{"id":17825,"date":"2025-11-13T17:02:49","date_gmt":"2025-11-13T21:32:49","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=17825"},"modified":"2025-11-13T17:02:50","modified_gmt":"2025-11-13T21:32:50","slug":"las-momias-de-hauschild","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/las-momias-de-hauschild\/","title":{"rendered":"Las momias de Hauschild"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Natalia S\u00e1nchez<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>Pr\u00f3logo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Conforme con la calidad culinaria del cordon bleu, la asesina hab\u00eda disfrutado el consom\u00e9 caliente, el pastel de pollo, el pargo con mayonesa, el asado con gelatina, el helado napolitano y finalmente el caf\u00e9, casi tanto como hab\u00eda disfrutado haber envenenado y apu\u00f1alado-horas antes- a Atilio Marcadet.<\/p>\n\n\n\n<p>A las diez y media de la ma\u00f1ana de ese mismo d\u00eda, \u00e9l se interes\u00f3 en ella. La mir\u00f3 con curiosidad. Pidi\u00f3 algo al mesonero; le entreg\u00f3 un papel; pag\u00f3 la cuenta. Ambos se levantaron y caminaron en direcci\u00f3n a la monta\u00f1a. Ella lo llev\u00f3 hasta la parte trasera de las canchas, junto al bosque. Solo tuvo que esperar. La sustancia que hab\u00eda puesto en la taza har\u00eda efecto. Luego, el viejo escritor sinti\u00f3 una herida producida con algo que supuso un cuchillo sumamente afilado, aunque no pudo asegurarlo porque su visi\u00f3n estaba borrosa. En ese momento ya no importaba la precisi\u00f3n que hab\u00eda sido su obsesi\u00f3n desde joven. Sinti\u00f3, en un revent\u00f3n, la sangre caliente e infinita. Se iba vaciando, con la conciencia de ese p\u00e1jaro tribal que se sab\u00eda herido de muerte. \u00bfPor qu\u00e9 estar\u00eda haciendo eso si siempre hab\u00eda estado de su lado? Ese fue el \u00faltimo pensamiento del hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de matarlo, la asesina entr\u00f3 en la habitaci\u00f3n. Se acomod\u00f3 frente a un espejo. Se desnud\u00f3. Su vestido estaba lleno de sangre. Se cambi\u00f3. Hab\u00eda dejado preparada y extendida otra ropa sobre la cama, por si era necesario. Cuando estuvo satisfecha con su apariencia sali\u00f3 de la habitaci\u00f3n. Y comenz\u00f3 a caminar. No quer\u00eda llegar acalorada. Si caminaba despacio, pero sin pausa, llegar\u00eda justo a la hora precisa y ellas no notar\u00edan nada. Podr\u00eda continuar.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda logrado una reluciente autonom\u00eda sin renunciar a sus creencias.Lo que era a\u00fan mejor, les hab\u00eda dado una nueva signi\u00adficaci\u00f3n.Ya no se ve\u00eda a s\u00ed misma como un monstruo por haber acusado al innombrable sujeto que se hab\u00eda atrevido a criticarla, faltando al sacramento de la confesi\u00f3n. \u00bfc\u00f3mo se hab\u00eda atrevido a decir algo as\u00ed de una persona como ella?<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco se sent\u00eda mal por haber machacado la cabeza del hombre que conoci\u00f3 en la playa y que la hab\u00eda rechazado. \u00c9l ha\u00adb\u00eda sido cruel. El segundo asesinato, el que acababa de cometer, hab\u00eda sido necesario porque Atilio Marcadet sab\u00eda demasiado sobre ella. La iba a obligar a sumergirse en la culpa y ella ya se hab\u00eda liberado. Ya era otra persona, mejor.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Indalecia I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Brillaba bajo el agua.<\/p>\n\n\n\n<p>Parec\u00eda querer desprenderse y buscar el fondo, pero la cadena lo un\u00eda a m\u00ed. Lo atrap\u00e9, deteniendo su fuga ondulante e in\u00fatil y lo guard\u00e9 bajo el traje de ba\u00f1o porque no quer\u00eda perderlo. Mi pelo flotaba con un tono azulado; el medall\u00f3n me hab\u00eda transformado en una versi\u00f3n humana de su piedra. Yo tambi\u00e9n quise escapar, igual que \u00e9l, cuando el fondo del mar me llam\u00f3, pero mi fuga tambi\u00e9n fue in\u00fatil. Sin embargo, me gustaba esa sensaci\u00f3n de volar que da el agua cuando no le temes. Me gustaba ser alguien diferente\u2026 eso siento cuando nado.<\/p>\n\n\n\n<p>Saqu\u00e9 la cabeza para tomar aire y vislumbr\u00e9 a lo lejos las islas. Esa noche se ve\u00edan m\u00e1s limpias sus paredes de piedra blanca. \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda la profundidad de ese mar? \u00bfQui\u00e9n la conocer\u00eda? No importaba. Yo estaba en el pozo oscuro y quieto de este mar y, para m\u00ed, eso era suficiente. Eran realmente profundas estas aguas y nadie lo sab\u00eda. Aunque la monta\u00f1a estuviese llena de ojos vigilantes, bajo el agua no pod\u00edan verme.<\/p>\n\n\n\n<p>Mir\u00e9 hacia la otra playa, la que estaba junto a la m\u00eda, en donde romp\u00edan las olas. Las separaban grandes piedras y un saliente de la monta\u00f1a que sucumb\u00eda ante el mar. Entonces la luna me lo mostr\u00f3 con terquedad: un bulto inm\u00f3vil y oscuro. La corriente submarina empujaba mi cuerpo a esa orilla. Camin\u00e9 en direcci\u00f3n hacia \u00e9l, sin dejar de mirarlo. No era una red porque en esa zona nadie pescaba, y tampoco era un pez, ni un p\u00e1jaro. Era m\u00e1s grande. A medida que me acercaba m\u00e1s me parec\u00eda que era una persona.<\/p>\n\n\n\n<p>Seguramente alg\u00fan borracho al que hab\u00edan dejado solo y se hab\u00eda desplomado, desde el camino de piedras, rodando hasta all\u00ed\u2026 Esa idea me molest\u00f3. En todo el tiempo que ten\u00eda nadando en la noche nunca hab\u00eda visto a nadie. Tan solitaria era mi playa que hab\u00eda podido ba\u00f1arme desnuda. Gracias a las piedras, a la profundidad, y a lo lejos que estaban las playas populares, nadie llegaba hasta all\u00ed. Era peligroso. Incluso dec\u00edan que hac\u00eda a\u00f1os se hab\u00eda ahogado una mujer que, como yo, nadaba sola en la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>La luz de la luna, con insistencia, me segu\u00eda mostrando al intruso. Me detuve y por unos segundos tuve la intenci\u00f3n de retomar el camino a casa. Aunque, desde donde estaba, tendr\u00eda que subir la colina o devolverme al mar, volver a nadar un buen trecho y salir por el otro lado.<\/p>\n\n\n\n<p>Decid\u00ed acercarme. Estar\u00eda tan mal que ni siquiera me ver\u00eda, as\u00ed que camin\u00e9 y llegu\u00e9 a su lado. Estaba tirado boca arriba, su diafragma no se mov\u00eda. Era un hombre muerto.<\/p>\n\n\n\n<p>No pude gritar. Nunca he podido gritar cuando sufro una fuerte impresi\u00f3n; solo logro producir un grito ahogado, acompa\u00f1ado de una inspiraci\u00f3n intensa, como si fuera a inhalar el \u00faltimo fragmento de aire que quedara.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1No s\u00e9 a qui\u00e9n estoy enga\u00f1ando! Realmente la muerte no me causa impresi\u00f3n. Pero como hacemos todos aqu\u00ed en Macuto, me obligo a m\u00ed misma a disimular, porque dicen que la realidad puede ser lo que queramos que sea, y me pareci\u00f3 que un muerto descubierto en la soledad de esa playa deb\u00eda impresionarme. La Sagrada no mataba a la gente para dejarla en las playas. La mataba, pero no de esa forma.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer impulso fue salir corriendo hacia el hotel. Recuerdo que di un paso adelante, mir\u00e9 hacia esa estructura iluminada que parec\u00eda una luci\u00e9rnaga gigante y pretenciosa y solo entonces escuch\u00e9 la m\u00fasica de la terraza del bar, y voces masculinas y femeninas entremezcladas que proven\u00edan de ella. Reconoc\u00ed la canci\u00f3n\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><em>Te suplico que no vengas. <\/em>All\u00e1 hab\u00eda gente, la misma gente que desde hace tiempo no me importa, pero que siempre queda, como el \u00faltimo recurso ante lo inesperado. Es inevitable que sea as\u00ed. Es un est\u00edmulo supraorg\u00e1nico. Sin embargo, ese impulso de buscar auxilio desapareci\u00f3 inmediatamente. En mi caso las llamadas de emergencia estaban vencidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, algo me detuvo. El cad\u00e1ver hab\u00eda desarrollado un estaba fuerte magnetismo hacia m\u00ed. Lo hizo desde que estaba sumergida en el agua, solo que en aquel momento no lo sab\u00eda. Quer\u00eda mirarlo mejor, para saber si lo conoc\u00eda. Eso explicar\u00eda-cre\u00eda yo- la atracci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Me acerqu\u00e9 lo suficiente para ver que ten\u00eda la mitad de la cara destruida. Sent\u00ed n\u00e1useas. Nunca hab\u00eda visto a una persona sin rostro. Hab\u00eda visto morir a familiares, por supuesto\u2026 este pa\u00eds est\u00e1 lleno de enfermedad y muerte, y todos, sin importar las ganas que tengamos de vivir, caemos al suelo como moscas. La primera persona que vi morir fue a la t\u00eda \u00c1ngela: tuvo un infarto y su muerte fue muy r\u00e1pida. Puede que ese sea uno de los finales m\u00e1s satisfactorios de todos los que he visto. Pap\u00e1 le puso un espejo bajo la nariz, el espejo de tapa floreada amarilla y celeste que ten\u00eda sobre la mesita. Desde ese d\u00eda me pareci\u00f3 horrendo. Tuve la sensaci\u00f3n de que desde all\u00ed pod\u00edan besarme los muertos y, una vez que una sabe que la besan, ya no es la misma. Nunca entend\u00ed por qu\u00e9 Ruth se llev\u00f3 ese espejo a su cuarto y siempre lo mantuvo all\u00ed. Me pareci\u00f3 algo macabro.<\/p>\n\n\n\n<p>Di dos pasos m\u00e1s para acercarme al hombre, a pesar de lo repugnante que era, y me arrodill\u00e9 junto a \u00e9l. Ten\u00eda una camisa blanca, manchada de rojo y de marr\u00f3n. No llevaba puesto ni saco ni corbata.<br>Busqu\u00e9 en los bolsillos de su pantal\u00f3n algo que me diera idea de qui\u00e9n era\u2026 era la primera vez que tocaba esa parte del cuerpo de un hombre. Su bolsillo derecho estaba infinitamente vac\u00edo; no encontr\u00e9 nada y sent\u00ed que estaba profanando algo. Pero en el bolsillo izquierdo, confinado en un rinc\u00f3n y escondi\u00e9ndose de mis dedos, palp\u00e9 un trozo de papel doblado que, ante la suavidad de la tela, se sinti\u00f3 como un filo violento. \u00bfAlguna vez se ha cortado con el filo de un papel? Es un tipo de dolor muy singular.<\/p>\n\n\n\n<p>Saqu\u00e9 mi mano acompa\u00f1ada del descubrimiento y finalic\u00e9 el prolongado ejercicio de revisi\u00f3n que me hac\u00eda sentir inc\u00f3moda pero a la vez emocionada. El ruido primitivo de un p\u00e1jaro que vol\u00f3 cerca de m\u00ed me asust\u00f3. Hice un movimiento defensivo, aunque a esta altura era mejor que olvidara cualquier superstici\u00f3n. Deb\u00eda mirar el papel.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo desdobl\u00e9 y vi un dibujo: un plano. El plano del Hotel Miramar, o al menos eso me parec\u00eda. Pude reconocer su forma de cruz; la misma que se ve\u00eda desde arriba en la monta\u00f1a. Un lugar hermoso visto desde all\u00e1, porque parece una mariposa blanca y roja con l\u00edneas verdes en las alas; como una gran mariposa selv\u00e1tica en el principio del mar o una mariposa marina en la boca de la selva. En la parte inferior del papel hab\u00eda algo escrito: una frase corta en letra min\u00fascula. La poca luz no me permit\u00eda leerlo. Pens\u00e9 en hacerlo despu\u00e9s y lo guard\u00e9 entre mi piel y el traje de ba\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">Para mayor informaci\u00f3n sobre este t\u00edtulo, visita <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/editorialdahbar.com\/\" target=\"_blank\">Editorial Dahbar<\/a><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Natalia S\u00e1nchez Pr\u00f3logo Conforme con la calidad culinaria del cordon bleu, la asesina hab\u00eda disfrutado el consom\u00e9 caliente, el pastel de pollo, el pargo con mayonesa, el asado con gelatina, el helado napolitano y finalmente el caf\u00e9, casi tanto como hab\u00eda disfrutado haber envenenado y apu\u00f1alado-horas antes- a Atilio Marcadet. 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