{"id":17301,"date":"2025-09-10T16:56:54","date_gmt":"2025-09-10T21:26:54","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=17301"},"modified":"2025-09-11T16:57:47","modified_gmt":"2025-09-11T21:27:47","slug":"bibliotecas-publicas-la-tercera-oleada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/bibliotecas-publicas-la-tercera-oleada\/","title":{"rendered":"Bibliotecas p\u00fablicas: la tercera oleada"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Iraset P\u00e1ez Urdaneta<\/h4>\n\n\n\n<p>En 1980 el norteamericano Alvin Toffler acu\u00f1\u00f3 con entusiasmo futurista la expresi\u00f3n de \u00abTercera oleada\u00bb para referirse a la emergencia y los efectos de una sociedad post-industrial en la que, tal como lo hab\u00eda previsto siete a\u00f1os antes otro norteamericano, el soci\u00f3logo Daniel Bell, el conocimiento te\u00f3rico se convertir\u00eda en la base de la riqueza y la innovaci\u00f3n. Dos a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n del libro de Toffier, un tercer norteamericano, John Naisbitt, confirmaba como una megatendencia para la d\u00e9cada, el advenimiento de una sociedad de la informaci\u00f3n impulsada por una poderosa tecnolog\u00eda inform\u00e1tica en manos de una masa de personas sedientas de datos. En ese mismo a\u00f1o se registraban m\u00e1s de 1.000 bases de datos internacionalmente accesibles. En los Estados Unidos, los ingresos del mercado de las bases de datos en l\u00ednea se hab\u00edan incrementado de 1.168 millones de d\u00f3lares en 1979 a 4.300 millones seis a\u00f1os m\u00e1s tarde. Tan s\u00f3lo en este pa\u00eds se editaban para esa fecha cerca de 9.600 publicaciones peri\u00f3dicas diferentes. En 1989, un cuarto norteamericano, el arquitecto, Richard S. Wurman, declaraba la existencia de una epidemia de ansiedad informacional resultante de una cotidiana indigesti\u00f3n de datos que no saciaban la necesidad de conocimientos. Para entonces en el mundo se publicaban m\u00e1s de 850.000 nuevos t\u00edtulos por a\u00f1o. Al mismo tiempo, varias universidades en los pa\u00edses industrializados anunciar\u00edan la suspensi\u00f3n o reducci\u00f3n de sus programas de formaci\u00f3n de bibliotecarios y algunos gobiernos, tambi\u00e9n en estos pa\u00edses, manifestaron estar considerando la privatizaci\u00f3n de sus bibliotecas p\u00fablicas o su clausura.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed nos proponemos examinar la situaci\u00f3n de la biblioteca p\u00fablica en el contexto de una \u00abTercera oleada\u00bb que pareciera present\u00e1rsele de manera adversa, pero que, desde otra perspectiva, pudiera ser asumida como una gran oportunidad para que la misma pudiera redimensionar su misi\u00f3n social. El enfoque se encuentra conceptualmente orientado hacia una recuperaci\u00f3n de la biblioteca p\u00fablica latinoamericana y del Caribe como una herramienta clave para la gesti\u00f3n de la inteligencia social en funci\u00f3n de una modernizaci\u00f3n estrat\u00e9gica del desarrollo sostenible.<\/p>\n\n\n\n<p>LA PRIMERA OLEADA<\/p>\n\n\n\n<p>La noci\u00f3n de una biblioteca como una colecci\u00f3n de documentos es tan antigua en occidente como el registro de su historia. Sin embargo, la idea de un acceso p\u00fablico a esta clase de colecci\u00f3n no es -como se sabe- tan antigua. Plinio el Viejo da noticia en su historia de la fundaci\u00f3n, en Roma y por iniciativa de Julio C\u00e9sar, de una biblioteca p\u00fablica que en su fachada ostentaba el lema agradecido de \u00abIngenia hominum rem publicam fecit\u00bb (&#8216;El hizo el talento de los hombres una posesi\u00f3n p\u00fablica&#8217;), si bien el significado de \u00abp\u00fablico\u00bb en el mundo grecolatino se restring\u00eda a una minor\u00eda de patricios ilustrados. Siglos despu\u00e9s, en Bizancio, Constantino el Grande \u00abcre\u00f3 una Biblioteca Imperial con un motivo m\u00e1s alejandrino y piadoso: la preservaci\u00f3n de la gran herencia documental de Grecia y Roma y de la literatura cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es, en el fondo, la actitud que por siglos aliment\u00f3 el celo de preservaci\u00f3n y copiado que caracteriz\u00f3 a las congregaciones mon\u00e1sticas de Europa, una vez concluido el dominio romano. Depositada en la segura oscuridad de los monasterios, se trataba de una herencia peligrosa que los poderes eclesi\u00e1sticos custodiaron, no tanto por ego\u00edsmo o perversi\u00f3n como por el miedo f\u00e1ustico que no pudiera ser  comprendida. Se entiende as\u00ed que en el monasterio de la novela de Galeno Eco \u00abEl nombre de la rosa\u00bb un libro como el supuesto \u00abTratado sobre la Risa\u00bb de Arist\u00f3teles haya causado tantas muertes. Entonces no exist\u00eda definicionalmente un \u00abp\u00fablico\u00bb y, ontol\u00f3gicamente, el libro o manuscrito, por su unicidad, no era sin\u00f3nimo de saber sino de verdad Frente a la unidimensionalidad del hombre europeo de la \u00e9poca, la iglesia s\u00f3lo se encontraba en necesidad de defender la verdad que consideraba can\u00f3nica.<\/p>\n\n\n\n<p>En realidad, el problema en la biblioteca del monasterios que Eco nos presenta en su novela es esencialmente su \u00abinfernalidad\u00bb, en el sentido en que T.S. Eliot percib\u00eda el Infierno de Dante (es decir, como un lugar \u00abdonde nada se conectaba entre s\u00ed\u00bb) Las instituciones universitarias que surgieron a partir del siglo XII comenzaron, por la v\u00eda del libre estudio, a construir y reconstruir las conexiones que faltaban, lo que las oblig\u00f3 a emprender la organizaci\u00f3n de amplias colecciones en las que debieron dar cabida a ese saber no can\u00f3nico que, a la altura del siglo XV, deb\u00eda ser admitido y preservado, pero el acceso al cual todav\u00eda se reservaban. <\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda la invenci\u00f3n de la imprenta de tipos movibles en Europa y la producci\u00f3n masiva de libros lo que abrir\u00eda las puertas del conocimiento al hombre corriente. En su libro \u00abLa Galaxia Gutemberg\u00bb, Marshall McLuhan afirma que la imprenta hab\u00eda inventado al \u00abp\u00fablico\u00bb, algo que la vieja tecnolog\u00eda monasterial del manuscrito no ten\u00eda la capacidad de hacer&#8217;. Sin embargo, \u00abp\u00fablico\u00bb en este contexto debe ser entendido en funci\u00f3n de la emergencia de un nuevo espacio m\u00e1s amplio de conocimiento, pues el libro portatiliz\u00f3 el saber, cre\u00f3 una inter-personalidad de intereses puramente intelectuales, neutraliz\u00f3 la ret\u00f3rica de lo absoluto, descanoniz\u00f3 el conocimiento y des-elitiz\u00f3 la voluntad de conocer. El libro hizo t\u00e9cnicamente posible el concepto de la biblioteca p\u00fablica, pero ello no hubiera sino suficiente si al mismo tiempo, junto al libro, Europa no hubiera tambi\u00e9n experimentado una transformaci\u00f3n de sus actitudes hacia el saber y de sus valores \u00e9ticos en cuanto al ascenso social del hombre. Como se sabe, esta transformaci\u00f3n fue particularmente intensa en aquellas sociedades reformistas del norte de Europa; resulta as\u00ed peculiar que -asociado a la moral reformista- se hubiera manifestado la aspiraci\u00f3n burguesa de conocer los hechos de la religi\u00f3n por v\u00eda de un acceso personal a la Biblia, una aspiraci\u00f3n que las sociedades mediterr\u00e1neas consideraron innecesaria o sospechosa.<\/p>\n\n\n\n<p>No sorprende as\u00ed que los primeros antecedentes de lo que hoy llamamos \u00abbibliotecas p\u00fablicas\u00bb se encuentren en las bibliotecas parroquiales que comenzaron a surgir en Inglaterra desde finales del siglo XVI. Peque\u00f1os y restringidos en sus colecciones, fueron servicios de orientaci\u00f3n congregacional en los que se instrumentaron por primera vez la circulaci\u00f3n y la subscripci\u00f3n de libros. No arrancamos de ellos, sin embargo, nuestra noci\u00f3n de \u00abprimera oleada\u00bb, sino de 1850, cuando un acta del parlamento ingl\u00e9s autoriza la fijaci\u00f3n de impuestos para costear la provisi\u00f3n de servicios bibliotecarios p\u00fablicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya en el siglo XIX las grandes colecciones bibliogr\u00e1ficas de Europa se encontraban configuradas bajo el concepto de Bibliotecas Nacionales. La industrializaci\u00f3n de las econom\u00edas europeas, la masificaci\u00f3n de la educaci\u00f3n b\u00e1sica formal, el enriquecimiento del gobierno y la ampliaci\u00f3n de la taxaci\u00f3n y sobre todo la intensificaci\u00f3n de los procesos de generaci\u00f3n y publicaci\u00f3n del conocimiento, crearon las bases para la formaci\u00f3n de circuitos urbanos de bibliotecas p\u00fablicas de administraci\u00f3n local. El modelo funcional tradicional de este tipo de facilidad p\u00fablica queda desde entonces establecido: se trata de servicios que esencialmente custodian y aseguran el acceso de una comunidad de usuarios a una colecci\u00f3n que, idealmente satisface sus necesidades de informaci\u00f3n para la formaci\u00f3n, la recreaci\u00f3n y la acci\u00f3n ciudadana, en este orden. Para dirigir estos nuevos servicios p\u00fablicos, una nueva profesi\u00f3n emergi\u00f3 en el mercado de trabajo p\u00fablico (la profesi\u00f3n del bibliotec\u00f3logo) y una nueva \u00e1rea de conocimiento comenz\u00f3 a reclamar estatus disciplinario (la ciencia de la bibliotecolog\u00eda).<\/p>\n\n\n\n<p>LA SEGUNDA OLEADA<\/p>\n\n\n\n<p>A los prop\u00f3sitos de este trabajo, queremos dar la designaci\u00f3n de \u00abSegunda oleada\u00bb a una \u00e9poca que se inicia alrededor de 1974. Como veremos, la fecha est\u00e1 sesgada por una interpretaci\u00f3n inevitablemente tercermundista del desarrollo mundial de los servicios bibliotecarios p\u00fablicos. En realidad, podr\u00edamos hablar de una segunda oleada para estos servicios en los pa\u00edses de econom\u00edas m\u00e1s avanzadas como los Estados Unidos, el Reino Unido o Jap\u00f3n, y de una segunda oleada para estos servicios en los pa\u00edses que desde la d\u00e9cada del sesenta se denominan oficialmente \u00aben v\u00edas de desarrollo\u00bb, pero observaremos que, primero, no son oleadas que coincidan cronol\u00f3gicamente y, segundo y m\u00e1s importante, que no se trata de oleadas que signifiquen lo mismo para un tipo de pa\u00eds vs. el otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Alrededor de 1974 los pa\u00edses del Tercer Mundo contaban con servicios bibliotecarios p\u00fablicos en desigual nivel de desarrollo. Para referirnos al contexto inmediato de la Am\u00e9rica Latina y Caribe, esta desigualdad pod\u00eda hacerse evidente entre los pa\u00edses hispanoamericanos y entre estos y los del Caribe, especialmente los del Caribe anglo-hablante. En el panorama se pod\u00edan constatar pa\u00edses que a principios de siglo contaban con una instituci\u00f3n oficial denominada \u00abBiblioteca Nacional\u00bb y otros que no, y pa\u00edses que contaban con bibliotecas p\u00fablicas en algunas de sus principales ciudades, amparadas por una atenci\u00f3n oficial simb\u00f3lica o el celo de alg\u00fan benefactor bibli\u00f3filo con fortuna para ello, y capitales de provincia que todav\u00eda hacia 1950 carec\u00edan de ellas. En el per\u00edodo que sigui\u00f3 inmediatamente a la Segunda Guerra Mundial, la cooperaci\u00f3n internacional encauz\u00f3 algunos fondos hacia la organizaci\u00f3n de un sistema -por lo general inorg\u00e1nico- de bibliotecas escolares. La carrera bibliotecol\u00f3gica comenzar\u00eda a prosperar como tal por esos a\u00f1os, si bien como ha dicho R. Horowitz, se trataba de una carrera que se hab\u00eda iniciado en los treinta, hab\u00eda recibido un fuerte impulso en los cuarenta y en los setenta mantendr\u00eda el nivel que la educaci\u00f3n bibliotecol\u00f3gica norteamericana hab\u00eda alcanzado en los cincuenta.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda oleada comenzar\u00eda veinticuatro a\u00f1os antes para las bibliotecas p\u00fablicas en los pa\u00edses industrializados. La afluencia de recursos financieros p\u00fablicos, la expansi\u00f3n de la demanda y la oferta educativas, la disponibilidad de profesionales competitivos para una profesi\u00f3n racionalmente remunerada y los intereses de una industria en busca de nuevos mercados en el nicho de los servicios, permitir\u00edan la modernizaci\u00f3n de sus viejas funciones, la adopci\u00f3n de otras nuevas (relacionadas con nuevos documentos de car\u00e1cter gr\u00e1fico y auditivo), la segmentaci\u00f3n y diferenciaci\u00f3n de tratamiento de sus usuarios, la tecnificaci\u00f3n de sus procesos administrativos, la elevaci\u00f3n de su jerarqu\u00eda pol\u00edtica local y la integraci\u00f3n en esquemas orientados hacia la compatibilizaci\u00f3n e internacionalizaci\u00f3n de tareas y subproductos. Se trataba de transformaciones evidentemente sustantivas que coincidieron con otros cambios igualmente importantes como fueron la especializaci\u00f3n de servidos alternativos, la sofisticaci\u00f3n de la oferta documentaria, la piramidalizaci\u00f3n del conocimiento en niveles de informaci\u00f3n socializada y el enfoque del rubro como uno de compensaci\u00f3n social. M\u00e1s adelante nos referiremos a las consecuencias que estos cambios eventualmente implicaron para la noci\u00f3n del servicio p\u00fablico bibliotecario en estos pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n<p>En buena parte animados por estos desarrollos en los pa\u00edses industrializados y firmemente convencidos de la necesidad de un nuevo desarrollo cultural como base para la modernizaci\u00f3n socio-econ\u00f3mica de los pa\u00edses del Tercer Mundo, los promotores de la cooperaci\u00f3n internacional planteada para la d\u00e9cada de los setenta oportunamente concedieron prioridad a la organizaci\u00f3n de sistemas nacionales de servicios de informaci\u00f3n y biblioteca de amplia orientaci\u00f3n colectiva. Esta posici\u00f3n se define particularmente en el contexto de la UNESCO, que ya en 1949 hab\u00eda hecho una declaraci\u00f3n formal al respecto, pero, de manera efectiva, en 1974, en una reuni\u00f3n intergubernamental que realizada en Par\u00eds ech\u00f3 las bases conceptuales y operacionales de la iniciativa conocida como NATIS.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed no vamos a detallar los alcances, aciertes o desaciertos del NATIS, porque, en realidad, lo apropiado ser\u00eda reconocer que, con diferencia de estrategia en lo que se refiere a las implementaciones nacionales del programa, el NATIS defini\u00f3 como par\u00e1metros de la segunda oleada la institucionalizaci\u00f3n p\u00fablica del servicio bibliotecario p\u00fablico, su administraci\u00f3n pol\u00edtica integral, su inserci\u00f3n en la planificaci\u00f3n estatal, su vinculaci\u00f3n efectiva con los programas de educaci\u00f3n y atenci\u00f3n social, la socializaci\u00f3n del concepto del servicio y de su enfoque como expectativa ciudadana, la creaci\u00f3n de usuarios, la captura y valoraci\u00f3n de los acervos documentarios nacionales y la normalizaci\u00f3n de sus procesos y funciones por la v\u00eda de la adopci\u00f3n de t\u00e9cnicas de orientaci\u00f3n universal.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo estos principios el gobierno venezolano emprendi\u00f3 en 1974 la organizaci\u00f3n de un Sistema Nacional de Bibliotecas P\u00fablicas que diez a\u00f1os despu\u00e9s exhib\u00eda logros sustanciales. Sin estar cabalmente fundamentado en un modelo propio, el caso venezolano luce bastante particular, pues no se corri\u00f3 con igual suerte en otros pa\u00edses de la Regi\u00f3n. La clave del \u00e9xito venezolano (y, por extensi\u00f3n de la interpretaci\u00f3n venezolana del NATIS) parece vinculada con la capacidad de financiamiento del Estado venezolano, la disponibilidad de un nivel de experiencia previa adquirida a partir del proyecto<br>conocido como \u00abBanco del Libro\u00bb, la permanencia de la iniciativa en la agenda pol\u00edtica de la Naci\u00f3n durante varios gobiernos sucesivos, la continuidad de su gerencia, el crecimiento sostenido de la demanda ciudadana por el servicio y la concepci\u00f3n misma del sistema como entorno directo e indirecto de una fortalecida Biblioteca Nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>LA TERCERA OLEADA<\/p>\n\n\n\n<p>El a\u00f1o de 1990 podr\u00eda considerarse como un buen umbral para demarcar el inicio de la Tercera Oleada, no tanto porque en \u00e9l haya ocurrido alg\u00fan evento como la Conferencia del NATIS en 1974 como por el significado que se ha asociado con el comienzo de la \u00faltima d\u00e9cada del siglo XX y la emergencia de un nuevo Orden Pol\u00edtico Mundial. La mayor\u00eda de los fen\u00f3menos que caracterizan a esta oleada son ya evidentes en la d\u00e9cada anterior, en aquellos pa\u00edses cuyas bibliotecas p\u00fablica se encontraban en la punta de la segunda oleada o se acercaban a ella. En realidad, la tercera oleada se presenta cr\u00edticamente como un resultado inevitable del \u00e9xito que servicios de informaci\u00f3n como estos experimentaron en la cresta de la segunda oleada, principalmente a consecuencia de un impacto directo e indirecto de la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pr\u00e1cticamente, la computadora llega a las bibliotecas a fines de 1980 y con ella llega una nueva tecnolog\u00eda para las comunicaciones, la reproducci\u00f3n, el almacenamiento y la recuperaci\u00f3n de informaci\u00f3n cuyas aplicaciones transformar\u00edan sustantivamente las distintas actividades que integran el ciclo del trabajo informacional. En menos de cinco a\u00f1os, una profesi\u00f3n que se percib\u00eda como centrada en una administraci\u00f3n t\u00e9cnica de documentos comenz\u00f3 a verse centrada en la administraci\u00f3n de equipo inform\u00e1tico. La potenciaci\u00f3n de la computadora no s\u00f3lo crear\u00eda a un nuevo tipo de usuario (independiente, ambicioso, sediento de informaci\u00f3n con que llenar discos duros con cada vez mayor capacidad a m\u00e1s bajo costo) sino que adem\u00e1s crear\u00eda la ilusi\u00f3n de la portatilidad del servicio y de la reducci\u00f3n y fragmentaci\u00f3n de sus acervos en bases de datos que pudieran duplicarse y modificarse todas las veces que fuera deseable.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como la imprenta de Gutenberg hab\u00eda creado \u00abel p\u00fablico\u00bb, la computadora cre\u00f3 al \u00absuper-individuo\u00bb, que, como dice E.F. Provenzo, es alguien con el poder para manejar y producir grandes cantidades de informaci\u00f3n y para interactuar con una m\u00e1s amplia comunidad de personas que est\u00e1n haciendo lo mismo y, sobretodo, cre\u00f3 el culto a la informaci\u00f3n. Este culto -y no realmente la computadora- es el que ha distorsionado nuestra concepci\u00f3n del conocimiento y, por consiguiente, nuestra concepci\u00f3n de la biblioteca. Otra cosa no se advierte en la megatendencia por la que J. Naisbitt en 1980 confund\u00eda la proliferaci\u00f3n de datos e informaci\u00f3n con lo que \u00e9l proclam\u00f3 como \u00abThe mass-production of knowledge\u00bb. Habi\u00e9ndose simplificado de esta manera la noci\u00f3n de \u00abconocimiento\u00bb, el usuario plante\u00f3 sus necesidades en los t\u00e9rminos de una demanda de datos que, oportunamente, una industria informacional emergente se apresur\u00f3 a atender, desvi\u00e1ndolo de las bibliotecas y de los bibliotecarios. En 1983, en efecto, B. Cronin observaba: \u00abLa maduraci\u00f3n de la industria de la informaci\u00f3n ha hecho estallar efectivamente un dominio profesional y ha transferido el control desde los minoristas de informaci\u00f3n institucionalizados de la sociedad (es decir, los bibliotecarios) a una poblaci\u00f3n mucho m\u00e1s amplia de tecn\u00f3cratas.\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>No ser\u00eda dif\u00edcil reconocer que, a\u00fan trat\u00e1ndose de una tecnolog\u00eda m\u00e1s sofisticada que la vieja del libro impreso, la micro-computadora no necesariamente es o ha sido un medio tanto o m\u00e1s efectivo en diseminar el conocimiento del modo como el libro lo hizo durante medio milenio. Sin embargo, insistimos en que no se trata de un problema constitutivo de la tecnolog\u00eda; por el contrario, parece m\u00e1s bien un problema de cambio de perspectiva en el hombre occidental: en la antig\u00fcedad, el hombre occidental quer\u00eda ser sabio, luego, el hombre moderno quiso ser conocedor, el hombre contempor\u00e1neo parece contentarse con estar informado, en el sentido de tener los datos. Valdr\u00edan as\u00ed los interrogantes del poeta T.S. Eliot cuando se preguntaba d\u00f3nde estaba la sabidur\u00eda que hab\u00edamos perdido en el conocimiento y d\u00f3nde el conocimiento que hab\u00edamos perdido en la informaci\u00f3n. Para informarse, basta con datos, con informaciones, que es el nivel que precisamente una micro-computadora maneja con notoria eficiencia. Es el hombre el que ha cambiado ante una tecnolog\u00eda que, por exceder sus capacidades para procesar informaci\u00f3n, ha terminado por imponerle su propio ambiente, un ambiente inform\u00e1tico. Desafortunadamente, esta aparente rendici\u00f3n ha sido recientemente justificada por una generalizada aceptaci\u00f3n del caos como estado virtual del universo, lo que resulta en una pervasiva simplificaci\u00f3n de la capacidad humana para sostener de manera cohesiva el reto del proyecto civilizatorio.Condenando al hombre a la inevitabilidad del caos en un universo sobre-informando, la micro-computadora crea un entorno de realidades manejables para cerebros que justificadamente deben restringirse al menor n\u00famero posible de riesgos.<\/p>\n\n\n\n<p>Dice el profesor norteamericano T. Roszak: \u00abEn todo caso, sufrimos de un exceso de informaci\u00f3n sin refinar y sin digerir que fluye desde todos los medios que nos rodean\u00bb, una saturaci\u00f3n de informaci\u00f3n que ha generado un estado de ansiedad que R.S. Wurman ha intentado caracterizar recientemente con la ingenuidad del urbanista neoyorquino dispuesto a seguir las reglas de cualquier manual que le indique c\u00f3mo sobrevivir a una calamidad de tales dimensiones. Esta \u00abhartaz\u00f3n de datos\u00bb no es impredecible ni accidental. Es en la opini\u00f3n de algunos estudiosos del fen\u00f3meno, una estrategia de control social para alejar al hombre corriente del verdadero conocimiento (te\u00f3rico, metodol\u00f3gico, descriptivo, aplicativo, epist\u00e9mico) que se ha acumulado extraordinariamente en los \u00faltimos veinte a\u00f1os a consecuencia de una ampliaci\u00f3n de los intereses disciplinarios tradicionales y una apertura de los enfoques inter y trans-disciplinarios, o para cercarlo en un mundo de conocimiento in\u00fatil, cuantitativo m\u00e1s que cualitativo, que en la percepci\u00f3n del Franc\u00e9s J.F. Revel est\u00e1 consciente o inconscientemente siendo manejado como filosof\u00eda por los educadores, los periodistas y los intelectuales, favoreciendo con ello el debilitamiento de la base \u00e9tica de las democracias occidentales\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Roszark, el nexo faltante entre la gente y la edad de la informaci\u00f3n, entre el p\u00fablico y la computadora, es la biblioteca p\u00fablica. A Roszak le resulta curioso que en la discusi\u00f3n actual sobre el problema se haya excluido a la biblioteca p\u00fablica, acaso porque en la mente de los comput\u00f3latras la biblioteca se encuentre estrechamente asociada al papel impreso, el libro, a la informaci\u00f3n no depurada. Otra posible raz\u00f3n por la que se puede haber ignorado a la biblioteca es que el empuje comercial detr\u00e1s del culto de la informaci\u00f3n es la venta de computadoras a la clase media. En efecto, la biblioteca p\u00fablica interact\u00faa con una clase social que no parece interesar como mercado a los vendedores de datos y de software. Se entiende as\u00ed por qu\u00e9 las grandes compa\u00f1\u00edas fabricantes de computadoras han donado equipos a las universidades, particularmente a las de estudiantado m\u00e1s afluente, y no a las bibliotecas p\u00fablicas. Otra raz\u00f3n se asociar\u00eda con la percepci\u00f3n de la biblioteca como un sitio de trabajo femenino, opuesto al car\u00e1cter masculino de la tecnolog\u00eda y su imagen comercial de instrumento para la competencia agresiva. Roszak justamente considera que se trata de una situaci\u00f3n desafortunada, pues si un servicio de informaci\u00f3n computarizado tiene alg\u00fan lugar que le sea natural en la sociedad lo es en la biblioteca p\u00fablica, donde su poder y eficiencia pueden ser maximizados, adem\u00e1s de asegur\u00e1rsele un acceso democr\u00e1tico. La biblioteca p\u00fablica es as\u00ed un recurso despreciado en la era del culto a la informaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero es que tambi\u00e9n la biblioteca p\u00fablica en aquellos pa\u00edses en que estas tendencias se encuentran m\u00e1s avanzadas contribuy\u00f3 a la distorsi\u00f3n, atra\u00edda acaso por lo que le vendieron como \u00abthe paperless library\u00bb, \u00abthe electronic library\u00bb, que fue incluso el nombre de una importante publicaci\u00f3n profesional editada a mediados de los ochenta. Lo ir\u00f3nico es que la sofisticaci\u00f3n tecnol\u00f3gica de estos servicios no fortaleci\u00f3 necesariamente su imagen social y, sobre todo, su importancia pol\u00edtica ante administraciones p\u00fablicas que comenzaron, tambi\u00e9n desde mediados de los ochentas, a reducir progresivamente sus fondos, seguramente porque evaluaron como costosa una operaci\u00f3n que parec\u00eda m\u00e1s un club para el pr\u00e9stamo de libros o un sitio para que un usuario pudiera conectarse con bases de datos remotas. Estas parecen al mismo tiempo las consecuencias de un innegable fen\u00f3meno por el cual no tan s\u00f3lo se fue sobre-especializando el conocimiento sino que -adem\u00e1s- se le fue des-documentalizando: lo que entendemos por \u00abdocumento\u00bb es un texto electr\u00f3nico, de alta convertibilidad, de alta provisionalidad, individualizado, de r\u00e1pida degradaci\u00f3n y obsolescencia, extenso-sensitivo, costosensitivo, altamente funcionalizado. <\/p>\n\n\n\n<p>LA BIBLIOTECA PUBLICA LATINOAMERICANA ANTE LA TERCERA OLEADA<\/p>\n\n\n\n<p>V. Gregorian, quien fuera director de la Biblioteca P\u00fablica de la Ciudad de Nueva York, menciona en una entrevista recientemente publicada\u00bb que ya a comienzos de los treintas Jos\u00e9 Ortega y Gasset hab\u00eda advertido acerca del \u00abbarbarismo de la especializaci\u00f3n\u00bb si se formaba una humanidad unidimensionada que fuera insensible ante la totalidad de sus experiencias y de sus sensibilidades. Gregorian resiente que cada vez sepamos m\u00e1s y m\u00e1s de algunos aspectos de menos y menos cosas. Existe entre varios intelectuales latinoamericanos y extranjeros la convicci\u00f3n de que la educaci\u00f3n no est\u00e1 ense\u00f1ando a saber sino a aceptar el no saber, que su \u00fanico prop\u00f3sito es suministrar una introducci\u00f3n al aprendizaje. Pese a su excesivo culto al documento, en el pasado, la biblioteca prest\u00f3 a la educaci\u00f3n su apoyo incondicional para que se pudieran hacer las conexiones que faltaban, i.e., para que la informaci\u00f3n se encontrara con el conocimiento. La biblioteca p\u00fablica hoy no pareciera saber qu\u00e9 debe conectar con qu\u00e9 y para qui\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pudiera tenerse la impresi\u00f3n de que el panorama que hemos descrito como la tercera oleada contiene una anunciaci\u00f3n del inminente apocalipsis que aguarda a las bibliotecas p\u00fablicas. En realidad lo que llamamos \u00abtercera oleada\u00bb es lo que las bibliotecas p\u00fablicas van a tener que hacer para volver a recuperar al hombre corriente, ese hombre que al borde de un nuevo siglo, con computadora o no, la necesita m\u00e1s que nunca para encontrar un mejor lugar en la sociedad y la civilizaci\u00f3n que ha disipado sus intereses. Como en el caso de la oleada anterior, algunas sociedades la iniciar\u00e1n antes que otras, algunas experimentar\u00e1n una versi\u00f3n diferente.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensamos que m\u00e1s que un problema de financiamiento, o de libros que no se editan en nuestros pa\u00edses o que son costosos, o de profesionales mal pagados, el problema fundamental de nuestra biblioteca p\u00fablica es la carencia de un mensaje renovador y convincente de su misi\u00f3n social y de la estrecha relaci\u00f3n de esta misi\u00f3n con las expectativas de modernizar el desarrollo nacional, regional y continental a partir de estos a\u00f1os y con cara hacia el nuevo milenio. Esta reuni\u00f3n representa una gran oportunidad para discutir la sem\u00e1ntica y la ret\u00f3rica de la re-definici\u00f3n o nueva definici\u00f3n de esta misi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La biblioteca p\u00fablica no existe para que la gente est\u00e9 informada o en contacto sentimental con su acervo documentario. La biblioteca p\u00fablica  existe para que la gente sea socialmente m\u00e1s inteligente, pues \u00e9sta es la condici\u00f3n base del desarrollo sostenible. La repotenciaci\u00f3n de la biblioteca p\u00fablica ser\u00e1 posible en la medida en que pueda inyectar conocimiento en el ambiente socio-econ\u00f3mico y cultural que la circunde y no en la medida en que preserve lo que exista documentalizado de ese conocimiento para unos usuarios accidentales. <\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/iraset-paez-urdaneta\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Fragmentos del trabajo publicado en: Revista Interamericana de Bibliotecolog\u00eda. Vol. 15, No. 1. Enero-Junio 1992.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Iraset P\u00e1ez Urdaneta En 1980 el norteamericano Alvin Toffler acu\u00f1\u00f3 con entusiasmo futurista la expresi\u00f3n de \u00abTercera oleada\u00bb para referirse a la emergencia y los efectos de una sociedad post-industrial en la que, tal como lo hab\u00eda previsto siete a\u00f1os antes otro norteamericano, el soci\u00f3logo Daniel Bell, el conocimiento te\u00f3rico se convertir\u00eda en la base [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":17302,"comment_status":"open","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17301"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17301"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17301\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17307,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17301\/revisions\/17307"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17302"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17301"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17301"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17301"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}