{"id":1887,"date":"2021-10-14T20:46:34","date_gmt":"2021-10-14T20:46:34","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=1887"},"modified":"2023-11-24T18:37:14","modified_gmt":"2023-11-24T18:37:14","slug":"la-hoja-que-no-habia-caido-en-su-otono-de-julio-garmendia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-hoja-que-no-habia-caido-en-su-otono-de-julio-garmendia\/","title":{"rendered":"\u00abLa hoja que no hab\u00eda ca\u00eddo en su oto\u00f1o\u00bb, de Julio Garmendia"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa<\/h4>\n<p>El escritor venezolano Julio Garmendia devela un mundo que acerca al lector a trav\u00e9s de una naturaleza regida por una contemplaci\u00f3n que se despoja de cuadros rebuscados. En el libro de cuentos <em>La hoja que no hab\u00eda ca\u00eddo en su oto\u00f1o<\/em> (Monte \u00c1vila Editores\/INCE, 1986) Garmendia propone una b\u00fasqueda que permuta en cada uno de los diez cuentos de esta edici\u00f3n: \u00abEl gusano de luz\u00bb, \u00abLa joroba\u00bb, \u00abLa hoja que no hab\u00eda ca\u00eddo en su oto\u00f1o, \u00abEl peque\u00f1o nazareno\u00bb, \u00abLa m\u00e1quina de hacer \u00a1pu! \u00a1pu! \u00a1puu!\u00bb, \u00abEl se\u00f1or Del Martillo\u00bb, \u00abS\u00ed, no; no, s\u00ed\u00bb, \u00abLa Fe\u00bb, \u00abCita nocturna interrumpida\u00bb y \u00abLos de a locha\u00bb. Cada cuento es una experiencia lectora diferente. Quiero decir con esto que personajes y argumentos ser\u00e1n \u00fanicos, ambos coexisten con sus diferencias. Los une el asombro, adem\u00e1s de la naturalidad con la que se asienta la palabra en el discurso. El gozo est\u00e1 en una lectura sin inclinaciones, y de existir \u00e9sta, ser\u00e1 una lectura constituida por im\u00e1genes como en el primer cuento \u00abEl gusano de luz\u00bb:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">\u2014<em>Dirige tu vista al horizonte y ver\u00e1s una gran luz purp\u00farea larga como un camino.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\">\u2014<em>No pongas tu esperanza, hermano m\u00edo, en esa luz maldita. No es luz, no es la luz\u00a0\u00a0 verdadera, es un gusano luminoso que est\u00e1 pasando por ah\u00ed.<\/em><em> \u00a0El mismo que ha dado la vuelta a la tierra. <\/em>(p. 13)<\/p>\n<p>S\u00ed, un gusano luminoso que da vuelta a la tierra, as\u00ed como los hombres que no tienen luz en los ojos. Giros o expresiones verbales que vinculan al lector con una historia que puede estar en el imaginario de un ni\u00f1o o un adulto rememorando su ni\u00f1ez. Vemos el caso del gusano quien sepulta a la verdad y ver c\u00f3mo esa verdad vuela al tercer d\u00eda<em>, <\/em>entonces, nos atrevemos a afirmar que, es una historia que abre ventanas a lo ilusorio, a la figuraci\u00f3n porque la realidad se trastoca para dar paso a los devaneos de la vida. En el cuento \u00abLa hoja que no hab\u00eda ca\u00eddo en su oto\u00f1o\u00bb Garmendia le confiere vida a una hoja de ceiba. Esta hoja le pide al viento de marzo, a la llovizna pasajera, al carretero, a los reto\u00f1os del \u00e1rbol hasta llegar un tordo que la liberen de su estado casi que perpetuo en la rama donde se encuentra. Ella, la hoja quiere ser normal y cumplir su ciclo de vida, es decir, como todo el mundo o mejor dicho como todas las hojas de cualquier \u00e1rbol. Esa es la escritura creativa de Julio Garmendia. Persuade al lector para que lo acompa\u00f1e en recrear otros mundos alrededor de lo cotidiano convertido en descargas narrativas. Lo asombroso y sorprendente est\u00e1 a la vista, solo que lo descubre y lo evidencia desde el componente ficcional, que en definitiva es el signo que se antepone:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 60px;\"><em>\u2014<\/em>\u00a1<em>Oh, tordo <\/em><em>\u2014le rog\u00f3\u2014<\/em><em>. \u00a1Despr\u00e9ndeme y ll\u00e9vame! \u00a1Ponme en el fondo de tu nido, como colch\u00f3n; o ponme arriba como techumbre, o ponme delante como puerta y no se mojar\u00e1n tus pichones, ni t\u00fa mismo, cuando llueva ni se enfriar\u00e1n cuando haga fr\u00edo.<\/em> (pp. 27-28)<\/p>\n<p>Es la destreza de c\u00f3mo se cuenta, para convertirlo en un acontecimiento\u00a0 cre\u00edble a los ojos de quien lee. Garmendia propone una lectura desde lo inveros\u00edmil con elementos de la cotidianidad. Pero creemos que as\u00ed es el ser humano en esencia. Esta hoja como protagonista no desea posesiones ni oscuridades. Su idea no es acumularse o perpetuarse en un espacio. Entonces, les sugiero leer el cuento para que detallen el final de la historia. La pauta va por darse un espacio en la lectura. Garmendia nos da esa posibilidad, leerlo es un gozo. El autor propone una estructura y un gui\u00f3n el lector construye el signo. Es como abrir una ventana sin el \u00e1nimo de detenernos en inmensidades te\u00f3ricas. Los cuentos de Garmendia evaden un tiempo y un espacio determinado. Ellos, los cuentos, se redimensionan en cada lectura.<\/p>\n<p>En \u00abCita nocturna interrumpida\u00bb Garmendia juega al sentido ir\u00f3nico. La palabra en el espacio de la ficci\u00f3n cobra vida con el di\u00e1logo entre dos personajes. Uno de ellos espera a alguien, el otro presupone de qui\u00e9n se trata. El humor y la picard\u00eda se presentan en una historia precisa. El comienzo, desarrollo y final est\u00e1n contenidos en dos p\u00e1ginas y medio. Ahora, lo resaltante est\u00e1 en c\u00f3mo se concibe cada forma discursiva: narraci\u00f3n, descripci\u00f3n y di\u00e1logo \u00a0para transparentarse en la totalidad del cuento: su unidad. La historia se concentra alrededor de la luna para dar paso a lo que aspira y desea el personaje que la espera. Es un encuentro entre dos donde lo dem\u00e1s no importa. Realidad y ficci\u00f3n se fusionan para darle paso a lo <em>otro. <\/em>Aquello que est\u00e1 contenido en la imaginaci\u00f3n de quien espera. Qui\u00e9n evidencia la aparici\u00f3n de la luna, o qui\u00e9n ayuda a forjar esa imagen de la luna, no la que,<em> en el filo del monte, por encima de la inmensa cabeza del Hombre Yacente <\/em>(p. 64)<em>, <\/em>esa sabemos cu\u00e1l es, nos referimos a la otra que est\u00e1 en el imaginario del personaje. Esa es la que juega y se corresponde con la otra realidad. Ese es el juego. Transfigurar(se). Como lo afirma V\u00edctor Bravo en <em>Los poderes de la ficci\u00f3n <\/em>(Monte \u00c1vila Editores, 1987) <em>es la ambivalencia del l\u00edmite: su atracci\u00f3n hacia un \u00e1mbito otro<\/em>\u2026 (p.\u00a0 77) El personaje que espera se atreve a vivirlo conjuntamente con el lector. Por lo cual se acerca a aquello no real.\u00a0 Establece conexi\u00f3n con lo figurado del personaje para la correspondencia con la otra realidad creada. Otra realidad a la cual se accede por la filtraci\u00f3n de lo vivido internamente en el personaje, ac\u00e9ptenme esta analog\u00eda, es como una gota de agua, es decir que gota a gota en el transcurso del tiempo se va sedimentando para deshacerse de un v\u00ednculo material. Ese es el momento del relato, la historia adquiere el otro car\u00e1cter, la otra presencia: la ficci\u00f3n. Para luego aparezca la catarata de agua, quiero decir, la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo sustantivo de Julio Garmendia est\u00e1 en la constante dualidad de las acciones. Estas acciones se corresponden, no con un estilo, \u2014porque no es nuestra intenci\u00f3n ubicarlo en una corriente literaria determinada\u2014pero s\u00ed con una marcada tendencia de un verbo que requiere de un manejo del lenguaje trabajado a conciencia, quiz\u00e1s all\u00ed radica la distancia entre sus publicaciones, es una mera especulaci\u00f3n. En Garmendia la palabra \u2014sustantivo, verbo y adjetivo\u2014 est\u00e1 para crear una subjetividad entre lo que aparenta ser real y lo que se produce en el imaginario del lector producto de las confluencias de las palabras. Dos momentos para un encuentro. Lo que sucede con los personajes contenidos en el libro<em> La hoja que no hab\u00eda ca\u00eddo en su oto\u00f1o: <\/em>hojas, gusanos, ratones, p\u00e1jaros, la luna y hasta frases como, \u00abNo llores m\u00e1s mi amor\u00bb, que le da corporeidad a un autob\u00fas, conquistan una voluptuosidad propia en las historias y por ello la transcendencia en el tiempo. Dicho de otro modo, personajes e historias crean el artificio en el \u00e1mbito ficcional para entrar en la perplejidad de la creaci\u00f3n escritural: Julio Garmendia lo asume.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jose-ygnacio-ochoa\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa El escritor venezolano Julio Garmendia devela un mundo que acerca al lector a trav\u00e9s de una naturaleza regida por una contemplaci\u00f3n que se despoja de cuadros rebuscados. 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