{"id":18620,"date":"2026-06-29T14:14:55","date_gmt":"2026-06-29T18:44:55","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=18620"},"modified":"2026-06-29T14:17:15","modified_gmt":"2026-06-29T18:47:15","slug":"amigos-de-cesar-vallejo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/amigos-de-cesar-vallejo\/","title":{"rendered":"Amigos de C\u00e9sar Vallejo"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Rafael Pineda<\/h4>\n\n\n\n<p>En la revalorizaci\u00f3n de la po\u00e9tica de C\u00e9sar Vallejo, a cuyo estudio multiplica desvelo y entusiasmo una corriente que se generaliza en las ciudades del continente, hallamos, compartiendo un inter\u00e9s literario estricto, la expresi\u00f3n de una comunidad espiritual a la que la visionaria obra del autor peruano suma su b\u00fasqueda fundamental: la presencia del hombre americano universal, la corporizaci\u00f3n de la justicia y la libertad. <\/p>\n\n\n\n<p>La conciencia de esa gestaci\u00f3n, amarga como fue y tr\u00e1gica, la tuvo, como pocos, C\u00e9sar Vallejo, innovador en letra muerta, acicalada y artificiosa; y disidente de festinados pretextos librescos. Vallejo, \u201cnacido en el mayor vac\u00edo\u201d, como \u00e9l escrib\u00eda a prop\u00f3sito de su primer libro, \u201cTrilce\u201d, a Antenor Orrego, mientras el muy aparatoso Jos\u00e9 Santos Chocano lo denunciaba c\u00f3mo\u201cel poeta sin poemas\u201d, reh\u00fasa el fest\u00edn de hueros principados por un pan de miseria como el que crepitaba a las puertas del horno de \u201cLos Heraldos Negros\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Su destino lo emplaza a una experiencia en que le iba humanidad al par que hero\u00edsmo. Aniquila as\u00ed, con aquellos \u201csangrientos golpes\u201d que arremet\u00edan contra su paso, toda probabilidad de reinar para las circunstancias conocidas y envanecidas por el momento; pero, de ese despojamiento gradual que terminar\u00e1 por reducirlo a un pu\u00f1ado de delirio y sacrificio, va a surgir, a pesar de la desolladura, singularmente sereno, el hombre, el sobreviviente de una historia que no exist\u00eda, por oculta y dilatada, antes de su gesti\u00f3n: la presencia ontol\u00f3gica del Nuevo Mundo articulada por su verbo terrible, prof\u00e9tico. <\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa rueda del hambriento\u201d arrastr\u00f3 consigo a Vallejo, y su curso se puede seguir por la mengua de su sangre y la luz que, en su lugar, se aposentaba en su frente, a trav\u00e9s de \u201cLos Heraldos Negros\u201d, \u201cTrilce\u201d y \u201cEspa\u00f1a, Aparta de M\u00ed Este C\u00e1liz\u201d, cuando estos libros son vistos en su conjunto admonitorio m\u00e1s que en separaci\u00f3n de etapas formales inexistentes en su caso.<\/p>\n\n\n\n<p>Vallejo, en efecto, fue integral en la motivaci\u00f3n del hombre, y este hilo pasa por sus manos sin cumplimentar a las convenciones temporales. Pasa, eso s\u00ed, con un rigor que le viene de su fibra inmortal. Cuando Vallejo entrega, corporalmente, la guardia, entra en la muerte de quien a quien, a sabiendas de que lo suyo no es ajeno a aquella disoluci\u00f3n, sino plazo cumplido y culminante de la condici\u00f3n universal.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYa va a venir el d\u00eda, ponte el alma\u201d, avisa el sobreavisado, Vallejo, a la poes\u00eda. Y nace su silencio eterno. Pero tambi\u00e9n su legado de esperanza. Porque Vallejo, para ese entonces, el 15 de abril de 1939, ya ha dilucidado la estimativa del gran dolor que lo hab\u00eda acogotado. Ven\u00eda de la empresa de definir el esp\u00edritu con el gusto de la sangre en la boca, sin pretender melificar su sabor ardiente, fulminante. \u201c\u00a1Perd\u00f3name, Se\u00f1or: qu\u00e9 poco he muerto!\u201d, ped\u00eda, arrepentido, sobre la piedra misericorde a que lo rinde la miseria, la prueba de que su entereza no ceder\u00e1 sino a su propia perpetuaci\u00f3n. Andaba ese hier\u00e1tico, irredento, fantasmal hombre americano que alentaba en C\u00e9sar Vallejo, escrutando el verso, avivando sus fuegos m\u00e1s profundos, excavando su perennidad, para reunir el esp\u00edritu con sus bienes dispersos, los que avent\u00f3 el tiempo a una aparente nada que no es otra cosa que el precio que propone la realidad para pactar. Y Vallejo replica:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hasta cu\u00e1ndo estaremos esperando lo que se nos debe. \u00a1Y en qu\u00e9 recodo estiraremos nuestra pobre rodilla para siempre! Hasta cu\u00e1ndo la cruz que nos alienta no detendr\u00e1 sus remos. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La urgencia de ese encuentro lanza, sobre la poes\u00eda de Vallejo, sobre la literatura americana, recios destellos, y encuentra, a su vez, brav\u00edas verdades de orfandad. \u201cEste cristal es pan no venido todav\u00eda\u201d, admite el poeta, y ratifica la comprobaci\u00f3n de pobreza preguntando: \u201c\u00bfLos soles andan sin yantar?\u201d; para -agregar inmediatamente el complemento de dignidad que engrandece m\u00e1s su misi\u00f3n de inquisitivo destino:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Necesitas comer, pero, me digo,<br>no tengas pena, que no es de pobres<br>la pena, el sollozar junto a su tumba;<br>remi\u00e9ndate, recuerda,<br>conf\u00edo en tu hilo blanco, fuma, pasa lista<br>a tu cadena y gu\u00e1rdala detr\u00e1s de tu retrato.<br>Ya va a venir el d\u00eda, ponte el alma.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y m\u00e1s adelante:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Amado sea<br>el que tiene hambre o sed, pero no tiene<br>hambre con qu\u00e9 saciar su sed,<br>ni sed con qu\u00e9 saciar todas sus hambres.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Siendo \u201cla condici\u00f3n del martirio, carn\u00edvora, voraz\u201d\u201d, como era la del suyo, Vallejo trasmuta en alusiones imperiosas, constantemente, la calidad de su b\u00fasqueda espiritual. Y lo que en un momento acept\u00f3 variante de ultra\u00edsmo y dada\u00edsmo, su lenguaje \u00f3ntico, super\u00f3 rodeos y circunloquios literarios, y el impulso de tan aguda problem\u00e1tica universal hizo lo dem\u00e1s: incorpor\u00f3 la \u201ccarne de llanto, la fruta de gemido\u201d\u201d, y acentu\u00f3 la esencia human\u00edstica del poeta. Vallejo culmina con la demarcaci\u00f3n entre pasado y presente, entre noci\u00f3n y realidad, entre nostalgia y acci\u00f3n. El \u201chambre\u201d de su poes\u00eda ya no es de pobre. Es la de una conciencia hist\u00f3rica revelada a s\u00ed misma. <\/p>\n\n\n\n<p>De su poes\u00eda nacen, como consecuencia, pueblos de palabras infinitas. La anunciaci\u00f3n del hombre convoca a un mundo que ahora es m\u00e1s altivo porque se ha hecho conocimiento com\u00fan, descifrado por Vallejo; grandeza y compromiso inaplazable.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/rafael-pineda\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Texto publicado en el n\u00famero 136 de la Revista Nacional de Cultura con motivo de la creaci\u00f3n de la Sociedad Venezolana de Amigos de C\u00e9sar Vallejo (31 de octubre de 1959). Fue electo Presidente de la misma, el poeta Jos\u00e9 Ram\u00f3n Medina. La imagen corresponde al busto de C\u00e9sar Vallejo, por el escultor Valmore Carrero Murillo (fuente: https:\/\/estatuasdecaracas.blogspot.com).<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rafael Pineda En la revalorizaci\u00f3n de la po\u00e9tica de C\u00e9sar Vallejo, a cuyo estudio multiplica desvelo y entusiasmo una corriente que se generaliza en las ciudades del continente, hallamos, compartiendo un inter\u00e9s literario estricto, la expresi\u00f3n de una comunidad espiritual a la que la visionaria obra del autor peruano suma su b\u00fasqueda fundamental: la presencia [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":18637,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18620"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18620"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18620\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18639,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18620\/revisions\/18639"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18637"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18620"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18620"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18620"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}