{"id":2199,"date":"2021-11-03T20:38:54","date_gmt":"2021-11-03T20:38:54","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=2199"},"modified":"2023-11-24T18:36:58","modified_gmt":"2023-11-24T18:36:58","slug":"toda-la-poesia-todos-los-cuentos-rosauro-rosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/toda-la-poesia-todos-los-cuentos-rosauro-rosa\/","title":{"rendered":"Toda la poes\u00eda, todos los cuentos: Rosauro Rosa"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Por Alberto Hern\u00e1ndez<\/h4>\n<p>1.-<br \/>\nUno cree sab\u00e9rselas todas cuando habla de poetas y poes\u00eda. O de narradores. Uno cree que s\u00f3lo anda en una selva de significados y significantes como si se tratara de una enciclopedia de saltos y trancazos sem\u00e1nticos, relativistas y hermen\u00e9uticos. Uno cree que s\u00f3lo la poes\u00eda o el relato se leen en las librer\u00edas, bibliotecas o universidades, en los concili\u00e1bulos de los yos emergentes. O es aquella creaci\u00f3n que hace que el poeta o el narrador se pongan la mano en el ment\u00f3n y sonr\u00edan para que sientan que est\u00e1 all\u00ed, apoltronado como un jeque, como el retrato de Proust.<\/p>\n<p>Es decir, uno se cree patrimonio de los simulacros. Pero la poes\u00eda y la narrativa van m\u00e1s all\u00e1 de los poetas y de los contadores de historias. La palabra es espuma que muchos no saben asir. Por eso unos tantos se creen la poes\u00eda o el cuento que anuncian en sus t\u00edtulos nobiliarios o en sus escritorios por donde pasan aves descoloridas mientras quien habla desde lejos, desde el desconocimiento, es due\u00f1o de aventuras vol\u00e1tiles con p\u00e1jaros ciegos y se sumerge en el mar donde todos los colores son posibles, pero que ven en blanco y negro.<\/p>\n<p>Quien esto afirma se reviste de alegr\u00eda al leer los textos de Jes\u00fas Rosas Marcano, instantes c\u00e9lebres de Efra\u00edn Subero como investigador. Tambi\u00e9n con m\u00e1s fiesta los poemas y cuentos del maturin\u00e9s encallado en Porlamar, Jos\u00e9 Lira Sosa. Y, por supuesto, a Magaly Salazar, al muy conocido y le\u00eddo Francisco Suniaga. Al cl\u00e1sico Renato Rodr\u00edguez. A Arnoldo Rosas, Emira Rodr\u00edguez, Luis Castro, Jos\u00e9 Salazar Meneses, \u00c1ngel F\u00e9lix G\u00f3mez (Felito), Chevige Guayke, Toribio Garc\u00eda, entre tantos otros que la Isla de las Perlas ha parido para benepl\u00e1cito de sus lectores.<\/p>\n<p>Y como este pa\u00eds es muchas veces tan capitalino, el resto del mapa ha sido casi silenciado. Por supuesto, hubo un tiempo en que se mov\u00eda la rueda de los afectos y el de la calidad para hacer registros de lo que acontec\u00eda en toda la geograf\u00eda literaria nacional. Quedan a\u00fan retazos de esa manera de actuar. Como cuando los futuros escritores se iban a Caracas a estudiar o a buscar reconocimientos a trav\u00e9s de sus necesidades b\u00e1sicas. Quiero decir, a trabajar para salir adelante, como dec\u00edan nuestros padres y abuelos. Caracas ha sido, a pesar de tantas distancias, generosa en las excepciones personales que muchos conocemos. Caracas, la Caracas de las palabras, la de los libros, ha sido eso, generosa, cuando los poetas venidos de otros lares y los que nacieron en la capital se reconocen en el pa\u00eds que otros han visto desde lejos y ellos han viajado para entregarse desde sus versos y relatos.<\/p>\n<p>Con Rosauro Rosa Acosta, como con tantos otros, el silencio ha sido costa visitada.<\/p>\n<p>Probablemente mis afirmaciones contribuyan a abrir zanjas o a mostrar entrecejos arrugados. O haga levitar algunos egos. Pero esa ha sido la realidad. Muchas veces volteamos la cara cuando sentimos que \u201ccierta\u201d poes\u00eda o narrativa no se arrima al fog\u00f3n de nuestros precipicios. Hay una poes\u00eda lejana. Una novela an\u00f3nima. Hay una poes\u00eda escondida. Sencilla, ingenua, as\u00ed como una poes\u00eda de mala estirpe. O una narrativa mal construida.<\/p>\n<p>A\u00f1os ha, Andr\u00e9s Eloy Blanco sufr\u00eda de lepra porque el peque\u00f1o mundo \u201cideol\u00f3gico\u201d lo ten\u00eda marcado. Igual pasaba con Gallegos, con Salmer\u00f3n Acosta. Hasta que despertamos y comenzamos a vernos en ese pa\u00eds que neg\u00e1bamos porque sublim\u00e1bamos el \u201ccompromiso\u201d, la revelaci\u00f3n de unos \u00e1ngeles que hoy han ca\u00eddo en su propio chaco de barro.<\/p>\n<p>2.-<\/p>\n<p>La poes\u00eda y la narrativa de Rosauro Rosa Acosta, como \u00e9l mismo lo afirma, son creaciones sencillas: mar\u00edtimas, isle\u00f1as. Y mire usted cu\u00e1n profundo es el mar y qu\u00e9 \u00edntima y solidaria es una isla. Esos versos, esos relatos est\u00e1n contenidos en \u201cToda la poes\u00eda. Todos los cuentos\u201d (Fondo Editorial RRA, 2015), un extenso testimonio desde la superficie que en Margarita acoge a todo el mar Caribe con la pronunciaci\u00f3n de quienes all\u00e1 habitan: aire, aves, orillas, isla. Una po\u00e9tica desde el acento oriental, desde la marea que apasiona y devora los d\u00edas. Desde el oleaje verbal que sacude el coraz\u00f3n frente a las noches y d\u00edas del tr\u00f3pico.<\/p>\n<p>Un extenso, digo, libro que abraza toda la creaci\u00f3n de este margarite\u00f1o que canta desde su paisaje. Desde la soledad y el cielo abierto lleno de maniobras aviares. Una poes\u00eda desde todos los pronombres. Y unos relatos donde encajan perfectamente los personajes de aquella dimensi\u00f3n isle\u00f1a de la cual tambi\u00e9n somos herederos.<\/p>\n<p>Rosauro Rosas Acosta naci\u00f3 en Pampatar en agosto de 1925. Fue coordinador de El Sol Cultural. Forma parte de esa gran legi\u00f3n de escritores de Nueva Esparta, quienes han alimentado la invenci\u00f3n, la gracia castellana a trav\u00e9s de su poes\u00eda, sus relatos y su canto.<\/p>\n<p>3.-<\/p>\n<p>Un poema para aumentar la curiosidad del lector:<\/p>\n<p><strong>RASTROS DE SOLEDAD<\/strong><\/p>\n<p>Este es el sue\u00f1o y esta es la nostalgia. Sobre la piel del viento<br \/>\nla escribieron marineros borrachos cansados de maniobras y singladuras.<\/p>\n<p>La impregnaron de antiguos limos que la edad cuaje en el alma,<br \/>\ny por ello la Noche tiene su pesadumbre de l\u00e1grima o de rezo.<\/p>\n<p>La playa solitaria.<br \/>\nHace ya muchas horas pas\u00f3 la brisa y se nutri\u00f3 de ausencias.<\/p>\n<h6><\/h6>\n<h6>Toda la poes\u00eda, todos los cuentos de Rosauro Rosa Acosta est\u00e1 disponible en: <a href=\"https:\/\/www.amazon.com\/dp\/B00YZ0MDQK\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.amazon.com\/dp\/B00YZ0MDQK<\/a><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Alberto Hern\u00e1ndez 1.- Uno cree sab\u00e9rselas todas cuando habla de poetas y poes\u00eda. O de narradores. Uno cree que s\u00f3lo anda en una selva de significados y significantes como si se tratara de una enciclopedia de saltos y trancazos sem\u00e1nticos, relativistas y hermen\u00e9uticos. 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