{"id":18606,"date":"2026-06-15T15:05:03","date_gmt":"2026-06-15T19:35:03","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=18606"},"modified":"2026-06-15T15:08:02","modified_gmt":"2026-06-15T19:38:02","slug":"el-espacio-desplazado-en-tres-novelas-venezolanas-contemporaneas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-espacio-desplazado-en-tres-novelas-venezolanas-contemporaneas\/","title":{"rendered":"El espacio desplazado en tres novelas venezolanas contempor\u00e1neas"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Liliana Lara<\/h4>\n\n\n\n<p>Me interesa abordar aqu\u00ed la noci\u00f3n de espacio narrativo en tres novelas contempor\u00e1neas, escritas por autores venezolanos migrantes, que tienen en com\u00fan el hecho de que sus acciones ocurren en un pa\u00eds no nombrado, pero con fuertes reminiscencias a Venezuela. Las obras que estudiar\u00e9 son Mujeres que matan (2019), de Alberto Barrera Tyzska; Ficciones asesinas (2021), de Krina Ber; y El tercer pa\u00eds (2021), de Karina Sainz Borgo. Estas novelas fueron publicadas en un per\u00edodo de tiempo cercano y en medio de un contexto marcado por una fuerte crisis social y pol\u00edtica en Venezuela. La pregunta central que quiero contestar es si est\u00e1 situaci\u00f3n hist\u00f3rico-contextual tiene implicaciones en el hecho de que las tres novelas eligen situar la historia en una especie de espacio \u2013 limbo, as\u00ed como el alcance de este espacio desplazado como met\u00e1fora de la crisis actual venezolana. Para responder esta pregunta abordar\u00e9 la noci\u00f3n de espacio desde tres perspectivas no excluyentes, a saber: a.-El espacio del texto: referido a la forma espacial de la organizaci\u00f3n del texto en s\u00ed mismo (nivel sint\u00e1ctico). b.-El espacio en el texto: es el escenario de la trama (nivel sem\u00e1ntico) c.- Espacio alrededor del texto: el espacio real, tanto de producci\u00f3n como de recepci\u00f3n de la obra (nivel pragm\u00e1tico).<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro del corpus narrativo relacionado directa o indirectamente con el tema de la migraci\u00f3n escrito por autores venezolanos en los \u00faltimos a\u00f1os, la representaci\u00f3n del espacio narrativo se ha visto problematizada por el traslado y el movimiento en el que se encuentran estos autores, o por la lejan\u00eda f\u00edsica y metaf\u00edsica de una Venezuela que se percibe fracturada, en cada caso con distintas resonancias. Pienso que no es casual que en los \u00faltimos cinco a\u00f1os, por ejemplo, hayan sido publicados textos narrativos en los que el espacio en el que ocurren las acciones, con claras reminiscencias a Venezuela, no es nombrado directamente, como ocurre en las novelas que abordar\u00e9, pero seguramente en algunas otras m\u00e1s. As\u00ed como tambi\u00e9n, algunos autores han hecho declaraciones acerca de su cada vez m\u00e1s complicada capacidad de referir el espacio venezolano en sus textos narrativos, tal como lo hizo Fedosy Santaella, por ejemplo, en una ponencia presentada en Lasa \u2013 Venezuela, en junio de 2021 (y m\u00e1s tarde publicada en el portal Prodavinci) en la que pon\u00eda de manifiesto su necesidad de ubicar las historias de los cuentos y novelas que estaba escribiendo en la actualidad en un espacio indefinido, casi fant\u00e1stico, m\u00e1s parecido a Jap\u00f3n, que a alg\u00fan pa\u00eds latinoamericano. Santaella atribu\u00eda este fen\u00f3meno a la sensaci\u00f3n de ruptura que ha marcado su salida del pa\u00eds:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Tengo un par de novelas donde Venezuela est\u00e1 presente, pero, sin el pa\u00eds, tan solo de tel\u00f3n de fondo, me centro en la intimidad de los personajes y, sobre todo, me apiado de ellos, les busco una salida, un salvavidas, una isla en medio de la oscuridad y del mal. Porque, eso s\u00ed, la presencia del mal, en todos estos textos es enorme, insoslayable. Luego he comenzado a trabajar otros \u2013cuentos y una novela\u2013 en los que me he ido totalmente lejos del pa\u00eds. No lo nombro ni tampoco hay en ellos personajes venezolanos. Quiz\u00e1s, como una reacci\u00f3n contraria a lo antes dicho, mis nuevas historias transcurren en una tierra inventada. Algunas veces es un bosque, otras en un pa\u00eds parecido a Jap\u00f3n pero que no es Jap\u00f3n. Eso s\u00ed, siento que estos textos, al igual que los otros que he referido, buscan la poes\u00eda, la belleza en medio del caos y del mal, y son, en cierta manera, tristes, profundamente tristes.<\/em> (SANTAELLA, 2021, online)<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan se desprende de este comentario, Venezuela como referente de su obra ha comenzado a significar un peso y una complicaci\u00f3n para Santaella. La presencia del \u201cmal\u201d pareciera estar asociada tambi\u00e9n a esta problem\u00e1tica espacial, pero volver\u00e9 a este punto m\u00e1s adelante. Lo cierto es que est\u00e1 b\u00fasqueda de anulaci\u00f3n del espacio venezolano en el texto literario, bien sea por la insistencia en el espacio \u00edntimo o por la ubicaci\u00f3n de la an\u00e9cdota en una \u201ctierra inventada\u201d, podr\u00eda responder a muchas razones, algunas est\u00e9ticas, es cierto, pero en mi opini\u00f3n hay aqu\u00ed tambi\u00e9n razones pol\u00edticas \u00edntimamente ligadas al contexto de escritura, es decir, el espacio cultural y geogr\u00e1fico de producci\u00f3n de la obra, o lo que he llamado espacio alrededor del texto. En el caso tanto de Santaella, como de Barrera Tyszka y Sainz Borgo, a pesar de que el espacio de producci\u00f3n de sus obras est\u00e1 fuera de Venezuela (dos autores escriben desde M\u00e9xico y una desde Espa\u00f1a), sus ojos est\u00e1n puestos en este pa\u00eds. En el caso de Ber, ella se encuentra en Venezuela y generalmente aborda los espacios de su periplo biogr\u00e1fico en su escritura (Venezuela, Israel, Polonia, entre otros). Sea como fuere, el referente venezolano est\u00e1 problematizado en estas obras por razones que en mi opini\u00f3n van m\u00e1s all\u00e1 de la b\u00fasqueda est\u00e9tica y que se conectan evidentemente con la situaci\u00f3n del pa\u00eds. Por otro lado, al ubicar las historias en un pa\u00eds no nombrado, adem\u00e1s de dar una cualidad universal a la problem\u00e1tica referida, se est\u00e1 nombrando desde la ausencia. Hay aqu\u00ed un vac\u00edo que comunica, en cada caso de distinta manera, seg\u00fan explicar\u00e9 m\u00e1s adelante.<\/p>\n\n\n\n<p>La creaci\u00f3n de espacios novelescos est\u00e1 \u00edntimamente relacionada con los cambios hist\u00f3ricos, tal como ha mostrado Mija\u00edl Bajt\u00edn (1989) en su estudio precursor sobre el papel del tiempo y el espacio en la novela. En su opini\u00f3n, los modelos espaciales efectivizados en los textos literarios buscan su expresi\u00f3n en los grandes paradigmas que la \u00e9poca ofrece. As\u00ed, la comprensi\u00f3n del espacio que posee un autor determinado se puede apreciar en su texto. Esta puede establecer una relaci\u00f3n de di\u00e1logo o de negaci\u00f3n de la concepci\u00f3n del espacio imperante en su \u00e9poca. Bajt\u00edn estudia la relaci\u00f3n entre el mundo representado y el mundo real, no sin antes puntualizar que no se puede mezclar o fusionar el mundo configurado en el texto con el creador de ese mundo. No obstante, no deja de advertir que ambos est\u00e1n estrechamente ligados y en constante intercambio. Siguiendo esta l\u00ednea, Bajt\u00edn ha postulado la noci\u00f3n de cronotopo creador \u201cen el que tiene lugar ese intercambio entre la obra y la vida\u201d (p. 404). Este cronotopo del autor permite establecer un v\u00ednculo entre la concepci\u00f3n del espacio de la \u00e9poca, en el que se encuentra inmerso un autor y el espacio narrativo que este construye en su obra.<\/p>\n\n\n\n<p>La construcci\u00f3n del espacio novelesco de estas tres obras est\u00e1 ciertamente ligada, en mi opini\u00f3n, al momento hist\u00f3rico en el que han sido escritas. Las tres fueron publicadas en un per\u00edodo de tiempo cercano (de 2019 a 2021) y, cada una con matices diferentes, relatan an\u00e9cdotas situadas en un lugar innombrado que sin embargo se caracteriza meticulosamente a trav\u00e9s de descripciones detalladas que a todas luces aluden a un referente claro. El espacio, en tanto ambiente y atm\u00f3sfera que rodea las an\u00e9cdotas, lleva a cabo un papel fundamental en el moldeado de las acciones en estas tres obras, seg\u00fan veremos. El hecho de no nombrar el referente geogr\u00e1fico abre el espectro de las significaciones y le otorga una fuerza metaf\u00f3rica a la an\u00e9cdota que es necesario indagar. En todo caso, se trata de una met\u00e1fora en ausencia, en la que el t\u00e9rmino comparado, que se elude, es Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, el espacio narrativo de textos escritos por autores migrantes venezolanos contempor\u00e1neos se est\u00e1 construyendo desde una muy interesante problematizaci\u00f3n y creo que es necesario detenerse a pensar en las repercusiones de este hecho. Como hemos se\u00f1alado en el pr\u00f3logo de la antolog\u00eda de relatos sobre la migraci\u00f3n venezolana que compilamos Katie Brown, Raquel Rivas Rojas y yo (2021), en la mayor\u00eda de estos relatos se problematiza el espacio que soporta la an\u00e9cdota. En muchos casos se relata desde o sobre lugares desdibujados (abundan las casas y cosas abandonadas). En otros textos se superponen los lugares dejados atr\u00e1s y los nuevos lugares de arraigo. Muchos de estos relatos se desarrollan en espacios cerrados y por tanto opresivos, o bien espacios p\u00fablicos (que resaltan la extranjeridad). Algunos otros ocurren en espacios de transici\u00f3n (especie de umbrales que conducen hacia otra vida).<\/p>\n\n\n\n<p>En las obras que me ocupan el espacio referencial se presenta como \u00e1mbito conocido, pero a un mismo tiempo ins\u00f3lito y perturbador. Desprovistos de asideros geogr\u00e1ficos, los espacios en estos textos llevan al lector al centro de la paradoja conformada por un vac\u00edo, extra\u00f1amente muy habitado, pero esto debe ser explicado con detenimiento.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un espacio fantasma. Mujeres que matan, de Alberto Barrera Tyszka<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Alberto Barrera Tyszka es uno de los autores venezolanos contempor\u00e1neos m\u00e1s reconocidos a nivel mundial. Nacido en Caracas, en 1966, tiene es su haber premios importantes, como el Herralde y el Tusquet, ha sido traducido a muchos idiomas, y actualmente vive en M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>Ha se\u00f1alado Raquel Rivas Rojas (2020) que, aunque Barrera Tyszka vive en M\u00e9xico desde hace un tiempo, su literatura sol\u00eda referir el espacio y en el imaginario venezolanos, cosa que no ocurre en la novela Mujeres que matan:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Sus textos pod\u00edan leerse como cr\u00f3nicas de actualidad, y de hecho as\u00ed fueron le\u00eddos con demasiada frecuencia. Pero en el caso de esta novela, el mismo Barrera ha reconocido en distintas entrevistas que su intenci\u00f3n hab\u00eda sido, en un principio, ubicar la historia en M\u00e9xico y alejarse de los referentes venezolanos. Hasta que se dio cuenta de que la historia no le funcionaba. Entonces opt\u00f3 por ubicarla en una ciudad que no se nombra, un lugar que \u201cd\u00eda a d\u00eda se desplomaba con puntual rigurosidad, como si siguiera un programa de gobierno\u201d, donde vivir es como \u201cjugar a la ruleta rusa\u201d. <\/em>(RIVAS ROJAS, 2020, online)<\/p>\n\n\n\n<p>De modo que Venezuela est\u00e1 en estas p\u00e1ginas, pero de una manera m\u00e1s compleja. El ep\u00edgrafe que abre esta novela anticipa esta ausencia espacial: \u201cPero \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 mi casa y d\u00f3nde mi cordura?\u201d reza el verso de Anna Ajm\u00e1tova, trayendo dos elementos claves para la lectura que propongo: la casa y la cordura, que en esta met\u00e1fora extendida se encuentran ligadas, pero tambi\u00e9n extraviadas. Se indaga por el lugar y la existencia, tanto de una como de la otra, especies de centros perdidos. El pa\u00eds reflejado en esta novela no solo carece de nombre, sino que pareciera ser una casa desdibujada y desaparecida, al mismo tiempo que ha desaparecido el juicio de quienes lo habitan y gobiernan. Quienes lo habitan deambulan entre la apat\u00eda, el hambre y la rabia. Quienes lo gobiernan promueven un discurso disociado y manipulador caracter\u00edstico de los reg\u00edmenes totalitarios. <\/p>\n\n\n\n<p>Esta novela se inicia con el suicidio de Magaly Jim\u00e9nez, y la posterior investigaci\u00f3n de sus causas por parte de Sebasti\u00e1n, su hijo. Como en toda novela policial, la investigaci\u00f3n es el centro de la trama y a lo largo de \u00e9sta el hijo va descubriendo tambi\u00e9n aspectos que desconoc\u00eda de su madre, entre ellos un club de lectura en el que ella participaba y que es central para comprender los acontecimientos pasados que cincelaron el suicidio. Este club de lectura, en medio de una realidad terrible, se constituye en refugio de un grupo de mujeres que han sufrido de alguna manera los embates de la violencia estatal y social que las rodea, pero tambi\u00e9n es a su vez un disparador de acontecimientos violentos. La novela se desarrolla en un pa\u00eds que nunca es nombrado por el narrador en tercera persona, pero que al lector no le quedar\u00e1 ninguna duda de que se trata de la Venezuela contempor\u00e1nea.<\/p>\n\n\n\n<p>La escena del suicidio de Magali Jim\u00e9nez est\u00e1 rodeada del perenne malestar social que caracteriza a ese pa\u00eds innombrado: \u201cAfuera ya hab\u00eda ruido de bocinas, un barullo de fondo. Tal vez nuevamente hab\u00eda gente improvisando barricadas y trancando calles\u201d (BARRERA TYSZKA, 2019). Mientras que luego, en unos p\u00e1rrafos m\u00e1s adelante, en la televisi\u00f3n aparece un general diciendo que todo est\u00e1 en orden. El pa\u00eds, entonces, est\u00e1 afuera, es un rumor lejano de disparos y protestas sobre las que la televisi\u00f3n (manejada por el poder) no da cuenta, pero que de igual manera se cuela en el espacio privado y en la tragedia individual. Esta situaci\u00f3n es, en todo caso, la causa de la depresi\u00f3n y el posterior suicidio de esta mujer, como se descubre en el transcurso de la novela.<\/p>\n\n\n\n<p>La notoria ausencia del nombre del pa\u00eds se transforma, de este modo en una presencia fantasmal y aporta una lectura que va m\u00e1s all\u00e1 del espacio en el texto, conectando inevitablemente este hecho al espacio alrededor del texto, el espacio de su producci\u00f3n. El autor ha hablado directamente de la elecci\u00f3n de esta modalidad de presentar el espacio, tal como ha se\u00f1alado Rivas Rojas (2020), dejando clara una posici\u00f3n est\u00e9tica, por supuesto, pero tambi\u00e9n la imposibilidad de situar sus historias en otros contextos por no poder desprenderse del imaginario venezolano. No obstante, de igual manera elude la menci\u00f3n del pa\u00eds. En mi opini\u00f3n, esta contradicci\u00f3n entre el no nombrar y el seguir apegado al imaginario venezolano habla de una incomodidad, de un movimiento doble de fuerzas contrarias de apego y desapego.  <\/p>\n\n\n\n<p>En lo referente al espacio en el texto, este \u201cespacio fantasmal\u201d aparece en la novela en dos sentidos: primero que nada, como ya he dicho, por la elusi\u00f3n del referente geogr\u00e1fico, por la ausencia de la marca identitaria que otorga un nombre y su consiguiente concreci\u00f3n geogr\u00e1fica en coordenadas claras. Sin embargo, es una especie de \u201cdesterritorializaci\u00f3n\u201d muy territorializada, pues es evidente en cada l\u00ednea que la novela ocurre en Venezuela. Un fantasma que no se materializa, pero cuya presencia es innegable. Por otra parte, este espacio espectral se concretiza en las descripciones que esbozan un espacio signado por el abandono. La vida ha pasado por all\u00ed, pero ahora solo quedan despojos:<\/p>\n\n\n\n<p><em>La ciudad parec\u00eda estar llena de zombis o de fantasmas, deambulando, caminando sin sentido, en cualquier direcci\u00f3n. Muchas calles estaban vac\u00edas. Otras, llenas de gente esperando su turno frente a un mercado o una farmacia. Era com\u00fan encontrarse a personas hurgando entre las bolsas de basura, buscando comida.<\/em> (BARRERA TYSZKA, 2019)<\/p>\n\n\n\n<p>La ciudad se derrumba en c\u00e1mara lenta, cada vez hay menos tr\u00e1fico, menos gente, m\u00e1s oscuridad, la mayor\u00eda de los edificios est\u00e1n habitados a medias. Una ciudad en la que el racionamiento ha obligado a cambiar los horarios y las rutinas de las personas, y en la que ya no se puede salir de noche. Para Magaly Jim\u00e9nez el espacio que la rodeaba se encontraba en un doloroso proceso de abandono, no s\u00f3lo en sus infraestructuras, sino tambi\u00e9n por lenta huida de sus habitantes. Mientras que para Sebasti\u00e1n el paisaje urbano estaba desvencijado y agotado. Para la mayor\u00eda de los habitantes\/personajes de esta novela aquella: \u201cno era una ciudad sino una muerte disfrazada de calles y edificios\u2026\u201d (BARRERA TYSZKA, 2019)<\/p>\n\n\n\n<p>Al suprimir las referencias a Caracas y a Venezuela en general, la historia adquiere un tono simb\u00f3lico pues se abre a un referente m\u00e1s amplio y se conecta, adem\u00e1s, con el g\u00e9nero dist\u00f3pico. Evidentemente, se trata de un espacio dist\u00f3pico caracter\u00edstico de las obras del tipo sociopol\u00edtico que reflejan mundos regidos por reg\u00edmenes dictatoriales, en los que el sujeto ha sido despojado de su humanidad y libre albedr\u00edo. En la novela de Barrera Tyszka, ese r\u00e9gimen est\u00e1 representado por el \u201cAlto Mando\u201d, una especie de estado orweliano con una forma de gobierno basada en la propaganda, la desinformaci\u00f3n, la anulaci\u00f3n de las disidencias y la tortura: \u201c\u00bfQui\u00e9n era el Alto Mando? Nadie parec\u00eda saberlo. \u00bfQu\u00e9 era? Era una voz acompa\u00f1ada de muchos hombres con armas. \u00bfD\u00f3nde estaba? En todos lados\u201d (BARRERA TYSZKA, 2019,). Esa voz, rodeada de un ej\u00e9rcito, proclama que la violencia y el hambre que cubre las calles no es real, sino ficciones ideadas por enemigos internos o externos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese \u201cAlto Mando\u201d es una \u201cf\u00e1brica de producir verdades\u201d (BARRERA TYSZKA, 2019), innumerables, desechables, simplificadoras. Y en ese contexto aparece la lectura, y el complejo discurso de la literatura, como refugio. Hay en esta novela una interesante batalla entre discursos (dogm\u00e1ticos, propagand\u00edsticos, literarios y de g\u00e9neros menos apreciados como el de la autoayuda). Los clubes de lectura aparecen en la ciudad como \u201cuna suerte de trincheras ante la cotidiana expansi\u00f3n del caos\u201d (BARRERA TYSZKA, 2019) El espacio de la lectura se transforma en un espacio subversivo en medio de un contexto de opresi\u00f3n y violencia. All\u00ed encuentran refugio el grupo de mujeres de esta novela, y all\u00ed tambi\u00e9n consiguen un disparador para llevar a cabo sus distintas venganzas. Ya en las primeras p\u00e1ginas el narrador dice de manera premonitoria que toda mujer tiene un crimen pendiente. El primer crimen ocurre por accidente, los siguientes ser\u00e1n premeditados y conducidos por las propuestas del libro de autoayuda que se cuela en el club de lectura, cuyo discurso pareciera triunfar en esa batalla de discursos a la que me refer\u00ed antes. Si en el libro de la autora ficticia Alma Brice\u00f1o, Te dar\u00eda mi vida, pero la estoy usando, la mujer debe tomar las riendas de su vida, es precisamente eso lo que terminan haciendo estas mujeres para encontrar un poco de justicia en medio del caos. Llevando as\u00ed a extremos insospechados el discurso de autoayuda que implica la autodeterminaci\u00f3n y el empoderamiento.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un espacio c\u00e1rcel. Ficciones asesinas, de Krina Ber<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ya en la novela de Barrera Tyska se prefiguraba la imagen de un pa\u00eds habitado por personas mayores y por quienes no pueden irse a ning\u00fan lado huyendo de la crisis social y econ\u00f3mica, y este mismo t\u00f3pico es llevado a sus \u00faltimas consecuencias en Ficciones asesinas (2021), de Krina Ber. Antes de comenzar con el an\u00e1lisis de esta novela, quisiera detenerme en algunos aspectos comunes que tienen estas dos obras, adem\u00e1s del ya mencionado. Ambas novelas se inscriben en el g\u00e9nero del policial y tienen como uno de sus centros la investigaci\u00f3n acerca de un suicidio que pareciera ser en realidad un asesinato. As\u00ed, la muerte en ambas asoma desde los t\u00edtulos y marca la an\u00e9cdota desde el inicio. Un Estado autoritario rige con firmeza y manipulaciones la vida de las personas tanto en la novela de Barrera Tyszka como en la de Ber. Adem\u00e1s, la ficci\u00f3n es la madeja desde la cual se tejen las diversas realidades fabricadas por las instancias del poder para tapar o negar lo que ocurre. Es decir, en ambas el formato de la distop\u00eda sociopol\u00edtica marca la pauta. Y, por supuesto, el periplo vital de los personajes transcurre en un pa\u00eds que no se nombra, caracterizado por el deterioro, la carencia, el racionamiento, las rutinas de sus habitantes que han sido cambiadas debido a la crisis que los rodea, la oscuridad real y metaf\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p>En las narraciones de Krina Ber (1948) \u2013nacida en Polonia, criada en Israel y finalmente radicada en Venezuela\u2013 generalmente el espacio caraque\u00f1o es recreado desde la extra\u00f1eza y la meticulosidad, y en \u00e9l conviven otros espacios convocados por la memoria. Sin embargo, en esta novela Caracas pierde su nombre y se transforma en una monstruosa ciudad dist\u00f3pica dividida en \u201czonas\u201d numeradas, por cuyas entra\u00f1as corre un sistema de metro infernal, y en la que los servicios de luz y agua fallan, los alimentos escasean, la burocracia expande sus tent\u00e1culos enfermizamente, y abundan las \u201cpruebas de lealtad\u201d por las que las personas deben pasar para no perder los m\u00e1s b\u00e1sicos derechos ciudadanos. Aunque algunas calles conservan nombres que las conectan con calles y avenidas reales del tejido urbano de la capital venezolana, como las avenidas Solano, Las Palmas, Libertador, la calle Pascual Navarro, etc., todo referente geogr\u00e1fico referido a la ciudad o el pa\u00eds es evitado.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta novela, que gan\u00f3 el premio Premio Anual Transgen\u00e9rico de la Fundaci\u00f3n para la cultura urbana en el a\u00f1o 2019, est\u00e1 constituida por el diario de la protagonista intercalado dentro de la narraci\u00f3n de un narrador aparentemente omnisciente, y relata, entre otras cosas, la historia de amor de edad madura entre Elizabeth Rosenberg (ex &#8211; escritora) y Luca Bambino (ex &#8211; detective), enmarcada en un contexto opresivo y dictatorial en el que van ocurriendo una serie de muertes de personas ancianas debido a supuestos accidentes. Adem\u00e1s del diario intercalado en la narraci\u00f3n, el espacio en el texto est\u00e1 constituido tambi\u00e9n por las voces de los vecinos del conjunto residencial en el que viven los protagonistas que desde mensajes en las redes sociales o en los grupos de Whatsapp vecinales van relatando, opinando, agregando datos, remitiendo as\u00ed a las voces de un coro griego, en este caso, contempor\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p>La novela comienza con el aparente suicidio de Ambrosio Garza, anciano parapl\u00e9jico que es cuidado por la sobrina de Elizabeth, quien se transforma en la principal sospechosa ante los ojos de los vecinos, pero no ante las autoridades, a quienes no les interesa la investigaci\u00f3n de estos casos. El pa\u00eds est\u00e1 gobernado por GOB, un sistema autoritario que se vale de los m\u00e1s retorcidos procedimientos para mantener cautiva a la poblaci\u00f3n de aquel pa\u00eds innombrado, luego del llamado \u201cGran \u00c9xodo\u201d en el que un gran n\u00famero de personas huyeron de la crisis, el hambre y la decadencia que reina en aquel lugar. Por una extra\u00f1a ley tanto las personas menores de veinte a\u00f1os como las mayores de setenta necesitan personas que funjan como tutores. Estos tutores no tienen permiso de salir del pa\u00eds, de modo que muchos padres dejan a sus hijos menores a cargo de sus abuelos mayores para poder emigrar en busca de una mejor\u00eda econ\u00f3mica para poder mantener por medio de remesas a sus hijos y padres que se han quedado en el pa\u00eds. As\u00ed que el pa\u00eds se llena de ni\u00f1os y viejos, mientras las personas de mediana edad est\u00e1n afuera. Al llegar a la mayor\u00eda de edad, los j\u00f3venes deben convertirse en tutores de los ancianos. De esta manera el pa\u00eds se convierte en una c\u00e1rcel de la que es imposible salir. A GOB le interesa una poblaci\u00f3n joven y al parecer ha encontrado una forma enrevesada de deshacerse de los ancianos y de amarrar a la juventud a trav\u00e9s de la culpa.<\/p>\n\n\n\n<p>La calidad de \u201cex\u201d presente en la caracterizaci\u00f3n de las profesiones de los dos protagonistas los ubica en un espacio marginal desde el cual observan la realidad con una mirada inquisitiva, pero problematizada por la pregunta existencial sobre las capacidades propias y la relevancia en el presente. Ambos sienten que se encuen tran en un espacio vital cada vez m\u00e1s comprimido y, adem\u00e1s, con una percepci\u00f3n defectuosa de la realidad: \u201cBet se hab\u00eda entrenado para reducir cada vez m\u00e1s su percepci\u00f3n de la realidad, demasiado deprimente para soportarla con total lucidez\u201d (BER, 2021). Para el ex &#8211; detective, la realidad se pluraliza en las m\u00faltiples ramificaciones de su enfermedad mental.<\/p>\n\n\n\n<p>De modo que la realidad es un constructo del estado, de las posibles paranoias de los personajes, del coro de las redes sociales. Un terreno movedizo desde el cual Elizabeth, la ex &#8211; escritora, se pregunta constantemente acerca de las fronteras porosas de lo real: \u201cNo pretendo documentar la realidad, por m\u00e1s que lo intente s\u00e9 que estar\u00eda inventando\u201d (BER, 2021). Su silencio como escritora se debe precisamente a la incapacidad de referir: contar o no el deterioro, convertirse en una voz m\u00e1s de las tantas que relatan en diversas plataformas de comunicaci\u00f3n alternativa las calamidades del presente, o hacer ficci\u00f3n pura. \u00bfQu\u00e9 debe escribir un escritor en medio de esta situaci\u00f3n? \u00bfAcaso debe ser parte de esa literatura del momento que \u201cse vende muy bien entre nuestros compatriotas expatriados\u201d? (BER, 2021). Tales son algunas de las preguntas que paralizan la labor creativa de la personaje.<\/p>\n\n\n\n<p>El espacio del relato es espec\u00edficamente el espacio del conjunto residencial Mayoral, un microuniverso encapsulado en el espacio de una ciudad innombrada y de un pa\u00eds que se ha convertido en una c\u00e1rcel. El espacio del conjunto residencial es una constante en otras narraciones de esta autora, pero en estas p\u00e1ginas est\u00e1 descrito bajo el tamiz de lo dist\u00f3pico. Seg\u00fan Carmen Bellet Sanfeliu (2007), este tipo de urbanizaciones cerradas son complejos residenciales que disponen de servicios gestionados de manera privada y que est\u00e1n separados de la ciudad por vallas o muros, lo que implica que el acceso a ellos es controlado. Son especies de mundos paralelos, un espacio ut\u00f3pico \u2013una heterotop\u00eda, en palabras de Foucault (1995)\u2013, un espacio de simulaci\u00f3n: lo urbano sin ciudad, o, por el contrario, lo campestre en medio de la urbe. Sin embargo, el conjunto residencial en el que se desarrollan la gran parte de las acciones de Ficciones asesinas ha sido invadido por el afuera apabullante, como he se\u00f1alado, pues las carencias que lo rodean se repiten con igual intensidad adentro. Ya no es totalmente un espacio de protecci\u00f3n y ha perdido su condici\u00f3n de espacio privado, pues ha sido \u201cestatizado\u201d y GOB exige impuestos inveros\u00edmiles para que sus habitantes puedan seguir viviendo all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>El pa\u00eds sin nombre es una gran c\u00e1rcel para sus habitantes. La sensaci\u00f3n de prisi\u00f3n se expresa en las palabras de la protagonista con una imagen muy reveladora cuando se\u00f1ala que vive en un manicomio con muros adornados por falsas ventanas. El espacio c\u00e1rcel implica el insularismo, el aislamiento, las tentativas de homogeneizaci\u00f3n de la sociedad, el control. Un manicomio en el que se pretende aplanar el pensamiento. Una c\u00e1rcel en la que pululan ficciones: \u201cToda esta puta realidad es ficci\u00f3n: lo que se sabe de ella en el exterior, lo que se publica, lo que se pregona sobre ella d\u00eda tras d\u00eda en las emisoras nacionales\u2026\u201d (BER, 2021), se\u00f1ala Elizabeth. Son estas ficciones las falsas ventanas a las que ella se refiere al principio. Ficciones, precisamente, que matan todo intento de escapar, de rebeli\u00f3n, de vida. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un espacio p\u00e1ramo. El tercer pa\u00eds, de Karina Sainz Borgo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las novelas analizadas anteriormente ubican sus historias en el espacio urbano, en una ciudad dist\u00f3pica que recuerda a Caracas, mientras que en la novela que analizar\u00e9 ahora el espacio por el que transcurre la vida de los personajes es rural. El tercer pa\u00eds (2021) se desarrolla en una tierra alejada de la urbe y de las leyes, o con leyes propias, que recuerda a la frontera entre Colombia y Venezuela, pero que en palabras de la autora puede ser cualquier frontera, pues todas tienen elementos en com\u00fan, independientemente de donde se encuentren (SAINZ BORGO, 2021b). En todo caso, en mi opini\u00f3n no cabe dudas de que se trata de una frontera latinoamericana (debido a que tambi\u00e9n se relatan en estas p\u00e1ginas ciertas costumbres culturales referidas a bailes y m\u00fasica muy parecida a la venezolana y colombiana) que en cierto modo ha sido reescrita desde el extra\u00f1amiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Karina Sainz Borgo naci\u00f3 en Caracas, en 1982, es periodista y vive en Espa\u00f1a desde hace muchos a\u00f1os. Ha gozado de gran \u00e9xito a nivel internacional a partir de la publicaci\u00f3n de su primera novela, La hija de la espa\u00f1ola (2019). El tercer pa\u00eds (2021) es su segunda novela.<\/p>\n\n\n\n<p>Tres ep\u00edgrafes marcan las filiaciones literarias con las que desea conectarse esta narraci\u00f3n, el primero es un fragmento de Pedro P\u00e1ramo, de Juan Rulfo, texto al que la novela hace un claro homenaje en varios niveles, pero me interesa resaltar aqu\u00ed el nivel espacial. Los lugares en los que transcurre esta historia guardan mucha similitud con Comala, ese paraje imaginado por Rulfo y que junto al Macondo de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez y a Santa Mar\u00eda de Juan Carlos Onetti, forman parte de la geograf\u00eda ficcional y emblem\u00e1tica del imaginario literario latinoamericano. El territorio ficticio en el que se ubica la novela es una franja entre las sierras oriental y occidental de un pa\u00eds no nombrado, donde se encuentran los pueblos ficcionales llamados Sangre de Cristo y Mezquite, as\u00ed como tambi\u00e9n el mercado clandestino Cuca\u00f1a y el cementerio ilegal que lleva por nombre \u201cEl tercer pa\u00eds\u201d ubicado en un territorio denominado Las Tolvaneras, que como su nombre lo indica es zona de polvo y remolinos. Un espacio p\u00e1ramo, seg\u00fan veremos, tomando la noci\u00f3n de \u201cp\u00e1ramo\u201d en el sentido geomorfol\u00f3gico del t\u00e9rmino, con su acepci\u00f3n m\u00e1s cercana a la de la geograf\u00eda castiza o centroamericana, y no al p\u00e1ramo andino.<\/p>\n\n\n\n<p>El p\u00e1ramo aqu\u00ed est\u00e1 caracterizado por la sequedad, la polvareda, la infertilidad de un espacio entre fronteras, lugar de paso, de tr\u00e1fico de personas y mercanc\u00eda, de provisionalidad en el que sin embargo algunos se han ido quedando. Este espacio est\u00e1 habitado por grupos paramilitares, algunos lugare\u00f1os y personas que quieren salir, cruzar a otro pa\u00eds, huyendo de una peste que trae la desmemoria. Estos \u201ccaminantes\u201d, por cierto, remiten a un episodio de la historia venezolana contempor\u00e1nea: los caminantes que salen de este pa\u00eds con apenas lo que llevan puesto, quienes cruzan la frontera con Colombia, huyendo de la crisis econ\u00f3mica y social. Aunque es cierto que tambi\u00e9n remiten a todos los caminantes latinoamericanos o africanos que est\u00e1n constantemente cruzando fronteras para entrar como ilegales a pa\u00edses que les ofrezcan mayores posibilidades.<\/p>\n\n\n\n<p>La desterritorializaci\u00f3n espacial va acompa\u00f1ada por una desterritorializaci\u00f3n de la lengua en la que relata la historia la narradora en primera persona protagonista, Angustias Romero, pues se trata de un espa\u00f1ol que tiene un vaiv\u00e9n entre sus diversas variantes, que va de lo \u201clatinoamericano\u201d a lo castizo. Este pan-espa\u00f1ol acent\u00faa la indeterminaci\u00f3n espacial del texto.<\/p>\n\n\n\n<p>La geograf\u00eda imaginaria de esta novela est\u00e1 llena de referentes latinoamericanos, con muy fuertes reminiscencias al territorio venezolano, pero tambi\u00e9n espa\u00f1oles y del \u00e1mbito mitol\u00f3gico. Por ejemplo, el r\u00edo Cumboto, que se encuentra en el estado Aragua de Venezuela, aparece aqu\u00ed mencionado: \u201cEntre Cocito y Villalpando, al norte del r\u00edo Cumboto, se alzaba una quebrada que llamaban La Perla\u201d (SAINZ BORGO, 2021a) Es interesante detenernos en esta ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica por cuanto es paradigm\u00e1tica de la propuesta espacial que propone la novela entera: Cocito es un r\u00edo del Hades, en la mitolog\u00eda griega; mientras que Villalpando es un municipio de Zamora, en Espa\u00f1a. Este dato es crucial para comprender el alcance de la desterritorializaci\u00f3n a la que aspira esta obra. Esta trinidad geogr\u00e1fica que implica un r\u00edo venezolano, un municipio espa\u00f1ol y un r\u00edo proveniente de la mitolog\u00eda griega representa el espacio de esta novela. Es all\u00ed, en ese punto de encuentro de tres imaginarios distintos, pero entretejidos como una trenza, en donde suceden los eventos.<\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo con los espacios que refieren a \u00e1mbitos propios de la mitolog\u00eda, el mercado de art\u00edculos de contrabando que se encuentra en las afueras de Sangre de Cristo se llama Cuca\u00f1a, tal como \u201cEl pa\u00eds de Cuca\u00f1a\u201d que refiere la mitolog\u00eda medieval, y que era un lugar ut\u00f3pico en el que la vida era f\u00e1cil, no se requer\u00eda del trabajo, los alimentos crec\u00edan de las plantas sin necesidad de atenderlos. En esta \u201cArcadia\u201d latinoamericana prevalece la venta de art\u00edculos de contrabando, el comercio sexual y la rapi\u00f1a. Por su parte, Mezquite es un homenaje a Comala: \u201cLa tierra de Mezquite era una paila cubierta de cardos y llantos, un lugar en el que no era necesario ponerse de rodillas para hacer penitencia\u201d (SAINZ BORGO, 2021a). Tal como el pueblo de Pedro P\u00e1ramo, este es un pueblo muerto, s\u00f3rdido y asfixiante, que vive suspendido en el tiempo y en el espacio. Un pueblo rodeado de violencia y penuria, que debe su nombre a un arbusto para hacer carb\u00f3n, y en el que reina la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ya he se\u00f1alado, los personajes tienden a usar un espa\u00f1ol que mezcla diversas variantes y que da un efecto de extra\u00f1amiento y artificialidad, a mi juicio. Y este mismo efecto se logra con los nombres que llevan: Angustias Romero, Visitaci\u00f3n Salazar, Alcides Abundio, Cr\u00edspulo Miranda, entre otros. Nombres que parecen venidos de otras \u00e9pocas por estar hoy en desuso, o que provienen de textos literarios cl\u00e1sicos latinoamericanos, precisamente de Pedro P\u00e1ramo, como es el caso de Abundio, quien es el arriero en la obra del autor mexicano. Los nombres de todos los personajes y el espacio cuyo referente geogr\u00e1fico no es preciso apuntan hacia lo que podr\u00eda llamar una \u201cdesterritorializaci\u00f3n muy territorializada\u201d, un fen\u00f3meno que me gustar\u00eda definir como doble, pues en el que confluyen dos fuerzas distintas: una que niega el espacio geogr\u00e1fico o cultural y otra que lo muestra desde su manifestaci\u00f3n m\u00e1s directa, en este caso incluso estereotipada.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo ep\u00edgrafe de la novela proviene de la tragedia Ant\u00edgona de S\u00f3focles y as\u00ed, la historia de Angustias Romero buscando la manera de enterrar a sus hijos muertos poco tiempo luego de haber nacido puede ser interpretada como una relectura de la famosa tragedia griega. Angustias es Ant\u00edgona, desafiando las reglas para poder darle descanso a los cad\u00e1veres de sus hijos y no dejarlos en una morgue atestada de ni\u00f1os muertos o en una fosa com\u00fan. Pero tambi\u00e9n cuando se une a Visitaci\u00f3n Salazar y da sepultura a otros muertos desamparados en su cementerio clandestino, ambas se transforman en Ant\u00edgonas latinoamericanas enterrando a todos los muertos que as\u00ed lo requieran en el terreno del cementerio clandestino y luchando en contra de las reglas no escritas de los distintos grupos de poder que pululan por la zona.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2018El tercer pa\u00eds\u2019 es el nombre del cementerio improvisado donde Visitaci\u00f3n Salazar enterraba a los muertos sin posibilidades de un entierro digno, muchos de los cuales hab\u00edan nacido y hab\u00edan muerto el mismo d\u00eda. Este cementerio era una frontera dentro de una frontera \u201cdonde se juntaban la sierra oriental y la occidental, el bien y el mal, la realidad y la leyenda, los vivos y los muertos\u201d (SAINZ BORGO, 2021a) y quedaba en Las Tolvaneras, zona que en palabras de Visitaci\u00f3n \u201cno pertenece a nadie\u201d (SAINZ BORGO, 2021a), pero que m\u00e1s tarde se convertir\u00e1 en tierra disputada por los diversos grupos de poder que habitan el lugar. Entre ellos, los irregulares, un grupo \u201cparamilitar\u201d que impone su fuerza y voluntad en la zona, de la mano de Alcides Abundio, hombre de poder que manipula al alcalde y al cura.<\/p>\n\n\n\n<p>El tercer ep\u00edgrafe de la novela est\u00e1 tomado de la Odisea de Homero. Si Ulises se fue al exilio y regres\u00f3 finalmente a su \u00cdtaca a\u00f1orada, aqu\u00ed no hay ni Itacas ni regresos, pues los personajes se quedan en ese \u201ctercer espacio\u201d, como los lot\u00f3fagos a los que alude el fragmento de la Odisea usado como paratexto. Estos comen lotos, olvidan el regreso y se quedan en ese limbo espacial, en ese entresijo. <\/p>\n\n\n\n<p>Esta novela se construye en un espacio de frontera entre pa\u00edses, entre la vida y la muerte, el bien y el mal, pero prefiero explicar su propuesta espacial con la imagen de espacio p\u00e1ramo porque esta resalta una nada y un limbo, un intersticio del que realmente pocos salen y casi nadie entra. El espacio p\u00e1ramo es una tierra yerma y ventosa, que se puede conectar con el extra\u00f1amiento y la artificialidad de la lengua y los nombres de los personajes de la novela, as\u00ed como tambi\u00e9n con la eluci\u00f3n del referente geogr\u00e1fico que le otorga esa categor\u00eda l\u00edmbica y dist\u00f3pica que es el centro de la lectura que propongo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El mal espacio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las tres novelas analizadas presentan espacios dist\u00f3picos, pero se trata de una particular distop\u00eda que no sigue todas las reglas del g\u00e9nero porque, entre otras cosas, no ocurre en el futuro, sino en un tiempo muy similar al presente de la escritura. En todas prevalece la deshumanizaci\u00f3n, los gobiernos tir\u00e1nicos (bien sea un gobierno, un Alto Mando o un cacique), el insularismo, pero en cada una con matices diferentes. El significado etimol\u00f3gico de la palabra \u201cdistop\u00eda\u201d es \u201cmal espacio\u201d y es esta acepci\u00f3n la que me interesa resaltar como elemento que puede dar un marco com\u00fan a estas tres novelas en las que el pa\u00eds es una met\u00e1fora en ausencia debido a una problem\u00e1tica que excede el espacio textual, que es parte del espacio alrededor del texto. Esto es, la problematizaci\u00f3n del referente Venezuela debido a eventos hist\u00f3ricos dolorosos y violentos afecta la decisi\u00f3n de estos autores de ubicar abiertamente sus textos en el pa\u00eds. No hablo aqu\u00ed de una censura externa, sino de una especie de autocensura que implica la pregunta acerca de la realidad venezolana. As\u00ed como la ex &#8211; escritora protagonista de la novela de Krina Ber se preguntaba acerca de lo que debe escribir, si referir o no los terribles hechos que la rodean, si hacer ficci\u00f3n a partir de ellos o relatar directamente su versi\u00f3n de la realidad a manera de cr\u00f3nica, la misma pregunta parecen hacerse estos escritores. La respuesta, en cada uno con matices diferentes, pareciera apuntar hacia la invenci\u00f3n de un espacio en el cual ubicar sus textos y desde el cual relatar hechos conectados muy fuertemente con la realidad venezolana del momento de escritura de estas novelas, pero que al estar desconectados de un referente espacial claro, al ser Venezuela un vac\u00edo significativo, permiten una libertad y una apertura de significados. No hay que perder de vista tambi\u00e9n que estos autores son migrantes: dos de ellos &#8211; Barrera Tyszka y Sainz Borgo &#8211; escriben desde fuera de Venezuela, mientras que en Ber la inmigraci\u00f3n ha sido hacia este pa\u00eds desde el cual escribe. La representaci\u00f3n del espacio en los textos de autores migrantes venezolanos se est\u00e1 construyendo desde una interesante problematizaci\u00f3n, como se\u00f1al\u00e9 al inicio de estas l\u00edneas, y merece que se le preste mayor atenci\u00f3n. Esta noci\u00f3n de \u201cMal espacio\u201d puede constituirse en una categor\u00eda te\u00f3rica desde la cual comprender esta problem\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u201cmal espacio\u201d es relatado en estas tres novelas desde perspectivas diferentes, pero en todo caso se trata de un espacio signado por la opresi\u00f3n, en la que el ser humano ha sido despojado de su humanidad y de su libertad. El \u201cmal espacio\u201d mantiene con el espacio referencial una conexi\u00f3n inc\u00f3moda y problem\u00e1tica, que implica el no nombrar, pero a la vez el relato realista de lo que aparentemente se elude.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El espacio del mal<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La muerte en las tres novelas reina a sus anchas: en la de Barrera Tyska est\u00e1 efectivizada en los asesinatos (del club de lectura, pero tambi\u00e9n del Estado). En la de Krina Ber la constituyen los asesinatos de viejos, aunque tambi\u00e9n las ficciones del Estado que ahogan a los ciudadanos. Mientras que en la de Karina Sainz Borgo los acontecimientos ocurren en ese cementerio en el que las que las protagonistas se encargan de enterrar a los muertos que va dejando una situaci\u00f3n de violencia y pobreza extrema. El mal es el n\u00facleo tem\u00e1tico de estas tres obras y se presenta aqu\u00ed de tres maneras distintas. Intent\u00e9 explicar en estas p\u00e1ginas la representaci\u00f3n de la perversidad a trav\u00e9s de las met\u00e1foras espaciales a las que aluden estas novelas. Primero que nada, tenemos el espacio fantasmal de un pa\u00eds desvencijado, abandonado a la vida, en el que un grupo de mujeres toma la justicia por su cuenta. Luego el espacio c\u00e1rcel, un pa\u00eds que cierra toda posibilidad de escape y libertad a trav\u00e9s de estrafalarias leyes y burocracia, un manicomio que ofrece falsas ventanas. Finalmente, el espacio p\u00e1ramo, tierra de nadie en la que reina la muerte. En mi opini\u00f3n, en los tres casos se habla de Venezuela (o de la frontera colombo-venezolana) sin nombrarla directamente, pero instalando la historia en un imaginario reconocible. En los tres casos, con distintos matices, se da una desterritorializaci\u00f3n muy territorializada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>REFERENCIAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>BARRERA TYSZKA, Alberto. Mujeres que matan. Madrid: Random House Mondadori, 2019. E-Book Kindle.<\/p>\n\n\n\n<p>BER, Krina. Ficciones asesinas. Caracas: Fundaci\u00f3n para la cultura urbana, E-Book Kindle. 2021<\/p>\n\n\n\n<p>BAJTIN, Mija\u00edl. Teor\u00eda y est\u00e9tica de la novela. Madrid: Taurus, 1989.<\/p>\n\n\n\n<p>BELLET SANFELUI, Carmen. Los espacios residenciales de tipo privativo y la construcci\u00f3n de la nueva ciudad: visiones de privatop\u00eda, Scripta Nova. Revista electr\u00f3nica de geograf\u00eda y ciencias sociales, v. XI, p. 245 \u2013 308, 2007. Disponible en: http:\/\/www.ub.edu\/geocrit\/sn\/sn-24508.htm Acceso en 12 jul.2022.<\/p>\n\n\n\n<p>BROWN, K., LARA L. y RIVAS ROJAS, R. Escribir afuera. Cuentos de intemperies y querencias. Madrid: Khalatos Ediciones, 2021.<\/p>\n\n\n\n<p>FOUCAULT, Michel. Espacios otros. Versi\u00f3n. Estudios de comunicaci\u00f3n y pol\u00edtica, V. 9, p. 15 \u2013 26, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p>ROJAS RIVAS, Raquel. Mujeres que matan de Alberto Barrera Tyszka en LALT Latin American Literature Today. 2020. Disponible en: https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/book_review\/mujeres-que-matan-alberto-barrera-tyszka\/ Acceso en 12 jul.2022.<\/p>\n\n\n\n<p>SAINZ BORGO, Karina. El tercer pa\u00eds. Barcelona: Lumen, 2021a. E-Book Kindle.<\/p>\n\n\n\n<p>SAINZ BORGO, Karina. Rabia, piedad y compasi\u00f3n: Karina Sainz Borgo se adentra en el mundo sin ley de las fronteras (Entrevista concedida a) Jaime G. Mora. ABC, 2021b. Disponible en: https:\/\/www.abc.es\/cultura\/libros\/abci-rabia-piedad-y-compasion-karina-sainz-borgo-adentra-mundo-sin-ley-fronteras-202103041926_noticia.html Acceso en 12 jul. 2022.<\/p>\n\n\n\n<p>SANTAELLA, Fedosy. Cargando mis estatuas, en Prodavinci, 2021. Disponible en: https:\/\/prodavinci.com\/cargando-con-mis-estatuas\/ Acceso en 12 jul. 2022<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/liliana-lara\/\" target=\"_blank\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">Forma parte del volumen: LITERATURA VENEZOLANA EN PERSPECTIVA: VOCES CONTEMPOR\u00c1NEAS. Organizadoras: Tatiana da Silva Capaverde<br>Juliana Bevilacqua Maioli. edi\u00e7\u00f5es makunaima (2022) <\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Liliana Lara Me interesa abordar aqu\u00ed la noci\u00f3n de espacio narrativo en tres novelas contempor\u00e1neas, escritas por autores venezolanos migrantes, que tienen en com\u00fan el hecho de que sus acciones ocurren en un pa\u00eds no nombrado, pero con fuertes reminiscencias a Venezuela. 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