{"id":18213,"date":"2026-01-22T16:28:50","date_gmt":"2026-01-22T20:58:50","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=18213"},"modified":"2026-01-22T16:42:17","modified_gmt":"2026-01-22T21:12:17","slug":"este-latido-secreto-permanece","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/este-latido-secreto-permanece\/","title":{"rendered":"Este latido secreto permanece"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Carolina \u00c1lvarez Arocha<\/h4>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p><strong>Comentarios sobre <em>El largo d\u00eda ya seguro<\/em> de Antonia Palacios <a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><em>El largo d\u00eda ya seguro<\/em> de Antonia Palacios es un libro poco conocido. Sin embargo, en esta colecci\u00f3n de relatos, se aprecia el trabajo maduro y consciente de una la mujer que escogi\u00f3 la escritura como oficio. Atr\u00e1s qued\u00f3 <em>Ana Isabel una Ni\u00f1a decente<\/em> su novela m\u00e1s conocida y difundida pero que apenas marc\u00f3 el comienzo de una trayectoria, un recorrido en donde nuestra autora fue creciendo y super\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El libro<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>El largo d\u00eda ya seguro <\/em>fue publicado por Monte \u00c1vila Editores en 1975, y su autora recibi\u00f3 el Premio Nacional de Literatura gracias a esta publicaci\u00f3n. Lo curioso es que <em>El largo d\u00eda ya seguro<\/em>, publicado en 1975, nunca tuvo una segunda edici\u00f3n y conseguir el libro fue una tarea casi arqueol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>El texto contiene once relatos cortos en su mayor\u00eda de naturaleza intimista donde en algunos casos con delicadeza y en otros de manera de manera directa o descarnada, se explora el universo de los sentimientos y las sensaciones adem\u00e1s de la denuncia y la cr\u00edtica social<\/p>\n\n\n\n<p>Las alusiones a lo que es real o no, la conciencia sobre el cuerpo que nos pertenece, la obligaci\u00f3n de estar en un lugar que no ha sido elegido, la ausencia, la muerte, la desilusi\u00f3n, las casas, los muros, el cuerpo, el amor profundo son temas recurrentes a lo largo de este volumen.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El estilo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los relatos del libro son cortos, ocupan entre dos y seis p\u00e1ginas, la mayor\u00eda en s\u00f3lidos bloques con ausencia de p\u00e1rrafos; ochos de los textos se presentan sin un solo punto y aparte. Uno solo uno de los textos, \u201cUn caballero en el tren\u201d, posee di\u00e1logos y muestra una estructura si se quiere tradicional; curiosamente este es el \u00fanico cuento en donde lo que se narra realmente no ocurre.<\/p>\n\n\n\n<p>Imag\u00ednense estar en un lugar desde all\u00ed observan todo lo que est\u00e1 a su alrededor durante unos minutos. En esta observaci\u00f3n, o producto de ella, comienzan a evocar miles de recuerdos, sensaciones, pues as\u00ed est\u00e1 escrito el libro. Parece que quisiera recoger en palabras la velocidad del pensamiento, esa premisa que dice \u201cvi pasar mi vida en unos segundos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata de un libro que hay que leer poco a poco. No porque sea dif\u00edcil o tenga palabras complicadas, no; sino porque hay mucho que procesar. No es acci\u00f3n lo que se nos cuenta o lo que predomina. Los cuentos tratan de lo que se siente, m\u00e1s que de lo que pasa.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido me recuerda ciertos textos de Clarice Lispector. Pero a diferencia de la autora brasile\u00f1a, en Palacios no presenciamos el momento de epifan\u00eda o descubrimiento que experimentan los personajes, sino que aqu\u00ed, quien debe descubrir lo que ocurre es quien lee el cuento. En relatos como \u201cUn caballero en el tren\u201d o \u201cAlgo hab\u00eda sido movido de su sitio\u201d, al final dos o tres l\u00edneas antes que termine al texto la autora de alguna manera explica qu\u00e9 est\u00e1 pasando; sin embargo, en la mayor\u00eda de los cuentos la narraci\u00f3n nos va llevando poco a poco y se requiere un esfuerzo mayor. Terminamos de leer y necesitamos revisar y buscar un poco m\u00e1s. Descubrir de qu\u00e9 se trata, qu\u00e9 est\u00e1 pasando ah\u00ed, o lo que creemos que ocurre, depender\u00e1 en gran medida de la experiencia personal, de lo que conocemos de la ciudad, de la historia contempor\u00e1nea, de la situaci\u00f3n concreta de la \u00e9poca en que fueron escritos los textos, en fin, de multitud de elementos que no necesariamente est\u00e1n en el relato.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay una historia latente, hay una esencia que nos llega a todas y a todos, pero creo no equivocarme si afirmo que cuentos como \u201cUn reborde de acero color violeta\u201d, \u201cUn extra\u00f1o animal bocabajo\u201d o \u201cNueve minutos veintitr\u00e9s segundos\u201d pueden tener m\u00e1s de tres explicaciones distintas, o tantas interpretaciones como personas que lo lean y seguramente todas ser\u00e1n v\u00e1lidas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los relatos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La contraportada de nuestro libro se\u00f1ala \u201cSi hubiera de dar una definici\u00f3n de estos relatos de Antonia Palacios, nada m\u00e1s aproximativo que afirmar sus nexos con el sue\u00f1o. Surgen de la urgencia de reproducir ese universo intemporal, fr\u00e1gil inasible, que nos habita fuera de la vida consciente.\u201d &nbsp;No obstante, me separo totalmente de esta percepci\u00f3n. Quiz\u00e1s los dos primeros cuentos pertenezcan a este mundo on\u00edrico que se menciona en la contraportada. Como se\u00f1alamos anteriormente el tema sobre lo que es real o no es un asunto que abordan los personajes del libro, pero, aun as\u00ed, <em>El largo d\u00eda ya seguro<\/em> es un libro que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de la enso\u00f1aci\u00f3n. Es un libro donde Antonia Palacios se pone en el lugar de otras y de otros para contar las angustias reales que viven estos personajes donde se mezclan igualmente, recuerdos, esperas, encuentros, desencuentros, melancol\u00edas, a\u00f1oranzas (saudades), luchas ideol\u00f3gicas, fracasos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el primer cuento \u201cUna lenta oscilaci\u00f3n\u201d, donde vemos a Alcira balance\u00e1ndose en su mecedora, hasta el \u00faltimo texto, donde hombres armados irrumpen en la habitaci\u00f3n de una joven subversiva; se muestra la intenci\u00f3n de la autora de mostrarnos qu\u00e9 siente cada personaje coloc\u00e1ndose ella en la piel de la otra, del otro. Puede ser hast\u00edo y decepci\u00f3n en \u201cEl sitio de la espera\u201d, desarraigo, en \u201cLa llegada\u201d y \u201cUna bandera ondeando al viento\u201d, dolor por la ausencia como en \u201cRegiones indeterminadas\u201d y \u201cAlgo hab\u00eda sido movido de su sitio\u00bb; frustraci\u00f3n ante el fracaso de un proyecto pol\u00edtico derrotado en \u201cUna bandera ondeando al viento\u201d, \u201cNueve minutos veintitr\u00e9s segundos\u201d o \u201cEl largo d\u00eda ya seguro\u201d. Los sentimientos y sensaciones son reales, no so\u00f1ados.<\/p>\n\n\n\n<p>Para resumir este punto tomar\u00e9 las palabras el poeta chileno D\u00edaz Casanueva \u2013citado por Luis Alberto Crespo en el pr\u00f3logo de <em>Ficciones y aflicciones<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hemos de hacer hincapi\u00e9 en que Antonia Palacios no se fuga de la realidad, ni utiliza incoherencias como m\u00e9todo, ni lo ins\u00f3lito, ni la fabulaci\u00f3n caprichosa, ni siquiera invierte o desordena lo temporal. Solo tiende al ahondamiento de la realidad, la revelaci\u00f3n de lo profundo del ser humano, para convencernos de que la realidad es m\u00e1s rica y enigm\u00e1tica y la personalidad humana m\u00e1s interior.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte la escritora argentina-colombiana Marta Traba en el prefacio de la obra se\u00f1ala:<\/p>\n\n\n\n<p>Antonia Palacios, que siempre fue una escritora desalojada de la realidad por los golpes de la imaginaci\u00f3n, ahora es, de manera ver\u00eddica, tr\u00e1gica y majestuosa, <strong>una escritora realista<\/strong> que no tiene m\u00e1s remedio que fijar la imagen con precisiones inesperadas. Pero esas im\u00e1genes precisas se gestaron en d\u00e9cadas de sue\u00f1os, dolor y desvar\u00edo. Tambi\u00e9n en el amor que, como la vida, est\u00e1, para ella, polarizado entre cima y abismo, emergencia y naufragio.<\/p>\n\n\n\n<p>De manera que, m\u00e1s que sue\u00f1os o textos on\u00edricos encontraremos la reflexi\u00f3n consciente del mundo que rodea a los personajes. La necesidad de mostrarnos lo que ocurre o lo que se ve desde lo sensorial en todos sus aspectos: aromas, colores movimientos, roces, dolores. Por este \u00e9nfasis en lo sensorial, por sus reiteraciones e im\u00e1genes l\u00edricas y emotivas, hay momentos en que algunos de sus textos podr\u00edan percibirse como prosa po\u00e9tica, sin embargo, la an\u00e9cdota est\u00e1 ah\u00ed, juega un papel importante.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>No s\u00e9 si es un secreto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un detalle que descubr\u00ed, y que no he le\u00eddo en los art\u00edculos que revis\u00e9, es la estrecha relaci\u00f3n que existe entre la persona a quien dedica sus cuentos y el mismo texto. De los once relatos, ocho tienen una dedicatoria y al menos en seis de estos se hacen desde la perspectiva de este familiar, amiga o amigo a quien se dedic\u00f3 el trabajo. En otras palabras, el personaje que observa y reflexiona es la persona a quien se dedica el cuento. Claro que no es la primera vez que un narrador hace esto, pero debido al estilo empleados, no deja de sorprender este ejercicio de empat\u00eda total que realiza la autora. Ella se pone en el lugar de la otra, del otro, se pone en su piel, habla con su voz y contempla al mundo desde esos otros ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo percib\u00ed en el primer texto, \u201cOscilaci\u00f3n\u201d, dedicado a Ana Enriqueta Ter\u00e1n, porque trata de una se\u00f1ora que traslada su mecedora a la entrada de su casa: \u201cAll\u00ed est\u00e1 Alcira (\u00bfAna Enriqueta?) meci\u00e9ndose en la mecedora, m\u00e1s all\u00e1 de la yerba, m\u00e1s all\u00e1 de la casa. Balance\u00e1ndose lentamente, acompasadamente, como si nada tuviese prisa en el mundo de los vivos\u2026\u201d Leo esto y no puedo evitar ver a la imponente Ana Enriqueta Ter\u00e1n sentada en una mecedora reflexionando al ir envejeciendo, sintiendo c\u00f3mo el hogar se va transformando de \u201ccasa refugio en casa prisi\u00f3n\u201d (p. 21).<\/p>\n\n\n\n<p>En el relato dedicado a su hijo Fern\u00e1n y su nuera Elizabeth, pone en la voz de su hijo Fern\u00e1n una descripci\u00f3n de su hermana ausente. Es decir, Palacios describe a su querida Mar\u00eda Antonia, pero es su hermano quien habla: \u201cPienso en mi hermana lejana y me siento libre de tocar lo vulnerable (\u2026) Puedo pensar que las manos de mi hermana, aquellas manos aladas que se abr\u00edan y cerraban en un vuelo fugaz, copiar\u00edan las complicadas maniobras que reflejaban sus ojos\u2026\u201d (p.63). Antonia Palacios crea esta eleg\u00eda que reconstruye el paso de la joven pianista por el mundo, como dijimos, no desde su tragedia como madre, sino desde la voz de su otro hijo, tal vez tratando de cuidarse y no dejar que el dolor sobrepase la escritura.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un latido com\u00fan<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A medida que iba leyendo este libro, sent\u00eda que estos cuentos pod\u00edan haber sido escritos ayer, cada uno me brindaba un mensaje personal. Me hablaban a m\u00ed, Antonia Palacios estaba escribiendo algo que yo quer\u00eda escribir y ella hab\u00eda encontrado las palabras exactas.<\/p>\n\n\n\n<p>La escritora sabe lo que siento cuando dice \u201cLa espera es una cosa larga. Una cosa que se agranda, y las gentes se achican y bajan la cabeza, se encorvan, mientras esperan. Esperar es zozobra, angustia, vac\u00edo. Esperar es rencor, odio, desprecio\u201d (p 43). Y recuerdo la letra de una canci\u00f3n de Silvio Rodr\u00edguez que dice \u201cYa no te espero, porque de esperarte hay odio\u201d y ambos se conjuran para recordarme lo que significa esperar a alguien que no llega o no termina de dar una respuesta.<\/p>\n\n\n\n<p>Me detendr\u00e9 un poco en el cuento \u201cUna bandera ondeando al viento\u201d dedicado a Juan Larrea, poeta exilado de Espa\u00f1a (1895-1980). Es posible que, en su origen al estar dedicado a Juan Larrea, Palacios remita su reflexi\u00f3n a la guerra civil espa\u00f1ola, pero pienso que puede tratarse de cualquier enfrentamiento que tenga lo ideol\u00f3gico como tela de fondo, de ah\u00ed la alusi\u00f3n a las banderas.<\/p>\n\n\n\n<p>En este texto hay dos personajes: Ella y Yo. Este es uno de los pocos textos que posee p\u00e1rrafos claramente definidos. Pero aqu\u00ed la intenci\u00f3n es justamente diferenciar cuando interviene cada uno de los dos personajes principales. Ella es una mujer que llega a \u201c\u2026Una ciudad a medias donde de pronto hay solares vac\u00edos y la yerba crece alta, y los perros rastrean y viejos peri\u00f3dicos son alzados por el viento y las calles se inundan cuando llueve\u2026 Una ciudad a medias y sin embargo la gente se aprieta y nadie tiene tiempo de pensar en su propia circunstancia sino simplemente la vive, la respira, la carga\u2026\u201d (p.56)<\/p>\n\n\n\n<p>Palacios, por medio de Ella dice \u2018eso\u2019 relacionado con cualquiera de mis dos hermanas que tuvieron que migrar y se encuentra en un pa\u00eds que no es suyo: \u201cHab\u00eda llegado all\u00ed sin pensarlo, sin propon\u00e9rselo (\u2026) Ella no tiene nada que mirar. Ella no tiene a d\u00f3nde ir, no tiene d\u00f3nde ocultarse. Quiz\u00e1s busca compa\u00f1\u00eda. La multitud no acompa\u00f1a\u2026 All\u00ed donde ha llegado es apenas una ciudad a medias\u2026 (p 53). Es ella quien piensa al ver una inmensa bandera ondeando al viento \u201cLas banderas cubren a los muertos, animan a los vivos\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El otro personaje, Yo, es un hombre tal vez un soldado que est\u00e1 en ese otro lugar, ese otro pa\u00eds posiblemente el que abandon\u00f3 Ella. (es, me imagino, la voz de Juan Larrea) que presencia un pa\u00eds devastado por el enfrentamiento entre hermanas y hermanos \u201c\u2026y yo pienso en las grandes multitudes donde me pierdo, en los desamparados que van perdidos conmigo en la multitud, los que van empujados por algo no elegido\u201d (p. 53)<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYo recuerdo la planicie desierta, el muro integrado a la sombra, recuerdo el toque del corneta, el sonido doliente retumbando en la tarde\u2026 recuerdo la bandera, la bandera cerr\u00e1ndose en la tarde sin viento\u2026\u201d (p. 60).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una denuncia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El \u00faltimo cuento del libro, el que le da su t\u00edtulo se separa un poco del resto por la rapidez de la acci\u00f3n y los acontecimientos. Un grupo de agentes \u201cdel orden\u201d allanan la habitaci\u00f3n de Cristina, una joven militante de un grupo subversivo y mientras le apuntan con un arma en su pecho, recibe los insultos de los hombres que le exigen que delate a Daniel, su compa\u00f1ero, el cual se encuentra realizando una misi\u00f3n. Simult\u00e1neamente ella va recordando c\u00f3mo y por qu\u00e9 se involucra en el movimiento, c\u00f3mo es vista por los otros, c\u00f3mo es vista por Daniel como, c\u00f3mo se siente con \u00e9l, c\u00f3mo es ser mujer en ese medio.<\/p>\n\n\n\n<p>La protagonista recuerda la despedida de Daniel y su angustia en el momento del allanamiento: \u201c\u2018Regreso de madrugada\u2026 No tengas miedo\u2026\u2019, Todo adquiriendo nuevas proporciones los ruidos ya precisos, <strong>el largo d\u00eda ya seguro, <\/strong>firme. Y ella esperando, deseando ahora que no llegue \u00a1que no llegue!&#8230; integr\u00e1ndolo a la vida con la ausencia, prefiri\u00e9ndolo preso, detenido, detenido por mucho tiempo, mucho tiempo, pero vivo\u2026\u201d (p. 122)<\/p>\n\n\n\n<p>Es curioso que sea este texto y una frase, lanzada aparentemente al vuelo, la que haya escogido la autora para dar nombre al libro. Es una frase extra\u00f1a, dif\u00edcil de memorizar. Pero la escogi\u00f3 para que el cuento no pasara desapercibido, para que la represi\u00f3n, no pasara desapercibida.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dem\u00e1s cuentos ser\u00e1n ustedes quienes descubran su secreto, donde acompasen ellos latido y encuentren su propia letra y ritmo en las historias. Porque la palabra de Antonia Palacios sigue all\u00ed, viva, latiendo y revel\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p>NOTAS<\/p>\n\n\n\n<p><a id=\"_ftn1\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Le\u00ed y prepar\u00e9 este trabajo gracias a la iniciativa del Centro Nacional del Libro, esta instituci\u00f3n organiz\u00f3 el Seminario \u201cLas mujeres del r\u00edo Celebrando los 50 a\u00f1os de las obras: No es tiempo para rosas rojas de Antonieta Madrid, El largo d\u00eda ya seguro de Antonia Palacios y El libro de los oficios de Ana Enriqueta Ter\u00e1n\u201d en Feria Internacional del Libro de Venezuela (FIVEN 2025)<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/carolina-alvarez-arocha\/\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">Foto: Antonia Palacios. Fuente: portada del libro <em>Tiempo hendido: un acercamiento a la vida y obra de Antonia Palacios<\/em> (<a href=\"https:\/\/cultura-urbana.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Fundaci\u00f3n para la Cultura Urbana<\/a>)<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carolina \u00c1lvarez Arocha Comentarios sobre El largo d\u00eda ya seguro de Antonia Palacios [1] El largo d\u00eda ya seguro de Antonia Palacios es un libro poco conocido. Sin embargo, en esta colecci\u00f3n de relatos, se aprecia el trabajo maduro y consciente de una la mujer que escogi\u00f3 la escritura como oficio. 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