{"id":2011,"date":"2021-10-21T20:14:36","date_gmt":"2021-10-21T20:14:36","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=2011"},"modified":"2023-11-24T18:37:11","modified_gmt":"2023-11-24T18:37:11","slug":"principios-para-una-teoria-de-la-novela-venezolana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/principios-para-una-teoria-de-la-novela-venezolana\/","title":{"rendered":"Principios para una teor\u00eda de la novela venezolana del siglo XIX y comienzos del siglo XX"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Jes\u00fas David Medina<\/h4>\n<p>En el caso de la novela venezolana del siglo XIX nos encontramos con dos grandes vertientes, diferenciadas seg\u00fan las cualidades de los personajes, y definidas como Mim\u00e9tico Elevado y Mim\u00e9tico Bajo. Posteriormente, apreciaremos las intenciones escriturarias que gener\u00f3 una y otra, y finalmente, el sacrificio que ambas debieron sufrir para abrir paso a un nuevo personaje, cuyo \u00abcontenido actancial\u00bb, renovador y propio, inicia una novel\u00edstica distinta que cerrar\u00e1 maravillosamente con un proceso comenzado desde los albores mismos de la novela venezolana.<\/p>\n<p>Tenemos entonces, que los \u00abcontenidos actanciales\u00bb desplazan al personaje mismo, a pesar de representar su esencia interior, para convertirse en el punto m\u00e1gico donde se dan cita el escritor y el lector, para dialogar o callar, amarse u odiarse, enfrentarse o abrazarse, pero sobre todo, para disertar sobre lo que fue, es y ser\u00e1 nuestra sociedad: Venezuela.<\/p>\n<p><strong>Antecedentes hist\u00f3rico-sociales<\/strong><\/p>\n<p>A partir de 1830 la sociedad venezolana se encuentra en una crisis pol\u00edtica y econ\u00f3mica mayor que la planteada en el a\u00f1o de 1810, cuando anunciara su independencia. La guerra emancipadora hab\u00eda arrasado con los hombres, las tierras estaban totalmente desasistidas, el hambre se hab\u00eda incrementado notablemente; el caos y la desorientaci\u00f3n invadi\u00f3 todo el territorio nacional. Por otro lado, la\u00a0<strong><em>Constituci\u00f3n de 1830<\/em><\/strong>\u00a0limitaba la participaci\u00f3n pol\u00edtica de ciertos sectores de la sociedad venezolana, extendi\u00e9ndose desde la Colonia, la divisi\u00f3n entre dominantes\/dominados que abarcar\u00e1 el resto del siglo XIX y buena parte del siglo XX de la historia pol\u00edtica y social de Venezuela.<\/p>\n<p>Frente a este panorama tan desalentador, los miembros de la sociedad dominada venezolana (integrada principalmente por negros, pardos e ind\u00edgenas) buscaban volver al orden pol\u00edtico de la Colonia, ya que all\u00ed contaban, por lo menos, con un reducido sustento que les brindaba cierta estabilidad sicol\u00f3gica, pol\u00edtica y econ\u00f3mica. Como respuesta a esa reacci\u00f3n del sector dominado: la clase social dominante venezolana decide adoptar una posici\u00f3n radical contra todo lo que representara los valores de la Colonia, responsabilizando al imperio espa\u00f1ol de haber producido en ese per\u00edodo hist\u00f3rico aquellos males que los afectaba en el presente.<\/p>\n<p>Esta actitud evasiva permite que la clase dominante se consolide en el poder durante cierto tiempo; pero el riesgo de perder los privilegios volvieron a aparecer, a inicios de la d\u00e9cada de 1840, cuando un grupo de ese sector dominante se abre paso en una f\u00e9rrea oposici\u00f3n; produci\u00e9ndose el binomio pol\u00edtico Conservador\/Liberal.<\/p>\n<p><strong>Nacimiento de la novela venezolana<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed comienza la d\u00e9cada de 1840. Los miembros de la fracturada clase dominante, \u00a1alarmados!, tratan de buscar medios para justificarse. El discurso pol\u00edtico estaba desgastado. Necesitaban otra herramienta discursiva que permitiera entablar un di\u00e1logo y posterior acuerdo entre los mismos miembros de la clase dominante, puesto que muchos de sus integrantes pensaban que al salvar y consolidar su clase social, estar\u00edan rescatando a la naci\u00f3n del caos.<\/p>\n<p>Bajo este inquietante escenario surge en 1842 la novela\u00a0<strong><em>Los m\u00e1rtires<\/em><\/strong>\u00a0como la respuesta que pudo dar Ferm\u00edn Toro a las interrogantes planteadas por la crisis: \u00abLas sociedades europeas son m\u00e1s b\u00e1rbaras e injustas que las americanas, a pesar de sus alardes de grandeza\u00bb. Con esta consigna, la cual hab\u00eda sido planteada por el mismo autor con anterioridad en el ensayo\u00a0<strong><em>Europa y Am\u00e9rica<\/em><\/strong>, se fund\u00f3 la propuesta ideol\u00f3gica y filos\u00f3fica de este escritor, la historia o an\u00e9cdota de la primera novela venezolana, y sobre todo, se condens\u00f3 y consolid\u00f3 la base del discurso pol\u00edtico que hab\u00eda adoptado la clase dominante venezolana desde los inicios de la independencia de la naci\u00f3n hasta ese momento.<\/p>\n<p><strong><em>Los m\u00e1rtires<\/em><\/strong>\u00a0es una estampa social de los trabajadores irlandeses expoliados por el desempleo en aquella Inglaterra avara e industrialista del amanecer victoriano.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">\u00ab<em>Yo me hallaba en una de esas situaciones de alma dif\u00edciles de expresar. Herido, mortalmente herido por el arma envenenada de una sociedad cruel e inhumana, aunque con los fueros de la m\u00e1s culta y adelantada, mi dolor se exasperaba con la convicci\u00f3n de mi impotencia<\/em>\u00bb (Toro Ferm\u00edn, 1842, p. 60).<\/p>\n<p>En\u00a0<strong><em>Los m\u00e1rtires<\/em><\/strong>\u00a0Toro expone sus propuestas de justicia social, repartici\u00f3n equitativa de las riquezas entre los individuos de determinada comunidad o poblaci\u00f3n, y la reformulaci\u00f3n de los principios \u00e9tico-religiosos del Cristianismo Primitivo; cifrados todos estos postulados en el pensamiento filos\u00f3fico de Saint Simon, conocido como Socialismo Ut\u00f3pico o Positivismo Social, como tambi\u00e9n se le denomin\u00f3. Con esta obra Toro crea personajes cuyos \u00abcontenidos actanciales\u00bb est\u00e1n representados por cualidades o defectos netamente humanos. Nos encontramos con actantes como: Teresa, Emma, Tom, que sufren los avatares de la pobreza y la injusticia social; as\u00ed como tambi\u00e9n, encontramos personajes que se ubican al otros extremo del p\u00e9ndulo econ\u00f3mico, con riquezas, poder y prestigio.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">\u00ab<em>Un muerto m\u00e1s, dije en mi interior, es como una hoja m\u00e1s, ca\u00edda en el oto\u00f1o; \u00bfqui\u00e9n la cuenta, qui\u00e9n la ve? Ha muerto asesinado; y mi Eduardo, \u00bfc\u00f3mo muri\u00f3? Era rico, poderoso y anciano; pues ese goz\u00f3 algo de la vida y su suerte es incomparablemente preferible a los millones de sus semejantes cuya vida no es m\u00e1s que un martirio prolongado<\/em>\u00bb (Toro Ferm\u00edn, 1842, p. 60).<\/p>\n<p>Unos y otros personajes est\u00e1n conformados por \u00abcontenidos actanciales\u00bb comunes, representan cualidades humanas alcanzables para el lector. Personaje y lector est\u00e1n cara a cara, y este \u00faltimo puede factiblemente identificarse con los valores de aqu\u00e9l. A \u00abcontenidos actanciales\u00bb con estas caracter\u00edsticas las definiremos como \u00abmim\u00e9tico bajo\u00bb. La utilizaci\u00f3n de personajes del mim\u00e9tico bajo, permite que el autor, en el caso concreto de Toro, establezca un di\u00e1logo con el lector, que desemboca necesariamente, como ya lo dijimos, en la identificaci\u00f3n de \u00e9ste con la problem\u00e1tica de aqu\u00e9llos.<\/p>\n<p>Con esta novela Toro denuncia la pobreza material y miseria espiritual que viven las autocalificadas sociedades civilizadas; pretendiendo despertar de nuevo, en aqu\u00e9llos desilusionados sectores de la clase dominada, la confianza en los valores e ideales que generaron la emancipaci\u00f3n de la sociedad venezolana, y el nacimiento de la rep\u00fablica, as\u00ed como tambi\u00e9n buscaba entablar el di\u00e1logo reconciliatorio con los miembros que hab\u00edan marcado la ruptura de la clase dirigente. Sin embargo, ni uno ni otro fin tuvieron los resultados esperados: por una parte, para ese momento hist\u00f3rico, los miembros de las diferentes clases dominadas venezolanas eran analfabetas casi en su totalidad, quedando nula la posibilidad de que \u00e9stos se incorporaran al juego del intercambio ideol\u00f3gico, establecido a trav\u00e9s de la novel\u00edstica. Mientras, por otro lado, la cruenta lucha entre liberales y conservadores, en vez de disiparse, aument\u00f3 hasta definir los sucesos pol\u00edticos posteriores a la d\u00e9cada de 1840.<\/p>\n<p><strong>La novela venezolana y su articulaci\u00f3n <\/strong><strong>con los valores de la clase dominante<\/strong><\/p>\n<p>La divisi\u00f3n entre conservadores y liberales que tanto preocup\u00f3 a Toro durante la d\u00e9cada de 1840, se convirti\u00f3, posteriormente, en el pretexto pol\u00edtico ideal para que la clase dominante se mantuviera indefinidamente en el poder. La alternabilidad entre ambos partidos en el gobierno, permiti\u00f3 la consolidaci\u00f3n de la clase dominante en la dirigencia del pa\u00eds; evitando con la fractura de la clase dominada, la cual s\u00ed se encontraba seriamente dividida entre uno y otro bando, cualquier enfrentamiento militar peligroso; quedando los alzamientos militares de esta clase, ante la vista p\u00fablica, como un insignificante accidente, se\u00f1alados muchas veces como bandolerismo callejero.<\/p>\n<p>Este caos social se transform\u00f3 prontamente en la realidad cotidiana del pa\u00eds. En este per\u00edodo el novelista venezolano se preocup\u00f3 fundamentalmente por mantener ese orden pol\u00edtico, sirviendo a los prop\u00f3sitos de la clase poderosa venezolana.<\/p>\n<p>Como ejemplo de este per\u00edodo podemos citar dos obras:\u00a0<strong><em>Anaida<\/em><\/strong><a href=\"https:\/\/scielo.conicyt.cl\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0716-58111998001100015#y\">\u00a0<\/a>(1872), de Jos\u00e9 Ram\u00f3n Y\u00e9pes y\u00a0<strong><em>Los dos avaros<\/em><\/strong>\u00a0(1879), de Jos\u00e9 Mar\u00eda Manrique. La primera, considerada como novela venezolana que inicia los planteamientos de problem\u00e1ticas ind\u00edgenas, narra la lucha de dos guerreros, pertenecientes a distintos grupos \u00e9tnicos, por el amor de Anaida. Este enfrentamiento entre Turupen y Aruao simboliza la enardecida lucha de los dos grupos, hasta resolverse en el fracaso del primero por el triunfo del segundo. Pero ya en esta novela encontramos una particularidad que la diferencia notablemente de\u00a0<strong><em>Los m\u00e1rtires<\/em><\/strong>: mientras que en\u00a0<strong><em>Los M\u00e1rtires<\/em><\/strong>\u00a0hallamos personajes comunes y corrientes, con defectos y virtudes, con temores, alegr\u00edas y sufrimientos, como los tendr\u00eda cualquier sujeto de la vida real; en\u00a0<strong><em>Anaida<\/em><\/strong>\u00a0encontramos que los personajes se mueven seg\u00fan los designios de Amariba y Yarf\u00e1; dios del bien, el primero; y dios del mal, el segundo. As\u00ed tenemos que tales personajes no son v\u00edctimas de su condici\u00f3n social, sino que en su seno encarnan la m\u00edtica oposici\u00f3n del bien y el mal. De las relaciones interactanciales surge el enfrentamiento ancestral entre los justos (los seguidores de Amariba) y los injustos (los seguidores de Yarf\u00e1).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">\u00ab<em>Turupen fij\u00f3 una mirada de felicidad en los ojos de Anaida, alz\u00f3 todav\u00eda sus manos al cielo, como para darle gracias de la victoria, y se reclin\u00f3 otra vez en el seno de la virgen&#8230; Guaitara salud\u00f3 la venida del alba y los guerreros cantaron el himno del<\/em>\u00a0t<em>riun<\/em>fo<em>\u00a0<\/em><em>zapara arrancando flores y derram\u00e1ndolas sobre Anaida y Turupen<\/em>\u00bb (Yepes Jos\u00e9 Ram\u00f3n, 1872, p. 327).<\/p>\n<p><strong><em>Los dos avaros<\/em><\/strong>\u00a0est\u00e1 conformada por dos historias que se desarrollan paralelamente hasta unirse en un punto com\u00fan: Trina. En torno a ella dos personajes se debaten en una f\u00e9rrea oposici\u00f3n: Francisco Solano y don Juan Mayora. El primero, esposo de Trina, vend\u00eda una imagen p\u00fablica de honestidad y justicia cuando en realidad era un estafador.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">\u00ab<em>Verdad es, que all\u00ed mismo, en tan brillantes salones, se pactaban contratos leoninos que ser\u00edan la ruina de familias que a veces estaban gozando de esas mismas fiestas. Verdad es que Solano all\u00ed mismo si era necesario, anunciaba a alguno de sus convidados que se hab\u00eda visto en el duro caso de hacer embargar sus propiedades por haberse vencido el plazo de cierto contrato que no se hab\u00eda cumplido<\/em>\u00bb (Manrique Jos\u00e9 Mar\u00eda, 1877, p. 116).<\/p>\n<p>Este tipo de \u00abcontenidos actanciales\u00bb elevados, se justifican en\u00a0<strong><em>Anaida<\/em><\/strong>\u00a0por el marco m\u00edtico de las creencias ind\u00edgenas de la regi\u00f3n. Pero al registrarse tambi\u00e9n en otras obras como\u00a0<strong><em>Los dos avaros<\/em><\/strong>,<strong>\u00a0<\/strong><strong><em>La exp\u00f3sita<\/em><\/strong>\u00a0(1875),\u00a0<strong><em>Querer es poder<\/em><\/strong>\u00a0(1876),\u00a0<strong><em>Z\u00e1rate<\/em><\/strong>\u00a0(1882) etc., indican que estas caracter\u00edsticas en los personajes novelescos correspond\u00edan con la intencionalidad del escritor venezolano de ese per\u00edodo, que no es otra que educar y moralizar a los lectores. Bajo este contexto se hace digeriblemente comprensible la moraleja que presenta el autor al ofrecernos el final feliz en esas obras: el bien vence al mal. Esta moraleja y la justa victoria del Bien sobre el Mal encierran un canal de evasi\u00f3n, por parte del escritor, de la verdadera realidad; y un pretexto de despistaje donde el lector no encuentra los signos de su entorno, perdi\u00e9ndose en una mara\u00f1a tan rom\u00e1ntica como los folletines afrancesados que circularon por toda Venezuela durante el siglo XIX.<\/p>\n<p>As\u00ed tenemos dos tendencias fundamentales en los \u00abcontenidos actanciales\u00bb de los personajes novelescos venezolanos del siglo XIX: una, como ya dijimos, los \u00abcontenidos actanciales\u00bb del Mim\u00e9tico Bajo y la otra, \u00abcontenidos actanciales\u00bb del Mim\u00e9tico Elevado. Aunque ambos \u00abcontenidos actanciales\u00bb persegu\u00edan la misma finalidad de ejercer el dominio de una clase social sobre las otras, el uso de uno u otro fue determinado por los cambios sociales e hist\u00f3ricos anteriormente explicados.<\/p>\n<p>Sin embargo, as\u00ed como\u00a0<strong><em>Los m\u00e1rtires<\/em><\/strong>\u00a0no ejercieron una influencia directa en los miembros de las clases dominadas, los personajes del Mim\u00e9tico Elevado tampoco, ya que se alejaron tanto del lector como del escritor mismo, por no representar el Imaginario Simb\u00f3lico y Cultural de la sociedad venezolana. La novela, para ese momento no era un espacio de inspiraci\u00f3n, de creaci\u00f3n; sino que aparec\u00eda como un objeto o utensilio con el cual el escritor induc\u00eda, influenciaba y penetraba en la conciencia de los lectores. Pero a partir de 1882 comenz\u00f3 a suceder importantes cambios en el seno de la clase dominante venezolana que alterar\u00edan el rumbo de su novel\u00edstica.<\/p>\n<p><strong>Crisis en la clase dominante: <\/strong><strong>aparici\u00f3n de la conciencia del novelista venezolano<\/strong><\/p>\n<p>Para comprender la profunda crisis que se gener\u00f3 a partir de la d\u00e9cada de 1880, se hace necesario que retrocedamos en el tiempo: en primer lugar, debemos afirmar que todos los per\u00edodos hist\u00f3ricos venezolanos desde la Colonia hasta el siglo XIX, con sus procesos pol\u00edticos, econ\u00f3micos y sociales, est\u00e1n fundamentados en principios filos\u00f3ficos bien definidos.<\/p>\n<p>La \u00e9poca colonial estuvo sostenida por el sistema pol\u00edtico de la monarqu\u00eda, propuesta por el dominico santo Tom\u00e1s de Aquino, y soportado por el pensamiento filos\u00f3fico de la Escol\u00e1stica; ambos sostenidos en Venezuela, despu\u00e9s de su implantaci\u00f3n por los trabajos de los fil\u00f3sofos: Alfonso Brice\u00f1o, Agust\u00edn Quevedo Villegas y Tom\u00e1s Valero. Luego siguieron las propuestas de Antonio Navarrete, las cuales impregnadas de la carga conservadora de los Iluministas y Enciclopedistas espa\u00f1oles, abre en Venezuela un par\u00e9ntesis pol\u00edtico (el per\u00edodo emancipador), que sirve como espacio de transici\u00f3n entre la estructura social colonial y la nueva estructura social que le sustituir\u00eda, conocida como Per\u00edodo Republicano. Posterior a Navarrete surge el pensamiento rom\u00e1ntico, cubriendo con su sombra el resto del siglo XIX venezolano, y s\u00f3lo dejando un peque\u00f1o espacio donde apareci\u00f3 el Socialismo Ut\u00f3pico, que en Venezuela adquiri\u00f3 matices muy particulares en la pluma del polifac\u00e9tico Ferm\u00edn Toro.<\/p>\n<p>Si bien es cierto que los per\u00edodos hist\u00f3rico-pol\u00edticos de la Venezuela del siglo XIX (Colonialismo, Independentista, Republicano, etc.) se diferencian hasta tal extremo de oponerse en cuanto a sus funcionamientos estructurales, no es menos cierto, que cada una de estas etapas pol\u00edticas, en sus soportes filos\u00f3ficos m\u00e1s entra\u00f1ables, mantuvieron una cualidad com\u00fan, que actu\u00f3 como un hilo entrelazador, cuya funci\u00f3n fue mantener en lo m\u00e1s profundo de todos estos per\u00edodos un mismo y fundamental rasgo: la creencia en lo Divino y la aceptaci\u00f3n de los Designios Providenciales. No hay duda que el Colonialismo cre\u00eda y defend\u00eda la concepci\u00f3n de lo Divino; por otra parte y como ya lo dijimos, el Iluminismo de Navarrete fue tan conservador como el de los espa\u00f1oles, por lo tanto no hubo una negaci\u00f3n de los principios religiosos, sino, por el contrario, se fundament\u00f3 en la denuncia de aquellos sectores del clero que utilizaban el pretexto religioso para satisfacer necesidades personales, y tambi\u00e9n otorgaba a la guerra valores relacionados con la voluntad divina, siempre y cuando \u00e9sta estuviera justificada.<\/p>\n<p>En cuanto al Romanticismo venezolano, con todas sus propuestas libertarias e igualitarias, se fund\u00f3 en el car\u00e1cter providencial que ten\u00eda la gesta emancipadora. En otro sentido, la doctrina del Socialismo Ut\u00f3pico se propone principalmente volver a las fuentes del Cristianismo Primitivo.<\/p>\n<p>Sin embargo, ya para el a\u00f1o 1882 surge en el seno de la comunidad caraque\u00f1a La Sociedad Amigos del Saber, la cual fundamentar\u00e1 sus investigaciones y estudios desde una \u00f3ptica diferente, concretamente desde la visi\u00f3n razonadora del Positivismo Comtiano. La incursi\u00f3n de los intelectuales venezolanos en este principio filos\u00f3fico producir\u00e1 dentro de la literatura, y espec\u00edficamente la novela, transformaciones fundamentales que cambiar\u00e1n el curso de los acontecimientos que ven\u00edan sucediendo: con la aparici\u00f3n del Positivismo el hilo conductor que hab\u00eda sobrevivido, en las etapas anteriores de la historia venezolana, se quiebra, produciendo una seria y verdadera crisis en el seno de la clase dominante. El poder que \u00e9sta hab\u00eda ostentado durante tanto tiempo se fundaba en los designios Providenciales, y sus integrantes lo asum\u00edan como un bien heredado de la gesta emancipadora; pero el nuevo hombre venezolano al no creer o aceptar explicaciones teol\u00f3gicas sobre los fen\u00f3menos que le rodean, observaba con cierta incredulidad a esa casta social que hab\u00eda usado la excusa religiosa para mantenerse indefinidamente en el gobierno.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">\u00ab<em>Ya en la conciencia se han muerto todos los \u00eddolos: los altares son sepulcros, los templos, panteones. Echemos sobre ellos, para siempre, la piedra del olvido. \u00a1Ni reyes, ni dioses!<\/em>\u00ab<em>\u00a0<\/em>(Gil Fortoul Jos\u00e9, 1888, p. 39).<\/p>\n<p>Bajo esta nueva realidad, y signados por la soledad y la decepci\u00f3n, surge Gil Fortoul, guiando ese grupo de intelectuales que buscaban una renovaci\u00f3n aut\u00e9ntica de lo que deb\u00edan ser los valores de la sociedad venezolana, creando no s\u00f3lo una actitud rebelde que enfrenta y cuestiona con sinceridad los procedimientos pol\u00edticos de la clase dominante sino, tambi\u00e9n, una conciencia aut\u00f3noma, con creencias y criterios propios; la cual terminar\u00e1 por convertirse en el pensamiento genuinamente independiente del novelista venezolano.<\/p>\n<p>Es en esta etapa (1880-1890) que los novelistas buscan nuevos \u00abcontenidos actanciales\u00bb para sus personajes. Los personajes del mim\u00e9tico elevado no serv\u00edan para sus nuevos prop\u00f3sitos, as\u00ed se refugian en los personajes del mim\u00e9tico bajo, pero a\u00f1adi\u00e9ndole matices diferentes a los utilizados en\u00a0<strong><em>Los m\u00e1rtires<\/em><\/strong> de Ferm\u00edn Toro. Estas particularidades distintas que presentar\u00e1n los nuevos personajes novelescos obedecen a que los escritores asumen la crisis generada por el Positivismo, con otra concepci\u00f3n sobre lo que debe ser la novela y lo que deben expresar los personajes.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">\u00ab<em>\u00a1Si yo pudiera!. Har\u00eda un libro palpitante, hermoso, cuajado de tipos reales, de pasiones violentas, de sentimientos verdaderamente conmovedores. Los personajes se mover\u00edan por s\u00ed mismos, hablar\u00edan esa lengua pintoresca e intencionada del mercado, se destacar\u00edan sobre un fondo de luz meridional, no ser\u00edan enfermizas creaciones de la fantas\u00eda; ser\u00edan esos mismos que acabo de ver&#8230;<\/em>\u00bb (Gil Fortoul Jos\u00e9, 1888, p. 26).<\/p>\n<p>Los escritores vaciar\u00edan los \u00abcontenidos actanciales\u00bb existentes, y los llenar\u00edan con otros contenidos, tomados fundamentalmente de los personajes presentados en los art\u00edculos de costumbres. Este fen\u00f3meno representa el primer acercamiento real entre el escritor y los miembros de la clase dominada de Venezuela; materializ\u00e1ndose en el \u00e1mbito de la literatura, con los primeros intentos del Criollismo, a fines del siglo XIX, y con su plena definici\u00f3n como estilo literario en el siglo XX, teniendo como exponente principal a Urbaneja Achelpohl. De este cambio y la influencia Positivista surge un h\u00e9roe problematizador, enfermizo, un h\u00e9roe que est\u00e1 en desacuerdo con la sociedad que le rodea. Surgen escritores, como Miguel Eduardo Pardo, que se rebelan contra su sociedad, a trav\u00e9s de su novela\u00a0<strong><em>Todo un pueblo<\/em><\/strong>\u00a0(1899). Esta obra narra el amor de Juli\u00e1n e Isabel; y c\u00f3mo el padre de \u00e9sta, Anselmo Espinoza, al enterarse se opone totalmente a la relaci\u00f3n. Luego, en un discurso p\u00fablico, Juli\u00e1n con su rebeld\u00eda juvenil, cuestiona las costumbres y los valores caducos de una Caracas engre\u00edda con sus ideales de grandeza y modernidad. Esto enfurece a la alta sociedad caraque\u00f1a, quien finalmente inventa una escusa para encarcelarlo. Anselmo, quien siempre estuvo enamorado de Susana Pinto, viuda y madre de Juli\u00e1n, le propuso a \u00e9sta canjear la libertad de su hijo por unos instantes de amor. Al principio Susana se niega rotundamente, pero al ver que los caminos legales y el ruego desmedido no liberan a su hijo de la prisi\u00f3n accedi\u00f3 a la proposici\u00f3n de Anselmo, cuya influencia determin\u00f3 la pronta libertad de Juli\u00e1n. Anselmo Espinosa trat\u00f3 de acercar a su hija Isabel con Juli\u00e1n; esta extra\u00f1a actitud y el rumor ofensivo de todo un pueblo puso en alerta al jovenzuelo, quien despu\u00e9s de varias investigaciones descubri\u00f3 los amores clandestinos de su madre con el padre de su amada. A partir de este momento se tejieron conflictos de honores profanados que desencadenaron el final tr\u00e1gico de la separaci\u00f3n de Juli\u00e1n e Isabel.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de Juli\u00e1n\u00a0<strong><em>Todo un pueblo<\/em><\/strong>\u00a0se convierte en una sola palabra para la denuncia, para atacar y decir las verdades que hieren y atormentan a nuestro pa\u00eds; as\u00ed se expresa de la sociedad caraque\u00f1a:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">\u00ab<em>Desigual, empinada, locamente retorcida sobre la falda de un cerro, rota a trechos por espont\u00e1neos borbotones de fronda; pudiendo apenas sostenerse sobre los estribos de sus puentes; caldeada por un irritante y eterno sol de verano; sacudida a temporadas, por espantosos temblores de tierra; castigada por lluvias torrenciales, por inundaciones inclementes; bullanguera, revolucionaria y engre\u00edda, era Villabrava una ciudad original, con puntas y ribetes de pueblo europeo, a pesar de sus calles estrechas y de sus casas rechonchas, llena de flores y moho<\/em>\u00bb (Pardo Miguel Eduardo, 1899, p.).<\/p>\n<p>En\u00a0<a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/idolos-rotos\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong><em>\u00cddolos rotos<\/em><\/strong><\/a>\u00a0(1901), de Manuel D\u00edaz Rodr\u00edguez se se\u00f1alan los diferentes problemas de la sociedad a trav\u00e9s de contenidos actanciales de personajes bien definidos: Alberto Soria, el artista incomprendido; Teresa Far\u00eda, la mujer ad\u00faltera; el general Galindo, el pol\u00edtico oportunista; Emaz\u00e1bel, el luchador social. Con ellos crea una s\u00e1tira dura de la sociedad caraque\u00f1a contra la mediocridad intelectual, la prostituci\u00f3n y la frivolidad que rige en gran parte de la sociedad venezolana. La trama de\u00a0<strong><em>\u00cddolos rotos<\/em><\/strong><a href=\"https:\/\/scielo.conicyt.cl\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0716-58111998001100015#d2\">\u00a0<\/a>es muy compleja, se tejen varias historias, en cuyo centro siempre est\u00e1 presente la degradaci\u00f3n, son personajes frustrados que no ven salida posible en un pa\u00eds gobernado por dictadores incultos.<\/p>\n<p>\u00ab<em>Somos, en nuestra democracia, un agregado inerte, perjudicial como in\u00fatil, cuando en nosotros podr\u00eda tener principios dichosos la regeneraci\u00f3n del pa\u00eds, la patria nueva<\/em>\u00bb (D\u00edaz Rodr\u00edguez Manuel, 1901, p. 72).<\/p>\n<p>Siguiendo la misma l\u00ednea en la obra\u00a0<strong><em>El hombre de hierro<\/em><\/strong> (1906) <a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/rufino-blanco-fombona\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Rufino Blanco\u00a0Fombona<\/a> narra la historia de un hombre cr\u00e9dulo, t\u00edmido, enfermizo, que lo \u00fanico que tiene de hierro es la resistencia ante los continuos vej\u00e1menes y abusos que le hacen todos los otros personajes. La intenci\u00f3n del autor es mostrar el estado de degeneraci\u00f3n de la sociedad, todos viven en la inmoralidad, la corrupci\u00f3n, la desidia, el vicio; y s\u00f3lo uno, Crisp\u00edn Luz no sucumbe ante \u00e9stos, pero al ser v\u00edctima de todos ellos se debilita, hasta morir irremediablemente.<\/p>\n<p>En la mayor\u00eda de las novelas venezolanas de este per\u00edodo es palpable la aparici\u00f3n de un nuevo personaje que presenta caracter\u00edsticas de actantes aparecidos anteriormente, pero que en sus cualidades fundamentales niega todo lo pasado. Entre los personajes del mim\u00e9tico elevado y mim\u00e9tico bajo se da una especie de simbiosis, donde cada uno sacrifica parte de s\u00ed, en aras de un nuevo personaje que nacer\u00e1. As\u00ed, tenemos que el proceso que se iniciara con Gil Fortoul, de acercamiento a las masas dominadas venezolanas mediante los nuevos contenidos actanciales de sus personajes, culmina con la obra\u00a0<strong><em>En este pa\u00eds<\/em><\/strong>\u00a0(1916). Esta obra representa el punto de encuentro de dos corrientes que se hab\u00edan mantenido separadas durante todo el siglo XIX: la novela venezolana y los art\u00edculos de costumbres y tradicionalistas. Es Urbaneja el extremo culminante (no por ello quiero decir que la novela venezolana se ha agotado) de un proceso que hab\u00eda comenzado con\u00a0 <strong><em>Los m\u00e1rtires<\/em><\/strong>, de Toro.<\/p>\n<p>El Criollismo en Venezuela no aparece como un estilo literario academicista, sino como el resultado de una condici\u00f3n de vida, de una forma de asumir la realidad y de relacionarse con ella. Con la aparici\u00f3n de la novela\u00a0<strong><em>En este pa\u00eds<\/em><\/strong>\u00a0se concreta el triunfo del h\u00e9roe criollo sobre una sociedad mezquina. Es decir, un Paulo Guarimba que supera su condici\u00f3n social enfrent\u00e1ndose a diversos obst\u00e1culos que le impiden el amor de Josefina. Paulo llega a ser General, escala las posiciones econ\u00f3micas y pol\u00edticas necesarias para obtener el amor de su dama. El Criollismo es la expresi\u00f3n del mestizo, es palabra de vida para el venezolano. Ese mestizo surge de la violencia, de la negaci\u00f3n y la afirmaci\u00f3n a mismo tiempo. Es y no es. Esta contrariedad se constituy\u00f3 en la fuente de la personalidad del mestizo; su sicolog\u00eda est\u00e1 invadida por voces desesperadas, sus pasos enlodados por las l\u00e1grimas, y sus novelas, escritas con el furor de la sangre derramada.<\/p>\n<p>Durante todo el siglo XIX y comienzos del siglo XX el venezolano buscaba a trav\u00e9s de la novel\u00edstica una resoluci\u00f3n del conflicto existencial que presentaba; tratando de encontrar la raz\u00f3n de su ser, como venezolano, como latinoamericano, pero sobre todo&#8230; como ser humano. El Criollismo fue el ensayo y la explicaci\u00f3n de ese ser, plenamente integrado con su tierra. Los contenidos actanciales de los personajes criollistas redefini\u00f3 los valores del venezolano; exalt\u00f3 su condici\u00f3n e ilumin\u00f3 el camino que deb\u00eda seguir. Camino que conduce hacia el interior de los hombres, hacia la autoexploraci\u00f3n \u00edntima de su conciencia. El Criollismo es el l\u00edmite entre una y otra Venezuela. Es la expresi\u00f3n de la vida, de lo que dejamos de ser, y seremos eternamente.<\/p>\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>La novela venezolana surgi\u00f3 de la crisis y la problem\u00e1tica de una sociedad desorientada, que buscaba desesperadamente asirse a cualquier soporte que impidiera su naufragio.<\/p>\n<p><strong><em>Los m\u00e1rtires<\/em><\/strong><a href=\"https:\/\/scielo.conicyt.cl\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0716-58111998001100015#t\">\u00a0<\/a>es el resultado de una b\u00fasqueda angustiosa por salvar un linaje y una clase social. Los personajes no pod\u00edan contar con otro \u00abcontenido actancial\u00bb que del mim\u00e9tico bajo, puesto que \u00e9stos se desenvolv\u00edan en un escenario ajeno a Venezuela, y la lucha de clase que se describe en sus relaciones interactanciales contribuir\u00edan para fortalecer y divulgar una ideolog\u00eda que aporta un mayor afianzamiento de la clase dominante en el poder.<\/p>\n<p>La novela venezolana, desde sus inicios y hasta muy entrado el siglo XIX, era tan s\u00f3lo un instrumento de la clase dominante para ejercer su dominio sobre los miembros de otras clases.<\/p>\n<p>A partir de la d\u00e9cada de 1880, comienza a generarse en el seno de la sociedad venezolana una importante crisis, motivada por distintas causas (en este art\u00edculo planteamos la proliferaci\u00f3n del pensamiento Positivista como \u00fanica causa, pero no hemos descartado otras que actualmente estudiamos). Esta crisis produjo un acercamiento entre el escritor venezolano y la clase dominada, a trav\u00e9s de nuevos \u00abcontenidos actanciales\u00bb tomados de los personajes de los \u00abart\u00edculos de costumbres\u00bb. Este acercamiento desemboc\u00f3 en la aparici\u00f3n del Criollismo, como estilo literario de nuestra novel\u00edstica.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Utopismo socialista<\/em><\/strong>. Pr\u00f3logo, selecci\u00f3n, notas y cronolog\u00eda por Carlos Rama. Caracas: Biblioteca de Ayacucho, 1987.<\/p>\n<p>Blanco Fombona, Rufino.\u00a0<strong><em>El hombre de hierro<\/em><\/strong>. Caracas: Ediciones Populares Venezolanas, 1969.<\/p>\n<p>Di Prisco, Rafael.\u00a0<strong><em>Acerca de los or\u00edgenes de la novela venezolana<\/em><\/strong>. Caracas: Universidad Central de Venezuela, 1969.<\/p>\n<p>D\u00edaz Rodr\u00edguez, Manuel.\u00a0<strong><em>\u00cddolos rotos<\/em><\/strong>. Caracas: Monte \u00c1vila Editores, 1985.<\/p>\n<p>D\u00edaz Seijas, Pedro.\u00a0<strong><em>La novela y el ensayo en Venezuela<\/em><\/strong>. Caracas: Ernesto Armitano Editor, 1972.<\/p>\n<p>Gil Fortoul, Jos\u00e9.<strong><em>Obras completas<\/em><\/strong>\u00ab. Volumen VI. Tres novelas:\u00a0<strong><em>Juli\u00e1n<\/em><\/strong>,\u00a0<strong><em>\u00bfIdilio?<\/em><\/strong>,\u00a0<strong><em>Pasiones<\/em><\/strong>. Caracas: Ministerio de Educaci\u00f3n, 1956.<\/p>\n<p>Kohn de Beker, Marisa.\u00a0<strong><em>Tendencias positivistas en Venezuela<\/em><\/strong>. Caracas: Universidad Central de Venezuela, 1970.<\/p>\n<p>Larraz\u00e1bal Henrr\u00edquez, Osvaldo. <strong><em>Historia y cr\u00edtica de la novela venezolana del siglo XIX<\/em><\/strong>. Caracas: Editado por la Universidad Central de Venezuela, 1980.<\/p>\n<p>Manrique, Jos\u00e9 Mar\u00eda.\u00a0<strong><em>Los dos avaros<\/em><\/strong>. Caracas: Universidad Central de Venezuela, 1969.<\/p>\n<p>Medina, Jos\u00e9 Ram\u00f3n. <strong><em>Noventa a\u00f1os de literatura venezolana<\/em><\/strong>. Caracas: Monte \u00c1vila Editores, 1993.<\/p>\n<p>Nu\u00f1o, Alicia.\u00a0<strong><em>Ideas sociales del positivismo en Venezuela<\/em><\/strong>. Caracas: Universidad Central de Venezuela, 1969.<\/p>\n<p>Pardo, Miguel Eduardo.\u00a0<strong><em>Todo un pueblo<\/em><\/strong>. Caracas: Monte \u00c1vila Editores, 1969.<\/p>\n<p>Parra, Juan Dar\u00edo.\u00a0<strong><em>Or\u00edgenes de la novela venezolana<\/em><\/strong>. Maracaibo: Universidad del Zulia, 1963.<\/p>\n<p>Pic\u00f3n Febres, Gonzalo.\u00a0<strong><em>La literatura venezolana del siglo XIX<\/em><\/strong>. Buenos Aires: Talleres Ayacucho, 1947.<\/p>\n<p>Pic\u00f3n Salas, Mariano.\u00a0<strong><em>La literatura venezolana<\/em><\/strong>. Caracas: Las Novedades, 1945.<\/p>\n<p>Toro, Ferm\u00edn.\u00a0<strong><em>Los m\u00e1rtires<\/em><\/strong>. Caracas: Academia Venezolana de la Lengua, 1963.<\/p>\n<p>Urbaneja Achelpohl, Luis Manuel.\u00a0<strong><em>En este pa\u00eds<\/em><\/strong>. Caracas: Monte \u00c1vila, 1981.<\/p>\n<p>Yepes, Jos\u00e9 Ram\u00f3n.\u00a0<strong><em>Anaida<\/em><\/strong>. Maracaibo: Universidad del Zulia, 1948.<\/p>\n<h6>*Fuente: Lit. ling\u00fc\u00edst.\u00a0\u00a0n.11\u00a0Santiago\u00a0\u00a01998. http:\/\/dx.doi.org\/10.4067\/S0716-58111998001100015<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jes\u00fas David Medina En el caso de la novela venezolana del siglo XIX nos encontramos con dos grandes vertientes, diferenciadas seg\u00fan las cualidades de los personajes, y definidas como Mim\u00e9tico Elevado y Mim\u00e9tico Bajo. 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