{"id":17434,"date":"2025-09-27T15:00:58","date_gmt":"2025-09-27T19:30:58","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=17434"},"modified":"2025-09-27T15:00:58","modified_gmt":"2025-09-27T19:30:58","slug":"ese-oscuro-animal-del-sueno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/ese-oscuro-animal-del-sueno\/","title":{"rendered":"Ese oscuro animal del sue\u00f1o"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Antonia Palacios<\/h4>\n\n\n\n<p>Son muchas las puertas, muchas las<br>hendijas, y no alcanzo a pasar. Me pliego sobre m\u00ed<br>misma como mi primigenia infancia, me vuelvo<br>flexible, delgada, impalpable, y no alcanzo a pasar.<br>Me sumerjo en el espacio, y no alcanzo a pasar.<br>Retrocedo, intento el otro sitio, oculta guarida.<br>Rescato el aire que ya no es el mismo. Me vuelvo de<br>espalda para no mirar. Retengo el aliento, mi<br>tormentoso aliento, mientras busco otra salida. All\u00ed<br>el sitio se hunde, un sitio sin orillas, casi lo toco, y<br>no alcanzo a pasar. Un denso letargo va colmando<br>mi cuerpo, presiento en lo lejano las l\u00e1minas del<br>cielo. Evoco el otro tiempo, el de los hondos<br>desvelos y ese oscuro animal del sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00fa que estuviste en sitios de fragante<br>primavera. T\u00fa que atravesaste aquel<br>puente suspendido en el vac\u00edo, abajo en las<br>honduras bat\u00edan las aguas sus espumas.<br>T\u00fa que desafiaste a la noche con un<br>cocuyo inm\u00f3vil encendido en tu pecho.<br>\u00bfPor qu\u00e9 no vienes a colmar de pasos<br>mis desiertas llanuras? \u00bfPor qu\u00e9 no vienes en esos<br>remolinos de infatigable viento a acariciar mi<br>cuerpo detenido a mitad de camino?<\/p>\n\n\n\n<p>Mir\u00e9 bruma que envolv\u00eda todas las cosas,<br>la lev\u00edsima bruma del comienzo de otro d\u00eda.<br>Salt\u00e9 por encima del muro, siniestro entre la bruma.<br>Acaso est\u00e1 all\u00ed temblando como si lo hubiesen<br>herido. Camin\u00e9 del otro lado en un silencio duro.<br>Camin\u00e9 contra los vientos, contra las garras del<br>viento dejando que me azotaran. Comenc\u00e9 a buscar<br>la palabra que se hallaba muy adentro, tocando los<br>bordes del alma. Sent\u00ed miedo de perderla, que se me<br>fuera muy lejos sin poder alcanzarla. Pens\u00e9 en un<br>infinito donde acaso se halla atrapada. De pronto<br>lleg\u00f3 muy queda sin saber de d\u00f3nde ven\u00eda.<br>Su llegada me dej\u00f3 estremecida temblando en<br>medio del d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Tus pies cambiaron de tierra.<br>Quisiste caminar hacia las claridades.<br>Pensaste el nombre amado como \u00fanica meta. Te<br>empe\u00f1aste en seguir adelante, atravesar las<br>honduras, saltar sobre las fuentes vaciando con<br>estr\u00e9pito la espuma de las aguas. Cruzaste altos<br>fuegos que apenas te rozaron. Te arrastraste hasta el<br>conf\u00edn del tiempo. Dejaste atr\u00e1s los sitios de lo<br>oscuro, los filos de la piedra. Pensaste con tu aliento<br>alcanzar los resplandores, blanquear cerradas<br>tinieblas contemplando las estrellas como vecinas<br>almas temblando all\u00e1 en lo alto. La noche lleg\u00f3<br>de pronto borrando tus caminos y te quedaste sola, sin<br>l\u00e1mpara, sin palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasaron los a\u00f1os como un vendaval<br>crecido. Dejaron un rumor amargo, un profundo<br>estupor. Pasaron largos y lentos, sin sentirlos,<br>sacudiendo su inalterable tiempo. Me arrastraron en<br>su pecho, me arrastraron en su espalda. Pasaron<br>ensimismados llev\u00e1ndome en su anonimia, su<br>impetuosa dimensi\u00f3n.<br>Me dejaron sacudida, desnuda de toda ambici\u00f3n.<br>Me dejaron escupida, llena de mordeduras, retenida<br>entre sus garras. Pasaron los a\u00f1os lejos\u2026<br>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 mi coraz\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un c\u00edrculo que me<br>envuelve y deja mi cuerpo apresado. Lejos tal vez<br>amanece. La gente pensar\u00e1 insistente en los<br>afanes del d\u00eda. El c\u00edrculo se va cerrando. Pienso<br>en las primeras vertientes, en aquellas piedras<br>h\u00famedas. Recuerdo gritos lejanos y ocultos<br>caminos. Est\u00e1 cayendo el roc\u00edo sobre la yerba de<br>entonces. He olvidado los comienzos. He<br>olvidado los lugares. S\u00f3lo me aprieta este<br>c\u00edrculo. Acaso ya es mediod\u00eda. El sol estar\u00e1 en lo<br>alto celebrando sus deslumbres. Yo estoy fija aqu\u00ed<br>en lo oscuro encerrada en este c\u00edrculo.<\/p>\n\n\n\n<p>Estoy en contra de todo, del que me dijo te<br>quiero, del p\u00e1jaro que ech\u00f3 a volar, de la diafanidad<br>del cielo, de la senda que va cuesta abajo y de la que<br>trepa hacia arriba. Pasa una nube y pasa el aire.<br>Se diluye la voz en el espacio y en el terreno, sitio<br>donde yo me hallo, hay un desvivir perenne, un<br>anularlo todo como si una gran esponja fuese<br>borrando la vida. Recuerdo los otros tiempos, la<br>transparencia del aire, los enlaces del amor, la<br>infinitud de las horas cultivando cada instante y<br>aquel gusto por las cosas, aquella recreaci\u00f3n del<br>tacto, mis dedos sobre una piel de animal.<\/p>\n\n\n\n<p>Ret\u00edrate. Ret\u00edrate hacia adentro.<br>Un poco m\u00e1s all\u00e1, m\u00e1s hacia adentro.<br>Empuja hasta tocar el borde. Respira fuerte. Exhala<br>el aire reprimido en tu aliento. No te detengas.<br>Aprende a caminar de espaldas. Deja tu frente al<br>descubierto. Si te hieren haz que tu cuerpo salte, se<br>sacuda la sangre, el polvo oscuro. No dejes que la luz<br>te encandile. Cierra los p\u00e1rpados y mira lo que<br>irradia la tiniebla. Lleva contigo tu desfallecida<br>palabra, tu naciente canto. Inaugura tu voz en lo<br>m\u00e1s hondo.<\/p>\n\n\n\n<p>La noche es de plenilunio de abatido<br>resplandor. Estoy en el descampado cabalgando en<br>la amargura de tanta desolaci\u00f3n. Soy una mujer que<br>llora, una mujer que suspira. Tengo gestos que me<br>visten con los que vienen de atr\u00e1s. Hay un quehacer<br>que nombra voces de otros instantes que siguen<br>perteneci\u00e9ndome. Hay un pensamiento m\u00edo que<br>siempre me est\u00e1 traicionando. Fuera est\u00e1 la<br>primavera con sus flores de amaranto, sus neblinas y<br>sus lluvias. Escondo el rostro para que nadie lo mire,<br>lo escondo bajo la sombra. Sofoco mi largo quejido<br>que nadie alcanza a escuchar.<\/p>\n\n\n\n<p>Estoy flotando sin raigambre alguna. \u00bfD\u00f3nde<br>qued\u00f3 aquella gallard\u00eda manteni\u00e9ndome erguida<br>vislumbrando en alternancia oscuridad y deslumbre?<br>Busco la proa de una invisible nave que ondula<br>lenta en una ceremonia disolvente, un espejo de<br>aguas donde se reflejan lejanas perspectivas, aquella<br>incitaci\u00f3n adulterada que violaba los d\u00edas uno a<br>uno. Todo se ha vuelto fr\u00e1gil y una \u00e1lgida memoria<br>envuelve vacilante las horas que ya fueron. Estoy<br>flotando en un vaiv\u00e9n sin prisa subrayando les d\u00edas<br>de los trazos perdidos, trasponiendo vigilancias y<br>custodia. Se va esfumando la plenitud pedida y una<br>humillante degradaci\u00f3n me va empujando hacia lo<br>hondo. Estoy flotando en negro humeros, sin llamas<br>sin rescoldo removiendo cenizas y flotando.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas mis manos est\u00e9riles que han perdido<br>todo roce. Quieren tocar la nube, la solitaria nube<br>que se halla en el firmamento. Quieren tocar<br>el silencio, aquella muda palabra que yace en los<br>pliegues del labio. Dialogar con los rumores de todo<br>lo desconocido. Quieren rozar apenas el aura que<br>deja el olvido. Aprisionar las distancias. Oprimir la<br>tierra \u00e1rida que un d\u00eda habr\u00e1 de cubrirme. Hay una<br>cuenca honda donde mis manos se ocultan. Mis<br>manos van persiguiendo aquel arar del encuentro,<br>los destellos de los d\u00edas y las fases de la luna. Est\u00e1n<br>balbuceando mis manos la ingravidez del instante,<br>tocando una piedra ardiente sin sentir su ardor en lo<br>profundo. Quiero deponer mis manos, dejarlas en<br>sitios seguros, cerrar su apretado pu\u00f1o. Desprendidas<br>de mi cuerpo, dejarlas que vuelen libres con el<br>palpitar del viento, acaso regresen floridas llenas del<br>so\u00f1ar perdido fecundadas par el germen de un<br>nuevo canto de amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy el viento se ha aquietado.<br>Todo ha ido adquiriendo una paz de duermevela,<br>una luz casi apagada. La noche se extiende lejos y<br>deja aqu\u00ed su penumbra, su dormida claridad.<br>Se piensa en el d\u00eda cercano, en el volumen terreno.<br>Se piensa en lo que yace muerto, en esta quietud<br>furtiva apenas estremecida. En rumores confundidos<br>que cruzan por el espacio. En las playas sin orillas<br>que nunca tocaron sombra. Se piensa en un cuerpo<br>inerte, no est\u00e1 vivo, no est\u00e1 muerto<br>est\u00e1 lleno de vac\u00edos.<\/p>\n\n\n\n<p>Una canci\u00f3n silba en el viento.<br>Un largo canto exhaustivo, entrecortada palabra.<br>Sal. Deja ese sitio de agon\u00edas y mira c\u00f3mo se<br>enaltece la tarde en la colina. Sal. No pienses en los<br>muertos. Deja que sus huesos se vayan reduciendo,<br>reintegr\u00e1ndose a la nada. Sal con tu cuerpo de<br>viviente a fabular tus sue\u00f1os. Di tu palabra. Si nadie<br>te escucha, habla con los astros, con la sombra que<br>pasa. Elige un sitio de resplandor oculto.<\/p>\n\n\n\n<p>Esperar\u00e9 paciente a las que se me asemejan.<br>Vendr\u00e1n crecidas por la sombra soportando el peso<br>de su poder\u00edo. Los tobillos ce\u00f1idos un signo y<br>con ellas todas mis ocultas riquezas, anillos y<br>pulseras, larga cadenas de marfil. Tendr\u00e1n los<br>mismos brazos, el mismo pelo oscuro y las manos<br>semejantes a mis manos. Regresar\u00e1n de sus andanzas<br>a tientas por los d\u00edas, por ciudades y pueblos<br>sumergidos donde se habr\u00e1n paseado a solas con<br>grandes ramos de siemprevivas. Silenciosas y altivas<br>recorrer\u00e1n la casa, alcobas y pasillos. Se sentar\u00e1n en<br>anchas mecedoras tejidas con palma calada por<br>donde el aire entra y sale y suavemente se mecer\u00e1n<br>sobre la palma, las que se me asemejan. M\u00e1s tarde.<br>de espaldas a la casa, sus largos camisones barrer\u00e1n<br>el polvo anochecido. El tiempo derramado me<br>llenar\u00e1 de c\u00edrculos, de batallas de sombra, mientras<br>yo esperar\u00e9 paciente a las que se me asemejan.<\/p>\n\n\n\n<p>De la vida nada he aprendido, la memoria<br>se ha escapado por las sendas del olvido. Los<br>sentidos est\u00e1n vivos pero el alma fatigada ha<br>deshecho los albores lejos de un infinito. Me hago a<br>m\u00ed misma preguntas que quedan sin contestar. Todo<br>en m\u00ed est\u00e1 muy callado sumergido en el silencio.<br>Estoy en un sitio muy fr\u00edo, estoy despierta y sin<br>lumbre. No s\u00e9 por d\u00f3nde empezar. Hay un respiro<br>inm\u00f3vil, un mundo de ojos cercados, una tristeza<br>honda, un querer morir sin ruido.<\/p>\n\n\n\n<p>Alg\u00fan d\u00eda la muerte me derribar\u00e1.<br>Vendr\u00e1 callada y sin brillo desparramando su ardor.<br>No escuchar\u00e9 su paso. Me tomar\u00e1 desprevenida<br>acaso a mitad del d\u00eda o en el final de la noche.<br>Nada sabr\u00e9 de su peso, de su desnudo deseo.<br>Se acercar\u00e1 suavemente o con iracundo temblor.<br>Con un anchuroso manto toda me envolver\u00e1.<br>Quedar\u00e9 prisionera sin sentir y sin so\u00f1ar. Quedar\u00e1<br>atr\u00e1s la vida, el palpitar de la sangre, los sabores y<br>los gestos. Los cantos se apagado. Me dejar\u00e1 sin<br>ojos, mis ojos para mirarte, tendr\u00e9 las cuencas vac\u00edas<br>y el soplo de mi respiro nunca m\u00e1s lo sentir\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>La casa se derrumb\u00f3. Dej\u00f3 unos polvos<br>dispersos, trozos de cemento duro. Dej\u00f3 tambi\u00e9n los<br>recuerdos regados por todos los sitios. Los techos<br>que rebosaban de un agite de palomas se vinieron<br>muy abajo. No quiero rehacer la casa, levantar<br>nuevos muros, ni puertas, ni tejados ni una peque\u00f1a<br>ventana por donde pasaba el mundo, ni aquel<br>anchuroso umbral donde se alzaba el port\u00f3n y yo<br>penetraba en los d\u00edas, en las noches, buscando all\u00ed<br>mi calor. Se derrumb\u00f3 la casa, una casa transparente<br>donde el d\u00eda se encend\u00eda y temblaba por la noche<br>una densa oscuridad. Nada qued\u00f3 de la casa, ni la<br>luz en las paredes ni en el patio el resplandor. S\u00f3lo<br>el silencio recorre el vasto espacio vac\u00edo y las<br>palabras est\u00e9riles con delgados filamentos que el<br>viento disolver\u00e1. Yo me quedar\u00e9 en la intemperie<br>mirando la niebla en los \u00e1rboles hasta que llegue la<br>muerte, una casa que alza el tiempo y nunca se<br>derrumbar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/antonia-palacios\/\">Sobre la a<\/a><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/antonia-palacios\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">u<\/a><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/antonia-palacios\/\">tora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antonia Palacios Son muchas las puertas, muchas lashendijas, y no alcanzo a pasar. 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