{"id":18779,"date":"2026-09-04T15:37:50","date_gmt":"2026-09-04T20:07:50","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=18779"},"modified":"2026-09-04T15:38:56","modified_gmt":"2026-09-04T20:08:56","slug":"diario-de-aguas-de-jose-ygnacio-ochoa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/diario-de-aguas-de-jose-ygnacio-ochoa\/","title":{"rendered":"\u00abDiario de Aguas\u00bb de Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Por: Juan Martins<\/h4>\n\n\n\n<p>Al leer <em>Diario de aguas<\/em>*\u00a0de Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa pienso en c\u00f3mo se substancia el paisaje cuando \u00e9ste se define mediante la necesidad de retratarse siempre sobre las fronteras de lo real, hincharnos de su elocuencia al instante del adjetivo que nos restituye el tono y la gravedad de aquella realidad: la ciudad envestida por la memoria la cual trata de asir el frescor de las grutas, el trazado de lo natural, las figuras del campo, la soledad del \u00e1rbol y sus hojas sobre la senda de polvo que se respira en el descanso del lector (en tanto este paisaje se representa por lo abstracto). Una met\u00e1fora, su s\u00edmbolo hasta serlo posible en el lenguaje y, en esa construcci\u00f3n verbal, el acento de ese tono nos devuelve su seducci\u00f3n porque pertenecemos a esta voz po\u00e9tica o apenas le alcanzamos por los l\u00edmites de la alegor\u00eda para asentir su propio temple de \u00e1nimo: el descenso de un paisaje [perdido] en procura de la otredad. As\u00ed pues el tono busca la veracidad del verso, la estrofa y al cabo el poema con cuya sobriedad hilvana la voz desde la oposici\u00f3n sem\u00e1ntica (paisaje\/ciudad). No se detiene, insistir\u00e1 en esa oposici\u00f3n aun en su resonancia simb\u00f3lica. Por tal motivo participa en \u2026 <em>un final que se deja\/escurrir con el requiebro\/solapado entre la esperanza\/el \u00e1rbol con su <u>rama\/anclada<\/u> en el cauce\/del agua tibia<\/em>\u2026 [subrayado nuestro] (2011:10), hacia el apego sensible de esta voz: atrapar el recuerdo en medio de la aliteraci\u00f3n con lo natural, la estampa, el reflejo de las aguas <em>desvanecidas<\/em>, el <em>clamor de las cigarras<\/em> y otra vez el <em>bosque<\/em>. Consideremos no obstante que, adem\u00e1s de ser un asunto de lenguaje, es tambi\u00e9n ontol\u00f3gico cuando aquel <em>yo<\/em> po\u00e9tico trata, ahora s\u00ed, de describir aquello para la cual existe. Ya no es ciudad, acaso el paisaje es la bruma de la naturaleza, s\u00ed, pero existe y es real en el verso con el fin de que el poema no se arruine por su fragilidad. Por ejemplo, el poema breve se sustenta en la corriente de cada uno de los poemas (menos o m\u00e1s extensos) y as\u00ed lo urdido se unifica sobre la dial\u00e9ctica de gravedad y verdad, sombra y luz, deseo y abstenci\u00f3n, aprehensi\u00f3n y liberaci\u00f3n hasta reducir las intenciones de ese tono en la b\u00fasqueda de lo aut\u00e9ntico. All\u00ed el libro no se ve forzado, al contrario, se libera y artificia la frase lac\u00f3nica, recre\u00e1ndose en el tema del amor y el paisaje: <em>Este camino de piedras\/polvo\/soledades incrustadas\/los ojos de los lugare\u00f1os\/retan el <u>cristal indeleble<\/u>\/de la noche <\/em>[subrayado nuestro]. (2011: 12). Con certeza la noche se transparenta en el verso o se articula en ese artificio verbal a modo de hacerlo sentir en el poema. El artificio es una sensaci\u00f3n, un modo con el cual se admite el tono al l\u00edmite de la emoci\u00f3n del lector. La voz asciende y desciende, enmudece y alterna el sentido. Con todo, el poeta nos <em>enga\u00f1a<\/em> (en el ardid de la palabra) y lo verbal nos produce el lugar racional de ese ritmo: pensamos sobre el distanciamiento desde aquella zona t\u00f3rrida e imaginada: no es l\u00edrico en el sentido m\u00e9trico, pero su sonoridad recoge ese lugar de la emoci\u00f3n: la memoria logra encantarme por la imagen: deseo para m\u00ed aquel paisaje perdido y el ritmo se consolida. De all\u00ed que la estrofa breve reduce ese instante a la respiraci\u00f3n y la gravedad se afianza en la tensi\u00f3n del poema porque el silencio, creado entre estrofas y frases, me impulsan por el camino de ese sentido: el deseo todav\u00eda por lo inasible de este paisaje, pero que a la postre se forma en esa relaci\u00f3n con el lector. Una vez m\u00e1s lo endeble de la esta memoria es susceptible a la existencia. Todo se anuda en su desdoblamiento, es decir, el sujeto (su voz po\u00e9tica) deviene del recuerdo siempre que sea accesible al verso, al lenguaje. El poema ser\u00e1 el bastimento de la memoria en tanto es imagen de un paisaje natural, Sin embargo duda en lo simb\u00f3lico del <em>yo<\/em> que se representa: la disonancia de diferentes realidades: lo imaginado oprimiendo al sujeto que vigila su recuerdo. Reflejado entonces en la diversidad de esa imagen, no s\u00f3lo de modo abstracto sino que tambi\u00e9n por lo visual: <em>Una descarga de aire\/Recoge la intensidad de la memoria\/Con polif\u00f3nicas semillas multicolores<\/em> (2011: 13). As\u00ed que de alguna manera recupera el poeta sus or\u00edgenes por medio del verso, lo que lo hace consciente de su po\u00e9tica: racionaliza lo que escribe cuando lo expresa. Y deviene en las diferentes formas dispuestas en el recorrido del poemario.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos tratado de exhibir las formas de estos poemas donde aquella din\u00e1mica entre lo abstracto y la noci\u00f3n de lo real se difumina en&nbsp; una voz que tambi\u00e9n busca lo racional de esta contingencia del verso. Y lo consigue. Al mirar atr\u00e1s el poeta conquista la otredad. Eso debe suceder, la diferencia aqu\u00ed es la honestidad de esta voz: repite su forma, sin pretensi\u00f3n, para anidar el temple de esa emoci\u00f3n. Disfruto con ello el lugar de la memoria, del silencio, de lo escampado de esa imagen, dec\u00eda, de su frescor. Una y otra vez en la labor del libro. Lo real se divide en esa condici\u00f3n de la mirada, puesto que \u00e9sta corresponde a un estadio de lo racional en el descenso de la esperanza, all\u00ed recoge su temple ante la conciencia de esas diferencias entre ambas realidades: los \u00e1rboles son las sombras de esa realidad, su linaje hecho de senderos: <em>En el camino nos encontramos\/con un t\u00fanel de \u00e1rboles que une\/a las dos v\u00edas\/norte\/sur\/aqu\u00ed\/all\u00e1\/sobre el ocaso de un diario de aguas<\/em> (p. 49). Y el amor desde esa humildad accede al lector.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/juan-martins-2\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<p><sup>(*) <\/sup>Ochoa, Y. (2011). <em>Diario de aguas<\/em>. Maracay: Ediciones Estival. Colecci\u00f3n <em>El Divino Narciso<\/em> n\u00ba 4.<\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">Texto publicado originalmente en: https:\/\/criticateatral.wordpress.com<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Juan Martins Al leer Diario de aguas*\u00a0de Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa pienso en c\u00f3mo se substancia el paisaje cuando \u00e9ste se define mediante la necesidad de retratarse siempre sobre las fronteras de lo real, hincharnos de su elocuencia al instante del adjetivo que nos restituye el tono y la gravedad de aquella realidad: la ciudad [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":18780,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[24],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18779"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18779"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18779\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18782,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18779\/revisions\/18782"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18780"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18779"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18779"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18779"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}