{"id":17320,"date":"2025-09-17T11:30:37","date_gmt":"2025-09-17T16:00:37","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=17320"},"modified":"2025-09-17T11:30:37","modified_gmt":"2025-09-17T16:00:37","slug":"esbozos-de-venezolanos-notables","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/esbozos-de-venezolanos-notables\/","title":{"rendered":"Esbozos de venezolanos notables"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">M.V. Montenegro<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>Rafael Arvelo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como se nace con disposiciones para cl\u00e9rigo, para comerciante, para militar, as\u00ed se nace vaciado en los moldes de las carreras de la pol\u00edtica. Rafael Arvelo naci\u00f3 para vivir casi siempre muy feliz del Tesoro de su patria, mediante el goce de buenos empleos. Vino al mundo para ser el pol\u00edtico m\u00e1s querido, m\u00e1s agasajado que ha tenido Venezuela en lo que cuenta de Rep\u00fablica. Nunca tuvo Arvelo en su larga vida un enemigo que se le enfrentara. <\/p>\n\n\n\n<p>Hace muchos a\u00f1os que o\u00ed contar a gente bien informada c\u00f3mo fue que principi\u00f3 a figurar en la vida p\u00fablica el Doctor Arvelo. Aquello pasaba cuando yo estaba en la escuela. El se gradu\u00f3 de Abogado y se fue fue su ciudad, natal que me parece era Valencia; all\u00e1 se estableci\u00f3. Y no s\u00e9 c\u00f3mo obtuvo poder para defender un negocio ante los tribunales de Caracas, a donde se march\u00f3 el joven jurisconsulto. Ya en la capital de Venezuela, un d\u00eda pasaba Arvelo por la calle de Mercaderes tiempo que por all\u00ed andaba el aboando que defend\u00eda a la parte contra la cual iba a luchar Arvelo. Alguien le dijo al viejo abogado: Mire usted al joven abogado Arvelo que viene a v\u00e9rselas con usted. <\/p>\n\n\n\n<p>Parece que aquello desagrad\u00f3 al contrario de Arvelo, el que se ri\u00f3 del joven abogado crey\u00e9ndolo impotente para luchar con \u00e9l. Pero, cu\u00e1n cierto es que no hay enemigo peque\u00f1o! El abogadito aqu\u00e9l, si no era muy fuerte en jurisprudencia, ten\u00eda arma m\u00e1s poderosa que las leyes: era que \u00e9l sab\u00eda rimar conson\u00e1ntes y hacer equ\u00edvocos que pon\u00edan en el m\u00e1s completo rid\u00edculo a quien quer\u00eda herir de muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bf Qu\u00e9 tal ser\u00edan los versos que publicara Arvelo contra su adversario, cuando \u00e9ste se retir\u00f3 de<br>la pr\u00e1ctica forense y no volvi\u00f3 a asomar las narices por los Tribunales de Caracas? De m\u00e1s est\u00e1 agregar que aqu\u00e9l perdi\u00f3 el pleito y que el abogadito de quien se burlara qued\u00f3 vencedor y muy temido despu\u00e9s en toda Venezuela!<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde hablaba yo un d\u00eda con el viejo abogado a quien venci\u00f3 Arvelo. Y le dije<br>en el seno de la buena amistad que llev\u00e1bamos:<br>-\u00bfQu\u00e9 le parecen a usted los versos de Arvelo? H\u00e1bleme con sinceridad.<\/p>\n\n\n\n<p>-Le dkr\u00e9, me contest\u00f3, que si ese hombre no me hubiera quitado el pan de mis hijos los encontrar\u00eda muy buenos; pero me mat\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Rafael Arvelo, m\u00e1s que Guzm\u00e1n padre; y acaso tanto como Lander y Bruzual, tuvo una gran parte en la ca\u00edda de la oligarqu\u00eda que fund\u00f3 P\u00e1ez en Venezuela. Su librito de seguidillas hiri\u00f3 de muerte a aquel partido que vivi\u00f3 alg\u00fan tiempo m\u00e1s, gracias al talento y dotes superiores de hombre de Estado del General Carlos F\u00e9lix Soublette\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Esas seguidillas aseguraron a Arvelo un porvenir, pol\u00edtico brillante, tan brillante, que bien<br>podr\u00eda decirse que su estrella no tuvo ni por asomo eclipses, como es costumbre que acontezca a los pol\u00edticos de profesi\u00f3n. En todos los Gobiernos liberales tuvo altos empleos; cuando gobernaron los oligarcas su persona fue sagrada; para \u00e9l no hubo c\u00e1rceles, ni grillos; no comi\u00f3 nunca el amargo pan del expulsado. De pocos pol\u00edticos puede decirse otro tanto, a menos que se trate de los oportunistas que tanto abundan!<\/p>\n\n\n\n<p>De que el Doctor Arvela ten\u00eda claro y admirable talento, nadie que lo conoci\u00f3 puede dudarlo;<br>y el que tal piense no tiene m\u00e1s que leer lo que escribi\u00f3, y o\u00edr las an\u00e9cdotas que a\u00fan corren<br>en Venezuela de boca en boca entre muchas personas. El epigrama, el sarcasmo, la s\u00e1tira, el equ\u00edvoco o el <em>calembourg<\/em>, parec\u00eda que los hubiera pensado de antemano; pero a poco se comprend\u00eda que le ven\u00edan espont\u00e1neamente en la conversaci\u00f3n con todo el que le hablaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo una noche en que lo encontramos de pie en la puerta del hotelito de un franc\u00e9s llamado Estripeau que existi\u00f3 en Caracas. Ese d\u00eda hab\u00eda baile p\u00fablico de m\u00e1scaras en el<br>Teatro de Caracali, y en el Sal\u00f3n del Senado un concierto para auxiliar a una artista en desgracia.<br>El concierto era gratis; el baile val\u00eda un par de duros por entrada.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi hermano Eloy, que llevaba con Arvelo amistad de antiguo, se par\u00f3 a saludarlo, y al despedirnos le dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bf No viene usted al concierto?<\/p>\n\n\n\n<p>-No, mis amigos, porque me voy a las m\u00e1scaras aunque sean m\u00e1s caras!<\/p>\n\n\n\n<p>Era que en el concierto hab\u00eda que echar en un platillo por lo menos una libra esterlina; por eso dec\u00eda m\u00e1s caras. <\/p>\n\n\n\n<p>De esos equ\u00edvocos ten\u00edalos a mont\u00f3n, y algunos le habr\u00edan costado m\u00e1s de un duelo si los hubiera empleado en Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>No tengo noticias de que el Doctor Arvelo hiciera papel como abogado; s\u00ed creo que se ocup\u00f3 en agricultura alg\u00fan tiempo; pero en lo que emple\u00f3 la mayor parte de su existencia fue en la<br>pol\u00edtica, de la que puede decirse que vivi\u00f3 siempre y a su contentamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>El era hombre robusto; gustaba de la buena comida y viv\u00eda bien, como se dice; en su mesa no<br>faltaban convidados que eran sus amigos o amigos de la mesa de Arvelo, la que ten\u00eda fama de ser rica en buenos platos y mejores vinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Era hombre de pocas palabras; jam\u00e1s lo vi re\u00edrse a carcajadas, y creo que no sinti\u00f3 en toda<br>su vida odio por nadie ni por nada. Liberal franco, siempre se le vio en su camino; nunca anduvo en transacciones ni alianzas con el otro partido. Como buen liberal, amaba la libertad de la prensa para todos los partidos; hac\u00eda la guerra a la pena capital; y aplaudi\u00f3 la ley de abolici\u00f3n de la esclavitud.<\/p>\n\n\n\n<p>Festivo y ocurrente, siempre se le exig\u00eda que hablara en p\u00fablico, y lo hac\u00eda muy bien en versos<br>que m\u00e1s tarde se repet\u00edan de boca en boca o pasaban como una novedad a las columnas del periodismo venezolano. Como prueba, a continuaci\u00f3n copio un recorte de un diario de Venezuela, recorte que dice as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bbLleg\u00f3 a esta ciudad el eminente poeta venezolano Garc\u00eda de Quevedo y en honor suyo se le invit\u00f3 a una reuni\u00f3n en casa de una respetable familia, a la cual asistieron muchas personas notables, entre ellas, don Rafael Arvelo. Invitado Garc\u00eda de Quevedo a que dijera algo, se excus\u00f3 de improvisar; pero para atender a la exigencia que se le hac\u00eda, ley\u00f3 su magn\u00edfica Oda a Italia. Despu\u00e9s le toc\u00f3 el turno a don Rafael, y, llenos de sal, salieron de sus labios los versos con que<br>hoy obsequiamos a nuestros lectores.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Toca Marin el viol\u00edn<br>y Col\u00f3n toca el viol\u00f3n;<br>mas, cu\u00e1nta desproporci\u00f3n<br>entre Cunen y Mar\u00edn<br>y entre Ferriere y Col\u00f3n!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hago esta comparaci\u00f3n<br>para establecer por fin,<br>que a Quevedo, en parang\u00f3n,<br>soy como a Cunen Mar\u00edn,<br>o como a Ferriere Col\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>As\u00ed presentarme aqu\u00ed<br>como vate, es disparate:<br>soy un bardo en jaque-mate.<br>Desde que a Quevedo vi.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hoy que sus versos o\u00ed,<br>he dicho a mi musa: Tate! <br>\u00a1Musa menguada de ti.<br>Y, exclamando ac\u00e1 entre m\u00ed:<br>Ese es genio y no aguacate.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>O\u00edr un verso rampl\u00f3n<br>a todo el mundo incomoda,<br>y m\u00e1s, despu\u00e9s de una oda<br>henchida de inspiraci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hago pues resoluci\u00f3n<br>de callar antes que toda<br>esta bella reuni\u00f3n<br>vaya a decir con raz\u00f3n:<br>\u00a1Ese es galer\u00f3n, no Oda!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cecilio Acosta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Era una de las notabilidades literarias de Caracas. Como miembro del foro venezolano ten\u00eda<br>gran repntaci\u00f3n de hombre honrado a carta cabal. El Doctor Acosta posey\u00f3 muy claros talentos y una ilustraci\u00f3n muy superior, la que lo coloc\u00f3 a la altura de los m\u00e1s notables letrados que ha contado Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p>Como escritor, Acosta aparec\u00eda en la plana mayor de los que en su tiempo figuraban en el<br>periodismo; y ten\u00eda derecho a que se le juzgara as\u00ed, porque como escritor era galano, su estilo era fino, elegante y puro; y su lenguaje fue culto siempre, a pesar de que, en el curso de las pol\u00e9micas que sostuvo, sus adversarios a veces lo atacaron con armas prohibidas entre gente educada que discute.<\/p>\n\n\n\n<p>En la pol\u00edtica, el Doctor Acosta no fue exaltado; \u00e9l no hac\u00eda ostentaci\u00f3n de sus opiniones, lo cual le procur\u00f3 amigos en ambos partidos y el placer de no haber sido obligado hu\u00e9sped del odiado<br>palacio llamado Rotunda.<\/p>\n\n\n\n<p>Por doquiera que pasaba, en la Sultana del \u00c1vila, ten\u00eda amigos, porque Acosta era simp\u00e1tico<br>y pose\u00eda en alto grado la cualidad rara que se llama don de gentes. Todo el que lo trataba la primera vez se cre\u00eda obligado a ser su amigo; y aquello hasta cierto punto era natural, pues Cecilio Aosta, a m\u00e1s de ser muy culto, se complac\u00eda en ser \u00fatil y servir siempre que pod\u00eda hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Su vasta erudici\u00f3n y el cultivo que hizo de la literatura inglesa hac\u00edan de Acosta en Venezuela<br>una verdadera notabilidad; aquel hombre hab\u00eda le\u00eddo los grandes cl\u00e1sicos ingleses de cabo <br>a rabo, como se dice, y pod\u00eda con una facilidad admirable citar las opiniones de aquellos escritores, como si acabara de leerlos. Qu\u00e9 memoria ten\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>Aquel abogado, m\u00e1s que un jurisconsulto, era un artista; se apasionaba por todo lo que era bello. La m\u00fasica se comprende que tuvo para \u00e9l encantos y admiraci\u00f3n que no pudo sino hacerlos p\u00fablicos.<\/p>\n\n\n\n<p>No recuerdo si alguna vez fue el Doctor Acosta empleado p\u00fablico; pero si me consta que<br>ganaba su vida como abogado, en cuya ocupaci\u00f3n se le ve\u00eda a menudo; siempre o\u00eda decir a uno de sus clientes que Acosta era tan moderado en sus honorarios como honrado y leal amigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los que tuvimos el placer de tratar con frecuencia al Dr. Acosta sabemos que su palabra<br>no era f\u00e1cil; era cansado cuando conversaba; pero cuando escrib\u00eda, como cambiaba aquel hombre. A este respecto, pod\u00eda decirse que en \u00e9l hab\u00eda una verdadera dualidad: un hombre cuando hablaba, otro cuando escrib\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Fui amigo de Acosta y siento un gran placer en dedicarle estos renglones en prueba de nuestra<br>vieja amistad. Muchos a\u00f1os atr\u00e1s me encontraba yo en Cartagena, cuando el finado Doctor Rafael N\u00fa\u00f1ez, Presidente que fue de Colombia, me anunci\u00f3 que pensaba hacer un viaje de paseo por Caracas: yo le recomend\u00e9 que le hiciera una visita a Cecilio Acosta. De regreso N\u00fa\u00f1ez en Colombia, le pregunt\u00e9 si hab\u00eda tratado al doctor Acosta y qu\u00e9 concepto le merec\u00eda. Recuerdo que me contest\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Es demasiado modesto!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>P\u00e9rez Bonalde<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Prematura tumba se abri\u00f3 en la tierra patria para recibir, no ha mucho, los restos inanimados del notabil\u00edsimo poeta venezolano que se llam\u00f3 Juan Antonio P\u00e9rez Bonalde. Aquella celebridad ha muerto antes de tiempo; raz\u00f3n de m\u00e1s para lamentar y para llorar su pronta ausencia. \u00a1Qu\u00e9 ingenio aquel!<\/p>\n\n\n\n<p>Conoc\u00ed a P\u00e9rez Bonalde por los a\u00f1os de 1854. Era un ni\u00f1o de tierna edad a quien su padre llevaba de la mano y al que ya, me parece, le hac\u00eda aprender idiomas extranjeros. Por supuesto que f\u00e1cilmente aprendi\u00f3 el ingl\u00e9s, el alem\u00e1n y el franc\u00e9s; de modo que cuando creci\u00f3 el ni\u00f1o, se encontr\u00f3 hablando cuatro de las m\u00e1s importantes lenguas con que los hombres se entienden en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Su educaci\u00f3n me parece que fue puramente mercantil; pero con P\u00e9rez Bonalde aconteci\u00f3 lo que con el gran historiador y c\u00e9lebre economista ingl\u00e9s, Sismonde de Sismondy, del que quiso el padre hacer un comerciante y el hijo le sali\u00f3 un Sabio!<\/p>\n\n\n\n<p>P\u00e9rez Bonalde, educado para comerciante, se metamorfose\u00f3 en poeta y qu\u00e9 poeta! que pasa por ser el mejor traductor de Henrique Heine de quien es fama que, muchos letrados han querido interpretar sus versos, y se cree que no lo hab\u00edan logrado, hasta que se lo propuso el afortunado vate venezolano.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca trat\u00e9 \u00e1 P\u00e9rez Bonalde; pero alguien me asegur\u00f3, a\u00f1os atr\u00e1s en Nueva York, \u00abque era el venezolano que, en estos \u00faltimos a\u00f1os, hab\u00eda viajado m\u00e1s\u00bb, lo que no dud\u00e9, dado el empleo que ten\u00eda en una casa fuerte americana\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El menos competente para juzgar como poeta a P\u00e9rez Bonalde soy yo, puesto que jam\u00e1s he podido hacer un verso aunque cuando joven lo intent\u00e9 muy rara vez; pero me parec\u00edan los m\u00edos tan malos, que no tuve ni el valor de dejar que los leyera alg\u00fan amigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta confesi\u00f3n, no obsta, para que admire el canto o Poema al Ni\u00e1gara, y la Vuelta a la Patria que, en mi poco autorizada opini\u00f3n, pueden considerarse como de poes\u00eda cl\u00e1sica.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los motivos que me hacen creer a P\u00e9rez Bonalde un poeta de talla es que, en buenas publicaciones peninsulares, con bastante frecuencia, se leen versos de P\u00e9rez Bonalde, a pesar del orgullo espa\u00f1ol que, como se sabe, es car\u00e1cter peculiar de la hispana raza\u2026.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M.V. 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