{"id":1799,"date":"2021-10-12T00:26:34","date_gmt":"2021-10-12T00:26:34","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=1799"},"modified":"2023-11-24T18:37:26","modified_gmt":"2023-11-24T18:37:26","slug":"pocaterra-descolocado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/pocaterra-descolocado\/","title":{"rendered":"Pocaterra descolocado"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Carlos Yusti<\/h4>\n<p>Escribir de la realidad acuciante que nos rodea ya como que no se estila, adem\u00e1s los bodrios producidos por el realismo socialista, que nadie lee ni por curiosidad, son la prueba de ese abismo en el cual hoy los escritores no quieren caer. La realidad a veces resulta un aluvi\u00f3n ca\u00f3tico, sobre todo para el escritor de novelas y cuentos. Para algunos escritores puede servir como decorado para mover a sus personajes, para otros la realidad es ese condimento crudo que sazona con vigor su narrativa; pero para los escritores, con esp\u00edritu art\u00edstico, la realidad es solo una obviedad bostezante, en ocasiones medi\u00e1tica m\u00e1s que sabida, que es necesario cernir con mucha literatura imaginativa y extravagante para darle un sentido est\u00e9tico envolvente en la que el lector tambi\u00e9n haga sus aportes para salir de la asfixia.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo el escritor nicarag\u00fcense Sergio Ram\u00edrez anota sobre el fracaso de esa novela que toma partido, de esa que deja de ser ecu\u00e1nime para mostrar las taras sociales y pol\u00edticas convirti\u00e9ndose en una pancarta para la denuncia. Para Ram\u00edrez el mantenerse neutral con los acontecimientos es su regla: \u201cNunca tomar partido. Quiz\u00e1s los asomos de fracaso que uno encuentra en la novela de denuncia que se escribi\u00f3 en Am\u00e9rica Latina en la primera mitad del siglo, est\u00e1 precisamente en que esa denuncia, demasiado obvia, llega hasta la imprecaci\u00f3n discursiva. Novela militante, novela de tesis. Novela de partido\u201d.<\/p>\n<p>Desde esta \u00f3ptica un escritor como <a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/pocaterra-jose-rafael\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Jos\u00e9 Rafael Pocaterra<\/a> (cuyo prontuario de no ser un escritor neutral es leyenda de hemeroteca) al parecer pasar\u00e1 al desv\u00e1n del olvido, si no es que ya est\u00e1 all\u00ed para alivio de la realidad y de la implosi\u00f3n pol\u00edtica que se ha entronizado como una materia corrosiva en todos los intersticios sociales. Con todo esto del escritor como mir\u00f3n neutral Pocaterra queda un poco descolocado, algo movido de ese pedestal del escritor como retratista imparcial de la sociedad que le toc\u00f3 en suerte.<\/p>\n<p>En su art\u00edculo Ram\u00edrez escribe: \u201cLa intenci\u00f3n deliberada de que la obra de ficci\u00f3n funcione como veh\u00edculo de propaganda pol\u00edtica resulta condenada de antemano, porque la novela es el instrumento menos adecuado para esa tarea que se convierte en pat\u00e9tica. La ahoga la obviedad, que es enemiga mortal de la complejidad, y el discurso narrativo arriesga a volverse infantil, por su simpleza did\u00e1ctica,\u2026\u201d<\/p>\n<p>Pocaterra siempre fue un escritor que estuvo en el ojo del hurac\u00e1n de los acontecimientos de su tiempo e incluso sus novelas y cuentos no pod\u00edan escapar a su postura de contienda contra los desmanes pol\u00edticos y contra esa literatura plagada de evocaciones proustsiana. No por azar Pocaterra escribi\u00f3: \u201cNi rectifico, ni sacrifico: narro\u201d. A pesar de que sus libros tienen muchos de esos defectos que se\u00f1ala Ram\u00edrez, conforman una p\u00e1gina destacada de la literatura nacional y uno de los mejores estudios sobre la vida y la obra del escritor es la escrita por Mar\u00eda Josefina Tejera<em>:<\/em> <em>Jos\u00e9 Rafael Pocaterra, ficci\u00f3n y denuncia<\/em>.<\/p>\n<p>En Pocaterra se combin\u00f3, no siempre en dosis equilibradas, el luchador social con el escritor y en comparaci\u00f3n con otros autores de su tiempo su estilo literario puede resultar pedestre. Sin embargo su actitud de hombre de letras que no hace mutis frente a la abominaci\u00f3n dictatorial puede decirse que es su mejor (y peor) escritura.<\/p>\n<p>Algunas novelas de Pocaterra se quedaron patinando entre la denuncia y el panfleto, nunca calzaron los puntos suficientes para obtener el status de obras de arte y devinieron a la postre como novelas pancartas, donde la denuncia y la iron\u00eda dejaban al descubiertos los trapos sucios de una sociedad miedosa, obsecuente y dispuesta a someterse a los caprichos de los s\u00e1trapas que usurpaban el poder para seguir medrando y sobreviviendo.<\/p>\n<p>A pesar de todas las adversidades Pocaterra escribe su libro <em>Cuentos grotescos<\/em> en el que retrata su mundo inmediato y su idea sobre una sociedad deformada (a veces con una monstruosidad esquiva y como oculta) que conforma algo as\u00ed como una comparsa retorcida hasta la caricatura. Siempre he considerado este un libro de cuentos como un mapa en negro de la ciudad de Valencia, una gu\u00eda para llegar al lado oscuro del esp\u00edritu de una ciudad siempre pacata y conservadora, donde hay siempre algo oscuro (grotesco lo defini\u00f3 el escritor), bituminoso que da\u00f1a todos los sentidos.<\/p>\n<p>Pocaterra percibi\u00f3 lo grotesco, o m\u00e1s bien lo vivi\u00f3 en carne viva, y lo convirti\u00f3 en veta para su cuent\u00edstica. Supo como ning\u00fan otro escritor ver ese lado poco amable de las historias con personajes algo deformes y cuya existencia opaca, o que roza los limites de lo inveros\u00edmil, subrayaba un horror en la que la desigualdad, la insolidaridad y el miedo eran los atributos sociales muy bien disimulados. No es gratuito que Josefina Tejera escribiera: \u201c\u2026se vale de la deformaci\u00f3n grotesca para destacar, en determinado momento hist\u00f3rico, las desigualdades sociales con el fin preciso de incitar un cambio y contribuir al progreso social. Con esa intenci\u00f3n describe los aspectos m\u00e1s s\u00f3rdidos y repulsivos de la vida humana e intensifica el desequilibrio de la realidad hasta sacudir al lector con lo desagradable\u2026\u201d<\/p>\n<p>La cr\u00edtica can\u00f3nica tiene a Pocaterra como un narrador que sac\u00f3 al cuento de ese empaque preciosista y literario para encontrar el hueso de historias realista sin efluvios metaf\u00f3ricos, o algo por el estilo. Es decir un cuestista imprescindible que cualquier narrador debe leer para cumplir con la tarea. Y aunque algunos de sus cuentos pecan de intencionalidad, o tienen alguna moraleja, est\u00e1n algo alejado de ese realismo duro pregonado por su autor. Alba L\u00eda Barrios destaca que en sus cuentos \u201c\u2026, una y ortra vez volvemos a tropezar con frases y p\u00e1rrafos enteros del romanticismo m\u00e1s farragoso y descubrimos ejemplos de una elegancia modernista orgullosa de s\u00ed misma\u201d. L\u00eda Barrios tambi\u00e9n anota, como una caracter\u00edstica a favor, el distanciamniento al momento de narrar; un distanciamiento en \u201cel sentido brechtiano para significar ese efecto de lejan\u00eda emocional, de falta de identificaci\u00f3n entre personajes y receptor\u2026\u201d Ya esto le otorga cierto certificado de actualidad a sus cuentos. A pesar de ello Pocaterra no leg\u00f3 ning\u00fan dec\u00e1logo del perfecto cuentista ni nada parecido, pero el pr\u00f3logo para sus <em>Cuentos grotescos<\/em> dej\u00f3 algunas pinceladas de su concepci\u00f3n narrativa: \u201cEl cuentista, es decir, el escritor que logra encerrar en pocas p\u00e1ginas lo vital, lo art\u00edstico y lo que necesite dos o trescientas para comunicar al lector en dos o tres d\u00edas lo que \u00e9l logre en pocos minutos, es la simiente del novelador copioso cuyo m\u00e9rito es extenderse, explicar, explicarse, y cuando lo logra es porque la simiente prendi\u00f3. De lo contrario, la generalidad de \u201cfabricantes\u201d de intriga novelesca con sus tres cl\u00e1sicas dimensiones y la cuarta en veremos, no pasan de ser festones m\u00e1s o menos vistosos de un arco de cart\u00f3n que al marchitarse toman la m\u00e1s triste forma de la basura: la marchitez vegetal y el papel sucio\u201d.<\/p>\n<p>El otro libro de Pocaterra, especie de eje central de toda su peripecia creativa, en sin duda <em>Memorias de un venezolano de la decadencia<\/em>. Obra que resiste todas las clasificaciones sumarias posibles. Obra polif\u00f3nica por excelencia y que dentro del cuerpo escritural incorpora peque\u00f1as historias. La que siempre ha llamado mi atenci\u00f3n es la del fot\u00f3grafo Nerio Valarino, quien preso en la rotunda se hizo pasar por loco y con una lata de sardinas comenz\u00f3 a tomar fotos de todo. Lo que era un ard\u00ed de Valarino ya que su intenci\u00f3n era fotografiar el horror de La Rotunda, amargamente c\u00e9lebre c\u00e1rcel de la dictadura gomecista.\u00a0 Valarino con la complicidad de familiares y amigos arm\u00f3 una peque\u00f1a c\u00e1mara que disfraz\u00f3 en su lata de sardinas. En la c\u00e1rcel cuando los guardias lo ve\u00edan asum\u00edan que el pobre hombre hab\u00eda perdido la raz\u00f3n y su man\u00eda era creerse fot\u00f3grafo y lo dejaban en paz. Pocaterra cuenta este episodio de Valarino con \u00a0genialidad magistral. Las <em>Memorias<\/em> son un compendio de muchas cosas. Inigualable vadem\u00e9cum que puede leerse, aunque incurra en un t\u00f3pico, como cr\u00f3nica hist\u00f3rica, novela, panfleto, testimonio carcelario y un etc\u00e9tera variado, pleno de sutiles complejidades.<\/p>\n<p>Lo que hace actual a Pocaterra es que escribi\u00f3 siempre el mismo libro con la mirada fija en esa realidad retorcida en lo grotesco. Que sus <em>Memorias <\/em>ni son historia, ni memorias, ni diario, ni novela, sino un libro que fue hacia distintas direcciones y que \u00e9l se ocup\u00f3 en reescribir sobre la marcha como buscando un nuevo procedimiento para narrar su experiencia y ese instinto particular que tuvo para ser un participante activo de los vaivenes sociales y pol\u00edticos.<\/p>\n<p>No fue nuestro cl\u00e1sico m\u00e1s sobresaliente, pero si el que forj\u00f3 una manera de ejercer de escritor desde ese sentido de la confrontaci\u00f3n. Supo reconfigurar con su escritura, algo r\u00fastica, una realidad socio-pol\u00edtica en extremo paralizada (y paralizante). Pocaterra cre\u00eda con firmeza que la realidad saldr\u00eda de esa dureza de ladrillo impuesta utilizando la literatura como mandarria y mas que escribir libros escribi\u00f3 fuertes mandarriazos para que la realidad adquiriera su movilidad gelatinosa, huidiza. Escribi\u00f3 para situarse en ese lugar dif\u00edcil donde la literatura produce esa sensaci\u00f3n incomoda de parecer servir para algo. Su agenda como escritor fue tachar de su agenda, a trav\u00e9s de su escritura, la realidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Yusti Escribir de la realidad acuciante que nos rodea ya como que no se estila, adem\u00e1s los bodrios producidos por el realismo socialista, que nadie lee ni por curiosidad, son la prueba de ese abismo en el cual hoy los escritores no quieren caer. 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