{"id":2294,"date":"2021-11-05T21:05:25","date_gmt":"2021-11-05T21:05:25","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=2294"},"modified":"2023-11-24T18:36:45","modified_gmt":"2023-11-24T18:36:45","slug":"la-generacion-del-28-una-generacion-literaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-generacion-del-28-una-generacion-literaria\/","title":{"rendered":"La generaci\u00f3n del 28: \u00bfUna generaci\u00f3n literaria?"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Carmen Virginia Carrillo<\/h4>\n<p>El problema de las generaciones ha sido tema de estudio\u00a0\u00a0 de las diversas disciplinas del saber: la historia, la antropolog\u00eda, la sociolog\u00eda y la filosof\u00eda, entre otras, han fundamentado argumentos tan variados sobre el mismo tema que se\u00a0\u00a0 hace necesario deslindar ciertos t\u00e9rminos con\u00a0 \u00a0la\u00a0 \u00a0finalidad de vislumbrar\u00a0 \u00a0la pertinencia del concepto de generaci\u00f3n en la historia literaria.<\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo espa\u00f1ol Jos\u00e9 Ortega y Gasset escribi\u00f3 sobre\u00a0\u00a0 las condiciones que deben darse en un grupo de hombres para ser considerados una generaci\u00f3n. M\u00e1s tarde ide\u00f3logos como Jasper y Julius Petersen ampliaron y modificaron la posici\u00f3n de Ortega y Gasset respecto al concepto generacional, sin llegar a modificar la concepci\u00f3n est\u00e1tica de la misma.<\/p>\n<p>La primera condici\u00f3n, seg\u00fan Ortega, es el per\u00edodo de tiempo de quince a\u00f1os, durante los cuales las ideas, las creencias y los conflictos de una sociedad se mantienen estables, gozan de vigencia. Los hombres que han de ser considerados miembros de una generaci\u00f3n tienen en com\u00fan el hecho de que les ha tocado vivir determinadas circunstancias que generan una afinidad.<\/p>\n<p>Otro aspecto a tomar en consideraci\u00f3n ser\u00eda\u00a0\u00a0 la\u00a0\u00a0 formaci\u00f3n homog\u00e9nea\u00a0\u00a0 de sus miembros, debe producirse un hecho hist\u00f3rico alrededor del cual se aglutinen. Este suceso marca la fecha central, que a su vez estar\u00eda constituida por una zona de fechas \u2014siete a\u00f1os antes y siete despu\u00e9s. Los nacidos entre esta zona de fechas pertenecen, seg\u00fan Ortega y Gasset, a una misma generaci\u00f3n: Una generaci\u00f3n es una zona de quince a\u00f1os durante la cual una cierta forma de vida fue vigente. La generaci\u00f3n ser\u00eda, pues, la unidad concreta de la aut\u00e9ntica cronolog\u00eda hist\u00f3rica, o, dicho de otra forma, que la historia camina y procede por generaciones. (Mar\u00edas, 1975: 446)<\/p>\n<p>Cada generaci\u00f3n logra producir un discurso generacional homog\u00e9neo y una unificaci\u00f3n de\u00a0\u00a0 criterios que\u00a0\u00a0 rompe con la generaci\u00f3n anterior, heredera de las normas y valoraciones del pasado, hace brotar\u00a0\u00a0 su\u00a0\u00a0 propia espontaneidad logrando de esta manera una sensibilidad vital propia que le har\u00e1 enfrentar su momento hist\u00f3rico desde una\u00a0\u00a0 perspectiva\u00a0\u00a0\u00a0 que inevitablemente\u00a0\u00a0\u00a0 choca con los miembros de las generaciones con las que han de coexistir. (Kulichenko, 1979: 63)<\/p>\n<p>Ortega y Gasset considera que las contradicciones de la sociedad se manifiestan en el choque generacional, pero niega la heterogeneidad que pudiera existir entre sus miembros, ya que para \u00e9l s\u00f3lo individuos superiores, que sobresalen al vulgo, logran configurar las generaciones promotoras de cambios hist\u00f3ricos sustanciales.<\/p>\n<p>En la teor\u00eda sobre las generaciones desarrollada por Ortega y Gasset se niega el enfoque dial\u00e9ctico del desarrollo de la historia, mientras que las teor\u00edas marxistas asumen la noci\u00f3n de sucesi\u00f3n de generaciones desde un punto de vista dial\u00e9ctico. Para los marxistas lo primordial es estudiar las relaciones rec\u00edprocas que se desarrollan entre los grupos generacionales; la herencia que\u00a0 \u00a0unas generaciones reciben de las otras es fundamental para el\u00a0\u00a0 desarrollo\u00a0\u00a0 social:\u00a0\u00a0 Cada generaci\u00f3n act\u00faa como una unidad dial\u00e9ctica de lo general y lo particular en el proceso hist\u00f3rico (Id: 69).<\/p>\n<p>Julius Petersen, en sus trabajos sobre el romanticismo alem\u00e1n, aborda los problemas de las generaciones en el campo literario y plantea la posibilidad de combinar la idea de generaci\u00f3n con la teor\u00eda de los tipos (Petersen, 1983: 159). Petersen considera que s\u00f3lo un determinado tipo podr\u00e1 agrupar a la nueva generaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">Este tipo se convierte en el tipo directivo de la generaci\u00f3n, y no\u00a0\u00a0 s\u00f3lo logra el desarrollo completo de su peculiaridad, el incremento de sus disposiciones, la transformaci\u00f3n de formas viejas y la creaci\u00f3n de nuevas, gracias a factores que favorecen su formaci\u00f3n, sino que consigue tambi\u00e9n, por su unidad compacta, atraerse a s\u00ed a otra parte de la generaci\u00f3n, con disposiciones t\u00edpicamente diferentes. (Id)<\/p>\n<p>Este otro grupo refuerza la supremac\u00eda del primer tipo y cierra la unidad generacional aislando al grupo que no recibi\u00f3 influencia de la \u00e9poca:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">Se trata del tipo oprimido, que no puede hacerse valer conservando su propia peculiaridad y se encuentra, por lo tanto, forzado a elegir entre caminar por v\u00edas abandonadas&#8230; negar su propia peculiaridad&#8230; o esperar obstinadamente la resonancia que en el futuro habr\u00e1 de tener lo que le es peculiar. (159-160)<\/p>\n<p>Entre los tres grupos (el tipo directivo, el dirigido y el oprimido) se establecen relaciones de atracci\u00f3n y antagonismo que desembocan en la aglutinaci\u00f3n o la divisi\u00f3n de la generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Plantea Petersen la posibilidad de que entre los grupos generacionales se establezcan mecanismos de comunicaci\u00f3n que unan, en determinado momento, a miembros de dos generaciones.<\/p>\n<p>La vinculaci\u00f3n de la historia socio-pol\u00edtica de un pa\u00eds con las manifestaciones literarias de un momento determinado, aunadas a una com\u00fan visi\u00f3n del mundo, que ubica a un grupo de hombres, homog\u00e9neos en edad, dentro de una unidad ideol\u00f3gica y cultural, nos da cuenta de una generaci\u00f3n literaria determinada. Petersen rechaza las limitaciones temporales, tanto de fecha de nacimiento como de medida de acci\u00f3n de los individuos, y propone una unidad de ser debida a la comunidad de destino, que implica la homogeneidad de experiencias y prop\u00f3sitos (188).<\/p>\n<p>El criterio generacional posee una fundamentaci\u00f3n te\u00f3rica s\u00f3lida y coherente. A partir de dicho criterio las ramas del saber establecen deslindes que permiten organizar los\u00a0\u00a0 diversos corpus de las manifestaciones sociales y culturales, no obstante si se asume como un criterio absoluto, olvidando que, independientemente de la sustentaci\u00f3n que \u00e9ste posea, no deja de ser relativo, y por ende susceptible a ser cuestionado, se corre el riesgo de incurrir en arbitrariedades que desvirt\u00faan el fluir de los acontecimientos a lo largo de la historia.<\/p>\n<p>Una de las perspectivas desde la cual ha sido abordado el estudio de la literatura latinoamericana es la ordenaci\u00f3n cronol\u00f3gica. A partir de los a\u00f1os cuarenta Julio Leguizam\u00f3n realiza un intento de periodizaci\u00f3n cronol\u00f3gica. Luis Alberto S\u00e1nchez acoge el sistema ideado por Leguizam\u00f3n y lo complementa agregando divisiones a las etapas acu\u00f1adas por aqu\u00e9l, sin embargo, ambos cr\u00edticos introducen criterios de an\u00e1lisis en los que aparecen caracterizaciones de g\u00e9neros y temas.<\/p>\n<p>Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a es el primero en elaborar un estudio historiogr\u00e1fico estrictamente cronol\u00f3gico de nuestra literatura. En su an\u00e1lisis, Henr\u00edquez Ure\u00f1a distribuye los per\u00edodos estableciendo una zona de fechas de treinta a\u00f1os, lo que responde a los procedimientos del m\u00e9todo generacional.<\/p>\n<p>Anderson\u00a0 \u00a0Imbert\u00a0 \u00a0acoge\u00a0\u00a0 el\u00a0\u00a0\u00a0 procedimiento\u00a0\u00a0\u00a0 del\u00a0\u00a0\u00a0 m\u00e9todo generacional, mas no permanece fiel a la zona de fechas de treinta a\u00f1os que utilizara Henr\u00edquez Ure\u00f1a, alterando los lapsos atendiendo a su inter\u00e9s particular, lo que, seg\u00fan Jos\u00e9 Juan Arrom desvirt\u00faa su medida historiogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Antonio Portuondo se dio a la tarea de teorizar sobre el m\u00e9todo generacional para luego aplicarlo a la historia de la literatura hispanoamericana.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo nos referiremos al trabajo de Jos\u00e9 Juan Arrom quien, bas\u00e1ndose en los trabajos de los cr\u00edticos antes mencionados, construye un esquema generacional en el cual intenta rectificar las fallas de sus antecesores.<\/p>\n<p>Arrom inicia su periodizaci\u00f3n con la generaci\u00f3n de 1477 (los nacidos entre 1444 y 1474), en ella incluye a los descubridores; esta generaci\u00f3n, a pesar de no ser americana, ofrece la primera imagen de Am\u00e9rica a Europa.<\/p>\n<p>En su trabajo estudia las relaciones que se establecen entre las generaciones y plantea c\u00f3mo algunas de ellas (por ejemplo la generaci\u00f3n de 1864) contin\u00faan y reafirman la herencia de su antecesora (Arrom, 1977: 160).<\/p>\n<p>Divide a La Generaci\u00f3n de 1894 (nacidos de 1864 a 1893) en dos vertientes: la primera, de 1894 a\u00a0\u00a0 1909,\u00a0\u00a0 el\u00a0\u00a0 apogeo \u00a0\u00a0del modernismo; y la segunda, traspuesto el momento cenital, comienza el proceso de experimentaci\u00f3n y cambio que durar\u00e1 hasta que una nueva y poderosa corriente lo desplace con el arribo de la Generaci\u00f3n de 1924 (Id: 180). En esta generaci\u00f3n se incluye a poetas modernistas, posmodernistas y vanguardistas. Entre los escritores que menciona en la segunda etapa de la generaci\u00f3n de 1894 se encuentran Oliveiro Girondo, C\u00e9sar Vallejo y Vicente Huidobro, Es aqu\u00ed donde la fundamentaci\u00f3n te\u00f3rica del m\u00e9todo generacional, seg\u00fan nuestro parecer, se ve horadada por el relativismo. Si bien el deslinde generacional permite organizar la historia de la literatura, y da inteligibilidad al acontecer literario, el discurso cr\u00edtico, debe cuidarse de no caer en absolutismos. No creemos reconocer, entre los escritores modernistas, posmodernistas y vanguardistas, un n\u00facleo que los unifique, por lo\u00a0 \u00a0que, en este caso, la teor\u00eda generacional se vuelve inconsistente.<\/p>\n<p>En Venezuela se aglutina por primera vez, bajo la denominaci\u00f3n de Generaci\u00f3n del 18, un grupo de\u00a0 \u00a0j\u00f3venes\u00a0 \u00a0poetas (Fernando Paz Castillo, Rodolfo Moleiro, Enrique Planchart, Lu\u00eds Enrique M\u00e1rmol, Andr\u00e9s Eloy Blanco, Luis Barrios Cruz, Jacinto Fombona-Pachano, Pedro Sotillo, Julio Morales Lara, Jos\u00e9 Antonio Ramos Sucre, Enriqueta Arvelo Larriva, Gonzalo Carnevalli, entre otros), quienes a partir de 1912 reaccionan contra las tendencias po\u00e9ticas dominantes, modernismo y posmodernismo.<\/p>\n<p>Movidos por el af\u00e1n de renovaci\u00f3n emprenden un nuevo camino; desean liberarse del aislamiento modernista y abrirse hacia\u00a0\u00a0 la realidad. Jos\u00e9 Ram\u00f3n Medina se refiere a ellos en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">La cohesi\u00f3n del grupo y el esp\u00edritu creador que en \u00e9l dominaba, su sentido de b\u00fasqueda y trascendencia temporal y, sobre todo, la expresi\u00f3n de un mensaje\u00a0 \u00a0de\u00a0\u00a0\u00a0 autenticidad venezolana, fueron factores que llevaron a dibujar su perfil y a proyectar su\u00a0\u00a0 acci\u00f3n\u00a0\u00a0 como pocos grupos en la historia de la literatura nacional. (Medina, 1980: 29)<\/p>\n<p>Los aspectos comunes que caracterizan a este grupo de escritores en el campo literario son su reacci\u00f3n contra el modernismo y el posmodernismo<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, el cambio de actitud frente\u00a0\u00a0 al paisaje (se le da un gran valor a la interiorizaci\u00f3n y\u00a0\u00a0 a la subjetivaci\u00f3n), los rasgos impresionistas de sus poemas, el idealismo,\u00a0 \u00a0la marcada tendencia hacia los temas intimistas y evasivos, y la eliminaci\u00f3n del elemento anecd\u00f3tico.<\/p>\n<p>El a\u00f1o 1928 un grupo de j\u00f3venes estudiantes universitarios, que en\u00a0\u00a0 las aulas de clase y en los pasillos discuten sobre\u00a0\u00a0 el pensamiento del gran fil\u00f3sofo espa\u00f1ol Jos\u00e9 Ortega y Gasset, se identifican con el concepto de generaci\u00f3n que dicho autor expone,\u00a0\u00a0 se adjudican el rol de minor\u00eda selecta con compromisos\u00a0\u00a0 din\u00e1micos entre masa e individuo y asumen la denuncia y la labor de transformaci\u00f3n como un deber.<\/p>\n<p>Este despertar de las conciencias y la subsiguiente toma de posici\u00f3n se encuentra plasmada en la Memoria y Cuento de la Generaci\u00f3n del 28 de Joaqu\u00edn Gabald\u00f3n M\u00e1rquez:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">&#8230; una de las primeras observaciones que hubimos de hacernos cuando empezamos a tener conciencia de nosotros mismos y del medio en que hab\u00edamos empezado a crecer, fue la de un evidente divorcio \u2014de parte de la elite intelectual\u2014\u00a0\u00a0 entre\u00a0\u00a0 el pensamiento del individuo y su actuaci\u00f3n en la doble vertiente de la gesti\u00f3n p\u00fablica y de actuaci\u00f3n ciudadana. (1978: 26)<\/p>\n<p>El estudio de la llamada Generaci\u00f3n del 28 en Venezuela presenta ciertas interrogantes que es necesario tratar de dilucidar: \u00bfConstituyeron una generaci\u00f3n literaria o pol\u00edtica? Seg\u00fan\u00a0\u00a0 Arturo Sosa\u00a0 \u00a0La Generaci\u00f3n del 28 inicialmente no tiene una definici\u00f3n hacia adelante, sino retrospectiva, es decir, se da como contraposici\u00f3n al gomecismo (Sosa, 1981: 11). Podr\u00eda pensarse en la confluencia del quehacer literario con la praxis pol\u00edtica dada la notoria actitud de compromiso que los miembros de esta llamada generaci\u00f3n del 28 asumieron con el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Sin lugar a dudas los j\u00f3venes del veintiocho constitu\u00edan un grupo aventajado, una elite que encuentra en el alma mater el suelo propicio para sembrar las nuevas ideas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">Ser estudiante en el a\u00f1o 28 era una situaci\u00f3n de privilegio que no tiene parang\u00f3n en la sociedad venezolana de hoy. En esa \u00e9poca en Venezuela exist\u00edan alrededor de 500 estudiantes universitarios&#8230; esa generaci\u00f3n representa algo que s\u00f3lo ha sido posible gracias a lo ocurrido en esa transici\u00f3n que se llama \u00abgomecismo\u00bb, que no es el estado caudillista ni el simplemente petrolero, sino que es la aparici\u00f3n de ese grupo social que puede dedicarse al\u00a0\u00a0 estudio, encarnando\u00a0\u00a0 una elite intelectual, que empieza a representar una tensi\u00f3n hacia una modernizaci\u00f3n tomada mucho m\u00e1s en serio de las posibilidades mismas del mismo r\u00e9gimen gomecista \u2014con profundas limitaciones\u2014&#8230;\u00a0\u00a0 Los\u00a0\u00a0 estudiantes del\u00a0\u00a0 28&#8230; comienzan\u00a0\u00a0 a verse a s\u00ed mismos como la \u00abgeneraci\u00f3n predestinada\u00bb&#8230; Se consideran predestinados para dar el cambio. (Id: 13)<\/p>\n<p>Estudiosos e historiadores se han dado a la tarea de recopilar los nombres de los integrantes de la generaci\u00f3n del 28, sin lograr una unidad de criterios; en el \u00e1mbito literario los que se reiteran son: Miguel Otero Silva, Joaqu\u00edn Gabald\u00f3n M\u00e1rquez y Luis Castro. La mayor\u00eda menciona la importancia de la figura de Antonio Arr\u00e1iz a pesar de la diferencia de edad. Otros agregan a Carlos Augusto Le\u00f3n y Pablo Rojas Guardia (quien a\u00f1os m\u00e1s tarde ingresa a Viernes).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de los poetas, los nombres de intelectuales y pol\u00edticos son agregados a la lista debido a su participaci\u00f3n en los\u00a0\u00a0 acontecimientos\u00a0\u00a0 de la semana del estudiante; Arturo Sosa menciona a: Arturo Uslar Pietri, Miguel Otero Silva, Miguel Acosta Saignes, Carlos Eduardo Fr\u00edas, Felipe Massiani, Joaqu\u00edn Gabald\u00f3n M\u00e1rquez, Inocente Palacios, Antonio Arr\u00e1iz. (39)<\/p>\n<p>Miguel Otero Silva considera improcedente la denominaci\u00f3n de generaci\u00f3n al grupo de poetas que, junto a \u00e9l, incursionaron en la vanguardia po\u00e9tica el a\u00f1o 1928. Al respecto comenta:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">&#8230;esa \u00abgeneraci\u00f3n\u00bb, si se excluye a\u00a0\u00a0 Antonio Arr\u00e1iz, que fue nuestro capit\u00e1n y maestro, no produjo sino cuatro escritores especializados en el g\u00e9nero poes\u00eda:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">Luis Castro, Joaqu\u00edn\u00a0\u00a0 Gabald\u00f3n\u00a0 \u00a0M\u00e1rquez, Pablo\u00a0\u00a0 Rojas Guardia y yo. Luis Castro se nos muri\u00f3 a los veinte a\u00f1os, Joaqu\u00edn Gabald\u00f3n ahorc\u00f3 pronto sus h\u00e1bitos l\u00edricos, Pablo Rojas Guardia se incorpor\u00f3 al Grupo Viernes \u2014vale decir a las vertientes surrealistas\u2014, y qued\u00e9 yo solo durante alg\u00fan tiempo escribiendo versos combatientes, existenciales y directos, o\u00a0\u00a0 sea: acordes al \u00e1nimo vital del\u00a0\u00a0 veintiocho. Sinceramente no creo en modo alguno que exista una \u00abgeneraci\u00f3n po\u00e9tica\u00bb del 28. (Medina, 1980: 104)<\/p>\n<p>Antonio Arr\u00e1iz el maestro de los j\u00f3venes del veintiocho, es una figura particularmente significativa, y podr\u00eda afirmarse que se erigi\u00f3, para los j\u00f3venes intelectuales que comenzaban\u00a0\u00a0 a abrirse paso en el quehacer cultural de la naci\u00f3n, en el ideal de hombre, el gu\u00eda y preceptor que les mostraba la senda. Muestra de ello es el poema de Joaqu\u00edn Gabald\u00f3n M\u00e1rquez titulado Canto a Antonio Arr\u00e1iz:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Antonio,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>ahora estamos nosotros, tus camaradas peque\u00f1os,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>con labios estrechos y lengua profunda,<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>cantando tu anhelo de ayer <\/em>(Gabald\u00f3n, 1954: 54)<\/p>\n<p>La generaci\u00f3n del 28 no pretende cuestionar\u00a0\u00a0 las propuestas de los poetas del dieciocho, por el contrario ven en ellos a los maestros\u00a0\u00a0 fraternales\u00a0\u00a0 hacia quienes mostraban afecto y admiraci\u00f3n (Id: 66). Jos\u00e9 Antonio Ramos Sucre, Fernando Paz Castillo, Pedro Sotillo, entre otros, participaron en el \u00fanico n\u00famero de v\u00e1lvula, publicaci\u00f3n que marca el inicio de la tan cuestionada generaci\u00f3n del veintiocho.<\/p>\n<p>A los escritores de estas generaciones los un\u00eda el af\u00e1n de renovaci\u00f3n\u00a0\u00a0 que hab\u00eda contagiado a todos los intelectuales del continente\u00a0\u00a0 y\u00a0\u00a0 la\u00a0\u00a0 necesidad\u00a0\u00a0 de superar el modernismo y el posmodernismo ya decadentes; sin embargo, los caminos por\u00a0\u00a0 los que transitaron, las tem\u00e1ticas y los estilos, as\u00ed como la orientaci\u00f3n que dieron a sus obras, son tan diversos que se podr\u00eda decir que abarcan un espectro muy amplio dentro de nuestra l\u00edrica.<\/p>\n<p>Los primeros pasos de ruptura los dieron los poetas del dieciocho, el grupo del veintiocho avanza en el terreno de las innovaciones vanguardistas que luego asumir\u00e1n con mayor madurez, los poetas del grupo Viernes. M\u00e1s las expresiones po\u00e9ticas de estas d\u00e9cadas no pueden ser consideradas como la materializaci\u00f3n de la vanguardia en Venezuela, sino como la semilla, que\u00a0\u00a0 s\u00f3lo dar\u00e1\u00a0\u00a0 verdaderos frutos en la d\u00e9cada de los sesenta con Sardio y El Techo de La Ballena.<\/p>\n<p>Emir Rodr\u00edguez Monegal, respecto a la agrupaci\u00f3n de las promociones de escritores en generaciones, plantea lo siguiente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">Las series generacionales son un lecho de Procusto y siempre se corre el peligro, si no son manipuladas con gran sutileza, de establecer la apariencia de un proceso muy ordenado y hasta r\u00edgido que separa la literatura en armoniosos per\u00edodos y provoca sin\u00f3pticos cuadros sin\u00f3pticos. Esas generaciones que se suelen enfrentar en los manuales desde los extremos\u00a0\u00a0 de\u00a0\u00a0 un\u00a0\u00a0 vac\u00edo comparten en la mera realidad un mismo espacio y un mismo tiempo, se intercomunican m\u00e1s de lo que se piensa, influyen muchas veces unas sobre otras, remontando la corriente del tiempo. (Rodr\u00edguez, 1980: 155)<\/p>\n<p>En concordancia con lo expuesto por Rodr\u00edguez Monegal, y tomando en consideraci\u00f3n la opini\u00f3n de Miguel Otero Silva, nos atrevemos a plantear cu\u00e1n pertinente ser\u00eda, para la real comprensi\u00f3n de este per\u00edodo, liberar a estos grupos de poetas de las etiquetas que la cr\u00edtica literaria les ha impuesto y estudiar las interrelaciones que se dieron en el tiempo y el espacio en que produjeron sus obras.<\/p>\n<p>La perspectiva generacional que la cr\u00edtica ha planteado respecto a las promociones de poetas de las primeras d\u00e9cadas del siglo en Venezuela, ha sido asumida con un absolutismo que es necesario desechar.<\/p>\n<p>Juan Liscano, en Panorama de la Literatura Venezolana Actual, utiliza el t\u00e9rmino de generaci\u00f3n tanto para los poetas del 18, como para los del 28: Est\u00e1 admitido que los poetas de la llamada generaci\u00f3n del 18 reaccionaron contra la ret\u00f3rica modernista y posmodernista (Liscano, 1973: 178), En 1928 una nueva generaci\u00f3n nacida en la primera d\u00e9cada del siglo XX alcanz\u00f3 su mayor\u00eda de edad (Id: 49).<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Ram\u00f3n Medina, a\u00fan cuando transcribe la cita en que Miguel Otero Silva rechaza la denominaci\u00f3n de generaci\u00f3n, no cuestiona personalmente el t\u00e9rmino y en referencia a la visita de Tablada a Venezuela comenta: la influencia de Tablada no fue inmediata ni decisiva&#8230; Pero dej\u00f3 sembrada la simiente que m\u00e1s tarde fructificar\u00e1 lozana con la generaci\u00f3n del 28 (1980: 102).<\/p>\n<p>Mario Torrealba Lossi, a quien contamos entre los historiadores que descartan la denominaci\u00f3n de generaci\u00f3n, nos dice que:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">&#8230; al intentar una visi\u00f3n panor\u00e1mica sobre el valor que las figuras del 28 tienen en la historia pol\u00edtica y cultural del pa\u00eds, insistir en la denominaci\u00f3n que us\u00e1ramos cuando hubimos de examinar la poes\u00eda venezolana de 1918. El t\u00e9rmino \u00abgeneraci\u00f3n\u00bb lo sustituimos, entonces, por el de \u00abmovimiento\u00bb, debido a que \u00e9ste nos pareci\u00f3, no s\u00f3lo m\u00e1s apropiado y din\u00e1mico en su propia esencia, sino porque posee, a nuestro entender, mayor contenido teor\u00e9tico. (Torrealba, 1979: 14)<\/p>\n<p>La supuesta cohesi\u00f3n de la generaci\u00f3n del veintiocho est\u00e1 sustentada, m\u00e1s que por la homogeneidad de experiencias y prop\u00f3sitos de los\u00a0\u00a0 que\u00a0\u00a0 habla Petersen, por una visi\u00f3n ideologizante que los pol\u00edticos de\u00a0\u00a0 la\u00a0\u00a0 democracia naciente pretendieron fundamentar en las, no muy demostrables, acciones contra la dictadura.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>ARROM, Juan (1977): Esquema <strong>generacional de las letras hispanoamericanas<\/strong>. Instituto Caro y Cuervo, Bogot\u00e1.<\/p>\n<p>GABALDON M., Joaqu\u00edn (1954): <strong>El poeta desaparecido y sus poemas<\/strong>. Ediciones Edime, Caracas.<\/p>\n<p>KULICHENKO, L. (1979): <strong>La sociedad y la sucesi\u00f3n de las generaciones<\/strong>. Editorial Progreso, URSS.<\/p>\n<p>LISCANO, Juan (1973): <strong>Panorama de la literatura venezolana actual<\/strong>. Publicaciones Espa\u00f1olas, Caracas.<\/p>\n<p>MARIAS, Juli\u00e1n (1975): Historia <strong>de la filosof\u00eda<\/strong>. Revista de Occidente, Madrid.<\/p>\n<p>MEDINA, Jos\u00e9 Ram\u00f3n (1980): <strong>Ochenta a\u00f1os de literatura venezolana<\/strong>. Monte \u00c1vila Editores, Caracas.<\/p>\n<p>PETERSEN, Julius (1983): Filosof\u00eda <strong>de la ciencia literaria<\/strong>. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>RODRIGUEZ MONEGAL, Emir (1980): Am\u00e9rica <strong>Latina en su literatura<\/strong>. Siglo XXI Editores, M\u00e9xico<\/p>\n<p>TORREALBA LOSSI, Mario (1979): <strong>Los a\u00f1os de la Ira<\/strong>. Ateneo de Caracas, Caracas.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Queremos aclarar que el t\u00e9rmino <em>posmodernismo <\/em>se refiere, aqu\u00ed, a las manifestaciones tard\u00edas o crepusculares del <em>modernismo <\/em>iniciado por Dar\u00edo<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/carmen-virginia-carrillo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n<h6>*Fuente: tomado del Libro \u00ab<em>Figuras eel Siglo XX en La Literatura Venezolana\u00bb<\/em> (pp. 18-28)<em><br \/>\n<\/em><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carmen Virginia Carrillo El problema de las generaciones ha sido tema de estudio\u00a0\u00a0 de las diversas disciplinas del saber: la historia, la antropolog\u00eda, la sociolog\u00eda y la filosof\u00eda, entre otras, han fundamentado argumentos tan variados sobre el mismo tema que se\u00a0\u00a0 hace necesario deslindar ciertos t\u00e9rminos con\u00a0 \u00a0la\u00a0 \u00a0finalidad de vislumbrar\u00a0 \u00a0la pertinencia del concepto [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":2295,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[44,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2294"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2294"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2294\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8071,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2294\/revisions\/8071"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2295"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2294"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2294"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2294"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}