{"id":17216,"date":"2025-08-31T15:42:41","date_gmt":"2025-08-31T20:12:41","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=17216"},"modified":"2025-08-31T15:42:41","modified_gmt":"2025-08-31T20:12:41","slug":"mutaciones-arquetipos-y-alteridades-en-wald","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/mutaciones-arquetipos-y-alteridades-en-wald\/","title":{"rendered":"Mutaciones, arquetipos y alteridades en \u00abWald\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Por: Wafi Salih<\/h4>\n\n\n\n<p>Escribir sobre de quien tanto se ha escrito y tan bien, no es tarea f\u00e1cil. Pero la fascinaci\u00f3n que desde siempre me ha producido especialmente la narrativa de Gabriel, me da licencia para el arrojo y la poca humildad. Para nadie es un secreto que es el maestro del cuento breve en el pa\u00eds. Y que las variaciones muy suyas al g\u00e9nero, son un magnetismo para el lector. Es uno de nuestros autores m\u00e1s le\u00eddos, en \u00e9l se conjugan su don de gente y su oficio de escritor incansable. Su obra, recogida en m\u00e1s de treinta libros, abarca poes\u00eda, cuento, novela, cr\u00f3nica y ensayo. Este ejercicio de la palabra escrita, que en el canta armoniosamente en su garganta y en el papel, le vali\u00f3 innumerables premios, entre ellos el Nacional de Literatura, tan justificadamente merecido. A alguien como yo, cuando tiene mucho que decir, se le apelotonan las palabras. As\u00ed pues, respiro hondo, y escojo como quien mete la mano en un recipiente con muchos n\u00fameros, para obtener un ganador. El premio en este caso es hablar de una de las novelas de Gabriel. Cualquier papelito que se substraiga es acertado, porque sin duda, su obra en general, guarda un nivel que se sostiene en el grado de la excelencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun cuando no soy semi\u00f3loga, intentar\u00e9 este abordaje con algunas incursiones en otros m\u00e9todos de an\u00e1lisis, o mejor, como me gusta decir, acercamientos. Es este caso tomar\u00e9 una novela breve que desde hace rato me incita a dialogar con ella, de ella y sobre ella, espero que resulte al menos algo medianamente interesante.<\/p>\n\n\n\n<p>WALD una de las m\u00e1s recientes obras narrativas de Gabriel Jim\u00e9nez Im\u00e1n, se erige como la vida misma, sobre un sistema de signos en permanente mutaci\u00f3n. El protagonista, Wald, no es solo un personaje; es un arquetipo, que se va trasmutando, y no solo experimenta cambios f\u00edsicos, gracias a una crisis existencial, tambi\u00e9n vive cambios por su discernimiento del yo y de lo circundante, en pugna desesperada por la trascendencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Comenzando la novela, se nos presenta a Wald y su configuraci\u00f3n simb\u00f3lica, signo de la enajenaci\u00f3n social, las rutinas asfixiantes, que hacen replantear los m\u00e1rgenes entre la realidad y la ficci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Agencia de Ciudad Topacio, trabaja nuestro protagonista como redactor, nada interesante hace que su existencia deje de estar marcada por la monoton\u00eda, se agolpan los d\u00edas tras la puerta, sin diferencia uno del otro. El se\u00f1or Anderson es su jefe, en \u00e9l todos los derroteros de la felicidad se asilaron en la tierra de los bostezos y la desesperanza. Para un creativo, este es el ambiente propicio para huir, pero a d\u00f3nde, en que no est\u00e9 sometido por la fingida sonrisa de un jefe que lo explote exigi\u00e9ndole las horas del sue\u00f1o y el goce por ese placer casi morboso que tienen los que ostentan alg\u00fan poder sobre los otros. \u00bfD\u00f3nde huir? Si su amor por Vanessa Turner, como todo amor marcado por el romanticismo, es tr\u00e1gico y en el mejor de los casos indiferente, ac\u00e1 me permito aquel famoso poema de Borges: \u201cYo, que tantos hombres he sido, no he sido nunca\/, aquel en cuyo abrazo desfallec\u00eda Matilde Urbach\u201d. Es que siempre queremos ser otro, ese que pensamos tiene la vida que merecemos y que, por alg\u00fan oscuro designio, nos fue arrebatada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfExiste una locura l\u00facida? o \u201ctodos necesitamos alimentar en nosotros cierta vena de demencia para que la realidad se nos haga soportable\u201d, como dir\u00eda Marcel Proust.<\/p>\n\n\n\n<p>Wald nos muestra los estados alterados de la conciencia en sus cambios radicales. Bueno, ya en Las mil y una noches se narran episodios donde los genios transforman a un humano en animal, y los griegos eran especialistas en convertirse en plantas o cualquier otra cosa por mano de los Dioses. Pero en este caso, estos fen\u00f3menos pertenecientes a la ficci\u00f3n, obviamente, no tienen intervenci\u00f3n divina, est\u00e1n dictados por el deseo del mismo protagonista, inconforme con el momento hist\u00f3rico que le toc\u00f3 vivir, con sus circunstancias personales, con su aburrimiento tan imperante que antes de buscar la muerte y convertirse en un poeta maldito, muta en perro, gato y hasta p\u00e1jaro.<\/p>\n\n\n\n<p>Largas orejas de perro, llenas de pelos, hocico h\u00famedo, babeante, tal vez met\u00e1fora de c\u00f3mo andamos sobre el mundo. Luego se viste con el cuerpo de un gato, se me antoja pensar que es estrategia para esquivar las patadas recibidas en su cuerpo de can. Recuerdo una expresi\u00f3n tachirense que me causa gracia y apat\u00eda al mismo tiempo. Cuando se pregunta \u00bfc\u00f3mo est\u00e1?, y la gente quiere expresar malestar, decadencia o la \u00faltima escala de la miseria, responde, autom\u00e1ticamente\u2026 \u00a1Pal perro!<\/p>\n\n\n\n<p> En vista de lo doloroso que puede llegar a ser un perro, nuestro autor le da la oportunidad de ser felino a Wald: garras y donaire, indiferencia y libertad, o tambi\u00e9n puede ser una intenci\u00f3n m\u00e1s profunda, en palabras de Julio Cort\u00e1zar: \u201cSi uno mira un gato a los ojos, percibe una historia que atesora como un secreto en su interior\u201d. Pero mirar a los ojos a un animal que en cualquier momento te da un zarpazo con su pata enguantada de u\u00f1as, es algo temerario. Pero, bueno, en la osad\u00eda y el riesgo est\u00e1 el encanto de existir.<\/p>\n\n\n\n<p>Prefiero darme por enterada y acu\u00f1ar para m\u00ed la frase de Bill Dana: \u201cMe hab\u00edan dicho que el procedimiento de entrenamiento con los gatos es dif\u00edcil. No es as\u00ed. El m\u00edo me entren\u00f3 en dos d\u00edas.\u201d Sabia y prudente reflexi\u00f3n, de quien entiende que ellos son los due\u00f1os de la casa, y nos emplean para servirles, solo por verlos mover la cola o pasarla por entre nuestras piernas, y con suerte que se hagan una bola de pelo en nuestro regazo. Toca entender que son como un amor prohibido, que llega y se va, sin m\u00e1s\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no hay conformidad en la imaginaci\u00f3n de Gabriel Jim\u00e9nez Em\u00e1n, imposible encontrar puertas cerradas, en una mente l\u00facida como la de \u00e9l, pero s\u00ed situaciones liminares entre sus personajes. Lo observamos en los m\u00faltiples cambios de Wald, que pasa de ser un perro, a un felino, taimado, tel\u00farico y domesticador, m\u00e1s que domesticado, salta luego a un chupasangre, que recrea mitos antiguos, pero que tambi\u00e9n de una u otra forma imperaba en otras latitudes, donde se com\u00edan el coraz\u00f3n de los guerreros, para ser m\u00e1s fuertes, o se derramaba la sangre de un cordero para quitar pecados, como bien lo explica el Antiguo Testamento. Son variantes, a mi juicio, del anhelo irracional del humano por poseer lo que a un cong\u00e9nere le pertenece, fuerza vital, personalidad, encanto. Chupar la sangre, es la cruel representaci\u00f3n de nuestra malsana envidia.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya Plauto se refer\u00eda a esto: \u00ablobo es el hombre para el hombre.\u00bb Como este di\u00e1logo con el texto es abierto, y yo soy feminista, me permito elucubrar. Este acto de vampirizaci\u00f3n lo traslado a esos hombres conquistadores de oficio, que van robando la energ\u00eda de sus parejas, rest\u00e1ndoles alegr\u00eda, atendi\u00e9ndolos, d\u00e1ndoles de s\u00ed su h\u00e1lito de vida, nutri\u00e9ndolos con su esencia, robusteciendo su esp\u00edritu, y ellos en paga consolidan su pr\u00e1ctica de depredadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Rumia este publicista de nuestra novela su placer oculto de llegar a ser lo que sue\u00f1a, y qui\u00e9n no, en un entorno tan hostil como lo es la sociedad contempor\u00e1nea, donde los tratos comerciales son m\u00e1s importantes que los v\u00ednculos del afecto, y la soledad es compa\u00f1era de viaje, se monta en el autob\u00fas, va al mercado, est\u00e1 en una plaza repleta de an\u00f3nimos. Asalta, en este momento, mi memoria, una de las escenas de pareja abierta, de Dar\u00edo Fo. La esposa lo increpa: \u201c\u00bfSabes a cu\u00e1nta gente se conoce en el vag\u00f3n del metro?\u201d \u00c9l guarda silencio, y ella interviene de nuevo. \u201cA nadie, no se conoce a nadie\u201d. Bueno, estoy parafraseando, algo que me impact\u00f3 cuando hac\u00eda teatro y ten\u00eda veinticinco a\u00f1os, hoy esa oraci\u00f3n, es solo un presagio cumplido, esa se\u00f1ora, llamada soledad de las multitudes, es mi fiel amiga. Me ensordece con su silencio, y al igual que Wald, quisiera despedirla, en mi caso, para volver a ser ni\u00f1a, con la casa llena de familiares y amigos, o adolecente en un patio del liceo.<\/p>\n\n\n\n<p>He paseado por las l\u00edneas de esta narraci\u00f3n como quien va descalzo mir\u00e1ndose por dentro, tal vez he pecado de anecd\u00f3tica, porque se espera de mi un juicio m\u00e1s literario, pero suele costar mucho otra lectura cuando se tiene un trasfondo que conecta con tu propia naturaleza de escritor que no encuentra asidero en las rutinas burocr\u00e1ticas o personales: \u00abEcha los huevos en la sart\u00e9n con cebollas, ajos y aceite\u2026 Los come\u2026 Luego se viste, arregla unos papeles\u2026\u201d. Y as\u00ed, cada d\u00eda, apagando cada uno, como f\u00f3sforos en cadena, id\u00e9nticos, sin m\u00e1s esperanza que el escape de la realidad inventando una alteridad animal y salvadora.<\/p>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">Ilustraci\u00f3n: An\u00edbal Ortizpozo<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Wafi Salih Escribir sobre de quien tanto se ha escrito y tan bien, no es tarea f\u00e1cil. Pero la fascinaci\u00f3n que desde siempre me ha producido especialmente la narrativa de Gabriel, me da licencia para el arrojo y la poca humildad. 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