{"id":18524,"date":"2026-04-22T17:23:35","date_gmt":"2026-04-22T21:53:35","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=18524"},"modified":"2026-04-22T17:23:36","modified_gmt":"2026-04-22T21:53:36","slug":"el-huesped-invisible-de-jose-napoleon-oropeza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-huesped-invisible-de-jose-napoleon-oropeza\/","title":{"rendered":"\u00abEl hu\u00e9sped invisible\u00bb de Jos\u00e9 Napole\u00f3n Oropeza"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Por: Jos\u00e9 Carlos De N\u00f3brega<\/h4>\n\n\n\n<p><em><strong>El hu\u00e9sped invisible<\/strong> <\/em>(IPAPEDI-COBER GROUP-Signos, 2019) es el quinto volumen de cuentos del escritor Jos\u00e9 Napole\u00f3n Oropeza (Puerto Nutrias, Barinas, 1950- Valencia, Carabobo, 2024). Hemos notado, luego de una revisita a su obra narrativa y ensay\u00edstica a la fecha, que el lenguaje se presenta cada vez m\u00e1s inmediato pero a su vez persiste en el sesgo po\u00e9tico de sus inicios.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer cuento de esta colecci\u00f3n, con el que obtuvo por segunda vez el Concurso de Cuentos del diario El Nacional en 2002, <em>Entre la cuna y el dinosaurio, <\/em>es un homenaje coral a la escritura latinoamericana: los venezolanos Oswaldo Trejo y Esdras Parra, de su primer anillo de sus afectos, y el uruguayo Monterroso halando por el hocico a su dinosaurio impenitente en el tiempo. A trav\u00e9s del Bestiario-Met\u00e1fora que vincula el infame saurio con el Pavo Real de Trejo, tenemos la construcci\u00f3n dial\u00f3gica y l\u00fadica de la trama. Se elogia la amistad desde su terquedad eterna dentro y fuera de la escritura.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro recoge cuentos escritos entre 2002 y 2015. Los motivos rondan y fusionan lo real y lo ficticio, ello en la fluencia del Barroco cubano de los Carpentier, Lezama Lima y Reynaldo Arenas. S\u00f3lo que la expresi\u00f3n se consolida en la simplicidad l\u00edrica, por dem\u00e1s multi-sugerente y re-semantizada en el contexto hist\u00f3rico, literario, afectivo y el propio mundo ficcional del autor.<\/p>\n\n\n\n<p>La cita literaria es respetuosa y susceptible del gui\u00f1o c\u00f3mplice. Por ejemplo, el cuento hom\u00f3nimo del libro nos remite al Henry James que a trav\u00e9s de fantasmas le da otro giro a la tuerca: el misterioso hu\u00e9sped de Sof\u00eda se nos antoja un mis\u00e1ntropo con el que ella importuna a sus atribulados familiares. Del relato fant\u00e1stico se infiere la problem\u00e1tica real del exilio, dentro y fuera del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La procesi\u00f3n de los caballos solos <\/em>es una po\u00e9tica y maravillosa cr\u00f3nica sobre la ciudad mausoleo de La Recoleta en Buenos Aires. Nos encandila el placer de un paseo que va de la estampa arquitect\u00f3nica y sociol\u00f3gica del cementerio al mundo de los muertos, en este texto-hijo de Rulfo y Armas Alfonso. Se mixturan el narrador omnisciente y el protagonista, el mentado David Alleno. Se mitifica la historia argentina por la trabaz\u00f3n cuidadosa del discurso narrativo, audaz y evocador al punto.<\/p>\n\n\n\n<p>Este relato de las sagradas \u00e1nimas, se impregna de una imaginer\u00eda m\u00e1gica que vincula la infancia y la muerte adulta. Los caballos de niebla conducidos por Milich\u00e9 y Aurora, acompa\u00f1an a David, dulce obrero del camposanto, en la recreaci\u00f3n patas arriba del mundo real que pugna por traspasar in\u00fatilmente tan especial y confortante urbe de los sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hendijas en el agua <\/em>nos presenta un retrato simp\u00e1tico y entra\u00f1able de la imprescindible poeta<strong> <\/strong>Enriqueta Arvelo Larriva. Por fortuna, Oropeza se suma tambi\u00e9n a nuestros amigos escritores Luis Alberto Angulo, Reynaldo P\u00e9rez S\u00f3, Carmen Mannarino, Marisol Pradas y Laura Antillano, entre otros, como voces reivindicadoras de su vida y obra en el siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p>Pareciera el cierre del d\u00edptico animista iniciado en <em>La procesi\u00f3n de los caballos solos, <\/em>pues los ni\u00f1os profanan el espacio para confrontarse con la Muerte. La poes\u00eda y el asombro les permite construir sus propias ventanas o \u201chendijas de agua\u201d, a los fines l\u00fadicos de contemplar la Otra Realidad (\u201cLa poeta Enriqueta Arvelo Larriva ser\u00eda, para el ni\u00f1o, la primera en ver al muerto, en abrazar a la viuda y a los hijos del difunto. Ese dolor suyo lo volcar\u00eda en palabras y, luego, lo transformar\u00eda en flores de piedra\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>Como si se tratara de un poema de Enriqueta, se superponen la realidad y la enso\u00f1aci\u00f3n en ese profundo \u201cdormir mentido\u201d. Puerto Nutrias, desde la po\u00e9tica de los nuestros \u2013Enriqueta Arvelo Larriva y Jes\u00fas Enrique Gu\u00e9dez-, va mutando en una enternecida colmena funeraria que destila amor por la vida. El alumbramiento del becerrito de Manchita es inequ\u00edvoco milagro que nos confirma la convivencia vivaz de Eros y T\u00e1natos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La gesta de Ori\u00f3n <\/em>excede el canon del bestiario, tal como ocurre con el cuento \u201cLa insolaci\u00f3n\u201d de Horacio Quiroga. El perro salvavidas de los afectados por la vaguada de Vargas en 1999, asume plena humanidad en virtud de su estelar nombre y prosapia canina. El salto de la perspectiva de tercera a primera persona, el Cronista y el Sufriente Orlando, nos remite a la metamorfosis del reportaje period\u00edstico en cuento real maravilloso. No obstante la molienda que tritura todo a su paso, la situaci\u00f3n extrema estimula \u2013luego de la sacudida- a los sobrevivientes a repensar la vida misma en honor de los m\u00e1s preciados ahogados.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El hombre del anillo <\/em>se sirve de la imaginer\u00eda del artista Antonio Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez, para estructurar una biograf\u00eda po\u00e9tica hecha cuento. Como bien lo sabe Oropeza, <em>el hombre del anillo, <\/em>B\u00e1rbaro Rivas, Armando Rever\u00f3n y Juan F\u00e9lix S\u00e1nchez forman una tetralog\u00eda imprescindible del arte venezolano contempor\u00e1neo. Las artes pl\u00e1sticas se hermanan con la poes\u00eda inquebrantable de este conmovedor cuento.<\/p>\n\n\n\n<p>Se desmitifica, a Dios Gracias, la marginalidad del artista trujillano. Al igual que los profetas b\u00edblicos, el pintor \u2013nada ingenuo y trizando las etiquetas academicistas- se levanta como otro visionario incomprendido o, mejor a\u00fan, un legislador social aguafiestas.<\/p>\n\n\n\n<p>La descripci\u00f3n de los cuadros, ensayos brev\u00edsimos y bien puntuales sobre Arte, integran el corpus del relato que simula un cat\u00e1logo entusiasta de una exposici\u00f3n antol\u00f3gica de nuestro hombre del anillo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El \u00e1lbum de los traidores <\/em>es un relato, si se quiere, masticado con rabia. La crudeza, con una connotaci\u00f3n entre c\u00f3mica y amarga, se impone a toda delicadeza estil\u00edstica. Como documento pol\u00edtico-cultural airado y parcializado, la hip\u00e9rbole caricaturesca es la unidad expresiva de fondo. \u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto a <em>En Valencia naci\u00f3 Yoknapatawha, <\/em>nos complace esta cr\u00f3nica juvenil y admirada con motivo de la visita del escritor William Faulkner a Valencia, la de Venezuela. La ciudad transita entre el Sulaco de Joseph Conrad, tratado por la ensay\u00edstica de Alejandro Oliveros y Pedro T\u00e9llez, y el emporio sure\u00f1o Yoknapatawha del Faulkner de \u201cSantuario\u201d celebrado y asimilado por Garc\u00eda M\u00e1rquez. Topograf\u00eda po\u00e9tica de indudable raigambre narrativa. La turba enceguecida no pudo discernir al gran novelista estadounidense del gris vice-presidente y pro-c\u00f3nsul neo-imperial Nixon recibido con balas de huevos y legumbres en una Caracas alzada.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La lluvia secreta <\/em>se nos antoja una pieza feminista ejemplar como los ensayos de Susan Sontag y las pel\u00edculas \u201cCr\u00eda Cuervos\u201d de Carlos Saura y \u201cGritos y Susurros\u201d de Ingmar Bergman. La puesta en escena es un t\u00e9 para tres ambientado y degustado en Londres. Hannia, Freya y Milagro protagonizan un coloquio travieso y amoroso que tiene la poes\u00eda de Hanni Ossot en tanto cortina musical.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, <em>La bicicleta de Gino Bartali, <\/em>recompone la \u00e9pica deportiva y human\u00edstica en el canon policial. La reportera investigadora, Corina Cohen o Esther, en la reconstrucci\u00f3n de la muerte del campe\u00f3n ciclista italiano por malaria o envenenamiento, le rinde homenaje a un tit\u00e1n que protegi\u00f3 a los jud\u00edos perseguidos por los nazis. Bartali, nuestro Monse\u00f1or Montes de Oca y el boxeador alem\u00e1n Max Schmelling se hermanaron en tan riesgosa y digna misi\u00f3n a contracorriente del fascismo en sus respectivos pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jose-carlos-de-nobrega\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Jos\u00e9 Carlos De N\u00f3brega El hu\u00e9sped invisible (IPAPEDI-COBER GROUP-Signos, 2019) es el quinto volumen de cuentos del escritor Jos\u00e9 Napole\u00f3n Oropeza (Puerto Nutrias, Barinas, 1950- Valencia, Carabobo, 2024). 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