{"id":18019,"date":"2025-12-12T15:04:09","date_gmt":"2025-12-12T19:34:09","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=18019"},"modified":"2025-12-12T16:46:10","modified_gmt":"2025-12-12T21:16:10","slug":"existe-la-vida-fragmentos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/existe-la-vida-fragmentos\/","title":{"rendered":"Existe la vida (fragmentos)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">\u00c1ngela Zago<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>1. Descubro el laberinto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Recojo los sobrados del fregadero; abro con un pie el pote de la basura, boto los restos y casi sin pensar tomo el coleto para secar por segunda vez el piso de la cocina. Exprimo la esponja de lavar los platos. Reviso la olla a\u00fan sucia y compruebo que es f\u00e1cil arrancarle los pegostes; decido lavarla de una vez y no dejar nada para ma\u00f1ana. El reloj est\u00e1 encima de la cocina, marca la diez de la noche. Debo apresurarme: tengo que finalizar el texto de ideas pol\u00edticas y prepararme bien para el examen de ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>Me asomo a la habitaci\u00f3n, veo a mi marido, recostado, semidesnudo, la cabeza apoyada en dos almohadas y los ojos entornados fijos en la televisi\u00f3n. Una sensaci\u00f3n de molestia no definida pasa r\u00e1pidamente. Debo estudiar. Busco el libro, saco la carpeta para copiar las ideas que resuma.<\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda parece acortarse m\u00e1s y m\u00e1s. No s\u00e9 c\u00f3mo organizar el tiempo. S\u00f3lo los domingos parecen interminables: no tengo que ir a la universidad, algunos de esos d\u00edas voy al cine con Manuel y eso me fastidia. \u00bfPor qu\u00e9 puedo hablar con mis amigos, mis camaradas y, en cambio, parece que nada tengo que decirle al hombre con quien duermo cada noche?<\/p>\n\n\n\n<p>Poco a poco he cambiado las ideas por la limpieza de la casa. Mientras se barre, se sacude el polvo, se pasa la escoba, se lavan los vidrios, se arregla la cama, se limpian los platos, se descongela la nevera, se le pone agua a la matica del balc\u00f3n, se compra la comida, se acomoda en la nevera y en los cajones de la cocina, se lava la ropa, se seca, se plancha\u2026 no es necesario pensar.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces mi imaginaci\u00f3n permite que la m\u00fasica de \u00abLa Mer\u00bb de Debussy me saque de este tedio. La sala entonces comienza a rugir con las olas. Estoy sola, a nadie tengo que explicarle por qu\u00e9 barro junto con el movimiento del mar\u2026 Tum, tum, el agua se aproxima y lentamente invade la salita del apartamento: bate contra las paredes, me balancea junto con el coleto y mi cuerpo flota, suave,con luz, todo r\u00e1pidamente se vuelve azul, cristalino. Estoy viendo el mundo desde la cresta de la ola y el mar, al fondo, cerca del balc\u00f3n, lame la arena. En pocos segundos la calma me permite acostarme en el suelo y compruebo que no hay una sola raya, ni marca en el piso: est\u00e1 totalmente pulido. El movimiento envolvente de la melod\u00eda me lleva invariablemente hasta la cocina y all\u00ed junto con la sensaci\u00f3n de la vuelta del agua, corto la cebolla en cuadritos. Cada vez se oye m\u00e1s lejana la flauta. El di\u00e1logo del viento con el mar lo utili- zo para batir huevos y mezclarlos con harina, ideal para hacer panquecas.<\/p>\n\n\n\n<p>La m\u00fasica finaliza. Pienso en las grandes empresas y en c\u00f3mo discutirle a Rumazo Gonz\u00e1lez esa extra\u00f1a idea que plante\u00f3 ayer y que se resume en la posibilidad de ser M\u00e9xico un pa\u00eds socialista, a\u00fan m\u00e1s: en los Estados Unidos no hay capitalismo, porque el Estado, a trav\u00e9s de la ley anti-trust, absorbi\u00f3 a los grandes capitales.<\/p>\n\n\n\n<p>Soy una muchacha flaca, huesuda, pelo liso, ojos grandes y estoy en la cocina. Desde all\u00ed observo el fastidio de la pareja. El agotamiento de la vida cotidiana que camina junto a una olla y al alcance de un supermercado. El agua corre entre mis dedos; con agilidad raspo la verdura que meto en un caldo previamente hecho. Supongo que mis manos largas sirven tambi\u00e9n para tocar la piel y acariciar un cuerpo, s\u00f3lo que esta sensaci\u00f3n permanece adormecida.<\/p>\n\n\n\n<p>El noticiero est\u00e1 por comenzar. Si me apresuro podr\u00e9 o\u00edr las noticias y saber qui\u00e9n est\u00e1 haciendo la historia. Me siento al borde de la cama, al lado del hombre con quien vivo y mientras las mujeres lavan ropa en tobos que se mueven solos, yo resumo las ideas econ\u00f3micas del marxismo y, entonces se mezcla la plusval\u00eda con la voz del locutor que dice: \u00abSe\u00f1ora, su tobo no es una lavadora de verdad pero con\u2026\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Me desprendo del apartamento. El noticiero comienza. Camino por otras regiones, otros pa\u00edses\u2026 Lugares donde hombres y mujeres est\u00e1n inmersos en hechos que les permitir\u00e1n, a\u00f1os despu\u00e9s, ser recordados. La idea de formar parte de la historia, de formar parte del recuerdo de otros seres, comenz\u00f3 a importarme desde aquella lejana marcha, aquel lejano d\u00eda, aquella madrugada cuando camin\u00e9 por primera vez cerca de otras personas y grit\u00e9 consignas y di hurras ante muchos desconocidos, que inexplicablemente se convirtieron en conocidos porque un sentimiento nos un\u00eda. Aquel distante d\u00eda\u2026 cuando apenas ten\u00eda 12 a\u00f1os y s\u00f3lo cursaba el sexto grado de primaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, algo pasa en la sociedad. Ya no se trata de un dictador que se marcha en un avi\u00f3n. Tampoco es un guerrillero que llega al poder y pretende instalar el socialismo, ah\u00ed cerquita de la gran potencia. El movimiento armado se transforma en pasado y cada vez m\u00e1s una avalancha juvenil se inicia en los pa\u00edses desarrollados; camina por las calles plenas de historia de las grandes capitales del poder y la cultura parece decirle al mundo: \u00a1basta de convencionalismos! \u00a1Basta de \u00ab\u00bfsoportar un matrimonio que no te llena?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfHas visto? Esa cuerda de locos y locas disfrazados de harapientos, -interrumpe Manuel, mi pensamiento- Esas mujeres medio desnudas gritando por las calles\u2026 \u00a1qu\u00e9 locura! \u00a1falta de padres! \u00a1falta de autoridad! Ustedes tambi\u00e9n eran medio tocados, pero ten\u00edan un partido que los respaldaba y les dec\u00eda lo que deb\u00edan hacer\u2026 pero \u00e9stos, \u00e9stos son unos delincuentes juveniles! \u00a1ni\u00f1itos de pap\u00e1! Arman esc\u00e1ndalos porque no han madurado y todo lo tienen sin necesidad de mover un dedo. No son como nosotros, lo que tenemos lo hemos conseguido con grandes sacrificios.<\/p>\n\n\n\n<p>-No, no son como nosotros-respondo- mientras trato de entender lo que hab\u00eda sucedido en aquellos primeros meses de 1968, que permiti\u00f3 que, ahora en el mes de las flores, explotara la ira juvenil y los protagonistas de la historia, es decir nosotros, no estuvi\u00e9ramos participando. Continu\u00e1bamos recibiendo el mismo informe pol\u00edtico, donde invariablemente el Partido Comunista de Venezuela triunfaba dentro de la derrota y el sistema capitalista iniciaba su espectacular ca\u00edda porque exist\u00edan unas muy conocidas y discutidas contradicciones que as\u00ed lo preve\u00edan. En cambio, aquellos muchachos con flores en las manos y poemas en la voz, no discut\u00edan de contradicciones, dec\u00edan directamente que la sociedad se ven\u00eda abajo con sus instituciones, sus normas, su moral, su l\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>Me intriga que su mensaje no es s\u00f3lo contra la sociedad burguesa: mi moral comunista convencional como la de cualquiera mujer de la sociedad a la que combat\u00ed, mi forma de vida estimulada por la seriedad de mi ideolog\u00eda, mi pareja, mi familia y mis peque\u00f1as metas sentimentales tambi\u00e9n est\u00e1n se\u00f1aladas.<\/p>\n\n\n\n<p>Entend\u00eda perfectamente a los j\u00f3venes que ve\u00eda en la peque\u00f1a pantalla. Hay tantas cosas de mi propio estilo de vida que me molestan; y tantas otras que no entiendo. Cu\u00e1ntas cosas me gustar\u00eda decirle a mi hermano acerca de ese su \u00abser verticalmente comunista\u00bb. Incluso yo, yo\u2026 \u00bfpor qu\u00e9 soporto esta pareja? Muchas veces he tratado in\u00fatilmente de sentarme con Manuel a reflexionar cr\u00edticamente acerca de nuestra vida. Hace poco lo llam\u00e9 a una reuni\u00f3n de \u00abc\u00e9lula\u00bb familiar, !claro! no le expliqu\u00e9 que le estaba \u00abaplicando\u00bb mis m\u00e9todos de discusi\u00f3n marxista y aquello de la cr\u00edtica y la autocr\u00edtica. Simplemente comenc\u00e9 a decir en forma nerviosa, insegura, que, bueno, real- mente no lo quer\u00eda, me hab\u00eda equivocado: ten\u00edamos mundos diferentes. Coment\u00e9 lo mal que me siento cada vez que aparto los libros para picar una cebolla. Es m\u00e1s, como buena comunista, me ech\u00e9 la culpa y dije: Pens\u00e9 que pod\u00eda vivir en una casa como pareja, muy convencional, pero no, no puedo olvidar mi pasado en la lucha armada, mis a\u00f1os de guerrillera. Yo, pues, tengo otros intereses. Lo m\u00edo son las reuniones pol\u00edticas, la discusi\u00f3n en la Universidad, el trabajo en los barrios. No es por ti, en realidad, eres tan buena persona, me quieres tanto, pienso que no debes perder estos a\u00f1os conmigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pas\u00f3 la vista en forma ligera y roz\u00f3 con su mirada mi cara evidentemente angustiada, asustada, y finaliz\u00f3 mi incipiente propuesta con una frase certera y cortante:<\/p>\n\n\n\n<p>-Tienes la regla, \u00bfverdad?<\/p>\n\n\n\n<p>Posiblemente estaba por iniciarse mi per\u00edodo. Hurgu\u00e9 en mi memoria y busqu\u00e9 la fecha pasada. Es posible que tuviera raz\u00f3n. Dej\u00e9 para m\u00e1s tarde la discusi\u00f3n y pospuse mis sentimientos. Igual a como los pospuse apenas cuatro a\u00f1os antes, cuando la moral comunista no me permiti\u00f3 acostarme con Marcelo y saborear el cuerpo de un ser amado.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche no dorm\u00ed. Todo resultaba tan complicado: mientras el partido impon\u00eda, sin discusi\u00f3n, la consigna de votar por un viejo adeco, que, ahora descubr\u00eda las maldades de la socialdemocracia, yo continuaba en una comisi\u00f3n militar que se dedicaba a recoger informaci\u00f3n acerca de torturadores de la polic\u00eda pol\u00edtica y presum\u00eda que esas notas servir\u00edan para pedirles cuenta de los muertos y torturados de los \u00faltimos a\u00f1os. En la Universidad s\u00f3lo se hablaba de delatores, traidores y revisionistas. La izquierda no necesitaba enemigos: sus militantes parec\u00edan dispuestos a acabar con el movimiento. Se ca\u00edan los \u00eddolos, y junto con ellos se destru\u00eda la ilusi\u00f3n, la vida de muchos j\u00f3venes\u2026 como la m\u00eda. No pod\u00eda dormir; ante m\u00ed estaba la cinta de mi vida pol\u00edtica y a mi lado aquel hombre que no pod\u00eda entender mi tristeza, mis recuerdos. El mundo se me escapaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi peque\u00f1a historia carece de continuidad. Mi Dios agoniza. Quiero que me dejen con mis sue\u00f1os y volver a formar parte de esa ola de agitaci\u00f3n, angustia y amor donde estuvimos identificados amamos. Quiero llorar la muerte de mis camaradas sin saber si es de un grupo o de otro. Quiero recuperar la confianza en mis dirigentes. Estoy nuevamente en la disyuntiva, aquella que a los 14 a\u00f1os se present\u00f3 y donde tuve que elegir entre Dios y el partido. Un d\u00eda cre\u00eda en Dios y otro en el partido, pero el partido, por real y atractivo, pudo m\u00e1s que el Dios de los cristianos. Una ma\u00f1ana amanec\u00ed so\u00f1ando con esa hermosa vida que nos ofrec\u00eda, aqu\u00ed en la tierra, ellos, \u00e9l: el partido. Y lo am\u00e9, lo am\u00e9 profundamente, con el cari\u00f1o y la lealtad que s\u00f3lo a los 14 a\u00f1os pueden sentirse. Jur\u00e9 mentalmente no separarme de \u00e9l. Quererlo por encima de mis amiguitos y amiguitas. M\u00e1s que a mi casa y a mis libros. M\u00e1s que a los hermanos y a los viejos. Leer los libros donde se muere por el partido, la revoluci\u00f3n, los pobres y el socialismo. Tuve la mayor ilusi\u00f3n de mi vida. La gran ilusi\u00f3n que llen\u00f3 mis horas, mis minutos y que me hizo feliz. As\u00ed, me levantaba diariamente y sab\u00eda hacia d\u00f3nde ir. No me importaba estar agotada ni ser perseguida. \u00bfQui\u00e9n pod\u00eda temer a aquellos hombres del edificio de Las Brisas, con ametralladoras en mano, amenaza en los gestos y en las palabras? Nadie puede asustar a un militante de la Juventud Comunista. Nadie. Tenemos la vida por delante, la fe, la esperanza; estamos construyendo la historia. Por eso, podemos olvidar las cosas m\u00e1s triviales y hasta necesarias de la vida: no ir a fiestas que no sean las de \u00abla gente de la juventud\u00bb. Gustarnos s\u00f3lo los muchachos comunistas. Bailar en los cerros con los camaradas de los barrios y disputarse el puesto del m\u00e1s pobre. \u00abAvisao\u00bb, yo no soy burgu\u00e9s; vivo en la casa de mis padres, ellos son los due\u00f1os. Nada tengo. Soy sencilla, no soy autosuficiente, ni intelectual. Milito con los estudiantes; en las vacaciones hago trabajo en los barrios. \u00abAvisao\u00bb. Cuando el director del liceo ven\u00eda a hablar con nosotros, lo hac\u00eda con respeto; ten\u00edamos el peque\u00f1o poder del movimiento estudiantil.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan recuerdo casi con nostalgia aquel d\u00eda en que mi hermano lleg\u00f3 decidido a que entendi\u00e9ramos c\u00f3mo la religi\u00f3n \u00abes el opio del pueblo\u00bb. Era ya tarde, fue inesperada y c\u00f3mica la situaci\u00f3n. Mi hermano abri\u00f3 la puerta de la calle: lleg\u00f3 directamente hasta la habitaci\u00f3n de mi mam\u00e1 y se\u00f1al\u00f3 las estampitas de v\u00edrgenes y cristos, unas puestas como fotos, encuadradas; otras simplemente metidas debajo del vidrio de la mesa de noche, y dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>-Mira, mam\u00e1 \u00bft\u00fa vas a seguir rez\u00e1ndole a esa pila de santos y creyendo que Dios va a solucionar algo? \u00bfD\u00f3nde estaba Dios cuando los nazis cometieron sus cr\u00edmenes? \u00bfAh? Y ahora, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1? En este pa\u00eds hay muchas injusticias y los pobres se mueren de hambre y esta democracia tiene a una cuerda de vagabundos en el poder\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s o menos as\u00ed comenz\u00f3 la discusi\u00f3n. Mi mam\u00e1 que no se le queda callada a nadie y mucho menos a un hijo, empez\u00f3 por decir que ella cre\u00eda en lo que le daba la gana y que no era precisamente \u00e9l, mi hermano, quien le iba a ense\u00f1ar lo bueno y lo malo de la vida, s\u00f3lo porque a los 15 a\u00f1os hab\u00eda descubierto curas ladrones, y a obispos apoyando la pol\u00edtica del gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEso no tiene nada que ver\u00bb -afirm\u00f3 y agreg\u00f3: \u00abYo nunca he dejado a ning\u00fan cura entrar en mi habitaci\u00f3n; tienes que recordar aquel d\u00eda en que el p\u00e1rroco de \u00abEl Valle\u00bb pretendi\u00f3 bendecir mi cuarto y yo le dije: padre, en mi habitaci\u00f3n el \u00fanico hombre que entra es mi marido. Nadie se hab\u00eda atrevido a decirle semejante cosa, y \u00e9l respondi\u00f3 que no ven\u00eda como hombre sino como representante de la Iglesia porque estaba bendiciendo las casas. Hab\u00eda mucho comunista por ah\u00ed suelto\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>-Viste, viste-grit\u00f3 mi hermano-yo tengo raz\u00f3n. Ellos est\u00e1n con el capitalismo y la burgues\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi mam\u00e1, ni corta ni perezosa, insisti\u00f3 en su argumento y record\u00f3 nuevamente que \u00abella no hab\u00eda dejado entrar al cura y que adem\u00e1s le hab\u00eda aclarado: padre, usted antes que ser cura es hombre y si quiere eche su \u00abag\u00fcita\u00bb desde all\u00ed, desde el pasillo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Estaba perpleja: ten\u00eda 14 a\u00f1os y era una ferviente creyente. Pens\u00e9 de inmediato que mi hermano ir\u00eda derechito para el infierno; y mientras \u00e9l se dedicaba a romper estampitas y mi mam\u00e1 a decirle que ella pod\u00eda creer en Dios y en Marx a la vez, yo, aterrada, me met\u00ed en el cuarto y comenc\u00e9 a rezar y a pedirle a Dios que perdonara a mi hermano: Dios ten\u00eda que entender. Mi hermano s\u00f3lo ten\u00eda 15 a\u00f1os y adem\u00e1s todo lo que dec\u00eda era por los pobres, por los olvidados\u2026 \u00ablos olvidados de Dios?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ay Dios m\u00edo, no quise pensar en eso, t\u00fa tambi\u00e9n quieres que los pobres vivan mejor y que la miseria se acabe. Soy comunista, t\u00fa bien lo sabes, pero nadie me ha dicho que para ser comunista y pensar en los pobres y amar a la patria hay que dejar de creer en ti: Creo en ti, creo que eres un gran Dios, no vayas a estar mandando para el infierno a mi pobre hermano, t\u00fa sabes c\u00f3mo es \u00e9l; pele\u00f3n y desconoce que no tienes absolutamente nada que ver con pol\u00edtica ni con adecos, copeyanos y comunistas. \u00bfVerdad?<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, tan s\u00f3lo 8 a\u00f1os despu\u00e9s, quien estaba rompiendo, no estampitas, sino afiches era yo. Yo, que cada vez cre\u00eda menos en el partido y me sent\u00eda tan confundida como aquella vez. \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil es tener dioses y conservarlos!<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/angela-zago\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c1ngela Zago 1. Descubro el laberinto Recojo los sobrados del fregadero; abro con un pie el pote de la basura, boto los restos y casi sin pensar tomo el coleto para secar por segunda vez el piso de la cocina. Exprimo la esponja de lavar los platos. 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