{"id":1854,"date":"2021-10-14T18:53:52","date_gmt":"2021-10-14T18:53:52","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=1854"},"modified":"2024-09-14T16:03:02","modified_gmt":"2024-09-14T20:33:02","slug":"microcuentos-jimenez-eman","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/microcuentos-jimenez-eman\/","title":{"rendered":"Microrrelatos de Gabriel Jim\u00e9nez Em\u00e1n"},"content":{"rendered":"\n<p id=\"block-bcd7e2ac-acf9-4a41-ad30-b324e825fc1b\"><\/p>\n\n\n<h3><b>\u00daltima carta de Ambrose Bierce <\/b><\/h3>\n<p style=\"text-align: right;\"><i>A V\u00edctor Valera Mora<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Esta es la \u00faltima carta que te escribo. No porque quiera, sino porque materialmente no puedo hacerte otra. La tinta est\u00e1 cara, lo s\u00e9, y tampoco ahora fabrican los l\u00e1pices que me gustan. Ya no hay cuadernos como los de antes, muy anchos y de p\u00e1ginas blancas y suaves. Las estampillas han subido mucho, pero de cualquier modo ahora no las necesito, ni siquiera un sobre para meter la carta cuando est\u00e9 terminada, porque en verdad ahora lo urgente es el tiempo, se acaba el tiempo y todav\u00eda no he empezado a escribir todas las cosas que debo decirte, aunque me exijo un enorme esfuerzo para mover las manos y sacarme el l\u00e1piz y el papel que llevo en los bolsillos.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Me cuesta solamente intentarlo, pero todo estar\u00e1 recompensado sabiendo que leer\u00e1s mi carta como si fuese la primera misiva de amor que te envi\u00e9 desde aquella ciudad remota cuyo nombre olvid\u00e9; adem\u00e1s en este instante todo se me borra en la memoria debido a la escasez del aire y a cierta incomodidad que no debiera representar un problema en un momento tan importante para nosotros como \u00e9ste.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Tambi\u00e9n me apena molestarte porque debes ser t\u00fa la que debes venir a buscar la carta, pues a m\u00ed me da verg\u00fcenza presentarme con esta corbata y este traje negro que no me pertenecen. Perd\u00f3name, desde el comienzo no he hecho m\u00e1s que lamentarme y hay tantas otras cosas en las cuales no es justo culparte de nada, pero has debido fijarte bien, cuando me viste en la cama no estaba muerto sino dormido, y delante de ti me taparon y metieron en este ata\u00fad donde me cuesta mucho escribirte porque no hay luz y es bastante inc\u00f3modo gritar en esta posici\u00f3n y sin el aire suficiente para rogarte que me saques de aqu\u00ed.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">***<\/h3>\n<p style=\"text-align: left;\"><b>Archivo de olvidos <\/b><\/p>\n<div>\n<p>A todos nos llegar\u00e1 el tiempo de la memoria, y cuando le llegue a Ernesto va a ser muy dif\u00edcil para \u00e9l. Vive recordando que tiene que olvidar su pasado, y no piensa en el futuro porque le asusta la idea de olvidar los recuerdos que le deja el presente, su terrible presente, su archivo de olvidos.<br \/>Por eso, cuando llegue el tiempo de la memoria, Ernesto va a verse en el enigma de recordar lo que siempre ha tenido que olvidar.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<h3><b>Peque\u00f1o cielo <\/b><\/h3>\n<p>Cuando muera, no quiero ir a un cielo grande, de extensi\u00f3n inmensa y promesas cumplidas. No me enga\u00f1o al saber que lo merezco: he sido bueno, he sacrificado mi vida por los dem\u00e1s y nunca he hecho mal a nadie, ni siquiera por olvido u omisi\u00f3n. He sido fiel a mi mujer y he cre\u00eddo en el Se\u00f1or hoy, antes y despu\u00e9s, por encima de todo creo en el Se\u00f1or Todopoderoso, y que alguno de mi familia ha de seguirme.<\/p>\n<p>Por todo ello, pido cuando muera ir a un cielo peque\u00f1o, privado, donde vuelva a encontrarme con mi padre y mi madre y ver c\u00f3mo ellos se besan y aman, y entonces yo vuelva a estar en el vientre de mi madre, chupando con fruici\u00f3n el peque\u00f1o cielo de mi dedo pulgar.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<h3><b>Inundaci\u00f3n<\/b><\/h3>\n<p>Una ma\u00f1ana, la mujer de Tesalio lo despert\u00f3 para decirle:<\/p>\n<p>\u2014Mi amor: estamos inundados.<\/p>\n<p>\u2014No importa\u2014 respondi\u00f3 Tesalio entre dientes, dando vueltas en la cama y sin poder abrir los ojos.<\/p>\n<p>\u2014Sacamos el agua y asunto arreglado.<\/p>\n<p>\u2014Es imposible\u2014 replic\u00f3 ella. \u2014Estamos en el mar.<\/p>\n<p>\u2014Ah, entiendo\u2014 dijo Tesalio sin abrir los ojos.<\/p>\n<p>Y se ahogaron.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<h3><b>Los dientes de Raquel<\/b><\/h3>\n<p>Raquel mordi\u00f3 una manzana, y todos sus dientes quedaron en ella. Fue a su casa con la boca sangrando a avisarle a su mam\u00e1. La mam\u00e1 vino corriendo asustada a buscar los dientes de Raquel, y cuando lleg\u00f3, los dientes se hab\u00edan comido la manzana.<\/p>\n<p>La mam\u00e1 quiso recogerlos, pero los dientes se levantaron y se comieron a Raquel y a la mam\u00e1. Despu\u00e9s, los dientes volvieron a la boca de Raquel, quien muy hambrienta corri\u00f3 a pedirle a su mam\u00e1 que le comprara una manzana.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<h3><b>El hombre de los pies perdidos <\/b><\/h3>\n<p>Un d\u00eda un par de pies que hab\u00edan perdido su due\u00f1o entraron a un bar a tomar cerveza.<\/p>\n<p>\u2014Disculpen\u2014 dijo el portero. Aqu\u00ed no puede entrarse sin zapatos.<\/p>\n<p>\u2014Ah, es verdad\u2014 dijeron los pies, y se regresaron a una zapater\u00eda. Ah\u00ed fueron muy bien atendidos: encontraron a unos zapatos que les calzaron de maravilla. Entonces se dirigieron nuevamente al bar, y el portero se alegr\u00f3 mucho de que los pies estuviesen ahora protegidos y elegantes.<\/p>\n<p>El hombre que hab\u00eda perdido sus pies estaba muy inc\u00f3modo, pues los necesitaba para ir a tomar cerveza; era mediod\u00eda y hac\u00eda un calor terrible.<\/p>\n<p>El hombre se las arregl\u00f3 para llegar hasta un taxi, y pedirle lo llevara hasta donde quer\u00eda ir. Al llegar a la puerta del bar, el portero le dijo:<\/p>\n<p>\u2014Disculpe se\u00f1or. No se puede entrar sin pies.<\/p>\n<p>\u2014No puede hacerme esto\u2014 dijo el hombre. Es muy dif\u00edcil encontrar unos pies a esta hora.<\/p>\n<p>\u2014No lo es\u2014 respondi\u00f3 el empleado. \u2014Hace poco entraron unos aqu\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Entonces deben ser los m\u00edos. Solemos tomar cerveza a esta misma hora. D\u00e9jeme entrar.<\/p>\n<p>\u2014No puedo\u2014 replic\u00f3 el portero. \u2014Mejor se los llamo. Espere aqu\u00ed.<\/p>\n<p>El portero se alej\u00f3 a buscarlos, y el hombre pens\u00f3 que era una gran suerte haber coincidido en aquel bar. Cuando el portero y los pies regresaron, el hombre no pudo reconocerlos, pues tra\u00edan puestos unos extra\u00f1os zapatos.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 desea?\u2014 preguntaron los zapatos.<\/p>\n<p>\u2014Quiero saber si esos son mis pies\u2014 respondi\u00f3 el hombre. Los necesito para entrar al bar.<\/p>\n<p>Entonces los zapatos comenzaron a desamarrar sus trenzas.<\/p>\n<p>Al instante, los pies estuvieron descubiertos, y con gran sorpresa el hombre vio que no eran los suyos. Los pies volvieron a calzar sus zapatos y, muy contentos de no pertenecer a nadie, regresaron al bar.<\/p>\n<p>El hombre a\u00fan no ha podido tomarse esa cerveza.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<h3><b>Un pez arrepentido<\/b><\/h3>\n<p>Frank Tor llor\u00f3 tanto que se convirti\u00f3 en pez. Despu\u00e9s se arrepinti\u00f3 tanto de haber llorado, que odi\u00f3 ser pez (sus l\u00e1grimas no tienen valor en las profundidades del mar), y as\u00ed, de tanto llorar de ser pez, Frank Tor es hoy el \u00fanico hombre-pez que existe y se cree que jam\u00e1s podr\u00e1 ser encontrado para preguntarle porqu\u00e9 ha llorado tanto.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<h3><b>El idiota<\/b><\/h3>\n<p>Cuando el sabio se\u00f1al\u00f3 la luna, el idiota se qued\u00f3 mirando el dedo del sabio, y vio que se trataba del \u00edndice. Era un dedo arrugado, envuelto en una epidermis desgastada, cuyo tejido anterior se hac\u00eda tan fino que el espesor de la sangre, fragmentado en peque\u00f1os puntos rojos, se divid\u00eda a su vez en forma de tabique, debido a las l\u00edneas irregulares que en grupos de cinco separaban las falanginas de las falangetas. Por la parte posterior, en la superficie de los nudillos, estas l\u00edneas eran m\u00e1s numerosas y parec\u00edan nervaduras de hoja, pues el sabio era tan viejo que la piel del nudillo era un pellejo de consistencia inerte, y hasta ten\u00eda ciertas marcas de los mordiscos leves que el sabio le hab\u00eda dado en los momentos de reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>En los dem\u00e1s dedos del sabio hab\u00eda ciertos vellos que el idiota apenas pod\u00eda registrar con el ojo. Tal era su concentraci\u00f3n en el \u00edndice, distinto de aquellos por ser lampi\u00f1o, con los poros m\u00e1s grandes y de una u\u00f1a m\u00e1s pronunciada, curva y de una p\u00e1tina tenue de amarillo. Su superficie se adivinaba casi tan lisa como la de un cristal, y brillaba. El contorno de la cut\u00edcula estaba perfectamente dibujado; no hab\u00eda en su l\u00ednea c\u00f3ncava ni el m\u00e1s m\u00ednimo desprendimiento. El nacimiento de la pr\u00f3xima u\u00f1a, blanco y puntiagudo, formaba con la cut\u00edcula un \u00f3valo que el sabio miraba a veces, encontrando en \u00e9l una especie de centro universal cuyo significado desconoc\u00eda. Se detuvo por fin el idiota en la parte superior de la u\u00f1a, que coincid\u00eda exactamente con el nivel de la yema, y cuyo borde se inclinaba hacia abajo. All\u00ed el idiota vio, perfectamente reflejada y redonda, a la luna.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<h3><b>Archivo de olvidos<\/b><\/h3>\n<p>A todos nos llegar\u00e1 el tiempo de la memoria, y cuando le llegue a Ernesto va a ser muy dif\u00edcil para \u00e9l.<\/p>\n<p>Vive recordando que tiene que olvidar su pasado, y no piensa en el futuro porque le asusta la idea de olvidar los recuerdos que le deja el presente, su terrible presente, su archivo de olvidos.<\/p>\n<p>Por eso, cuando llegue el tiempo de la memoria, Ernesto va a verse en el enigma de recordar lo que siempre ha tenido que olvidar.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<h3 style=\"text-align: left;\"><b>El hombre invisible<\/b><\/h3>\n<p style=\"text-align: left;\">Aquel hombre era invisible, pero nadie se percat\u00f3 de ello.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<h3 style=\"text-align: left;\"><b>Los 1001 cuentos de 1 l\u00ednea<\/b><\/h3>\n<p style=\"text-align: left;\">Quiso escribir los 1001 cuentos de una l\u00ednea, pero s\u00f3lo le sali\u00f3 uno.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<h3 style=\"text-align: left;\"><b>El m\u00e9todo deductivo<\/b><\/h3>\n<p style=\"text-align: left;\">Al abrir el peri\u00f3dico, vio que el asesino le apuntaba desde la foto. Lo cerr\u00f3 r\u00e1pido, antes de que la bala pudiera alcanzarle en la frente. Dej\u00f3 el peri\u00f3dico a su lado, todav\u00eda humeante.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<div>\n<h4 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/gabriel-jimenez-eman\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n<\/div>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00daltima carta de Ambrose Bierce A V\u00edctor Valera Mora Esta es la \u00faltima carta que te escribo. No porque quiera, sino porque materialmente no puedo hacerte otra. La tinta est\u00e1 cara, lo s\u00e9, y tampoco ahora fabrican los l\u00e1pices que me gustan. 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