{"id":18516,"date":"2026-04-22T16:48:45","date_gmt":"2026-04-22T21:18:45","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=18516"},"modified":"2026-04-22T16:48:47","modified_gmt":"2026-04-22T21:18:47","slug":"diles-que-no-me-maten-el-rulfo-que-el-cine-venezolano-hizo-suyo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/diles-que-no-me-maten-el-rulfo-que-el-cine-venezolano-hizo-suyo\/","title":{"rendered":"\u00ab\u00a1Diles que no me maten!\u00bb: El Rulfo que el cine venezolano hizo suyo"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><strong>Edinson Mart\u00ednez<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>En 1951, Juan Rulfo public\u00f3 el cuento que lleva el mismo t\u00edtulo de este texto; aquella fue la primera vez que el manuscrito traspon\u00eda la puerta de la reservada intimidad de su residencia en la colonia Cuauht\u00e9moc, en Ciudad de M\u00e9xico. Entonces, el trabajo del futuro renombrado escritor fue le\u00eddo con inusitado inter\u00e9s por los leales seguidores de la revista <em>Am\u00e9rica<\/em>, donde era colaborador editorial y publicaba las fotograf\u00edas que tomaba por todo el pa\u00eds, en paralelo con su profesi\u00f3n de agente de ventas.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel desconocido, para esa \u00e9poca, no se dedicaba con exclusividad a la literatura, pues ocupaba su tiempo viajando por la geograf\u00eda mexicana como representante de la marca de neum\u00e1ticos Goodrich-Euzkadi. Alternaba esta ocupaci\u00f3n con la fotograf\u00eda, oficio que desempe\u00f1aba con verdadera pasi\u00f3n, como suele ocurrir con quienes son animados por fuerzas inmateriales que los impulsan a buscar, en el mundo que les rodea, la esencia invisible de las cosas al ojo com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>Este ejercicio de auscultar el entorno social y paisaj\u00edstico le permiti\u00f3 asomar su mirada al M\u00e9xico rural, colmado de sus ancestrales soledades y atrasos, para que, con su aguzada observaci\u00f3n, consiguiera retratar fielmente la agreste panor\u00e1mica de una naci\u00f3n de extravagantes contrastes.&nbsp; <em>\u00a1Diles que no me maten!<\/em> fue incluido posteriormente en el celebrado libro de relatos <em>El llano en llamas<\/em>, publicado en 1953 por el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica; obra que, junto a <em>Pedro p\u00e1ramo,<\/em> logr\u00f3 convertirse en la importante referencia literaria que todav\u00eda representa.&nbsp; El ejemplar que ahora mismo tengo en mis manos agrupa ambas publicaciones en una edici\u00f3n que pertenece a la editorial Oveja Negra (1984); ha permanecido conmigo por varias d\u00e9cadas junto a otros libros de formato similar: una versi\u00f3n de tama\u00f1o media carta, sin mayores pretensiones en su cubierta, como si quisiera con ello pasar desapercibida a la mirada curiosa del lector.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso es que no habr\u00eda reparado en <em>El llano en llamas<\/em> nuevamente, si no fuera por el hecho de descubrir \u2014tard\u00edamente, lo reconozco\u2014, la adaptaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica realizada en 1984 \u2014casualmente la misma fecha del libro ya amarillento que ahora mismo examino\u2014 del relato <em>\u00a1Diles que no me maten!<\/em> producida por un venezolano de origen meride\u00f1o con el auspicio de la Universidad de Los Andes. Se trata de una realizaci\u00f3n f\u00edlmica a cargo del cineasta Freddy Siso con un elenco de figuras destacadas del cine venezolano. Siso formaba parte del movimiento del Nuevo Cine Venezolano y el Tercer Cine.<\/p>\n\n\n\n<p>En los registros oficiales de la <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=xoa6r90ZI8U\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">pel\u00edcula<\/a>, en los respectivos cr\u00e9ditos, destaca una leyenda indicando\u00a0 expresamente que est\u00e1 basada en la obra de Juan Rulfo. Aparte, Freddy Siso figura junto a Bernardo Cequera en la escritura del guion; la m\u00fasica, a cargo de Pablo Manavello, y todo lo concerniente a la producci\u00f3n, remiten a un logro estrictamente venezolano.<\/p>\n\n\n\n<p>Tuve la oportunidad de ver la obra en un enlace de YouTube hace unos meses. Qued\u00e9 gratamente impresionado por su calidad, por lo que, desde entonces, sent\u00ed la curiosidad por indagar sobre la pieza propiamente dicha, la iniciativa cinematogr\u00e1fica y los involucrados en ambas creaciones: el escritor del relato y el cineasta venezolano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La vida de Juan Rulfo&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Antes del reconocimiento literario del autor, su historia de vida estuvo marcada por el infortunio: una infancia de orfandad tr\u00e1gica que empalma con el contexto pol\u00edtico y social del pa\u00eds. Juan Rulfo naci\u00f3 en 1917, en Apulco, Jalisco, a siete a\u00f1os de iniciada la Revoluci\u00f3n Mexicana \u2014el proceso sociopol\u00edtico m\u00e1s complejo que ha vivido esta naci\u00f3n despu\u00e9s de la conquista espa\u00f1ola\u2014; nace justo en el momento en que formalmente se daba por terminado este ciclo con la promulgaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica de los Estados Unidos Mexicanos. No obstante, la confrontaci\u00f3n armada continu\u00f3, seg\u00fan explican diversas fuentes para quienes este atribulado periodo culmin\u00f3, en realidad, en 1920. Por eso se\u00f1alamos que Juan Rulfo abri\u00f3 sus ojos al mundo en medio de una cism\u00e1tica conflictividad social que, incluso, lleg\u00f3 a extenderse hasta el fin del gobierno de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas en 1940.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando ten\u00eda seis a\u00f1os, su padre fue asesinado en una revuelta y su madre muri\u00f3 cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde. Fue enviado a un internado \u2014una suerte de reclusi\u00f3n para hu\u00e9rfanos y desamparados que \u00e9l mismo describi\u00f3 como una c\u00e1rcel\u2014. All\u00ed comenz\u00f3 su h\u00e1bito de observar el mundo desde el silencio y una amarga soledad que siempre acompa\u00f1ar\u00eda su perspectiva narrativa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como antes hemos anotado, Juan Rulfo tuvo que ganarse la vida en varios oficios, todos ellos muy alejados del \u00e1mbito literario propiamente dicho, salvo el de fot\u00f3grafo; porque, si se quiere, captar im\u00e1genes cuando se hace con prop\u00f3sito art\u00edstico, en cierto modo, emparenta el oficio con la intenci\u00f3n de querer mostrar una materialidad que es invisible o impasible al observador com\u00fan. Por eso apuntamos el caso del desempe\u00f1o del escritor en la fotograf\u00eda, porque, en efecto, su pasi\u00f3n por esta la ejerc\u00eda con perspicaz mirada, intentando atrapar el aliento de una cotidianidad arrinconada en la esperp\u00e9ntica realidad mexicana de su tiempo. A prop\u00f3sito de la cual Andr\u00e9 Breton expres\u00f3 en 1938 su c\u00e9lebre aseveraci\u00f3n: \u201cM\u00e9xico es el pa\u00eds m\u00e1s surrealista del mundo\u201d, afirmaci\u00f3n que, dicha en compa\u00f1\u00eda de Frida Kahlo, Diego Rivera y Le\u00f3n Trotsky, era en s\u00ed misma una prueba viviente de la naturaleza disruptiva del tiempo que les rodeaba.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, Juan Rulfo tuvo entre sus haberes ocupacionales la condici\u00f3n de agente de inmigraci\u00f3n, revisando barcos y persiguiendo polizontes. En otro momento fue vendedor de cauchos o llantas \u2014como se acostumbra decir en M\u00e9xico y otros pa\u00edses\u2014, trabajo que le permiti\u00f3 recorrer los polvorientos caminos del M\u00e9xico rural, conociendo de primera mano a los protagonistas de la miseria y a pueblos enteros con sus menesterosas rutinas. Se cuenta que de sus recorridos le qued\u00f3 el lenguaje, las maneras particulares de expresarse de las personas y el paisaje que luego ser\u00eda el tel\u00f3n de fondo de <em>El llano en llamas<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n diablos har\u00eda este llano tan grande? \u00bfPara qu\u00e9 sirve, eh?<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos vuelto a caminar, nos hab\u00edamos detenido para ver llover. No llovi\u00f3. Ahora volvemos a caminar. Y a m\u00ed se me ocurre que hemos caminado m\u00e1s de lo que llevamos andando. Se me ocurre eso. De haber llovido quiz\u00e1s se me ocurrieran otras cosas. Con todo, yo s\u00e9 que desde que yo era muchacho, no vi llover nunca sobre el llano, lo que se llama llover.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No, el llano no es cosa que sirva. No hay ni conejos ni p\u00e1jaros. No hay nada. A no ser unos cuantos huizaches &nbsp;trespeleques y una que otra manchita de zacate con las hojas enroscadas; a no ser eso, no hay nada.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Rulfo, J.<em> (1984). <\/em>Nos han dado la tierra<em>. <\/em>En<em> El llano en llamas <\/em>(p. 113).Editorial Oveja Negra.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras trabajaba como funcionario estatal o bien como agente de ventas, le\u00eda de forma obsesiva; se dice que ten\u00eda una biblioteca solariega y bastante completa. En aquel tiempo escrib\u00eda para s\u00ed mismo, sin imaginar la notoriedad que le esperaba al decidirse a publicar sus relatos. De hecho, se comenta que tir\u00f3 a la basura una primera novela titulada <em>El hijo del desaliento<\/em> porque le pareci\u00f3 demasiado ret\u00f3rica y plagada de adjetivos. De Juan Rulfo podr\u00eda decirse \u2014aplicando con ajustada propiedad la expresi\u00f3n de Polonio en <em>Hamlet<\/em>\u2014 que \u201cla brevedad es el ingenio del alma\u201d, pues la producci\u00f3n literaria en la que se fundamenta su cosmos legendario remite \u00fanicamente al libro de cuentos <em>El llano en llamas<\/em> y a la novela a la que Joaqu\u00edn Sabina alude en su canci\u00f3n \u201cPeces de ciudad\u201d. En ella, Sabina hace una referencia directa al contexto literario de <em>Pedro P\u00e1ramo<\/em> como una suerte de met\u00e1fora en la que desmitifica la nostalgia y el regreso al pasado con esa impronta ir\u00f3nica tan propia del cantautor<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2026Y c\u00f3mo huir cuando no quedan islas para naufragar<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>al pa\u00eds donde los sabios se retiran<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Del agravio de buscar labios que sacan de quicio<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Mentiras que ganan juicios tan sumarios que envilecen<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>el cristal de los acuarios de los peces de ciudad<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>que mordieron el anzuelo, que bucean a ras del suelo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Que no merecen nadar<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El Dorado era un champ\u00fa<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La virtud, unos brazos en cruz<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El pecado, una p\u00e1gina web<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En <strong>Comala<\/strong> comprend\u00ed<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Que al lugar donde has sido feliz<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No debieras tratar de volver\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Sabina, J. (2002). \u201cPeces de ciudad\u201d [Canci\u00f3n]. <em>En D\u00edmelo en la calle<\/em>. Sony Music.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de que existiera el <em>boom<\/em> latinoamericano, Rulfo (1951) ya hab\u00eda derribado en su narrativa la frontera entre la vida y la muerte. En sus historias, los fantasmas caminan junto a los vivos \u2014no como un truco de terror o artificio narrativo, sino como una realidad cotidiana del campo mexicano\u2014; algo que, en cierto modo, tambi\u00e9n ocurre en muchos de nuestros pa\u00edses. Basta recorrer algunos de los caminos desolados de nuestra geograf\u00eda nacional para encontrar, por ejemplo, al recodo de esas largas carreteras que conectan los llanos venezolanos, alg\u00fan santuario con im\u00e1genes acompa\u00f1adas de velas encendidas, flores, ofrendas y toda clase de abalorios que manifiestan una devoci\u00f3n \u2014a prueba de todo razonamiento secular\u2014 a las \u00e1nimas que habitan en el universo pactado con fe ciega por los lugare\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab\u00a1Diles que no me maten!\u00bb: Un Llano en llamas venezolano<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, ustedes se preguntar\u00e1n por qu\u00e9 he dedicado estas notas a un autor sobre el cual tanto se ha escrito, cuando casi todo se ha contado sobre \u00e9l. Y no es que no se deba, de vez en cuando, investigar y escribir sobre autores tan c\u00e9lebres \u2014\u00a1v\u00e1lgame Dios!, claro que s\u00ed. Por lo que no hay ninguna duda sobre ello\u2014. La respuesta a esta probable interrogante es muy sencilla: m\u00e1s all\u00e1 del placer de revisitar a un autor de culto, he querido rescatar del olvido una pieza fundamental de nuestra cinematograf\u00eda. Me refiero a la producci\u00f3n f\u00edlmica venezolana que antes he citado: ese \u201cLlano en llamas venezolano\u201d que Freddy Siso realiz\u00f3 en 1984 y que hoy casi nadie recuerda; entre otras razones, porque muy pocos han tenido el privilegio de verla.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso es que, al ver la pel\u00edcula, se percibe que \u2014aunque narra una historia distinta\u2014 guarda una absoluta fidelidad a la estructura narrativa del trabajo de Juan Rulfo. As\u00ed, el personaje principal de la trama, Juvencio Nava \u2014al igual que en el relato\u2014, es interpretado por el actor venezolano Asdr\u00fabal Mel\u00e9ndez. En el reparto, la actriz Flor N\u00fa\u00f1ez representa a la mujer de Juvencio con el nombre de Luvina; detalle que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n porque, con ese nombre, en la obra <em>El llano en llamas<\/em>, el autor incluye un cuento con dicho t\u00edtulo. Se trat\u00f3, a mi modo de ver, de una licencia de guionista que se tom\u00f3 Freddy Siso para su trabajo f\u00edlmico, como para que no quedaran dudas sobre la relaci\u00f3n de su producci\u00f3n con la obra rulfiana.<\/p>\n\n\n\n<p>En la pel\u00edcula \u2014y no entrego m\u00e1s detalles para que se decidan a verla y a la vez, si no han le\u00eddo la obra del autor mexicano, pues, igualmente pueden leerla; es un buen momento para hacerlo porque es una verdadera joya narrativa\u2014, el personaje principal<strong>, tras vivir 35 a\u00f1os huyendo por el asesinato de su compadre, finalmente es capturado y fusilado por instrucciones del hijo de la v\u00edctima<\/strong>. Dicho as\u00ed, la inclinaci\u00f3n natural de quien lee esta breve descripci\u00f3n ser\u00eda conmoverse por el malogrado compadre; pero, en realidad, la vida suele ser mucho m\u00e1s compleja que una afirmaci\u00f3n o juicio de veintitr\u00e9s palabras. Por lo general est\u00e1 cruzada por una cartograf\u00eda de sombras e injusticias que proh\u00edja un destino determinado, como es el caso de Juvencio y su compadre: un c\u00edrculo de hierro que les invito a descubrir en ambas obras.<\/p>\n\n\n\n<p>El filme, de una hora y treinta y cinco minutos, obtuvo el Gran Premio Sim\u00f3n Bol\u00edvar en el Festival de Cine de M\u00e9rida en 1984, consolidando a Freddy Siso como un destacado realizador al capturar en <em>\u00a1Diles que no me maten!<\/em> la atm\u00f3sfera de angustia; la de una culpa erosionando el alma por el miedo, junto al paisaje fantasmag\u00f3rico que describe en sus textos, como su sello personal, el autor de todo este cosmos narrativo.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que no dejen de ver y leer la obra; tomen su tiempo para ello, porque hay placeres que no admiten prisa.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/edinson-martinez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edinson Mart\u00ednez En 1951, Juan Rulfo public\u00f3 el cuento que lleva el mismo t\u00edtulo de este texto; aquella fue la primera vez que el manuscrito traspon\u00eda la puerta de la reservada intimidad de su residencia en la colonia Cuauht\u00e9moc, en Ciudad de M\u00e9xico. 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