{"id":17146,"date":"2023-08-24T17:31:00","date_gmt":"2023-08-24T22:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=17146"},"modified":"2025-09-02T17:11:55","modified_gmt":"2025-09-02T21:41:55","slug":"desplazamiento-disenso-sanchez-rugeles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/desplazamiento-disenso-sanchez-rugeles\/","title":{"rendered":"Desplazamiento y disenso pol\u00edtico en la narrativa de S\u00e1nchez Rugeles"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Patricia Valladares-Ruiz<\/h4>\n\n\n\n<p>Hace unos meses los usuarios venezolanos de Twitter convirtieron en un tema destacado (\u201ctrending topic\u201d) la etiqueta #MeIr\u00edaDemasiado (\u201cme ir\u00eda demasiado\u201d). Se trataba de una afirmaci\u00f3n de un joven que participaba en un cortometraje documental llamado \u201cCaracas, ciudad de despedidas\u201d. El impacto medi\u00e1tico de esta frase poco afortunada no solo se debi\u00f3 a su sintaxis caprichosa, sino a la desesperanza que arrastra la carga s\u00e9mica de estas palabras, especialmente, si salen de la boca de un veintea\u00f1ero caraque\u00f1o de clase alta, convencido de que no hay v\u00ednculo emocional o material que pueda retenerlo en Venezuela. Desde luego, la respuesta no se hizo esperar. La polarizaci\u00f3n pol\u00edtica que ha definido el uso de medios de comunicaci\u00f3n tradicionales y alternativos en el pa\u00eds tambi\u00e9n se manifest\u00f3 en la acogida que tuvo el documental donde un grupo de j\u00f3venes explicaba sus razones para emigrar. En tono burl\u00f3n, un corrillo de tuiteros (en su mayor\u00eda partidarios del gobierno del presidente Hugo Ch\u00e1vez) popularizaron en respuesta la etiqueta #MeQuedar\u00edaDemasiado.<\/p>\n\n\n\n<p>En la \u00faltima d\u00e9cada, el debate p\u00fablico en torno a la experiencia migratoria de los venezolanos revela el enfrentamiento de dos posturas. La primera apunta a la denuncia de la \u201cfuga de cerebros\u201d (j\u00f3venes profesionales que se han sentido \u201cforzados\u201d a abandonar el pa\u00eds para evadir las penurias de la Revoluci\u00f3n); mientras que desde la perspectiva contraria, el acto migratorio supone la renuncia y consecuente traici\u00f3n a la patria. En la intersecci\u00f3n entre ambas posturas sit\u00fao mi lectura de dos textos de Eduardo S\u00e1nchez Rugeles; en la que presto atenci\u00f3n, por una parte, a la representaci\u00f3n de miradas desplazadas \u2014que no nost\u00e1lgicas\u2014 del pa\u00eds de origen en el marco de los cambios sociales, econ\u00f3micos y pol\u00edticos que ha desencadenado la Revoluci\u00f3n bolivariana; y, por la otra, al tratamiento literario de sujetos carentes, marginados y alienados por la omnipresencia de la pol\u00edtica nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien la representaci\u00f3n de procesos migratorios en la literatura venezolana contempor\u00e1nea se hab\u00eda concentrado casi exclusivamente en la inmigraci\u00f3n, en los \u00faltimos a\u00f1os hemos asistido al auge de narrativas sobre sujetos emigrantes que coincide con el \u00e9xodo masivo de venezolanos de la \u00faltima d\u00e9cada. De este corpus en progresivo aumento, he querido concentrarme en Eduardo S\u00e1nchez Rugeles, un autor tan prol\u00edfico como laureado y una de las figuras emblem\u00e1ticas de la literatura venezolana de la di\u00e1spora.1 <\/p>\n\n\n\n<p>De la obra narrativa de S\u00e1nchez Rugeles me concentrar\u00e9 en <em>Blue Label\/Etiqueta Azul<\/em> (2010)2 y Los desterrados (2011) por la variedad de miradas \u2014 contradictorias, complementarias y sugerentes\u2014 que ofrecen sobre el fen\u00f3meno migratorio.3 La primera es una novela que gira en torno al af\u00e1n de irse de Venezuela de una joven nieta de inmigrantes. Los desterrados, por su parte, proyecta una mirada telesc\u00f3pica \u2014y, sin embargo, cercana\u2014 sobre el pa\u00eds de origen desde la perspectiva de sujetos desplazados; se trata de una compilaci\u00f3n de textos cuyo g\u00e9nero h\u00edbrido se sit\u00faa en los linderos de la cr\u00f3nica period\u00edstica y la ficci\u00f3n autobiogr\u00e1fica. En ambos textos, S\u00e1nchez Rugeles indaga incisivamente en el desarraigo y en el desaf\u00edo a la construcci\u00f3n hegem\u00f3nica de una venezolanidad cada vez m\u00e1s quebradiza y porosa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Blue Label\/Etiqueta Azul<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Blue Label\/Etiqueta Azul<\/em> inaugura un proyecto narrativo ambicioso en el que S\u00e1nchez Rugeles explora desde diversas aristas la condici\u00f3n migrante, sus antecedentes y el v\u00ednculo (dolorido y desesperanzado) de los protagonistas con el terru\u00f1o. Se trata, pues, de una trilog\u00eda compuesta adem\u00e1s por las novelas <em>Transilvania Unplugged<\/em> (2011) y <em>Liubliana<\/em> (2012). El conjunto de textos ser\u00eda completado, a la manera de un portazo, por Los desterrados. Para decirlo en palabras de Ricardo Ram\u00edrez Requena, las cr\u00f3nicas de Los desterrados funcionar\u00edan como la coda de una trilog\u00eda que los lectores se han empe\u00f1ado en leer siguiendo el \u201cerr\u00f3neo\u201d orden establecido por las fechas de publicaci\u00f3n (\u201cSobre c\u00f3mo leer <em>Liubliana<\/em>\u201d). Si bien los hilos argumentales de las novelas y cr\u00f3nicas de S\u00e1nchez Rugeles no ofrecen una continuidad aparente que determine un orden de lectura, es indiscutible que su conjunto se vertebra s\u00f3lidamente sobre los ejes tem\u00e1ticos del desplazamiento, el desarraigo, el anhelo de emigrar, el regreso postergado y la disecci\u00f3n de un pasado lacerante.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto el ep\u00edgrafe como el p\u00e1rrafo inaugural de <em>Blue Label\/Etiqueta Azul<\/em> contienen los elementos definitorios del argumento central de la novela y principal tema de inter\u00e9s de esta lectura: la reconceptualizaci\u00f3n y renegociaci\u00f3n de la identidad nacional.4 El ep\u00edgrafe recoge un di\u00e1logo proveniente de un viejo cuaderno de la protagonista:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Y t\u00fa, \u00bfqu\u00e9 quieres ser cuando seas grande?<br>\u2014Francesa.<br>U.E. Colegio S. <strong>_<\/strong>. Cuarto Grado, secci\u00f3n C. 2001.<br>Alumna: Eugenia Blanc. (13)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El inicio del primer cap\u00edtulo explica c\u00f3mo pretende Eugenia alcanzar tal prop\u00f3sito: \u201cEl plan, a primera vista, parece sencillo: si demuestro que por tercera generaci\u00f3n soy descendiente de familia francesa, es posible que pueda salvarme. Necesito encontrar a una persona que no conozco. Solo s\u00e9 que esa persona se llama Lauren y que, adem\u00e1s, es mi abuelo\u201d (15, el \u00e9nfasis es m\u00edo). La principal motivaci\u00f3n de esta decisi\u00f3n ser\u00eda el hartazgo que produce en la joven el entorno pol\u00edtico. As\u00ed lo afirma enf\u00e1ticamente cuando dice: \u201cMe quiero ir de esta mierda, no soporto las ridiculeces de estos militaruchos\u201d (17). Conviene a\u00f1adir aqu\u00ed que el efecto alienante que produce en Eugenia la vida p\u00fablica trasciende hasta el \u00e1mbito privado. La protagonista tampoco est\u00e1 a gusto en su casa ni con su familia directa. Las referencias a actividades y lugares de ocio indican a todas luces que se trata de una chica de clase alta, como los otros j\u00f3venes desasosegados del documental al que hiciera referencia al inicio de este art\u00edculo. Desde esta perspectiva, el malestar de Eugenia ser\u00eda un eco del grito lastimero del #MeIr\u00edaDemasiado del documental Caracas, ciudad de despedidas (2012).5<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos de los an\u00e1lisis, en su mayor\u00eda period\u00edsticos, de la creciente ola migratoria venezolana se esfuerzan en vincular este fen\u00f3meno a los cambios sociopol\u00edticos que ha detonado o impulsado \u2014seg\u00fan c\u00f3mo se mire\u2014 la Revoluci\u00f3n bolivariana. Desde luego, esta lectura no se plantea dilucidar el origen del \u00e9xodo masivo de venezolanos, sino identificar y analizar la articulaci\u00f3n discursiva de la relaci\u00f3n entre emigraci\u00f3n y disidencia pol\u00edtica en dos muestras de la narrativa venezolana de la \u00faltima d\u00e9cada. Para ello considero importante tener en cuenta que la desesperanza que precede al gesto migratorio no es exclusiva de un grupo etario (j\u00f3venes, en los casos de la mayor\u00eda de los personajes de S\u00e1nchez Rugeles) ni nos remite exclusivamente al periodo posterior a 1999 \u2014aunque, desde luego, se haya acentuado en el curso del actual gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>En un art\u00edculo de opini\u00f3n publicado en septiembre de 2012, el propio Eduardo S\u00e1nchez Rugeles se cuestionaba acerca de la naturaleza de la venezolanidad: \u201c\u00bfSomos un pa\u00eds?, suelo preguntarme en las noches melanc\u00f3licas del insomnio. El actor H\u00e9ctor Mayerston, en alg\u00fan parlamento de Disparen a matar [el largometraje de Carlos Azp\u00farua de 1990], responde desde la memoria: \u2018Esta mierda no es un pa\u00eds, solo somos un estacionamiento lleno de gente\u2019\u201d (\u201cLa ciudad del vac\u00edo\u201d). En l\u00ednea con el ejemplo que menciona S\u00e1nchez Rugeles en su art\u00edculo, las ret\u00f3ricas del desencanto nacional y la devaluaci\u00f3n del pa\u00eds como proyecto com\u00fan podemos trazarlas tanto en textos literarios \u2014como los de Adriano Gonz\u00e1lez Le\u00f3n (Pa\u00eds Port\u00e1til de 1968) y Salvador Garmendia (Los Habitantes de 1961)\u2014 as\u00ed como en varias muestras de la televisi\u00f3n y el cine nacionales. Por nombrar solo algunos casos anteriores al llamado periodo revolucionario bastar\u00eda con recordar largometrajes como <em>Soy un delincuente<\/em> (1976), la serie <em>Cangrejo<\/em> (1982 y 1984), <em>Macu, la mujer del polic\u00eda<\/em> (1987), <em>Amaneci\u00f3 de golpe<\/em> (1998) y la ic\u00f3nica telenovela de alto contenido pol\u00edtico, <em>Por estas calles<\/em> (1992-1994).6 Como es de esperarse, estas preocupaciones se extienden y, en algunos casos, se hacen m\u00e1s patentes en producciones del nuevo milenio como: <em>Hermano<\/em> (2010), <em>La hora cero<\/em> (2010), <em>El enemigo<\/em> (2008) y <em>Secuestro express<\/em> (2005).7<\/p>\n\n\n\n<p>En el an\u00e1lisis de la representaci\u00f3n de las intersecciones entre emigraci\u00f3n y disidencia pol\u00edtica, la primera novela de S\u00e1nchez Rugeles \u2014si bien no trata extensamente el tema migratorio\u2014 s\u00ed traza un retrato c\u00e1ustico de una generaci\u00f3n y de las condiciones (existenciales, sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas) que incentivan la partida. Estos personajes van ofreci\u00e9ndonos luces sobre un rechazo que abarca la pol\u00edtica nacional y se extiende al sistema educativo, la familia y las relaciones amorosas. Al inicio de la narraci\u00f3n, la caracterizaci\u00f3n de este descontento se presenta como la r\u00e9plica de un malestar colectivo. As\u00ed lo podemos apreciar en una escena que se desarrolla en un concurrido centro comercial de la capital venezolana:<\/p>\n\n\n\n<p><em>[C]omenz\u00f3 el espect\u00e1culo: la rebeli\u00f3n de las amas de casa. Al parecer, una persona del gobierno \u2014por lo que pude escuchar, una diputada de la Asamblea\u2014 se encontraba de paseo. Un equipo SWAT de vecinas la hab\u00eda reconocido y, armado de rodillos, rallos, ollas, vasos de licuadora y palos de escoba, decidi\u00f3 darle un escarmiento. . . Los guardaespaldas de la asamble\u00edsta, armados hasta los dientes, lanzaron improperios y empujaron con violencia a algunas do\u00f1itas. Empez\u00f3 entonces una especie de cacerolazo. Nunca escuch\u00e9 tantas maldiciones. Aquello era desprecio real, el paroxismo de las arrecheras. Entr\u00e9 en una especie de trance, mis o\u00eddos se bloquearon. . . Al leer los labios de una mujer treinta\u00f1era que arrastraba un coche, descifr\u00e9 un \u2018puta\u2019 realmente sentido, un odio plat\u00f3nico. (Blue Label 43)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Este cacerolazo improvisado desata en Eugenia la confirmaci\u00f3n del impulso de escapar de un ambiente alienante que recuerda el regreso a Venezuela del protagonista de <em>Tal vez la lluvia<\/em> (2009) de Juan Carlos M\u00e9ndez Gu\u00e9dez.8 Mientras la protagonista se aleja del mot\u00edn de las amas de casa, se dice as\u00ed misma: \u201cEs la verdad, tengo que irme de esta mierda\u201d (<em>Blue Label<\/em> 43). A partir de este momento, la narraci\u00f3n se transforma en una suerte de \u201croad novel\u201d en la que los personajes de Eugenia y sus amigos emprenden un recorrido \u2014c\u00f3mo no, accidentado\u2014 por el interior del pa\u00eds en busca de un abuelo franc\u00e9s que supuestamente vive en los Llanos. Si a pesar de una situaci\u00f3n socioecon\u00f3mica relativamente privilegiada, Eugenia era v\u00edctima del hartazgo, su expedici\u00f3n por el interior del pa\u00eds solo logra acrecentar su deseo de irse. Las primeras impresiones surgen de su tr\u00e1nsito a trav\u00e9s de paisajes dominados por el infortunio, la fatalidad y el abandono:<\/p>\n\n\n\n<p><em>No me gustan las carreteras de Venezuela. Todas ellas \u2014incluso las que dicen ser autopistas\u2014 parecen arrastrar pleitos legendarios con la miseria y la muerte. Cada curva es due\u00f1a de una historia triste: familias decapitadas, hombres calcinados, autobuses sin frenos o teenagers borrachos cuya camioneta \u2014\u00faltimo modelo\u2014 se desintegr\u00f3 tras el co\u00f1azo\u2026 En Venezuela el infortunio no es tal. All\u00ed el azar tiene malicia, la suerte est\u00e1 ama\u00f1ada. (43-44)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En su traves\u00eda, Eugenia va reuniendo fragmentos de una geograf\u00eda emocional donde el desapego cultivado a lo largo de los a\u00f1os va aumentando con las reacciones propias y de sus amigos ante una realidad que hasta entonces le era desconocida. El distanciamiento que se percibe entre la subjetividad individual y la colectiva es el resultado de un proceso de extra\u00f1amiento que los recluye en una zona otra, en apariencia ajena al entorno nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta l\u00ednea, me gustar\u00eda detenerme en algunos de los pasajes que contribuyen a la representaci\u00f3n de las tensiones sociales y pol\u00edticas en las que participan los personajes de <em>Blue Label<\/em>. Uno de ellos denuncia las contradicciones inherentes a un sistema que persigue erradicar los \u201cvicios burgueses\u201d de la llamada IV Rep\u00fablica y una cultura consumista que los reproduce y de la que no est\u00e1n a salvo funcionarios ni partidarios del oficialismo. Un ejemplo de esto es la escena en la que Luis, amigo de Eugenia, propone una parada en casa de su t\u00edo Germ\u00e1n. Las siguientes l\u00edneas describen del modo de vida de este militar oficialista:<\/p>\n\n\n\n<p>La casa del t\u00edo Germ\u00e1n proyectaba el arquetipo del nuevo rico. Era horrible, sin gusto. En el sal\u00f3n principal hab\u00eda una cabeza de chivo \u2014o venado, o lapa o no s\u00e9 qu\u00e9\u2014 clavada en la pared\u2026 Al lado de la cabeza de chivo hab\u00eda un retrato del presidente. Lo m\u00e1s marginal era el home theater. Una de las paredes estaba ocupada, casi en su totalidad, por un televisor pantalla plana\u2026 \u00abVer los programuchos de VTV en Alta Definici\u00f3n tiene que se el colmo de la indecencia\u00bb, me dije. Un militar gordo, echado sobre una mecedora de mimbre, esta dormido frente al televisor. Afuera, en el patio, se escuchaban c\u00e1nticos entusiastas. (56, \u00e9nfasis en el original)<\/p>\n\n\n\n<p>La casa del t\u00edo Germ\u00e1n no solo es un tributo a la ostentaci\u00f3n y al mal gusto, sino que tambi\u00e9n da se\u00f1as de un consumismo exacerbado y de un clasismo de boliburgu\u00e9s parvenu o \u201creci\u00e9n llegado\u201d que desprecia a cualquiera que no goce de sus mismos privilegios. Uno de los momentos en los que se denuncia la existencia de esta doble moral revolucionaria ocurre en el episodio en el que Germ\u00e1n y su esposa Jacqueline organizan una fiesta. Mientras un grupo de soldados juega una partida de domin\u00f3, llega Ricardo, un viejo amigo de Germ\u00e1n. Le ofrecen una bebida y t\u00edmidamente pide un whisky Buchanan\u2019s, a lo que Luis responde con una risa burlona dici\u00e9ndole que \u201cen su casa no se consume esa mierda\u201d y que \u201csolo se bebe Etiqueta azul\u201d (57-58). Se hace aqu\u00ed referencia al whisky escoc\u00e9s Blue Label, la presentaci\u00f3n m\u00e1s refinada y costosa de la casa Johnnie Walker, y cuyo precio ronda los doscientos d\u00f3lares estadounidenses. Como puede suponerse, este episodio de vulgar ostentaci\u00f3n da t\u00edtulo a la novela.9<\/p>\n\n\n\n<p>La alusi\u00f3n al consumismo y suntuosidad de ciertos grupos sociales sugerir\u00eda un paralelismo con ese \u201cvicio capitalista\u201d que en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n conden\u00f3 el entonces presidente Hugo Ch\u00e1vez en sus alocuciones y en el programa \u201cAl\u00f3, Presidente\u201d. A continuaci\u00f3n reproduzco dos expresiones de su preocupaci\u00f3n por este tema. En el mes de marzo de 2007, Ch\u00e1vez afirma que: \u201cEl consumismo lleva por dentro una c\u00e9lula cancer\u00edgena que se llama corrupci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1l es la ra\u00edz de la corrupci\u00f3n? \u00a1Ah, el ansia de poseer bienes materiales!\u201d (Valery, \u201cConsumismo\u201d). En octubre del mismo a\u00f1o y manteni\u00e9ndose en su caracter\u00edstico didactismo, el presidente sentencia: \u201cYo no estoy dispuesto a seguir dando d\u00f3lares para importar whisky en las cantidades que est\u00e1n dando. \u00bfQu\u00e9 revoluci\u00f3n es esta, la del whisky, la de los Hummers? \u00a1No!\u201d (Valery, \u201cVenezuela\u201d). La denuncia de estas contradicciones y, m\u00e1s precisamente, del despilfarro  consumista de funcionarios del gobierno encuentran su r\u00e9plica en otros textos narrativos del periodo revolucionario como <em>Chulapos mambo<\/em> (2012) de Juan Carlos M\u00e9ndez Gu\u00e9dez y <em>Las peripecias in\u00e9ditas de Te\u00f3ilus Jones<\/em> (2009) de Fedosy Santaella.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre las numerosas referencias a la inmediatez pol\u00edtica y a los abusos de poder de los grupos gobernantes me gustar\u00eda detenerme en otro pasaje en el que Germ\u00e1n le pregunta a su sobrino por su padre, a quien acusa de ser contrarrevolucionario y pr\u00f3fugo de la justicia. A esta pregunta, Luis contesta socarronamente dici\u00e9ndole que su padre est\u00e1 en Costa Rica; el t\u00edo se molesta y le recuerda que en su casa est\u00e1n todos con la Revoluci\u00f3n. Mientras Luis define a los adeptos al gobierno como \u201cchusma\u201d, su t\u00edo responde llamando a Luis y a sus amigos: \u201c\u00a1Sifrinos de mierda, malditos oligarcas!\u201d. En represalia, el militar recurre a su poder para mandar a apresar a los j\u00f3venes por \u201cagresi\u00f3n a la autoridad\u201d. Los anteriores ejemplos exponen un tratamiento de la inmediatez pol\u00edtica en el que S\u00e1nchez Rugeles recicla las pugnas de clase que tan fuertemente han delineado los discursos \u2014tanto oficialistas como opositores\u2014 que se han articulado en torno al proceso revolucionario. Este esfuerzo se extiende y acent\u00faa, como a continuaci\u00f3n se ver\u00e1, en su libro <em>Los desterrados<\/em> (2011).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los desterrados<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hay en la trilog\u00eda de S\u00e1nchez Rugeles un interesante contraste entre la caracterizaci\u00f3n dominante del amor patrio y una mirada desconfiada y desenga\u00f1ada que se esfuerza por cuestionar la validez de los \u201cvenetemas\u201d y el ensalzamiento de lo nacional. Esta tensi\u00f3n se extiende con cierta mordacidad hasta las cr\u00f3nicas de Los desterrados.<\/p>\n\n\n\n<p>En su introducci\u00f3n a este libro, Luis Yslas explica, con conocimiento de primera mano, la g\u00e9nesis de Lautaro Sanz. Este \u00e1lter ego de S\u00e1nchez Rugeles y narrador de <em>Los desterrados<\/em> aparece primero como personaje de una novela fallida (Candiles de aceite, comenzada en 1995 y a\u00fan sin terminar); despu\u00e9s como un personaje heter\u00f3nimo del extinto blog de corte par\u00f3dico llamado Noventer\u00edas; posteriormente en 2007, Lautaro Sanz se convierte en un participante vehemente en el foro del portal literario Relecturas; m\u00e1s tarde contribuye peri\u00f3dicamente con una columna llamada \u201cLos desterrados\u201d en la misma web de Relecturas (8-11).10 En esas p\u00e1ginas, Yslas define y justifica el car\u00e1cter h\u00edbrido de estas cr\u00f3nicas cuando afirma que \u201cEl nomadismo trashumante de Lautaro encontrar\u00eda en esa naturaleza polim\u00f3rfica de sus textos \u2014cr\u00f3nicas y prosas ap\u00e1tridas\u2014 el correlato m\u00e1s apropiado para una literatura del destierro\u201d (12).<\/p>\n\n\n\n<p>Si en la novela <em>Blue Label<\/em> la emigraci\u00f3n es la v\u00eda de escape de un ambiente alienante, ca\u00f3tico y decadente, en Los desterrados el exilio voluntario de su protagonista, Lautaro Sanz, es la manifestaci\u00f3n dolorosa del fracaso personal y, sobre todo, nacional de una promesa de futuro incumplida.11 La primera cr\u00f3nica de la colecci\u00f3n instala ese tono resentido con el que varios de los personajes desarman \u2014cuando no desbaratan\u2014 el ideario del amor patrio que no por mucho repetirlo logra renunciar a su fragilidad. Esto es posible verlo en el personaje de Felipe Garmendia, un antiguo alumno de Sanz con quien coincide en Madrid. A la pregunta del oficial de inmigraci\u00f3n acerca de si era venezolano, Garmendia responde con indolencia: \u201cS\u00ed, por desgracia\u201d (19). M\u00e1s adelante, vierte su frustraci\u00f3n con una larga cadena de sentencias como estas:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mi \u00fanico deseo es abandonar ese lugar para siempre\u2026 Odio mi pasaporte. Ojal\u00e1 hubiera nacido en otra parte. \u00bfEs posible, sin sensibler\u00edas, decir que esa ciudad tiene algo por lo que valga la pena hacer sacrificios? (20)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfD\u00edgame usted, profesor, humanamente, qu\u00e9 puede aportarnos la cascada m\u00e1s grande del mundo? (21)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Yo no s\u00e9 qui\u00e9n invent\u00f3 esa ficci\u00f3n de que el venezolano es de pinga. Nunca he estado en un lugar en el que se tenga tanto desprecio por el pr\u00f3jimo. (23)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Tras la retah\u00edla de reproches, Lautaro trata de apaciguar al joven dici\u00e9ndole que \u00e9l tambi\u00e9n hab\u00eda experimentado una rabia parecida cuando comenz\u00f3 su vida como emigrante (23). En efecto, varias de las cr\u00f3nicas de Los desterrados ofrecen descripciones lacerantes \u2014en ocasiones resentidas\u2014 y sin medias tintas de un pa\u00eds que ha empujado a Lautaro a emigrar. El siguiente fragmento ilustra la mordacidad con la que el narrador traza el retrato de la patria:<\/p>\n\n\n\n<p>Puede que Venezuela sea un pueblo innoble, pero, curiosamente, creo que la falta de nobleza es la que nos permite reconocernos, la que nos da cierta identidad. He llegado a creer que, a in de cuentas, no resulta tan malo ser un acomplejado. El venezolano siempre sospecha que algo est\u00e1 mal, que el mundo conspira contra \u00e9l, que lo quieren joder, que la ley de Murphy es un decreto publicado en Gaceta Oficial; el venezolano siempre lleva consigo resmas de fotocopias de sus c\u00e9dulas, licencias, certificados m\u00e9dicos \u2014originales y falsos\u2014, porque sabe que, en cualquier momento, los necesitar\u00e1 para evitar el soborno del primero que diga ser gendarme. (23)<\/p>\n\n\n\n<p>Definida por este estado de huida impenitente, la relaci\u00f3n de Lautaro con el lugar de procedencia est\u00e1 plagada de contradicciones e inconformidades. Tanto el narrador como otros personajes de las cr\u00f3nicas de Los desterrados son representados como v\u00edctimas de un sistema que sanciona toda iniciativa individual y que reprime la expresi\u00f3n transgresora. En el caso de Lautaro, el acto creador es condicionado por un entorno alienante y paralizador. En efecto, el narrador habr\u00eda abandonado su trabajo de profesor y el pa\u00eds para convertirse en escritor. En respuesta, su antiguo estudiante le reprocha a Lautaro que este gesto lo alejara de su principal fuente de inspiraci\u00f3n que, parad\u00f3jicamente, es el mismo terru\u00f1o. <\/p>\n\n\n\n<p>Otras cr\u00f3nicas de Los desterrados contribuyen a vertebrar el ideario sentimental de una a\u00f1oranza hecha a medida. En su incesante recorrido por diferentes destinos europeos, Lautaro define su pa\u00eds siempre en oposici\u00f3n al lugar reci\u00e9n descubierto. Pero quiz\u00e1 uno de los aspectos m\u00e1s sugerentes del libro son los episodios en los cuales Lautaro conoce o se reencuentra con alg\u00fan emigrante venezolano que le cuenta las razones de su propia partida y del transcurso de su vida en el extranjero. <\/p>\n\n\n\n<p>En muchas de estas historias se manifiesta un trasfondo pol\u00edtico en las decisiones que obligan a estos personajes a abandonar el pa\u00eds. A t\u00edtulo ilustrativo, en la cr\u00f3nica \u201cEl librero de Nicosia\u201d, Lautaro escucha atentamente el anecdotario literario y pol\u00edtico de varios exiliados y emigrantes venezolanos en Chipre. Un ejemplo interesante es la historia de Mario, un empresario venezolano dedicado a la venta de aparatos electr\u00f3nicos. Mario era hermanastro de un abogado del movimiento disidente S\u00famate y \u2014como si esto no fuera suficiente\u2014 \u201chab\u00eda cometido la estupidez de firmar contra el presidente en uno de esos in\u00fatiles referendos que cada quince d\u00edas hacen en Venezuela\u201d (35).12 Como represalia, Mario recibi\u00f3 una multa pr\u00e1cticamente impagable por un presunto delito fiscal y le bloquearon otros contratos y negocios que ten\u00eda en marcha en el momento. A estos incidentes se sumaron otros infortunios (su divorcio, la muerte de su madre, la traici\u00f3n del hermanastro y la ruina econ\u00f3mica) que se manifestaron en forma de episodios de demencia y, posteriormente, en el exilio. En Chipre, la locura de Mario se materializ\u00f3 en la lectura compulsiva de textos de Felisberto Hern\u00e1ndez en los que trata de hallar soluciones a sus padecimientos (35). El librero comparte con Lautaro otras historias de emigrantes sufrientes. En un esfuerzo l\u00fadico, esta cr\u00f3nica incorpora algunas an\u00e9cdotas que se revelan como el eco intertextual de relatos de otros autores, como es el caso del cuento \u201cGrandeliga\u201d del venezolano Salvador Flej\u00e1n (35-36).<\/p>\n\n\n\n<p>En su despedida, el librero alienta apasionadamente el compromiso pol\u00edtico de la misi\u00f3n creadora de Lautaro en un pasaje que bien podr\u00eda ser le\u00eddo como el leitmotiv de estas cr\u00f3nicas del destierro: \u201cNo se preocupe, joven, las balas pasan, pero las palabras quedan. . . Busque testimonios, escriba, cuente las historias de los desterrados y har\u00e1 honor a su oficio. Literatura mata ej\u00e9rcitos. Ahora vaya, lo dejar\u00e1 el autob\u00fas\u201d (36). El compendio de relatos de Los desterrados no ofrece luces sobre el cumplimiento de la misi\u00f3n que le encomendara el librero a Lautaro. Para dilucidarlo, necesitar\u00edamos despejar algunas inc\u00f3gnitas acerca de su trabajo como escritor: \u00bfQu\u00e9 escribe Lautaro? \u00bfA qui\u00e9n le escribe? \u00bfQu\u00e9 efecto provocan sus textos en sus lectores? Seg\u00fan Ha Jin \u2014poeta, narrador y acad\u00e9mico chino-estadounidense\u2014, el escritor migrante se siente culpable de su ausencia f\u00edsica del pa\u00eds de origen, una condici\u00f3n que tradicionalmente ha sido percibida como una \u201cdeserci\u00f3n\u201d (31). Sin embargo, Jin tambi\u00e9n advierte acerca de la posibilidad de que el acusado, en primera instancia, de traici\u00f3n fuera precisamente v\u00edctima de su propio pa\u00eds:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Historically, it has always been the individual who is accused of betraying his country. Why shouldn\u2019t we turn the tables by accusing a country of betraying the individual? Most countries have been such habitual traitors to their citizens anyway. The worst crime the country commits against the writer is to make him unable to write with honesty and artistic integrity.<\/em> (31-32)<\/p>\n\n\n\n<p>Tal parece ser el caso de Los desterrados en el que la emigraci\u00f3n de sus personajes es la consecuencia de la constante presi\u00f3n de elementos ex\u00f3genos que generan una condici\u00f3n de exilio mucho antes de embarcarse en la aventura migratoria. En otras palabras, la sensaci\u00f3n de extra\u00f1amiento se instala antes del desplazamiento de estos sujetos y, como se puede apreciar a lo largo de las cr\u00f3nicas, nunca alcanza a abandonarlos. Estos personajes fragmentados habitan en no lugares tanto en su pa\u00eds de origen como en el entorno de acogida.13 Para ilustrar esto, me gustar\u00eda detenerme en \u201cLa indiferencia. Correspondencia in\u00fatil\u201d, un texto que ofrece agudas caracterizaciones de identidades escindidas por una din\u00e1mica nacional hostil ante cualquier manifestaci\u00f3n de diferencia y disensi\u00f3n (no solo pol\u00edtica, sino tambi\u00e9n social). En esta carta dirigida a un personaje femenino llamado Lo, Lautaro recuerda los motivos de su destinataria para abandonar el pa\u00eds. En su extensa colecci\u00f3n de s\u00edmbolos denostados se incluyen referencias a monumentos naturales, simb\u00f3licos y literarios que tradicionalmente se han erigido como rasgos definitorios de la venezolan\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p>El odio leg\u00edtimo por el \u00c1vila te gan\u00f3 enemistades eternas. Siempre fue m\u00e1s f\u00e1cil se\u00f1alarte y condenar tu indiferencia que tratar de entender la naturaleza de tu c\u00e1ncer. Porque t\u00fa quer\u00edas cambiar de pasaporte, de nombre de apellidos, de paisaje, porque nunca te gustaron los colores de la bandera, porque \u2018Vuelta a la patria\u2019 te parec\u00eda un poema infame, entonces, te convertiste en un referente de lo maldito, en aquello que no deb\u00eda ser.14 (40)<\/p>\n\n\n\n<p>Tras su deportaci\u00f3n y consecuente regreso forzado a Venezuela, el pa\u00eds que Lo encuentra es un lugar en el que nunca hab\u00eda estado: \u201cuna especie de Hiroshima tropical exterminada por el odio\u201d (41). A trav\u00e9s de las descripciones de Lautaro, el personaje de Lo se sit\u00faa en el \u00e1rido territorio de la disidencia y la inconformidad ante las corrientes de opini\u00f3n p\u00fablica que influyen en el grado de aceptaci\u00f3n de un individuo en ciertos c\u00edrculos sociales. La trivialidad de las afirmaciones de Lo y el rechazo que estas provocan en sus allegados revela el recurso de un humor provocador que podemos identificar en varias de las cr\u00f3nicas de Los desterrados. A manera de ejemplo, nombro algunas de las filias nacionales de las cuales Lo no participa:<\/p>\n\n\n\n<p>Amigos comunes hablaban de ti con desprecio, con fobia ciudadana. Tu error tr\u00e1gico fue tener una rara conciencia de la libertad y del esp\u00edritu. . . [C]ometiste la imprudencia de ser honesta. . . Porque a ti no te gustaba la euforia alrededor de Gustavo Dudamel, ni te interesaban las columnas de Teodoro [Petkoff], ni te parec\u00eda inteligente el humor de Laureano [M\u00e1rquez], porque odiabas las caricaturas de Rayma y no ten\u00edas ning\u00fan reparo en decirlo. Tampoco te importaba airmar que te llegaba m\u00e1s hondo \u2014mucho m\u00e1s hondo\u2014 la m\u00fasica de Gwen Stefani que la de Sim\u00f3n D\u00edaz, que Don\u2019t Speak era el Caballo viejo de tu naci\u00f3n a\u00e9rea, de tu patria personal e invisible, de tu visi\u00f3n de pa\u00eds. (41)<\/p>\n\n\n\n<p>El personaje de Lo transportaba su extranjer\u00eda por dondequiera que fuera. Entre tantos atrevimientos que recuerda Lautaro, a Lo se le ocurri\u00f3 irse a la playa en lugar de ir a votar. Aquello le vali\u00f3 que la acusaran de ser traidora, irresponsable, chavista y \u201cnin\u00ed\u201d.15 Vemos, pues, c\u00f3mo la inmediatez pol\u00edtica opera de nuevo como uno de los motivos fundamentales a favor del abandono del pa\u00eds y del rechazo del aparato simb\u00f3lico nacional.16<\/p>\n\n\n\n<p>El tono confesional de narraciones que transitan las fronteras entre ficci\u00f3n y realidad contribuyen a que Los desterrados sea uno de los libros de S\u00e1nchez Rugeles en los que con mayor explicitud ataca los desafueros totalitaristas del gobierno revolucionario. El af\u00e1n de narrativizar el entorno pol\u00edtico abona el terreno para una denuncia descarnada, como se puede apreciar en un texto titulado \u201cE-mail de Jamaica\u201d \u2014en clara alusi\u00f3n a la \u201cCarta de Jamaica\u201d de Sim\u00f3n Bol\u00edvar (1815). En esta ocasi\u00f3n Lautaro le responde a su destinatario \u2014con la crudeza que le es tan propia\u2014 las preguntas que le ha hecho acerca de la pol\u00edtica nacional. Veamos:<\/p>\n\n\n\n<p>El llamado chavismo es un proyecto totalitario. Cualquier justificaci\u00f3n de este desprop\u00f3sito no es m\u00e1s que mala literatura. Impera en estas tierras un totalitarismo bailable, un bingo incompleto, un absolutismo circense, una raza h\u00edbrida de tiranuelos y sicarios. Esta feria del mal gusto no aparece descrita en los ensayos de Arendt o Raymond Aron\u2026 Existe una expresi\u00f3n popular que, en gran medida, permite comprender la dial\u00e9ctica criolla: en Venezuela impera la cultura del cogeculo. Este modismo vulgar, de expl\u00edcitas alusiones, se aplica a totalidad de la rutina y ha sido institucionalizado por el mal gobierno. En este pa\u00eds es leg\u00edtimo afirmar \u2014parodiando el t\u00edtulo de la novela de Sael Ib\u00e1\u00f1ez\u2014 que vivir atemoriza. (102)<\/p>\n\n\n\n<p>Si se toma en cuenta tanto el tenor de las cr\u00edticas incisivas de Lautaro Sanz como los ejes tem\u00e1ticos de sus cr\u00f3nicas, poco podr\u00e1 sorprender que denuncie la imposici\u00f3n de una cultura de Estado y la exclusi\u00f3n sistem\u00e1tica de voces disidentes de las plataformas oficiales de producci\u00f3n y difusi\u00f3n culturales. En un ejercicio mordaz y l\u00fadico, S\u00e1nchez Rugeles describe una persecuci\u00f3n de reconocidos intelectuales opuestos al gobierno revolucionario. Esta secci\u00f3n de la cr\u00f3nica se titula \u201cToda la verdad sobre la mudanza del Archivo General de la Naci\u00f3n\u201d y constituye uno de los ataques m\u00e1s atrevidos de la colecci\u00f3n, particularmente por las abundantes referencias a lugares, instituciones, funcionarios, gestores culturales y creadores pertenecientes al \u00e1mbito de lo real. Uno de tantos ejemplos es la transcripci\u00f3n de una supuesta informaci\u00f3n del portal de Noticias24 en la que Jos\u00e9 Miguel Insulza (Secretario General de la Organizaci\u00f3n de Estados Americanos) declaraba que la decisi\u00f3n del gobierno venezolano de intervenir librer\u00edas y cerrar las escuelas de Letras no violaba la Carta Democr\u00e1tica Interamericana (111- 112). Este texto recoge otros comentarios y declaraciones \u2014siempre desde el \u00e1mbito de la ficci\u00f3n\u2014 provenientes de diversas voces (periodistas, escritores, acad\u00e9micos y funcionarios) y medios (prensa, mensajes electr\u00f3nicos, p\u00e1ginas web, Twitter, etc.); todo esto dispuesto como el simulacro arbitrario e inconcluso de un gui\u00f3n audiovisual. La intermedialidad posmoderna de este entramado de referencias discursivas parodia perspicazmente el uso de medios alternativos en la creaci\u00f3n, distribuci\u00f3n y an\u00e1lisis de contenidos de (des-)informaci\u00f3n y \u2014m\u00e1s particularmente\u2014 su alcance como herramienta propagand\u00edstica. Por otra parte, la representaci\u00f3n de un entorno ca\u00f3tico y represor denunciar\u00eda el auge de una cultura estatal \u2014hegem\u00f3nica y basada en el ideario \u00fanico de la Revoluci\u00f3n bolivariana\u2014 en detrimento de las producciones culturales no alineadas.<\/p>\n\n\n\n<p>La narraci\u00f3n comienza con el cierre de galer\u00edas, librer\u00edas, portales web de informaci\u00f3n y opini\u00f3n, las escuelas de Letras de la Universidad Central de Venezuela y la Universidad Cat\u00f3lica Andr\u00e9s Bello y el posgrado en literatura de la Universidad Sim\u00f3n Bol\u00edvar. Tambi\u00e9n se menciona un buen n\u00famero de escritores\/as contempor\u00e1neos\/as como v\u00edctimas de la persecuci\u00f3n oficial (palizas, encarcelamiento, exilio, etc.). Algunos de los\/as mencionados\/as son Carlos Sandoval, Gisela Kozak, Rodrigo Blanco, Alberto Barrera Tyzska, H\u00e9ctor Torres y Mario Morenza. De esta forma, el Gran Hermano se impone a las  instituciones y a los intelectuales disidentes:<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, se emiti\u00f3 la orden de captura contra los escritores. Federico Vegas y \u00d3scar Marcano pidieron asilo en la embajada de Costa Rica. Cilia Flores, en esperp\u00e9ntica intervenci\u00f3n, dijo \u2014realmente grit\u00f3\u2014 que Krina Ber y Victoria De Stefano eran una verg\u00fcenza para el g\u00e9nero y que deb\u00edan ser sometidas al cadalso. Con mayor\u00eda de votos, en medio de una vulgar euforia, se aprob\u00f3 la Nueva Ley de Cultura que implica la asimilaci\u00f3n de todos los escritores a los intereses del Partido. (113)<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto la anterior como otras referencias que podemos encontrar en este relato sugerir\u00edan una denuncia sat\u00edrica de ataques a ciertos escritores que se han pronunciado en contra del gobierno revolucionario (en art\u00edculos de opini\u00f3n, entrevistas, lecturas p\u00fablicas o suscribiendo un comunicado) y\/o que han abordado cr\u00edticamente el tema pol\u00edtico \u2014de manera directa u oblicua\u2014 en sus textos literarios. Para ilustrar solo una de las tantas manifestaciones de repudio a los intelectuales disidentes, me gustar\u00eda referirme a un art\u00edculo de Ignacio Donoso publicado en el portal oficialista Aporrea. En este texto Donoso exig\u00eda que los autores disidentes fueran excluidos del cat\u00e1logo de la editorial estatal Monte \u00c1vila, argumentando que los escritores en cuesti\u00f3n hab\u00edan suscrito un comunicado de apoyo a la huelga general de 2002-200317:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 estos supuestos escritores [Mar\u00eda Ram\u00edrez Ribes y Federico Vegas] deben beneficiarse de las ventajas y de las pol\u00edticas de un gobierno que no solamente odian a muerte sino que adem\u00e1s hicieron todo lo posible para tumbar apoyando, por ejemplo, el Paro C\u00ednico [sic] de diciembre 2002. Para colmo la presentaci\u00f3n de estas \u2018magnas obras literarias\u2019 est\u00e1 a cargo de la ultra escu\u00e1lida periodista de El Nazional [sic] Milagro Socorro para la cual todo, absolutamente todo lo malo que acontece en este pa\u00eds, es culpa del Presidente Ch\u00e1vez. (\u201cDenuncia\u201d)<\/p>\n\n\n\n<p>El comunicado en cuesti\u00f3n, como en el caso que se acaba de mencionar, ha sido utilizado como evidencia de la postura contrarrevolucionaria de estos individuos y para justificar la implementaci\u00f3n de purgas \u2014de mayor o menor intensidad\u2014 de creadores e intelectuales, as\u00ed como su exclusi\u00f3n sistem\u00e1tica de las instituciones culturales del Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>En una narraci\u00f3n fronteriza con el esperpento, el desamparo que experimentan estos personajes es llevado al paroxismo cuando asisten al desmoronamiento de los monumentos patrios. El tercer episodio de la serie televisiva gira en torno al escandaloso hallazgo de la correspondencia er\u00f3tica mantenida entre Sim\u00f3n Bol\u00edvar y Andr\u00e9s Bello entre 1808 y 1812. Los documentos comprometedores habr\u00edan sido escondidos por Tito Salas, el c\u00e9lebre pintor de temas hist\u00f3ricos, en la d\u00e9cada de los veinte del siglo pasado. El tono desacralizador y los detalles de los desafueros homoer\u00f3ticos de los padres de la patria tambalear\u00edan la construcci\u00f3n dominante de un ideal nacional fuertemente apuntalado en la hipermasculinidad y heterosexualidad compulsiva de sus figuras m\u00e1s emblem\u00e1ticas:<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho es que en estas malditas cartas se describe, con ret\u00f3rica cl\u00e1sica y referentes ilustrados, c\u00f3mo Andr\u00e9s Bello le reventaba el culo al adolescente Sim\u00f3n. El relato es bastante perverso; se percibe, sin embargo, el gesto clasicista, el adjetivo afrancesado. Divino culo imberbe; t\u00fa, de mi soledad responsable; a consultar mis entra\u00f1as te convido, a quien la verde gruta di mi vara, a la espera de quebrar tu r\u00fastica [sic] esf\u00ednter, tiempo es que vuelvas a recitar mi abecedario con la garganta asida a mi mandioca nacarada, y por ah\u00ed sigue. (115)<\/p>\n\n\n\n<p>Este pasaje provocador expondr\u00eda la construcci\u00f3n m\u00edtica de una naci\u00f3n cuyo andamiaje est\u00e1 compuesto de una espiral de enga\u00f1os y promesas incumplidas que, al derrumbarse, habr\u00edan desencadenado la hecatombe del presente hist\u00f3rico.18 El ejercicio enunciativo que propone cada uno de los episodios de esta cr\u00f3nica opera como un corolario apocal\u00edptico de las an\u00e9cdotas desesperanzadas del resto de los textos que componen <em>Los desterrados<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Un rasgo distintivo del tratamiento literario de la experiencia migratoria que recoge S\u00e1nchez Rugeles \u2014en la trilog\u00eda de novelas sobre el tema y en Los desterrados\u2014 es su inter\u00e9s por explorar las relaciones afectivas entre los sujetos desplazados y el pa\u00eds de origen, mientras que el v\u00ednculo con el nuevo entorno sociocultural es relegado a un segundo plano.19 Sin embargo, como la lectura de los textos narrativos de la \u00faltima d\u00e9cada lo demuestra, el regreso tiende a ser un proyecto postergado, rechazado o imposible. Esto parecer\u00eda oponerse a la tendencia predominante en la literatura hispana sobre emigraci\u00f3n que, como lo advierte Nicol\u00e1s Kanellos, mayoritariamente promueve la idea del retorno al terru\u00f1o (52). A diferencia de los tratamientos literarios dominantes de subjetividades desplazadas, exiliadas y diasp\u00f3ricas, S\u00e1nchez Rugeles renuncia a representar el proceso de integraci\u00f3n, adaptaci\u00f3n o, seg\u00fan sea el caso, rechazo que experimenta el personaje migrante en la sociedad de acogida. En rigor, ni siquiera podr\u00edamos hablar de una din\u00e1mica de acogida o recibimiento.20 Los individuos de las novelas y cr\u00f3nicas de S\u00e1nchez Rugeles se encuentran suspendidos en un no lugar como consecuencia de un tr\u00e1nsito interrumpido. Podr\u00edamos relacionar esta trashumancia a cierta resistencia a identificarse (por adhesi\u00f3n u oposici\u00f3n) con el nuevo espacio cultural; el pa\u00eds de turno es, entonces, un accidente o, a lo sumo, una condici\u00f3n pasajera.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, la constante evocaci\u00f3n de la venezolan\u00eda no es impulsada por el anhelo de lo perdido, sino por la necesidad de ajustar cuentas con una din\u00e1mica nacional que los excluye y rechaza.21 En su estudio sobre la representaci\u00f3n literaria del viaje, Peter Whitield se\u00f1ala que el descubrimiento \u2014subjetivo, existencial, perturbador, espiritual\u2014 es la experiencia central en este tipo de narrativas; un recorrido que lleva a un autorreconocimiento que indefectiblemente transforma la imagen que se ten\u00eda tanto del mundo conocido como de la propia identidad. Desde la distancia, estos personajes asisten a la revelaci\u00f3n de un pa\u00eds maltrecho cuyos principales s\u00edmbolos \u2014apuntalados en las glorias independentistas del siglo XIX y sobre las cuales se vertebra el orgullo patrio\u2014 cuando no tambalean, se desmoronan.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta g\u00e9nesis ficcionada de la debacle deriva el cuestionamiento de la relaci\u00f3n entre los personajes de S\u00e1nchez Rugeles y los discursos dominantes de la Naci\u00f3n. Como lo sugieren varios de los pasajes recogidos en estas p\u00e1ginas, el examen descarnado de la patria cobra un rol protag\u00f3nico en el tratamiento de la inmediatez pol\u00edtica. En el caso de S\u00e1nchez Rugeles, se trata de un acercamiento l\u00fadico e incisivo a un momento hist\u00f3rico que ha sido abordado con cautela y distanciamiento \u2014cuando no silenciado\u2014 en las tendencias predominantes de la narrativa venezolana del nuevo milenio. A prop\u00f3sito de esta apreciaci\u00f3n, Ana Teresa Torres advierte la ocasional discontinuidad entre las producciones narrativas del siglo XXI y los intereses de un p\u00fablico \u00e1vido de consumir la recreaci\u00f3n literaria del paisaje pol\u00edtico contempor\u00e1neo:<\/p>\n\n\n\n<p>Por primera vez en mucho tiempo la recepci\u00f3n social tiene una expectativa de sus escritores. No nos enga\u00f1emos, la motivaci\u00f3n subyacente es pol\u00edtica, pero es tambi\u00e9n una puerta que se abre. Dir\u00eda que se ha escrito de todo. No siempre en el contexto de lo que ocurre. La mayor\u00eda de lo publicado, particularmente en novela y narrativa breve, forma parte de la producci\u00f3n represada y con seguridad no responde en forma expl\u00edcita a la coyuntura. (\u201cCuando la literatura\u201d 922)22<\/p>\n\n\n\n<p>Torres menciona algunas excepciones como las de Israel Centeno (El complot de 2003), Edilio Pe\u00f1a (La cruz m\u00e1s lejana del puerto de 2004) y Eloy Yag\u00fce (Guerras no santas de 2004). Desde la publicaci\u00f3n del art\u00edculo de Torres en 2006, se han sumado a este corpus nuevos tratamientos \u2014en su mayor\u00eda aleg\u00f3ricos\u2014 de la polarizaci\u00f3n del panorama pol\u00edtico y del recrudecimiento de la violencia urbana. Algunos ejemplos de estas tendencias son las novelas de Gonzalo Himiob Santom\u00e9 (Ausencias deja la noche de 2010), Fedosy Santaella (Las peripecias in\u00e9ditas de Te\u00f3ilus Jones de 2009), Adriana Villanueva (El m\u00f3vil del delito de 2006), Marcos Tarre Brice\u00f1o (Rojo Express de 2010), las dos \u00faltimas novelas de Edilio Pe\u00f1a (El acecho de Dios de 2007 y Macaco de 2011, que completan su trilog\u00eda sobre el autoritarismo que iniciara con La cruz m\u00e1s lejana del puerto) y, entre otros ejemplos, la misma Ana Teresa Torres (El coraz\u00f3n del otro de 2004, Nocturama de 2006 y La fascinaci\u00f3n de la v\u00edctima de 2008). Sin embargo, las alusiones a los conflictos sociales y pol\u00edticos contempor\u00e1neos distanciar\u00edan las novelas antes mencionadas de narrativas diasp\u00f3ricas como las de S\u00e1nchez Rugeles y M\u00e9ndez Gu\u00e9dez. En los textos de estos dos autores se advierte un mayor grado de atrevimiento y explicitud en el tratamiento literario de la pol\u00edtica nacional, as\u00ed como la caracterizaci\u00f3n de un doble proceso de desarraigo (antes y durante la experiencia migratoria),23 por mencionar algunos de los rasgos m\u00e1s epid\u00e9rmicos de un registro inusitado en las letras venezolanas del nuevo milenio.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde luego, el repunte comercial de la narrativa venezolana, el inter\u00e9s que sigue generando la coyuntura pol\u00edtica y la creciente producci\u00f3n literaria de la di\u00e1spora han abonado el terreno para debates \u2014tanto en el contexto local como en el internacional\u2014 en torno a las intersecciones entre el proceso creador y la experiencia migratoria. En esta l\u00ednea, uno de los eventos que goz\u00f3 de una importante difusi\u00f3n medi\u00e1tica fue la tertulia \u201cVenezuela: Narrativas migratorias\u201d, organizada en el marco de la vig\u00e9sima sexta edici\u00f3n de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (2012).24 Esta actividad, moderada por Rodrigo Blanco, cont\u00f3 con la participaci\u00f3n de M\u00e9ndez Gu\u00e9dez y S\u00e1nchez Rugeles quienes debatieron en torno a las conexiones existentes entre el proceso de escritura, la extranjer\u00eda, la identidad nacional y la coyuntura pol\u00edtica. En esa ocasi\u00f3n, S\u00e1nchez Rugeles reflexion\u00f3 acerca del impacto de la alienaci\u00f3n pol\u00edtica en su actividad creadora: \u201cLa omnipresencia de este tema [pol\u00edtico], junto con la inseguridad urbana, es el argumento principal que justifica mi decisi\u00f3n de emigrar. Una vez que sal\u00ed del pa\u00eds encontr\u00e9 la calma para reflexionar mejor sobre qu\u00e9 pasa all\u00e1. Entonces pude escribir\u201d (Roche Rodr\u00edguez). La colisi\u00f3n entre la vida p\u00fablica y la privada que denuncia S\u00e1nchez Rugeles podemos trazarla tanto en su narrativa como en la de otros autores diasp\u00f3ricos como Camilo Pino, Gustavo Valle y Juan Carlos M\u00e9ndez Gu\u00e9dez.<\/p>\n\n\n\n<p>En su estudio de la producci\u00f3n literaria cubano-estadounidense, Gustavo P\u00e9rez Firmat propone una clasiicaci\u00f3n de la literatura migrante que nos permitir\u00eda explicar algunos caracter\u00edsticas distintivas del tratamiento del desplazamiento en los textos antes mencionados. P\u00e9rez Firmat hace referencia a tres pr\u00e1cticas claramente diferenciadas: la literatura de inmigrantes (\u201cesencialmente prospectiva\u201d), la literatura del exilio (\u201cdesaforadamente retrospectiva\u201d) y la literatura \u00e9tnica (\u201cque no cultiva la identidad sino la diferencia\u201d). La segunda categor\u00eda coincidir\u00eda con varios de los ejemplos mencionados en su \u201calergia pronunciada a los pr\u00e9stamos culturales y \u2026 por un apego obsesivo a la cultura de origen\u201d (P\u00e9rez-Firmat 19). En el caso que ocupa nuestra atenci\u00f3n, los textos narrativos de estos escritores emigrantes proponen representaciones del entorno de origen que no siempre coinciden con el tratamiento literario de la experiencia migratoria; ejemplos de ello son novelas como <em>Valle Zamuro<\/em> de Camilo Pino y <em>Bajo tierra<\/em>25 de Gustavo Valle en las que no hay referencias expl\u00edcitas a la extranjer\u00eda. Asimismo, conviene considerar que la evocaci\u00f3n nost\u00e1lgica del terru\u00f1o y el sue\u00f1o del retorno no predominan en estos textos como a menudo s\u00ed ocurre en los de otros autores migrantes.<\/p>\n\n\n\n<p>En el an\u00e1lisis del estrecho v\u00ednculo entre el desplazamiento y la coyuntura pol\u00edtica \u2014de textos como <em>Blue Label y Los desterrados<\/em> de S\u00e1nchez Rugeles\u2014 debemos considerar las expectativas del p\u00fablico ya no solo nacional \u2014como lo se\u00f1alara Ana Teresa Torres (\u201cCuando la literatura\u201d 922)\u2014 sino tambi\u00e9n de un p\u00fablico internacional cuyo inter\u00e9s por la actualidad venezolana, m\u00e1s precisamente por su acontecer pol\u00edtico, ha aumentado considerablemente con el advenimiento de la Revoluci\u00f3n bolivariana. La positiva acogida cr\u00edtica de las publicaciones de estos autores, el inter\u00e9s de los lectores locales y extranjeros, y la continua emigraci\u00f3n de creadores venezolanos, sin duda, han contribuido a la articulaci\u00f3n de un campo literario diasp\u00f3rico que, en los casos rese\u00f1ados, dialoga con las propuestas literarias producidas en el territorio venezolano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1 Para una valiosa revisi\u00f3n panor\u00e1mica de la representaci\u00f3n literaria de la emigraci\u00f3n venezolana, puede consultarse el estudio de Luz Marina Rivas (2011).<\/p>\n\n\n\n<p>2 Residente de Madrid desde 2007, S\u00e1nchez Rugeles recibi\u00f3 el Premio Iberoamericano de Literatura Arturo \u00daslar Pietri por su novela Blue Label \/ Etiqueta Azul (2010). El a\u00f1o siguiente gan\u00f3 el certamen literario Sor Juana In\u00e9s de la Cruz (menci\u00f3n novela) por Liubliana.<\/p>\n\n\n\n<p>3 Los\/as interesados\/as en la representaci\u00f3n de la experiencia migratoria en la literatura venezolana del nuevo milenio encontrar\u00e1n en las otras dos novelas de S\u00e1nchez Rugeles, Transilvania Unplugged y Liubliana, interesantes tratamientos de subjetividades desplazadas.<\/p>\n\n\n\n<p>4 Uno de los acercamientos cr\u00edticos a la representaci\u00f3n literaria de la condici\u00f3n migrante que m\u00e1s ha contribuido a este an\u00e1lisis es el que Carine Mardorossian ofrece en su ensayo \u201cFrom Literature of Exile to Migrant Literature\u201d (2002). Me reiero m\u00e1s particularmente a la reconceptualizaci\u00f3n del \u201caqu\u00ed\u201d y el \u201call\u00ed\u201d que opera en el texto literario: \u201cBecause of her displacement, the migrant\u2019s identity undergoes radical shifts that alter her self-perception and often result in her ambivalence towards both her old and new existence. She can no longer simply or nostalgically remember the past as a ixed and comforting anchor in her life, since its contours move with the present rather than in opposition to it. Her identity is no longer to do with being but with becoming\u201d (Mardorossian 17). El ambivalente devenir de un sujeto escindido por el desplazamiento, el recuerdo distorsionado del pa\u00eds de origen y el ansia de descubrimiento de espacios ajenos son algunos de los elementos deinitorios de estas representaciones literarias de identidades trasnacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>5 Este documental, producido con un presupuesto muy modesto, fue dirigido por Ivanna Ch\u00e1vez y Javier Pita. Su producci\u00f3n concluy\u00f3 en 2011 y se estren\u00f3 a pocas semanas del inicio de la campa\u00f1a para las elecciones presidenciales de 2012; una decisi\u00f3n que pudo haber perseguido r\u00e9ditos pol\u00edticos. Si bien aviv\u00f3 un debate medi\u00e1tico que se extendi\u00f3 durante varios d\u00edas, este se caracteriz\u00f3 por la mofa de una supuesta victimizaci\u00f3n de unos j\u00f3venes privilegiados que aparec\u00edan en el documental opinando acerca del auge de la emigraci\u00f3n. De acuerdo con sus declaraciones, los principales motivos de estos j\u00f3venes para querer irse de Venezuela est\u00e1n vinculados a la inseguridad, el caos, el ambiente pol\u00edtico y el desarrollo profesional.<\/p>\n\n\n\n<p>6 Como muestra del tratamiento discursivo de la necesidad de sobreponerse al desencanto con las instituciones oiciales y la sociedad civil \u2014intensiicado por la fractura que provoc\u00f3 el Viernes negro en la noci\u00f3n de progreso y abundancia\u2014 me gustar\u00eda rescatar una cita del personaje interpretado por Aroldo Betancourt en la telenovela Por estas calles: \u201cYo busco y busco un motivo para sentirme orgulloso de Venezuela y no he encontrado sino el Metro, la Biblioteca Nacional y Oswaldo Guill\u00e9n. Todo est\u00e1 podrido en este pa\u00eds. Nadie infunde respeto, conianza. La \u00fanica cosa es que no podemos bajar la santamar\u00eda [persiana met\u00e1lica] y liquidar un pa\u00eds como un negocio en quiebra. No, de Venezuela no nos podemos ir. Hay que luchar. A esto hay que darle la vuelta. No le podemos regular el pa\u00eds a una cuerda de vagabundos\u201d (Disponible en l\u00ednea: youtu.be\/O24CaMJ522Y?t=1m50s).<\/p>\n\n\n\n<p>7 Eduardo S\u00e1nchez Rugeles ha anunciado la pr\u00f3xima adaptaci\u00f3n cinematogr\u00e1ica de su novela Blue Label. Al momento de escribir estas l\u00edneas no se ha revelado todav\u00eda qui\u00e9n dirigir\u00e1 el largometraje que, seg\u00fan el novelista, ya cuenta con el apoyo inanciero del Centro Nacional de Cinematograf\u00eda (Rinc\u00f3n).<\/p>\n\n\n\n<p>8 Para un an\u00e1lisis de la relaci\u00f3n entre la experiencia migratoria y el acontecer pol\u00edtico venezolano en Tal vez la lluvia y Una tarde con campanas, puede consultarse mi art\u00edculo \u201cNarrativas del descalabro: El sujeto migrante en dos novelas de Juan Carlos M\u00e9ndez Gu\u00e9dez\u201d (2012).<\/p>\n\n\n\n<p>9 Posteriormente en la narraci\u00f3n, se hace referencia a un dep\u00f3sito en la misma casa del t\u00edo Germ\u00e1n, donde almacena unas veinte cajas de whisky (por supuesto, Blue label), cervezas importadas, consolas de videojuegos y motores de lancha, entre otras cosas (58).<\/p>\n\n\n\n<p>10 Luis Yslas es director del portal ReLecturas.<\/p>\n\n\n\n<p>11 La caracterizaci\u00f3n del personaje de Lautaro Sanz se ailiar\u00eda a la definici\u00f3n de la llamada novela inmigrante, cuyos elementos esenciales, a juicio de William Boelhower, consisten en un h\u00e9roe, una traves\u00eda y una serie de obst\u00e1culos (6).<\/p>\n\n\n\n<p>12 Se hace aqu\u00ed referencia al esc\u00e1ndalo de la \u201cLista Maisanta\u201d, publicada en la p\u00e1gina web del diputado oicialista Luis Tasc\u00f3n, que revel\u00f3 la persecuci\u00f3n y discriminaci\u00f3n pol\u00edtica de ciudadanos que hab\u00edan irmado la solicitud del refer\u00e9ndum revocatorio presidencial de 2004. En el mismo a\u00f1o, el presidente Ch\u00e1vez emiti\u00f3 un mensaje a los disidentes en una de sus alocuciones: \u201cEl que firme contra Ch\u00e1vez ah\u00ed quedar\u00e1 su nombre registrado para la historia, porque va a tener que poner su nombre y su apellido, su irma y su n\u00famero de c\u00e9dula y su huella digital\u201d (Olivares, \u201cLa lista infame\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>13 Para una relexi\u00f3n detallada de la noci\u00f3n de no lugares puede consultarse el estudio seminal de Marc Aug\u00e9 (1992). <\/p>\n\n\n\n<p>14 Se hace aqu\u00ed referencia al poema m\u00e1s conocido de Juan Antonio P\u00e9rez Bonalde (1876-1877).<\/p>\n\n\n\n<p>15 \u201cNin\u00ed\u201d (ni ni) es una etiqueta despectiva que hace referencia a quienes no se posicionan a favor del gobierno ni de las opciones opositoras predominantes.<\/p>\n\n\n\n<p>16 Al respecto, tambi\u00e9n es necesario mencionar las referencias literarias al paralelismo hegem\u00f3nico que se establece entre la patria y la ailiaci\u00f3n revolucionaria (y en caso contrario, entre la disidencia pol\u00edtica y la conducta ap\u00e1trida) que podemos reconocer en varios textos del periodo que Miguel Gomes (2010) ha definido como el ciclo chavista. Algunos ejemplos de esto son los textos narrativos de Juan Carlos M\u00e9ndez Gu\u00e9dez, Himiob Santom\u00e9, Fedosy Santaella, Camilo Pino, Gisela Kozak, Edilio Pe\u00f1a e Israel Centeno.<\/p>\n\n\n\n<p>17 Este comunicado de prensa apareci\u00f3 publicado en numerosos medios tradicionales y electr\u00f3nicos con el t\u00edtulo \u201cCreadores, intelectuales y trabajadores de la cultura ante el pa\u00eds\u201d. Entre otras cr\u00edticas, se denunciaban las pol\u00edticas culturales que reci\u00e9n comenzaba a implementar el gobierno revolucionario: \u201cCreemos que en este momento callar es otorgar. Es necesario condenar la impunidad manifestada en todos los espectros de la vida nacional. Desde el sector cultura, de manera obsecuente, se ha pretendido desmontar los espacios que por su naturaleza siempre estuvieron destinados a las manifestaciones creativas. No vamos a abundar en esta hora de la crisis de museos, editoriales y orquestas sinf\u00f3nicas, pero s\u00ed consideramos necesario se\u00f1alar que este r\u00e9gimen ha pretendido imponer un proyecto trasnochado, autoritario y excluyente desde una fat\u00eddica \u2018revoluci\u00f3n cultural\u2019. Hoy, nosotros, escritores venezolanos, conscientes de nuestra responsabilidad ante la coyuntura actual, unimos con la mayor irmeza nuestra voz de apoyo al paro c\u00edvico nacional que protagoniza un pa\u00eds entero en pie de lucha y contra el silencio c\u00f3mplice\u201d (11 de diciembre de 2012).<\/p>\n\n\n\n<p>18 La empresa transgresora de este pasaje evoca esfuerzos similares en la narrativa cubana inisecular, en la que autores como Jorge \u00c1ngel P\u00e9rez (\u201cEl retrato de Dorian Gay\u201d) profanan los cimientos de la identidad nacional construida e impuesta por la heterocracia oficial (Valladares-Ruiz, Sexualidades disidentes 80).<\/p>\n\n\n\n<p>19 La novela de Juan Carlos M\u00e9ndez Gu\u00e9dez, Una tarde con campanas, es un buen ejemplo de esta segunda tendencia.<\/p>\n\n\n\n<p>20 En su estudio sobre la literatura venezolana de la di\u00e1spora, Luz Marina Rivas recoge estas relexiones de Gustavo Valle, autor venezolano residenciado en Argentina, en torno a la extranjer\u00eda: \u201cEn honor a la verdad, el extranjero vive en un lugar donde no hay autobuses, ni aviones ni aeropuertos. Tampoco un puerto, ni una estaci\u00f3n de trenes, ni nada que lo traslade. El extranjero sale y, sin embargo, se queda. Por eso podemos decir, sin temor a equivocarnos, que este individuo jam\u00e1s se ha movido de su sitio, y nunca ha salido de su pa\u00eds violento\u201d (Rivas).<\/p>\n\n\n\n<p>21 Estos personajes desplazados tampoco se ven afectados por penurias econ\u00f3micas, discriminaci\u00f3n por origen nacional, sexualidad o g\u00e9nero. Su marginalidad se nutre de su resistencia a formar parte de las din\u00e1micas sociopol\u00edticas dominantes.<\/p>\n\n\n\n<p>22 Tambi\u00e9n se deben tener en cuenta las implicaciones de la condici\u00f3n migrante en la coniguraci\u00f3n de las expectativas de los lectores (tanto en Venezuela como en el extranjero) a las que hiciera referencia Torres. Si la creciente ola migratoria a menudo ha sido asociada al rechazo de los cambios pol\u00edticos y a la inseguridad, no es motivo de asombro que se vincule a priori al escritor emigrante con cierta disidencia pol\u00edtica que pudiera verse relejada en su producci\u00f3n literaria. Como lo se\u00f1ala Gustavo Valle, se tratar\u00eda de una arista de una tendencia generalizada en el actual panorama literario: \u201cLa sociedad venezolana ha politizado incluso la intimidad, y el lector medio exige a sus escritores que, desde la icci\u00f3n tambi\u00e9n tomen partido, denuncien, aclamen, aplaudan o interpelen lo que para unos es un sue\u00f1o y para otros una pesadilla\u201d (\u201cNarrar con Ch\u00e1vez\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p>23 En el caso de Tal vez la lluvia de M\u00e9ndez Gu\u00e9dez y de la cr\u00f3nica \u201cLa indiferencia. Correspondencia in\u00fatil\u201d de S\u00e1nchez Rugeles (Los desterrados), el retorno al lugar de origen potencia esta sensaci\u00f3n de desarraigo.<\/p>\n\n\n\n<p>24 A prop\u00f3sito del creciente inter\u00e9s alrededor de la literatura venezolana de la di\u00e1spora, las editoriales Alfa y Puntocero, organizaron, en el mes de julio de 2012, una charla titulada \u201cTodos vuelven: escritores migrantes\u201d, que cont\u00f3 con la presencia de Miguel Gomes y Gustavo Valle (disponible en l\u00ednea: http:\/\/twitcam.livestream. com\/b2y85). En esa ocasi\u00f3n los autores debatieron acerca del problem\u00e1tico uso de categor\u00edas como \u201cexilio\u201d, \u201cexpatriaci\u00f3n\u201d y \u201cdestierro\u201d, as\u00ed como de los efectos de la condici\u00f3n migrante, la hibridez cultural y la experiencia creadora en ese espacio intersticial que Homi Bhabha deiniera como \u201cin-betweenness\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>25 Es preciso acotar que en Bajo tierra se hace referencia a la migraci\u00f3n interna de ind\u00edgenas que abandonan su h\u00e1bitat para instalarse en una urbe hostil.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/patricia-valladares-ruiz\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre la autora<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Patricia Valladares-Ruiz Hace unos meses los usuarios venezolanos de Twitter convirtieron en un tema destacado (\u201ctrending topic\u201d) la etiqueta #MeIr\u00edaDemasiado (\u201cme ir\u00eda demasiado\u201d). 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