{"id":18815,"date":"2026-09-23T16:28:04","date_gmt":"2026-09-23T20:58:04","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=18815"},"modified":"2026-09-23T16:28:05","modified_gmt":"2026-09-23T20:58:05","slug":"la-necesidad-de-una-sombra-para-que-escribir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-necesidad-de-una-sombra-para-que-escribir\/","title":{"rendered":"La necesidad de una sombra: \u00bfpara qu\u00e9 escribir?"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><strong>Por Francisco Camps Sinza<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Leyendo&nbsp;<strong>\u00ab<\/strong>Verdad dice quien sombra dice\u00bb&nbsp;de&nbsp;Christiane Dimitriades, poeta venezolana, cuyo t\u00edtulo parte de un verso de Paul Celan (1920-1970), poeta rumano, el lenguaje, lo nombrado a partir del escenario propuesto en un poema y\/o aforismo, act\u00faa sobre lo subyacente: muestra un sentir enconado en la profundidad del ser; describe lo percibido en alg\u00fan instante que ya no existe (y que \u00fanicamente puede ser rescatado a trav\u00e9s de la palabra, auxiliar privilegiado de la creatividad y de la memoria). O, si seguimos con ejemplos, pinta la sombra de un \u00e1rbol que no se puede ver y cuyas ra\u00edces brotan en la ocasi\u00f3n del decir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*<\/p>\n\n\n\n<p>Escribir es una terquedad personal. De esa obsesi\u00f3n sale un cuerpo que toma vida propia para enunciar sus inquietudes, dilemas, expresar su libertad. Una palabra sigue a otra, una l\u00ednea a un p\u00e1rrafo, y ese c\u00famulo de tantas referencias y posibilidades arrastra un alud a la otredad (el que, curioso e interesado, lee lo que con empe\u00f1o busca perge\u00f1ar sentidos). En esa actuaci\u00f3n, porque el hablar es hacer cosas, se pone en movimiento lo que, en apariencia, no lo tiene y echa a andar escenarios que otros van a recrear en su mente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*<\/p>\n\n\n\n<p>La escritura parte de una labor: el que lo hace, ya sea hombre o mujer, tendr\u00e1 otra vida mientras pueda sentarse (o lo haga de pie, como seg\u00fan Ernest Hemingway, escritor estadounidense, escrib\u00eda, o en esa tradici\u00f3n de horizontalidad pragm\u00e1tica de Juan Carlos Onetti y Truman Capote) en su escritorio predilecto y vuelque todo en un texto: con un plan minucioso o bajo la llovizna concurrida de sus ideas. Sin detenernos en los g\u00e9neros, lo imaginado, siguiendo esa mec\u00e1nica, es hermano bic\u00e9falo de lo acontecido: tal duplicidad se lleva a ese cuadro diminuto, extenso, donde el mundo es otra cosa, sin que tenga la necesidad de aterrizar en la materialidad de \u00e9ste. De este modo, la producci\u00f3n del mismo, tanto en lo sucedido (ya sea en una cr\u00f3nica, relato, poema) y lo imaginado (novela fant\u00e1stica, cuento, \u00e9pica, etc.) lo asemeja a un obrero con su horario de oficina, haciendo del escritor, antes que un arist\u00f3crata, el bur\u00f3crata de lo imposible. Por otro lado, si es lo suficientemente neur\u00f3tico y le gusta torturarse con la teleolog\u00eda de su oficio, se preguntar\u00e1: \u00bfPara qu\u00e9 escribir? \u00bfPor qu\u00e9 pasar tantas horas imaginando, recreando y tecleando una historia?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s es la urgencia de una sombra. Escribir es enfocar cierta luz sobre un peque\u00f1o mundo, \u00ednfimo, el cual toma fuerza para extenderse, crecer en una pantalla y\/o p\u00e1gina, y seguir hasta la remota alternativa sensorial de otra persona. Si es un elfo, hada, monstruo lo que se expresa, se mueve y siente, lo vas a ver, escuchar y comprender como si estuviese all\u00ed, tan real como un amigo o latente en el callej\u00f3n acechando como un enemigo. Si, por el contrario, es una hoja lo que desciende en la inmensidad del bosque, as\u00ed te encuentres en medio de un barrio apilado por casas y cemento escuchando la bulla incesante de los vecinos, ese momento tan delicado ser\u00e1 tan tuyo como del poeta. Entonces, la sombra es lo proyectado por el juego de luces que un escritor y\/o escritora realiz\u00f3, y que el lector, c\u00f3mplice, es el asistente distinguido a tal suceso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*<\/p>\n\n\n\n<p>A veces lo visto con claridad no exhibe su potencialidad hasta adentrarse a lo que esconde. Es all\u00ed, en la sombra, donde se revela un tajo escindido y vital en la muestra de la superficie. Tambi\u00e9n, en nuestro caso, por la inclemencia del clima, en horas \u00e1lgidas del d\u00eda, la sombra es una necesidad: desde ese resguardo podemos observar las cosas m\u00e1s vivas, apetitosas y reales. Es, desde ese pan\u00f3ptico de Macuto, donde podemos adentrarnos a la inmensidad y nitidez de la luz tropical, creaci\u00f3n insigne y un\u00e1nime de Armando Rever\u00f3n, pintor venezolano, adelant\u00e1ndose con su arte pict\u00f3rico a la naturaleza. As\u00ed, siguiendo lo expresado por Oscar Wilde en&nbsp;<em>The Decay of Lying. An Observation<\/em>, obra ensay\u00edstica de ese genial escritor, poeta y dramaturgo irland\u00e9s, el arte supera al paisaje circundante porque nos permite conocer a profundidad sus impresiones, extenderlas hasta el artificio hermoso, tr\u00e1gico, ornamental y espiritual de lo humano. Y, como la niebla londinense fue una invenci\u00f3n de los escritores decimon\u00f3nicos, Rever\u00f3n hizo tangible, en el siglo XX, la exuberancia del color tropical del litoral central venezolano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*<\/p>\n\n\n\n<p>Escribir es hacer de lo ausente parte integral de algo m\u00e1s. Jorge Luis Borges (1899-1986), poeta, cuentista y ensayista argentino, escribi\u00f3 en \u00abElogio de la sombra\u00bb, al mencionar el paso del tiempo y la llegada de la vejez, estos versos en el poema hom\u00f3nimo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab&#8230;.Vivo entre formas luminosas y vagas<\/p>\n\n\n\n<p>que no son a\u00fan la tiniebla\u00bb (p. 1017).<\/p>\n\n\n\n<p>Si planteamos la tesis de que escribir es hacer coexistir las tinieblas, cada escritor levanta, a su modo, el tel\u00f3n de la tenebregura antes que, en el proceso de la vida, en su igualitaria horizontalidad, sucumba a la oscuridad total de la muerte. En ese \u00ednterin, el escritor, absorto en sus ideas, sensaciones y construcci\u00f3n de sentidos, planea sus historias, apropi\u00e1ndose de est\u00e9ticas y formas particulares con su propia geograf\u00eda (cuevas, laberintos e islotes secretos). En esos escenarios, con sus normas y reglas restrictas a lo contado, el mapa emocional e intelectivo del artista guiar\u00e1 a otros para que sigan sus elucubraciones, perplejidades, descubrimientos y, por supuesto, voluntad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*<\/p>\n\n\n\n<p>Volviendo al poemario de&nbsp;Dimitriades, una estaci\u00f3n, el primer soplo oto\u00f1al de septiembre puede ser la ocasi\u00f3n id\u00f3nea para conocer c\u00f3mo las hojas \u00ab\u2026cubren de rojo el asfalto como despedida de la plenitud del a\u00f1o\u00bb (p. 5). O, en ese mismo poema, podemos descubrir el tajo de tonalidades temporales en el tr\u00f3pico: \u00ab\u2026 el breve e intenso gris de las nubes que en su descarga inunda las calles y la radiante luz que enceguece la visi\u00f3n, ti\u00f1e de blanco el paisaje y nos obliga a mirar de nuevo los objetos\u2026\u00bb (Ib\u00edd.).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*<\/p>\n\n\n\n<p>En otro poema del mismo libro, la autora mencionada nos permite relacionarnos de manera intensa, emocional con los objetos y lo circundante en la muestra auxiliar (y poderosa) del arte: \u00abMi relaci\u00f3n con la naturaleza, que a veces percibo como extra\u00f1a y hostil, se me ha dado \u00fanicamente a trav\u00e9s del artificio, de la copia, vale decir, de una segunda realidad: toda reproducci\u00f3n es menos cruel y menos riesgosa\u00bb (p. 7).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que en alg\u00fan momento habr\u00eda pasado inadvertido, sin sorpresa, en la obra, dependiendo de la intencionalidad, mirada y proposici\u00f3n de cada escritor\/a (y, a su vez, de la lectura que le damos en determinados momentos de nuestra vida), adquiere una potencia concreta y enriquecida: la visi\u00f3n del artista, si es lo suficientemente profunda, emotiva, nos lleva a recorrer un camino nuevo, inexplorado, el cual haremos nuestro de acuerdo a nuestro bagaje intelectual, disposici\u00f3n y\/o sensibilidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*<\/p>\n\n\n\n<p>La sombra, en todo caso, despierta de su propia acera, complementando lo positivo del existir en su materialidad con esa argucia subrepticia en negativo que, como un revelado, nos proporciona alg\u00fan aprendizaje, norma, esencia para integrarse a la pluralidad de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*<\/p>\n\n\n\n<p>Nietzsche en \u00abEl viajero y su sombra\u00bb quiere hacer hablar a la sombra; sacudirla para que aparezca, salga de su lecho rom\u00e1ntico y tome la corporeidad esencial, vigorosa del existir mundano: le suplica que sea un actor saludable, l\u00facido; abandone su pasividad ante la realidad, se eche a andar y despoje el necio rencor, que sea responsable de su parte activa (y elemental: ser voz de un mundo que ha fenecido ante sus ojos).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*<\/p>\n\n\n\n<p>La sombra nos habla de una identidad. De la compa\u00f1\u00eda de todo caminante (<em>Wanderer<\/em>), la memoria de sus pasos y la m\u00e1scara del exilio que cada ser humano emprende en diferentes grados durante su vida. M\u00f3nica B. Cragnolini, en su ensayo&nbsp;\u00abLa met\u00e1fora del caminante en Nietzsche\u00bb, hace un repaso sobre la noci\u00f3n del viajero, del errante y sobre el exilio en el arte (Ulises, Kafka, Baudelaire, etc.). En esa traves\u00eda hacia tierras lejanas, la necesidad de encontrarse, de que el&nbsp;<em>Yo<\/em>&nbsp;vislumbre algo noble, nuevo, esencial para el ser, adem\u00e1s del rencuentro con lo a\u00f1orado y amado, plantea un ejercicio terrenal y metaf\u00edsico donde la unicidad requiere de una totalidad arm\u00f3nica, bella y, ante todo, real.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">*<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, siguiendo con&nbsp;Dimitriades, la sombra puede hurgar en los vericuetos materiales del mundo circundante. Es decir, puede leer, apropiarse de una queja, denuncia, manifestarse sobre el devenir corporal, social, pol\u00edtico, entre otros asuntos, para integrarse al escenario presente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abVerg\u00fcenza de s\u00f3lo balbucear palabras entre las sombras, de<\/p>\n\n\n\n<p>girar en c\u00edrculo sobre m\u00ed misma sin poder asir el mundo, este<\/p>\n\n\n\n<p>pa\u00eds en ruinas, convertido en un maltrecho juguete en manos<\/p>\n\n\n\n<p>de la insidia\u00bb. (p. 12)<\/p>\n\n\n\n<p>La sombra, como la ilusi\u00f3n, urdida en las tramas de la existencia, da un salto de las tinieblas a la Bastilla de lo cotidiano: en la obra del escritor\/escritora, en la mente del lector, en la palabra misma que se emancipa tras lo nombrado.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo mejor, siguiendo otro poema de&nbsp;\u00abVerdad dice quien sombra dice\u00bb, la tiniebla se adue\u00f1ar\u00e1 de todo (y, nosotros, nos acostumbraremos a adiestrar la mirada para sacar la luz provechosa entre tanta oscurana, aunque sea circunstancial antes de la definitiva):<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa sombra destruye la materia, s\u00f3lo conserva su forma<\/p>\n\n\n\n<p>m\u00e1s depurada, su esencia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Borges, J. L. (1969).&nbsp;<em>Elogio de la sombra&nbsp;<\/em>en \u00abObras completas. 1923-1972\u00bb. Buenos Aires: Emec\u00e9 Editores, 1974.<\/p>\n\n\n\n<p>Cragnolini, M. B. (2000)&nbsp;<em>La met\u00e1fora del caminante en Nietzsche. De Ulises al lector n\u00f3mada de las m\u00faltiples m\u00e1scaras<\/em>. Ideas y Valores, 49 (114).<\/p>\n\n\n\n<p>Dimitriades, D. (2023).&nbsp;<em>Verdad dice quien sombra dice<\/em>. Cali, Colombia: El Taller Blanco Ediciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Nietzsche, F. (1922).<em>&nbsp;El viajero y su sombra<\/em>. Madrid: La Espa\u00f1a Moderna. Traducci\u00f3n de Edmundo Gonz\u00e1lez Blanco.<\/p>\n\n\n\n<p>Wilde, O. (1891).&nbsp;<em>The Decay of Lying. An Observation<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Francisco Camps Sinza Leyendo&nbsp;\u00abVerdad dice quien sombra dice\u00bb&nbsp;de&nbsp;Christiane Dimitriades, poeta venezolana, cuyo t\u00edtulo parte de un verso de Paul Celan (1920-1970), poeta rumano, el lenguaje, lo nombrado a partir del escenario propuesto en un poema y\/o aforismo, act\u00faa sobre lo subyacente: muestra un sentir enconado en la profundidad del ser; describe lo percibido en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":14171,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[24],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18815"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18815"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18815\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18816,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18815\/revisions\/18816"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14171"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18815"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18815"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18815"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}