{"id":17038,"date":"2025-03-10T15:08:00","date_gmt":"2025-03-10T19:38:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=17038"},"modified":"2025-08-10T15:09:27","modified_gmt":"2025-08-10T19:39:27","slug":"motivos-e-imagenes-en-luis-enrique-marmol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/motivos-e-imagenes-en-luis-enrique-marmol\/","title":{"rendered":"Motivos e im\u00e1genes en Luis Enrique M\u00e1rmol"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Jos\u00e9 Fabbiani Ruiz<\/h4>\n\n\n\n<p>Luis Enrique M\u00e1rmol naci\u00f3 en la Parroquia de Santa Rosal\u00eda de Caracas, el 21 de agosto de 1897. Fueron sus padres Luis M\u00e1rmol, tambi\u00e9n poeta, y Rosa Amelia Infante de M\u00e1rmol. Hizo la Instrucci\u00f3n Primaria en el Colegio de los Padres Franceses, de Caracas, y curs\u00f3 el Bachillerato en la Universidad Central de Venezuela, titul\u00e1ndose de Bachiller en Filosofia el 27 de setiembre de 1912. El a\u00f1o de 1913 public\u00f3 su primer poema en El Nuevo Diario, un soneto titulado Misantro p\u00eda. Se gradu\u00f3 de Doctor en Ciencias Pol\u00edticas el 14 de febrero de 1925, y present\u00f3 como tesis reglamentaria un trabajo titulado: El Aparte 3\u00b0 del Art\u00edculo 6\u00b0 del C\u00f3digo Penal, editada en la Tipograf\u00eda Americana de Caracas el mismo a\u00f1o de su grado. Muri\u00f3 en Valencia, capital del Estado Carabobo, el 17 de setiembre de 1926.<\/p>\n\n\n\n<p>Corta fue su vida. Como se ha visto, s\u00f3lo vivi\u00f3 veintinueve a\u00f1os. Hu\u00e9rfano de padre a temprana edad, de<br>humilde posici\u00f3n econ\u00f3mica, hombre bueno, coraz\u00f3n puro, seg\u00fan el decir de sus contempor\u00e1neos, la vida no le escatim\u00f3 dolores ni desenga\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Obras<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1rmol no fue \u2014no pudo ser\u2014 autor de obra extensa. Public\u00f3 Pastiches, edici\u00f3n con avisos, impresa en<br>la Tipograf\u00eda Venezuela. Trae una carta de Pedro Emilio Coll, fechada el 5 de setiembre de 1924. En esta obra, su autor, burla burlando, y con el seud\u00f3nimo de Lem, realiza algo as\u00ed como una critica muy sutil de los estilos y pensamiento de los escritores contempor\u00e1neos suyos. Estos Pastiches se publicaron en El Universal, de Caracas, y en ellos se alude a muchos notables de las letras patrias: L. M. Urbaneja Achelpohl, Jos\u00e9 Antonio Ramos Sucre, \u00c1ngel Miguel Queremel, Pedro Sotillo, Ud\u00f3n P\u00e9rez, Fernando Paz Castillo, Jacinto Fombona Pachano, Manuel Diaz Rodr\u00edguez, J. T. Arreaza Calatrava, Alfredo Arvelo Larriva, Andr\u00e9s Eloy Blanco, Gabriel Espinoza, Joaqu\u00edn Gonz\u00e1lez Eiris, Sergio Medina y otros. <\/p>\n\n\n\n<p>Dej\u00f3 dispersos en peri\u00f3dicos y revistas numerosos art\u00edculos de indole diversa, no compilados a\u00fan. Despu\u00e9s de la muerte del poeta, sus admiradores, compa\u00f1eros y amigos publicaron \u2014afectuoso recuerdo\u2014 el libro titulado: La Locura del Otro. Dedicado al padre de M\u00e1rmol, est\u00e1 dividido en tres partes: Mis Emociones, Pausas y Mis Motivos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cr\u00edtica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Quien nos ocupa es un intelectual cuyo nombre ha resonado siempre con simpat\u00eda honda en el \u00e1nimo de<br>nuestros escritores, desde sus contempor\u00e1neos hasta representantes de las \u00faltimas promociones. <\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn su obra de poeta \u2014dice Augusto Mijares\u2014 dest\u00e1case como nota fundamental el mismo anhelo que ennobleci\u00f3 sus d\u00edas mortales: la rebeld\u00eda contra la taciturna mediocridad de la vida, la necesidad de encontrar a toda costa un ideal para mantenerlo vigilante en el combate, una fe para aureolar su dolor\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Y Pedro Sotillo: \u201cCaso t\u00edpico de precocidad y de reflexi\u00f3n, M\u00e1rmol muestra, desde su aparici\u00f3n en nuestras letras, un sello de intensa gravedad\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Y Enrique Bernardo N\u00fa\u00f1ez: \u201cSu muerte ha sido digna de \u00e9l, como la de un Soldado en el combate. Y \u00e9l lo era a su manera. Soldado del Derecho, no de ese derecho curialesco y rutinario, sino del que quiere luchar por la Humanidad y se inspira en la Justicia. Serenidad, Elevaci\u00f3n, Belleza fu\u00e9ronle musas propicias\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Fernando Paz Castillo dedica a su memoria uno de los hermosos poemas de La Voz de los Cuatro Vientos: \u201cY el verso siempre puro le salv\u00f3 la vida, \u2014de lo material y lo grosero,\u2014 de la vulgar sonrisa cortesana. \u2014Por eso alguien lo dijo: Se nos muri\u00f3 por bueno\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>El cr\u00edtico Rafael Angarita Arvelo: \u201cRenovaci\u00f3n. Esta es la primera impresi\u00f3n que se desprende de la obra de Luis Enrique M\u00e1rmol. Segunda: Reminiscencia rom\u00e1ntica. De tarde en tarde, como entre joyas cobre dorado, falsos retornos a los t\u00f3picos socorridos. Tercera: imprecisi\u00f3n. Los dos elementos esenciales de su vida en lucha mortal. Cuarta: Ciencia y arte. El fondo filos\u00f3fico y la forma impecable de la mayor parte de sus poemas. Quinto: Pesimismo. Un pesimismo actual, intuitivo, causa de la poca o ninguna frescura existente en sus versos. Sexta: Porvenirismo. Finalidad de su arte y su esp\u00edritu. Creer en el porvenir con la honrada creencia real de las cosas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Antonio Arr\u00e1iz: \u201cAm\u00f3 como alucinado las cosas espl\u00e9ndidas: el triunfo, el hero\u00edsmo, la belleza. Fue puro<br>y melanc\u00f3lico, como una idea que no cuaj\u00f3\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Juli\u00e1n Padr\u00f3n, ep\u00edgono del 28, hace referencia a la inconformidad del poeta, a su angustia, a su condici\u00f3n<br>de rom\u00e1ntico atrincherado detr\u00e1s del concepto flaubertiano sobre el burgu\u00e9s, de buscador profundo del enigma de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Y Jos\u00e9 Ram\u00f3n Medina, de los m\u00e1s j\u00f3venes intelectuales venezolanos: \u201cPasan las escuelas, se suceden los<br>movimientos art\u00edsticos, transcurren fugazmente las modas literarias, pero aquel trabajo que responde a un impulso y a una esencia de exacta validez est\u00e9tica perdura en el tiempo con el sello de las cosas imperecederas. Ese signo rige la poes\u00eda de Luis Enrique M\u00e1rmol\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los Temas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los motivos, la concepci\u00f3n l\u00edrica del autor que estudiamos, convergen hacia un centro de evidencia meridiana: el pesimismo. Nunca hab\u00edamos visto en poeta venezolano alguno mayor desesperanza. Quiz\u00e1 el medio, o tal vez la \u00e9poca, o tambi\u00e9n alguna precaria situaci\u00f3n personal, fueron elementos de influencia decisiva en su actitud; pero lo cierto es que, salvo rar\u00edsimos momentos, aquel esp\u00edritu se retorci\u00f3 siempre en una fosca negaci\u00f3n de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>La ordenaci\u00f3n de algunos de los motivos fundamentales de La Locura del Otro nos ayudar\u00e1 a comprender la trayectoria de este bardo, uno de los m\u00e1s personales que ha tenido la literatura patria. Veamos:<\/p>\n\n\n\n<p>Oposici\u00f3n entre la ruina espiritual, el desaliento y el dolor, por una parte, y el ensue\u00f1o por la otra:<\/p>\n\n\n\n<p><em>La arquitectura, enantes de luz y de basalto,<br>de mi alma, se arruina lirremisiblemente;<br>caricatura de algo que bien pudo ser alto<br>como un ensue\u00f1o, prodigioso como un poniente!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No obstante, Ensue\u00f1o, vienes, y a\u00fan mi vida pueblas;<br>mas, soy inexpresivo como un lienzo en tinieblas:<br>soy la fruta sin sol, por la sombra podrida\u2026<\/em><br>(L., 11-12, 1-4, 9-11)<\/p>\n\n\n\n<p>En esta lucha obstinada, como vemos, vencen el desaliento y el dolor. Frente al ego\u00edsmo y a las glorias peque\u00f1as, a lo trivial e insignificante, el orgullo constituye una defensa, un soporte \u00e9tico:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hoy est\u00e1 alerta, firme, seguro de s\u00ed mismo<br>y sin embargo tiembla al m\u00e1s ligero roce.<br>Vive siempre a mi lado y le llamo mi orgullo!<\/em><br>(L., 16, 12-14)<\/p>\n\n\n\n<p>La soledad suele ser refugio; en ella el alma sosiega un sue\u00f1o resplandeciente y hondo. Pero, como siempre, ese refugio no tardar\u00e1 en convertirse en soledad tediosa. No queda nada del esp\u00edritu de antes, ni la arm\u00f3nica tristeza antigua, ni la armon\u00eda aureolada de quimera, de amor, de melancol\u00eda:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 nos queda de la Belleza,<br>de la Fuerza, de la Verdad, qu\u00e9 nos queda, Dios m\u00edo?<br>Vida \u00a1Milton certero! que incubas en tus sombras<br>el dolor del Para\u00edso Perdido!<\/em><br>(L., 25, 9-12)<\/p>\n\n\n\n<p>Quien busca la belleza, serena, desolada, y apenas la vislumbra en una noche inquietante, no puede recordarla luego, pues sus formas se han borrado. Del fondo de la espantosa angustia del aeda, surgen apenas los ojos yermos de la belleza:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Conoc\u00eda su nombre\u2026 la buscaba anhelante!\u2026<br>Fue en el minuto enorme de una noche inquietante<br>cuando mi vista \u00e1vida viol\u00f3 su soledad:<br>la tragedia angustiaba sus ojos tenebrosos,<br>mas su rostro, sus l\u00edneas, sus gestos armoniosos,<br>vert\u00edan el milagro de la serenidad!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Ah! no la viera nunca mi anhelo deslumbrado<br>que hoy cuando ansioso trato de evocar la radiosa<br>visi\u00f3n que en lo m\u00e1s hondo del alma reverencio,<br>no puedo recordarla, sus formas se han borrado\u2026<br>pero surgen del fondo de mi angustia espantosa<br>sus ojos desolados, terribles de silencio!<\/em><br>(L.; 34, 13-24)<\/p>\n\n\n\n<p>Los paisajes, en M\u00e1rmol, son caracter\u00edsticos, propios del estado de \u00e1nimo apuntado, sin color, sin luz:<\/p>\n\n\n\n<p><em>En la opulencia fr\u00e1gil de tus luces bermejas,<br>oh crep\u00fasculo! avivas no s\u00e9 qu\u00e9 ensue\u00f1os tristes<br>que pasas como un velo sobre las cosas viejas<br>y lo que a\u00fan es joven de viejo lo revistes.<\/em><br>(L., 37, 1-4)<\/p>\n\n\n\n<p>O bien:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Viejos parques an\u00e9micos, mohosos, carcomidos,<br>donde tu\u00e9rcese el viento, silbando entre los robles,<br>tus viejos robles, dolorosos como gemidos,<br>retorcidos cual f\u00f3siles esqueletos inmobles!<\/em><br>(L., 39, 1-4)<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un dolorido sentimiento de la nada. Se va y vuelve, intermitentemente. El destino es cruel: rompe<br>todos los sue\u00f1os; y cuando el poeta desea el infinito, su emoci\u00f3n se diluye en grito angustiado:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Como a \u00cdcaro me llena un af\u00e1n de infinito,<br>y como \u00cdcaro muero, v\u00edctima de mis ansias,<br>y mi emoci\u00f3n trad\u00facese en un supremo grito<br>que alarga sus angustias, desgarrando distancias\u2026<\/em><br>(L., 43, 7-10)<\/p>\n\n\n\n<p>A veces acuden las im\u00e1genes ingenuas de la primera novia, de la ni\u00f1ez, de la adolescencia, de los viajes imaginarios, mientras la madre, en las horas dif\u00edciles, es sembradora de belleza, de amor y de fe:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00bfRecuerdas, madre m\u00eda?<br>T\u00fa mirabas crecer poco a poco mi alma,<br>y, c\u00f3mo te asombrabas<br>de encontrar en mi alma lo que en ella pon\u00edas,<br>lo que en ella pon\u00edas de verdad y belleza,<br>lo que en ella pon\u00edas de belleza y de fe!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>T\u00fa me lo diste todo para que fuera fuerte,<br>t\u00fa me lo diste todo para que fuera puro,<br>porque lo fuera todo t\u00fa me lo diste todo,<br>\u00bfte acuerdas, madre m\u00eda?<\/em><br>(L., 76, 16-21, 30-33)<\/p>\n\n\n\n<p>Pero despu\u00e9s brota la desesperanza, la auto-acusaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Pero t\u00fa, madre m\u00eda, t\u00fa no has sabido verlo;<br>yo he matado lo noble que pusiste en mi alma:<br>yo he sido, madre m\u00eda, madre m\u00eda,<br>yo, nadie sino yo es el solo culpable!\u2026<\/em><br>(L., 77, 43-46)<\/p>\n\n\n\n<p>El silencio; pero no el silencio turbio de las noches de la ciudad, ni el de los campos, sino el perfecto y absoluto silencio:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Buscaba el silencio, el silencio.<br>El perfecto silencio, sordo, supremo y vasto.<br>No ese silencio de las noches urbanas\u2026<br>No ese silencio de la noche de los campos\u2026<br>Su alma necesitaba del silencio absoluto\u2026<\/em><br>(L., 159-160, 1-2, 3-7-8)<\/p>\n\n\n\n<p>Lo galante est\u00e1 presente, asimismo, en <em>La Locura del Otro<\/em>. Es una nota sin filtraciones er\u00f3ticas. El poeta<br>ama las rubias y las morenas, los ojos negros y las crenchas de oro. Evoca la novia quincea\u00f1era, las amadas que rompieron la vida gris y el mundo peque\u00f1o, la ni\u00f1a pobre asomada al balc\u00f3n por las tardes:<\/p>\n\n\n\n<p><em>En el pobre balc\u00f3n de la morada<br>s\u00f3rdida, aparec\u00eda por la tarde.<br>Nadie volvi\u00f3 hacia ella su mirada:<br>daba una extra\u00f1a sensaci\u00f3n cobarde<br>su sincera belleza resignada.<\/em><br>(L., 107, 1-5)<\/p>\n\n\n\n<p>Busca chispas de oro en los ojos desencantados de una prostituta; ofrece a una dama un ramo de flores. Pero, como siempre, los hermosos rostros de las mujeres admiradas se desvanecen para dar paso a la persistente sensaci\u00f3n de dolor, cruelmente pesimista: a la evocaci\u00f3n de la gracia y de la primavera sucede lo irrevocable, la quimera, el llanto y el olvido. Han muerto la emoci\u00f3n juvenil, las ansias de fortuna:<\/p>\n\n\n\n<p><em>La gracia esbelta de tus primaveras:<br>\u2014realizaci\u00f3n de un ansia irrealizable\u2014<br>fue fulgor de una aurora inolvidable<br>en la noche tenaz de mis \u00e1speras.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Luego, la zarpa de lo irrevocable\u2026<br>Lo Ineludible para mi alma fueras,<br>mas nunca mi silencio irremediable<br>fecundara otra cosa que quimeras!<\/em><br>(L., 95, 1-8)<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro autor gusta de contrastar los valores, positivos y negativos. Es en esta circunstancia donde se\u00f1alamos la ra\u00edz m\u00e1s honda del dramatismo de su obra. Contrastan, los h\u00e9roes del poeta y el practicismo; la belleza de unas muchachas y el alma insustancial del aeda; el idealismo de ayer y la derrota de hoy; el ensanchamiento de un ideal y el desmayo de una voluntad de gloria; la divina inutilidad de la vida y el divino tormento de la misma:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Pero quiero vivir, gozarlo todo,<br>lograrlo todo y que lo pierda todo!<br>Los besos, y las ansias y los sue\u00f1os<br>y la vida, divinamente in\u00fatil,<br>pero divinamente atormentada!<br><\/em>(L., 32, 71-75)<\/p>\n\n\n\n<p>La vejez del rosal y lo que \u00e9l fuera antes: fragancia de citas de amor; el encanto de ayer y la estupidez del<br>presente. No obstante, salta a veces la vibraci\u00f3n optimista, como en estos versos de <em>Canto de Exaltaci\u00f3n<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ah! y otras veces siento un j\u00fabilo radiante,<br>y es surtidor sonoro mi alma burbujeante,<br>y es un deslumbramiento de mis cinco sentidos!<br>Oh sue\u00f1o! Oh dicha! Oh luz! Oh anhelos encendidos!<br>Esperanza suprema que en mi vida apareces<br>y en silencio trasportes inefables me ofreces!<br>Absurda, intensa, inmensa emoci\u00f3n de sentir<br>este alborozo que no puedo traducir!<br>Ah! cu\u00e1ntas emociones distintas, todas m\u00edas,<br>vida que me vas dando todo cuanto ten\u00edas!<br>La perfecta armon\u00eda de la carne fragante!<br>retorcida delicia en el \u00e1vido instante!<br>&#8230;\/.<br>Mientras vivimos somos inmortales!<\/em><br>(L., 51, 15-26; 53, 21)<\/p>\n\n\n\n<p>O en el poema final del libro:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Juventud, desenga\u00f1os, vanidad, pesimismo;<br>complejo y simple, como el agua multiforme\u2026<br>Mas, siempre dentro del alma un ideal enorme<br>que es m\u00edo y sin embargo m\u00e1s grande que yo mismo!<br>..\/.<br>Toda mi psiquis vibra con emoci\u00f3n de lira:<br>hoy que tengo m\u00e1s vida siento m\u00e1s grande el alma!<\/em><br>(L., 189, 5-8; 190, 4-5)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sistema Figurativo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El sistema figurativo de M\u00e1rmol responde cabalmente al mundo de ideas y sensaciones que contiene. Los<br>elementos calificativos y modificativos, las im\u00e1genes y las met\u00e1foras, contribuyen como en pocas oportunidades, a que el lector \u2014o espectador del fen\u00f3meno l\u00edrico\u2014 adquiera una consciencia plena del juego que a corta o larga distancia de nosotros realiza el poeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Este elemento figurativo se acopla \u2014insistimos\u2014 al m\u00e1s descollante estado de \u00e1nimo de M\u00e1rmol: el pesimismo. Pesimismo es desesperanza, y las palabras aqu\u00ed tienden a buscar una expresi\u00f3n diluida, vaga, nost\u00e1lgica y melanc\u00f3lica. Si recorremos con cuidado <em>La Locura del Otro<\/em> hallaremos la ratificaci\u00f3n m\u00e1s evidente de lo que sobre \u00e9l hemos dicho.<\/p>\n\n\n\n<p>Elementos calificativos y modificativos<\/p>\n\n\n\n<p>Veamos los adjetivos usados por el poeta, y divid\u00e1moslos en cuatro grupos: 1) referentes a estados de \u00e1nimo; 2) a condici\u00f3n, hechos, valores o circunstancias referentes al hombre; 3) a elementos naturales; y 4) de color.<\/p>\n\n\n\n<p>En el primer grupo figuran: turbio (el desaliento); impreciso (el cansancio); trivial, hondo (el dolor) ; in\u00fatil<br>(la inquietud); densa (la congoja); espantosa, inexorable (la angustia); sosegada (la tristeza). <\/p>\n\n\n\n<p>En el segundo: vaga, triste (la sonrisa); hondo, dorado (el sue\u00f1o); doliente (el coraz\u00f3n); est\u00e9ril (el vigor); imperfecto, bald\u00edo, frustrado (el esfuerzo); desorientada, peque\u00f1a, desnuda, simple, sola, est\u00e9ril, incapaz, ego\u00edsta (el alma); tenebrosos, a\u00f1orantes, in\u00fatiles, borrados, abolidos, sombr\u00edos (los ojos); triste (la palidez); silencioso (el paso); absurda, turbia (la vida); sombr\u00eda, errante, distra\u00edda (la mirada); vulgar (el contratiempo); pigmeo (el obst\u00e1culo); mezquino (el deseo); in\u00fatil (el ideal); impuro, vacilante (el coraz\u00f3n); peque\u00f1o (el amor); dulce, simple, desprevenida (la madre); vac\u00eda (la vida); blonda (la novia); resignada (la belleza de una ni\u00f1a); graves, dolorosas, enfermizas, desoladas (las pupilas); perdidos (los ideales); lejano (el amor, el recuerdo); tristes (ensue\u00f1os); extenuadas (las manos); grave, hondo (el mirar).<\/p>\n\n\n\n<p>En el tercero: beat\u00edfica (la luz); an\u00f3nimo, doliente (el ocaso); cansadas (las ramas); honda, negra (la sima); in\u00fatil (el vuelo); angustioso (el aletear); lejano, \u00fatil, pasivo, imb\u00e9cil, opaco, macilento (el fuego); lejana (la<br>fronda); tenue (el paisaje) ; curvada, irreal, desnuda (la sombra); p\u00e1lida (la m\u00fasica de los nidos); desolada (la llanura); desesperada (la sed de los cardos); honda, muda, lejana (la noche); ef\u00edmera (la pompa del ocaso); marchitas (las hojas); solitarios (los senderos); resecos los (rosales) ; velados (los montes); p\u00e1lido, an\u00e9mico, t\u00edsico (el sol); inv\u00e1lido (el pino); yermas (las praderas); nost\u00e1lgicos (los gonzalitos); enfermas (las estrellas); penumbrosos (los bosques); mustias (las rosas). <\/p>\n\n\n\n<p>En el cuarto: azul (reminiscencias de la novia); gris (la vida); blanca (una mujer); blonda (la luz); azul (la<br>lejan\u00eda); dorada (la tarde, la niebla). <\/p>\n\n\n\n<p>Algunos de esos elementos calificativos est\u00e1n empleados en m\u00e1s de una oportunidad: triste, lejano, in\u00fatil, peque\u00f1o, grave, doliente, est\u00e9ril, desolado. Todos convergen hacia el mismo sentido negativo de la vida. Pero no es s\u00f3lo eso. M\u00e1rmol suele aplicar a un mismo sustantivo varios adjetivos con id\u00e9ntico o parecido significado. Y un calificativo es usado en formas diversas: doliente, dolorido, doloroso. De esa manera, hay parques an\u00e9micos, mohosos, carcomidos; sol p\u00e1lido y an\u00e9mico; sima honda, negra; fuego \u00fatil, pasivo, imb\u00e9cil, opaco, macilento; mirar grave, hondo; pupilas enfermizas, desoladas; caricias p\u00e1lidas, extenuadas; miradas errantes, distra\u00eddas; alma desnuda, simple, sola; sombra curvada, irreal, desva\u00edda; patio pobre, triste; noche honda, muda; ojos errantes, vagos.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo, nuestro poeta emplea el adverbio como refuerzo evidente para ampliar el sentido amargo, doloroso, de la frase:<\/p>\n\n\n\n<p><em>mi alma, se arruina irremisiblemente (LIA)<br>y paulatina e incansablemente (L., 19, 5)<br>irremediablemente hacia el hast\u00edo vayamos! (L., 25, 7-8)<br>y la vida, divinamente in\u00fatil,<br>pero divinamente atormentada! (L., 32, 10-11)<br>mi alma es como una casa hoscamente cerrada (L., 44, 3)<br>A ratos estoy triste, siniestramente triste! (E 50,13)<br>en mi ca\u00edda, inmensamente lenta (L., 63, 14)<br>fatal descenso, inmensamente tardo (L., 64, II)<br>que lentamente os extingu\u00eds en brasas (L., 69, 2)<br>y la dimos, \u00fatil o in\u00fatilmente, sin miedo (1, 73,12)<br>y un dolor tu silueta, l\u00e1nguidamente esbelta (L., 87, 12)<br>As\u00ed, remota, eres m\u00e1s hondamente m\u00eda (L., 88, 15)<br>Y aquel mirar tan hondo\u2026 y aquel mirar tan grave! (L., 89, 5)<br>Y t\u00fa, inmortal silueta, triste armoniosamente (L., 90, 1)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Im\u00e1genes y Met\u00e1foras<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Responden, como los adjetivos y adverbios, al estado an\u00edmico antes se\u00f1alado: el pesimismo. Pero habr\u00eda que insistir en la variedad de elementos que emplea M\u00e1rmol para la elaboraci\u00f3n de este aspecto de su sistema figurativo. <\/p>\n\n\n\n<p><em>Unas veces utiliza elementos de creaci\u00f3n pl\u00e1stica:<br>La arquitectura, enantes de luz y de basalto,<br>de mi alma, se arruina irremisiblemente;<br>caricatura de algo que bien pudo ser alto<br>como un ensue\u00f1o, prodigioso como un poniente!<\/em><br>(L., 11, 1-4)<\/p>\n\n\n\n<p>Otras, elementos naturales: <\/p>\n\n\n\n<p><em>soy la fruta sin sol, por la sombra podrida (L., 11, 1-4)<br>Ideal, in\u00fatil como una estrella (L..21 15)<br>Toda una loca vibraci\u00f3n inm\u00f3vil el colibr\u00ed. (L., 29, 1-2)<br>La tristeza se enrosca como una yedra en torno<br>de sus ramas cansadas y sus hojas marchitas. (L., 35, 1-2)<br>tus viejos robles, dolorosos como gemidos (L., 39, 3)<br>Las manos de la amada-suavidad de palomas! (L., 52, 5)<br>y as\u00ed tu cuerpo, igual a todos, \u00a1idealismo<br>era s\u00f3lo: una estrella que orientaba mi suerte! (L., 85, 2-3)<br>tu nombre es una lengua de llamas que me besa (L., 87, 7)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>A veces, ciertos estados de \u00e1nimo, o conceptos o representaciones:<\/p>\n\n\n\n<p><em>su alma era ingenua como una ilusi\u00f3n,<br>inmensa como una esperanza! (L., 18, 9-10)<br>Yo soy el condenado de las evocaciones (L., 57, 1)<br>y era una cosa blanda el dolor de conjunto (L., 172, 3)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>O cualidades y calidades, buenas o malas:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Pero vinieron unos monjes negros<br>\u2014desaliento, dolor de quimera frustrada,<br>peque\u00f1ez, vicios, practicismo\u2026 (L., 19, 1-3)<br>Quiere re\u00edr, pero ha sonado a hueco<br>su risa\u2026 (L., 30, 23-24)<br>mi vida fue un perenne<br>errar, un incansable desorientado errar L (L., 33, 5-6)<br>pasas como un velo sobre las cosas viejas (L., 37, 3)<br>mi alma es como una casa hoscamente cerrada (L., 44, 3)<br>vida, ayer enga\u00f1o, hoy penoso deber (L, 47, 2)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Colof\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra recorrida a trav\u00e9s de las motivaciones y del sistema figurativo de Luis Enrique M\u00e1rmol, ratifica lo<br>de su obstinada desesperanza, justificable, en grande o peque\u00f1a parte, por el tiempo y las estrecheces econ\u00f3micas en los que vivi\u00f3. La muerte prematura no le permiti\u00f3 disfrutar d\u00edas m\u00e1s benignos, respirar otros aires, hollar caminos distintos, que enriquecieran y renovaran su po\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los poetas de su generaci\u00f3n es el \u201craro\u201d, el m\u00e1s torturado, el que se encuentra m\u00e1s cerca de la palabra \u201cfilosofia\u201d, entendida \u00e9sta en el sentido de actitud interrogativa frente al hombre y a los fen\u00f3menos que le rodean.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se ha visto, el paisaje, el mundo exterior en \u00e9l se acoplan de una manera precisa, a las resonancias interiores. Contrastes hay que sorprenden por la veracidad de los t\u00e9rminos opuestos. Es asi como hallamos, \u201cvigor est\u00e9ril\u201d, \u201cideal in\u00fatil\u201d, \u201csol p\u00e1lido, an\u00e9mico, tisico\u201d, \u201cgonzalitos nost\u00e1lgicos\u201d y \u201cestrellas enfermas\u201d. Vigor est\u00e9ril es casi una contradicci\u00f3n. Vigor significa, fuerza, actividad, eficacia, lozania, poder, y el calificativo \u201cest\u00e9ril\u201d aplicado a uno cualquiera de esos valores nos resulta de contornos verdaderamente dram\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY qu\u00e9 decir de lo de \u201cgonzalitos nost\u00e1lgicos\u201d? El gonzalito es un p\u00e1jaro de colores brillantes, de movimientos r\u00e1pidos, nerviosos. Es, pues, agudo el contraste entre esos colores y esos movimientos, por una parte, y el vocablo \u201cnostalgia\u201d, por la otra. En igual forma concebimos el \u201csol p\u00e1lido, an\u00e9mico, t\u00edsico\u201d, ya que por lo general el \u201castro rey\u201d en tierras del tr\u00f3pico es en\u00e9rgico y brillante, fuerte aun en medio de sus opacidades. Se trata, entonces, de un desaliento exacerbado, de un pesimismo que llega hasta los l\u00edmites de la crueldad.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivo est\u00e1 y estar\u00e1 el mensaje l\u00edrico de Luis Enrique M\u00e1rmol. Poeta de hondo sentir, de profundas vibraciones humanas, supo manejar con maestr\u00eda airosa sus elementos expresivos. La adjetivaci\u00f3n es exacta, r\u00e1pida, ce\u00f1ida. Rica la metaforizaci\u00f3n. Lo inm\u00f3vil podr\u00eda as\u00ed expresarse en un silencio que tiene inmovilidad de fotograf\u00eda; y la movilidad, en un pasado que llora, en un presente que late y en un futuro que aspira. <\/p>\n\n\n\n<p>En medio de las intermitencias de su pesimismo \u2014lo asomamos antes\u2014, no es dificil hallar el gesto esperanzado y la fe en d\u00edas mejores para el hombre.<\/p>\n\n\n\n<p>BIBLIOGRAFIA<\/p>\n\n\n\n<p>De Luis Enrique M\u00e1rmol:<\/p>\n\n\n\n<p>La Locura del Otro. Caracas, Litograf\u00eda y Tipograf\u00eda Vargas, 1927, 196 p\u00e1ginas. Con portada de Tito Salas y retrato del poeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Pastiches Criollos. Caracas, Tipograf\u00eda Venezuela. Edici\u00f3n con anuncios. (M\u00e1rmol us\u00f3 en esta obra el seud\u00f3nimo de Lem.)<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre Luis Enrique M\u00e1rmol:<\/p>\n\n\n\n<p>Augusto Mijares: La poes\u00eda de Luis Enrique M\u00e1rmol. Revista Nacional de Cultura. N. 74. Mayo-Junio. Caracas, Venezuela, 1949. P\u00e1ginas 9 a 16.<\/p>\n\n\n\n<p>Pedro Sotillo: Algunos apuntes sobre Luis Enrique M\u00e1rmol. El Universal, Caracas, 27 de julio de 1927.<\/p>\n\n\n\n<p>Juli\u00e1n Padr\u00f3n: Trayectoria de Luis Enrique M\u00e1rmol. Revista Nacional de Cultura. N* 3. Enero, Caracas, Venezuela, p\u00e1ginas 27 a 46.<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 Ram\u00f3n Medina: Luis Enrique M\u00e1rmol. El Nacional, Caracas, Venezuela, s\u00e1bado 17 de setiembre de 1949. Cuarta p\u00e1gina.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jose-fabbiani-ruiz\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">Las referencias se verifican de la manera siguiente: letra L, que significa el t\u00edtulo de la obra analizada: <em>La locura del otro <\/em>n\u00famero de la p\u00e1gina; y n\u00famero del verso, a partir de la p\u00e1gina y n\u00famero del comienzo de cada poema (n. del a.).<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Fabbiani Ruiz Luis Enrique M\u00e1rmol naci\u00f3 en la Parroquia de Santa Rosal\u00eda de Caracas, el 21 de agosto de 1897. Fueron sus padres Luis M\u00e1rmol, tambi\u00e9n poeta, y Rosa Amelia Infante de M\u00e1rmol. 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