{"id":17242,"date":"2024-09-02T14:24:00","date_gmt":"2024-09-02T18:54:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=17242"},"modified":"2025-09-02T14:29:13","modified_gmt":"2025-09-02T18:59:13","slug":"50-vacas-gordas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/50-vacas-gordas\/","title":{"rendered":"50 vacas gordas"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Isaac Chocr\u00f3n<\/h4>\n\n\n\n<p>Mire usted; s\u00ed, ya s\u00e9 que me est\u00e1 leyendo. Qusie decir: pr\u00e9steme atenci\u00f3n. A ver qu\u00e9 pasa. Al menos conocer\u00e1 mi versi\u00f3n \u2014la m\u00e1s aut\u00e9ntica, se lo aseguro\u2014 del estrangulamiento de la secretaria en el Parque Ar\u00edstides Rojas, ese crimen que hace menos de un mes apareci\u00f3 por cuatro d\u00edas seguidos en las \u00faltimas p\u00e1ginas de los diarios y luego desapareci\u00f3, como si ya no interesase la fallida b\u00fasqueda del asesino. Suelto debe andar, escondido debe estar, y confieso mi temor de que alguien pueda decirle en cualquier momento que fui yo quien llam\u00f3 a la polic\u00eda, que fui yo quien me prest\u00e9 para describir su cara redonda, su tez morena, su nariz como una papa, su corpulencia de oso oscuro, camisa amarilla clara, pantalones azules, zapatos de suela espuma, y cada detalle que yo a\u00f1ad\u00eda se convert\u00eda en otro trazo del joven dibujante, quien vi\u00e9ndome a m\u00ed, lo pintaba a \u00e9l. Yo describ\u00eda y \u00e9l dibujaba hasta que \u00abel retrato hablado\u00bb se llen\u00f3 de detalles: una gordota sortija de graduaci\u00f3n en en el dedo anular de la mano derecha, un reloj con correa el\u00e1stica plateada en la mu\u00f1eca izquierda, una cadena y varias medallas de oro colgando del cuello, un medio paquete de cigarrillos y un encendedor azul de esos que se descartan al acab\u00e1rseles el gas, cigarrillos y encendedor guardados en el bolsillo de su camisa. Siempre, fuese cual fuese el color de la camisa (por lo general, tonos pasteles medio nauseabundos), todas ten\u00edan bolsillo en el pecho y cada tanto tiempo cuando se hartaban o se satisfac\u00edan de besarse, de morderse, de apretujarse, se separaban un poquito, no mucho, sino lo suficiente como para respirar, y \u00e9l sacaba de ese bolsillo un cigarrillo, lo encend\u00eda e inhalaba su humo profundamente, con si en vez de tabaco quemado fuese el ox\u00edgeno lo que estuviera tragando.<\/p>\n\n\n\n<p>Me recordaba a Marcos, inerte en aquella cama blanca de la cl\u00ednica; tubos transparentes metidos por la nariz y por la boca, y la gorda bombona a su lado que parec\u00eda m\u00e1s un poste de luz que una fuente de vida. Poco le sirvi\u00f3 chupar tantos tubos. Muri\u00f3 y lo lloramos y lo enterramos y dejamos de acordarnos de \u00e9l, casi igual a como los peri\u00f3dicos dejaron de acordarse del crimen, porque no descubrieron al asesino. No iban a estar todos los d\u00edas repitiendo el mismo cuento: que por la tarde, casi a la hora de cerrar, uno de los jardineros fue quien la encontr\u00f3; que mucho antes ese mismo jardinero y otro m\u00e1s la hab\u00edan visto de lejos, tendida en la colina de grama, con su vestido rosado y descalza, sus sandalias blancas a un lado, y pensaron que dorm\u00eda. No es tan raro que haya gente que vaya a tumbarse en la grama y se quede dormida. Yo he visto varios, y \u00bfqu\u00e9 no he visto yo suceder en ese parque? Todo, cr\u00e9amelo, todo lo que se pueda imaginar lo he visto yo en ese parque, tanto que a veces he llegado a considerarlo, no como una extensi\u00f3n de terreno con \u00e1rboles, dividida en \u00e1reas para que coexistan canchas de basket\u2014ball cerca de aparatos que dan vueltas y medio marean a los ni\u00f1os, cerca de columpios y toboganes y ruedas y cerca del riachuelo que s\u00f3lo cuando llueve mucho es que tiene cauce, he llegado a considerarlo m\u00e1s que un parque como un s\u00edmbolo de la vida diaria, como si fuera una pel\u00edcula que nunca termina, por siempre continuada, cuyo argumento es n\u00edtidamente la revisi\u00f3n de la raza humana. \u00a1Qu\u00e9 cursi me parece todo esto al verlo escrito! So lo hubiera dicho en medio de una conversaci\u00f3n, a lo mejor hubiera parecido acucioso o en el peor de los casos, se hubiera desaparecido con mi voz que lo dec\u00eda, pero escrito resulta sentencioso o a\u00fan m\u00e1s grave, resulta did\u00e1ctico. Mi \u00fanica defensa es insistir en que en que yo he visto en ese parque toda una panor\u00e1mica del ser humano que a veces se complace y otras, aterra. Complace, por ejemplo, mirar el parque como a las siete de la ma\u00f1ana cuando los jardineros ya han abierto sus gordas mangueras y avanzan lentamente con ellas por delante, como si fueran unos enromes penes que orinan torrecialmente la grama y las plantas. A esa hora hay tres viejos y una vieja que traen sus perros a orinar. Uno de los viejos anda siempre con una boina azul en la cabeza. Yo lo llamo \u00abel republicano\u00bb, porque apostar\u00eda que es alg\u00fan gallego o vasco que lleg\u00f3 aqu\u00ed despu\u00e9s del \u201936. Este viejo deja que su pastor alem\u00e1n corra cuesta abajo y luego cuesta arriba, mientras \u00e9l, sin moverse ladea su cuerpo de un lado a otro lado y revisa con su mirada toda la extensi\u00f3n del parque, como si fuese su exclusiva propiedad. Otro de los viejos debe tener alg\u00fan negocio paseando perros, porque llega con cinco de diferentes razas y tama\u00f1os y no los suelta a correr, sino que los apilona junto a un \u00e1rbol para que orinen colectivamente. Les acaricia los flancos como para apresurarlos a que suelten el chorro y se los lleva a\u00fan goteando. Supongo que alg\u00fan arreglo tendr\u00e1 con sus vecinos y les saca los perros, a cambio de alg\u00fan dinero con que compra cigarrillos o su cafecito de media ma\u00f1ana. Hay tantas formas de arreglarse la vida, y \u00e9sta debe ser una de esas tantas, porque el viejo no tiene aspecto de ser acaudalado y menos de coleccionar perros como&nbsp;<em>hobby<\/em>. Tampoco tiene aspecto de ser gente de dinero ni el otro viejo ni la vieja que, aunque llegan cada quien por su lado y cada quien con su perro, se sientan juntos en un banco y se pasan secciones del peri\u00f3dico. \u00c9l es quien tra el peri\u00f3dico. Ella parece m\u00e1s vieja, tanto como la perra blanca y sucia que arrastrando las patas la acompa\u00f1a; ni siquiera orina, sino que se acuesta escondida debajo del banco y as\u00ed se queda hasta que su ama, despu\u00e9s de haber revisado el peri\u00f3dico, se despide de su amiguito y se agacha a sacarla, pr\u00e1cticametne la pone en cuatro patas y la impulsa a caminar cuesta arriba. El viejo se queda siemrpe un rato m\u00e1s, no dejando de mirar a su amiga, que va achic\u00e1ndose hasta desparecer. \u00bfSer\u00e1 amor lo que siente por ella? Aunque mis bin\u00f3culos son bastante fuertes, a veces me es dif\u00edcil captar detalladas expresiones faciales, pero bien podr\u00eda ser amor, porque es \u00e9ste el sentimiento que reina en el parque. Desde las siete de la ma\u00f1ana, cuando pasan estos carcamales, hasta las siete de la noche, cuando las \u00faltimas parejas, ajadas de tantas caricias, se incorporan y salen hasta de que el guardia venga a echarlas, todo es amor. Siempre lo expresan a trav\u00e9s del contacto f\u00edsico, y si es amor rom\u00e1ntico, se limitar\u00e1 a manitas agarradas y besitos de mejilla, mientras que si es amor deseoso y deseado, no tiene l\u00edmites. He visto parejas \u2014hombres con mujeres, pero tambi\u00e9n hombres con hombres y mujeres con mujeres\u2014 que arrebatadas, se arrancan las ropas, se desnudan y se agreden m\u00e1s que se acarician como si fueran animales enfermos de rabia en vez de amantes afiebrados por el deseo. \u00bfTen\u00eda o no raz\u00f3n en pedirle que me preste atenci\u00f3n? Son cosas divertidas, titilantes\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed se comportaban el moreno y la occisa, como la llamaron los peri\u00f3dicos. Irene Pimentel era su nombre, \u00bfno la recuerda? Tampoco yo la hubiera recordado s\u00f3lo por el nombre; si la conozco es porque la vi tantas veces, casi desde el comienzo de su prolongada relaci\u00f3n con el morenote. Era rubia, chiquita, no estaba mal de cuerpo, aunque el trasero le hab\u00eda crecido desproporcionadamente. Tendr\u00eda unos treinta a\u00f1os y \u00e9l no creo que llegara a los cuarenta. Irene, llam\u00e9mosla as\u00ed, aunque al principio yo me refiriera a ella como \u00abla putica\u00bb debido a la rapidez en que se transform\u00f3 de ni\u00f1a recatada a vampira voraz, hambrienta de comerse al morenote, Irene ten\u00eda una cara totalmente inmemorable. Todos sus rasgos eran peque\u00f1os: ojitos, naricita, boquita roja; todo nimio, como una ratita o como cualqueir cajera de supermercado. Era alguien a quien no se notar\u00eda. Daba lo mismo si llegaba peinada de peluquer\u00eda, todo su pelo rubio y abombado por la laca, o si ven\u00eda, como sol\u00eda hacerlo casi siempre al final, con el pelo recogido atr\u00e1s por una liga de goma que el moreno le arrancaba en los primeros instantes del deseo, metiendo sus dedotes por entre el pelo rubio como buscando algo que hab\u00eda perdido. Confieso que esa parte siempre me gustaba porque me imagino lo relajante que debe haber sido recibir ese masaje capilar, de la frente a la nuca y luego de regreso, mientras Irene cerraba los ojos y se agarraba a los hombros del morenote \u2014\u00a1Qu\u00e9 l\u00e1stima que no sepamos su nombre!\u2014 se agarraba con fuerza para no caerse. Ya la liga hab\u00eda rodado por la grama y al final, despu\u00e9 que todo hab\u00eda pasado y \u00abtodo\u00bb, ya ver\u00e1 m\u00e1s adelante, era bastante, Irene se alisaba la ropa, se sacud\u00eda la hierba, y empezaba la futil b\u00fasqueda de la liga que nunca encontraba. Siempre sal\u00eda del parque agarr\u00e1ndose el pelo por detr\u00e1s con una mano, y siempre me irritaba verla irritada por esta tonter\u00eda cuando hubiera sido mucho m\u00e1s sensato y pr\u00e1ctico que as\u00ed como siempre ten\u00eda en la cartera una amplia provisi\u00f3n de toallitas de papel \u2014nada de muecas burlonas, por favor\u2014 as\u00ed ha podido trare una o varias ligas de repuesto y un cepillo peque\u00f1o para peinarse. Yo en su situaci\u00f3n, hubiera tra\u00eddo muchas otras cosas m\u00e1s aunque significase cargar con una cartera m\u00e1s grande: agua de colonia \u2014\u00a1c\u00f3mo refresca cuando hace calor!, especialmente si se frota alrededor de la nuca y \u00e9l gustosamente se la hubiera frotado\u2014; un atomizador para refrescar el aliento, de esos que saben a menta o a canela; cepillo y pasta de dientes porque ha podido entrar al sanitario que queda en el medio del parque, para acicalarse; polvo para quitarse el brillo de la cara, causado por el sudor del forcejeo; gotas para los ojos porque la tonta Irene siempre lloriqueaba, bien por placer o por dolor placentero, o bien por malcriadez para darle otra excusa al morenote de morderle las mejillas o de introducirle la lengua en la oreja, como si fuera un taladro de dentista. Siempre me llam\u00f3 la atenci\u00f3n que ella viniese tan mal apertrechada a las citas, tan desprevenida que cualquiera hubiera podido creer que entr\u00f3 al parque por puro accidente, porque iba caminando por la avenida y de repente, le dieron ganas de sentir el frescor de las copas de los \u00e1rboles, y \u00a1oh, sorpresa!, en un rinc\u00f3n apartado del bosque se encontr\u00f3 con ese King Kong que con un peri\u00f3dico bajo el brazo, la miraba acercarse, le sonre\u00eda y esperaba hasta que ella se colocase frente a frente para con el pu\u00f1o cerrado darle como un golpecito en la barbilla, salutaci\u00f3n que seguramente se copi\u00f3 de alguna pel\u00edcula de gangsters. \u00c9l no era un gangster; debe haber sido, cre\u00eda yo, vendedor de autom\u00f3viles o profesor de c\u00edvica en un liceo porque siempre ven\u00eda con corbata que se desanudaba y con chaqueta de cuadros, de esas que venden dos por el precio de una (usted debe haber visto las ofertas en cualquier peri\u00f3dico). Despu\u00e9s del golpecito en el ment\u00f3n, se quedaban sin moverse, hablando, me imagino, que de bober\u00edas. Irene era quien m\u00e1s hablaba y yo me inventaba lo que supon\u00eda que ella dec\u00eda: que estuvo a punto de no venir por el mucho trabajo en la oficina \u2014los peri\u00f3dicos la describieron como mecan\u00f3grafa\u2014, que no se sent\u00eda bien \u2014para que \u00e9l le dijera que se ve\u00eda divina\u2014 que en su casa se hab\u00edan empezado a dar cuenta \u2014\u00bfde qu\u00e9?, \u00bfera \u00e9l casado?, ella jam\u00e1s, eso sin duda\u2014 y qu\u00e9 s\u00e9 yo. Segu\u00edan hablando y yo tiraba los bin\u00f3culos encima de la cama y me pon\u00eda a hacer mis cosas con la seguridad de que ellos no empezar\u00edan a hacer las suyas, sino quince o veinte minutos despu\u00e9s de la consabida conversaci\u00f3n preliminar. Me alejaba de la ventana y me iba a ver que estaba haciendo Berta o encend\u00eda la televisi\u00f3n para enterarme de las noticias del mediod\u00eda \u2014era al mediod\u00eda cuando los t\u00f3rtolos se encontraban, seguramente a la hora del almuerzo de sus respectivos trabajos. No siempre estaba a la disposici\u00f3n de ellos; a veces me llamaban por tel\u00e9fono y cuando terminaba de hablar, me asomaba y ve\u00eda que se hab\u00edan ido. Otras veces ten\u00eda simplemente que salir a hacer cosas. \u00abA vivir mi vida\u00bb, como suele decir Elena, acompa\u00f1ando sus palabras con un geto desafiante que es casi una bofetada: cuello alargado, cabeza hacia arriba y entonces un cuarto de vuelta de la cabeza que parece a\u00f1adir: \u00ab\u00a1M\u00eda y de nadie m\u00e1s!\u00bb. S\u00ed, mi amor, nadie te lo discutir\u00e1. Ah\u00ed precisamente est\u00e1 el problema, que todos, quer\u00e1moslo o no, debemos vivir nuestra vida. Nadie m\u00e1s puede vivirla por nosotros. Si alguien pudiera, ten la seguridad de que habr\u00eda m\u00e1s de uno dispuesto a ced\u00e9rsela al mejor postor.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/isaac-chocron\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Publicado en: https:\/\/ficcionbreve.org.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Isaac Chocr\u00f3n Mire usted; s\u00ed, ya s\u00e9 que me est\u00e1 leyendo. Qusie decir: pr\u00e9steme atenci\u00f3n. A ver qu\u00e9 pasa. Al menos conocer\u00e1 mi versi\u00f3n \u2014la m\u00e1s aut\u00e9ntica, se lo aseguro\u2014 del estrangulamiento de la secretaria en el Parque Ar\u00edstides Rojas, ese crimen que hace menos de un mes apareci\u00f3 por cuatro d\u00edas seguidos en las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":17243,"comment_status":"open","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17242"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17242"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17242\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17244,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17242\/revisions\/17244"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17243"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17242"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17242"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17242"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}