{"id":2279,"date":"2021-11-04T00:38:59","date_gmt":"2021-11-04T00:38:59","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=2279"},"modified":"2025-04-24T15:26:39","modified_gmt":"2025-04-24T19:56:39","slug":"la-antropologia-del-llanero-en-la-obra-literaria-de-romulo-gallegos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-antropologia-del-llanero-en-la-obra-literaria-de-romulo-gallegos\/","title":{"rendered":"La antropolog\u00eda del llanero en la obra literaria de R\u00f3mulo Gallegos"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Carlos Rojas Malpica<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el proceso de constituci\u00f3n de la identidad venezolana los llaneros tienen una funci\u00f3n nuclear. Ya Humboldt habl\u00f3 de los llaneros en su visita de finales del Siglo XVIII y comienzos del XIX:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hombres desnudos hasta la cintura y armados con <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>una lanza recorren a caballo las sabanas\u2026\u2026estos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>hombres pardos, designados con el nombre de <strong>peones<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>llaneros, <\/em><\/strong><em>son unos libres o manumisos, otros esclavos\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>(Humboldt, cit por Rago, 1999).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en el mismo Siglo XIX se da comienzo a la gesta libertadora, uno de cuyos principales protagonistas fue el general Jos\u00e9 Antonio P\u00e1ez, a quien se le llam\u00f3 <em>El le\u00f3n de Payara<\/em> y tambi\u00e9n <em>El centauro de los llanos. <\/em>Los llaneros participaron primero, al lado del l\u00edder realista asturiano, Jos\u00e9 Tom\u00e1s Boves, a quien llamaban <em>el taita<\/em> (el padre), y luego, m\u00e1s decididamente, al comando del patriota Jos\u00e9 Antonio P\u00e1ez. Es aqu\u00ed donde comienzan a ser promovidos en t\u00e9rminos \u00e9picos en la constituci\u00f3n y definici\u00f3n del alma nacional, m\u00e1s que ning\u00fan otro grupo \u00e9tnico venezolano, de tal manera que tanto la met\u00e1fora zoomorfa del centauro, como la del le\u00f3n de Payara, que remiten a arquetipos universales conocidos, muy pronto pasan a integrarse en el imaginario colectivo y formar parte de una identidad nacional, hasta entonces carente de productos simb\u00f3licos propios (Rago, 1999; Mora Queipo et al, 2008). El Siglo XIX latinoamericano fue el de las guerras de independencia y de la conformaci\u00f3n de los estados nacionales. Los autores&nbsp; nacidos a finales del XIX&nbsp; y comienzos del XX, buscan en sus propias realidades regionales la fuente para construir ideolog\u00edas de valor nacional. La independencia de Cuba a finales del XIX, la Revoluci\u00f3n Mexicana de comienzos del Siglo XX, autores como Jos\u00e9 Mart\u00ed (1853-1895), C\u00e9sar Vallejo (1892-1938), Jos\u00e9 Vasconcelos (1881-1938) y Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas (1911-1969), traen mensajes urgidos de una lectura renovada de nuestras realidades y una propuesta de nuevas exigencias pol\u00edticas y sociales. En este contexto ideol\u00f3gico latinoamericano se ubica R\u00f3mulo Gallegos Freire (1884-1969), un caraque\u00f1o conocido como pol\u00edtico y escritor, quien publica la primera versi\u00f3n de su conocida novela Do\u00f1a B\u00e1rbara en Espa\u00f1a en 1929 y que luego de un prolongado exilio regresa al pa\u00eds en 1935, despu\u00e9s de la muerte del Dictador Juan Vicente G\u00f3mez.&nbsp; Luegode muchos avatares pol\u00edticos, es electo&nbsp; Presidente de la Rep\u00fablica en 1948, aunque el mismo a\u00f1o es depuesto por un golpe militar, lo cual le lleva a un nuevo exilio en M\u00e9xico, hasta la ca\u00edda de la dictadura en 1958.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Do\u00f1a B\u00e1rbara<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Gallegos escribe Do\u00f1a B\u00e1rbara lo hace a contrapelo de su tiempo. Aunque trasciende la tradici\u00f3n nativista o costumbrista de los narradores venezolanos que lo precedieron, tampoco llega a renegar de ellos, a pesar de que en sus momentos ya la novela europea exploraba zonas m\u00e1s \u00edntimas e insondables del esp\u00edritu, apuntando hacia el relato existencial. Gallegos deliberadamente escogi\u00f3 sus temas y su estilo narrativo. No se dej\u00f3 seducir por las corrientes literarias que dominaban en la Europa de su tiempo. Para escribir Do\u00f1a B\u00e1rbara realiza una breve visita al estado Apure en abril de 1927. All\u00ed establece contacto con Antonio Torrealba, un narrador local que ten\u00eda recogidas muchas notas en su \u201cDiario de un llanero\u201d con una gran cantidad de datos pintorescos sobre la vida y costumbres de la gente del llano (Torrealba, 1987). De hecho Gallegos designa con el nombre de Antonio Sandoval a uno de los personajes de su novela. Los valores literarios de la novela han recibido diversos comentarios, pero lo que aqu\u00ed nos interesa destacar es su valor antropol\u00f3gico, para lo cual ser\u00e1 necesario recurrir a la enorme fuerza tel\u00farica de su narrativa. El paisaje natural del llanero es recuperado con toda su riqueza simb\u00f3lica. El r\u00edo y la sabana traen mensajes que s\u00f3lo los entendidos descifran:<\/p>\n\n\n\n<p><em>En la paneta gobierna el patr\u00f3n, viejo baquiano de los r\u00edos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y ca\u00f1os de la llanura apure\u00f1a, con la diestra en la horqueta<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>de la espadilla, atento al riesgo de las chorreras que se forman<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>por entre los carameros que obstruyen el cauce, vigilante al<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>aguaje que denunciare la presencia de alg\u00fan caim\u00e1n en acecho<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>(Gallegos, 1991, p 21).<\/p>\n\n\n\n<p>Y los efectos del clima local sobre el pathos del llanero:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Se acent\u00faa el bochorno del mediod\u00eda, perturba los sentidos, el olor a fango que exhalan las aguas calientes, cortadas por el bongo.&nbsp; Ya los palanqueros no cantan ni entonan coplas. Gravita sobre el esp\u00edritu, la abrumadora impresi\u00f3n del desierto<\/em> (Ibid).<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata, por supuesto, de un llano encantado y lleno de misterios, que exige del llanero valor y audacia para enfrentarlos. El cabrestero Mar\u00eda Nieves, tanto en la realidad como en la ficci\u00f3n literaria, cruzaba a nado el r\u00edo Apure lleno de caimanes carniceros..<em>con un chaparro en la mano y una copla en los labios..<\/em> La hombr\u00eda se mide entonces, en el coraje necesario para afrontar un paisaje al mismo tiempo hostil y seductor. El h\u00e9roe principal de la novela, Santos Luzardo debe demostrar que es capaz de domar un potro y enlazar un toro cimarr\u00f3n para recibir la admiraci\u00f3n y el respeto de los peones de su hato Altamira. Debe ser un centauro como lo son ellos. En la doma\u2026<em>Mientras el animal se estremec\u00eda de coraje, ba\u00f1ado en sudor, dilatados los belfos ardientes\u2026.<\/em>Antonio quiso darle algunas instrucciones\u2026.<em>pero Luzardo no atend\u00eda sino a sus propios sentimientos, \u00edmpetus avasalladores que le hac\u00edan vibrar los nervios, como el caballo salvaje los suyos\u2026\u00a1Denme llano\u00a1<\/em> pide el jinete\u2026y al final, la bestia <em>relincha engre\u00edda porque si ya no es libre, al menos trae un hombre encima<\/em>. Santos Luzardo pertenece a un linaje de llaneros genuinos. Tres generaciones atr\u00e1s tiene a Evaristo Luzardo, el cunavichero. Su madre se marcha con Santos a Caracas con la intenci\u00f3n de interrumpir la cadena de rencores y homicidios que ve\u00eda venir, luego de que su padre, Jos\u00e9 Luzardo ultimara a su hermano F\u00e9lix. Ese filicidio, fue precedido de un intento de parricidio durante una discusi\u00f3n por la guerra entre Espa\u00f1a y los Estados Unidos, en la que ambos toman partido por bandos contrarios:<\/p>\n\n\n\n<p><em>-Se necesita ser muy est\u00fapido para creer que puedan gan\u00e1rnosla <\/em><em>los salchicheros de Chicago.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>L\u00edvido y tartamudo de ira, F\u00e9lix se encar\u00f3:<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>-Puede que los espa\u00f1oles triunfen; pero lo que no tolero es que usted me&nbsp; insulte sin necesidad. Don Jos\u00e9 lo mir\u00f3 de arriba a bajo con una mirada despreciativa y solt\u00f3 una risotada.&nbsp; Acab\u00f3 de perder la cabeza el hijo y tir\u00f3 violentamente del revolver que llevaba al cinto.&nbsp; El padre cort\u00f3 en seco su carcajada y sin que se le alterara la voz, sin moverse en el asiento, pero con una fiera expresi\u00f3n, dijo pausadamente;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>-\u00a1Tira! Pero no me peles, porque te clavo en la pared de un lanzazo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Esta escena fue presenciada por Santos a los catorce a\u00f1os de edad. El filicidio ocurre posteriormente, durante una pelea de gallos. A partir de all\u00ed, Don Jos\u00e9 Luzardo decide encerrarse en la habitaci\u00f3n del primer altercado, hasta que le llegue la muerte mirando la lanza filicida que ha enterrado en el muro. Aqu\u00ed te traen a F\u00e9lix, acabo de matarlo, le dice al llegar Don Jos\u00e9 a su mujer, para entregarle el cad\u00e1ver que trae a lomos de un caballo. D\u00edas despu\u00e9s do\u00f1a Asunci\u00f3n decide llevarse a Santos a Caracas. Antes de fallecer, le pide al hijo\u2026<em>mientras puedas, no vendas Altamira<\/em>. La situaci\u00f3n ha sido estudiada como expresi\u00f3n de un n\u00facleo ed\u00edpico primordial por Ramos Calles, pues contiene todos los elementos de la tragedia griega Edipo Rey (1984). Cuando Santos regresa al llano graduado de abogado y se encuentra con el Hato Altamira en franco deterioro, manejado por un Balbino Paiva que le roba el ganado en complicidad con la due\u00f1a del Hato El Miedo, ya ven\u00eda con la intenci\u00f3n de venderlo. Resulta muy simb\u00f3lico que el hato de los Luzardo haya quedado a expensas de las fuerzas naturales del llano y manejado por un hombre inescrupuloso, porque la gran tarea que luego se propondr\u00e1 Santos Luzardo ser\u00e1 la restituci\u00f3n de la racionalidad en esas tierras. Do\u00f1a B\u00e1rbara, \u201cla devoradora de hombres\u201d, mov\u00eda los linderos de Altamira a su antojo. El Miedo crec\u00eda a expensas de Altamira. En su juventud fue v\u00edctima elegida del arrebato de un var\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Algo semejante ha acontecido en la vida de Barbarita.&nbsp; El amor de Asdr\u00fabal fue un vuelo leve, un aletazo apenas a los destellos del primer sentimiento puro que se alberg\u00f3 en su coraz\u00f3n, brutalmente apagado para siempre por la violencia delos hombres, cazadores de placer.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Ya s\u00f3lo rencores pod\u00eda abrigar en su pecho y nada la complac\u00eda tanto como el espect\u00e1culo del var\u00f3n debati\u00e9ndose entre las garras de las fuerzas destructoras.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Maleficios del Camajay-Minare, siniestra divinidad de la selva orinoque\u00f1a, el diab\u00f3lico poder que reside en las pupilas de los da\u00f1eros y las terribles virtudes de las hierbas y ra\u00edces con&nbsp; que las indias confeccionan la pusana para inflamar la lujuria y aniquilar la voluntad de los hombres renuentes a sus caricias, apasi\u00f3nanla de tal manera que no vive sino para apoderarse de los secretos que se relacionan con el hechizamiento del var\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Fue as\u00ed como intent\u00f3 hechizar y hacer suyo a Santos Luzardo:<em>&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Con dos te miro, con tres te ato; con el padre,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>el hijo y el esp\u00edritu santo. \u00a1Hombre! Que yo te vea<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>m\u00e1s humilde que Cristo ante Pilatos (pag 323)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Pero si Do\u00f1a B\u00e1rbara no logra seducir a Santos con su misterio, su hija Marisela, aquella que en un momento de debilidad concibi\u00f3 con Lorenzo Barquero, s\u00ed lo hace con su inocencia, pero tambi\u00e9n con su determinaci\u00f3n. Aunque no llevaba trato personal con su madre, ese d\u00eda la sorprende en el sortilegio y decide enfrentarla, le arrebata el cordel de las manos y la llama <em>\u00a1Bruja! \u00a1Bruja!<\/em>. En el momento en que est\u00e1n forcejeando, llega Santos Luzardo y le ordena a Do\u00f1a B\u00e1rbara que la deje, quien luego oye la voz del \u201csocio\u201d que le dice: <em>las cosas vuelven al lugar del que salieron<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>A decir de V\u00e1zquez Tortolero, en Do\u00f1a B\u00e1rbara se conjugan arquetipos universales:<em>&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cDo\u00f1a B\u00e1rbara es recipiente de arquetipos universales, especialmente los referidos a la figura de la mujer, trina en esencia y una en persona: (H\u00e9cate-Kore-Ceres). El complejo arquetipal griego toma y modeliza a las figuras femeninas y las resuelve en la tr\u00edada previamente mencionada (Ceres es la madre eterna; H\u00e9catees la bruja y el eterno misterio; es decir, la esfinge, y Korees la hija, la doncella eterna). El complejo arquetipal femenino de naturaleza triforme hace acto de presencia en Do\u00f1a B\u00e1rbara. Ella es Ceres, madre dadora de vida, capaz del sacrificio (al Final); pero es tambi\u00e9n madre mala, expulsadora, dominante, devoradora de hombres y castradora\u201d<\/em> (V\u00e1zquez Tortolero, 2008).<\/p>\n\n\n\n<p>Otras mujeres aparecen en los roles caracter\u00edsticos del tiempo y la cultura del llano de entonces. Do\u00f1a Casilda prepara el caf\u00e9 para los hombres antes de salir a la vaquer\u00eda, pero tambi\u00e9n baila con Pajarote cuando se prende la fiesta. Genoveva, mantiene una larga conversaci\u00f3n con Marisela, sirvi\u00e9ndole de confidente y consejera cuando le ve crecer su pasi\u00f3n por Santos. Todas lucen en\u00e9rgicas y determinadas, aunque un tanto avergonzadas y ariscas para confiar su inter\u00e9s por el var\u00f3n. Es claro que tanto en la novela como en la vida real, hay conversaciones de hombres y conversaciones de mujeres. Es as\u00ed como Genoveva escucha con la cara entre las manos y los codos sobre la mesa, la rutina de Marisela en Altamira:<\/p>\n\n\n\n<p><em>De ma\u00f1anita me levanto a ba\u00f1arme. \u00a1Sabrosa esa agua fri\u00edta! Si oyeras el alboroto que se forma, porque mientras el agua me cae encima, yo estoy canta que canta, y junto conmigo los gallos y las gallinas, y los patos, y las guacharacas que se paran en el sam\u00e1n. Despu\u00e9s me voy a la cocina a ver si ya han colado el caf\u00e9, y en cuanto Santos sale de su cuarto, ya le estoy llevando una taza de caf\u00e9 del m\u00e1s tinto, cerrero, porque as\u00ed es como le gusta. Despu\u00e9s a arreglar la casa. Si hay que remendar, remiendo, y luego me pongo a estudiar las lecciones. Ya cuando va a ser la hora de que \u00e9l regrese de la sabana, me meto otra vez a la cocina a prepararle su comida, porque le tiene asco a la cocinera y no come sino lo que yo le preparo. Es mani\u00e1tico con la limpieza. Tengo que estar todo el d\u00eda detr\u00e1s de las moscas y espantando las gallinas para que no se metan en la casa. Ya las tengo acostumbradas a poner en sus nidales. Siempre trae flores de la sabana; pero ya los floreros est\u00e1n llenos con las que yo recojo por los alrededores de la casa. Al principio yo quer\u00eda poner flores hasta en el techo. \u00a1Y ese abejero dentro de la casa! \u00a1La carcajada que solt\u00f3 Santos cuando vio aquello! Yo me puse brava, pero despu\u00e9s comprend\u00ed que ten\u00eda raz\u00f3n.&nbsp; <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cOficios propios de su sexo\u201d, dec\u00edan los documentos de entonces para referirse a la ocupaci\u00f3n de la mujer. Se trata de una organizaci\u00f3n machista de la sociedad en la que la mujer subordina el ritmo completo de su vida al trabajo de su pareja. Lo hace con gusto, porque lo ama o admira, pero al mismo tiempo ya revela esbozos de liberaci\u00f3n y peticiones de reconocimiento, que son exigidos m\u00e1s desde la dignidad que de una reflexi\u00f3n conciente sobre sus derechos. El trabajo del hombre, es la vaquer\u00eda, la doma y el orde\u00f1o, as\u00ed como la relaci\u00f3n con las estructuras de poder, sean \u00e9stas arcaicas, como la encarnada en Do\u00f1a B\u00e1rbara, o inscritas en la arbitrariedad del estado, como la del Jefe Civil \u00d1o Pernalete y su secretario Mujiquita.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como el trabajo tiene el valor de una categor\u00eda gnoseol\u00f3gica, que permite conocer la naturaleza a trav\u00e9s de la acci\u00f3n, la fiesta ofrece la opci\u00f3n para la sensualidad y el sentido del humor, como ocurre cuando bailan el son de la chipola:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Chipolita, dame el seno,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>que yo me quiero ensen\u00e1.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Antes que otro se acomode<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>yo me quiero acomod\u00e1<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El mundo y modo de vida del llano en Gallegos, es presentado con todo detalle antropol\u00f3gico. La vivienda, los utensilios, el vestido y el calzado, las formas de conocer y de aprobaci\u00f3n social, el valor de la intuici\u00f3n o la malicia en la construcci\u00f3n de los saberes y en las relaciones sociales, la formaci\u00f3n de valores, el lenguaje y algunos detalles de la vida familiar del llanero, as\u00ed como las jerarqu\u00edas sociales propias del latifundio son asumidos por el narrador en su espacio y ambiente natural. Una soga, una empalizada, la lanza, el chinchorro, los alimentos mismos y el bongo con que se inicia la novela son productos elaborados a partir de lo que da la naturaleza y que potencian la fuerza muscular de las manos, pero que no alcanzan el nivel tecnol\u00f3gico del rev\u00f3lver y el fusil que llegan importados de otras tierras. Con Enzo del B\u00fafalo coincidimos en<em>que el hombre se construye como ser social diferenci\u00e1ndose de la naturaleza no socializada,&nbsp; pero el territorio permanece org\u00e1nicamente unido a \u00e9l\u2026.<\/em>aunque\u2026<em>anteriormente, los cuerpos pertenec\u00edan a un \u00fanico gran cuerpo volcado sobre s\u00ed mismo y recorrido&nbsp; por&nbsp; un orden intensivo primordial: la tierra, orden de filiaci\u00f3n germinal que une entre s\u00ed las generaciones como un hilo continuo de vida<\/em> (Del B\u00fafalo, 1991). Esta uni\u00f3n org\u00e1nica con una naturaleza encantada parece ser una caracter\u00edstica primordial en el imaginario llanero. As\u00ed, el <em>toro cotizudo <\/em>es un familiar que anuncia buenas nuevas, un enorme caim\u00e1n es el <em>espanto del bramador<\/em>, los <em>rebullones<\/em> le traen malos presagios a Juan Primito y el <em>tremedal<\/em> es un infierno de fango donde Lorenzo Barquero siente ahogarse en el desesperado momento de su delirium final. En medio de esa relaci\u00f3n casi ad\u00e1nica con el ambiente, Santos Luzardo se debate entre sus instintos y las regularidades que propone la modernidad:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mientras tanto, yo ten\u00eda tambi\u00e9n unos pensamientos que eran como ir a lomos de un caballo salvaje, en la vertiginosa carrera de la doma, haciendo girar los espejismos de la llanura. El hijo de los alambrados, la l\u00ednea recta, dentro de la l\u00ednea curva de la naturaleza.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>A pesar de todo y contra todo lo que se oponga. Al atropello, con el atropello. Esa es la ley de esta tierra.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Rodr\u00edguez, siguiendo a Mosonyi, ha propuesto que los llaneros son una neoetnia caracterizada por una cultura de la dicha, la sobriedad y el riesgo. Dicho autor considera que el etn\u00f3nimo llanero porta una valoraci\u00f3n positiva y de afirmaci\u00f3n, cuyos <em>dioses son la mujer, el caballo y la guitarra<\/em>, seg\u00fan frase de Rafael Bol\u00edvar Coronado (Rodr\u00edguez, 2008). En los <em>Erga<\/em> de Hes\u00edodo, tambi\u00e9n conocidos como <em>Trabajos y d\u00edas<\/em>, se describe y enaltece la vida de sufridos campesinos en dura lucha contra la adversidad del ambiente, que contrastan con los h\u00e9roes militares de Homero, paradigma de virtudes, y m\u00e1ximos representantes de la <em>aret\u00e9 <\/em>griega de entonces. Haciendo uso (\u00bfo abuso?) de&nbsp; las analog\u00edas, dir\u00edamos que Florentino, el m\u00edtico llanero que contrapunte\u00f3 con el diablo, est\u00e1 m\u00e1s cerca de los segundos, que de los primeros, como puede apreciarse en esta copla que apunta a una afirmaci\u00f3n rabiosa y altanera de la vida:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Sobre la tierra la palma<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>sobre la palma los cielos,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>sobre mi caballo yo,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>sobre yo mi sombrero<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Col\u00f3n Crist\u00f3bal. Documentos relativos al tercer viaje. <strong>Zona T\u00f3rrida. <\/strong>Revista de Cultura de la Universidad de Carabobo. Valencia, Venezuela. 1992, N\u00ba 22, 5-32.<\/p>\n\n\n\n<p>Mora Queipo, Ernesto, Gonz\u00e1lez Queipo, Jean; De Mora, Dianora Richard.&nbsp; El centauro llanero: Sus Mitos y S\u00edmbolos en la Identidad Nacional Venezolana. OP. [online]. ago. 2007, vol.23, no.53 [citado 20 Setembro 2008], p.91-111. Dispon\u00edvel na World Wide Web:&lt;http:\/\/www.serbi.luz.edu.ve\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1012-15872007008000006&amp;lng=pt&amp;nrm=iso&gt;. ISSN 1012-1587.<\/p>\n\n\n\n<p>Rago, V\u00edctor. Llano y llanero: contribuci\u00f3n al estudio del forjamiento de una imagen<strong>. Bolet\u00edn Antropol\u00f3gico<\/strong>. Universidad de los Andes. N\u00ba43, Ene-Abril 1999 (27-47).<\/p>\n\n\n\n<p>Ramos Calles, Ra\u00fal. Los personajes de Gallegos a trav\u00e9s del psicoan\u00e1lisis. Monte \u00c1vila Editores. Caracas. 1984. Rodr\u00edguez Adolfo. Definici\u00f3n de la neoetnia llanera colombo-venezolana como utopia realizada. Consulta en l\u00ednea: <a href=\"http:\/\/www.lablaa.org-blaavirtual-historia-cafecaba-cafecaba6.htm\">http:\/\/www.lablaa.org-blaavirtual-historia-cafecaba-cafecaba6.htm<\/a>. 2\/10\/2008.<\/p>\n\n\n\n<p>Rojas Malpica, Carlos. Psicolog\u00eda de los primeros mestizos. A prop\u00f3sito de Francisco Fajardo. <strong>Psicopatolog\u00eda. <\/strong>1998, N\u00ba18, 1\u00ba (6-12).<\/p>\n\n\n\n<p>Torrealba, Antonio Jos\u00e9. Diario de un llanero. Universidad Central de Venezuela. Gobernaci\u00f3n del Estado Apure.Vol I-II-III, IV y V .Caracas, 1987.<\/p>\n\n\n\n<p>V\u00e1zquez Tortolero, Mireya. \u00abDo\u00f1a B\u00e1rbara\u00bb de R\u00f3mulo Gallegos. Los problemas de construcci\u00f3n de un personaje.Consulta en l\u00ednea:<a href=\"http:\/\/www.avizora.com\/publicaciones\/literatura\/textos\/textos_2\/0026_dona_barbara_problemas_construccion_personaje.htm\">http:\/\/www.avizora.com\/publicaciones\/literatura\/textos\/textos_2\/0026_dona_barbara_problemas_construccion_personaje.htm<\/a>. 20\/09\/2008.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/carlos-rojas-malpica\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Rojas Malpica Introducci\u00f3n En el proceso de constituci\u00f3n de la identidad venezolana los llaneros tienen una funci\u00f3n nuclear. 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