{"id":2345,"date":"2021-11-07T20:39:38","date_gmt":"2021-11-07T20:39:38","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=2345"},"modified":"2023-11-24T18:36:43","modified_gmt":"2023-11-24T18:36:43","slug":"ejercicios-holograficos-de-jose-balza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/ejercicios-holograficos-de-jose-balza\/","title":{"rendered":"La mujer de espaldas. Ejercicios hologr\u00e1ficos de Jos\u00e9 Balza"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa<\/h4>\n<p>Las ideas llegan al pensamiento por un enunciado, luego se afirman en la palabra. Nos reconocemos con las sensaciones desde una mirada a trav\u00e9s de la ventana. Entonces, ideas y sensaciones se materializan y se desnudan con el lenguaje. El autor procura un acercamiento con el lector desde el caminar, desde la piel, los olores, los colores en conjunci\u00f3n con los hallazgos contenidos en una historia contada. Cada escritor estructura su afirmaci\u00f3n o negaci\u00f3n en tanto asume el placer con el ejercicio de la escritura. Ser\u00e1n las inquietudes que el lector conocer\u00e1. Se va armando, en t\u00e9rminos de correspondencia, una din\u00e1mica de encuentros entre autor y lector, el rol de \u00e9ste, el lector, ser\u00e1 indudable por cuanto dar\u00e1 vida a los personajes con su experticia lectora. Lo cierto es que se establece un di\u00e1logo \u00edntimo sin pretensiones de invasi\u00f3n, no, todo lo contrario, es una suerte de acuerdo de relaciones con la conciencia e inconsciencia de ambos (autor-lector).<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva se va abriendo lentamente esa ventana, esa mirada y por consiguiente el lector se acerca a un estilo, un tiempo, un espacio y hasta una manera de decir el mundo que se delimita, insistimos en esto, con la palabra. Ella nos incorpora a un di\u00e1logo y a un intercambio de propuestas que funcionan con un instrumento: el signo. No existen ingenuidades. En este registro se incorporan los elementos necesarios para alcanzar la relaci\u00f3n-comprensi\u00f3n entre autor, obra y lector. Este juego propicia una comunicaci\u00f3n diferente a la de la cotidianidad, algo que parece evidente, pero debemos mencionarlo, porque entendemos que all\u00ed radica el riesgo y el juego del autor por cuanto se expone en su intimidad\/interioridad para replicar sus hallazgos, sus referentes y sus criterios pasando por sus desvelos, inquietudes, sue\u00f1os e ilusiones. Luego viene dado el otro paso. La intenci\u00f3n de un decir para que el lector procese, con la producci\u00f3n de la obra (pr\u00e1ctica discursiva), una significaci\u00f3n que lo estremecer\u00e1 o no. Lo importante est\u00e1 en el encuentro del autor\/obra\/lector.<\/p>\n<p>Los relatos de Jos\u00e9 Balza contenidos en <em>La mujer de espaldas<\/em> (Monte \u00c1vila Editores, 1986) muestran una din\u00e1mica de relaciones emparentadas con lo expresado al comienzo del comentario. Doce relatos que bien pueden leerse sin orden aparente. En el relato Ana, la lluvia se mantiene por muchos d\u00edas, este rasgo ya nos comporta una manera particular de ser en los personajes. El viento, el fr\u00edo, m\u00e1s el agua de lluvia nos envuelven en <em>una se\u00f1al de algo \u00edntimo, amoroso o familiar<\/em> (p. 19) sin embargo encontramos otros indicios que no se detallan a simple vista. Sobrevienen las met\u00e1foras flotando entre la mujer y la naturaleza, ellas se fusionan, Ana se transfigura en la magnolia, ella, la mujer retiene el paso: <em>su propio cuello, sus bell\u00edsimos p\u00f3mulos, la boca grande poseen una cobertura de magnolia<\/em> (p. 20) Es una <em>Ana-magnolia<\/em> que habla cinco idiomas y traduce su propia naturaleza y lee en su lenguaje para encontrar su po\u00e9tica corporal y espiritual. Su goce por los poemas est\u00e1 por encima de lo que puede devengar econ\u00f3micamente con las traducciones. Sus pensamientos est\u00e1n por los parajes de su paradigma, los recovecos de la experiencia saben por d\u00f3nde camina, ella es la Ava Gardner (un referente cinematogr\u00e1fico) de sus amigos de una Caracas extra\u00f1a y ambigua como el invierno. Su cuerpo como el de su madre obedece a otras necesidades como su alma que flota en el agua. Sabe d\u00f3nde est\u00e1 y ad\u00f3nde va. La calle que no se ve, marcha con su memoria.<\/p>\n<p>En el <a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-mujer-de-espaldas\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">relato <em>La mujer de espaldas<\/em><\/a>, que da t\u00edtulo al libro, acontece un universo compuesto de palabras que demandan giros de complicidad entre el narrador y el personaje, ellos se fusionan en la historia para darle cuerpo al argumento. El personaje (periodista) que al principio se erige como protagonista, o eso se cree, pues se diluye en el devenir de la historia para dar paso a un elemento asombroso o extra\u00f1o. La historia gira en torno a Marie-Jos (cuando joven) o Mar\u00eda In\u00e9s (ya entrada en a\u00f1os), ella es el centro de la trama: <em>apenas el juego de sus deseos<\/em> (p. 89) quien ordena la historia es el limpiabotas, \u00e9l conoce los detalles de los acontecimientos. Los espacios se mueven con una facilidad entre: Plaza Central, Francia, c\u00e1rceles de Guyana o Puerto Cabello, pasado y presente se deslizan con el verbo de quien lo sabe todo (\u00bfnarrador omnisciente?) El secreto o lo extra\u00f1o est\u00e1 en la espalda de la mujer.<\/p>\n<p>Balza contiene una destreza, finura y precisi\u00f3n tipo bistur\u00ed para describir la naturaleza con sus peculiaridades que s\u00f3lo existen en un mundo contemplado por su cristal: <em>\/\u2026el gigantesco cuerpo del r\u00edo ondulaba dulcemente\u2026\/\u2026de entregarme con la mirada al lejano cielo feliz\u2026\/\u2026 Tal vez fue el verano m\u00e1s largo en el delta o en mi vida&#8230;\/\u2026Fue durante uno de esos instantes, sudorosos, estigmatizado por la luna de la ventana\u2026\/\u2026d\u00e9biles nubes\u00a0 lejanas indicaban que tras los bosques, al otro lado del r\u00edo, pod\u00eda estar lloviendo\u2026<\/em> Todas estas expresiones est\u00e1n contenidas en el primer relato <em>La sombra del oro<\/em> (pp. 11-17) Las palabras las convierte el narrador en un cuerpo hecho con verdades es como un r\u00edo poderoso con brazos para arropar con su corriente al lector. Aflora la claridad de su escritura en cada relato por cuanto las historias se conjugan con un paisaje que est\u00e1 afuera aparentemente pero los convierte en parte de sus sensaciones. Existe un rigor en la contemplaci\u00f3n y por ende en su escritura.<\/p>\n<p>Como dec\u00edamos al comienzo, son ventanas que se abren desde sus hallazgos. Lo sorprendente est\u00e1 en c\u00f3mo el escritor cautiva al lector con las diferentes ventanas en donde se descubren pasadizos o veredas seg\u00fan est\u00e9 el car\u00e1cter de su mirada o su andar. Vemos como ejemplo en el relato <em>Campo<\/em> (pp. 55-60), el personaje y su relaci\u00f3n con el paisaje, \u00e9ste, no lo ve, lo contempla y luego s\u00ed lo hace suyo: <em>Aqu\u00ed he penetrado los m\u00e1s brillantes crep\u00fasculos<\/em>. No tiene nada que ver con la presencia de otros seres o personajes, no es lo m\u00e1s importante para \u00e9l, es el personaje que recoge con su mirada y su sentir esta atm\u00f3sfera que s\u00f3lo pertenece a \u00e9l. No tiene necesidad de aclarar nada, expresa y ya. El asunto va relacionado con su prop\u00f3sito o la comprensi\u00f3n de su estado.<\/p>\n<p>El narrador, por v\u00eda del personaje, lleva al lector a otro tipo de atenci\u00f3n que no es s\u00f3lo la secuencia o desenlace de una historia. Las rupturas las hilvana desde otro \u00e1ngulo: el reconocimiento de otro sentido y por supuesto con el artificio de la palabra para crear una tensi\u00f3n. De hecho el relato en cuesti\u00f3n contiene nueve p\u00e1rrafos y el \u00faltimo aparece con un espaciado o doble calle, diferente a los anteriores, existe, y as\u00ed lo entendemos, como una suerte de largo silencio para crear un pensamiento distinto al que tra\u00eda el personaje al comienzo de la historia. Las palabras est\u00e1n cargadas de im\u00e1genes y colores, aclaramos que no es ampuloso el lenguaje, la resoluci\u00f3n va por otro camino, el de la precisi\u00f3n o en todo caso va en la b\u00fasqueda de sonidos para materializar, con el juego de palabras, otro significado para que luego sea comprensible a los ojos del lector. El escritor acompa\u00f1a al lector en el entramado verbal, sostiene un discurso con un ritmo determinado. Parece contradictorio, pero no lo es, se trabaja con la resonancia del vocablo para descubrirse en los <em>pasajes-parajes-paisajes<\/em> (va incluido el juego de sonidos) dentro de los relatos.<\/p>\n<p>En los relatos del libro <em>La mujer de espaldas<\/em> se alterna una estructura en la construcci\u00f3n de las historias, es importante aclarar que no aspiramos a establecer un criterio riguroso, asomamos la salvedad por cuanto el planteamiento va en otra direcci\u00f3n en tanto el proceso escritural de Jos\u00e9 Balza deviene de sus arraigos, de su visi\u00f3n y no s\u00f3lo de la literatura, sino de las artes pl\u00e1sticas donde las incandescencias sensoriales y subjetivas se erizan, s\u00ed, es una cuesti\u00f3n de piel. Dec\u00edamos que las historias comienzan con una direcci\u00f3n centrada en un personaje o una situaci\u00f3n, luego gira hacia un espectro diferente. Se nos dibuja una historia inicial para, al instante, llegar a otra, nos percatamos de ello cuando ya estamos en el otro orden de las secuencias pero quien tiende el puente es la memoria que tiene que ver con la perturbaci\u00f3n de los personajes a modo de crear mundos alternos al ya preestablecido.<\/p>\n<p>En el relato <em>Los almendrones de enero<\/em> (pp. 25-32) se decantan dos realidades opuestas <em>ciudad\/llano<\/em>, luego el v\u00ednculo se establece con el fruto del almendr\u00f3n, el personaje rememora su ni\u00f1ez al lado de su hermano, todo esto transcurre cuando el personaje se dirige a una estaci\u00f3n del tren. No deja de estar f\u00edsicamente en la ciudad, pero sigue anclado en sus recuerdos e imaginaci\u00f3n: <em>Todo esto es m\u00edo, o todo esto soy yo<\/em> (p. 26). Nos atrevemos a plantear este esquema: Ciudad + Marta Mar\u00eda + Gisela + <em>tren=presente\/Almendr\u00f3n<\/em> + infancia + hermano + <em>padre=pasado.<\/em> Aunque el almendr\u00f3n del presente lo retrotrae al almendr\u00f3n del pasado, a\u00fan as\u00ed, presente y pasado confluyen en un estado de duplicidad que se desprende en el pensamiento\/memoria del personaje. El almendr\u00f3n es el \u00e1rbol-cosa que se transparenta en una imagen con una significaci\u00f3n que sostiene el personaje en su memoria. Recorre todo lo que ella implica. El final queda sugerido para que el lector considere las resonancias de la historia: <em>una posibilidad de salvaci\u00f3n<\/em>, no lo sabemos.<\/p>\n<p>Balza, el escritor, convierte la palabra en otras realidades. El escritor se desnuda con el lenguaje y queda expuesto a las consideraciones del lector, quien tiene la \u00faltima ficha para cerrar el damero del abecedario. Los relatos mantienen autonom\u00eda, su lucidez y su manera particular de registro compuesto por un lenguaje consciente y trabajado. Cada relato cobra vida y cuerpo como recurso, alcanza en cada <em>cosa<\/em> (sustantivo, sujeto, objeto) nombrar el asombro porque al narrar o describir surge lo inesperado: la alucinaci\u00f3n o el encanto. Es una claridad en el lenguaje que fluye con la precisi\u00f3n propia de los rasgos caracterizadores del relato, Balza los ordena con su rigor, emerge la concisi\u00f3n de la sustancia sin descuidar el humor, la presencia de la dualidad en los personajes, la discreci\u00f3n en la mirada para retratar y poetizar la situaci\u00f3n deseada, cuida igualmente las inflexiones o giros con el juego de las figuras literarias para llegar al lector con el justo uso de las im\u00e1genes. La simultaneidad en los tiempos habla de momentos perdidos o no. Sigue siendo la memoria de los personajes. El mundo ps\u00edquico que por momentos se asoma con una disposici\u00f3n<br \/>\ny orden establecido el cual se invierte con los devaneos e im\u00e1genes que s\u00f3lo el personaje le confiere un espacio en sus imprecisiones afectivas.<\/p>\n<p>Doce relatos para que el lector frecuente con un lenguaje dispuesto con la voz de una sintaxis vital y poderosa de Jos\u00e9 Balza.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jose-ygnacio-ochoa\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa Las ideas llegan al pensamiento por un enunciado, luego se afirman en la palabra. Nos reconocemos con las sensaciones desde una mirada a trav\u00e9s de la ventana. Entonces, ideas y sensaciones se materializan y se desnudan con el lenguaje. 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