{"id":18359,"date":"2026-03-09T17:07:17","date_gmt":"2026-03-09T21:37:17","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=18359"},"modified":"2026-03-11T16:55:38","modified_gmt":"2026-03-11T21:25:38","slug":"cuentos-de-adriana-garcia-sojo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cuentos-de-adriana-garcia-sojo\/","title":{"rendered":"Cuentos de Adriana Garc\u00eda Sojo"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>El domador<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>\u201c<em>Algunas personas no enloquecen nunca. Qu\u00e9 vida tan horrible deben tener\u201d<\/em><br>Charles Bukowski<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Escrib\u00ed un libro, que nadie ha le\u00eddo. Igual mat\u00e9 ayer a un hombre y nadie ha venido por m\u00ed. Mi soledad es impune, nadie vendr\u00e1 por m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivo rodeado de raros, cada cual en su entierro. Puedo mezclarlos y cambiarles la vida, ser mezquino con su felicidad. Ser\u00e1 porque vivo en cada distorsi\u00f3n que describo. Ninguno me pertenece, aunque as\u00ed lo piense. Cada bicho va agarrando cuerpo, desmontando mis juicios y creciendo en su desacierto. Los escribo con la tinta de la tristeza que me producen, el asombro y la pena de verlos volar con su desencanto. Quiero creer que as\u00ed los quiero, no puedo ocultar que as\u00ed se quieren ellos, explotando en palabras, entre comas y p\u00e1rrafos incompletos.<\/p>\n\n\n\n<p>Puedo dormir tranquilo, no me atormentan el sue\u00f1o. Se escurren al amanecer, me tuercen lo cotidiano. Respetan el rol que juego, se manifiestan cuando la hoja los describe y les da vida propia a trav\u00e9s de las historias, pero todos somos un cuento necesario. Ellos son la historia que arranca cuando el roce de sus tormentos salpica mi normalidad. Me hacen narrarles en relatos ordinarios, incorrectos. A veces ruedan en palabras mugres, no son p\u00e9rfidos, ni injustos, ni buenos, ni perversos, a veces son h\u00e9roes de una existencia atormentada de la que nadie habla. Parecen gente de circo, de esas que tienen caspa y no se afeitan las barbas. Huelen a piratas de r\u00edo, son corsarios de charcos, gente de agua empozada, de u\u00f1as mordidas, o suelas gastadas. Los acompa\u00f1an botellas y cucharas pl\u00e1sticas llenando pocillos con az\u00facar de piedras. No tienen bandos ni esteras, s\u00f3lo sus salivas y sus alientos, todas inventadas por m\u00ed. Son vidas cortas, que parece no valer la pena que nadie lea. Soy un domador de circo, no soy ni escritor ni poeta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Ausencia<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>\u201cPero no padezco de mi locura, disfruto cada minuto de ella\u201d<\/em>. <em>Sherrilyn Kenyon<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente cerr\u00f3 los ojos y muri\u00f3. Tom\u00e9 sus manos con la tristeza que dan 36 a\u00f1os de vida compartida. Llor\u00e9, desahogando tanta compa\u00f1\u00eda y soledad, haciendo balance del camino recorrido, con el que no llegamos a ninguna parte. Con cada l\u00e1grima hice tr\u00e1nsito por la v\u00eda de los hijos, del hogar, de la familia, los afectos. Agradec\u00ed los buenos momentos y las alianzas propias del matrimonio. Reviv\u00ed la complicidad, los planes olvidados, las omisiones y las metas alcanzadas. Llor\u00e9 el pacto, nuestra cotidianidad, ese contrato invisible que firm\u00e1bamos cada ma\u00f1ana, para que no nos ahogara la sinraz\u00f3n de la persistencia en el tiempo. Qued\u00e9 conforme con cada abrazo, mueca o reproche que sali\u00f3 del saldo. Lo consider\u00e9 a favor. Tranzamos un acuerdo para no dividir la vida y aprendimos a valorar la felicidad mansamente trabajada y sin sobresaltos. No ten\u00edamos deudas el uno con el otro. Serenamente convivimos y as\u00ed lo desped\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis hijos estaban descompuestos, totalmente superados por la perdida. Enterraban a un padre maravilloso. &nbsp;Creativo en el afecto, dispuesto a la camarader\u00eda y a descubrir el mundo con la mirada nueva con que sus hijos lo ve\u00edan todo. Meloso, consentidor y poco disciplinado. Creo que en muchos sentidos est\u00e1bamos llorando el mismo afecto, agotador y avasallante. De luto riguroso recib\u00ed abrazos y palabras rizadas, hasta que nadie m\u00e1s qued\u00f3 para clamar en mi hombro.&nbsp; Con la \u00faltima pala de tierra no qued\u00f3 nada por llorar o decir. Me fui al caer la \u00faltima rosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Camin\u00e9. Camin\u00e9 y tropec\u00e9 con una y mil razones para volver, para quedarme y no desaparecer, pero con cada paso que daba, encontraba un poco m\u00e1s de aire y comenc\u00e9 a respirar. Dej\u00e9 salir suspiros que hab\u00edan quedado ahogados, tapiados por agendas y calendarios. La calle, sentido o no, era ahora tan vital como el aire que por a\u00f1os busqu\u00e9. Un aire diferente, porque lo respiraba siendo absolutamente nadie para alguien.&nbsp; An\u00f3nima.<\/p>\n\n\n\n<p>No regres\u00e9, me fue imposible. Me perd\u00ed adrede, cansada de una cordura que deb\u00ed sostener por a\u00f1os. Vagu\u00e9, errante y sucia. Nunca fui tan espont\u00e1neamente injusta. El ego\u00edsmo me sentaba en el cuerpo como una seda, desliz\u00e1ndose por todas las razones. Hubo calles oscuras y fr\u00edo, sent\u00ed hambre y sed. Me sent\u00ed viva por primera vez. Me liber\u00e9 del hartazgo.<\/p>\n\n\n\n<p>El aire que ambiciosamente respiraba y dejaba entrar a mis pulmones, no me golpeaba el rostro, pero si la culpa; me rend\u00eda el llanto en las noches, con el recuerdo de mis hijos parados en el borde de m\u00faltiples reproches: me extra\u00f1aban y me apuntaban con su pena. Despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo mi ausencia ya no fue m\u00e1s una angustia, solo era cruel, abierta y sin sentido; los hu\u00e9rfanos de afecto acumulan rabias y rencores como piedras asestadas en el cogote. La madre que conoc\u00edan tambi\u00e9n hab\u00eda sido enterrada aquel d\u00eda. La que ahora vagaba, era otra, sin tormentos. La calle me regal\u00f3 un desapego profundo y cuando la culpa cedi\u00f3, emprend\u00ed la huida definitiva.&nbsp; Ya no deb\u00eda volver, porque al hacerlo, solo pod\u00eda irme otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p>He perdido la orilla de las cosas. Puedo re\u00edr, tambi\u00e9n llorar, pero nunca olvido respirar. No pertenezco a ning\u00fan mundo, nada sustituye otra cosa. Dej\u00e9 que el aire ocupara mi cuerpo. Desaloj\u00e9 los pocos recuerdos. Soy yo misma una ausencia, y la m\u00e1s arbitraria de las razones. Soy absolutamente nadie para alguien.&nbsp; An\u00f3nima.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>La mujer barbuda<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><em>\u201cNo soy extra\u00f1o, simplemente no soy normal\u201d.<br><\/em><\/strong><strong>Salvador Dal\u00ed<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>He decidido no depilarme m\u00e1s. Me he enterado esta ma\u00f1ana de que pronto viene a mi pueblo un circo, para hacer presentaciones en los d\u00edas de Navidad. Pienso dejarme crecer el bigote y los pelos de mi quijada, para ser una mujer barbuda y unirme a ellos. Una vez que mis pelos sean abundantes, esperar\u00e9 sentada, toda peluda y confiada a que llegue la caravana. Tendr\u00e9 listo un vestido de seda china, unas peinetas brillantes de carey y mi cartera. No necesito maleta.<\/p>\n\n\n\n<p>Har\u00e9 de seguro una peque\u00f1a audici\u00f3n para el due\u00f1o, quien ser\u00e1 adem\u00e1s el presentador, un maestro de ceremonias alto, delgado, grasoso y oloroso a jab\u00f3n de panela y tabaco barato. \u00c9l me har\u00e1 mover objetos pesados con la fuerza de mi barba trenzada, como prueba de mi acto, y quedar\u00e1 encantado con mi presentaci\u00f3n. Tocar\u00e1 mis muslos, pellizc\u00e1ndolos para su aprobaci\u00f3n, pero in\u00fatilmente su gesto se perder\u00e1 en el decorado, porque yo estar\u00e9, lo s\u00e9, hechizada con tan s\u00f3lo ver a Ladislao, el enano del circo, al o\u00edr su potente voz.<\/p>\n\n\n\n<p>De inmediato me contratar\u00e1 y me convertir\u00e9 en un \u00e9xito sin precedentes, por la fuerza de mi barba y mis chispeantes ojos, que entre vellos y cabellos brillar\u00e1n ilusionados, no s\u00f3lo por los aplausos que recibir\u00e9 en cada funci\u00f3n, sino por el amor de mi enano, ronco y fajado. Ladislao mantendr\u00e1 el tr\u00e1iler que compartiremos limpio y ordenado, cocinar\u00e1 todo muy rico y endulzar\u00e1 mis s\u00e1banas con sus toscas palabras y sus intr\u00e9pidas acrobacias. Ser\u00e1 un amor desnudo de prejuicios, a \u00e9l no le importar\u00e1 que no cocine, a m\u00ed no me importar\u00e1 que sea rico.<\/p>\n\n\n\n<p>Neftal\u00ed me har\u00e1 re\u00edr a m\u00ed tambi\u00e9n, para hacerme olvidar mis penas y mis pelos, hasta que los tenga de nuevo largos y fuertes.<\/p>\n\n\n\n<p>Imagino el nuevo cartel del circo, yo sentada al centro como atracci\u00f3n principal, desplazando a Madame Esm\u00e9, la muerta viviente. A mi lado, peinando con esmero mi barba extravagantemente fuerte, Ladislao, vestido de luces como un diestro matador para mi faena. Veo todo con claridad, puedo ver incluso c\u00f3mo al cabo de unos meses, a causa de una fren\u00e9tica alergia producida por las cremas alisadoras \u2014que usar\u00e9 en bigote, barba y entrepierna para m\u00e1s lucimiento en mis actos de ind\u00f3mita fuerza peluda\u2014, tendr\u00e9 que afeitarme cabello y pelo por igual, con la promesa de mejoradas y nuevas capas. A instancias de mi enano practicar\u00e9 otros actos circenses y ser\u00e9 muy buena contorsionista, pero la desgracia vendr\u00e1 cuando a causa de mi alopecia mis ojos se hagan crudos y faltos de poes\u00eda. Ladislao perder\u00e1 su hermoso contorno, volvi\u00e9ndose peque\u00f1o, defectuoso, pavorosamente fr\u00edo y sudoroso.<\/p>\n\n\n\n<p>El l\u00edo que se armar\u00e1 cuando Ladislao se entere de que le he sido infiel y para mayor desdicha con alguien cercano a \u00e9l. Morir\u00e1 de amor al saber que en un par de mulas robadas al anochecer me fugar\u00e9 con Neftal\u00ed, el payaso novato del circo, la persona m\u00e1s dulce que jam\u00e1s conocer\u00e9, el payaso m\u00e1s aut\u00e9ntico; el que hace re\u00edr a hombres, mujeres y ni\u00f1os; al que le aplauden y piden que vuelva a la carpa, una y otra vez, una y otra vez. Neftal\u00ed me har\u00e1 re\u00edr a m\u00ed tambi\u00e9n, para hacerme olvidar mis penas y mis pelos, hasta que los tenga de nuevo largos y fuertes.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces mis ojos ya no querr\u00e1n re\u00edr, llenos de pelos por todos lados, y en poco tiempo odiar\u00e9 a Neftal\u00ed. Con el tiempo correr\u00e1 la historia de una mujer barbuda que, sentada en la carretera de un pueblo, espera el paso del pr\u00f3ximo circo para unirse a sus talentos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><strong>Madame Esm\u00e9<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>\u201cNo cualquiera se vuelve loco, esas cosas hay que merecerlas\u201d.<\/em><\/strong><strong><br>Julio Cort\u00e1zar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Me cost\u00f3 mucho llegar a donde estoy, nadie sabe con certeza lo que he sufrido, ni lo que padezco a diario. \u00bfEs que acaso creen que es f\u00e1cil fingir estar viva, cuando te sabes muerta? \u00bfAcaso no entienden el hero\u00edsmo de mi acto, hacer de circo la tragedia de estar entre vivos, cuando hace tiempo que mi carne ya no tiembla?<\/p>\n\n\n\n<p>No tienen idea de mi coraje ni miden la dimensi\u00f3n de mi pena. Si supieran mi doble esfuerzo, el arrojo de mi apuesta. Cuesta mucho fingir la sangre hervir, a pesar de que nada fluye en mis arterias, cuando esa mujer llena de pelos y sin verg\u00fcenza me restriega el amor de Ladislao por ella. No saben cu\u00e1n muerta estoy, por dentro y por fuera. Una muerte que bailo al p\u00fablico como un truco de temporada, aunque la carne me cuelga. Un latido que finjo a diario. Un coraz\u00f3n partido, pero que aun ex\u00e1nime ama. Debo aparentar apetito, debo simular limpieza, debo enmascarar mi palidez, debo disfrazar mi tristeza, aunque por dentro me pudra y no se me ensanchen las venas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella, tibia y viva, es el odio muerto de mis d\u00edas, la rabia viva de mis noches.<\/p>\n\n\n\n<p>Debo ser solitaria para evitar la verg\u00fcenza de los olores que arrastro y las moscas que se me pegan. \u00bfQui\u00e9n quiere hablar con un tieso? Ni siquiera ese enano torcido pudo quebrantar mi promesa de no mostrarme tan viva para que no sospechen que est\u00e9 tan muerta. No importa cu\u00e1nto me duela, mi alma ya est\u00e1 seca. No importa cu\u00e1nto extra\u00f1e las l\u00e1grimas, para llorar por su indiferencia. Mis ojos no miran las cosas vivas y hermosas, s\u00f3lo reflejan, como espejos, lo que mi mente de muerta piensa.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya no soy la atracci\u00f3n principal de este circo de esperpentos, de repudiados y perdidos, de raros y tuertos. Hasta mi nombre morir\u00e1 de mengua y Madame Esm\u00e9 quedar\u00e1 en el olvido, mientras ella, la Mujer Barbuda, se coge a los enanos, al domador y a los payasos. Ella, tibia y viva, es el odio muerto de mis d\u00edas, la rabia viva de mis noches. Ella es la pala que entierra lo \u00fanico vivo que de m\u00ed queda: mi acto de circo.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/adriana-garcia-sojo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">Publicados en letralia.com y multisapidas.wordpress.com. Imagen: Barbara Urselin (Grabado por G. Scott) <\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El domador \u201cAlgunas personas no enloquecen nunca. Qu\u00e9 vida tan horrible deben tener\u201dCharles Bukowski Escrib\u00ed un libro, que nadie ha le\u00eddo. Igual mat\u00e9 ayer a un hombre y nadie ha venido por m\u00ed. Mi soledad es impune, nadie vendr\u00e1 por m\u00ed. Vivo rodeado de raros, cada cual en su entierro. 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