{"id":18490,"date":"2026-04-05T17:26:44","date_gmt":"2026-04-05T21:56:44","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=18490"},"modified":"2026-04-05T17:27:06","modified_gmt":"2026-04-05T21:57:06","slug":"poetica-del-vinculo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/poetica-del-vinculo\/","title":{"rendered":"Po\u00e9tica del v\u00ednculo"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Luisana Itriago<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Lo existente es una piel nacida<br>de lo inexistente<br>para la palabra y el v\u00ednculo<\/em><br>(Elizabeth Sch\u00f6n: <em>La flor, el barco,el alma<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p>Una primera mirada para descifrar los hilos reveladores del universo po\u00e9tico de Elizabeth Sch\u00f6n remite, inicialmente, a la enumeraci\u00f3n de elementos diversos como constante iluminadora evidente en la construcci\u00f3n de sus versos. No es af\u00e1n gratuito de inventariar, tampoco de establecer l\u00edmites, ni de se\u00f1alar oposiciones, lo que cohesiona los dis\u00edmiles elementos de estas enumeraciones. La coherencia nace de sutiles relaciones enhebr\u00e1ndose en permanente fluir hacia una totalidad. As\u00ed, por ejemplo, desde el c\u00e1lido recinto de lo inmediato sensorial, se surcan tierra y espacios, al un\u00edsono \u00abcon la redondez plena<br>del mundo y de los astros\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab \u2026<br>Te prefer\u00eda suave,<br>caluroso,<br>dulce,<br>de las acequias,<br>los arroyos,<br>los nidos,<br>los aires,<br>los espacios,<br>con la redondez plena del mundo<br>y de los astros\u00bb<sup>1<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>O bien, desde la simplicidad del \u00abPunto de la flor\u00bb, se alcanza simult\u00e1neamente la unidad \u00aben los cielos todos\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPunto de la flor<br>Punto de la piedra<br>Punto del \u00e1rbol<br>Punto del cielo<br>en los cielos todos\u00bb<sup>2<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Gradualmente se va develando una especial armon\u00eda cuando cada palabra requiere para deslizarse de la presencia de otra, y otra m\u00e1s, hasta alcanzar su sentido en el espacio del v\u00ednculo \u00abpara que los l\u00edmites no nos asombren como precipicios lejanos unos de los otros\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl espacio de los puntos<br>y de las l\u00edneas<br>es igual al de la piel,<br>ambos tejen las distancias<br>para que los l\u00edmites<br>no nos asombren como precipicios<br>lejanos unos de los otros\u00bb<sup>3<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Los diversos elementos, objetos y seres designados a trav\u00e9s de este nombrar enumerativo, se articulan en una red de afinidades en la que se vislumbran insospechadas cercan\u00edas:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPara la vida s\u00f3lo existe<br>la necesidad de la uni\u00f3n.<br>Y si no quieres creerme,<br>m\u00edrale el c\u00edrculo a la tierra,<br>ve c\u00f3mo la sujeta<br>ve c\u00f3mo mantiene actuante<br>cuanto vemos y no vemos,<br>cuanto amamos y no amamos,<br>cuanto nace,<br>se multiplica<br>y muere.<br>Y prosegu\u00edas<br>-Entonces,<br>por qu\u00e9 asombrarse<br>frente a los muchos semblantes diferentes ,<br>y atemorizarse<br>ante un agua con el viento<br>y el fuego dentro?<br>Y lo repet\u00edas<br>-La redondez del c\u00edrculo<br>lo soporta todo ,<br>aun a ti,<br>a m\u00ed,<br>tan distintos uno del otro \u2026\u00bb<sup>4<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>No es el caso, sin embargo , de que este requerimiento de v\u00ednculo nazca porque la palabra en s\u00ed misma se considere vac\u00eda o carente de significaciones; por el contrario, caracterizar este universo po\u00e9tico es constatar la reivindicaci\u00f3n -enraizada en la funci\u00f3n esencial de la poes\u00eda- del nombrar como portador de las m\u00e1s genuinas relaciones del ser humano con el mundo. Esa instancia primigenia se despliega sugerentemente en los diversos libros de Elizabeth Sch\u00f6n:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Desde un despertar que descubre las cosas<\/em>, en donde, por ejemplo, contemplar el fruto, la hoja y el \u00e1rbol es apropiarse y sentir \u00abel latido amoroso\u00bb de una \u00absilenciosa entrega\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMirar al fruto y sentir,<br>quedar all\u00ed,<br>junto a su lumbre<br>escuchando,<br>amando,<br>\u2026 \u00bb<sup>5<\/sup><br>\u00abArribar a la hoja<br>y saber que jam\u00e1s la hab\u00edamos habitado<br>y quedarnos con ella<br>aspirando su lento fluir<br>su t\u00edmida convulsi\u00f3n<br>\u2026 \u00bb<sup>6<\/sup><br>\u00ab \u2026<br>que el \u00e1rbol entre<br>para aprender a distinguir su cuerpo<br>y poseerlo<br>hasta sentir que en los espacios<br>vibra \u00fanicamente el latido amoroso<br>de su silenciosa entrega\u00bb<sup>7<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hasta la constataci\u00f3n de que a cada cosa va adjunta su voz<\/em>, instante privilegiado que s\u00f3lo puede aflorar cuando las pupilas de un ni\u00f1o tocan lo hondo de la tierra : \u00abVa el ni\u00f1o.\/ Va hacia donde est\u00e1n los aires, las lluvias, los hombres. \/ Y s\u00f3lo si sus pupilas tocan lo hondo de la tierra se le ofrece el nombre \u2026\u00bb8<\/p>\n\n\n\n<p>Cada palabra busca recrear la sorpresa de ese primer instante que devela la existencia de los objetos y de nosotros con el mundo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abDigo mar<br>y resplandecen las rodelas<br>y se alargan los alcores<br>mas s\u00f3lo he pronunciado<br>aquella voz primaria<br>con la que el hombre<br>se uni\u00f3 a la tierra y a los cielos\u00bb<sup>9<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Esta voz no es simple simulacro porque al retumbar, \u00abigual al \u00e1rbol, \/ al viento ,\/ a la arena ,\/ ella tambi\u00e9n posee\u00bb y, como fr\u00e1gil embarcaci\u00f3n, recorre cielo y tierra para otorgar \u00abla primaria y \u00fanica ofrenda\u00bb propiciatoria del nacimiento:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab \u2026<br>La palabra<br>peque\u00f1a nube<br>peque\u00f1a embarcaci\u00f3n<br>que recorre todos los extremos<br>del cielo y de la tierra<br>llevando consigo aquella<br>primaria y \u00fanica ofrenda<br>de la que nacieron astro,<br>c\u00e9sped<br>pupila y sol\u2026\u00bb<sup>10<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, porque cada palabra ci\u00f1e en su nombrar con ese \u00abpeso de las cosas que si vamos a nombrar estalla\u00bb<sup>11<\/sup>, pueden tejerse redes unitarias de sentido en las que \u00abel enlace se asienta con la reciedumbre del pedestal encajado en la tierra\u00bb<sup>12<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta misma constituci\u00f3n de la palabra po\u00e9tica, presagiadora del v\u00ednculo desde su honda raigambre existencial, inunda las im\u00e1genes que se convertir\u00e1n en s\u00edmbolos de polifac\u00e9ticos significados en cada una de sus obras<sup>13<\/sup>. Ellos comportan caracter\u00edsticas que sugieren la constante movilidad para acercar: as\u00ed los vel\u00e1menes cruzan los mares; el labrador lanza las semillas; el p\u00e1jaro en su <em>Incesante aparecer<\/em>, anula las distancias y los l\u00edmites. Otros s\u00edmbolos, afianzando a\u00fan m\u00e1s esta voluntad de cercan\u00eda, se presentan como recinto acogedor. As\u00ed la gruta, el grano, el nido, la cesta, la cisterna, la vertiente, el fruto, pasan a ser inmensos continentes donde se establecen el albergue, la comuni\u00f3n de la ofrenda o de la d\u00e1diva. Desde esta perspectiva, la palabra po\u00e9tica pareciera convertirse en un gran vientre materno en indetenible gestaci\u00f3n: simiente f\u00e9rtil para el alumbramiento y la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Una fina urdimbre de correspondencias emana de la entra\u00f1a de este particular nombrar po\u00e9tico y a los aspectos ya revisados se a\u00f1aden los impedimentos que obstaculizan la senda del hallazgo para asentar el v\u00ednculo. En este recorrido se hace inminente, en primera instancia, el destierro de la raz\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abQue retorne la frescura a la cuenca<br>para sentir de nuevo<br>su constante dulzura<br>donde resuena el antiguo camino de los bueyes<br>y seguir,<br>para que nunca m\u00e1s<br>la raz\u00f3n anide<br>en la senda oscura del hallazgo\u00bb<sup>14<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Este destierro implica que la verdadera sabidur\u00eda no se otorga al abrigo del axioma o de la ley: ella nace cuando el alma contempla por primera vez:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abHay una sabidur\u00eda<br>que se siente si al alma<br>le arrancan las vellosidades<br>y contempla como si nunca<br>hubiera visto.<br>Las otras sabidur\u00edas<br>las que brindan el axioma<br>la ley<br>son ropajes con los que los seres<br>se revisten \u2026\u00bb<sup>15<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>La verdadera sabidur\u00eda \u00abes la del r\u00edo\/ que se desliza,\/ la de las aguas que reciben\/y reparten los resplandores\u00bb 16 . Es la sabidur\u00eda que, m\u00e1s all\u00e1 del teorema y de la ley, proporciona \u00abel \u00fanico y veraz descubrimiento\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab \u2026<br>S\u00f3lo se es capaz de un descubrimiento<br>y no el que implica el teorema<br>la ley.<\/p>\n\n\n\n<p>Hablo de ese \u00fanico y veraz<br>que nos hace sentir como si<br>nunca se hubiera visto,<br>y jam\u00e1s hubieran existido el tiempo,<br>el lirio,<br>!el primer sol!\u00bb<sup>17<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Equ\u00edvoco como las falsas sabidur\u00edas, resulta olvidar \u00abel c\u00edrculo hondo, solitario\u00bb para colmarlo \u00abcon oro, gloria o poder\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl hombre en su ah\u00ednco por la materia y lo material<br>ha olvidado que en \u00e9l hay un c\u00edrculo hondo, solitario,<br>que no se colma con oro, gloria o poder \u2026\u00bb<sup>18<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLos planes y el poder deslumbrante para el \u00f3palo y el oro\u00bb, alejan al hombre de la paz requerida para alimentar y asentar el v\u00ednculo amoroso:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab \u2026<br>vive el hombre de planes escap\u00e1ndosele la paz y con<br>la paz la calma para nutrir el grano y asentar el v\u00ednculo<br>amoroso .<br>insiste el hombre en el poder<br>duplic\u00e1ndose las coordenadas del arabesco, el \u00f3palo y el oro<\/p>\n\n\n\n<p>&#8230;<br>el poder es una espesa neblina y como tal arranca los ojos<br>para que no se pueda contemplar el perenne dolor de lo<br>que oprime y menos se pueda saber, aun llegar a ese lugar<br>oculto, \u00edntimo, de cada quien, que tanto requiere, exige \u2026\u00bb<sup>19<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Esta carencia manifiesta de la raz\u00f3n, del poder, de la gloria, de \u00abotras sabidur\u00edas\u00bb, de la riqueza y de la inteligencia para proporcionar relaciones esenciales con el mundo remite al significado \u00faltimo de la funci\u00f3n po\u00e9tica en la obra de Elizabeth Sch\u00f6n. Este significado surge como el hilo que \u00absurca el espacio\u00bb para ser contemplado por \u00abel anhelo de la perenne compa\u00f1\u00eda\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl hilo que trae<br>el resplandor del alba<br>es aquel que surca el espacio<br>y s\u00f3lo lo contempla<br>el anhelo de la perenne compa\u00f1\u00eda,<br>el deseo del bosque<br>cuyas copas se dirigen<br>hacia la inmensidad y siguen\u00bb <sup>20<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y mientras \u00abel entendimiento\u00bb ofrece apenas hitos en el camino, la fundamentaci\u00f3n para la permanencia es de la \u00edndole de la flor y del amor:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab \u2026<br>La flor,<br>el amor,<br>nacen y nacen a cada hora,<br>a cada instante,<br>y como si jam\u00e1s hubieran existido,<br>son esos manantiales<br>que desde lo hondo de la tierra estallan<br>y no es posible detenerlos.<br>Lo dem\u00e1s,<br>el axioma,<br>la ecuaci\u00f3n,<br>quedan para el entendimiento<br>como los puntales<br>que asoman en las llanuras<br>y s\u00f3lo sirven<br>para que el gavil\u00e1n se afinque<br>y emprenda el vuelo\u00bb<sup>21<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Es as\u00ed como \u00abtodo nombre adviene del reticente amante\u00bb, convirti\u00e9ndose el amor en impulsor de ese nombrar que, desde su profunda dulce presencia, permanece simplemente \u00aben hilo\u00bb, \u00aben estambre\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLlegar,<br>luego hendir,<br>y hendir m\u00e1s<br>hasta que no sea posible hendir,<br>para permanecer en hilo,<br>en estambre,<br>con dulzura o simplemente<br>sabiendo que todo nombre<br>adviene del reticente amante\u00bb <sup>22<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Hontanar que es el fundamento de la uni\u00f3n, \u00absi descubrirnos el largo camino del sembrador\u00bb, desde donde la tierra lanza sus carpas hacia el viento, para el encuentro y el \u00abenlace de todos los costados\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<p>&lt;&lt;<br>El amor es hontanar que se mira<br>si descubrirnos el largo camino del sembrador<br>y si te llamo<br>es porque el encuentro existe.<br>Y si sigo llam\u00e1ndote<br>es porque la tierra<br>lanza sus carpas hacia arriba,<br>hacia el viento,<br>hacia el enlace de todos los costados \u00bb<sup>23<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>La fuerza motriz del amor es entonces la que posibilita la funci\u00f3n po\u00e9tica, al presentarse corno la \u00fanica v\u00eda para afianzar v\u00ednculos y certidumbres, en la \u00ednsita necesidad de comunicaci\u00f3n y pertenencia latentes en cada verso. Es la poes\u00eda as\u00ed concebida el camino para develar el hilo tenue que disuelve los opuestos<br>y para vislumbrar en Encendido esparcimiento, la infinita presencia luminosa del Ser: el canto y la voz ofrecen la lumbre requerida \u00abpara el ascenso suave \u00bb hacia el \u00absiempre Ser en el hombre y lo infinito\u00bb:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl canto es suave, suave lo que adviene desde la<br>hondura del comienzo.<br>El canto es dulce, dulce la palabra cuando brota del<br>origen \u00edntimo, ancestral.<br>Y la VOZ<br>un tiento en la prematura aparici\u00f3n, una fluidez en lo<br>intocable de la abertura.<br>Luego su extensi\u00f3n, su arribo, para que los que buscan y<br>anhelan encuentren en ella la lumbre requerida de lo<br>abierto y sin otros bordes, otros sustentos, que su suave<br>y dulce prolongaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed emana el fuego, pasa<br>As\u00ed el fuego con el esmalte de un sol para el ascenso<br>suave, dulce \u2026<br>As\u00ed el Ser en Ser de Ser, siempre Ser en el hombre y<br>lo infinito\u00bb<sup>24<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p>Del v\u00ednculo visible -piel de enumeraciones que recubre los versos de los poemas- se llega al supremo v\u00ednculo amoroso, tejido al abrigo de la lumbre de voz y canto, en suave, dulce prolongaci\u00f3n hacia el infinito.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Todas las referencias y notas corresponden a poemas y libros de Elizabeth Sch\u00f6n.<\/p>\n\n\n\n<p>1 Incesante aparecer. Caracas: Imprenta de la Universidad Central de Venezuela, 1977, p. 17.<\/p>\n\n\n\n<p>2 <em>A\u00fan el que no llega<\/em> (Colecci\u00f3n Vertiente Continua). Caracas: Gr\u00e1ficas Acea, 1993, p. 3.<\/p>\n\n\n\n<p>3 Ib\u00eddem, p. 36.<\/p>\n\n\n\n<p>4 Incesante aparecer, op . cit., p. 52<\/p>\n\n\n\n<p>5 Es o\u00edr la vertiente. Caracas: Imprenta de la Universidad Central de Venezuela, 1973, p. 39.<\/p>\n\n\n\n<p>6 lb\u00eddem,p. 40.<\/p>\n\n\n\n<p>7 Ib\u00eddem, p. 41<\/p>\n\n\n\n<p>8 Del antiguo labrador. Caracas: Editorial Arte, 1983, p. 27.<\/p>\n\n\n\n<p>9 La cisterna insondable. Caracas: Talleres litogr\u00e1ficos de \u00abServicios Venezolanos de Publicidad \u00bb, 1971, p. 97.<\/p>\n\n\n\n<p>10 Ib\u00eddem, p. 103<\/p>\n\n\n\n<p>11 Es o\u00edr la vertiente, op. cit., p. 47.<\/p>\n\n\n\n<p>12 La cisterna insondable, op . cit., p. 98.<\/p>\n\n\n\n<p>13 Estos s\u00edmbolos aluden a los t\u00edtulos: <em>Del antiguo labrador, Incesante aparecer, La gruta venidera, El abuelo, La cesta y el mar, La cisterna insondable, Es o\u00edr la vertiente<\/em>-as\u00ed como a im\u00e1genes cuya reiterada presencia las convierte en leit motiv y que circulan en las diversas obras de Elizabeth Sch\u00f6n.<\/p>\n\n\n\n<p>14 Es o\u00edr la vertiente, op. cit., p. 56.<\/p>\n\n\n\n<p>15 La cisterna insondable, op. cit., p. 130.<\/p>\n\n\n\n<p>16 Ib\u00eddem, p. 131.<\/p>\n\n\n\n<p>17 Ib\u00eddem, p. 136.<\/p>\n\n\n\n<p>18 Encendido esparcimiento. Caracas: Imprenta de la Universidad Central de Venezuela, 1981, p. 70.<\/p>\n\n\n\n<p>19 Ib\u00eddem, p. 69<\/p>\n\n\n\n<p>20 La cisterna insondable, op. cit., p. 116.<\/p>\n\n\n\n<p>21 Ib\u00eddem, p. 126.<\/p>\n\n\n\n<p>22 Es o\u00edr la vertiente, op. cit., p. 54.<\/p>\n\n\n\n<p>23 La cisterna insondable,op. cit., p. 116<\/p>\n\n\n\n<p>24 Encendido esparcimiento, op. cit., p. 60.<br><\/p>\n\n\n\n<p><br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luisana Itriago Lo existente es una piel nacidade lo inexistentepara la palabra y el v\u00ednculo(Elizabeth Sch\u00f6n: La flor, el barco,el alma) Una primera mirada para descifrar los hilos reveladores del universo po\u00e9tico de Elizabeth Sch\u00f6n remite, inicialmente, a la enumeraci\u00f3n de elementos diversos como constante iluminadora evidente en la construcci\u00f3n de sus versos. 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