gallinas, que los p\u00e1jaros. Una vez, una bruja alcanz\u00f3 a ver, en el medio de su fuego, a un diablito peque\u00f1o; velozmente lo apret\u00f3 con una gran piedra; apag\u00f3 el fuego, cav\u00f3 una fosa circular y la llen\u00f3 de agua para que su enemigo no pudiera escapar. Chillaba el diablillo, amenazante; la vieja, sorda, afilaba la punta de un hueso para ensartarlo. Chillaba m\u00e1s el diablillo: la vieja le mostraba la punta que iba quedando fina como su dedo. Volvi\u00f3 a gritar y a amenazar el prisionero. La vieja le hizo cosquillas con la punta de su hueso, en la parte que sobresal\u00eda de la piedra. As\u00ed siguieron largo rato hasta que la mujer termin\u00f3 su tarea. Sigui\u00f3 implacable bajo los insultos hasta que cay\u00f3 la noche y record\u00f3 que su marido volver\u00eda, que deb\u00eda cocinarle y que no ten\u00eda fuego. Mir\u00f3 al diablo de reojo y el diablo la mir\u00f3 a ella amenazante. Apurada y nerviosa, tom\u00f3 su hueso y le hizo un tajo en el cuero a su enemigo. Como \u00e9ste se vio perdido, le dijo que le hacia un trato: si ella lo liberaba le dar\u00eda un don. La vieja pidi\u00f3 una prueba: los chillidos del diablejo se convirtieron en palabras. La vieja o\u00eda asombrada. Luego ella misma empez\u00f3 a hablar. Liber\u00f3 a su cautivo y el pacto se mantuvo\u201d(33).<\/p>\n<p>Este delicioso cuento postula absurdamente la existencia de una sociedad humana ya organizada, con divisi\u00f3n del trabajo y adelanto t\u00e9cnico, pero sin lenguaje. La superficialidad de la intuici\u00f3n se pone de manifiesto cuando el cuento nos presenta a la vieja en di\u00e1logo con el diablejo antes de haber adquirido el don del lenguaje. Lejos estamos de la alta dignidad reflexiva que pone de manifiesto el Popol Vuh cuando, despu\u00e9s de describir el caos inm\u00f3vil, silencioso y oscuro, afirma: \u201cEntonces vino la Palabra\u201d(34). Lejos estamos de la estela rota que se encuentra ahora en el Museo Brit\u00e1nico, donde un Fara\u00f3n, hacia el a\u00f1o 700 antes de Cristo, copi\u00f3 el antiguo mito de sus ancestros sobre el dios Ptah (pensamiento y lenguaje), quien concibi\u00f3, cre\u00f3 y dirige a todos los dioses, hombres, animales y dem\u00e1s seres vivientes, quien con el pensamiento de su coraz\u00f3n y el mandato de su lengua dio origen a todo lo corp\u00f3reo y a todo lo ps\u00edquico y a todas las cualidades de las cosas y a su ordenamiento y armon\u00eda(35). Muy lejos, ciertamente, de aquel texto que recogi\u00f3 Preuss entre los indios Uitotos: \u201cEn el principio la Palabra dio origen al Padre\u201d (36), texto que coincide y concuerda con los pasajes iniciales del Evangelio seg\u00fan San Juan(37).<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>1 Marc de Civrieux, Leyendas Maquiritares, Revista Memoria de la Sociedad de Ciencias Naturales de la Salle, N\u00ba 56, tomo XX, mayo-agosto, 1960, p. 118.<\/p>\n<p>2 Gunther Wagner, Ideas cosmog\u00f3nicas y cosmol\u00f3gicas de los Abaluyia de Kavirondo en Mundos Africanos, por diversos autores seg\u00fan el cap\u00edtulo, Introducci\u00f3n de D. Forde, Edit. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1959, p. 65.<\/p>\n<p>3 Federico Nietzsche. Obras Completas, en cinco tomos, Edit. Aguilar, Buenos Aires, 1961, traducci\u00f3n de Eduardo Ovejero y Maury, tomo III, p. 243.<\/p>\n<p>4 V. Mercier, Los Fon de Dahomey, en Mundos Africanos, por diversos autores seg\u00fan el cap\u00edtulo, Introducci\u00f3n de D. Forde, Edit. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1959, p.326.<\/p>\n<p>5 Ermilio Abreu G\u00f3mez, Las Leyendas del Popol Vuh, Colecci\u00f3n Austral, 2\u00aa ed., Buenos Aires, 1951, p.24.<\/p>\n<p>6\u00a0 \u00a0Ermilio Abreu G\u00f3mez, op. Cit., p. 25.<\/p>\n<p>7 Ib\u00edd. P. 26. El subrayado es nuestro.<\/p>\n<p>8 Ib\u00edd., pp. 26 y 27. El subrayado es nuestro.<\/p>\n<p>9 Ib\u00edd.., p. 27.<\/p>\n<p>10 Ib\u00edd.<\/p>\n<p>11 Claude L\u00e9vi-Strauss, Le Cru et le Cuit, Edit. Plon, Par\u00eds, 1961, p. 131. (T. del A.). A este respecto v\u00e9ase tambi\u00e9n Lendas dos indios Tereno, RMP, n. S., vol. 4, 1950, p. 219.<\/p>\n<p>12 H Plessner, Lachen und Weinen, 2da, ed., 1950.<\/p>\n<p>13 F. Alverdes, Die Tierpsychologie in ihren Beziehungen zur Psychologie der Menschen, 1932, p\u00e1gina 70.<\/p>\n<p>14 Apud F. Kainz, Psychologie der Sprache, Enke Verlag, Stuttgart, 1960, 2\u00ba t., p. 146.<\/p>\n<p>15 F. Kainz, op. cit., pp. 586-587.<\/p>\n<p>16 Le\u00f3n Cadogan, La Literatura de los Guaran\u00edes, Introducci\u00f3n de L\u00f3pez Austin, Edit. Joaqu\u00edn Mortiz, M\u00e9xico, 1965, p. 53.<\/p>\n<p>17 Ib\u00edd.<\/p>\n<p>18 Ib\u00edd.<\/p>\n<p>19 Ib\u00edd., p. 54.<\/p>\n<p>20 Ib\u00edd.<\/p>\n<p>21 Cfr. J. M. Brice\u00f1o Guerrero, Am\u00e9rica Latina en el Mundo, Edit. Arte, Caracas, 1966, pp. 63-106.<\/p>\n<p>22 Thorkild Jacobsen, Mesopotamia: The Cosmos as a State, en Before Philosophy, libro por diversos autores seg\u00fan los cap\u00edtulos, Pelican Books, Londres, 1954, p. 184. El nombre del mito, Enuma Elish, consiste en las dos primeras palabras de la narraci\u00f3n: Cuando arriba.<\/p>\n<p>23 Ib\u00edd., p. 185.<\/p>\n<p>24 Le\u00f3n Cadogan, op. cit., p. 55.<\/p>\n<p>25 Ib\u00edd.<\/p>\n<p>26 Ib\u00edd., p. 56.<\/p>\n<p>27 Plat\u00f3n, La Rep\u00fablica, 509 b y d.<\/p>\n<p>28 Le\u00f3n Cadogan, op. cit., pp. 57-58.<\/p>\n<p>29 Ib\u00edd., pp. 61-62.<\/p>\n<p>30 Z)won lo\/gon exov = ente que tiene logos.<\/p>\n<p>31 Isidore-Auguste-Marie-Fran ois-Xavier Comte. Discurso sobre el Esp\u00edritu Positivo, trad. de Consuelo Borges, 5\u00aa. ed.., ed., Aguilar, Buenos Aires, 1965, pp. 41-89.<\/p>\n<p>32 Johann Wolfgang Goethe, Faust, I, Mon\u00f3logo inicial.<\/p>\n<p>33 El segundo de una serie de cuentos sobre el origen del lenguaje, recogidos por la escritora argentina Alba Omil en la provincia de Santiago del Estero, Departamento Pellegrini, Rep\u00fablica Argentina. Trabajo In\u00e9dito.<\/p>\n<p>34 Popol Vuh o Libro del Consejo de los Indios Quich\u00e9s, versi\u00f3n francesa de Georges Raynaud, traducida al espa\u00f1ol por Miguel \u00c1ngel Asturias y J. M. Gonz\u00e1lez de Mendoza, Edit. Losada, S. A. Buenos Aires, 1965, pp. 12-13.<\/p>\n<p>35 John A. Wilson, Egipto en El Pensamiento Prefilos\u00f3fico I. Egipto y Mesopotamia, por varios autores, seg\u00fan los cap\u00edtulos, traducci\u00f3n de Eli de Gortari, Edit. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2\u00aa ed., en espa\u00f1ol, M\u00e9xico, 1958, pp. 79-87. Escribe Wilson: \u201cEn s\u00edntesis, podemos decir que los egipcios ten\u00edan conciencia de s\u00ed mismos y de su universo; y hab\u00edan formulado un cosmos de acuerdo con sus propias observaciones y experiencias&#8230; Su mayor inter\u00e9s consiste en su primitivo intento de vincular la creaci\u00f3n con los procesos del pensamiento y del lenguaje y no con una simple actividad f\u00edsica\u201d. Ib\u00edd.., pp. 86-87.<\/p>\n<p>36 Preuss, Religi\u00f3n und Mythologie der Uitoto, I 25 y ss., II 659. Apud Ernst Cassirer, Mito y Lenguaje, traducido del alem\u00e1n por Carmen Blazer, Edicioes Galatea-Nueva Visi\u00f3n S.R.L., Buenos Aires, 1969, p. 54.<\/p>\n<p>37 Juan I, 1-3: \u201cEn el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. \u00c9ste era en el principio con Dios. Todas las cosas por \u00c9l fueron hechas: y sin \u00c9l, nada de lo que es hecho, fue hecho\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Manuel Brice\u00f1o Guerrero Ante todo una leyenda maquiritare: \u201cEn aquella \u00e9poca Uan\u00e1di, hijo del Sol y m\u00e1ximo h\u00e9roe cultural, ten\u00eda la intenci\u00f3n de crear los hombres para poblar la Tierra, en donde tan s\u00f3lo viv\u00edan entonces los animales. 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