{"id":18596,"date":"2026-06-07T16:39:34","date_gmt":"2026-06-07T21:09:34","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=18596"},"modified":"2026-06-07T16:39:35","modified_gmt":"2026-06-07T21:09:35","slug":"poemas-de-rafael-pineda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/poemas-de-rafael-pineda\/","title":{"rendered":"Poemas de Rafael Pineda"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>El bajo Orinoco<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Navegante: frente a los saurios<br>de Tucupita, j\u00f3venes amigas indagaban<br>el porvenir, parque recargado<br>de vaho de pichones, pasajera ceguedad<\/p>\n\n\n\n<p>y fantas\u00eda de agentes viajeros,<br>rosario expulsado en la orilla, al azar<br>de la luna creciente, por las fortuitas ranas;<br>rey provinciano maleado en Caracas,<br>prisionero, con su ag\u00f3nico plumaje, de la silla<br>del montep\u00edo. El porvenir ya se enmascara<br>entre los viejos conocidos, y la cabeza<br>por la m\u00fasica sibilina de un concurso pierde.<br>Las j\u00f3venes amigas danzaban, cogidas<br>de la mano, a una se\u00f1al de Blanca,<br>madre que disipaba nubes la m\u00eda,<br>de sombrero invulnerable a los tangos<br>de Gardel cuando demoraba la misa<br>en que s\u00f3lo pon\u00eda media onza de car\u00e1cter.<br>El resto, las alas de su sombrero,<br>escurr\u00edan fulgor y moda evanescente al paso<br>del Orinoco, prendidas a las hist\u00f3ricas verdades<br>de mi madre. Las j\u00f3venes amigas<br>pernoctaban en los barcos, la respiraci\u00f3n<br>profunda en los cacaotales, en la pasta<br>enervante de los cambures, en la disputa<br>tra\u00edda y llevada por las aspirantes a misses<br>de Caracas, enjundia y naturaleza de fr\u00e1giles amores.<br>La fiesta refulgente de primos, juglares<br>y ermita\u00f1os, juego art\u00edfice<br>de Tucupita, trascend\u00eda al cesto<br>peregrinante de los ni\u00f1os. Ramones,<br>el dignatario evadido de Ciudad Bol\u00edvar,<br>correo de finas y sangrientas maneras,<br>oferente que atiza el onom\u00e1stico de su esposa<br>y el cerco de perplejidad de las j\u00f3venes amigas,<br>sus nietas, Ramones, vanidosillo y cauto,<br>romp\u00eda los fuegos con un brindis<br>de m\u00e9ritos relampagueantes y un feriado<br>gracejo digno de las circunstancias.<br>Ramones atesora regalos prof\u00e9ticos, miradas,<br>elogios a las j\u00f3venes amigas y, adormilado<br>por el c\u00edrculo de una mosca, a su coraz\u00f3n satisfecho<br>se rinde. En improvisada academia, efectos<br>de sonido versallesco, la r\u00e1faga equivalente a los cisnes<br>y la comedia de n\u00e1yades, aturden a las misses<br>de Tucupita, ya coronadas, seg\u00fan augurios del orador,<br>por la maniobra mitol\u00f3gica de Caracas;<br>prestas al llanto, a punto de rodar, acontecidas,<br>por el abismo de los aplausos y los fot\u00f3grafos.<br>Las j\u00f3venes amigas estudiaban el porvenir,<br>matem\u00e1ticas, enseres espirituales, pasos<br>de se\u00f1or\u00edo, los reos sepultos en el Orinoco,<br>la direcci\u00f3n que lleva el viento de la conjura.<br>Imantaban, reten\u00edan, a los barcos saturaban<br>de flores de deseo en el anochecer de Tucupita,<br>destinadas, si caprichosa no fuera su estrella,<br>al mercado cabal\u00edstico de Maracaibo,<br>a los bailes que amanecen afinados en Car\u00fapano,<br>al pu\u00f1o de tierra filos\u00f3fica de M\u00e9rida. Pero, sordas<br>al imperio realista de Blanca, mi madre,<br>huyen las j\u00f3venes amigas de Tucupita,<br>en trajes y m\u00e1scaras de reinas, ellas,<br>ilusa monarqu\u00eda de provincia, y a los sones<br>de un aquelarre, en el bosque sat\u00edrico<br>de Caracas, ya perecen las j\u00f3venes amigas<br>en la fuerza muerta del hor\u00f3scopo, mientras los jueces<br>a n\u00famero reducen el miedo esc\u00e9nico de Venus.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Trova silenciosa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Todo canto se hiela en la garganta<br>si protecci\u00f3n de la belleza invoco.<br>El himno cede, reina la eleg\u00eda;<br>la copla se desprende como l\u00e1grima,<br>la profec\u00eda, en fin, sangra por dentro,<br>por obscuro quejido amordazada.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo canto me sabe a reconquista<br>de antiguos hontanares de miseria,<br>a flores venenosas en la boca,<br>a corderillo en la garra del lobo.<br>El cantar es la puerta que vigilan<br>las bestezuelas sueltas del olvido.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora s\u00ed, la huella es de fantasmas,<br>de lentos, pero rudos vencimientos;<br>de muchachas hambrientas a caballo,<br>de caballeros de paja rellenos.<br>Detr\u00e1s del parav\u00e1n r\u00eden las hidras<br>mientras yo escribo versos melanc\u00f3licos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las aguas cubren el rostro del canto,<br>escapan por los ojos en torrente.<br>Este frio me viene de la muerte,<br>con sus alas marm\u00f3reas me rodea.<br>Mi soledad se vuelve pensamiento<br>in\u00fatil, como d\u00eda en el pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo bes\u00e9 tus labios victoriosos<br>O es, apenas, deseo insatisfecho?<br>\u00bfEs posible anhelar tanta hermosura,<br>tanta inmortalidad dentro del mundo?<br>Enlazar\u00e9 mi cuello con las rocas<br>para hundirme en los mares, en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los h\u00e9roes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Fuimos h\u00e9roes, ayer, en carne viva,<br>con la victoria en el pu\u00f1o cerrado<br>como quien lleva su hijo al sacrificio.<\/p>\n\n\n\n<p>Las estatuas, en el adi\u00f3s, cantaban,<br>deshojando las rosas en su frente<br>para quedar desnudas, con el llanto.<\/p>\n\n\n\n<p>Ce\u00f1imos nuestros cuerpos con los himnos.<br>El alma, en sus adentros, invocaba<br>la protecci\u00f3n de sus fuerzas rugientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Las palabras que volvieron el rostro,<br>los buitres por halcones perseguidos,<br>todos, en un escudo, combat\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Los r\u00edos esperaban nuestras \u00f3rdenes.<br>Piedras aleccionadas como alas<br>y sombras inmortales ayudaron.<\/p>\n\n\n\n<p>El viento socav\u00f3 nuestras miradas,<br>nuestros huesos transidos de violencia,<br>nuestras banderas, p\u00e1lidas de sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Ca\u00edmos, desangrados, en el bosque,<br>azuzando los potros centelleantes<br>para avisar el triunfo a las doncellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Amortajados juntos, con ramajes,<br>nos lanzaron al mar, como un recuerdo.<br>Los ni\u00f1os preguntaban: \u00bfSon los h\u00e9roes?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Decir la m\u00e1s joven era como decir la m\u00e1s triste,<br>dama que se qued\u00f3 para vestir santos,<br>malabar seco en el corpi\u00f1o,<br>boca por el ruego transida,<br>valle de l\u00e1grimas,<br>abanico desplumado sobre la c\u00f3nsola,<br>busto de m\u00e1rmol perplejo,<br>virginidad prendida con alfileres,<br>arco del pie derruido.<\/p>\n\n\n\n<p>Decir la m\u00e1s joven era pensar en una cinta,<br>en el pr\u00edncipe azul que se perdi\u00f3 en las nubes,<br>en la yedra sobre el muro,<br>en la humillaci\u00f3n de un viejo encaje,<br>en un. camafeo de mirada ausente,<br>en un gemido que no osa escaparse,<br>en un reino pendiente de un hilo.<\/p>\n\n\n\n<p>Su pecho nost\u00e1lgico ten\u00eda un jard\u00edn por dentro.<br>Su cuerpo era presa del torbellino y<br>cuando la ventisca<br>obscurec\u00eda el aliento de la. cornucopia.<br>Mientras la tarde olisqueaba sus cabellos<br>se fatig\u00f3 de copiar versos,<br>con pulso l\u00e1nguido,<br>en la ventana.<br>Pisote\u00f3 las canciones,<br>como mancillada,<br>y se ajust\u00f3 el corset de ballena.<\/p>\n\n\n\n<p>Detr\u00e1s de su mano<br>mir\u00f3 empobrecer el vino en la copa.<br>Deseaba remitir un nomeolvides,<br>pero guard\u00f3 la carta en el seno,<br>en el m\u00e1s perfecto olvido.<br>El bandol\u00edn rug\u00eda,<br>en la pared colgado como testa de animal fabuloso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo muerdas pomag\u00e1s,<br>caimito ni guan\u00e1bana,<br>nada suave ni brillante\u201d, le dijo su hermana.<br>el moho, desde entonces, cubri\u00f3 sus dientes.<br>Desat\u00f3 el collar en un rapto de tristeza.<br>Perdi\u00f3, adem\u00e1s, el sentido de la muerte,<br>envenenada por el miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>La otra se asomaba al r\u00edo<br>para. hacerse los bucles pesados, lucientes, marm\u00f3reos,<br>de sus caderas vol\u00f3,<br>cierto d\u00eda,<br>una avispa asfixiada.<br>Quer\u00eda, a fuerza de estremecimiento,<br>arrancarle confidencias al globo de cristal.<br>No acepta cuellos altos<br>en sus amenazantes carcajadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Un caballo relinch\u00f3, por Diciembre, en su alcoba.<br>Ella gem\u00eda en los almohadones,<br>a pierna suelta.<br>El sue\u00f1o se acercaba con frecuencia,<br>soplo perturbador,<br>melod\u00eda relampagueante,<br>ilusi\u00f3n en carne viva.<br>\u201cTendr\u00e9 un marido de roca pura\u201d, dec\u00eda, semidormida.<\/p>\n\n\n\n<p>Mano por flecha atravesada,<br>jazm\u00edn tronchado para ornar la estrofa,<br>el ramaje de oro que ci\u00f1e a los espejos,<br>largu\u00edsimo velo de sumisi\u00f3n consagratoria,<br>los pa\u00f1os con unicornios bordados,<br>la esquela donde se participaba la nueva sequ\u00eda,<br>los tapices de fingida primavera, <\/p>\n\n\n\n<p>todo cay\u00f3 en sus garras, <br>hasta su cuerpo enflaquecido y yerto,<br>salvado, en parte, en el retrato de familia.<br><br>Las granjer\u00edas por ella misma preparadas<br>en la bandeja palidec\u00edan<br>junto a la indiferencia de los labios.<\/p>\n\n\n\n<p>Escond\u00eda las joyas en los arcones,<br>pasto de animalillos incautos.<br>La atm\u00f3sfera hab\u00eda sido tallada en cristal de roca,<br>por esclavos sudorosos,<br>para ahuyentar los p\u00e1jaros.<br>Los fantasmas evitaban su paso.<br>Sus cabezas, sin embargo, estuvieron juntas,<br>cuando un \u00e1ngel revolote\u00f3,<br>varias veces,<br>sobre el patio,<br>como si sintiera cansancio del viento.<\/p>\n\n\n\n<p>Las hermanas cayeron de rodillas,<br>pensando si era necesario<br>recordar alguna de las antiguas canciones.<\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Ilustraci\u00f3n de Marius Sznajderman, publicada en el n\u00famero 73 de la revista Nacional de Cultura, para acompa\u00f1ar los versos del poeta.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El bajo Orinoco Navegante: frente a los sauriosde Tucupita, j\u00f3venes amigas indagabanel porvenir, parque recargadode vaho de pichones, pasajera 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