{"id":17417,"date":"2025-09-26T13:33:03","date_gmt":"2025-09-26T18:03:03","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=17417"},"modified":"2025-09-26T13:33:53","modified_gmt":"2025-09-26T18:03:53","slug":"sol-de-medianoche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/sol-de-medianoche\/","title":{"rendered":"Sol de Medianoche"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Gerardo Steinfeld<\/h4>\n\n\n\n<p><em>\u201cNo est\u00e1 dedicado a nadie.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEn Montenegro hierve un caldero de oscuridad, es un pueblo gobernado por la superstici\u00f3n y la incertidumbre\u2026 Se sit\u00faa al pie de una monta\u00f1a embrujada, y por \u00e9l corren r\u00edos de magia, de historias, de bestias salvajes que se esconden entre los hombres durante el d\u00eda, de asesinatos cruentos y magos negros. Montenegro es un sue\u00f1o que atrapa a los personajes en un mundo juvenil de miedos, amores, rencores, pudores, l\u00e1grimas y secretos. Es un reflejo de la fugaz juventud y el miedo a la adultez\u2026 Es una canci\u00f3n nost\u00e1lgica que nos cuenta una historia con muchas caras y una tragedia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pr\u00f3logo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfQui\u00e9n te va a querer tanto como yo?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Me gusta despertar y verte dormida nada m\u00e1s\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Pero estoy lejos y triste\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Deseo abrazarte, y enredarme en ti.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Est\u00e1 lloviendo, me acuerdo de esa vez.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No puedo dormir\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfDe qu\u00e9 me sirve este pa\u00eds?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Si no puedo re\u00edr contigo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No puedo hacer el amor contigo\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Te extra\u00f1o\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Nelson cort\u00f3 el recitar de su balada ante un rel\u00e1mpago cegador que rasg\u00f3 el cielo plomizo; y reprimi\u00f3 un sollozo con los ojos enrojecidos. Samuel se reclin\u00f3 adolorido en el banco, junto al destrozado Finch y el malhumorado Nelson\u2026 Sorbi\u00f3 la sangre por la nariz para esconder sus l\u00e1grimas. El p\u00e1lido sonri\u00f3, era esa t\u00edpica sonrisa fam\u00e9lica que enmascaraba perfectamente el terrible desasosiego\u2026 Encendi\u00f3 un cigarrillo y lo fum\u00f3 despacio. Los dos sab\u00edan que Finch volvi\u00f3 a esnifar el polvo en secreto\u2026 porque cuando estaba drogado, su \u00e1nimo deprimente sufr\u00eda una mutaci\u00f3n severa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQuieren fumar conmigo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1s loco?<\/p>\n\n\n\n<p>Finch sonri\u00f3 con el cigarrillo entre los labios. Su ment\u00f3n estaba partido y un corte en su p\u00e1rpado a\u00fan sangraba\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Son buenos muchachos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Nelson frunci\u00f3 sus espesas cejas y se limpi\u00f3 el co\u00e1gulo de la nariz.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, pero Samuel es muy raro.<\/p>\n\n\n\n<p>El pelirrojo carcaje\u00f3 sonoramente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Y t\u00fa eres muy peludo, pareces un cavern\u00edcola.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tu cabello y tus ojos rojos dan miedo\u2014el moreno chasque\u00f3 la lengua\u2014. Nunca conseguir\u00e1s novia con esa cara de loco.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014T\u00fa tampoco\u2014los dientes de Sam estaban manchados de sangre\u2014. Eres igual a un mono s\u00faper evolucionado. Las chicas ven tus brazos velludos y salen corriendo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Finch arroj\u00f3 el cigarrillo a\u00fan encendido por encima de su hombro. Su ojo derecho era una manzana amoratada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 importa? Seamos amigos por siempre\u2014los mir\u00f3 de reojo, con los globos oculares a colapsar de salmuera\u2014. Nosotros tres podr\u00edamos incendiar toda esta ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Levant\u00f3 la mirada al cielo, sent\u00eda el cabello pegoteado de sangre seca.<\/p>\n\n\n\n<p>Los tres uniformes celestes manchaban de rojo la banca del parque, y los seis zapatos estropeados apuntaban en direcciones opuestas. El humo del cigarrillo dej\u00f3 de ser molesto con el ralear de una llovizna fr\u00eda. Los j\u00f3venes escudri\u00f1aron los nubarrones gris\u00e1ceos que se arremolinaban sobre Montenegro y, dejando rodar las l\u00e1grimas por sus mejillas\u2026 rompieron a llorar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cap\u00edtulo 1: El Demonio del Meridiano.<\/strong> <strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abQue Dios se coma a Meridiano\u2026\u00bb, ley\u00f3 con aprensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La oscuridad era perenne, pero las escotillas estaban abiertas y los cubiles cerrados\u2026 En una de las puertas del ba\u00f1o se le\u00eda aquel extra\u00f1o palimpsesto, que parec\u00eda m\u00e1s un garabato infernal que un c\u00f3digo enigm\u00e1tico. En las pel\u00edculas sol\u00edan hallarse diagramas m\u00e1gicos hechos por sectarios, y complicadas oraciones que los exorcistas gritaban a los cuatro vientos. Se pregunt\u00f3 el significado de aquella estrella de nueve puntas dibujada con cera oscura, y los jerogl\u00edficos que la rodeaban subrepticiamente.<\/p>\n\n\n\n<p>De uno de los cubiles color a\u00f1il sal\u00eda despedido un hedor dulz\u00f3n a tabaco. Seis ba\u00f1os comprend\u00edan el lavado varonil, y el del fondo era el \u00fanico en funcionamiento\u2026 Samuel esper\u00f3 con paciencia, hasta que escuch\u00f3 un sollozo y se escondi\u00f3 en el cub\u00edculo subyacente al \u00faltimo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1\u00bfQu\u00e9 quer\u00edas hacer?!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Nada!<\/p>\n\n\n\n<p>Call\u00f3, en la penumbra, y escuch\u00f3 el chirrido de la puerta y dos personas entrar, uno parec\u00eda nervioso y el otro rabioso. El tipo que se escond\u00eda en el \u00faltimo retrete dej\u00f3 escapar una risita desapercibida\u2026 No pesta\u00f1e\u00f3, aquello lo pon\u00eda inc\u00f3modo. Escuch\u00f3 un empuj\u00f3n y vio uno de los cuerpos resbalar a trav\u00e9s del umbral. Era Daniel\u2026 y el otro era Ezequiel.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1\u00bfPor qu\u00e9 le das cartas a mi novia?!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Lo siento!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1\u00bfSigues enamorado de ella?!<\/p>\n\n\n\n<p>Tembl\u00f3, y la risita tenue se volvi\u00f3 molesta. El humo a cigarrillo le irrit\u00f3 los ojos\u2026 Escuch\u00f3 una sarta de golpes sucedidos por chillidos de cerdo malherido. Ezequiel deb\u00eda estar pateando y golpeando, sin medirse, el cuerpo fofo y macilento de Daniel.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1No te metas con mi novia o te mato!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1No! \u00a1No! \u00a1NO! \u00a1YA! \u00a1\u00a1\u00a1No me pegues!!!<\/p>\n\n\n\n<p>Pos\u00f3 sus dedos sobre el cerrojo del cubil, pero\u2026 fue incapaz de abrirlo. Una sensaci\u00f3n de insignificancia insufl\u00f3 su cuerpo de debilidad y cobard\u00eda. No pod\u00eda hacer nada, Ezequiel le sacaba una cabeza de altura y era de naturaleza violenta. Continu\u00f3 escuchando los golpes y los quejidos hasta que se detuvieron abruptamente. Un susurro ininteligible lleg\u00f3 a sus o\u00eddos, y escuch\u00f3 el crujir de los goznes ante un golpetazo atronador del portal exterior. El llanto de Daniel, herido y agonizante, era pat\u00e9tico y\u2026 se encerr\u00f3 en el primer cubil para desaparecer del mundo cruel.<\/p>\n\n\n\n<p>Decidi\u00f3 salir, y se mir\u00f3 en el espejo sucio con detenci\u00f3n: el uniforme celeste le quedaba grande y los pantalones muy anchos. Su cabello rojizo estaba oscurecido y sus ojos de iris sangu\u00edneas parec\u00edan casta\u00f1os\u2026 No se reconoc\u00eda, su palidez era amarillenta. Se lav\u00f3 las manos a pesar de no haber usado el ba\u00f1o, y\u2026 vio al altivo Finchester emerger del \u00faltimo cubil, arrojando el cigarrillo al inodoro y rociando sus manos con alcohol para eliminar el olor a nicotina.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Que buena pelea! \u2014Anunci\u00f3 con una sonrisa espantosa\u2014. \u00a1Eres un \u00e1rbitro estupendo!<\/p>\n\n\n\n<p>Sam se horroriz\u00f3, y baj\u00f3 la mirada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00c9l\u2026 no se merec\u00eda eso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Merecemos todo lo que nos pasa\u2014se encogi\u00f3 de hombros con los ojos enrojecidos. Se limpi\u00f3 la nariz ensangrentada con el dorso de la mano\u2026 Sus pupilas estaban dilatadas por la euf\u00f3rica sustancia\u2014. Lo bueno y lo malo. No existe el infierno, tampoco el cielo\u2026 Solo tenemos esta vida, y no hay nada infinitamente m\u00e1s aterrador y maravilloso que eso.<\/p>\n\n\n\n<p>Se mordi\u00f3 el labio inferior.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfTe gust\u00f3 escuchar esa paliza?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Me encant\u00f3! \u2014Finch sali\u00f3 del ba\u00f1o con las manos en los bolsillos\u2014. \u00a1Le hubiera retorcido los pezones a ese cerdo con mucho gusto!<\/p>\n\n\n\n<p>En el complejo de edificios que correspond\u00edan el Colegio Bolivariano, los joven uniformados de camisa celeste y pantalones oscuros pululaban en los corredores de adoquines rumbo a los salones de techo bajo repletos con mesas de estudio. Al principio, aquel colegio le pareci\u00f3 mundano y mon\u00f3tono: profesores aburridos y compa\u00f1eros problem\u00e1ticos. Era su segundo a\u00f1o conviviendo con j\u00f3venes tras una infancia de encierro, oblig\u00e1ndose otra vez a cambiar de colegio por la reciente mudanza de su padre a Montenegro en busca de nuevos clientes para la ex\u00f3tica mercader\u00eda. Abrieron la perfumer\u00eda esot\u00e9rica a la quincena, contratando a una chica mayor para cuidar del local en su ausencia. Dej\u00f3 a Samuel vagar en un mundo extra\u00f1o\u2026 como una lib\u00e9lula sin prop\u00f3sito, revoloteando en un estanque envenenado.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquella laguna mef\u00edtica flotaban luci\u00e9rnagas, motas de polvo, dientes de le\u00f3n, mariposas, mosquitos y renacuajos\u2026 Era un charco m\u00e1s en la historia de Montenegro. Sus compa\u00f1eros de clases eran extra\u00f1os, y aunque no habl\u00f3 con ninguno\u2026 Los observ\u00f3, y los detall\u00f3. Ezequiel era un muchacho horrible, era muy alto y narigudo, de piel morena y ojos peque\u00f1os, siempre hablaba a gritos e insultaba como un malandr\u00edn. Daniel era lo opuesto, quiz\u00e1s por eso se met\u00edan tanto con su persona: era peque\u00f1o y regordete, de risa estruendosa y mejillas sonrosadas; quer\u00eda ser polic\u00eda, pero ten\u00eda coraz\u00f3n d\u00e9bil. Mar\u00eda Herrera era una chica delgada y gru\u00f1ona, muy pensativa y extra\u00f1a. Violeta era amable y p\u00e1lida, de hermoso cabello casta\u00f1o, pero era novia del mat\u00f3n\u2026 m\u00e1s por respeto que por cari\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>No quer\u00eda juntarse con Finchester: su cara p\u00e1lida y su languidez no le gustaban\u2026 sumado a que todos dec\u00edan que era drogadicto, y apestaba a tabaco. Ronny y Patricia eran novios desde el a\u00f1o pasado, no exist\u00eda pareja m\u00e1s diferente: \u00e9l era muy alto y ella muy peque\u00f1a. Nelson era bajo y moreno, de cejas espesas y peludo como un mono; ten\u00eda bigote desde la temprana pubertad, y todos se re\u00edan de sus zapatos destartalados y su uniforme envejecido. Mariann era bastante peque\u00f1a, rolliza, morena y de ojos peque\u00f1os\u2026 Dec\u00edan que fue novia del Presidente, pero que rompi\u00f3 la relaci\u00f3n porque descubri\u00f3 un oscuro secreto. Todos eran lib\u00e9lulas y luci\u00e9rnagas sobrevolando la laguna, temiendo de los sapos y las serpientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Montenegro era extra\u00f1o. El a\u00f1o pasado vivi\u00f3 en Chivacoa, pueblo vecino, al otro lado de la tenebrosa Monta\u00f1a Sorte; pero se mudaron la v\u00edspera que su padre decidi\u00f3 que no pod\u00edan seguir all\u00ed. Durante sus difusos a\u00f1os infantiles a\u00f1oraba los puertos, y recordaba vagamente la vista de un lujoso hotel perfumado por el salitre con el oc\u00e9ano de fondo\u2026 Durante extensas lagunas mentales se hall\u00f3 en largos viajes de autob\u00fas y d\u00edas enteros de oscuridad. Nunca conoci\u00f3 a su madre, y siempre se preguntaba qui\u00e9n era o si segu\u00eda viva. Por alg\u00fan tiempo crey\u00f3 que estaba secuestrado, y sus verdaderos padres lo buscaban con desesperaci\u00f3n\u2026 pero, el parecido con su secuestrador era demasiado para permitirse la duda. Freduar Wesen ten\u00eda el cabello y los ojos de un intenso rojo sangre\u2026 No dudaba su parentesco.<\/p>\n\n\n\n<p>El pueblo se arracimaba en el epicentro de una cadena monta\u00f1osa, donde las casas y las carreteras nac\u00edan como los hongos despu\u00e9s de la lluvia en terreno f\u00e9rtil. Al norte se alzaba, tit\u00e1nica, una cumbre alta y verdosa que asemejaba una ara\u00f1a sepultada\u2026 y que era el coraz\u00f3n de la magia y la brujer\u00eda venezolana: la Monta\u00f1a Sorte; poblada por esp\u00edritus de locura y muerte en panteones fantasmag\u00f3ricos que descend\u00edan de un reino superior coronado por el esp\u00edritu de Mar\u00eda Lionza.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante las Candelarias, se encend\u00edan peregrinaciones a la monta\u00f1a, donde se celebraban aquelarres de danzarines sobre fuego y ba\u00f1os purificadores en las quebradas. Eran muchas las fechas predilectas para estas expediciones a la espesura del ocultismo, guiados por serpientes sagradas hac\u00eda matorrales habitados por \u00e1nimas y Santos organizados en Cortes Espirituales. Seg\u00fan la prensa sensacionalista, en la comarca circundante a Montenegro ocurr\u00edan desapariciones durante todo el a\u00f1o, adjudic\u00e1ndose a los Espantos y los extra\u00f1os fen\u00f3menos que descend\u00edan de la monta\u00f1a. Durante la proximidad al aniversario fundacional de la Iglesia Maldita de San Lucas, se sol\u00eda acrecentar una leyenda local sobre la maldici\u00f3n de un antiguo aquelarre dionis\u00edaco que festejaba org\u00edas en las riberas m\u00e1s estrechas del r\u00edo que discurr\u00eda al sur del pueblo, durante la V\u00edspera del Walpurgis, provocando calamidades y plagas estacionales que los habitantes del poblado sol\u00edan rememorar con aprensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace tres a\u00f1os transcurri\u00f3 un glorioso temporal que estremeci\u00f3 las techumbres e inund\u00f3 las callejuelas matando a varias personas, y se tem\u00eda otra tragedia en el augurio colectivo. Aquel ciclo de desgracias transcurr\u00eda con aparente naturalidad cada cierta cantidad de a\u00f1os, sin concordancia alguna: plagas de ratas negras que proliferaban en el alcantarillado, epidemias de c\u00f3lera, estanques de malaria y el brote de Gripe Espa\u00f1ola que diezm\u00f3 la poblaci\u00f3n hace cien a\u00f1os. La influencia del paganismo era plausible, aunado al sincretismo cristiano que mezclaba las creencias africanas con las plagas de vampirismo y los avistamientos de lic\u00e1ntropos<\/p>\n\n\n\n<p>Iba finalizando el a\u00f1o, y cuatro asesinatos sin resolver manten\u00edan encendido a los polic\u00edas que frecuentaban la tienda esot\u00e9rica en busca de amuletos y tabacos. Melissa vend\u00eda diminutos martillos n\u00f3rdicos como pendientes, as\u00ed como crucifijos y recipientes con salmuera bendecidos por el Padre Boris en la Iglesia Maldita de San Lucas, que coronaba el pico de la Calle Piedad. Tal construcci\u00f3n cat\u00f3lica asemejaba una imponente capilla de grueso campanario y crisoles coloridos, rodeada por un camposanto cristiano. Seg\u00fan la leyenda, la iglesia fue construida en una sola noche por un mago que le vendi\u00f3 su alma al Diablo en busca de expiaci\u00f3n, falt\u00e1ndole \u00fanicamente un ladrillo cuando amaneci\u00f3 en la colina\u2026 El lugar beatificado correspond\u00eda un somero contraste con la monta\u00f1a encantada que se alzaba al norte, y que correspond\u00eda un im\u00e1n para los magos negros de toda Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Montenegro estaba embrujado, vivir pr\u00f3ximo a la cuna de Mar\u00eda Lionza provocaba un hervidero de superstici\u00f3n. Hab\u00eda escuchado a Melissa decir que el Silb\u00f3n reposaba en la monta\u00f1a cuando culminaba sus diligencias de invierno en los llanos; y el Ahorcado, hac\u00eda acto de presencia las noches sin luna dejando escuchar el ulular de su soga entre las ramas. Las leyendas y los mitos parec\u00edan cobrar vida en la espesura de aquella tierra encantada\u2026 en el que antiguos poderes se insinuaban a todo aquel viajero dispuesto a aprender sus misterios.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00faltimo asesinato ocurri\u00f3 la v\u00edspera de septiembre, en uno de los callejones de la Avenida Desesperaci\u00f3n, equidistante al Malec\u00f3n del R\u00edo; y contrajo un malestar fam\u00e9lico en la prefectura policial: al hombre le abrieron la cabeza con un hacha, esparciendo sus sesos por el asfalto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ese fue el Hachero\u2014reclam\u00f3 uno de los polic\u00edas m\u00e1s ancianos con las manos tensas sobre la vidriera. Su compa\u00f1ero, m\u00e1s joven e inexperto, frunci\u00f3 los labios en una mueca ingenua\u2014. \u00a1H\u00e1game caso, hombre! En los m\u00e1s profundos montes, donde cazan los zorros\u2026 A veces, cuando un pecador se pierde, y\u2026 escucha el golpe de hacha oxidada contra madera. \u00a1Est\u00e1 \u00c9l all\u00ed, para desmembrarte y alimentar a sus perros! Es un hombre descomunal, sin rostro, ba\u00f1ado en l\u00edquenes y piojos, blandiendo un hacha herrumbrosa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pero, el hombre asesinado era un brujo devoto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Devoto del Diablo! \u2014El polic\u00eda anciano pidi\u00f3 cuatro tabacos y una docena de velas para su limpieza tras visitar la escena criminal\u2014. \u00a1No estaba alineado con Dios! \u00a1Cre\u00eda en la brujer\u00eda negra! \u00a1Nunca vas a creer lo que te contar\u00e9 sobre la familia de lobisones que habita en los barrios marginales! \u00a1Escucha! \u2014Baj\u00f3 la voz y mir\u00f3 a Sam y Melissa con sus ojillos aceitados por la superstici\u00f3n\u2014. All\u00ed afuera, donde los ranchos han invadido el bosque con sus casuchas de metal. Habitan seres que se esconden con pieles de hombres para saciar sus primitivos instintos. \u00a1Ten\u00eda un compadre que cazaba venados, y una noche se encontr\u00f3 cara a cara con uno de esos engendros! \u00a1Son perros gigantes con cara de hombre! \u00a1Son tan antiguos como nosotros, estaban aqu\u00ed antes de Col\u00f3n y sabr\u00e1 Dios de qu\u00e9 Averno proceden!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bb\u00a1Hubo un asesinato! \u00a1Escuchen, j\u00f3venes! \u00a1Fue hace seis a\u00f1os! \u00a1Antes que Marcus entrase a la polic\u00eda! Fue durante la Feria del R\u00edo Yaracuy, en una de las Peregrinaciones de Santer\u00eda a Olodumare. Una mujer desapareci\u00f3, y se presumi\u00f3 su ahogo en una borrachera. Durante la \u00e9poca lluviosa del a\u00f1o siguiente, el r\u00edo vomit\u00f3 su cad\u00e1ver, y los forenses dictaron que fue atacada por un perro descomunal\u2026 \u00a1Fue destrozada por incisivos caninos desconocidos, quedando a medio devorar!<\/p>\n\n\n\n<p>Sonri\u00f3, impasible, pero Melissa estaba p\u00e1lida.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s la leyenda m\u00e1s famosa\u2014aunque los dudosos testigos oculares jurasen por su alma la veracidad del relato\u2014, era la pretenciosa aparici\u00f3n de un diablo en el peque\u00f1o centro comercial del pueblo. Era Viernes Santo y el cielo permanec\u00eda nublado desde el alba, el \u00fanico establecimiento funcionando era aquel\u2026 y se dice, entr\u00f3 un hombre tan alto que su sombrero llegaba al techo, vest\u00eda gruesos pantalones oscuros y llevaba extra\u00f1as botas. La cajera lo atendi\u00f3, el hombre pidi\u00f3 un encendedor y pag\u00f3 con una moneda de oro\u2026 La mujer detall\u00f3 al individuo y descubri\u00f3 que sus pies eran pezu\u00f1as, y enseguida cay\u00f3 muerta.<\/p>\n\n\n\n<p>Los que estaban all\u00ed reunidos se volvieron, y se desvanecieron al descubrir el diablo de rostro chotuno; egip\u00e1n nauseabundo. La moneda de oro desapareci\u00f3 sin dejar rastro, una fotograf\u00eda tomada a tiempo exhibi\u00f3 una morocota de oro muy antigua\u2026 pero, lo m\u00e1s desconcertante fue la muesca que dej\u00f3 el metal en el mostrador, como si hubiera estado intensamente caliente al momento de desprenderse del engendro. Las c\u00e1maras de seguridad grabaron el abrir de puertas, as\u00ed como el gesto de la fallecida cajera atendiendo a una persona inexistente&#8230; Tambi\u00e9n se grab\u00f3 el momento en que los clientes se giraron a observar el diablo y cayeron desvanecidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Samuel baj\u00f3 del autob\u00fas en la Calle Milagro, al final de la Avenida Desesperaci\u00f3n\u2026 y camin\u00f3 un par de callejuelas cuesta arriba, en un p\u00e1ramo inh\u00f3spito moteado de casuchas coloniales, adheridas como un gigantesco ciempi\u00e9s colorido; hasta llegar a su hogar, separado por muros ominosos. La construcci\u00f3n de dos pisos y techo raso serv\u00eda como perfumer\u00eda esot\u00e9rica y santuario. En el piso de arriba viv\u00eda, y en el piso de abajo trabajaba&#8230; Su padre nunca estaba en casa, por lo que \u00e9l y Melissa cuidaban del local.<\/p>\n\n\n\n<p>Melissa Blanco era una chica guapa de cabello negro; graduada del colegio el a\u00f1o pasado, esperaba impaciente una respuesta de la Universidad Oriental de Ciudad Zamora. Era dedicada, taciturna, amable y sent\u00eda por ella algo m\u00e1s que amor fraternal. Pero, sab\u00eda que ella nunca estar\u00eda con un chico m\u00e1s joven\u2026 Juntos limpiaban las vitrinas y acomodaban los anaqueles con la m\u00e1s variopinta colecci\u00f3n de baratijas y fetiches m\u00e1gicos. Melissa llevaba la contabilidad del inventario, y \u00e9l era su ayudante.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasar\u00edan la tarde enredando pulseras de cuentas y piedras para vender durante las Peregrinaciones del D\u00eda de la Raza. En fechas claves triplicaban las ventas de tabaco y velas ceremoniales; as\u00ed como im\u00e1genes de santos, estatuillas, pendientes, relicarios y amuletos. Los jarrones con sigilos m\u00e1gicos se exhib\u00edan como reliquias. El incienso se agotaba r\u00e1pido los viernes, as\u00ed como el azufre y las especias arom\u00e1ticas para las esencias del Altar.<\/p>\n\n\n\n<p>La colecci\u00f3n de libros era igualmente rara, y aunque los hojeaba por curiosidad, no llegaba a profundizar en la Metaf\u00edsica y las Artes Oscuras que practicaban los clientes regulares. En la extra\u00f1a adquisici\u00f3n, adem\u00e1s de un pu\u00f1ado de obras conocidas de sapiencia astral, figuraban cabalistas, demon\u00f3logos y magos del mundo entero. Jud\u00edos y \u00e1rabes de la Edad Media, compilados en op\u00fasculos de alquimia y astrolog\u00eda que daba mucho qu\u00e9 pensar\u2026 Un gigantesco bestiario encuadernado en piel lustrosa era el libro de mayor envergadura en el anaquel.<\/p>\n\n\n\n<p>El s\u00edmbolo de la tienda era una Mano de F\u00e1tima sobre un tetragr\u00e1maton, y los objetos que llenaban las repisas inspiraban una sensaci\u00f3n indescriptible de infinito horror c\u00f3smico. Samuel, en su laica comprensi\u00f3n del mundo, ve\u00eda imposible el hecho de la transmutaci\u00f3n f\u00edsica\u2026 y cre\u00eda que los rumores de brujas convirti\u00e9ndose en p\u00e1jaros negros de seis ojos era charlataner\u00eda. \u00bfHablar con muertos? \u00bfMaldecir familias? \u00bfCausar muertes con sortilegios? Si bien su padre lo condujo a trav\u00e9s del camino de la superstici\u00f3n, tambi\u00e9n lo hab\u00eda impermeabilizado de todas aquellas ciencias a trav\u00e9s del cine de terror. No sab\u00eda c\u00f3mo o por qu\u00e9 sab\u00eda leer en lat\u00edn, ingl\u00e9s y franc\u00e9s\u2026 pero, reconoc\u00eda algunas palabras como si una cacofon\u00eda en su cerebro las tradujera. Intentaba recordar, pero lo \u00fanico que ve\u00eda era oscuridad y luces fantasmag\u00f3ricas. Llevaban muchos a\u00f1os en Venezuela, y sent\u00eda que se escond\u00edan de un tormento que solo Dios podr\u00eda aplacar\u2026 si no era \u00e9l su martirio.<\/p>\n\n\n\n<p>Chismorreos de brujas y extra\u00f1as formas grasientas que espiaban a las mujeres en sus alcobas despertaron s\u00edntomas de paranoia en la poblaci\u00f3n\u2026 y con la desaparici\u00f3n de un menor a finales de agosto, se dict\u00f3 un toque de queda que dur\u00f3 un mes. Pens\u00f3 en los extra\u00f1os poderes pregonados por los taumaturgos del Sendero al Sorte, mientras acomodaba los frascos de esencias ceremoniales en una vidriera. Escuch\u00f3 la campanilla de la entrada y aguz\u00f3 el o\u00eddo. Percibi\u00f3 las pisadas pesadas y disimuladas, y enderez\u00f3 la cabeza para presenciar el familiar rostro de Daniel, vestido con franela gris y pantalones cortos, que se acercaba nerviosamente a Melissa. Agach\u00f3 la cabeza, como si no le diese importancia\u2026 y apil\u00f3 los paquetes de cartomancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca se lo hab\u00eda contado a nadie, pero si se concentraba lo suficiente\u2026 pod\u00eda agudizar sus sentidos para percibir olores y sonidos de lugares distantes. Cre\u00eda que era una cualidad innata que pose\u00edan todos los seres humanos\u2026 pero hasta ahora, nunca hab\u00eda visto a otra persona estirar sus sentidos con tanta eficacia. \u00bfSer\u00eda una rareza m\u00e1s de su persona? No estaba seguro\u2026 La respiraci\u00f3n y los latidos de Daniel eran r\u00e1pidos y desenfocados, ol\u00eda a sudor y mantequilla derretida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfLo trajeron?<\/p>\n\n\n\n<p>Pudo adivinar el rostro l\u00edvido de Melissa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 te pas\u00f3? \u00bfQui\u00e9n te peg\u00f3 esa paliza?<\/p>\n\n\n\n<p>Hizo una pausa nerviosa, y tembl\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Me vengar\u00e9! \u2014Anunci\u00f3, sorbiendo por la nariz. Su coraz\u00f3n lat\u00eda anormalmente r\u00e1pido, y baj\u00f3 la voz hasta un susurro imperceptible\u2014. \u00bfLo trajeron, verdad?<\/p>\n\n\n\n<p>Melissa tambi\u00e9n baj\u00f3 su voz, conspiradora. Cre\u00edan que no pod\u00eda escucharlos, pero \u00e9l pod\u00eda escuchar los secretos de las paredes y el rumiar de los roedores. El se\u00f1or Fredy, es decir su progenitor, siempre le hac\u00eda revisi\u00f3n f\u00edsicas de auscultaci\u00f3n\u2026 por extra\u00f1os motivos que no pod\u00eda concebir.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed\u2026 pero te saldr\u00e1 m\u00e1s caro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Por favor!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No puedo venderle esto a un menor de edad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Te dar\u00e9 todos mis ahorros!<\/p>\n\n\n\n<p>Escuch\u00f3 el desenrollar de una sarta de billetes extranjeros: verdes y refinados, e intuy\u00f3 que el gordo los pas\u00f3 por encima de la vidriera. Adivin\u00f3 la sonrisa maliciosa de Melissa, y escuch\u00f3 firme y claro un precio, seguido del abrir de la caja registradora. Por supuesto, la chica solo pag\u00f3 el monto del art\u00edculo y guard\u00f3 el excedente para s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>La pelinegra cruz\u00f3 la tienda y subi\u00f3 una escalerilla hasta alcanzar un alto anaquel plagado de curiosidades m\u00f3rbidas. Pero, su estatura no consigui\u00f3 alcanzar la caja, as\u00ed que llam\u00f3 a Samuel. El pelirrojo se irgui\u00f3, y Daniel palideci\u00f3 de s\u00fabito, temiendo ser descubierto. Se acerc\u00f3 a Melissa y contempl\u00f3 el anaquel de tosco \u00e9bano repleto de objetos beatificados y malditos: una calavera amarillenta, un frasco de vidrio con una cruz enredada en espinas negras, una conserva de formol con un ciempi\u00e9s rojo, un b\u00faho de cornalina, un Crucifijo de la Buena Muerte junto con la Medalla de San Benito; en la esquina superior reposaba el Tri\u00e1ngulo de Salom\u00f3n detr\u00e1s del atrapasue\u00f1os que colgaba del techo. El muchacho baj\u00f3 la caja envuelta en papel lustroso y se la cedi\u00f3 a la chica. Era alargada y oblonga\u2026 No sab\u00eda de qu\u00e9 se trataba, pero el rostro de Daniel y la expresi\u00f3n de Melissa lo espantaron.<\/p>\n\n\n\n<p>El gordo agarr\u00f3 la caja y la abraz\u00f3 contra su vientre, con una mirada grasienta y una risa sard\u00f3nica. Como si un poder mal\u00e9fico se apoderase de su mirar, y sus ojos oliva fuesen usurpados por negras cavidades de vac\u00edo sideral.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/gerardo-steinfeld\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gerardo Steinfeld \u201cNo est\u00e1 dedicado a nadie.\u201d \u00abEn Montenegro hierve un caldero de oscuridad, es un pueblo gobernado por la superstici\u00f3n y la incertidumbre\u2026 Se sit\u00faa al pie de una monta\u00f1a embrujada, y por \u00e9l corren r\u00edos de magia, de historias, de bestias salvajes que se esconden entre los hombres durante el d\u00eda, de asesinatos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":17419,"comment_status":"open","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17417"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17417"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17417\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17418,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17417\/revisions\/17418"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17419"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17417"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17417"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17417"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}