{"id":17058,"date":"2025-08-12T16:05:09","date_gmt":"2025-08-12T20:35:09","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=17058"},"modified":"2025-08-12T16:05:09","modified_gmt":"2025-08-12T20:35:09","slug":"el-lenguaje-de-cadenas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-lenguaje-de-cadenas\/","title":{"rendered":"El lenguaje de Cadenas"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Por: Rafael Victorino Mu\u00f1oz<\/h4>\n\n\n\n<p>Quisiera compartir con ustedes unas breves anotaciones que hecho, a vuelo rasante, mientras rele\u00eda la obra de Rafael Cadenas \u201cEn torno al lenguaje\u201d, la cual tuve oportunidad de conocer en mis primeros tiempos de universitario, y que felizmente he vuelto a encontrar y a frecuentar.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque la obra ensay\u00edstica de Cadenas no goza del mismo fervor que su poes\u00eda, o al menos no se le menciona tanto, dicho libro se ha constituido en un hito muy particular en nuestra literatura. Es casi una obra de culto, si nos atenemos a las vagas definiciones que se dan a este t\u00e9rmino.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que, en primer lugar, hace de esta una obra singular es el hecho de que es una reflexi\u00f3n sobre el lenguaje emprendida por un no ling\u00fcista o emprendida desde una visi\u00f3n no ling\u00fc\u00edstica o no estructuralista. Es decir, no se vivisecciona el idioma, como si se tratara de un mecanismo inorg\u00e1nico, compuesto por partes que semejan meros fuelles de relojer\u00eda o algo por estilo. El lenguaje del que nos quiere hablar Cadenas es un idioma vivo: es la lengua con la que amasa su prosa y con la que desteje sus versos, es la lengua nuestra del d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez por eso, cuando le toca apelar a una autoridad, no acude tanto a los te\u00f3ricos como Chomsky, Saussure o Hjelmslev, sino que cita a fil\u00f3logos o fil\u00f3sofos, cuya visi\u00f3n en torno a este objeto es m\u00e1s cl\u00e1sica o rom\u00e1ntica, si cabe. Es el caso de Karl Kraus, Friedrich Wilhelm Nietzsche, Pedro Salinas o \u00c1ngel Rosenblat, con quienes comparte Cadenas el amor por la lengua y la visi\u00f3n de esta m\u00e1s como <em>poiesis<\/em> que como artefacto, dispositivo o sistema.<\/p>\n\n\n\n<p><em>En torno al lenguaje <\/em>est\u00e1 dividido en cinco secciones: <em>La quiebra del lenguaje, Karl Kraus, Un abogado de buenas causas <\/em>(sobre Pedro Salinas), <em>La gram\u00e1tica contra la lengua <\/em>y<em> Lenguaje y literatura. <\/em>Me interesan particularmente la primera, cuarta y la quinta parte, ya que creo que en ellas el autor de <em>Memorial <\/em>expone m\u00e1s directamente su visi\u00f3n de la lengua y de la ense\u00f1anza de la misma, antes que revisar las de otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Voy a empezar, si es que no he empezado, por la pen\u00faltima y luego pasar\u00e9 a la \u00faltima, para dejar al final la primera. No se trata de capricho de escritor o de un juego de hip\u00e9rbaton, sino que como estoy muy de acuerdo con unas partes y con otras no, postergar\u00e9 la discusi\u00f3n o la disensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>Sobre el lenguaje <\/em>Cadenas expone una idea que hoy todos sabemos; sin embargo, parece que nadie hace nada por evitar que suceda. El asunto es que en la escuela el enfoque de ense\u00f1anza que ha predominado con respecto al lenguaje escrito es excesivamente gramaticalista, en contraposici\u00f3n a lo que sucede cuando aprendemos el habla oral, que es m\u00e1s natural o est\u00e1 m\u00e1s orientada a los usos y satisfacciones que la misma nos brinda.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus palabras, se trata de una aberraci\u00f3n, en la cual \u201clos maestros y profesores han sustituido el aprendizaje y perfeccionamiento de su lengua por el aprendizaje de la gram\u00e1tica\u201d (p. 70). Para explicarlo con una met\u00e1fora, de mi autor\u00eda (ya que yo tambi\u00e9n he sido profesor y defensor de la lengua por a\u00f1os), es como si quisieran ense\u00f1arnos a manejar un carro explic\u00e1ndonos el funcionamiento de cada una de sus piezas. El resultado: un fracaso.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no nos adelantemos, sigamos con Cadenas, quien nos dice que ignora cu\u00e1l es la causa de esta situaci\u00f3n: \u201c\u00bfA qu\u00e9 atribuir esta obstinaci\u00f3n? \u00bfEstupidez? \u00bfFuerza terrible de la inercia? \u00bfRigidez escler\u00f3tica del sistema educativo que no permite variaciones individuales? \u00bfResignaci\u00f3n a una rutina a sabiendas de que constituye una p\u00e9rdida de tiempo?\u201d Luego a\u00f1ade: \u201c\u00bfConocen bien el castellano los maestros y encargados de su ense\u00f1anza?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Considero que en estas dos o tres \u00faltimas preguntas est\u00e1 la respuesta, valga la aparente paradoja. Una parte podr\u00eda resumirse en el concepto de resistencia al cambio, aplicado a la ense\u00f1anza del idioma propio: no quieren romper el paradigma gramatical. Aunque quiz\u00e1s sea aventurado usar el t\u00e9rmino resistencia, ya que los docentes de lengua no se oponen a nada: el sistema educativo mismo los impele a seguir trabajando de esa manera. No se ha propuesto o impuesto una reforma seria sobre este asunto.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, con respecto a si los docentes manejan su propio idioma, podr\u00edamos responder junto con el famoso Mario Moreno: ah\u00ed est\u00e1 el detalle. Mal se puede ense\u00f1ar lo que no se conoce. Mal pueden ense\u00f1ar la lengua escrita quienes no la usan sino para actividades superfluas. Dicho m\u00e1s claro: si los docentes de lengua, no producen textos escritos, no manejan su propia lengua, \u00bfc\u00f3mo iban a ense\u00f1arlo? Seguir\u00e1n revisando para qu\u00e9 sirve un carburador de un carro que no se mueve del lugar de donde est\u00e1, desde hace a\u00f1os. Seguir\u00e1n revisando y enviando mensajes por sus tel\u00e9fonos (cosa que no suced\u00eda cuando Cadenas escribi\u00f3 su libro), y evitando a todas luces enfrentarse con un libro.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre las soluciones para este o estos problemas, Cadenas afirma que se impone la tarea conocer la lengua directamente en los textos. Aprender sobre la lengua leyendo, leer atendiendo el lenguaje. Comprenderla en acci\u00f3n, en movimiento. \u201cLa lengua se absorbe indirectamente\u201d, dice m\u00e1s adelante, dando a entender que, tal como sucede con la oralidad, no necesitamos tanta estructura program\u00e1tica para aprender el lenguaje escrito.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, la v\u00eda ser\u00eda la lectura. Leer, dar de leer, o dejar leer, incluso. Pero, todo esto supone un mayor escollo, que tiene que ver, nuevamente con los maestros, quienes deber\u00edan ser grandes lectores. \u00bfCu\u00e1ntos lo son realmente?, se pregunta Cadenas. Es una pregunta que estamos lejos de responder; aunque sospechamos cu\u00e1l es la oscura y siniestra realidad: lo que est\u00e1 a la vista&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, para cerrar estas ideas, el autor deja algunas sugerencias:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; seleccionar una lista de textos \u201cdesde nuestro hoy\u201d, dejando para despu\u00e9s los supuestos grandes cl\u00e1sicos que tienen menos que ver con nosotros y que alejan m\u00e1s bien al estudiante (lo aplaudimos y secundamos);<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; en segundo lugar, sugiere concentrarse en el goce est\u00e9tico y olvidarse de las informaciones in\u00fatiles sobre las obras (tales como tendencias, figuras ret\u00f3ricas, etc.);<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; y, por \u00faltimo, revisar los programas.<\/p>\n\n\n\n<p>La idea es una transformaci\u00f3n total de la ense\u00f1anza de la lengua, nada m\u00e1s y nada menos: olvidar la gram\u00e1tica y volcarse sobre los textos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y a\u00fan Cadenas va m\u00e1s all\u00e1, ya que el aprendizaje de la lengua escrita es un fin en s\u00ed, pero tambi\u00e9n un medio. \u00bfUn medio para qu\u00e9? Para el goce, para el disfrute, para poder acceder a los grandes bienes del esp\u00edritu. \u201cA los fines de este ensayo he querido ver la literatura como asiento del lenguaje y ruta principal hacia su riqueza\u201d, se\u00f1ala. Dicho de otro modo: el lenguaje, en su m\u00e1xima expresi\u00f3n, est\u00e1 acrisolado en las grandes obras literarias. Y frecuentar estas nos enriquece, ling\u00fc\u00edstica, adem\u00e1s de est\u00e9ticamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta aqu\u00ed todo bien y totalmente de acuerdo. Pero hab\u00eda dicho que dejar\u00eda para el final el tema del quiebre del lenguaje, que el autor expone al principio. Y es que algunas de estas ideas entran en conflicto con otras que he conocido por autores tambi\u00e9n interesados en el tema. La posici\u00f3n de Cadenas por momentos parece la de un purista o la de un reaccionario, horrorizado por lo que llama el empobrecimiento del lenguaje del venezolano, ocasionado por una mayor interacci\u00f3n con los medios audiovisuales que con el texto escrito. Al respecto, el autor emplea t\u00e9rminos como \u201cinopia irreversible\u201d, \u201cgrave descenso ling\u00fc\u00edstico\u201d. Y a\u00fan m\u00e1s, acusa a los medios, particularmente los televisivos, de ser causantes, coadyuvantes o c\u00f3mplices de tal situaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En mis estudios sobre el lenguaje siempre he tendido a afiliarme con aquellos que defienden m\u00e1s el uso que la prescripci\u00f3n. Es decir, los que ven lo que se hace con la lengua, o c\u00f3mo la emplean los usuarios, que con aquellos que dicen c\u00f3mo deber\u00edan hacerlo. Despu\u00e9s de todo, el idioma que hablo o que escribo es una deformaci\u00f3n del lat\u00edn vulgar, mal hablado en la Hispania, y mezclado con no s\u00e9 cu\u00e1ntas lenguas m\u00e1s, desde el&nbsp; celtib\u00e9rico hasta el \u00e1rabe. Incluso aquel era una deformaci\u00f3n del lat\u00edn cl\u00e1sico, el cual era una variaci\u00f3n proveniente del tronco it\u00e1lico de las lenguas indoeuropeas que derivaron del s\u00e1nscrito&#8230; Si nos pusi\u00e9ramos muy puristas, deber\u00edamos terminar hablando o escribiendo, en efecto, s\u00e1nscrito.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo, de manera particular, aunque no empleo mucho el habla de la calle, menos a\u00fan por escrito, la veo como lo que es: un fen\u00f3meno o una variaci\u00f3n. Y siempre tenemos la posibilidad de acceder a las otras variedades m\u00e1s <em>elevadas <\/em>a trav\u00e9s de los textos. Por otra parte, no veo tampoco la necesidad, a estas alturas de la vida, de satanizar los medios. Si alguien quiere leer, bien, que lea. Si alguien no quiere hacerlo, all\u00e1 \u00e9l que se lo pierde. Y tercero, podemos ver en tales medios unos aliados potenciales&#8230; En tal sentido, podr\u00edamos dejar de ser un poco apocal\u00edpticos y ponernos m\u00e1s integrados, citando a Eco. En fin, son estas las cosas que he pensado leyendo o releyendo <em>En torno al lenguaje <\/em>de Rafael Cadenas. Es un texto que para m\u00ed logra su cometido, ya que, como deber\u00eda hacer cada ensayo, nos emplaza a asumir una postura, a discutir. No en todo podemos estar de acuerdo y no en todo podemos estar en desacuerdo. Como a ustedes, seguramente, queridos lectores, les pasar\u00e1 conmigo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Rafael Victorino Mu\u00f1oz Quisiera compartir con ustedes unas breves anotaciones que hecho, a vuelo rasante, mientras rele\u00eda la obra de Rafael Cadenas \u201cEn torno al lenguaje\u201d, la cual tuve oportunidad de conocer en mis primeros tiempos de universitario, y que felizmente he vuelto a encontrar y a frecuentar. 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