{"id":1804,"date":"2021-10-12T00:43:40","date_gmt":"2021-10-12T00:43:40","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=1804"},"modified":"2023-11-24T18:37:26","modified_gmt":"2023-11-24T18:37:26","slug":"santiago-key-ayala-en-pose-de-foto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/santiago-key-ayala-en-pose-de-foto\/","title":{"rendered":"Santiago Key-Ayala en pose de foto"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Carlos Yusti<\/h4>\n<p>En el amplio abanico de nuestra literatura, tanto del pasado como el actual, hay escritores (muchos en min\u00fasculas) acicalados y bien peinados que gustan mucho a los profesores de literatura y son solo pasto bovino para las tesis de altos estudios de literatura comparada y dem\u00e1s pugilismo de sombra que achispa, pero no mucho, las gradas acad\u00e9micas. Escritores que ocupan el protagonismo de los suplementos culturales para que el bostezo literario adquiera rimbombancia y mucho ruido. No obstante en dicho abanico tambi\u00e9n encontrar\u00e1, cualquier lector despabilado, a unos personajes inauditos, que aparte de escribir libros singulares, y contraviniendo todo augurio, condimentan con fuertes sabores el desabrido panorama literario. M\u00e1s que personajes son escritores que salen como movidos en esa tiesa y estirada foto grupal de nuestra literatura nacional.<\/p>\n<p>Con un escritor (en may\u00fascula) como Santiago Key-Ayala sucede que no es un autor al uso, preocupado, y encerrado con sus demonios, en escribir sesudos libracos, sino que se va por los margenes y se decide por escribir en peri\u00f3dicos y revistas ensayos, rese\u00f1as o en su defecto se consagra a redactar pr\u00f3logos (o presentaciones) a libros de otros autores. Ya este dato curioso debe bastar para salir corriendo a cualquiera biblioteca p\u00fablica y remover el polvo de la secci\u00f3n cl\u00e1sicos de nuestra literatura para descubrirlo, leerlo y releerlo.<\/p>\n<p>Tuve la grata fortuna de encontrarme con Key-Ayala gracias a Pedro T\u00e9llez, quien escrib\u00eda un ensayo sobre <em>Motivos de conversaci\u00f3n: monos\u00edlabos tril\u00edteros de la lengua castellana<\/em>, y tuvo a bien de fotocopiarme buena parte del libro <em>Obras selectas<\/em>, que recopila gran parte de su obra.<\/p>\n<p>Leer sus <em>monos\u00edlabos tril\u00edteros <\/em>o sus <em>Cateos de bibliograf\u00eda <\/em>supuso encontrarme con un ensayista nada com\u00fan el cual escrib\u00eda de asuntos un tanto peculiares, pero adem\u00e1s lo hac\u00eda con una elegancia erudita, sin descuidar cierto humor formal, el cual sin ser punzante dejaba sus risue\u00f1as fisuras.<\/p>\n<p>T\u00e9llez, que en esto del ensayo es m\u00e1s minucioso que yo, escribe que fue Key quien puso fin a la pol\u00e9mica en torno al misterioso y raro libro de Jos\u00e9 Luis de Cisneros <em>Descripci\u00f3n exacta de la provincia de Benezuela<\/em>, la cual aseguraban algunos que se hab\u00eda editado en la ciudad de Valencia. Key demostr\u00f3 que efectivamente se edit\u00f3 en Valencia, pero la de Espa\u00f1a en 1764. Este sentido de rat\u00f3n de biblioteca, de escrutador de documentos es un buen punto para que los apasionados de los libros lo estimen como uno de los suyos.<\/p>\n<p>Otro punto a favor de Key es ese diluir sus escritos en revista y peri\u00f3dicos, sin tener como meta escribir obras en el sentido tradicional. De seguro hoy tendr\u00eda un blog y escribir\u00eda en todas las revistas literarias diseminadas en la red. T\u00e9llez escribe: \u201cKey escribi\u00f3 sobre las revistas y desde las revistas, pues no fue precisamente un \u00ab<em>hacedor de libros<\/em>\u00ab, su obra est\u00e1 descentrada, y sus libros propiamente dichos ser\u00e1n las selecciones de un octogenario. Cuando se publica en 1952 el libro clave <em>Motivos de conversaci\u00f3n. Monos\u00ed\u00adlabos tril\u00edteros de la lengua castellana,<\/em> su bibliograf\u00eda para la fecha inclu\u00eda 18 \u00abentradas\u00bb: dos libros nonatos, una traducci\u00f3n de Mart\u00edn- Maillefer, cuatro discursos y una decena de folletos que integrar\u00edan sus obras selectas; para 1952 se mencionan con sus t\u00edtulos quim\u00e9ricos nueve libros in\u00e9ditos y seis m\u00edticos libros -en preparaci\u00f3n- incluyendo una Historia de las exploraciones del alma de Bol\u00edvar. Con estos rasgos editoriales Key ser\u00e1 paradigm\u00e1tico de toda una generaci\u00f3n,\u2026\u201d<\/p>\n<p>A pesar de ser un escritor un tanto descuadernado en forjar una obra entrecomillas, no es para nada negligente cuando escribe y por esa raz\u00f3n ha sobrevivido a otros escritores, m\u00e1s publicitados y cacareados, en el mundillo literario de su tiempo.<\/p>\n<p>Como ensayista estuvo en el reverso del espejo de los temas, buscaba un sesgo de asombro, de pa\u00eds de las maravillas sobre aquello que despertaba su curiosidad. Esto lo llev\u00f3 a escribir sobre cuestiones menos trilladas y as\u00ed como escrib\u00eda sobre libros inexistentes, perdidos o abortados tambi\u00e9n hac\u00eda lo propio con alg\u00fan tema hist\u00f3rico pasado por alto por los historiadores de cu\u00f1o. Escribi\u00f3 acerca de Andr\u00e9s Bello, pero en vez de enfocarse en ese Bello manoseado por profesores y escritores, que lo tienen en cuenta como fil\u00f3logo, poeta, jurista o gram\u00e1tico, busca verlo desde esa otra orilla en la cual ha sido poco difundido, me refiero al Bello interesado por el Universo y ese breve ensayo\u00a0 <em>Bello, cosm\u00f3grafo<\/em>\u00a0 ofrece indicios sobre el esp\u00edritu est\u00e9tico (escritor-artista le denomina T\u00e9llez) de Key, interesado en ser un creador l\u00facido, para ofrecerle al lector en fugitivos ensayos destellos de gr\u00e1ciles desconciertos y extra\u00f1ezas.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2013 se reedit\u00f3 en papel (existe versi\u00f3n en pdf que se puede bajar de la Web) <em>El juego del papagayo (conferencias de El\u00edas Martel)<\/em>. Editado como cuento en 1955 por la Asociaci\u00f3n \u00a0de Escritores venezolanos. Aunque con Key los limites entre los g\u00e9neros se vuelven bastante difusos. Por otra parte este ensayo-cuento es un pastiche de relojer\u00eda ir\u00f3nica. Lo escrito por Coral P\u00e9rez G\u00f3mez en el pr\u00f3logo es acertado: \u201cEl cuento es, pues, una curiosidad y un hallazgo. Primero, por lo raro de su propuesta como g\u00e9nero narrativo. Es una ficci\u00f3n con rasgos costumbristas bajo la apariencia de un modelo de conferencia acad\u00e9mica, a imitaci\u00f3n de los lugares comunes de la ret\u00f3rica conferencista, sin desperdiciar sus protocolos verbosos y sus secuencias dentro del rigor de la arquitectura l\u00f3gica. De este modo, el estilo y el tono ir\u00f3nicos se van incrementando en las proposiciones de anticipaci\u00f3n par\u00f3dica, y el cuento se convierte tambi\u00e9n en una cr\u00edtica de las ideolog\u00edas positivistas y de la ret\u00f3rica formal de los discursos oficiales, resultando, en s\u00edntesis, una anticonferencia acad\u00e9mica\u201d.<\/p>\n<p>Existe una foto Key (\u00bfcincuent\u00f3n?) con pose de estudio. Me imagino\/invento la sesi\u00f3n. El fot\u00f3grafo intenta el mejor \u00e1ngulo de aquel hombre que parece un mu\u00f1eco de torta. No muy alto, pero con un personalidad dif\u00edcil. Y el fot\u00f3grafo dando indicaciones: De pie, gire un poco de perfil, mejor mirando de frente; mejor as\u00ed de lado, pero con un libro en la mano. No, no. Lo mejor ser\u00e1 sentado \u00bfy que se hacemos con esas manos?. Su pose al final ser\u00e1 sentado y de perfil dando el porte de un hombre tranquilo, y a su aire, enfundado en un traje como alquilado de dos piezas, con corbata y yuntas (o gemelos) en los pu\u00f1os de la camisa. Con una mano sostiene sus anteojos redondos. La otra est\u00e1 escondida en el bolsillo del saco. Esta foto dice m\u00e1s del diplom\u00e1tico (que lo fue) que del escritor de perfectas e inusuales p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>Se le resta m\u00e9rito como ensayista de fuelle y se le coloca en el rengl\u00f3n so\u00f1oliento del historiador, del investigador, especie de divulgador educativo. Sin duda por esa raz\u00f3n T\u00e9llez escribe que sus \u201cinvestigaciones\u201d no son sino ensayos donde el contenido merece su continente y la iron\u00eda que les recorre convoca m\u00e1s al goce del lector que a su sabidur\u00eda. Su libro inclasificable de los <em>monos\u00edlabos tril\u00edteros<\/em> no fue editado, en su momento, por la academia (o por una prestigiosa editorial), sino por una l\u00ednea \u00e1rea privada, sin duda con m\u00e1s vuelo creativo que nuestros cr\u00edticos literarios y editores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6>*Cr\u00e9dito de la imagen: retrato de Key Ayala, por Luis Emterio Gonz\u00e1lez<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Yusti En el amplio abanico de nuestra literatura, tanto del pasado como el actual, hay escritores (muchos en min\u00fasculas) acicalados y bien peinados que gustan mucho a los profesores de literatura y son solo pasto bovino para las tesis de altos estudios de literatura comparada y dem\u00e1s pugilismo de sombra que achispa, pero no [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":1805,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[44,3],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1804"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1804"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1804\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1821,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1804\/revisions\/1821"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1805"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1804"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1804"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1804"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}