{"id":1936,"date":"2021-10-18T22:58:39","date_gmt":"2021-10-18T22:58:39","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=1936"},"modified":"2023-11-24T18:37:13","modified_gmt":"2023-11-24T18:37:13","slug":"enrique-bernardo-nunez-ensayista-historiador-y-cronista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/enrique-bernardo-nunez-ensayista-historiador-y-cronista\/","title":{"rendered":"Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez, ensayista, historiador y cronista de la ciudad de Caracas"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Cesia Ziona Hirshbein<\/h4>\n<p><strong>Introducci\u00f3n. Contexto hist\u00f3rico-cultural. La identidad nacional<\/strong><\/p>\n<p>Si algo caracteriza el pensamiento en Latinoam\u00e9rica es su preocupaci\u00f3n por captar y expresar la llamada esencia de lo americano, sobre todo en sus manifestaciones hist\u00f3ricas y culturales; y para comprender mejor la historia de nuestra cultura, debemos verla dentro de ese pensar que ha hecho de Am\u00e9rica el centro de sus preocupaciones, tal como lo significa en sus escritos el pensador latinoamericano y americanista Leopoldo Zea. La originalidad y la preocupaci\u00f3n por los valores nacionales son los temas de este pensamiento.<\/p>\n<p>Intentar conocerse, definirse, delimitarse frente y en contra de los dem\u00e1s, y como ya lo se\u00f1alo en mi trabajo El ensayo literario en Venezuela, el ensayo<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, esta \u00abas\u00ed llamada reflexi\u00f3n original, es una de las manifestaciones de la creaci\u00f3n literaria de mayor alcance para la expresi\u00f3n de esa b\u00fasqueda del pensamiento y la cultura nacional. Y es importante decir que ning\u00fan g\u00e9nero literario como el ensayo ha sido tan adecuado para demarcar la sicolog\u00eda latinoamericana, sus patrones laber\u00ednticos y sus m\u00e1s profundos secretos desde la misma \u00e9poca de la independencia\u00bb.<\/p>\n<p>Antes de pasar al an\u00e1lisis de la intensa obra ensay\u00edstica de Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez se hace necesario-aunque sea brevemente&#8211;contextualizar en la historia cultural venezolana el desarrollo de esta expresi\u00f3n literaria del ensayo. Y como los l\u00edmites que impone este espacio discursivo son inexorables, s\u00f3lo podemos hacer menci\u00f3n de algunos momentos hist\u00f3ricos culminantes de la expresi\u00f3n americana en Venezuela<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. En tal sentido, debo indicar que ya en la \u00e9poca independentista-llamada \u00abciclo heroico\u00bb por el escritor<\/p>\n<p>Mario Brice\u00f1o Iragorry-se puede evidenciar una preocupaci\u00f3n por el estudio de la identidad a trav\u00e9s de una escritura de car\u00e1cter literario y pol\u00e9mico que es precursora del ensayo. Algunos nombres, Sim\u00f3n Bol\u00edvar, Francisco de Miranda, Sim\u00f3n Rodr\u00edguez, Fray Servando Teresa de Mier, Andr\u00e9s Bello<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>Y es que el proceso de la independencia envolvi\u00f3 tambi\u00e9n a la literatura. Literatura comprometida con la situaci\u00f3n de luchas y transformaciones, la cual alienta a los escritores que participan no s\u00f3lo con su escritura sino, con frecuencia, tambi\u00e9n con la acci\u00f3n pol\u00edtica directa. M\u00e1s adelante, la teor\u00eda positivista, que alababa el m\u00e9todo cient\u00edfico por sobre la religi\u00f3n secular, vino a desviar la exaltaci\u00f3n rom\u00e1ntica salida del humeante campo de batalla hacia el curioso laboratorio de las ciencias naturales. Resaltan los escritores polifac\u00e9ticos como Adolfo Ernst, Lisandro Alvarado, Ar\u00edstides Rojas, Jos\u00e9 Gil Fortoul, Manuel Arcaya entre otros.<\/p>\n<p>Pero al producirse el tr\u00e1nsito del positivismo a la modernidad, surge ahora un renovado grupo de pensadores que van a hacer frente a los rigores cientificistas del positivismo con la idea bergsoniana de la libre evoluci\u00f3n creadora del esp\u00edritu, e insisten a la vez en la necesidad de arraigar una ideolog\u00eda cultural y educativa en la realidad nacional y latinoamericana.<\/p>\n<p>Es este el pensamiento latinoamericano en general y venezolano en particular de los a\u00f1os 50 del siglo XX, y que en adelante comienza a ponerse como meta, adem\u00e1s de anterior ideario latinoamericano, un nuevo cuestionamiento referido a las distintas entidades nacionales. He considerado importante en este particular aspecto dirigir mi investigaci\u00f3n al estudio de casos particulares de \u00e9sta, una de las generaciones de pensadores m\u00e1s importantes que se ha dado en Venezuela, y que con el nombre de \u00abneorrevisionismo contempor\u00e1neo\u00bb se signa a personalidades como Mariano Pic\u00f3n Salas, Mario Brice\u00f1o Iragorry, Augusto Mijares, Enrique Planchart, Caracciolo Parra Le\u00f3n, y el propio Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez. En efecto, en esta ocasi\u00f3n hemos escogido para el desarrollo de nuestro estudio, al no suficientemente estudiado ni justamente reconocido intelectual Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez, con el objeto de dar a conocer su pensamiento y traer a la luz su concepto de la historia que expres\u00f3 a trav\u00e9s de una densa e importante obra ensay\u00edstica.<\/p>\n<p><strong>Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez, el ensayista<\/strong><\/p>\n<p>Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez es el m\u00e1s creador de aquellos ensayistas que citaba anteriormente. Acaso no creamos enteramente en su doctrina espiritualista de la historia, pero todos sentimos el esp\u00edritu de sus descripciones geogr\u00e1ficas, de su razonada exaltaci\u00f3n de la naturaleza, del campo y de la tierra venezolana. Y en este sentido, su labor ensay\u00edstica, como la de los rapsodas hom\u00e9ricos, es realmente po\u00e9tica, y muy actual pues, sigue causando estremecimiento est\u00e9tico a la vez que comunicando su amor por la \u00a0tierra con la que se siente comprometido. Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez dio al ensayo un esplendor y una flexibilidad antes no conocidos.<\/p>\n<p>Nuestro personaje naci\u00f3 el d\u00eda 20 de mayo de 1895 en la ciudad de Valencia. Conoci\u00f3 desde sus a\u00f1os estudiantiles la necesidad del periodismo, y al llegar a Caracas, lo vemos algunos a\u00f1os en la Universidad, pero desde 1912 se dedica exclusivamente al periodismo y a la literatura. En 1912 obtiene una menci\u00f3n en los \u00abJuegos Florales\u00bb con el trabajo titulado Bol\u00edvar orador. En 1925, el gran estilista modernista y autor de los <em>\u00cddolos rotos<\/em>, Manuel D\u00edaz Rodr\u00edguez, Presidente para ese momento del Estado Nueva Esparta, se lleva a nuestro autor a la isla de Margarita en calidad de Secretario. Esta breve estancia de un a\u00f1o en la luminosa isla le inspirar\u00e1 su novela <em>Cubagua<\/em>. Durante aproximadamente diez a\u00f1os, desde 1928 hasta 1938 se dedica,-sin darle tregua a las labores creadoras-, a m\u00faltiples actividades diplom\u00e1ticas. Y al llegar de vuelta a Venezuela se suceden incesantemente las publicaciones de la mayor parte de su importante obra ensay\u00edstica, especialmente es de mencionar Una ojeada al mapa de Venezuela, Orinoco, El hombre de la levita gris, Ar\u00edstides Rojas, anticuario del Nuevo Mundo, Codazzi o la pasi\u00f3n geogr\u00e1fica y el primer tomo de sus Figuras y estampas de la antigua Caracas. Es cronista de la Ciudad de Caracas en dos oportunidades, desde 1945 a 1950 y desde 1953 hasta su muerte, ocurrida en la misma ciudad de Caracas un primero de octubre de 1964.<\/p>\n<p>Su estilo, de profunda conciencia literaria, le hizo ser muy exigente en el acto creador y en ese sentido sus ensayos est\u00e1n m\u00e1s pr\u00f3ximos a la poes\u00eda l\u00edrica que a unos apuntes informativos y que inserta mayormente en la prensa nacional. Y son de su preferencia los temas referidos a la situaci\u00f3n existencial de Venezuela, a los problemas de la venezolanidad y al estudio de los perfiles de personajes venezolanos. Dotado de gran imaginaci\u00f3n, profunda sensibilidad especialmente por la tierra originaria, y de una intensa espiritualidad existencial; su escritura trasluce antecedentes de mucha, much\u00edsima lectura, y una cultura muy peculiar y ecl\u00e9ctica para su \u00e9poca. La mayor parte de los ensayos de Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez son ciertamente amenos y profundos, y el rigor subyace en el prolijo y minucioso aparato documental y que se percibe en cada afirmaci\u00f3n, en cada secuencia argumental, por lo tanto siempre muy bien sustentada.<\/p>\n<p><strong>Su concepto de la historia. Utilidad de la historia<\/strong><\/p>\n<p>Desde Anax\u00e1goras de Claz\u00f3mene (500-488 a. C.) pasando por Hegel y hasta llegar a nuestros momentos, el espiritualismo-la doctrina que declara que algo indefinible fluye en la historia de la humanidad y cuyo m\u00e9todo para seguir ese valor es la intuici\u00f3n-ha sido profesado en formas diversas por muchos pensadores e historiadores. Nadie, tal vez, lo ha razonado con mayor claridad que el fil\u00f3sofo Emmanuel Kant (1724- 1804), nadie con mayores argumentos \u00e9ticos que Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770- 1831 ), y nadie con mayor afinidad espiritualista y fuerza obsesiva que el ensayista venezolano Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez en sus intrincados ensayos, y sobre todo en su \u00abDiscurso de Incorporaci\u00f3n a la Academia Nacional de la Historia\u00bb, llevado a cabo el 24 de junio de 1948 con el important\u00edsimo trabajo titulado Juicios sobre la historia. Dice Mieres respecto a esta espiritualidad hist\u00f3rica de nuestro autor: \u00abEn N\u00fa\u00f1ez observamos bastante afinidad con la concepci\u00f3n espiritualista. Reconoce que algo indefinible fluye en la historia de la humanidad. Independiente de las razones puramente econ\u00f3micas&#8230;\u00bb<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a><\/p>\n<p>Este concepto de espiritualidad hist\u00f3rica se imbrica con el de la utilidad que le asigna Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez a los hechos acaecidos en el pasado. En tal sentido afirma Mieres que \u00abN\u00fa\u00f1ez califica a la historia como la huella salvadora, ra\u00edz nutricia para alimentar a cualquier pueblo, en cualquier circunstancia y salvarlo de la peor desgracia; adem\u00e1s, como lecci\u00f3n moral rara el futuro y como eficaz inspiraci\u00f3n para inspirar pol\u00edticas adecuadas y certeras\u00bb<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. En efecto, para comprobarlo en la propia obra de N\u00fa\u00f1ez, perm\u00edtaseme transcribir este fragmento de su citado \u00abDiscurso\u00bb:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">&#8230;la historia de nada sirve a los pueblos en sus crisis, y es m\u00e1s necesario a nuestro pa\u00eds hacer historia que escribirla, no podemos renunciar a ella sin decir al mismo tiempo que nuestra existencia carece de fundamento, sin renunciar a una herencia moral y material. Un pueblo sin anales, sin memoria del pasado, sufre ya una especie de muerte&#8230;<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a><\/p>\n<p><strong>Libertad<\/strong><\/p>\n<p>Parte de la \u00abutilidad de la historia\u00bb que enuncia Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez en sus ensayos, es la de buscar la liberaci\u00f3n de todos los individuos dentro de la sociedad en que viven como respuesta del constante suceder de \u00e9pocas, cosas y personajes. En ese sentido fue un so\u00f1ador de la Libertad, libertad que invoca con firmeza en la mayor parte de sus ensayos. \u00ab&#8230;Tras esa historia econ\u00f3mica o de los economistas puede hallarse la pasi\u00f3n de un pueblo por su libertad\u00bb, afirma en su \u00abDiscurso de Incorporaci\u00f3n\u00bb. La historia pues, como una lucha por la libertad, libertad f\u00edsica pero tambi\u00e9n <em>liberaci\u00f3n del esp\u00edritu humano<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><strong>[7]<\/strong><\/a><\/em>, \u00ab&#8230; en nuestros d\u00edas hemos visto grandes naciones hundirse bajo el peso de todas sus riquezas. En cambio, otras han resistido por su amor a la libertad. Es indudable que los pueblos necesitan de una fuerza superior a la del oro. El Dorado y la Libertad son dos maneras de concebir la historia &#8230;\u00bb<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a> \u00a0Este concepto confluye perfectamente en su extraordinario ensayo, revelador desde el mismo t\u00edtulo: Miranda, o el tema de la libertad. Magistralmente concatenado, se imbrican ah\u00ed todas sus ideas sobre el h\u00e9roe, la historia y la libertad, sin el tono panegirista (como \u00e9l mismo autor lo confiesa) propio de aquellos momentos en los cuales otros escritores le estaban rindiendo tanto culto al h\u00e9roe. Y efectivamente con mucha documentaci\u00f3n y profundas lecturas pertinentes, Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez analiza a Miranda (igual que a los dem\u00e1s personajes que escoge en otros ensayos, algunos heroicos y otros no tanto) desde una perspectiva m\u00e1s espiritual que conductual, para poder penetrar en los rasgos m\u00e1s humanos de esos h\u00e9roes. Y as\u00ed vemos que el segundo p\u00e1rrafo del citado ensayo sobre Miranda es toda una meditaci\u00f3n espiritual relacionada con la Libertad:<\/p>\n<p style=\"text-align: left; padding-left: 60px;\">&#8230;La evocaci\u00f3n de Miranda obliga a preguntarnos lo que entend\u00eda por libertad. Todav\u00eda hoy nos hacemos esta pregunta. No hemos podido formarnos un claro concepto de la libertad. Tratamos de explic\u00e1rnosla por medio de insurrecciones, alzamientos, y el cambio de un gobierno por otro. La libertad est\u00e1 en derrocar al gobierno constituido que por su lado ha querido mofarse de la libertad&#8230; Miranda pasa y nos deja su tema de libertad&#8230; No hemos podidos adquirir el h\u00e1bito de la libertad&#8230; La gran biograf\u00eda que est\u00e1 por escribirse es la biograf\u00eda imaginaria de un pueblo creador, interpretado por gobiernos creadores&#8230;.<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left; padding-left: 60px;\">Cuando el juez de polic\u00eda Farrel le interroga en 1801 acerca de lo que entiende por libertad, responde que la entiende seg\u00fan Locke. Lo mismo dice al senador Lanjuinais. La suya es una libertad \u00absabia y juiciosa\u00bb&#8230; <a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a><\/p>\n<p><strong>H\u00e9roes. Personajes destacados de la vida venezolana<\/strong><\/p>\n<p>Con tono impetuoso y muchas met\u00e1foras, los personajes que pertenecen al \u00e1lbum de estampas de venezolanos insignes acumuladas en la escritura de Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez forman parte de su teor\u00eda de la historia. En esta galer\u00eda, compuesta por ensayos, cap\u00edtulos independientes u obras completas como es el caso de El hombre de la levita gris y que fue creando a lo largo de toda su vida, insin\u00faa en ella su orgullo venezolano y su respeto por las figuras que han conformado el fragor de los acontecimientos de esa historia, y que la vez-seg\u00fan su an\u00e1lisis&#8212;dependen cada uno de ellos, de su propio medio geogr\u00e1fico. En ese contexto, Bol\u00edvar-el primero, el Libertador-siente, seg\u00fan Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez, ese inexorable llamado de la tierra m\u00e1s profunda, y rescatando al h\u00e9roe del culto oficioso, afirma: \u00abVenezuela dio a Bol\u00edvar, no Bol\u00edvar a Venezuela\u00bb<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a><\/p>\n<p>Bol\u00edvar el Libertador, comprende al momento, seg\u00fan Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez, lo que hay que hacer, su genio es \u00absimple y complejo como una gota de agua\u00bb <a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>. Pero sin quererlo, Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez sigue el paradigma del imaginario heroico, tratando de disimularlo con la coraza de la raz\u00f3n cr\u00edtica y el an\u00e1lisis historio-geogr\u00e1fico. Es la elevaci\u00f3n de los h\u00e9roes sobre la base de una densa documentaci\u00f3n y una cr\u00edtica mordaz de la circunstancia pol\u00edtica que los envolv\u00eda a todos ellos en situaciones conflictivas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de Miranda y Bol\u00edvar, otra figura relevante digna de menci\u00f3n a la que Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez dedica importantes p\u00e1ginas es la referida a don Ar\u00edstides Rojas, especialmente el texto titulado Ar\u00edstides Rojas, anticuario del Nuevo Mundo, escrito en homenaje al cincuentenario de su muerte, el d\u00eda 4 de marzo de 1944. Esta obra est\u00e1 nutrida por las fuentes de la propia obra de Ar\u00edstides Rojas, de los trabajos y testimonios del ensayista chileno Amun\u00e1tegui y tambi\u00e9n de las famosas y densas descripciones de Alejandro de Humboldt, viajero alem\u00e1n al que vuelve m\u00e1s tarde en sus cr\u00f3nicas de los \u00abtechos rojos\u00bb, y es que en efecto, por Ar\u00edstides Rojas y a trav\u00e9s de Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez llegamos a las minuciosas descripciones, interesantes vivencias y la poco estudiada estancia de Humboldt en Caracas, lo que tambi\u00e9n inexorablemente nos lleva al famoso encuentro del naturista con don Andr\u00e9s Bello, en una infinita espiral de almas coincidentes.<\/p>\n<p><strong>La tierra<\/strong><\/p>\n<p>El libro de Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez titulado <em>Una ojeada al mapa de Venezuela<\/em> es ensayo y es pura poes\u00eda. Poes\u00eda de la tierra y ensayo sobre la geograf\u00eda de Venezuela. Los otros, los compa\u00f1eros de su generaci\u00f3n cre\u00edan en la b\u00fasqueda de la \u00abvenezolanidad\u00bb, de aquellos elementos que eran id\u00e9nticos en los venezolanos, por caminos bifurcados, es decir la identidad<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a> a trav\u00e9s de los elementos de la cultura, la lengua o de la pol\u00edtica. En cambio Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez busca la identidad (identificaci\u00f3n) en el color y olor de la tierra venezolana, la \u00abtierra roja y c\u00e1ndida\u00bb. \u00abAnte todo la tierra que tenemos delante reclama de nosotros una interpretaci\u00f3n\u00bb, exclama. Desde el deslumbramiento de la ciudad capital, a\u00fan cuando muy provinciana pero en plena efervescencia urban\u00edstica, pasa Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez al laborioso v\u00e9rtigo del barro primigenio con que Dios form\u00f3 los ind\u00f3mitos campos del hombre americano. \u00abEstamos unidos por v\u00ednculos poderosos a la tierra en que hemos nacido. Esa tierra tiene en nosotros s\u00fabitas revelaciones y los que la desconocen arrostran una expiaci\u00f3n inexorable &#8230;\u00bb<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a> Con mucha fe en los pueblos que habitan en la geograf\u00eda venezolana, mapa que su imaginaci\u00f3n dibuja en la forma de un \u00e1rbol, sobre todo expresada en la anteriormente mencionada recopilaci\u00f3n: <em>Una ojeada al mapa de Venezuela<\/em>. Se prefigura en esta obra la felicidad con que Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez cultiva el g\u00e9nero del ensayo para trasudar unas im\u00e1genes admirables de esa geograf\u00eda que luego completar\u00e1 con su famoso texto La ciudad de los techos rojos. Ello, por cierto no es casual. En ese contexto de la geograf\u00eda venezolana se define un concepto hist\u00f3rico dirigido a lo originario, y es a la vez una invitaci\u00f3n a estudiar y buscar en esos or\u00edgenes geogr\u00e1ficos de todos los nombres y esquinas con antecedentes hist\u00f3ricos, la identidad de su pueblo.<\/p>\n<p>Siguiendo esa misma preocupaci\u00f3n por el destino a futuro a trav\u00e9s de la geograf\u00eda imbricada con su historia originaria, escribe despu\u00e9s con especial amor literario el magistral texto Orinoco, que lleva por subt\u00edtulo \u00abCap\u00edtulo de una historia de este r\u00edo\u00bb. Puedo afirmar que adem\u00e1s del caudaloso Orinoco, est\u00e1n tambi\u00e9n la isla de las perlas, est\u00e1 P\u00edritu, la patria de Pe\u00f1alver, m\u00e1s hacia el occidente Maracaibo con su batallad el petr\u00f3leo, virando hacia la izquierda Montalb\u00e1n y La Goajira, etc., etc., etc. Todos y cada uno de estos lugares viven pat\u00e9ticos, po\u00e9ticos para mostrar la raz\u00f3n del ser de la venezolanidad hacia un futuro creador, incluso est\u00e9tico. Y todo ese recorrer por la \u00f3rbita geogr\u00e1fica y de su pasado, tambi\u00e9n hace que tenga eco de su propio momento hist\u00f3rico donde exist\u00eda una profunda preocupaci\u00f3n americanista. Es as\u00ed como nuestro escritor habla del hombre y del esp\u00edritu americano en contraposici\u00f3n con la doctrina euroc\u00e9ntrica, elocuentes son los siguientes fragmentos de su Discurso: \u00abLa Conquista fue funesta, porque ahog\u00f3 en \u00a0su cuna al genio americano. Preferible es, pues, aceptar como m\u00e1s cierto el testimonio de los hombres de 1810&#8230; Los descendientes de los conquistadores o los criollos sal\u00edan en busca del esp\u00edritu americano. Y esta parte de su aventura tiene hoy la mayor vigencia.\u00bb<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a><\/p>\n<p><strong>Cronista de la ciudad de Caracas<\/strong><\/p>\n<p>No podemos finalizar este estudio del concepto de la historia en Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez sin mencionar su actividad de Cronista. Tal como dijimos anteriormente, fue cronista de la Ciudad de Caracas en dos oportunidades, de 1945 a 1950 y de 1953 hasta su muerte. Nadie mejor que \u00e9l para ofrecer un recorrido nost\u00e1lgico por una ciudad que fue y que apenas se mantiene en la denominaci\u00f3n de sus calles, plazas, esquinas. Producto de \u00ablargos a\u00f1os de investigaci\u00f3n en archivos y hemerotecas, lecturas de memorias y monografias en el venero de las tradiciones orales\u00bb<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>, seg\u00fan confiesa en la nota introductoria.<\/p>\n<p>Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez se dedic\u00f3 a Caracas casi enteramente en sus \u00faltimos a\u00f1os, como cronista municipal. La ciudad que \u00e9l amaba era esa, la de los \u00abTechos Rojos\u00bb que cant\u00f3 Jos\u00e9 Antonio P\u00e9rez Bonalde. Entendi\u00f3, tal como vimos que \u00abun pueblo sin anales, sin memoria del pasado, sufre ya una especie de muerte\u00bb; y que \u00abpor carecer de una pol\u00edtica fundada en la historia nuestro pa\u00eds no es hoy lo que debiera ser\u00bb. El Sam\u00e1n era para \u00e9l, el \u00e1rbol nacional, no el Araguaney. Advirti\u00f3 en el discurrir aparentemente pac\u00edfico de los tres siglos de per\u00edodo hisp\u00e1nico, una doble corriente de servidumbre y libertad, de autocton\u00eda y colonialismo y el Sam\u00e1n, era el mudo testigo de esa historia, tambi\u00e9n la v\u00edctima propiciatoria.<\/p>\n<p><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Desde que me incorpor\u00e9 al \u00abInstituto de Estudios Hispanoamericanos\u00bb (1975) me he dedicado principalmente a estudiar la literatura relacionada con el pensamiento de la expresi\u00f3n americana. Ello me ha obligado a revisar&#8211;desde sus or\u00edgenes-las voces que lo han \u00abensayado\u00bb y que \u00a0han creado la conciencia intelectual de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Agregamos que este trabajo se inserta en el proyecto coordinado por m\u00ed que se titula \u00abEl ensayo literario en Venezuela, siglos XIX y XX\u00bb, financiado por el Consejo de Desarrollo Cient\u00edfico y Human\u00edstico, de la Universidad Central de Venezuela, dentro de la \u00f3rbita del trabajo multidisciplinario.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> En cuanto a Andr\u00e9s Bello y Sim\u00f3n Bol\u00edvar, lo estudio desde un \u00e1ngulo que considero de gran importancia para la historia de la cultura, como lo es el literario-ideol\u00f3gico. Ambos, Andr\u00e9s Bello y Sim\u00f3n Bol\u00edvar son precursores de un ideario americanista logrado a trav\u00e9s de esta escritura, ambos forman parte del c\u00edrculo intelectual de los fundadores del ensayo en toda Hispanoam\u00e9rica, junto a Francisco de Miranda, Sarmiento, Alberdi, Jos\u00e9 Mart\u00ed, Montalvo y Mari\u00e1tegui.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Antonio Mieres <em>Mimeografiado.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> \u00cddem<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Enrique Bernardo Nu\u00f1ez, <em>Novelas y Ensayos, <\/em>Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1987, p. 208.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> \u00cddem<em>. <\/em>p.210-212<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> <em>\u00cdDem. <\/em>P.213<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Francisco de Miranda <em>&lt;&lt;Miranda, o el Tema de la Libertad\u00bb <\/em>en: <em>Novelas y Ensayos <\/em>de Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez, Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1987, p. 294.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> <em>\u00cddem. <\/em>P.294y295<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Enrique Bernardo <em>N\u00fa\u00f1ez. Novelas y Ensayos, <\/em>Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1987, p. 218.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> <em>\u00cddem . <\/em>P.223<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> La identidad como fondo virtual al cual nos es indispensable referimos para explicar cierto n\u00famero de cosas, a elementos id\u00e9nticos.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Enrique Bernardo <em>N\u00fa\u00f1ez. Novelas y Ensayos, <\/em>Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1987, p. 218.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> <em>\u00cddem. <\/em>P.216.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez <em>La Ciudad de Los Techos Rojos, <\/em>Caracas, Monte \u00c1vila Editores C. A., 1988, Primera Edici\u00f3n. P. 283.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cesia-ziona\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n<h6>*Fuente: Actas XIV Congreso AIH (Vol. IV).<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cesia Ziona Hirshbein Introducci\u00f3n. Contexto hist\u00f3rico-cultural. La identidad nacional Si algo caracteriza el pensamiento en Latinoam\u00e9rica es su preocupaci\u00f3n por captar y expresar la llamada esencia de lo americano, sobre todo en sus manifestaciones hist\u00f3ricas y culturales; y para comprender mejor la historia de nuestra cultura, debemos verla dentro de ese pensar que ha hecho [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":1937,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[44,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1936"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1936"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1936\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9296,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1936\/revisions\/9296"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1937"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1936"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1936"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1936"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}