{"id":17722,"date":"2024-09-02T16:05:00","date_gmt":"2024-09-02T20:35:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=17722"},"modified":"2025-11-03T14:26:13","modified_gmt":"2025-11-03T18:56:13","slug":"trazos-en-fuga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/trazos-en-fuga\/","title":{"rendered":"Trazos en fuga (selecci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Flavia Pesci<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>domingo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>se aparta del marco de la ventana. los rencores se alejan. sus pies retroceden tantean el fr\u00edo. los gritos los nuestros vienen de otro tiempo. mira dormir al que fue su hombre. tanta belleza junta acobarda. la piel volvi\u00f3 de la insensatez. nada nuevo en realidad. es el amor recogiendo sus ra\u00edces.<\/p>\n\n\n\n<p>cura los huesos para hacerse casa. agradece el recorrido: la violencia de las piernas circulares. la mirada delirante. su osad\u00eda la asalta. prefiere guardar el ardor en una caja. no quiere volver a los tiempos de las cuevas a los espantos haciendo mella en el sue\u00f1o. solo deja que la tarde respire. se asiente en sus labios cuando canta secretas armon\u00edas. el domingo se resiste a ser lunes. \u00e9l me dijo que no quer\u00eda volver a las almas en pena. a la ciudad derrotada que al parecer soy yo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>las ventanas y los amantes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>las ventanas para los amantes son el v\u00ednculo hacia ese otro lugar del que huyen. all\u00ed todo es devenir. un alucinado juego. la se\u00f1ora detiene su paso y jadea. la radio bosteza noticias que ya no sorprenden. no escuchan los amantes de la hiperinflaci\u00f3n o del ataque bioqu\u00edmico en Siria ni del hombre hu\u00e9rfano que gan\u00f3 la loter\u00eda. en las alturas el avi\u00f3n abre su estela: doscientos corazones quebrados migran a lo desconocido. en medio de la calle unas manos piden comida. el apartamento vecino sube el volumen a la televisi\u00f3n. gatos trepan los techos para buscarse. un ni\u00f1o tapa con la almohada sus o\u00eddos. adentro el cuerpo es la \u00fanica medida. las bocas liban sus manjares disgregan murmullos jadeos de aire. la penumbra se esconde tras los bombillos. el ba\u00f1o recoge aguas y delicias vertidas. abajo el port\u00f3n es cerrado con fuerza alguien gesticula con ira. ellos palpitan maravillan los ojos se besan los cuellos. son nudos las gargantas. y es que duele a la mentira el tiempo. a la dulzura el miedo. a la muerte la nada. los p\u00e1jaros de la ciudad\u2013selva anuncian lluvia. habr\u00e1 que recoger entonces las peque\u00f1as pertenencias. asomarse a la ventana e intentar mirar todo por primera vez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>templanza<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>absorta en una constataci\u00f3n in\u00fatil decide levantar el sue\u00f1o. es hora de que la luz traspase las fracturas. es hora de que el mundo vuelva. el caf\u00e9 humea. la ciudad refugiada en un rinc\u00f3n trae consigo mensajes desvestidos. tiemblan los reinicios quisiera doblarlos pero no es posible. la monta\u00f1a bosteza hondo en la penumbra. brama desde sus piedras el sordo hablar de los grillos. confabulan las nubes en profusos movimientos. abonan el aire. clarea el frescor. picotean los sonidos desde las ramas. un detenido instante. rara forma de incerteza la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>el fin del mundo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>ahora que ha llegado la lluvia y amenaza con inundarlo todo el peque\u00f1o pueblo se re\u00fane a contar sus cuitas. la mujer del carnicero aviva el fuego con sus piernas mientras el notario anota las deudas acariciando el bigote meticulosamente delineado. la maestra aprovecha la ocasi\u00f3n para mirar de reojo al que fue su peor alumno. el librero atisba al conjunto con cierto aire de superioridad. no hay nada nuevo entre esos min\u00fasculos seres. nada ha cambiado. el perro los observa desde debajo de la mesa donde ha ca\u00eddo un trozo de pan. la octogenaria ha llevado a escondidas su botella de ron. teme que quieran aprovecharse de sus debilitados huesos. unos juegan a cartas otros se quedan dormidos en alg\u00fan rinc\u00f3n susurrando blasfemias. la lluvia no ha dejado de caer. los colores han desaparecido. desde afuera el extranjero se asoma. cavila decepcionado y le echa un vistazo al cielo. le reclama que tampoco en esta ocasi\u00f3n nada puede ser salvado. el perro bajo la mesa alza levemente su oreja izquierda. gru\u00f1e alg\u00fan gemido y se escurre por la puerta. persigue al hombre que se devuelve sobre su reiterado camino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>testigo silente<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>una ma\u00f1ana desde el jard\u00edn del vecino o\u00ed tronar gritos entre un hombre y una mujer. pens\u00e9 en un pleito de esos inevitables cuando se entumecen los sentidos y no hay espacio alguno para la cordura. mientras la entonaci\u00f3n se hac\u00eda m\u00e1s desquiciada y las lenguas se retorc\u00edan secas entre los dientes tem\u00ed por la vida de ambos. intent\u00e9 reanudar la faena de casa pero fue imposible. me reduje en ovillo debajo del perfil de la ventana. sostuve mi cabeza intentando apartar otras memorias. me asaltaron arcadas. espumas de odio. no supe cu\u00e1nto tiempo estuvieron en ello ni cu\u00e1nto permanec\u00ed abrazando mis rodillas. un sonido seco directo y certero quebr\u00f3 finalmente las voces. hubo entonces un espacio a la deriva. una suerte de signos silentes embargando la espina dorsal. quise moverme e intentar detener lo ya inaplazable. escuch\u00e9 a lo lejos alterados golpes desdoblados en confuso aturdimiento. mir\u00e9 de soslayo a la pared. el p\u00e1nico trasfigur\u00f3 los sentidos. la turbaci\u00f3n me expuls\u00f3 a otro mundo. al poco tiempo me despert\u00f3 un agudo alboroto de sirenas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>el loco<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;<\/strong>yo anhelaba menos confusi\u00f3n. menos furia. sin embargo la noche insist\u00eda con sus estribillos de metal. no era por causa de las entra\u00f1as ni del pensamiento. sino del simple horror de saberse. cre\u00eda en la necesidad de intentar la fuerza de la tierra. su profunda honestidad. reparaba con obsesivo inter\u00e9s en el recorrido del r\u00edo. lo persegu\u00ed por cuarenta noches y cuarenta d\u00edas en su imparable camino. las aguas dulces se desbordaron en la salubre infinitud.<\/p>\n\n\n\n<p>me volqu\u00e9 entonces como en otros tiempos hacia el mismo mar. ese amansador de rocas cuando la tarde comienza a ser sombra. el de las preguntas solemnes y ecos palpitantes. vi como en sus olas las barcas sacud\u00edan el tiempo. escuch\u00e9 voces de prehist\u00f3ricos mundos. el viento marcaba la hora transitoriedad de lo eterno. fracas\u00e9 en el intento. abandon\u00e9 toda voluntad hasta llegar a la orilla inerme. me recogieron arenas soleadas de \u00e1rido brillo. pude entrever los fr\u00e1giles huesos. a dos dedos de mi lengua el cangrejo f\u00f3sil de piedra. es \u00e9l quien acalla el misterio y lo deja ser.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>trastorno<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>soy el rasgado. juego a resistir. me contradigo grito miento. hago fiesta en ti. me arrimo a escondidas. creo en el caos. te hago intemperie e indigente me llevas. hablas lejanos dialectos. mares cruzados ahuecan el aire. torpes emociones entre afilados dientes. asomo por los pliegues de tu piel como un animal terciario. me resucitas. no habr\u00e1 paz hasta aplacar la lengua. hasta tanto la humildad no convierta mi ira. \u2014 baja a los s\u00f3tanos y no regreses \u2014<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>calles de la ciudad perdida<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>envueltas por la ausencia la amenaza las transita. urbe desolada. su verdor incansable nos da la mano. revela querer vestirse con los mejores azules. guacamayas y pericos resguardan la belleza. imposible retirar la mirada. ya no hay vocales como los caramelos de colores so\u00f1ados por Rimbaud. en los ojos tristeza de criaturas. la indignaci\u00f3n hierve en el polvo las manos queman. el Dominio es cada segundo m\u00e1s cadav\u00e9rico m\u00e1s tir\u00e1nico. espera esperanza: gesta asalto terror incoherencia. la noche es un vasto insomnio cubierto de estrellas.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/flavia-pesci\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Flavia Pesci domingo se aparta del marco de la ventana. los rencores se alejan. sus pies retroceden tantean el fr\u00edo. los gritos los nuestros 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