{"id":1873,"date":"2021-10-14T19:27:17","date_gmt":"2021-10-14T19:27:17","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=1873"},"modified":"2023-11-24T18:37:25","modified_gmt":"2023-11-24T18:37:25","slug":"pasajero-de-nestor-mendoza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/pasajero-de-nestor-mendoza\/","title":{"rendered":"\u00abPasajero\u00bb de N\u00e9stor Mendoza"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa<\/h4>\n<p>Cada poema refleja una dicci\u00f3n espec\u00edfica: poema y dicci\u00f3n se conjugan. Depender\u00e1 del contexto para que la motivaci\u00f3n est\u00e9 presente, luego los ensue\u00f1os y las im\u00e1genes se forjan en el poeta. \u00c9ste, el poeta, puede que no escape a esta condici\u00f3n, es decir est\u00e1 sujeto a ciertas discreciones que lo pueden inducir a escribir de una determinada manera. Al leer un poema debe, en todo caso, despertar una inquietud para que el lector se detenga y diga que existe <em>algo<\/em><strong>\u00a0<\/strong>en ese amasijo de vocablos. Un\u00a0<em>algo<\/em>\u00a0que lo perturbe o sobrevenga a una ilusi\u00f3n. Entonces, cuando se est\u00e1 ante un poema encontramos una dicci\u00f3n clave que nos incita a un estado de \u00e1nimo determinado. La significaci\u00f3n que en su conjunto muestra un universo de situaciones apegadas a los sentidos y a los hallazgos que luego son visualizados con el estr\u00e9pito de las palabras. Esa combinaci\u00f3n de im\u00e1genes\u00a0 transfiere una sonoridad, la sonoridad del poema. Sucede con el poemario de <a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/nestor-mendoza\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">N\u00e9stor Mendoza<\/a>\u00a0<em>Pasajero<\/em>\u00a0 (Dcir Ediciones. Caracas, 2015). Es un cuerpo que se arma en cuesti\u00f3n de instantes para contemplar lo vivido y lo que sobreviene luego:\u00a0<em>\u00a0\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El pasajero anciano y el pasajero joven<\/em><br \/>\n<em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0se encuentran en el mismo asiento,<\/em><br \/>\n<em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 comparten la misma ruta y no lo saben.<\/em><br \/>\n<em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se dejan llevar a otra avenida, para extraviarse,<\/em><br \/>\n<em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 mudar de una vez el trayecto establecido<strong>\u2026<\/strong><\/em>\u00a0(p. 6)<\/p>\n<p>Un soplo es suficiente para vernos al otro lado, luego se transfiere en eternidad aquello que es incomprensible ante los colores. El paisaje, la historia, la realidad y el discurso se agolpan en un espacio reducido. El espacio tangible del que nos percatamos con la mirada. Lo que importa, si de eso se trata, son los matices que convoca la voz po\u00e9tica para trazar la sensualidad del movimiento contenido en el otro espacio, el que a\u00f1oramos con los ojos abiertos o cerrados. Igual el espejo se refleja en la retina del pasajero. El esplendor est\u00e1 concentrado en la corriente que lleva la voz hacia delante. La voz siente y padece un pret\u00e9rito pero escucha la resonancia de la aureola en la palabra venidera. Es un di\u00e1logo consigo mismo. M\u00e1rgara Russotto en\u00a0<em>Dispersi\u00f3n y permanencia<\/em>\u00a0(Comisi\u00f3n de Estudios de Postgrado, Facultad de Humanidades y Educaci\u00f3n-Universidad Central de Venezuela. Caracas, 2002) comenta que:<strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><em><strong>\u2026<\/strong><\/em><em>yo quisiera que mi poema, el buen poema de cualquiera, el poema ideal, tuviese ante todo pertinencia situacional para librarse del capricho y la liviandad. Esto quiere decir que justificara su relaci\u00f3n con la circunstancia del enunciado<strong>\u2026<\/strong><\/em><em>\u00a0<\/em><em>(<\/em>p. 101). Citamos a Russotto por cuanto expresa claramente la dimensi\u00f3n de una movilidad en el espacio y en la memoria de la voz po\u00e9tica de Mendoza. Un paisaje visible como: aves, cuerpos y un pa\u00eds en consonancia con el otro paisaje configurado en la memoria, en la sensualidad, en el gesto y en la contemplaci\u00f3n de lo fr\u00e1gil: Los poemas de Mendoza.\u00a0<em>Pasajero<\/em>comporta esa\u00a0<em>pertinencia situacional<\/em>\u00a0de la que habla Russotto.<\/p>\n<p>El libro en su totalidad contiene un\u00a0<em>tempo po\u00e9tico<\/em>. Es el poema en tr\u00e1nsito con su ritmo que deviene en una insinuaci\u00f3n con su necesidad fon\u00e9tica, pues al \u00abdecirse\u00bb se desnuda con im\u00e1genes:\u00a0<em>Solo tengo una mirada sencilla, miedosa,\/para este paisaje<\/em><strong><em>.<\/em><\/strong>\u00a0(p.31)La fragilidad en tr\u00e1nsito transparentado en el espejo. Es un acontecimiento ef\u00edmero a pesar de las distancias recorridas. Contradictorio, pues el paisaje va quedando atr\u00e1s, aun as\u00ed, la visi\u00f3n se identifica con lo que est\u00e1 en la eventualidad del\u00a0<em>por-venir<\/em>.\u00a0<em>Pasajero<\/em>, partiendo de las consideraciones de Russotto, adquiere categor\u00eda con nombre propio, es un \u00abcorpus\u00bb que moviliza a los poemas. Es un llamado que la voz del poeta canta. No existen posesiones, todo lo contrario, se deslastra de los\u00a0<em>cuerpos extra\u00f1os<\/em>\u2026\/\u2026\u00a0<em>paisajes inc\u00f3modos\u2026 \/\u2026espasmos y secreciones.<\/em><br \/>\nLos verbos conjugados acoplan una relaci\u00f3n de parentesco en la densidad del viaje. Todo es movimiento. El verbo en su m\u00e1s genuina acci\u00f3n po\u00e9tica que recorre paisajes como fotograf\u00edas. El primer poema que da t\u00edtulo al libro es la concentraci\u00f3n de un recorrido, es decir las estaciones se van dando en su traslado. Es la continuidad, insistimos en esto: casa, parentesco, naturaleza, pues lo tangible en comuni\u00f3n con lo impredecible. Es otra manera de afrontar este camino por una geograf\u00eda que dibuja en una\u00a0<em>Cartograf\u00eda<\/em>: (p.p. 30-31). Es la mirada para un pa\u00eds doloroso y amoroso a la vez. Si existen detenciones, es para el extrav\u00edo de los espejos. Los que acompa\u00f1an a cada viajante con sus ausencias en el rostro. A estos seres que modifican un universo vertido en poemas: hombres, mujeres, ancianos y j\u00f3venes, a pesar de su separaci\u00f3n filial y espacial, los une, insisto, la acci\u00f3n del verbo: \u00abse acercan\u00bb, \u00abse dejan llevar\u00bb, \u00abse dejan detallar\u00bb, \u00abse encuentran\u00bb, \u00abofrendan\u00bb, \u00abse desplazan\u00bb. La contemplaci\u00f3n del poeta, luego los admira porque se va a una misma direcci\u00f3n, al encuentro de una respiraci\u00f3n:<\/p>\n<p><em><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/strong><\/em><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><em>DECAPITACI\u00d3N<\/em><\/p>\n<p><em><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/strong><\/em><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><em>por la parte m\u00e1s vulnerable,<\/em><br \/>\n<em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 por el lugar donde m\u00e1s r\u00e1pido<\/em><br \/>\n<em><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/strong><\/em><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><em>escapa el alma.<\/em><br \/>\n<em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El asunto es sencillo: la precisi\u00f3n no cuenta.<\/em><br \/>\n<em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Solo un movimiento seco.<\/em><br \/>\n<em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Solo debes acercar el objeto con filo y hundirlo.<\/em><br \/>\n<em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No necesitas sentimientos.<\/em><br \/>\n<em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hace falta la frialdad de la mantis<\/em><br \/>\n<em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 que devora la cabeza del consorte.<\/em><br \/>\n<em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 D\u00e9jate llevar por el corte que no cuestiona,<\/em><br \/>\n<em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 hasta que una parte del otro hombre<\/em><br \/>\n<em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 deje de respirar en tus manos.<\/em>\u00a0<em>\u00a0<\/em>(p. 33)<\/p>\n<p>Todos los pasajeros son los protagonistas de un destino. Se reflejan en la ventanilla, en los ojos del otro, en la memoria de un pa\u00eds y los recuerdos de seres queridos presentes o ausentes, no importa, siguen en una permanencia leg\u00edtima por el arraigo y por sus vivencias. Todos en un habit\u00e1culo. Todos en un breve espacio que los estructura en el devenir de sus acciones. Entonces, la sucesi\u00f3n de figuras literarias y reiteraciones dan con un discurso que muta en cada mil\u00edmetro-cent\u00edmetro-metro-kil\u00f3metro en recorrido. No hay lugar para posesiones, ni interferencias, lo sustancial est\u00e1 en el sonido distintivo del poema: la voz. Se poetiza el viaje. Se decanta la palabra y su propio alfabeto. El paisaje condensa la esencia sin pertenencias: agua, brisa, sol, tempestades, miedos, sue\u00f1os, oscuridades, incertidumbres y la nada. Todo en el poema.<\/p>\n<p>El lector no desfallece, se impulsa en su sensualidad de ver el mundo desde la \u00f3ptica de lo intangible: la po\u00e9tica de quien viaja en un roce, una respiraci\u00f3n o una mirada huidiza. El universo no se explica, se siente con el viaje en una direcci\u00f3n con dos vertientes: lo terrenal, pues todos llevan un destino definido \u2014de existir\u2014 y luego, el viaje de la voz po\u00e9tica \u2014en la soledad de la contemplaci\u00f3n de ese \u00fanico pasajero\u2014. La palabra en tr\u00e1nsito, en continuidad como la vida en el \u00e1ngulo en donde nada es omn\u00edmoda. Todo cambia vertiginosamente\u00a0<em>en un sue\u00f1o moment\u00e1neo<\/em>\u2026<em>un gesto breve<\/em><strong>.<\/strong><strong>\u00a0<\/strong>Cadencia particular que perfila al poeta en una l\u00ednea de acci\u00f3n que no es otra que la voluntad de manifestar su configuraci\u00f3n: La palabra contiene una mirada: su mirada.<\/p>\n<p>Mendoza apela a la conjugaci\u00f3n de la palabra por v\u00eda de estructuras y estilos aplicados en el siglo XII \u2014la sextina\u2014y el siglo XIII \u2014la cuaderna v\u00eda\u2014 (como bien lo explica el poeta en la entrevista que aparece en libro\u00a0<em>Nuevo pa\u00eds de las letras<\/em><strong>.<\/strong><strong>\u00a0<\/strong>Colecci\u00f3n\u00a0<em>Los rostros del futuro<\/em>, 2016. Compilado por Antonio L\u00f3pez Ortega, editado por Banesco) y las revitaliza en\u00a0<em>Pasajero.<\/em><em>\u00a0<\/em>Igualmente aborda otros temas propios de la ciudad relacionados con el maltrato a los semejantes en sus diferentes manifestaciones. El poeta le confiere a los temas el giro con la \u00f3ptica de la palabra poetizada.Es la otra mirada de la realidad: Su espejo po\u00e9tico en conversaci\u00f3n con la otredad. La palabra despose\u00edda reconciliada con la esencia que dispone el lenguaje.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa Cada poema refleja una dicci\u00f3n espec\u00edfica: poema y dicci\u00f3n se conjugan. 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