{"id":17455,"date":"2025-10-03T13:50:18","date_gmt":"2025-10-03T18:20:18","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=17455"},"modified":"2025-10-04T10:00:03","modified_gmt":"2025-10-04T14:30:03","slug":"ensayos-rafael-angarita-arvelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/ensayos-rafael-angarita-arvelo\/","title":{"rendered":"Dos ensayos de Rafael Angarita Arvelo"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Valor contribucional del <em>Juli\u00e1n <\/em>de Gil Fortoul<\/h3>\n\n\n\n<p>He le\u00eddo la primera edici\u00f3n del Juli\u00e1n de Gil Fortoul, editada en Leipzig, por el a\u00f1o de 1888. El historiador nacional de m\u00e1s vigorosa definici\u00f3n tambi\u00e9n espiga en la novela. Como un simple dilettanti. No es su g\u00e9nero, aun cuando la citada obra tenga para la cr\u00edtica y la historia relevante m\u00e9rito documental. La promoci\u00f3n literaria a la cual pertenece este autor, anterior inmediata a la de los escritores de nuestro 98 intelectual \u2013paralela esta \u00faltima a la espa\u00f1ola\u2013 prepara y anuncia el movimiento art\u00edstico cultural  subsiguiente, dirigido de modo patri\u00f3tico y acendrado a la personalizaci\u00f3n y propiedad del arte literario nacional. En Juli\u00e1n, obra autobiogr\u00e1fica de ambiente madrile\u00f1o, exposici\u00f3n de las pasiones y proyecciones temperamentales de su autor, se aprecia a las claras, desde el punto de vista documental, una lecci\u00f3n de la t\u00e9cnica realista \u2013o naturalista\u2013 revolucionaria en aquel tiempo. Es un ensayo \u2013puramente ensayo\u2013 de la novel\u00edstica nueva en el [18]88 ofrecido por un escritor nacional, interpolado de resabios rom\u00e1ntico idealistas, creaci\u00f3n transitiva, alerta a nuestros esp\u00edritus de aquel tiempo. Bajo las advocaciones de Bourget, int\u00e9rprete del instante psicol\u00f3gico literario, el personaje central, ante las escenas del mercado madrile\u00f1o, reflexiona:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Sent\u00eda hacia aquellas escenas poderosa atracci\u00f3n. Huele mal eso, pero eso es la vida desnuda, sin ropajes hip\u00f3critas\u2026 \u00a1si yo pudiera! \u2013 Har\u00eda un libro palpitante, hermoso, cuajado de tipos reales, de pasiones violentas, de sentimientos conmovedores. Los personajes se mover\u00edan por s\u00ed mismos, hablar\u00edan esa lengua pintoresca de intencionada del mercado; se destacar\u00edan sobre un fondo lleno de luz meridional; no ser\u00edan enfermizas creaciones de la fantas\u00eda; ser\u00edan esos mismos que acabo de ver [\u2026].<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Dos ensayos de novela publica despu\u00e9s: \u00bfIdilio? y Pasiones, de ambiente nacional, relativo el segundo a las postrimer\u00edas de Guzm\u00e1n Blanco, m\u00e1s de prop\u00f3sito ideol\u00f3gico revolucionario que de novel\u00edstica precisa. Gil Fortoul se reduce en estas obras a la narraci\u00f3n novelada autobiogr\u00e1fica. Concibe y vitaliza en ellas un personaje denominado Enrique Aracil, doble intelectual del autor que no trasciende por raz\u00f3n de la propia naturaleza intrascendente de tales libros. A estilo de los grandes noveladores franceses y espa\u00f1oles, pretende vincular epis\u00f3dicamente al tipo creado sucesos de la vida pol\u00edtica y galante del pa\u00eds. El acierto eminente que lo distingue como historiador no lo asiste como novelista. Las nuevas generaciones \u2013me atrevo a afirmar que tambi\u00e9n las viejas\u2013 no conceden personalidad alguna literaria a su Aracil. Y si bien es cierto que estas nuevas generaciones disienten del autor en los aspectos de su ideolog\u00eda particular, est\u00e1n acordes \u2013justicia del tiempo, quilates de la labor\u2013 en conceptuarlo como nuestro historiador liberal m\u00e1s interesante, realizador de la Historia constitucional de Venezuela, g\u00e9nero en el cual conserva su alta e irrecusable primac\u00eda. Acordes en conceptuarlo \u2013en cuanto a literatura pura se refiere\u2013 como dilettanti inquieto y pintoresco. Desacordes con \u00e9l en acci\u00f3n y en pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>Del [18]88 al [18]90 se intensifica la agitaci\u00f3n literaria venezolana. Ante las dificultades editoriales nuestras, los autores optan por editar sus obras en Europa. Leen los escritores j\u00f3venes entusiasmados a Zol\u00e1, a Bourget, a Dum\u00e1s, quiz\u00e1s a Maupassant. Asimismo los penetra suave y edificante influencia de la novel\u00edstica espa\u00f1ola bajo don Juan Valera, Alarc\u00f3n, Larra, Pereda y P\u00e9rez Gald\u00f3s. Doliente exalta las almas americanas la Mar\u00eda del colombiano Isaacs. Hay ya realidad de escritores. Los del 98 inician sus pasos art\u00edsticos e inseguros. Acaso Romero Garc\u00eda prepara ya su Peon\u00eda. Acaso Miguel Eduardo Pardo ha guardado entre sus papeles, en espera de oportunidad, aterrado de s\u00ed mismo, su Todo un pueblo, hiel y vinagre. <\/p>\n\n\n\n<p>El panorama literario perfila personalidades, libros, figuras, modernas ideas. La literatura venezolana se decide en este tiempo de recuperaci\u00f3n y de reincorporaci\u00f3n por lo propio: por el paisaje, por el ambiente y las almas vern\u00e1culas en un impulso salvador, con sentido opuesto a la falsedad y la informalidad que la destru\u00edan. Encuentra su fijaci\u00f3n, tan ausente en obras anteriores como Dos fieras de Jos\u00e9 Antonio Calca\u00f1o o como La t\u00eda M\u00f3nica y otras desacertadas del doctor An\u00edbal Dom\u00ednici, para concentrarse en una nueva palpitaci\u00f3n art\u00edstica nacional, realista, libre, renovadora, tangible ya en nuestra novela como parte de su existencia. Hacia el [18]94 publica Francisco Betancourt Figueredo su novela Guillermo, construcci\u00f3n sentimental y sencilla. Para los gustos de ese tiempo, todav\u00eda contaminados de lo ideal rom\u00e1ntico, Guillermo satisface y complace. Tal obra es menos desagradable y con mayor lineamientos que las dem\u00e1s de su estilo publicadas despu\u00e9s como El triunfo del ideal, de Pedro C\u00e9sar Dom\u00ednici, o como la Luc\u00eda, de Emilio Constantino Guerrero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Fundaci\u00f3n y signo de <em>Peon\u00eda<\/em><\/h3>\n\n\n\n<p>El momento literario nacionalista requer\u00eda la intervenci\u00f3n de esp\u00edritus audaces, libres y j\u00f3venes que lo galvanizaran. De espaldas a la fantas\u00eda, frente por frente al aire venezolano, dentro de las cosas y las almas nuestras como las ra\u00edces de nuestros \u00e1rboles y el agua de nuestros suelos, Peon\u00eda es el heraldo y es la realidad de la novela efectivamente nacional. No es de calco su estructura. Su texto encierra gran parte del alma vern\u00e1cula. Viven y expresan sus personajes una vida venezolana corriente e integral. Su  conjunto, habida cuenta siempre de la \u00e9poca en que fue escrita, lo concept\u00fao de hoy para ayer como magn\u00edfico. Son cuadros venezolanos vinculados entre s\u00ed de manera tan estrecha e \u00edntima, tan buenos, desnudos y acabados, m\u00e1s hermosos cuanto m\u00e1s sencillos, que a\u00fan hoy, evolucionada nuestra novel\u00edstica hacia opuestas direcciones t\u00e9cnicas \u2013que no en fijaci\u00f3n\u2013 se leen con ese entusiasmo actualista proveniente de las obras de creaci\u00f3n fundamental. <\/p>\n\n\n\n<p>La revelaci\u00f3n realista \u2013y psicologista\u2013 del Juli\u00e1n de Gil Fortoul, ajena esta obra al programa nacionalista de Peon\u00eda, toma cuerpo desnudo y aut\u00f3nomo en la novela de Romero Garc\u00eda hasta constituir en ella, por los tiempos de los tiempos, la primera novela venezolana, espejo y lecci\u00f3n de patria, victoria y gu\u00eda del nacionalismo literario que luego de muchas novelas descaminadas como las de D\u00edaz Rodr\u00edguez \u2013gran escritor, gran artista\u2013 y de muchas torpes imitaciones, defendido y mantenido con decoro y posterioridad a Peon\u00eda por esp\u00edritus modestos, tenaces e ilustres como el de Urbaneja Achelpohl, pervive y se reforma esplendido en nuestro sector novel\u00edstico con autores de calidad y esperanza como Gallegos, Pocaterra, Uslar Pietri, Padr\u00f3n, D\u00edaz S\u00e1nchez y Meneses.<\/p>\n\n\n\n<p>Manuel Vicente Romero Garc\u00eda, hombre inquieto y vivaz, metido en andanzas pol\u00edticas, apasionado y violento, auspicia su Peon\u00eda bajo el patronato intelectual de Jorge Isaacs, autor de Mar\u00eda, en una \u00e9poca (la dedicatoria est\u00e1 fechada en Macuto, a 14 de marzo de 1890) en que la gracia y desventuras de la protagonista colombiana provocan copiosas l\u00e1grimas sentimentales. Contiene esta dedicatoria una vertical profesi\u00f3n de fe:<\/p>\n\n\n\n<p><em>[\u2026] Sin embargo \u2013dice\u2013, acaso encontrar\u00e9is en ellas [las p\u00e1ginas] ese sabor de la tierruca que debe caracterizar las obras americanas. Peon\u00eda tiende a fotografiar el estado social de mi patria: he querido que la Venezuela que sale del despotismo de Guzm\u00e1n Blanco, quede en perfil, siquiera, para ense\u00f1anza de las generaciones nuevas<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Repetidas veces la cr\u00edtica literaria nacional ha emitido sobre Peon\u00eda opuestos y contradictorios juicios, poco acertados, errados en su mayor\u00eda. A los unos les falta el sentido anal\u00edtico cr\u00edtico independiente. Nacen los otros de posiciones literarias antag\u00f3nicas y en el fondo \u2013quiz\u00e1s\u2013 de convicciones pol\u00edticas tambi\u00e9n antag\u00f3nicas. Se resienten algunos de la conciencia pseudorrom\u00e1ntica modernista contraria a la realidad de las almas y de la vida. Y otros de la ideolog\u00eda ego\u00edsta del modernismo mal entendido, envilecido de princesas con estrellas en la frente y de palacios con jardines de oro, bordados de estanques donde flotan los cisnes rubenianos como emblemas l\u00edricos. Angostos y estrechos muchos de tales juicios, turbados por prejuicios valbuenistas, sublevados por la claridad venezolana pura de las cosas y de las almas radiantes en el libro. Dichas opiniones cr\u00edticas \u2013con todo\u2013 est\u00e1n acordes en un concepto general: Peon\u00eda significa el primer intento meritorio de novela nacional. No basta a sus proyecciones hist\u00f3ricas definirla as\u00ed. Es imprescindible \u2013obligatorio para los hombres de mi generaci\u00f3n\u2013 definirla en su verdadero valor literario novel\u00edstico, en su alta calidad patri\u00f3tica, en las resultas de su valor contribucional de arte venezolanista: en sus ulteriores consecuencias sobre la evoluci\u00f3n de nuestra novela.<\/p>\n\n\n\n<p>Los escritores de mi tiempo \u2013promoci\u00f3n del a\u00f1o [19]18\u2013 estamos obligados a la rectificaci\u00f3n hist\u00f3rico literaria de las obras capitales de nuestra literatura. Nos asisten las ventajas de poseer un sentido cr\u00edtico apol\u00edtico, despejado de sectarismos de partido y dependencias pol\u00edticas e intelectuales. No nos seducen, como a Pic\u00f3n Febres, la elocuencia y aparente hermosura de las palabras. No presiona nuestras actividades aquel malhadado esp\u00edritu de escuela que, como en Sempr\u00fan, acuchilla las m\u00e1s ecu\u00e1nimes apreciaciones, neg\u00e1ndose de modo sistem\u00e1tico e inalterable a las manifestaciones inversas a su momento literario. No pertenecemos a escuela alguna. Buceamos la patria nueva \u2013e hist\u00f3rica\u2013 y desplegamos nuestros prop\u00f3sitos art\u00edsticos hacia una reafirmaci\u00f3n literaria nacionalista m\u00e1s depurada que justificar\u00e1 en Peon\u00eda, con cuenta de espacio y tiempo, un ejemplar se\u00f1ero de nuestras letras.<\/p>\n\n\n\n<p>No extra\u00f1a que Sempr\u00fan, tenido por el cr\u00edtico del modernismo literario nacional, en su rese\u00f1a bibliogr\u00e1fica sobre El \u00faltimo Solar de R\u00f3mulo Gallegos, escriba: \u201cRomero Garc\u00eda quiso componer un libro realista, pero no puso en \u00e9l arte leg\u00edtimo, que acaso era extra\u00f1o a su temperamento. Peon\u00eda result\u00f3 una novela chabacana, rastrera, descosida, sin originalidad\u201d. Absurda esta opini\u00f3n. Sin reparo alguno, el signo de Peon\u00eda es su originalidad: el arte y el tacto para introducir lealmente el elemento venezolano \u2013lo sencillo nacional\u2013 en el conjunto novel\u00edstico que conforma en este libro una pronunciaci\u00f3n art\u00edstica completa. Acaso a Sempr\u00fan, hombre en extricto de su generaci\u00f3n, irreconciliable con cuanto careciese de matiz modernista, falto del esp\u00edritu amplio y avisado del cr\u00edtico para examinar con serenidad y arte las obras contempor\u00e1neas disidentes de su escuela literaria, lo indispusieron el exacto lenguaje de los campesinos, la crudeza realista de ciertas escenas y el empleo incomparable y soberano de las palabras: la captaci\u00f3n folkl\u00f3rica irreprochable de los di\u00e1logos, prez y arte de la novela. Quiz\u00e1s habr\u00eda preferido solazarse en Peon\u00eda con los cisnes y los elefantes y el azul modernistas. O con el realismo fabul\u00edstico de los libros novelados de D\u00edaz Rodr\u00edguez. O con el criollismo de bucares y apamates que \u00e9l mismo define en otra conocida nota bibliogr\u00e1fica de la inolvidable revista Cultura venezolana.<\/p>\n\n\n\n<p>Pic\u00f3n Febres sit\u00faa Peon\u00eda en lugar inferior a Todo un pueblo de Miguel Eduardo Pardo y al Guillermo de Betancourt Figueredo. Pic\u00f3n \u2013novelista a su vez\u2013 aun cuando escribi\u00f3 un libro de historia literaria nacional meritorio por su conjunto y por los datos que suministra, al penetrar los libros en tono de cr\u00edtica falla de simpat\u00edas, de gusto personal, de sentido de apreciaci\u00f3n. Su vocaci\u00f3n de orador rom\u00e1ntico \u2013buen orador\u2013 le resta personalidad como cr\u00edtico. Por lo cual su ya recogida opini\u00f3n queda como gran parte de sus opiniones cr\u00edticas. Pic\u00f3n nunca \u2013lo sabemos\u2013 adquiri\u00f3 la fama y nombrad\u00eda en el g\u00e9nero logradas por Sempr\u00fan. En nuestros d\u00edas he le\u00eddo sin asombro un trabajo del se\u00f1or Julio Planchart sobre las obras de R\u00f3mulo Gallegos, anteriores a Do\u00f1a B\u00e1rbara, en el cual se la imputa al texto de Peon\u00eda el estar recargado de prosa period\u00edstica. Sin asombro por cuanto el enjuiciamiento unilateral de este escritor es su f\u00f3rmula de exclusivo uso.<\/p>\n\n\n\n<p>Puntualicemos las cualidades literarias y art\u00edsticas de esta novela venezolana, sus defectos y su verdad. Los novelistas espa\u00f1oles de aquel tiempo \u2013Valera, Gald\u00f3s, Pereda, Alarc\u00f3n\u2013 socorren sus di\u00e1logos con exceso de palabras y de teor\u00edas inaceptables para nosotros, usuales en el se\u00f1alado tiempo. Inyectaban en las frases de sus personajes sus propias teor\u00edas art\u00edsticas, sus conceptos sociales y pol\u00edticos. Estas digresiones, perjudiciales a la acci\u00f3n de la novela, entend\u00edanlas como inherentes a la ideolog\u00eda de la obra, plena de ellas, reforzada hasta el discurso. Lo que ahora repugna en el di\u00e1logo novel\u00edstico \u2013tan dif\u00edcil\u2013 entonces parec\u00eda natural. De donde la exposici\u00f3n de ideas pol\u00edticas, sociales, filos\u00f3ficas y religiosas que en veces domina la charla de Peon\u00eda \u2013principalmente la de su protagonista\u2013 y los di\u00e1logos inspirados en esas ideas que intervienen el libro, al examinarlos hoy en espacio y tiempo, con criterio de cr\u00edtica hist\u00f3rica, no menguado por la especiosa costumbre de empeque\u00f1ecer a determinado autor para alabar a otro, est\u00e1n de acuerdo con el procedimiento y modelos literarios de la \u00e9poca. Casi podr\u00eda asentar: son sincr\u00f3nicos al [1]890. La agilidad del di\u00e1logo corto, vivaz y encendido que cala ciertos cap\u00edtulos de Peon\u00eda \u2013ce\u00f1ido al ambiente y al habla sencilla, no inventada, del campo\u2013 es inconfundible: no tiene comparaci\u00f3n en alguna otra novela nacional subsiguiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Por la manera de sus di\u00e1logos campesinos; por el aire nacional que trasladan y reflejan a fidelidad; por la llaneza de la frase, la real expresi\u00f3n de los dichos y su incomparable colorido venezolano, tomado siempre del ambiente que reproduce, queda en muchos de sus cuadros o cap\u00edtulos como el m\u00e1s limpio ejemplo de di\u00e1logo corto de nuestra novel\u00edstica. Cap\u00edtulos hay que se resienten de resabios evocadores y clamativos: Son el sedimento rom\u00e1ntico que interviene la novela. Si se tienen en cuenta el temperamento combativo y militante del autor, su p\u00fablica diatriba contra la dominaci\u00f3n guzmancista, su ideolog\u00eda reaccionaria, tendida al mejoramiento social y pol\u00edtico del pa\u00eds y a las necesidades de reforma urgentes que proclama, y \u2013en especial\u2013 la \u00e9poca de su publicaci\u00f3n, l\u00f3gico ser\u00e1 justificar esas intervenciones en gracia a la calidad y significaci\u00f3n globales del libro. La cr\u00edtica de menudencias s\u00f3lo la utilizan hoy medianos esp\u00edritus. El programa contempor\u00e1neo de cr\u00edtica consiste en enfocar, totalizar y definir con grande, desprendida inapetencia por el detalle. Las intervenciones aludidas de Peon\u00eda son peque\u00f1as cu\u00f1as ideol\u00f3gicas propias del momento efervescente pol\u00edtico y literario en que se escribi\u00f3 la novela. A\u00f1os m\u00e1s tarde otro escritor realista venezolano \u2013R\u00f3mulo Gallegos\u2013 con disgresiones sentimentales y  contemplativas sobre el paisaje llanero, de belleza literaria extempor\u00e1nea, suspende la acci\u00f3n novel\u00edstica con mayores espacios que los de Peon\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Contra las opiniones sustentadas hasta ahora por los cr\u00edticos nacionales, de acuerdo con mi tiempo y con la certidumbre de que los hombres de letras del pa\u00eds as\u00ed lo confirman \u2013hechas las salvedades naturales\u2013 estoy art\u00edstica, hist\u00f3ricamente convencido de que Peon\u00eda es nuestra primera novela formal; de que su procedimiento realista responde a maravilla del ambiente, de nuestra naturaleza, de nuestras almas y de nuestros campos; de que su fijaci\u00f3n es b\u00e1sica en nuestra literatura, y de que con ella se establece y se funda la verdadera novela venezolana. El \u00e1nima campesina y aldeana espejea al sol y a la luna de las noches de enero con perfil puro y claro: como las fogatas de las quemas en las haciendas, como el color dorado de los cerros en el atardecer de los d\u00edas de agosto. Est\u00e1 all\u00ed aprehendida de lo vivo esa \u00e1nima en uno de sus aspectos caracter\u00edsticos: el rural. La parte de vida nacional clarificada en esas p\u00e1ginas comparece ejemplar en nuestra literatura. Romero Garc\u00eda fue un realista semirrom\u00e1ntico. La trama o enredo de su novela es rom\u00e1ntica: la forma y la intenci\u00f3n, realistas. Nacionalista, su conjunto. Sin exageraci\u00f3n o parcialismo, en acto de justicia honrado y seguro, podr\u00eda aplic\u00e1rsele la definici\u00f3n que Men\u00e9ndez y Pelayo dio de Pereda, gran novelista de la naturaleza:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Su realismo es vigoroso y crudo; aborrece de muerte los idilios y las fingidas Arcadias; tiene horror a los idealismos falsos y optimistas, y, no obstante, hay en sus cuadros idealidad y poes\u00eda, lo que en s\u00ed tienen las costumbres r\u00fasticas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/rafael-angarita-arvelo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Valor contribucional del Juli\u00e1n de Gil Fortoul He le\u00eddo la primera edici\u00f3n del Juli\u00e1n de Gil Fortoul, editada en Leipzig, por el a\u00f1o de 1888. El historiador nacional de m\u00e1s vigorosa definici\u00f3n tambi\u00e9n espiga en la novela. 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