{"id":18672,"date":"2026-07-11T15:27:08","date_gmt":"2026-07-11T19:57:08","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=18672"},"modified":"2026-07-11T15:27:09","modified_gmt":"2026-07-11T19:57:09","slug":"roque-dalton-y-el-cinismo-de-sus-verdugos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/roque-dalton-y-el-cinismo-de-sus-verdugos\/","title":{"rendered":"Roque Dalton y el cinismo de sus verdugos"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>\u201cEl juicio sumario que llueve sobre mojado\u201d<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/edinsonmartinezescritor.blogspot.com\/p\/edinson-martinez-escritor.html\"><strong>Edinson Mart\u00ednez<\/strong><\/a><\/h4>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">\u201cLa \u00faltima vez que vi a Roque, fue en Mosc\u00fa, en mi casa, en 1966. Roque hab\u00eda le\u00eddo <em>El coronel no tiene quien le escriba<\/em> y pensaba que Garc\u00eda M\u00e1rquez llegar\u00eda a ser un gran escritor\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Eraclio Zepeda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Pr\u00f3logo de <em>Taberna y otros lugares<\/em>. 1988.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">\u201cSaint-Just acu\u00f1\u00f3 en los d\u00edas del terror robespierista, una frase terrible: la revoluci\u00f3n se defiende en bloque, quien la discute en el detalle, la traiciona. Todo estalinismo encuentra en esa idea su ra\u00edz. La experiencia demuestra que la verdad es lo contrario: discutirla en el detalle es defenderla\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Teodoro Petkoff.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Del optimismo de la voluntad<\/em>. (Escritos pol\u00edticos). 1987.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00eda alguien pensar que la historia que estas l\u00edneas cuentan es una suerte de llover sobre mojado sobre uno de los mayores tributos a las iron\u00edas que podr\u00edan imaginarse cometidas en el \u00e1mbito de la poes\u00eda, de las letras y, por qu\u00e9 no, de la vida misma. La perversi\u00f3n del ejercicio pol\u00edtico devenido en fanatismo no tiene nada que envidiarle a los retorcidos senderos que los dogmas de fe, en alg\u00fan momento de la historia humana, escogieron como amargo destino para los abrumados mortales que tuvieron la mala suerte de convertirse en el centro de una antojadiza conjetura de quienes, teniendo la sart\u00e9n por el mango, no se detuvieron en menudencias como el libre pensamiento o la m\u00e1s elemental libertad de creaci\u00f3n de las personas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es el caso del poeta salvadore\u00f1o Roque Dalton, desaparecido a manos de sus propios compa\u00f1eros de causa hace m\u00e1s de medio siglo. Desconoci\u00e9ndose a la fecha el lugar preciso donde reposan sus restos, todas las fuentes establecen el a\u00f1o de 1975 como la fecha de su ejecuci\u00f3n por cuenta de una facci\u00f3n del Ej\u00e9rcito Revolucionario del Pueblo, bajo la acostumbrada y manida acusaci\u00f3n de ser agente de la CIA. Su cuerpo a\u00fan sigue desaparecido, convirti\u00e9ndose en el s\u00edmbolo m\u00e1s potente de la intolerancia interna dentro de las filas revolucionarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, sus fraternales compa\u00f1eros, poco despu\u00e9s de que obtuvieron el poder \u2014llegaron formalmente en 2009, cuando el FMLN gan\u00f3 por primera vez la presidencia de El Salvador con Mauricio Funes\u2014, mediante decreto del cuerpo legislativo nacional en marzo de 2013, declararon el 14 de mayo como el D\u00eda Nacional de la Poes\u00eda en conmemoraci\u00f3n de su fecha de nacimiento, ocurrida en 1935&#8230; Mientras su, familia, encabezada por sus hijos Juan Jos\u00e9 y Jorge Dalton, manten\u00eda y todav\u00eda persevera en su clamor de justicia y entrega de sus restos mortales.<\/p>\n\n\n\n<p>Roque Dalton es catalogado como el poeta m\u00e1s destacado de su generaci\u00f3n en El Salvador. Su vida fue una constante huida y un eterno retorno. Hijo de un inmigrante estadounidense acaudalado y una enfermera salvadore\u00f1a, Dalton creci\u00f3 en la frontera de dos mundos: la \u00e9lite y una realidad carcomida por las desigualdades sociales. Su formaci\u00f3n jesuita le dio la disciplina intelectual, y la sensibilidad que luego se transformar\u00eda en praxis pol\u00edtica para desafiar la seguidilla de dictaduras militares que en Centroam\u00e9rica se entronizaban de modo vergonzoso. Se acogi\u00f3 entonces a una apasionada militancia comunista en su pa\u00eds a partir de 1957, despu\u00e9s de una visita a Santiago de Chile en 1953. Aquel viaje result\u00f3 clave en su decisi\u00f3n debido \u2014seg\u00fan se cuenta\u2014 a un pintoresco encuentro con el reconocido pintor mexicano Diego Rivera. El bachiller Dalton recibi\u00f3, con el r\u00fastico estilo con el que se conoc\u00eda al artista, un trato humillante por no haber tenido a\u00fan contacto con el marxismo. Se dice que, en la conversaci\u00f3n, ante una pregunta del joven, en lugar de responderle le contest\u00f3 con otra:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1ntos a\u00f1os tienes?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Dieciocho! \u2014le dijo, sorprendido ante la pregunta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfHas le\u00eddo alg\u00fan libro de Marx?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Entonces tienes dieciocho a\u00f1os de ser un imb\u00e9cil \u2014le dijo rampl\u00f3n, con toda la gestualidad humillante de su enorme presencia. Fin de la conversaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel instante le cambi\u00f3 la vida, al regresar a su pa\u00eds, la curiosidad intelectual lo empuj\u00f3 en la convicci\u00f3n que pronto ser\u00eda su entrega ferviente. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En El Salvador, y en todos estos pa\u00edses bajo una bota militar, en el contexto hist\u00f3rico que les rodeaba no hab\u00eda otra alternativa pol\u00edtica distinta a la opci\u00f3n comunista ni otra forma de lucha posible que no fuera la insurrecci\u00f3n armada. Aquella era una realidad bizarra, donde nada era exagerado, ni estramb\u00f3tico ni desproporcionado, era como si el mundo que se habitara fuera la puesta en escena de un libreto de ribetes tragic\u00f3micos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace algunos a\u00f1os, de acuerdo con aquel extravagante cosmos de lo absurdo, por v\u00eda del libro autobiogr\u00e1fico, <em>Ida y Vuelta de la Utop\u00eda<\/em> del dirigente pol\u00edtico venezolano H\u00e9ctor Rodr\u00edguez Bauza, me enter\u00e9 del trabajo de investigaci\u00f3n del periodista canadiense William Krehm, titulado <em>Democracias y tiran\u00edas en el Caribe,<\/em> donde se cuentan, casi de modo anecd\u00f3tico, las innumerables tropel\u00edas de los gobiernos militares de esta parte del continente. Algunos de esos hechos \u2014que hoy resultar\u00edan pat\u00e9ticos\u2014 esconden, en realidad, el calibre de una ignominia inconmensurable. Cuenta Rodr\u00edguez Bauza sobre el presidente de Honduras o El Salvador \u2014sin precisar, ya que a efectos del an\u00e1lisis dar\u00eda lo mismo\u2014 que orden\u00f3 instalar en la casa presidencial un local de comida que atend\u00eda su esposa, la primera dama. Adem\u00e1s, abri\u00f3 una emisora de radio en la que ella emit\u00eda tres programas diarios: uno de consultas sentimentales, en el que daba consejos a sus oyentes; otro en el que daba recetas de cocina; y un tercero en el que presentaba cantantes populares\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>En la obra de William Krehm abundan este tipo de referencias debido a su condici\u00f3n de corresponsal de la revista <em>Time<\/em> en la regi\u00f3n durante la d\u00e9cada de 1940. Esta fue la fuente principal de su c\u00e9lebre libro, pues document\u00f3 de primera mano el ascenso de varios dictadores y las luchas democr\u00e1ticas en Centroam\u00e9rica y el Caribe en los lapsos de Anastasio Somoza (Nicaragua), Rafael Leonidas Trujillo (Rep\u00fablica Dominicana), Tiburcio Car\u00edas Andino (Honduras), Jorge Ubico (Guatemala) y Maximiliano Hern\u00e1ndez Mart\u00ednez (El Salvador).<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, desde el a\u00f1o en que nace Roque Dalton hasta 1975, fecha en la que fue asesinado, en El Salvador llegaron al poder ocho gobiernos encabezados por militares; reg\u00edmenes marcados por sus respectivas cuotas de ignominia y de maldad extrema, cuya estad\u00eda en algunos casos se prolong\u00f3 hasta por 13 a\u00f1os. De modo que, en un clima como este, de tan exorbitantes abusos, no era de extra\u00f1ar que la cultura del atropello y la arbitrariedad cundiera en tales proporciones para que ninguno de los contendores pol\u00edticos y sociales \u2014a veces en cruenta guerra civil\u2014 fuera capaz de mantenerse inmune a la barbarie de aquel mundo jur\u00e1sico. As\u00ed que Dalton se hace comunista por decisi\u00f3n, por convicci\u00f3n y por un imperativo hist\u00f3rico que solo es posible comprender situ\u00e1ndose en su propia realidad social.<\/p>\n\n\n\n<p>En el lapso de 1965 a 1967 vivi\u00f3 en Praga, donde trabajaba en una publicaci\u00f3n en formato de revista internacional que serv\u00eda como \u00f3rgano de los partidos comunistas del mundo. Ver el \u201csocialismo real\u201d de Europa del Este le permiti\u00f3 una mirada cr\u00edtica. No era un militante ciego; ese fue su mayor delito en el templo de la religi\u00f3n comunista a\u00f1os m\u00e1s tarde. Praga le dio la distancia necesaria para extra\u00f1ar a El Salvador y escribir <em>Taberna y otros lugares<\/em>, que obtuvo el Premio Casa de las Am\u00e9ricas en 1969, bajo el seud\u00f3nimo Farabundo.<\/p>\n\n\n\n<p>El coraz\u00f3n de este libro de poemas de tan particular t\u00edtulo resume en absoluta correspondencia el sentido irreverente, mordaz e ir\u00f3nico con el cual observaba la vida el poeta a trav\u00e9s de su caleidosc\u00f3pico andar, congeniando un arquetipo de persona que funde la sensibilidad est\u00e9tica con la voluntad inquebrantable de transformar la realidad a como diera lugar. Esos <em>otros lugares<\/em> representan las distintas geograf\u00edas en torno a las que gravitaron su militancia pol\u00edtica y su poes\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>O.E.A.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El Presidente de mi pa\u00eds<\/p>\n\n\n\n<p>se llama hoy por hoy Coronel Fidel S\u00e1nchez Hern\u00e1ndez.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el General Somoza, Presidente de Nicaragua,<\/p>\n\n\n\n<p>tambi\u00e9n es Presidente de mi pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el General Stroessner, Presidente del Paraguay,<\/p>\n\n\n\n<p>es tambi\u00e9n un poquito Presidente de mi pa\u00eds, aunque menos<\/p>\n\n\n\n<p>que el Presidente de Honduras, o sea<\/p>\n\n\n\n<p>el General L\u00f3pez Arellano, y m\u00e1s que el Presidente de Hait\u00ed,<\/p>\n\n\n\n<p>Monsieur Duvalier.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el Presidente de los Estados Unidos es m\u00e1s Presidente de mi pa\u00eds,<\/p>\n\n\n\n<p>que el Presidente de mi pa\u00eds,<\/p>\n\n\n\n<p>ese que, como dije, hoy por hoy,<\/p>\n\n\n\n<p>se llama Coronel Fidel S\u00e1nchez Hern\u00e1ndez.<\/p>\n\n\n\n<p>OEA. <em>Taberna y otros lugares<\/em>. 1969. La Habana (Cuba)<\/p>\n\n\n\n<p>En la tierra de Milan Kundera, a poco de la invasi\u00f3n sovi\u00e9tica que acab\u00f3 con la idea del socialismo con rostro humano de Alexander Dub\u010dek, el poeta salvadore\u00f1o escribi\u00f3 entre 1967 y 1968 el libro que le acredit\u00f3 el premio, podr\u00e1n ustedes imaginar el mundo con su calibre cuestionador que daba vueltas en su cabeza. A este respecto su amigo <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Eraclio_Zepeda\">Eraclio Zepeda<\/a>, en el pr\u00f3logo que le escribe para la edici\u00f3n de 1989, fechada en julio de 1988 en Ciudad de M\u00e9xico, comenta al respecto:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPero la Praga del 67 planeaba problemas nuevos, que a muchos de nosotros tomaba por sorpresa. Hab\u00eda, evidentemente, una gran simpat\u00eda por lo que buscaban los checos y los eslovacos, y una preocupaci\u00f3n tambi\u00e9n ante los cambios in\u00e9ditos. Ten\u00edamos a\u00fan, demasiado cerca, la herencia de la costumbre, los manuales y las etiquetas\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Casi un Pr\u00f3logo. <em>&nbsp;Taberna y otros lugares<\/em>. Pag. 5.&nbsp; Sexta edici\u00f3n de UCA Editores. El Salvador. 1989.<\/p>\n\n\n\n<p>La elecci\u00f3n que el poeta hace del nombre Taberna se refiere \u2014como despu\u00e9s \u00e9l mismo explica\u2014 a la famosa taberna <strong>U Flek\u016f <\/strong>de Praga, en la que se reun\u00edan intelectuales y obreros para conversar sobre lo humano y lo divino. Roque Dalton acostumbraba frecuentar el lugar y, en ese rutilante andar, al margen o en compa\u00f1\u00eda de copartidarios, en alguno de sus asientos apartados \u2014quiz\u00e1s con su pensamiento puesto en el otro lado del mundo\u2014, mientras las conversaciones iban y ven\u00edan en un idioma que, aun cuando comprendiera, le resultaba igualmente extra\u00f1o; aquellos parlamentos, en su alma de poeta, se transformaban en el libro de poemas que, de hecho, es una especie de collage de todas esas voces que hablaban al mismo tiempo. \u201c<em>Taberna y otros lugares<\/em>, es el libro maduro de Roque Dalton, el \u00fanico en el que pudo trabajar sin prisa, o con menos prisa\u201d, escribi\u00f3 Eraclio Zepeda. Ten\u00eda entonces 32 a\u00f1os, ya contaba con una deslumbrante biograf\u00eda y, en algunos c\u00edrculos \u2014especialmente de intelectuales latinoamericanos\u2014, era considerado una leyenda.<\/p>\n\n\n\n<p>Taberna<\/p>\n\n\n\n<p>(Conversatorio)<\/p>\n\n\n\n<p>Los antiguos poetas y los nuevos poetas<\/p>\n\n\n\n<p>han envejecido mucho en el \u00faltimo a\u00f1o:<\/p>\n\n\n\n<p>es que los crep\u00fasculos son ahora aburrid\u00edsimos<\/p>\n\n\n\n<p>y las cat\u00e1strofes, harina de otro costal.<\/p>\n\n\n\n<p>Por las calles que aprendo de memoria<\/p>\n\n\n\n<p>cuerpos innumerables hacen la eterna m\u00fasica de los pasos<\/p>\n\n\n\n<p>-un sonido, he aqu\u00ed, que jam\u00e1s podr\u00e1 reproducir la poes\u00eda-.<\/p>\n\n\n\n<p>Y todo, \u00bfpara qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>Para que su eco polvoso se aglomere<\/p>\n\n\n\n<p>en \u00e9ste que fue patio de reyes!<\/p>\n\n\n\n<p>No me vengan a hablar del misterio, desvelados,<\/p>\n\n\n\n<p>amantes de ancianidad especial<\/p>\n\n\n\n<p>a quienes el mundo parece deber pausas:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfalguien resolvi\u00f3 el del ombligo?<\/p>\n\n\n\n<p>No lo dice por ponerse grosero,<\/p>\n\n\n\n<p>ni yo trato de subrayar su gusto dudoso,<\/p>\n\n\n\n<p>pero, en verdad, \u00bfalguien resolvi\u00f3 el misterio<\/p>\n\n\n\n<p>de un agujero tan simp\u00e1tico?<\/p>\n\n\n\n<p>Ruta del origen, mucho m\u00e1s importante<\/p>\n\n\n\n<p>que las dobles pol\u00edticas para sobrevivir,<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfcarga de qu\u00e9 energ\u00eda retenida<\/p>\n\n\n\n<p>en su nudo al rev\u00e9s?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (Fragmento del poema)<\/p>\n\n\n\n<p>Vivi\u00f3 una larga temporada en Cuba, donde se comenta que recibi\u00f3 entrenamiento militar \u2014para lo cual se supo que no era especialmente h\u00e1bil\u2014, mientras participaba activamente en la vida cultural de la isla. Se dice que Fidel Castro lo respetaba por su capacidad intelectual, aunque a veces resultara inc\u00f3modo por su humor cr\u00edtico. En el lapso en que vivi\u00f3 en Cuba, en Latinoam\u00e9rica, el llamado <em>boom<\/em> literario destacaba su presencia en el mundo de las letras. Julio Cort\u00e1zar fue, quiz\u00e1s, su amigo m\u00e1s cercano en el \u00e1mbito literario; este lo admiraba por su falta de solemnidad: \u201cre\u00eda de todo, incluso de la muerte\u201d, escribi\u00f3 sobre \u00e9l. Tras su asesinato, Cort\u00e1zar expres\u00f3 con particular vehemencia la denuncia del crimen ante la comunidad internacional, escribiendo textos desgarradores sobre la p\u00e9rdida del amigo que \u201cadem\u00e1s de su conducta pol\u00edtica inquebrantable, dej\u00f3 un testamento: toda su poes\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En Venezuela mantuvo correspondencia intensa con destacados intelectuales, entre ellos Salvador Garmendia, Adriano Gonz\u00e1lez Le\u00f3n, Caupolic\u00e1n Ovalles y Ludovico Silva, junto a otros miembros del recordado movimiento \u201cEl Techo de la Ballena\u201d, grupo de vanguardia art\u00edstica y pol\u00edtica en la Caracas de 1961 a 1969; aspecto este ampliamente documentados en archivos de la \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>El poeta fue un hombre de esos que calzan perfectamente en la definici\u00f3n de \u201calma compleja\u201d, pues no tuvo reparos nunca en cuestionar, con la misma fuerza con que se apasionaba por aquello en lo que cre\u00eda, lo que a su vista era condenable, como fue el caso de la invasi\u00f3n a Checoslovaquia en 1968.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1973, Roque Dalton regres\u00f3 clandestinamente a su pa\u00eds. Para la fecha ya hab\u00eda decidido romper con el Partido Comunista Salvadore\u00f1o para unirse al Ej\u00e9rcito Revolucionario del Pueblo. Era un hombre bastante conocido por la dictadura militar que gobernaba El Salvador, donde estuvo encarcelado varias veces.&nbsp; Las fuentes de la \u00e9poca se\u00f1alan que, antes de abandonar La Habana, adopt\u00f3 no solo un nuevo alias, sino tambi\u00e9n otro rostro, resultado de una cirug\u00eda est\u00e9tica para burlar el seguimiento represivo. Aquella intervenci\u00f3n est\u00e9tica, seg\u00fan se especul\u00f3, fue realizada por el mismo cirujano que hab\u00eda operado al Che Guevara antes de irse a Bolivia. Puede que sea cierto, o no, sin embargo, por la saga a tono de gesta con que se desarrollaba la historia de El Salvador, toda esta \u00e9pica se inscrib\u00eda en el contexto de una \u00e9poca legendaria:&nbsp; especie de fragua de leyenda donde se borraban las fronteras entre la verdad y la ficci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En algo m\u00e1s de un a\u00f1o, Dalton fue hecho prisionero por sus propios compa\u00f1eros y enseguida sometido a un juicio sumario, donde las acusaciones de agente de la CIA se despachaban con el simplismo rampante de una excusa que escond\u00eda la verdadera simiente intolerante del movimiento. A cuatro d\u00edas de su cumplea\u00f1os cuarenta, el 10 de mayo de 1975, fue ejecutado. Los responsables de aquel asesinato llegaron al gobierno en 2009 y, en 2013, decretaron el 14 de mayo como el D\u00eda Nacional de la Poes\u00eda en El Salvador en su honor; sin embargo, sobre los autores de aquella ignominia \u2014algunos de ellos en cargos de importante responsabilidad\u2014 nada se coment\u00f3\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se conoce su asesinato, en Venezuela, Jos\u00e9 Vicente Rangel \u2014entonces diputado por el MAS\u2014 fue uno de los intelectuales y pol\u00edticos nacionales que m\u00e1s alz\u00f3 la voz desde su condici\u00f3n parlamentaria para exigir explicaciones. El mundo de la cultura, encabezado por Miguel Otero Silva y otro grupo de intelectuales, suscribi\u00f3 un documento p\u00fablico denunciando el caso. Su amigo, Julio Cort\u00e1zar, a trav\u00e9s de un art\u00edculo publicado en <em>El Sol de M\u00e9xico<\/em> el 12 de octubre de 1975, manifest\u00f3 su indignaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfPero qu\u00e9 decir frente al cad\u00e1ver de un compa\u00f1ero que no ha sucumbido frente al enemigo com\u00fan, sino que ha sido asesinado turbiamente en el marco de una disensi\u00f3n partidaria, y que sus victimarios pretenden mostrar como un traidor? Estoy hablando del poeta Roque Dalton, asesinado en su pa\u00eds y por compatriotas, no por aquellos que vienen sojuzgando a El Salvador a lo largo de a\u00f1os y a\u00f1os de sangre y de vileza, sino por un grupo de los que pretenden liberarlo en nombre de la libertad y la revoluci\u00f3n. Ignoro \u2014y creo que casi todos los ignoramos\u2014 los detalles precisos de un crimen que sobrepasa en horror a los peores que haya podido cometer el enemigo interno o externo de El Salvador\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n expresaron su rabia reconocidos escritores en varios de sus art\u00edculos y libros a lo largo de varios a\u00f1os, en una persistente denuncia de la impunidad sobre su muerte; entre ellos, Eduardo Galeano y Elena Poniatowska.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la intolerancia cobra cuerpo en quienes se consideran los \u00fanicos depositarios de la verdad que encarnar\u00e1 el para\u00edso del ma\u00f1ana, sus resultados no suelen ser simples tragedias, sino el imperio atroz de la barbarie.<\/p>\n\n\n\n<p>Llueve ahora, y no es sobre mojado, empapa, y mucho, es mayo, cuando escribo, durante la primera andanada del cielo abriendo la temporada, ametralla con furia cada gota, con el \u00edmpetu con que se consagra toda una primera vez, apedrea el tiempo que ya es memoria, polvo de olvido, fragancia lejana, mientras se cierra la noche y un tango se acobarda huyendo de la lengua injuriosa de mi mujer que lo deplora, se descuelga seguro en mi \u00edntima escucha a trav\u00e9s de unos aud\u00edfonos pegados a mis o\u00eddos para no agraviarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s llueva sobre mojado esta historia, como tambi\u00e9n puede que lo haga un tango con su fat\u00eddico trance. Pienso en la tragedia como tema predilecto de los tangos, y asimismo en la orquestada sincron\u00eda de los destinos fatales de una naci\u00f3n \u2014y tambi\u00e9n quiz\u00e1s de toda una regi\u00f3n\u2014, sucesos que ocurren envueltos en una cotidianidad de tan normal continuidad, como si \u00fanicamente esta fuera el exclusivo modo de transcurrir la historia en ellas, sin que les cause asombro el maridaje ins\u00f3lito del espanto del drama con la espor\u00e1dica presencia del glorioso encanto de la vida. Maximiliano Hern\u00e1ndez Mart\u00ednez \u2014el dictador salvadore\u00f1o que orden\u00f3 la matanza de campesinos en 1932\u2014 fue asesinado por su chofer en la placidez de su finca en Honduras, cuando las lluvias de ese 15 de mayo de 1966 ya eran una presencia perenne en la temporada. Un altercado violento debido a reclamos salariales deriv\u00f3 en un arrebato de ira, con diecisiete pu\u00f1aladas clavadas en su cuerpo, para despacharlo de este mundo bajo el sublime arcano de una constelaci\u00f3n de lluvias cayendo sobre la tierra mojada.<\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">Foto: Roque Dalton (sin fecha), colecci\u00f3n Museo de la Palabra y la Imagen. Fuente: https:\/\/dichosdeunbicho.com<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEl juicio sumario que llueve sobre mojado\u201d Edinson Mart\u00ednez \u201cLa \u00faltima vez que vi a Roque, fue en Mosc\u00fa, en mi casa, en 1966. Roque hab\u00eda le\u00eddo El coronel no tiene quien le escriba y pensaba que Garc\u00eda M\u00e1rquez llegar\u00eda a ser un gran escritor\u201d. Eraclio Zepeda. Pr\u00f3logo de Taberna y otros lugares. 1988. \u201cSaint-Just [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":18673,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18672"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18672"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18672\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18674,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18672\/revisions\/18674"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18673"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18672"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18672"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18672"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}