{"id":18549,"date":"2026-05-13T16:06:13","date_gmt":"2026-05-13T20:36:13","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=18549"},"modified":"2026-05-13T16:10:26","modified_gmt":"2026-05-13T20:40:26","slug":"elegos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/elegos\/","title":{"rendered":"\u00c9legos"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Eugenio Montejo<\/h4>\n\n\n\n<p>En los bosques de mi antigua casa<br>oigo el jazz de los muertos.<br>Arde en las pailas ese momento de caf\u00e9<br>donde todo se muda. Or\u00e9anse ropas<br>en las cuerdas de los g\u00f3ticos \u00e1rboles.<br>Cae luz entre las piedras y se dobla<br>la sombra de mi vida en un reposo t\u00e1ctil.<br>Atisbo a la mudez del establo<br>la brida que me salve de un decurso falible<br>palpo la montura de ser y prosigo<br>cuando recorra todo llamar\u00e9 ya sin nadie<br>los muertos andan bajo tierra a caballo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Oscura madre de mis \u00e9legos<br>t\u00fa que gravitas t\u00fa que antecedes<br>calma central en el vado de la casa<br>giras a medio arco del sill\u00f3n<br>donde columpias las espaldas hinchadas<br>al jadeo de tus l\u00e1mparas. Giras<br>por ese aire de fatal levitaci\u00f3n<br>con las biblias ag\u00f3nicas del pecho<br>hasta que caes a copos de la aguja<br>y en dedales y ojeras nos coses hasta el fin<br>los vivos a Ios muertos<br>tan honda que en ti desapareces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Piafa y me ausculta a cada hora<br>aquel caballo en que mi padre<br>lleg\u00f3 hasta m\u00ed. Piafa y no lo veo.<br>En laberinto de establo<br>su flanco palmoteado por la raza de abismo.<br>La herradura combada a un l\u00edmite de obsesiva eternidad<br>donde todo venir es volver.<br>Piafa y orejea su capa de murci\u00e9lago<br>modula un relincha de d\u00e1divas oscuras<br>y aletea magro de toda fatalidad<br>siempre con esa v\u00edspera en los ojos<br>listo para llevarme en su trote sin fin.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Mi perro ateo mi perro de talento obsesivo<br>girando en mi a\u00f1o s\u00e9ptimo ,<br>con vibraciones laicas m\u00f3viles<br>Mi perro con su colmillo de c\u00e9lulas de jade<br>siempre la boca tras las siete muertes<br>de la cola siempre los ladridos<br>cerrando aquel anillo de absoluto<br>lat\u00eda en el sur guardi\u00e1n de los abismos<br>y ech\u00e1base con sus zapatos de vac\u00edo<br>tan personal tan abrigado de misterio<br>fiel a mis ojos y noble en lo m\u00e1s hondo<br>enrazado de infancia y tiovivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Gira todo vivir por mi reloj ya calvo<br>el exp\u00f3sito ayer entre las hojas amarillas<br>los \u00e1rboles que vuelven a caballo<br>porque sabe a caf\u00e9 la \u00faltima luz,<br>y gravitan los tactos del desastre.<br>Gira por mi reloj ese espacio abolido<br>donde se doblan las setenta costillas,<br>de la casa y cae sol a las piedras ausentes<br>cuando alguien ya lejos trae su alma<br>y barre a la piedad de los z\u00f3calos<br>fatales huellas de zapatos muertos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>No soy familia de esos \u00e1rboles<br>que avanzan de muletas en su verdad<br>al .patio de internado. Me toman<br>sin conocerme. Posan en mis cabellos<br>el flavescente silencio de sus ramas<br>y aguardan. Mi preceptor esp\u00eda el fondo<br>de mis pasos como hurgando una sal<br>de placenta que me recoja. Ya nadie viene.<br>Ni madre que me conduzca por el r\u00edo<br>azul de sus v\u00e1rices. Ni la buena pesta\u00f1a<br>que se lleve mi ojo. Reposo y mi cabeza<br>se hunde en el plum\u00f3n de las costillas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya no se ir\u00e1n de m\u00ed los filos espoleantes<br>con que muerde esta acera. Los clavos<br>de esas ra\u00edces me dejar\u00e1n aqu\u00ed<br>.para siempre. Aunque abra la ventana<br>de casa y crezca lejos aunque exp\u00ede<br>con oro de infancia una culpa imberbe<br>ya no podr\u00e9 zafarme. Y si corro<br>hacia mi vida hacia mi muerte<br>el preceptor saca la lengua precisa<br>y su paciencia de sapo me captura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>De qui\u00e9n es esta casi que est\u00e1 ca\u00edda<br>de qui\u00e9n eran sus alas atormentadas<br>esa puerta con ojos de caballo<br>y flancos secos en la brida muerta<br>de su aldaba. El relojeante polvo<br>donde se palpa la usura del vac\u00edo<br>con sus patas de ara\u00f1a. Y el jinete de sombras<br>que transpuso en la ojiva su ser<br>de graves estandartes. Y desmont\u00f3<br>y err\u00f3 por a\u00f1os confinado a un espacio<br>de geom\u00e9trico fr\u00edo hasta hacerse fantasma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Tan ululante vuelve y no ver\u00eddica<br>la fabla de mis loros nonagenarios<br>reyes en la ceniza de un vano parloteo<br>a expensas del vaiv\u00e9n opresivo<br>en el aro de plumas ajadas<br>tan ululante grito de mis nombres perdidos<br>ecos en la memoria sin edad<br>vuelven al balanceo donde sus picos<br>limpian en otro espacio las sobras del ayer<br>hablan a solas de mi vida los grifa el porvenir<br>y obs\u00e9rvanme al anillo de sus ojos<br>en aquel punto de retina en que me abren<br>o me cierran con un tacto febril de eternidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Tose viejos los \u00e1rboles de invierno<br>sobre los blancos pavorreales de la muerte<br>donde la lluvia habla lat\u00edn<br>tosen a la ululante ceniza tr\u00e1gica<br>atan valijas de partir se anochecen<br>y erizan los pulmones de fr\u00edo<br>a la escarcha del rayo<br>ocultando ata\u00fades en sus capas de reyes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Mi casa clueca en el invierno<br>mi casa corva en su potencia animal<br>t\u00eda de unos huevos ya sin nacer&#8217;<br>gravita su, mudez empolla aquel tacto dom\u00e9stico<br>con que escarba en la tierra para nosotros<br>fe\u00e9ricos sue\u00f1os insepultos<br>y se llueve hasta el fondo del paisaje<br>con sus alas escobas<br>a una distancia palpable del portal<br>donde crecimos por un sordo cacareo de organillo<br>antes de que volase a las alturas<br>hecha astillas en explosi\u00f3n de mi orfandad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre regresa y duerme<br>se halla en ese l\u00edmite de blanco<br>y de negro que me levanta<br>y me hunde. Me palpa<br>con su mano en el sue\u00f1o; Se quita<br>su ser y su no ser se cae<br>sobre sus restos hacinados<br>que respiran. Sabe lo que fui<br>lo que ser\u00e9 (lo olvida al despertar)<br>sus ojos hundidos yacen<br>en el pozo profundo<br>donde he sido procreado.<br>Mi padre regresar\u00e1 para nombrarme<br>ahora duerme lejano sus pies<br>me abrazan \u00abhijo m\u00edo hijo m\u00edo\u00bb<br>y miran con l\u00e1grimas mis pies.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Mi ayer es una bizca t\u00eda<br>y una casa emplumada donde los muertos<br>hacen caf\u00e9. Olvido es lo dem\u00e1s.<br>Adela zurce un medio hilo de ser<br>desde aquella distancia en que sus ojos<br>miden no paralelos lo que soy.<br>Yerro en sus dos miradas por ant\u00edpodas<br>v\u00edas, por diversos sentidos de morir.<br>Si camino hacia el centro de mi vida<br>si parto de mi casa al porvenir<br>Adela bizca otea en los dos planos de su ver<br>y evidencia mi punto de ca\u00edda<br>tan t\u00eda como siempre y llorando<br>entre sus dos fatales direcciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Octubre en el lamento de mis \u00e1rboles<br>vuelve al oboe que eriza las cortinas;<br>cuando sopla mi vida aniversarios<br>ya llueve lo que soy en lo que fui<br>luces que me rescatan en sus c\u00f3ncavas naves<br>metamorfosis de la infancia<br>Claudia mi pavor en tus sedas finales<br>\u00bfconcluiremos aquel juego de cartas?<br>otra luna de sangre sepulta<br>en su coro mis muertos<br>otro golpe bald\u00edo y se cierra la tapa<br>No soy lo que he nacido y Libra me lleva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Llueve en el fondo del caballo.<br>a nivel de la silla interior, del otro viaje,<br>donde ya no podr\u00edamos volver.<br>Llueve en el espinazo de la vuelta<br>al fatal espoleo de los ijares<br>sobre la crin de negros estandartes<br>a mitad de aquel trote que rehace la vida<br>all\u00ed donde regresan a galope los muertos<br>donde no queda nada de caballo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Fatales sapos de mis \u00e9legos<br>tan tarde crean en mi vida<br>que m\u00e1s bien doblan a muerto.<br>La infancia duerme como sierpe<br>en su fasto de anillos mal atados<br>se comba por el ocio de ser<br>gravita en ese punto inocente que me dobla<br>nimbado a la piedad de lo que fui<br>y an\u00fadase en elipsis cuando sopla<br>aquel fagot en el pantano \u00edngrimo<br>muda como quien teme una revelaci\u00f3n<br>y no despierta.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/eugenio-montejo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eugenio Montejo En los bosques de mi antigua casaoigo el jazz de los muertos.Arde en las pailas ese momento de caf\u00e9donde todo se muda. 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