{"id":18396,"date":"2026-03-15T17:15:53","date_gmt":"2026-03-15T21:45:53","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=18396"},"modified":"2026-03-15T17:15:54","modified_gmt":"2026-03-15T21:45:54","slug":"rafael-angel-insausti-varon-de-soledad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/rafael-angel-insausti-varon-de-soledad\/","title":{"rendered":"Rafael \u00c1ngel Insausti: var\u00f3n de soledad"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Alexi G\u00f3mez B.<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>Infinita ingrimitu<\/strong>d<\/p>\n\n\n\n<p>Con hidalgu\u00eda, sin artificios, Rafael \u00c1ngel Insausti (Barinas 1914-Caracas 1978), es, con mucha probabilidad, el intelectual barin\u00e9s m\u00e1s polifac\u00e9tico que hayamos conocido. No solo destaca su brillante y profunda obra po\u00e9tica, su juicio de cr\u00edtico literario funda visiones, criterios y aportes significativos. Como pol\u00edglota, se aventur\u00f3 con noble juicio y destacada labor, a la traducci\u00f3n de los poetas rom\u00e1nticos franceses e italianos. Demostrando extraordinario dominio de ambas lenguas. Hizo carrera diplom\u00e1tica. Su vasta cultura y su juiciosa esencia le llevaron a ejercer dignamente la representaci\u00f3n de Venezuela en Paris, durante varios a\u00f1os. Todo ello lo ejerci\u00f3 Insausti con singular modestia y aut\u00e9ntica postura \u00e9tica. Con gran esfuerzo, en el labrado de sus propios juicios, fue y sigue siendo referencia ejemplar del estudio met\u00f3dico, del intelectual que busca de manera autodidacta su ser y su sustancia. Su propia soledad. <\/p>\n\n\n\n<p>Si alguien le vio venir por la calle m\u00e1s alta registr\u00f3 su garbo el estandarte de sue\u00f1os solitarios y sus vestiduras de nost\u00e1lgicos. Ello, e cualquier ciudad: Barinas, Caracas o Par\u00eds ha de ser lo mismo para quien discurre y quien y se propone en el trasiego de la dolorosa costumbre de estar vivo. En cualquier lugar la nostalgia trae anotaciones, hace la atm\u00f3sfera. Los promontorios de silencio, los recuerdos, espacios infinitos, hacen insumos al poema: Ese lugar de exilio, esa instancia habitable. Primero viene el llano, con sus radiaciones de infinitas ausencias:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTan ancha la sabana que ni con mil<br>gritos se llena\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Cosmos de la ingrimitud prevista en la estampa de la \u00faltima garza. Insausti nociona la naturaleza , y en particular el llano, que hace presencia en sus poemas iniciales, como un \u00e1mbito de infinitud donde es propicio proyectar, en anal\u00f3gicas formas, los parajes inconocibles e \u00edngrimos del esp\u00edritu. El espacio externo y lo interno en sustantiva correspondencia. Huelga recordar aqu\u00ed, aquella expresi\u00f3n de Shelling:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1La naturaleza es el esp\u00edritu visible y el esp\u00edritu<br>es la naturaleza invisible!<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La caverna del rel\u00e1mpago<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los signos del poema hacen abertura a la luz como camino posible desde la sombras. El poema hace giros entre uno y otro extremo para crear esa intermediaci\u00f3n de claroscuro que es la vida. La dualidad que demarca el juicio del ir y venir. Constante amor\u00edo entre la vida y la muerte, noche y d\u00eda. Solo un magnifico instante es el poema, deslumbrante y fugaz. As\u00ed hace de rel\u00e1mpago, iluminante evento, eterno y diminuto. <\/p>\n\n\n\n<p>Una necesidad de luz, permanente ansia de visi\u00f3n, palpita en el poema. Un n\u00eddico ditirambo que pugna con sapiencia, auspicia el acontecimiento po\u00e9tico promueve la germinaciones de las voces ondas que Insausti ir\u00e1 cultivando sabiamente, en el itinerario prol\u00edfico de su existencia. Bien se puede transitar la vida del poeta a trav\u00e9s de su obra. Con el af\u00e1n de siempre ira labrando a solas su propia sustancia, acotando su soledad entre las luces intimas para encender la infinita herencia del tiempo y de la vida. As\u00ed perdura el verbo en el min\u00fasculo destello que ilumina todos los parajes de hondura. Los territorios de la intimidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuego, l\u00e1mparas, sol, hogueras, destellos, llamas, faros, luceros, luci\u00e9rnagas, resplandores pululan el poema, iluminan ese desasosiego de los horizontes. La b\u00fasqueda constante del brillo sin deslumbre, la clarividencia de lo que, tal vez, somos. Ese af\u00e1n de luz energetiza la palabra, la cubre de sonoro brillo, de audacia y permanencia, de anuncio y laberinto. Un asomo con detenido juicio, es suficiente para recibir del poema ese impacto luminoso del estar frente a una labor, a un hecho est\u00e9tico de magnifica hechura. La nobleza met\u00e1lica, el impulso tel\u00farico, el h\u00e1lito m\u00e1gico se amalgaman y acusan presencia de lo art\u00edstico en la obra po\u00e9tica de este barin\u00e9s tan universal y c\u00f3smico que poco asomo a registrado. As\u00ed perdura en la paz de su sabia esencia, regio e intacto como haz de luz inaprensible en su instante. Ante la luz: la sombra. Ese contrapunto en predominio. Mucha sombra, poca luz, tanta tiniebla, abundosa oscuran\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDe oscuridad profunda los aires del recuerdo\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Sea de esa noche eterna que habita, el poeta construye su aprendizaje sustantivo. En su errancia entre tinieblas hallar\u00e1 su secreto: la visi\u00f3n y las voces inaudibles del silencio. Entonces luz y voz venidas de la noche ser\u00e1n el hallazgo mayor para el poema. Y saber apagar el ser \u00edntimo cuando conviene la existencia. Esa forja de sapiencia que da lugar eterno al verbo fundador, hace presencia en las texturas po\u00e9ticas de Rafael \u00c1ngel Insausti.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese dominio de las sombras, ese cohabitar con la oscuran\u00eda para la soledad, figura una singular sapiencia, una labrada manera de hacer cordial y airoso el encuentro con la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Acaso est\u00e1s subiendo<br>de tu escondrijo, vienes a mi encuentro,<br>vas a aparecer de s\u00fabito, y no regresar\u00e1s<br>a tu rinc\u00f3n, a tu secreta obra ni a tu nocturno oficio<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Instancia del exilio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En un lugar indecible, sin precisi\u00f3n, se habita y se procura la inexistencia de la muerte. El poeta, extra\u00f1o personaje, hace refugio e los parajes ocultos del lenguaje. Su actividad de cetrena procura im\u00e1genes, met\u00e1foras, formas otras, esencias no prescritas en la palabra. Es la prosecuci\u00f3n de otras instancias de lo real para la existencia. Seguro de esta probabilidad el poeta se fuga de inmediato y ri\u00f1e con lo decible y lo pragm\u00e1tico. El ostracismo deviene y el asilo se propone en el lenguaje y el acto escritural.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta noci\u00f3n de exilio, se percibe y se habita por quien transita luego el constructo, la ruta marcada en el poema.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAdentro el orden<br>quieto se amuralla<br>y un hombre solitario profundiza<br>su oficio melanc\u00f3lico\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>La indagaci\u00f3n constante, la inmersi\u00f3n con hondura en las zonas abisales, en las intimidades, en presencia cierta y sustantiva de esa b\u00fasqueda. Suerte de errancia en los otros territorios, lugares posibles de la ausencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Enterremos aqu\u00ed nuestro temblor de gozo<br>Y olv\u00eddate y olv\u00eddame si preguntan<br>T\u00fa ya no est\u00e1s, ya yo no estoy\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Todo sea tr\u00e1nsito, itinerario en pos de las im\u00e1genes, retando, conquistando lo inaprensible, haciendo desaf\u00edos, construyendo lecturas secretas de los astros, interpretando a solas el aullido nocturno, con la urgencia de \u00edntimos impulsos. Con labriega manera construir los pelda\u00f1os que conducen a lugares otros, muy cerca del abismo, fronteras probables de otredad.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo gu\u00eda la ruta escritural hacia la isla superpoblada de la soledad, donde el buscador de sombras y de brillos, indaga minucioso. Fumando desde hace siglos las antiguas cenizas. Horadando la tierra banal para el provecho del esp\u00edritu y sus germinaciones. Queda la herencia ancestral de ese oficio de la melancol\u00eda para fugarse callado, como el m\u00e1s audaz de los recuerdos. La ausencia no es olvido, solo remoto exilio del poblador de soledades. Y la palabra all\u00ed, en continua demanda de melanc\u00f3lica existencia, convocando a eternidades.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hacia la levedad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pareciera que un destino mayor del poema y del poeta (una misma esencia), sea lograr vencer la resistencia y, con el sortilegio de la palabra, hacer las rozaduras necesarias para transfigurarlo todo. Convertir al mundo y las cosas en sustancias transportables, tan livianas que los segmentos de rocas y durezas se viertan ligeras, probables para el vuelo o sopor, fragancia, bruma, herencia leve, luz, canto, ala.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00c9l no confiaba-era evidente en la eficacia del<br>recurso, y injustificable y extremo. No obstante,<br>insisti\u00f3 en el liviano conjuro.<br>Racimo de silenciadas palabras-rojo, amarillo,<br>azul tierno-, yo lo ve\u00eda medrosamente. Pero<br>arriesgaba mis manos imaginarias y sacaba el tesoro\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Con esencia de mago el poeta trasmuta, provoca la metamorfosis, el cuerpo se vuelve voz, bajo el dominio de la imagen. Todo se hace posible en la escritura, como racimo de luceros bajitos entre el azul que inventaron las flautas. Se aromatiza un cosmos cuando el poema levanta su estructura. O todo se ausenta si no viene la palabra que asome el otro lado del espejo. Es desnudo el ascenso con pasos inh\u00e1biles marchando entre las brumas.<\/p>\n\n\n\n<p>De viento suave, por fugas huestes de llamas, caricias o silencios a de nutrirse la lectura del poema.  Queda un h\u00e1bito, una perfumancia, carencia de astros y murmullos. En todo esto, tesitura, sue\u00f1os, dolencias.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cY lo otro (carne, huesos) es mentira del aire,<br>con qu\u00e9 colmar tus l\u00edneas no sabr\u00eda.<br>Yo me conformar\u00eda con mirarte,<br>Con nutrirte de sue\u00f1os y colores.<br>Y ponerme a vibrar en el alambre\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Y en el rev\u00e9s de todo (sin poner final, al breve trasunto), queda abierto el laberinto de las figuraciones. Muchas especies transitan en la obra po\u00e9tica de Insausti. Noble convocatorio reflexivo, admirable espacio de escritura, donde converge ausencia, soledad, en el nost\u00e1lgico oficio del poeta que propone su heredad de palabras, de im\u00e1genes. Fuente mayor para abrevar con ansias esa sed de trasmundo, de otredad, luz y sombra, vida y muerte, prevista en el poema.<\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">Publicado en: Revista haciendo memoria, n\u00famero 10, julio-agosto 2013. Pp. 63-68.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alexi G\u00f3mez B. 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