{"id":18591,"date":"2026-06-07T15:06:55","date_gmt":"2026-06-07T19:36:55","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=18591"},"modified":"2026-06-07T15:08:41","modified_gmt":"2026-06-07T19:38:41","slug":"el-llanero-seleccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-llanero-seleccion\/","title":{"rendered":"El llanero (selecci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Rafael Bol\u00edvar Coronado<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>Los amores del llanero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La amada, o la querida, o la esposa, el caballo y la guitarra: he aqu\u00ed los dioses del llanero. He aqu\u00ed los compa\u00f1eros en la soledad de los palmares.<\/p>\n\n\n\n<p>Para \u00e9l no hay pesadumbres cuando est\u00e1n estos elementos en torno suyo. Es la tr\u00edpode maravillosa sobre que des cansa la l\u00e1mpara toda fervores de su esp\u00edritu.<\/p>\n\n\n\n<p>En estas tres cosas, y con ellas otras no menos nobles que las aderezan, pone el habitador de las pampas de mi pa\u00eds una extremada delicadeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada uno de sus detalles es una ciencia, es un arte de consumado art\u00edfice, creador de elegancias, maestro de consumadas pl\u00e1sticas.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el llanero llega a los dieciocho a\u00f1os, ya adiestrado por su padre en la ruda faena de la llanura, piensa, ante todo, en emanciparse de la patria potestad de los que le dieron el ser. Es como el aguilucho despu\u00e9s que ensaya el vuelo del nido al picacho inmediato. Siente la nostalgia de su hembra y del nido suyo, tejido a esfuerzo de alas y garras, con salvajes bre\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces busca la novia, y al encontrarla, siente la necesidad del caballo propio y de la guitarra, para cantar al son de ella los fogosos octos\u00edlabos, cuyas estrechas estrofas son como la gris celdilla donde va la abeja de oro alada y fiera de la rebeld\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La guitarra del llanero es peque\u00f1a y r\u00fastica, con cuatro cuerdas forjadas por su mano con tripas de recental. Los trastes, en n\u00famero de dieciocho, van incrustados en el cuello del instrumento y fuertemente adheridos con gomas resinosas extra\u00eddas del \u00e1rbol del paraguat\u00e1n. Estos trastes son de piel de toro, que, sometidos a la acci\u00f3n del sol durante quince o veinte d\u00edas, llegan a adquirir tal solidez, que lastiman los dedos no habituados a oprimirlos.<\/p>\n\n\n\n<p>La soga o rejo de enlazar es tambi\u00e9n una obra de arte. Mide diecis\u00e9is o dieciocho brazas de largo. El llanero escoge la piel que le ha de servir para confeccionarla; ha de ser piel de res vieja, vaca o toro, pero de pelo c\u00e1rdeno, que, seg\u00fan su experiencia, es la que ofrece mayor solidez y elasticidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Desollada la res, extiende la piel y la prensa por medio de unas estacas; luego, con una afilada cuchilla saca un c\u00edrculo del tama\u00f1o de una moneda grande en todo el centro de la piel, y de ah\u00ed en adelante va cortando de modo de sacar una correa de una pulgada de ancho. Cuando el corte llega a las extremidades de la piel, ya tie ne la cantidad de trozos apetecidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta larga correa es retorcida cuidadosamente y tendida tensamente al sol hasta que se seque. Como despu\u00e9s de esta operaci\u00f3n la soga queda en extremo tiesa y \u00e1spera, el llanero la suaviza unt\u00e1ndola de grasa. Ata la punta a la cola del caballo y da a correr con ella, arrastr\u00e1ndola por los medanales durante dos o tres horas, y as\u00ed la pone en las mejores condiciones de elasticidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Los arneses del llanero son sumamente sencillos y muy s\u00f3lidos: todos son de piel cruda como la soga. A la grupa dos peque\u00f1os lazos de rejo, que llama tientos, para atar el chinchorro o hamaca, que lleva embolsada en una alforja de lienzo. En esos tientos van tambi\u00e9n asegurados el rollo de soga, un cuerno de toro que le sirve de copa para tomar agua o aguardiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Este cuerno va decorado con artificios y primores ejecutados por \u00e9l en horas de siesta o de descanso, valiendo de cincel o buril la punta del cuchillo de cintura o la lanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos primores consisten en arabesco imitando palmeras, flores o retratos de seres queridos. En los tientos va tambi\u00e9n la guitarra y una bolsa de piel de becerro, con el bastimento.<\/p>\n\n\n\n<p>En la parte delantera de la silla van las ca\u00f1oneras, o sean dos peque\u00f1as y angostas alforjas, donde guarda el llanero sus hilazas, sera, lezna, aguja y dem\u00e1s enseres de hacer guarnici\u00f3n; sobre estas alforjas va arrollada la cobija o poncho, con que se protege de las lluvias o de las agresiones de los insectos, cuando duerme a campo raso.<\/p>\n\n\n\n<p>En las ca\u00f1oneras de la silla pone la novia macizos de rosas sabaneras, u hojas de plantas perfumadas \u201cpara que \u00e9l se acuerde de ella cuando ande por all\u00e1 lejos\u201d. Y en esas alforjas se colocan muchas veces tambi\u00e9n mensajes de amor en garrapateada letra cuando los novios son de cierta clase, amos o mayordomos, o circunstancias especiales han contribuido a que el tercio de la pampa y la amada hayan sido criados en casa de \u201cgente grande\u201d de la ciudad o del pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces el llanero llega a un hato donde vive la que \u00e9l est\u00e1 \u201cojeando\u201d: desciende del potro, lo ata a las bardas de la corralada y entra a hablar con los due\u00f1os o patrones, o bien a decirles alguna \u201crecomienda\u201d. Puede que se est\u00e9 adentro bastante rato, media hora, una hora.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando sale, al ir a tomar las bridas, siente un estremecimiento de alegr\u00eda: la dicha ilumina sus pupilas. \u00bfQu\u00e9 pasa? Es que ha encontrado que las crines de su potro han sido trenzadas y adornadas con redes coloridas y con flores perfumadas. Durante su ausencia, manos invisibles de hada traviesa, han llegado a acariciar las crines y el cuello soberbio del moro o el alaz\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>El llanero vuela la pierna al corcel y se aleja, sintiendo que su alma va como las crines de aqu\u00e9l: adornada con cintas y rosas de amor. Arrima el enmohecido acicate a los ijares para que la bestia se d\u00e9 prisa, y se aleja, se aleja, perseguido por unos ojos negros y tristes.<\/p>\n\n\n\n<p>Valiente, impetuoso, desp\u00f3tico y noble, es el llanero, m\u00e1s que nada, poeta. Su poes\u00eda tiene la recia fiereza de los elementos que se agitan en torno suyo. Extremos\u00edsima como sus arrestos, llega a las m\u00e1s exaltadas vibraciones \u00e9picas y los m\u00e1s delicados ensue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa poes\u00eda que vive en el alma del llanero es la misma melanc\u00f3lica poes\u00eda de los palmares agitados por las brisas, o la ronca de la tormenta, cuando aletea ensoberbecida en las crines del turbi\u00f3n. De sus amores, de sus guerras, de sus lances de caza o vaquer\u00eda, extrae el llanero los m\u00e1s hermosos poemas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Santo Cristo de las Misiones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el Gu\u00e1rico corre una versi\u00f3n desde el siglo pasado que, si bien puede tomarse por una leyenda producida por la fantas\u00eda popular, tambi\u00e9n es asequible a una realidad consoladora.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan parece, cuando se hizo el primer intento de colonizaci\u00f3n en la Misi\u00f3n de Abajo, apareci\u00f3sele al Padre Gualberto de Echeand\u00eda el propio Jes\u00fas Crucificado y le dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014En adelante, procura encaminar tus pl\u00e1ticas y amonestaciones a que se trate de mejor modo a los esclavos. Estos tambi\u00e9n son hijos de la Providencia.<\/p>\n\n\n\n<p>El Padre Echeand\u00eda se arrodill\u00f3 y or\u00f3 fervorosamente. Desde el d\u00eda siguiente comenz\u00f3 su pl\u00e1tica encargando que tratasen bondadosa, piadosamente a los esclavos. <\/p>\n\n\n\n<p>Predic\u00f3 mucho tiempo en este sentido el religioso, y al cabo consigui\u00f3 much\u00edsimo: en los hatos eran exclusivamente los peones libres o manumisos los que jineteaban, pasaban r\u00edos a nado, hac\u00edan los fatigantes trabajos del corte de madera para las casas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y he aqu\u00ed que desde aquel cambio en las costumbres de los amos, torn\u00f3 a desaparecer tambi\u00e9n cierta infernal invenci\u00f3n que hac\u00eda muchos estragos.<\/p>\n\n\n\n<p>Consist\u00eda \u00e9sta en falsear los tirantes de los chinchorros para que \u00e9stos, al moverse la persona que dorm\u00eda en ellos, se desata sen y el cuerpo diese contra el suelo. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero no es esto lo terrible: muchas veces se enterraba hasta la mitad una afilada lanza con la punta para arriba, y el cuerpo del durmiente era traspasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca se pudo saber qui\u00e9n fue el autor de los muchos casos en que hubo v\u00edctimas; pero es lo cierto que con la influencia de los consejos y el ascendiente del Padre Echeand\u00eda desapareci\u00f3 la funesta costumbre.<\/p>\n\n\n\n<p>De suerte que apurando un poco la l\u00f3gica y la no muy velada malicia que se desprende de la leyenda, eran los esclavos, que, enojados por los malos tratos de sus amos, causaban la muerte a aqu\u00e9llos, haci\u00e9ndolos caer sobre una lanza de punta enterrada en el suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>De todos modos, partiendo las diferencias, aparec\u00eda el Cristo de la Misi\u00f3n haciendo el milagro. Puso fin a aquel paso forzado de los amos desde el sue\u00f1o de la vida al sue\u00f1o de la muerte. Desde entonces se le venera en nuestra santa catedral.<\/p>\n\n\n\n<p>La imagen fue esculpida en madera de palo santo por el ebanista Juan Encinosa, de acuerdo con las instrucciones dadas por el Padre Echeand\u00eda, d\u00e1ndole la forma de cuerpo y de cara que el Padre hab\u00eda visto con sus ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>En esto de los esclavos, por otra parte, es tambi\u00e9n el llanero sumamente original y ostentoso. El esclavo del llanero lleva inevitable mente la cadenita de plata al cuello con una medalla de oro. Esta medalla lleva grabada por una cara la imagen del Santo Cristo de la Misi\u00f3n, y por la otra las iniciales del amo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo un tal Miguel L\u00f3pez, espa\u00f1ol de Antequera, pero criado y crecido en los llanos de Portuguesa, gran jinete y buen tercio soguero, que se excedi\u00f3 en esto de las marcas de los esclavos; el Cabildo tuvo que llamarle la atenci\u00f3n sobre el particular.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de la cadena al cuello y la medallita cifrada, les pegaba su hierro en la mejilla derecha. No era precisamente un hierro de herrar ganado, pero s\u00ed algo que daba el mismo efecto. Consist\u00eda esta marca en un arandel de cobre que, despu\u00e9s de aplicarlo al fuego, se lo imprim\u00eda en la piel al esclavo.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed que cuando Miguel comenzase a comprar tierras circunvecinas y reba\u00f1os, y a hacer negocios, ya boyante en el su yo, dijeron sus vecinos, menos pr\u00f3speros:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014De aqu\u00ed vamos a salir muchos pobres trabajadores con el hierro miguelero pegao en el cachete.<\/p>\n\n\n\n<p>Este hierro del agio, si no pudo evitar lo el Cabildo, Miguel en quince o veinte a\u00f1os adquiri\u00f3 m\u00e1s de cien leguas castellanas de tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni el Cristo, con ser tan milagroso, pudo evitar que el ogro engullese tierras, reba\u00f1os, caneyes y cuanto alcanzaba a abarcar con su vista que excitase su codicia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Dentro de cinco a\u00f1os m\u00e1s \u2014dec\u00eda\u2014, todo el Gu\u00e1rico es m\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Era su aspiraci\u00f3n; pero el refr\u00e1n llanero dice tambi\u00e9n con no poca filosof\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Una cosa piensa el macho, y otra el que lo va a ensillar.<\/p>\n\n\n\n<p>Andando los tiempos, y mucho antes que Miguel lograse satisfacer sus prop\u00f3sitos, se le present\u00f3 un problema algo m\u00e1s que algebraico, puesto que andaban en \u00e9l los n\u00fameros y otras cosas de grande inter\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Due\u00f1o de todo, quer\u00eda tambi\u00e9n que todas las buenas mozas de la comarca fuesen de un su hijo bastardo, y, para mayor calamidad, mestizo, que ten\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>Era este hijo su idolatr\u00eda, el espejo de sus ojos. \u00c9l no sab\u00eda negarle nada, y he aqu\u00ed que el renuevo le dio por el lado del Burlador de Sevilla, tal como lo pint\u00f3 el Padre Gabriel T\u00e9llez en los tiempos noblotes de la farsa castellana.<\/p>\n\n\n\n<p>El buen negociante y mejor padre, por el filial amor, se hizo zurcidor de voluntades.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/rafael-bolivar-coronado-2\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rafael Bol\u00edvar Coronado Los amores del llanero La amada, o la querida, o la esposa, el caballo y la guitarra: he aqu\u00ed los dioses del llanero. He aqu\u00ed los compa\u00f1eros en la soledad de los palmares. Para \u00e9l no hay pesadumbres cuando est\u00e1n estos elementos en torno suyo. Es la tr\u00edpode maravillosa sobre que des [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":18592,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18591"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18591"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18591\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18595,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18591\/revisions\/18595"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18592"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18591"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18591"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18591"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}