{"id":18165,"date":"2025-06-17T16:44:00","date_gmt":"2025-06-17T21:14:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=18165"},"modified":"2026-01-17T16:52:35","modified_gmt":"2026-01-17T21:22:35","slug":"pensamiento-en-venezuela-de-gomez-a-nuestros-dias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/pensamiento-en-venezuela-de-gomez-a-nuestros-dias\/","title":{"rendered":"Pensamiento en Venezuela, de G\u00f3mez a nuestros d\u00edas"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Juan Nu\u00f1o<\/h4>\n\n\n\n<p>Hay una constante en la producci\u00f3n del pensamiento venezolano: la dependencia de ideas euroc\u00e9ntricas. Desde la Colonia rige esa norma: entonces, fueron los tomistas y suarecistas, de la Escuela del Tocuyo; despu\u00e9s, con Andr\u00e9s Bello, el empirismo ingl\u00e9s y, con Sim\u00f3n Rodr\u00edguez, le toc\u00f3 el turno a Rousseau y los enciclopedistas. En el siglo XIX, Venezuela seguir\u00e1 dependiendo de la expresi\u00f3n conceptual importada. Situaci\u00f3n que no cambiar\u00e1 en el XX, de modo tal que contin\u00faa insatisfecha la exigencia que hace ya m\u00e1s de treinta a\u00f1os formulara Leopoldo Zea, desde M\u00e9xico, cuando reclamaba una \u00abemancipaci\u00f3n mental\u00bb americana.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde fines del XIX, es el positivismo, en sus diversas variantes, el que impregna la vida cultural venezolana: con ello, Venezuela sigue la tendencia iberoamericana. Desde M\u00e9xico a Argentina, sin olvidar a Brasil, donde se lleg\u00f3 a incorporar el lema central positivista en la propia bandera (\u00abOrdem e Progresso\u00bb), el Continente iberoamericano recibi\u00f3 de pleno el impacto de la doctrina comtiana. En Venezuela, fue as\u00ed hasta la aparici\u00f3n de la llamada \u00abgeneraci\u00f3n del 28\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La variante cient\u00edfica del positivismo, el darwinismo social, que viene representado por los nombres de Ernst y de Villavicencio, sirvi\u00f3 para impregnar de biologismo a la generaci\u00f3n de historiadores de los primeros a\u00f1os del siglo XX, es decir, sobre todo, a Gil Fortoul, Arcaya y Vallenilla Lanz. A lo que aspiraban aquellos te\u00f3ricos sociales era a hacer de la historia una ciencia, dentro de la m\u00e1s pura exigencia positivista. Pero el positivismo de corte sociol\u00f3gico, dominante en la \u00e9poca de G\u00f3mez, pronto se transmut\u00f3 en ideolog\u00eda encubridora del sistema dictatorial. Para ello no tuvieron sino que desarrollar al l\u00edmite las tesis deterministas contenidas a la vez en el positivismo de Comte y en el evolucionismo spenceriano. En efecto, tanto geograf\u00eda, clima, composici\u00f3n \u00e9tnica (todav\u00eda se atrev\u00edan a decir \u00abraza\u00bb, aunque ya Arcaya se muestra abiertamente cr\u00edtico del concepto), como condiciones sociales, sicol\u00f3gicas y materiales les sirvieron para levantar la noci\u00f3n del \u00abcaudillo\u00bb o \u00abgendarme\u00bb necesario. De lo que se trataba, con esa figura intermedia, y obligada por las circunstancias negativas, era de asegurar el avance social que garantizara el ingreso en la idea comtiana e irrenunciable de \u00abprogreso\u00bb, siempre dentro de un \u00aborden\u00bb. No es necesario insistir en el hecho de que fue el mismo Comte el encargado de subrayar la importancia del orden social hasta el punto de enfrentarse abiertamente con las ideas socialistas de la \u00e9poca, que para Comte eran, en tanto expresi\u00f3n de violencia revolucionaria, la negaci\u00f3n de<br>toda posibilidad de progreso. De modo que antes de apresurarse a depositar toda la carga acusatoria sobre un Gil Fortoul o un Vallenilla Lanz, convendr\u00e1 tener presente que pertenece al m\u00e1s cl\u00e1sico esp\u00edritu positivista la valoraci\u00f3n del orden en tanto condici\u00f3n esencial para aspirar a cualquier progreso.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo mismo, en la medida en que las ideas positivistas, en su fase social y pol\u00edtica de la dictadura, sirvieron de ideolog\u00eda de respaldo al r\u00e9gimen gomecista, no es de extra\u00f1ar que, a la desaparici\u00f3n f\u00edsica del caudillo andino, comenzara la declinaci\u00f3n del positivismo como expresi\u00f3n conceptual representativa del pensamiento venezolano. Habr\u00e1 que tener tambi\u00e9n en cuenta que hasta los a\u00f1os treinta del siglo XX cualquier manifestaci\u00f3n conceptual venezolana era exclusiva de las clases superiores en la escala social, \u00fanicas con posibilidades de acceso a la educaci\u00f3n universitaria, en el pa\u00eds o en el extranjero. En dicho sentido, bien podr\u00eda tildarse de \u00abelistesco\u00bb el pensamiento positivista venezolano. El que adem\u00e1s cobrara su expresi\u00f3n m\u00e1s representativa a trav\u00e9s de las ciencias biol\u00f3gicas y de la historia puede explicarse por los or\u00edgenes acad\u00e9micos y las especializaciones que de ah\u00ed resultaban: los pensadores venezolanos de principios de siglo, hasta el final del gomecismo, fueron en su mayor\u00eda m\u00e9dicos y abogados. Habr\u00e1 que tener en cuenta que, desde la extinci\u00f3n del sistema universitario de la Colonia, de marcado corte teol\u00f3gico, no exist\u00edan estudios espec\u00edficos de ciencias humanas (la tradicional Filosof\u00eda y Letras, m\u00e1s las disciplinas sociales y sicol\u00f3gicas), sino que, en forma fragmentada y subordinada, se encontraban incluidos en los planes de estudio de la carrera de derecho. Ello puede explicar el cierto retraso que se registra en la expresi\u00f3n conceptual venezolana respecto de otros pa\u00edses latinoamericanos. En Argentina, por ejemplo, pudo darse un pensamiento comprehensivo positivista como el de Alejandro Korn, o en M\u00e9xico, el de Jos\u00e9 Vasconcelos, por haber continuado ambos pa\u00edses con la tradici\u00f3n de centros aut\u00f3nomos de formaci\u00f3n human\u00edstica (Facultades de Filosof\u00eda, Letras e Historia). No as\u00ed Venezuela, que hubo de esperar a 1946 para que, en el primer gobierno acci\u00f3ndemocratista, se reabriera una Facultad de Filosof\u00eda y Letras en la Universidad Central. Ello origina una curiosa paradoja.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que, con la irrupci\u00f3n en la escena pol\u00edtica de los partidos revolucionarios (Acci\u00f3n Democr\u00e1tica, tras sus cambios de siglas; URD y, sobre todo, el Partido Comunista), a la desaparici\u00f3n del gomecismo, entran en escena las clases sociales inferiores, hasta entonces no representadas ni pol\u00edtica ni culturalmente en la vida social venezolana. La paradoja aludida viene dada por el hecho de que mientras eran las clases mantuanas elitescas, superiores, las que tuvieron el control del pensamiento nacional, no consideraron conveniente disponer de un centro acad\u00e9mico superior para la transmisi\u00f3n y ense\u00f1anza de las ideas de que se alimentaban. Mientras que fueron precisamente los representantes populares, tanto del proletariado, como de la burgues\u00eda en ascenso, quienes dieron el paso de restaurar la vieja Facultad de Filosof\u00eda y Letras, expresi\u00f3n tradicional del pensamiento occidental de corte europeo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el interregno de transici\u00f3n pol\u00edtica que vivi\u00f3 Venezuela de 1935 a 1945 (de la muerte de G\u00f3mez a la toma del poder por una Junta C\u00edvico-Militar encabezada por R\u00f3mulo Betancourt), declina definitivamente el positivismo como expresi\u00f3n de pensamiento social. No s\u00f3lo sucede as\u00ed por la ya registrada<br>vinculaci\u00f3n de dicho pensamiento con el r\u00e9gimen dictatorial gomecista, sino que es en parte consecuencia del empuje con que se presentaban nuevos sistemas conceptuales en el agitado horizonte pol\u00edtico y social de aquella Venezuela. Las ideas que desplazan del primer lugar al positivismo decimon\u00f3nico son el nacionalismo informe, pero combativo, de los primeros acci\u00f3ndemocratistas, y el marxismo, deficiente y rudimentario, de los introductores de las ideas comunistas en Venezuela. Hay que observar, no obstante, que ninguna de las nuevas ideas logra suplantar al positivismo en su papel de ideolog\u00eda oficiosa y dominante. Tanto las ideas nacionalistas como las marxistas se presentaron en estado de agitaci\u00f3n y confusi\u00f3n, m\u00e1s aptas para combatir la ideolog\u00eda establecida (determinista, gradualista y, en el fondo, pesimista) que para reemplazarla por una nueva y potente ideolog\u00eda de repuesto.<\/p>\n\n\n\n<p>El nacionalismo se aliment\u00f3 al principio de las ideas indoamericanistas que estaba desarrollando en el Per\u00fa Haya de la Torre, mientras que el marxismo no penetr\u00f3 a trav\u00e9s de influencias directas, sino o por textos de gran simplismo conceptual (casi todos, breviarios de materialismo dial\u00e9ctico) o por adaptaciones latinoamericanas del marxismo, como la efectuada, tambi\u00e9n en tierras peruanas, por Mari\u00e1tegui. De modo que, en esta nueva fase, la dependencia fue doble: no s\u00f3lo se trataba de ideas tomadas en pr\u00e9stamo de ideolog\u00edas euroc\u00e9ntricas (aquellos nacionalismos ten\u00edan inspiraci\u00f3n remota en el franc\u00e9s Maurras y en el fascismo italiano), sino que en esta ocasi\u00f3n ni siquiera se operaba el pr\u00e9stamo directamente, sino a trav\u00e9s de intermediarios latinoamericanos. El ejemplo de pensamiento pol\u00edtico m\u00e1s representativo de este periodo sigue siendo R\u00f3mulo Betancourt por haber coincidido en \u00e9l ambas corrientes. Tributario a la vez de las ideas nacionalistas y americanistas del APRA peruano y de las m\u00e1s generales categor\u00edas marxistas, el Betancourt de la primera \u00e9poca, esto es, el creador de Acci\u00f3n Democr\u00e1tica, viene a sintetizar la incorporaci\u00f3n de la nueva ideolog\u00eda populista con ribetes de doctrina proletaria. No fue el \u00fanico representante de esas tendencias. En el campo marxista, fue m\u00e1s profunda y sostenida la representaci\u00f3n social comunista, con nombres en lo te\u00f3rico como el de Salvador de la Plaza y, m\u00e1s tarde, Rodolfo Quintero. Eran marxistas militantes de la \u00e9poca economicista del marxismo, que pon\u00edan todo el \u00e9nfasis en la lucha de clases, aplicada a lo social, y en lo pol\u00edtico y econ\u00f3mico, en las contradicciones que cre\u00edan detectar en el sistema capitalista. De cualquier forma, a partir de entonces, el marxismo hace su aparici\u00f3n en el panorama de las ideas sociales en la Venezuela contempor\u00e1nea, por m\u00e1s que conviene registrar aqu\u00ed una diferencia hist\u00f3rica: en sus comienzos (per\u00edodo de 1935 a 1950, aproximadamente), el marxismo era un instrumento de lucha pol\u00edtica manejado casi exclusivamente por militantes comunistas y afines. Pero, a partir de los a\u00f1os cincuenta, el marxismo pas\u00f3 a ser una filosof\u00eda de raigambre universitaria, que se discute, ense\u00f1a y polemiza a partir de las aulas o de escritos especializados.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la generaci\u00f3n del 28 origin\u00f3 tambi\u00e9n el surgimiento de nombres independientes de lo pol\u00edtico y abiertos al campo creativo y especulativo que han cubierto con su obra y expresi\u00f3n conceptual pr\u00e1cticamente todo el periodo. Desde un Pic\u00f3n Salas a un \u00daslar Pietri, sin olvidar nombres como Gabald\u00f3n M\u00e1rquez, Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez, Isaac Pardo o Brice\u00f1o Iragorry, los hombres de aquella generaci\u00f3n, por dispares que fueran sus posiciones y diversos sus medios de expresi\u00f3n, coincidieron en la obsesi\u00f3n de entender y recrear la historia y las costumbres venezolanas. Son pensadores m\u00e1s dispersos que sistem\u00e1ticos en la medida en que algunos de ellos prefieren elegir g\u00e9neros literarios de ficci\u00f3n para la exposici\u00f3n de sus ideas, pero todos acusan el peso de la herencia gomecista para tratar de sacud\u00edrselo mediante el an\u00e1lisis fragmentario y la creaci\u00f3n art\u00edstica. Si la literatura puede ser a veces veh\u00edculo de ideas progresistas y esperanzadoras para un pa\u00eds convulsionado, como lo fue la Venezuela que sufri\u00f3 la dictadura gomecista, tambi\u00e9n la obra de R\u00f3mulo Gallegos deber\u00eda inscribirse en el recuento de un pensamiento que pugna por buscarse a s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el plano meramente pol\u00edtico, que al fin y al cabo fue predominante en la fase de transici\u00f3n de la dictadura de G\u00f3mez a la de P\u00e9rez Jim\u00e9nez, tambi\u00e9n ejercieron cierta influencia las ideas totalitarias, representadas en Europa por el nacionalsocialismo y el fascismo. En Venezuela, la introducci\u00f3n parcial de semejantes ideolog\u00edas se hizo mayormente a trav\u00e9s de partidos pol\u00edticos de la derecha, como el incipiente Copei, vagamente influido en sus or\u00edgenes por la Falange Espa\u00f1ola y la derecha de Gil Robles, tambi\u00e9n de Espa\u00f1a. En cierta medida, el golpe de Octubre de 1945, unido a la victoria aliada de ese mismo a\u00f1o en la Segunda Guerra Mundial, dieron al traste con cualesquiera pretensiones totalitarias de la derecha. De 1945 a 1948, la ideolog\u00eda que trat\u00f3 de penetrar en los grupos de poder pol\u00edtico ten\u00eda m\u00e1s de nacionalismo populista que de otra cosa. Fue el momento en que el gobierno propici\u00f3 la ense\u00f1anza laica en los colegios, no sin cierta resistencia, y foment\u00f3 el tipo de ense\u00f1anza normalista inspirada en la pedagog\u00eda y experiencia chilenas. Fruto de aquella pol\u00edtica fue la creaci\u00f3n del Instituto Pedag\u00f3gico y, m\u00e1s tarde, de la Facultad de Filosof\u00eda y Letras. A trav\u00e9s de ambas instituciones, pero especialmente de la segunda, penetran en Venezuela nuevas ideas y corrientes de pensamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>El veh\u00edculo m\u00e1s poderoso para la propagaci\u00f3n de teor\u00edas cient\u00edficas y filos\u00f3ficas fueron los refugiados espa\u00f1oles de la Guerra Civil. Si bien su impacto cultural en Venezuela no fue, ni con mucho, tan poderoso como el que experiment\u00f3 M\u00e9xico, no dejaron de instalarse en el pa\u00eds representantes de calidad que pronto dejaron sentir su influencia. En lo cient\u00edfico, por ejemplo, un Augusto Pi i Sunyer signific\u00f3 la renovaci\u00f3n de la biolog\u00eda y de la medicina en la Universidad caraque\u00f1a. En el campo de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rico-literaria, la obra de Pedro Grases ha sido de gran importancia. Pero fue en el terreno del pensamiento especulativo en donde los republicanos espa\u00f1oles hicieron sentir m\u00e1s acusadamente su influencia. Ya con anterioridad a la guerra espa\u00f1ola de 1936-39, los escritos de Ortega y Gasset hab\u00edan marcado la pauta: a trav\u00e9s de un \u00f3rgano de divulgaci\u00f3n tan prestigioso y difundido como la Revista de Occidente, los pa\u00edses iberoamericanos de hab\u00eda espa\u00f1ola recibieron una marcada formaci\u00f3n orteguiana a la par que europeizante. Conviene tener en cuenta que cuando Ortega hablaba de Occidente, refiri\u00e9ndolo a Europa, quer\u00eda significar, casi exclusivamente, Alemania y el pensamiento en lengua alemana. Pod\u00eda hacer ciertas concesiones a pensadores franceses, pero en ning\u00fan momento sirvi\u00f3 la Revista de Occidente para presentar las ideas de pa\u00edses anglosajones. Conocido es el desprecio de Ortega por Inglaterra, al que<br>etiquet\u00f3 de \u00abpa\u00eds sin imaginaci\u00f3n\u00bb, para no hablar de la superioridad con que se dignaba hablar de los norteamericanos, como por lo dem\u00e1s era la tendencia europea de la \u00e9poca. Todav\u00eda a fines de los cuarenta, Ortega lleg\u00f3 a decir que el tri\u00e1ngulo de la ciencia contempor\u00e1nea quedaba limitado al formado geogr\u00e1ficamente por Berlin-Par\u00eds-Londres. Conviene se\u00f1alar tales limitaciones en el enfoque orteguiano porque su influencia fue notable en Latinoam\u00e9rica, aunque no tanto en Venezuela, como, por ejemplo, en Argentina. Pero la mayor\u00eda de los pensadores espa\u00f1oles que la guerra civil avent\u00f3 al Continente americano o eran orteguianos de formaci\u00f3n (caso de Jos\u00e9 Gaos) o comulgaban con las ideas germanocentristas de la cultura europea (caso de Garc\u00eda Bacca).<\/p>\n\n\n\n<p>El resultado fue que los sistemas de pensamiento especulativo que prendieron en Venezuela de fines de los cuarenta y principios de los cincuenta fueron, en su mayor\u00eda, de ascendencia y filiaci\u00f3n alemanas. As\u00ed, la fenomenolog\u00eda, el existencialismo heideggeriano y la gnoseolog\u00eda de Hartmann. Ello explica la formaci\u00f3n de una corriente importante de profesionales venezolanos adictos de la tradici\u00f3n metaf\u00edsica germana. Sin embargo, fue imposible cerrarse a ciertas corrientes en boga, tales como el existencialismo de Sartre o, mucho m\u00e1s tarde, ya en los sesenta, el estructuralismo franc\u00e9s. Unas y otras influencias eran el resultado de haber creado y puesto en funcionamiento, desde 1946, un centro de estudios filos\u00f3ficos superiores. La figura dominante por muchos a\u00f1os, en la ense\u00f1anza y difusi\u00f3n filos\u00f3fica, y el maestro que form\u00f3 a varias generaciones de nuevos investigadores fue el espa\u00f1ol Juan David Garc\u00eda Bacca. M\u00e1s tarde aquel centro de estudios, que era la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la Central se vio acompa\u00f1ado de otros cuando, ya en plena dictadura de P\u00e9rez Jim\u00e9nez, se crea la Universidad Cat\u00f3lica. En ella, as\u00ed como posteriormente en la del Zulia, surgieron otras Facultades Human\u00edsticas que vinieron a reforzar los estudios sistem\u00e1ticos de filosof\u00eda en el pa\u00eds. Los casi diez a\u00f1os de la dictadura perezjimenista tuvieron una doble consecuencia en el campo de las ideas: por un lado, una creciente influencia de las \u00f3rdenes religiosas en la educaci\u00f3n media y superior. Por otro, como reacci\u00f3n contra la dictadura, la proliferaci\u00f3n de las ideas marxistas y su profundizaci\u00f3n te\u00f3rica. La mayor\u00eda de los intelectuales opositores al r\u00e9gimen sintieron la necesidad de expresar su inconformidad a trav\u00e9s de las explicaciones generales revolucionarias que les brindaba la doctrina marxista. Hasta el punto de que, a la ca\u00edda de la dictadura, en Enero de 1958, los grupos marxistas eran dominantes en el panorama intelectual del pa\u00eds. Agr\u00e9guese a ello el prestigio que al poco tiempo alcanz\u00f3 la Revoluci\u00f3n Cubana entre los sectores nacionalistas y avanzados y se comprender\u00e1 por qu\u00e9, a partir de los sesenta, el cuadro general de las ideas socio-pol\u00edticas estuvo dominado por las vivas pol\u00e9micas que el marxismo militante y el acad\u00e9mico desataron sin tregua.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, al socaire de la reci\u00e9n fundada Universidad Cat\u00f3lica, penetraron y se difundieron en ciertos c\u00edrculos, m\u00e1s bien reducidos, las ideas sociales y filos\u00f3ficas de Maritain y las del personalismo de Mounier. Los nuevos cuadros del partido socialcristiano (igualmente en la clandestinidad durante la dictadura) se formaron al calor de tales doctrinas, sin olvidar la enorme influencia que posteriormente tuvo el aggiornamento que experiment\u00f3 la Iglesia Cat\u00f3lica con el Concilio Vaticano II, de 1962. Con el tiempo, tales semillas, sembradas en parte en las enc\u00edclicas Mater et Magistra y Pacem in Terris, junto con los crecientes problemas de las sociedades latinoamericanas en crisis, habr\u00edan de dar paso a posiciones m\u00e1s radicales, signadas por el lema de la \u00abteolog\u00eda de la liberaci\u00f3n\u00bb; en particular, los jesuitas fueron atra\u00eddos por semejante radicalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En el orden econ\u00f3mico, la sociedad venezolana hab\u00eda seguido, desde que se inici\u00f3 la explotaci\u00f3n del petr\u00f3leo a gran escala, una tendencia keynesiana de facto: era el Estado el dispensador de presupuestos para asegurar tanto la disponibilidad de empleos como la capacidad importadora de bienes y servicios. Semejante l\u00ednea se acentu\u00f3 con la dictadura, no s\u00f3lo porque, durante \u00e9sta, el auge de la explotaci\u00f3n petrolera se acrecent\u00f3 al calor de nuevas concesiones a las compa\u00f1\u00edas multinacionales, sino por esa curiosa tendencia hacia una pol\u00edtica del cemento que parecen tener todos los dictadores. En la medida en que P\u00e9rez Jim\u00e9nez no fue una excepci\u00f3n a tal regla y promovi\u00f3 la construcci\u00f3n de grandes obras, de vialidad (autopistas), suntuarias (hoteles, telef\u00e9ricos) o habitacionales (bloques multifamiliares), la visi\u00f3n keynesiana del Estado venezolano se consolid\u00f3. Los gobiernos posteriores de la democracia no hicieron gran cosa por abandonar esa tendencia, por m\u00e1s que reorientaran el gasto p\u00fablico hacia obras de mayor inter\u00e9s social (salud, educaci\u00f3n). Durante los sesenta y setenta tal tendencia se vio complementada con la no menos expansionista de la econom\u00eda que aport\u00f3 el auge del desarrollismo inspirado en las ideas de la CEPAL: de ah\u00ed, la industrializaci\u00f3n forzada y la acumulaci\u00f3n de grandes deudas, fruto de esa pol\u00edtica econ\u00f3mica de crecimiento a cualquier costo. Ha sido menester que sobrevenga la crisis general de los ochenta para que el pensamiento econ\u00f3mico venezolano se diversifique y surjan expresiones criticas tanto desde los sectores planificacionistas y centralistas como desde los m\u00e1s agresivos neoliberales, en auge en este fin de siglo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el campo pol\u00edtico-social, la nota m\u00e1s destacada de los \u00faltimos veinte a\u00f1os la proporciona el derrumbe a escala mundial de la ideolog\u00eda marxista y las consecuencias que ello ha tenido en los pa\u00edses sometidos a su influencia, bien directa (pol\u00edtica) bien indirecta (simplemente filos\u00f3fica). Primero, fueron las divisiones internas, desde el titismo y el mao\u00edsmo hasta grupos m\u00e1s radicales y utopistas (Sendero Luminoso, Jemer Rojo) pasando por toda la gama de movimientos de liberaci\u00f3n nacional. Particularmente influyentes fueron en Venezuela durante los a\u00f1os sesenta las doctrinas indigenistas y tercermundistas de Fanon y las foquistas, de Debray y el Che Guevara. Su influencia no fue meramente acad\u00e9mica, sino que se llev\u00f3 al sangriento terreno de la pr\u00e1ctica con una enorme p\u00e9rdida de esfuerzos y vidas humanas. Todo ello contribuy\u00f3 en no peque\u00f1a medida al hundimiento de las teor\u00edas revolucionarias de inspiraci\u00f3n marxista, que comenz\u00f3 a registrarse en los setenta y ha alcanzado su punto m\u00e1s bajo a fines de los ochenta. Desde el punto de vista pol\u00edtico, ello ha supuesto el reforzamiento de las posiciones moderadas (tanto socialdem\u00f3crata como socialcristiana), pero desde el punto de vista te\u00f3rico, conceptual, ha marcado un clima de desorientaci\u00f3n y confusi\u00f3n que influye negativamente en las posiciones intelectuales contempor\u00e1neas. Hay que tener en cuenta que, en gran medida., el marxismo hab\u00eda sido aceptado a modo de doctrina religiosa de salvaci\u00f3n en la mayor\u00eda de los pa\u00edses latinoamericanos; lo que significa que su desaparici\u00f3n va a traer consigo un vac\u00edo espiritual para las nuevas generaciones. Ello pudiera explicar la f\u00e1cil penetraci\u00f3n que en los \u00faltimos tiempos han logrado los credos religiosos no tradicionales, de orientaci\u00f3n cristiana (sectas protestantes), orientales (budismo, harekrishna) o simplemente paganas (magia, hechicer\u00eda).<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, la evoluci\u00f3n del pensamiento filos\u00f3fico, en su mayor parte de pertenencia y formaci\u00f3n acad\u00e9micas, puede concentrarse en dos palabras: revisi\u00f3n y pluralismo. Desde fines de los a\u00f1os sesenta, las grandes corrientes del pensamiento (fenomenolog\u00eda, existencialismo, historicismo hegeliano) pierden la casi exclusividad tem\u00e1tica de que gozaban en los pensa de estudios y tienen que dar paso a otras escuelas filos\u00f3ficas, tales como el estructuralismo, tanto en su vertiente marxista (Althusser) como socio-cultural Foucault) o simplemente ling\u00fc\u00edstica; tambi\u00e9n cobran auge las diversas filosof\u00edas cientificistas, comenzando por el empirismo l\u00f3gico y continuando con la filosof\u00eda anal\u00edtica del lenguaje ordinario y la metodolog\u00eda de las ciencias. En parte, en el campo universitario, semejante transformaci\u00f3n es una consecuencia de la llamada \u00abrenovaci\u00f3n cultural\u00bb que experimentaron muchas de las universidades venezolanas por tard\u00eda, pero violenta influencia del Mayo franc\u00e9s de 1968. Como puede apreciarse, siempre el factor imitativo o de reflejo en la aparici\u00f3n de las ideas en Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p>Junto con la proliferaci\u00f3n de nuevas formas de producci\u00f3n intelectual, se registraron sucesivas oleadas criticas en la revisi\u00f3n y balance de las doctrinas tradicionales. Esto permiti\u00f3, ante todo, sacar al marxismo del terreno de la actividad pol\u00edtica inmediata y poder estudiarlo cr\u00edticamente con la objetividad debida en toda investigaci\u00f3n acad\u00e9mica. Tambi\u00e9n sirvi\u00f3 para evaluar los sistemas metaf\u00edsicos tradicionales a la luz de modernas pautas de an\u00e1lisis conceptual y terminol\u00f3gico. Ha sido posible semejante abundancia de estudios y dispersi\u00f3n de esfuerzos investigativos gracias a la aparici\u00f3n de centros superiores de ense\u00f1anza human\u00edstica en el pa\u00eds: a los varios de Caracas, en donde al menos tres universidades cuentan con estudios de filosof\u00eda, hay que agregar los de Valencia, M\u00e9rida y Maracaibo.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien hacia los sesenta se registr\u00f3 un intento de \u00abnacionalizaci\u00f3n\u00bb del pensamiento abstracto, mediante la adopci\u00f3n de temas tales como \u00abel ser del venezolano\u00bb y afines, tomados por lo general de la filosof\u00eda mexicana de la \u00e9poca (como se ve, siempre la tendencia a copiar), la expresi\u00f3n del pensamiento filos\u00f3fico en Venezuela sigue siendo, por su misma pluralidad, de referencia mod\u00e9lica universal. Si acaso lo que ha sucedido en los \u00faltimos veinte a\u00f1os es que se desplaz\u00f3 la zona de referencias, de Alemania y el centro de Europa a los pa\u00edses de habla inglesa. Sin embargo, como por doquier se ha dado el mismo fen\u00f3meno, a saber, la p\u00e9rdida de paradigmas filos\u00f3ficos estables, el que en la Venezuela contempor\u00e1nea se disfrute de un pluralismo de doctrinas y del consiguiente relativismo valorativo, no hace sino confirmar una vez m\u00e1s la dependencia cultural de las doctrinas generadas en Europa y en los Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por muchas cr\u00edticas que se le puedan hacer a la actividad intelectual universitaria, enfrent\u00e1ndola en ocasiones a otra, m\u00e1s abierta y participativa, m\u00e1s divulgativa y general, hay que reconocer que el pensamiento filos\u00f3fico venezolano existe y es creador. Con independencia de la mucha y variada obra que las sucesivas generaciones de profesionales han aportado al \u00edndice editorial en los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os largos, hay una obra que se destaca y sirve de ep\u00edtome de todo el intenso y fecundo trabajo de este per\u00edodo: la monumental traducci\u00f3n de las Obras Completas de Plat\u00f3n, efectuada por Garc\u00eda Bacca y editada en Venezuela. Desde el siglo pasado no se hac\u00eda una cosa semejante: que un solo investigador acometa y lleve a feliz t\u00e9rmino la ardua empresa de verter toda la ingente obra de un pensador como Plat\u00f3n. Pero si el ejemplo citado es la mejor muestra del pensamiento creador filos\u00f3fico en su dimensi\u00f3n acad\u00e9mica, conviene no olvidar que la expresi\u00f3n intelectual de un pa\u00eds no se limita a los muros universitarios. Los ensayistas, los polit\u00f3logos, los nuevos historiadores comienzan a aportar los materiales que determinar\u00e1n la continuidad del pensamiento de la Venezuela del futuro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Nu\u00f1o Hay una constante en la producci\u00f3n del pensamiento venezolano: la dependencia de ideas euroc\u00e9ntricas. Desde la Colonia rige esa norma: entonces, fueron los tomistas y suarecistas, de la Escuela del Tocuyo; despu\u00e9s, con Andr\u00e9s Bello, el empirismo ingl\u00e9s y, con Sim\u00f3n Rodr\u00edguez, le toc\u00f3 el turno a Rousseau y los enciclopedistas. 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