{"id":2084,"date":"2021-10-26T22:58:24","date_gmt":"2021-10-26T22:58:24","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=2084"},"modified":"2023-11-24T18:36:59","modified_gmt":"2023-11-24T18:36:59","slug":"la-corriente-nocturna-desencanto-y-negacion-de-la-modernidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-corriente-nocturna-desencanto-y-negacion-de-la-modernidad\/","title":{"rendered":"\u201cLa corriente nocturna\u201d: desencanto y negaci\u00f3n de la modernidad"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Christian Far\u00edas<\/h4>\n<p>Comencemos por decir que se trata de un libro de an\u00e1lisis que tiene como eje tem\u00e1tico la obra po\u00e9tica y ensay\u00edstica del escritor venezolano Juan Liscano en el contexto de una tradici\u00f3n de pensamiento filos\u00f3fico y literario identificada con la m\u00edstica, la gnosis, la b\u00fasqueda espiritual y human\u00edstica; pero, no desde la simple contemplaci\u00f3n del universo y el ensimismamiento del yo espiritual, sino desde la perspectiva del cuestionamiento, la cr\u00edtica y la negaci\u00f3n del orden social burgu\u00e9s moderno y la emergencia de alternativas de vida basadas en la redenci\u00f3n del hombre y su valoraci\u00f3n humana-espiritual. El Liscano humanista, m\u00edstico, cr\u00edtico, disidente, poeta y ensayista notable, no es un personaje aislado en el panorama de las letras venezolanas del siglo XX. De acuerdo con el an\u00e1lisis que nos ofrece Gustavo Fern\u00e1ndez, Liscano es un representante m\u00e1s de un proceso inacabable que en sus inicios cuenta con figuras como el doctor Rafael Villavicencio (1838-1920), precursor del positivismo en nuestro pa\u00eds, pero que siguiendo los requerimientos de su desencantado esp\u00edritu, dio un giro hacia la filosof\u00eda herm\u00e9tica y el misticismo. Manuel D\u00edaz Rodr\u00edguez (1871-1927) quien transit\u00f3 desde el primer positivismo venezolano de fines del XIX e inicios del XX hacia un fervoroso misticismo. Y m\u00e1s adelante estar\u00edan escritores como Julio Garmendia, Guillent P\u00e9rez, Manuel Brice\u00f1o Guerrero, Armando Rojas Guardia. Y pensadores cr\u00edticos como Frank Bracho o luchadores revolucionarios inicialmente marxistas y posteriormente m\u00e1s espiritualistas y ut\u00f3picos como Douglas Bravo, entre otros, rese\u00f1ados dentro del marco contextual en el que se ubica la obra de Liscano.<\/p>\n<p>El principal m\u00e9rito que de entrada nos aporta\u00a0<em>La corriente nocturna<\/em>\u00a0es que trasciende los l\u00edmites de su objeto de estudio para ubicar al lector en una perspectiva de reflexi\u00f3n universal acerca del eterno tema de la lucha del hombre con su propia conciencia, tensada entre la espiritualidad y la materialidad de su existencia desde los or\u00edgenes de la civilizaci\u00f3n en esos remotos florecimientos de la poes\u00eda y la racionalidad, lugares desde donde se desarrolla una larga confrontaci\u00f3n epistemol\u00f3gica que hoy sigue inquietando la lucidez intelectual del ser humano.<\/p>\n<p>En segundo t\u00e9rmino, este libro es el resultado de un esfuerzo de investigaci\u00f3n para sistematizar las expresiones m\u00e1s significativas de la corriente nocturna o pensamiento antimoderno y espiritualista dentro de la literatura venezolana del siglo XX, a partir de la obra madura de un representante emblem\u00e1tico como lo es Juan Liscano. Digo emblem\u00e1tico por tratarse de un intelectual que habiendo justificado y defendido militantemente el sistema burgu\u00e9s-imperialista durante la convulsionada d\u00e9cada de los sesenta, coloc\u00e1ndose al lado del presidente R\u00f3mulo Betancourt y en contra de los revolucionarios perseguidos y torturados, modifica, a\u00f1os m\u00e1s tarde, su pensamiento para convertirse en disidente de la cultura dominante, en un cr\u00edtico fervoroso y profundo del orden burgu\u00e9s, desde las trincheras de un humanismo espiritualista expresado en las dimensiones de la poes\u00eda y el ensayo.<\/p>\n<p>Una tercera valoraci\u00f3n de este texto se refiere a la calidad indiscutible del an\u00e1lisis, al desarrollo de una hermen\u00e9utica apoyada en la erudici\u00f3n y el dominio de una perspectiva cr\u00edtica seria y densa que le aporta a las letras venezolanas un nuevo aliento de sabidur\u00eda e inteligencia para comprender nuestros propios procesos nacionales y su relaci\u00f3n con lo universal. En ese sentido, Gustavo Fern\u00e1ndez ha logrado poner al d\u00eda parte de nuestro ejercicio cr\u00edtico intelectual, en medio del lamentable predominio de la estrechez y la repetici\u00f3n snobista que impera en nuestro menguado \u00e1mbito acad\u00e9mico universitario.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 razones movieron a Gustavo para llevar adelante una obra como \u00e9sta? \u00bfCu\u00e1les son los elementos significativos, dentro de nuestro contexto hist\u00f3rico, que marcan el sentido de este texto? De acuerdo con el autor, las respuestas a estas interrogantes estar\u00edan en la propia escritura de Liscano, sobre todo en la desarrollada durante la d\u00e9cada de los noventa, en el contexto del debate en torno a la crisis de la modernidad y el surgimiento de la llamada posmodernidad. Liscano fij\u00f3 su mirada cr\u00edtica e inteligente hacia el proceso de degradaci\u00f3n y descomposici\u00f3n de la sociedad del conocimiento, la violencia, el consumo, los procesos de enajenaci\u00f3n y alineaci\u00f3n, la crisis de las ideolog\u00edas, el derrumbe del modelo sovi\u00e9tico, el maquinismo, la burocracia, el centralismo estatal y su descomposici\u00f3n moral. Recuerdo una frase lapidaria y contundente de Liscano en una entrevista en el diario El Nacional en el contexto de las elecciones presidenciales de 1988: \u201cLa pol\u00edtica me da asco\u201d. A\u00f1os m\u00e1s tarde, en el pre\u00e1mbulo del alzamiento militar de 1992, aparece liderando el Frente Patri\u00f3tico al lado de Manuel Quijada, Luis Miquilena, Douglas Bravo y otros.<\/p>\n<p>En la introducci\u00f3n, Gustavo menciona los estallidos de bombas at\u00f3micas en Hiroshima y Nagasaki, la llegada del hombre a la luna, la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn y el desmoronamiento de las Torres Gemelas de Nueva York como hechos que alertan la conciencia cr\u00edtica frente a la carrera autodestructiva de la civilizaci\u00f3n industrial, que ha proseguido con las guerras de Afganist\u00e1n e Irak.<\/p>\n<p>Efectivamente, el actual contexto hist\u00f3rico en el cual se enmarca este primer libro de Gustavo Fern\u00e1ndez, est\u00e1 signado por la profunda crisis civilizatoria que hoy estremece los cuatro puntos cardinales del planeta y amenaza el equilibrio del sistema atmosf\u00e9rico que nos protege. El modelo cient\u00edfico tecno-desarrollista ha colapsado; las estructuras sociales que lo reproducen se han vuelto cada vez m\u00e1s abismales e insostenibles; el poder pol\u00edtico, en todas sus modalidades, muestra niveles de autoritarismo, represi\u00f3n y depravaci\u00f3n moral indignantes; la industria cultural domina en grado casi absoluto las mentes de la poblaci\u00f3n, particularmente la de los adolescentes y j\u00f3venes; las \u00e9lites ilustradas han devenido instrumentos d\u00f3ciles y serviles de la dominaci\u00f3n imperialista; el poder de las telecomunicaciones impone el pensamiento \u00fanico como f\u00f3rmula de la m\u00e1s vasta dominaci\u00f3n ideol\u00f3gica coherente con el s\u00faper-poder militar imperialista de los Estados Unidos, desplegado en Afganist\u00e1n e Irak a manera de muestras como nunca antes hab\u00eda experimentado la humanidad.<\/p>\n<p>Frente a este cuadro pavoroso y desesperanzador, la mirada del com\u00fan de los mortales se paraliza en la perplejidad y la p\u00e9rdida del asombro. La indiferencia, la apat\u00eda y el escepticismo sustituyen al entusiasmo ideol\u00f3gico-pol\u00edtico de anta\u00f1o. La mirada se vuelve sobre el s\u00ed mismo y busca aliento en las interioridades del ser. Desde ese lugar oscuro, primordial y misterioso, donde habitan las aguas seguras del origen, el individuo y la especie resurgen en busca de la nueva salvaci\u00f3n, de la reinvenci\u00f3n de la vida con base en las fuerzas del esp\u00edritu y no exclusivamente en las ventajas ostensibles de la materia. Hoy como ayer, la impotencia frente a los poderes nos retrotrae a la repotenciaci\u00f3n de las almas. Son estos elementos de la realidad hist\u00f3rica, psicol\u00f3gica, material y espiritual, que aparecen como los ejes en torno a los cuales se teje el sentido y la significaci\u00f3n de lo que ahora conocemos m\u00e1s como la corriente nocturna o negaci\u00f3n de la modernidad desde las diferentes formas de la espiritualidad. Ahora bien, no es \u00e9ste un asunto nuevo ni exclusivo de nuestra realidad. La literatura moderna que nace a partir de la \u00e9poca del renacimiento, el manierismo y el barroco, ha sido m\u00e1scara y espejo de las tensiones espirituales, materiales, \u00e9ticas y est\u00e9ticas, generadas a partir de esa realidad dual, fascinante y repugnante a la vez, que caracteriza al sistema econ\u00f3mico-cultural identificado bajo el r\u00f3tulo m\u00e1gico y embriagador de La Modernidad. As\u00ed, el ser humano moderno, modelado bajo el rigor de las leyes del desarrollo y el progreso cient\u00edfico-t\u00e9cnico, es un ser sesgado, fragmentado y escindido en su propia esencia. Pero, mucho antes del advenimiento de lo moderno, el logos creado por el hombre fue originalmente m\u00e1gico-espiritual, c\u00f3smico-ecol\u00f3gico, de comuni\u00f3n profunda con la naturaleza y con los astros, orientados por una racionalidad respetuosa y conservacionista del individuo, de la especie y el entorno natural y social, tal y como lo vivieron antes de la llegada de los invasores y a\u00fan lo siguen viviendo precariamente nuestros abor\u00edgenes. Luego, vino ese gran salto hacia el pensamiento l\u00f3gico-racional que no s\u00f3lo signific\u00f3 la elevaci\u00f3n ecum\u00e9nica de la racionalidad como el nuevo paradigma de lo humano; sino que parad\u00f3jicamente se convirti\u00f3 en el sustrato ideol\u00f3gico empleado por una parte de los hombres para crear la civilizaci\u00f3n de la m\u00e1quina y el desarrollismo que hoy domina destructivamente en el mundo entero.<\/p>\n<p>De manera que en la historia de la civilizaci\u00f3n occidental, el imaginario m\u00edtico arcaico, de donde derivan todas las religiones; y la l\u00f3gica- racional, de donde surge la ciencia, se instauran como los dos polos de un inextinguible p\u00e9ndulo, como los determinantes de una din\u00e1mica ps\u00edquica-espiritual- material compleja, cuyas aristas se entrecruzan desde los diferentes campos del pensar, el sentir y el actuar propios de la cultura. Es as\u00ed como cientificismo y religiosidad, materialismo y espiritualidad, filosof\u00eda y poes\u00eda, se enfrentan, se mezclan, se imbrican. Es necesario, sin embargo, llamar la atenci\u00f3n acerca de las situaciones emblem\u00e1ticas de cient\u00edficos, poetas, cr\u00edticos o luchadores sociales que habi\u00e9ndose formado dentro del paradigma l\u00f3gico-racional, llenos de esperanza y de buena fe hacia la humanidad, han tomado luego, por imperativo de sus conciencias, los derroteros de la espiritualidad, como alternativa frente a las frustraciones y la desesperanza sembradas por el sistema capitalista moderno. En el caso espec\u00edfico de nuestro pa\u00eds, tenemos los nombres mencionados anteriormente que aparecen en el libro de Gustavo.<\/p>\n<p>El espacio escritural de la reflexi\u00f3n y la imaginaci\u00f3n, se erige, entonces, desde el centro mismo de ese drama existencial de la modernidad, vale decir, desde la conflictividad del vivir, de los dilemas existenciales del ser y la b\u00fasqueda incesante de respuestas y alternativas, que bien oscilan desde la visi\u00f3n del retorno al para\u00edso perdido o desde el reto de la reinvenci\u00f3n de la vida. La poes\u00eda m\u00edstica y la gnosis de los primeros rom\u00e1nticos nocturnos, donde destacan Novalis y H\u00f6lderlin, se ubicar\u00eda en esa primera visi\u00f3n; mientras que la poes\u00eda solar, abiertamente impugnadora de lo existente y propugnadora de otra vida, de otro ser, encarnada en los poetas malditos, como el insigne y paradigm\u00e1tico joven Arthur Rimbaud, representa la segunda posibilidad.<\/p>\n<p>En el marco de esa prolongada lucha de lo humano consigo mismo, la confrontaci\u00f3n socio-pol\u00edtica por el poder y el dominio hegem\u00f3nico de la sociedad, ha marcado la historia de esta civilizaci\u00f3n. De manera que al lado de las confrontaciones en los campos de batalla o en las calles, el lenguaje ha sido el gran escenario en el cual el hombre, como especie, ha librado elevados combates para someter a prueba su propia sensibilidad, su capacidad m\u00faltiple y variada para pensar y conocer la realidad de su propio ser y la complejidad de las relaciones que lo circundan. Pensamiento y acci\u00f3n se constituyen as\u00ed en una dial\u00e9ctica que se materializa, se expresa y retroalimenta en el lenguaje, en ese don exclusivo y especial que nos distingue y nos subyuga, al mismo tiempo. Desde el lenguaje se expresan tanto las representaciones del poder como las del no-poder. Instrumento para la dominaci\u00f3n o la emancipaci\u00f3n, c\u00f3digo para la manipulaci\u00f3n o veh\u00edculo para la libertad de expresi\u00f3n, herramienta para legitimar o deslegitimar, sacralizar o desacralizar, creador de ciencias o de gnosis, el lenguaje nace de lo humano y se constituye en \u00e9l como verdad o como mentira, como dogma y como raz\u00f3n sensible, como esplendor solar, dominante, o como corriente nocturna o subyacente, al igual que las aguas debajo de las hojas.<\/p>\n<p>Para finalizar diremos, entonces, que la literatura emerge como representaci\u00f3n simb\u00f3lica del imaginario humano, del pensar l\u00fadico y subversivo, de la memoria y la otredad, de la alternancia y el testimonio de las traves\u00edas e indagaciones del ser en sus propias interioridades y sus circunstancias terrenales y c\u00f3smicas, materiales y espirituales. Dos ser\u00edan los momentos m\u00e1s profundos de la creaci\u00f3n literaria: el de la emergencia de la poes\u00eda y el de la creaci\u00f3n del ensayo. El primero nos aporta la capacidad para la condensaci\u00f3n y la resonancia desde una sensibilidad subversiva o de negatividad, como bien la caracteriza Julia Kristeva; y el segundo, el despliegue expl\u00edcito o impl\u00edcito, libre y personal del logos, del ejercicio ilimitado, arbitrario, fragmentado, \u00edntimo y profundo del pensamiento. As\u00ed como lo han practicado los grandes ensayistas desde S\u00f3crates y Plat\u00f3n, Montaigne y los m\u00e1s contempor\u00e1neos, entre los cuales se ubicar\u00edan venezolanos como Armando Rojas Guardia y Juan Liscano. De eso se ocupa magistralmente Gustavo Fern\u00e1ndez en su libro\u00a0<em>La corriente nocturna<\/em>, el cual me he atrevido a ubicar en el marco de estas apretadas anotaciones susceptibles de ser ampliadas en funci\u00f3n de abrirle cauces a esta propuesta de di\u00e1logo profundo y alentador.<\/p>\n<h6>*Palabras de presentaci\u00f3n del libro\u00a0<em>La corriente nocturna<\/em>, con el que Gustavo Fern\u00e1ndez Col\u00f3n se hizo acreedor del premio de ensayo 2005 de Monte \u00c1vila Editores.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Christian Far\u00edas Comencemos por decir que se trata de un libro de an\u00e1lisis que tiene como eje tem\u00e1tico la obra po\u00e9tica y ensay\u00edstica del escritor venezolano Juan Liscano en el contexto de una tradici\u00f3n de pensamiento filos\u00f3fico y literario identificada con la m\u00edstica, la gnosis, la b\u00fasqueda espiritual y human\u00edstica; pero, no desde la simple [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":2085,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[44,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2084"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2084"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2084\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2089,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2084\/revisions\/2089"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2085"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2084"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2084"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2084"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}