{"id":16982,"date":"2025-08-03T15:27:22","date_gmt":"2025-08-03T19:57:22","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=16982"},"modified":"2025-08-03T15:33:23","modified_gmt":"2025-08-03T20:03:23","slug":"sultana-del-lago-tu-voz-llegue-donde-merece-llegar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/sultana-del-lago-tu-voz-llegue-donde-merece-llegar\/","title":{"rendered":"Sultana del Lago: que tu voz llegue donde merece llegar"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>Conversamos con Luis Perozo Cervantes, editor, librero, promotor, poeta, fundador de ese enorme esfuerzo editorial que es Sultana del Lago<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfQui\u00e9nes conforman el equipo de Sultana del Lago?<\/h3>\n\n\n\n<p>A veces me preguntan cu\u00e1ntas personas trabajan en Sultana del Lago Editores, y yo suelo sonre\u00edr antes de responder, porque la respuesta no encaja del todo en los moldes convencionales. No somos una editorial de planta con oficinas llenas de departamentos. No tenemos recepcionistas, ni contadores, ni un comit\u00e9 de lectura an\u00f3nimo. <strong>La verdad es que casi todo lo hago yo, Luis Perozo Cervantes<\/strong>, con mis manos, mis ojos, mis o\u00eddos y esa obsesi\u00f3n minuciosa que me empuja a revisar una y otra vez cada palabra, cada espacio, cada sombra que deja el texto sobre la p\u00e1gina.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde que fund\u00e9 la editorial en 2013, he sido editor, corrector, dise\u00f1ador, diagramador, asesor de autores, redactor de contraportadas, publicador digital, promotor, librero, presentador, y hasta t\u00e9cnico de impresi\u00f3n cuando hace falta. No es por arrogancia ni por falta de confianza, sino por una convicci\u00f3n \u00edntima: <strong>cada libro que publicamos debe pasar por mi lectura atenta, como si lo leyera alguien que lo ama sin haberlo escrito<\/strong>. Para m\u00ed, el proceso editorial es un acto de cercan\u00eda, de responsabilidad afectiva y est\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no estoy solo. <strong>Rael Timaure y Henry Chac\u00edn<\/strong> son mis aliados constantes, mis c\u00f3mplices en el montaje t\u00e9cnico, los compa\u00f1eros que hacen posible lo que parecer\u00eda inabarcable. Rael es quien me ayuda a transformar los archivos digitales en realidad f\u00edsica: libros en la mano, papel que respira, tinta que no se borra. Henry, por su parte, se encarga de los procesos de impresi\u00f3n y postproducci\u00f3n, garantizando que cada ejemplar tenga el acabado digno que merece.<\/p>\n\n\n\n<p>Somos tres, y a veces parecemos veinte. Nos repartimos las tareas como quien organiza una casa familiar: con entrega, con discusi\u00f3n, con rigor, con paciencia. Cada proyecto es una conversaci\u00f3n. Cada autor es una voz que atendemos sin prisa. Cada libro es una responsabilidad que asumimos sin delegar a terceros.<\/p>\n\n\n\n<p>Sultana del Lago es una editorial artesanal en tiempos digitales. Hacemos todo: desde el primer correo que llega con un manuscrito, hasta la publicaci\u00f3n en Amazon o la entrega del libro en una feria. Revisamos, corregimos, editamos, dise\u00f1amos, armamos, imprimimos, subimos, promocionamos, enviamos. <strong>Cada paso lo damos con las manos puestas y el coraz\u00f3n metido<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aunque el equipo sea reducido, el trabajo es inmenso. Por eso lo hacemos con una \u00e9tica de resistencia, con el orgullo de saber que en medio del colapso generalizado, todav\u00eda hay libros que nacen con cuidado, con belleza y con sentido. Y s\u00ed, los hacemos nosotros tres. Con herramientas modestas, pero con una voluntad inquebrantable.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfQu\u00e9 quieres lograr?, \u00bfcu\u00e1l es el objetivo que buscas con Sultana del Lago?<\/h3>\n\n\n\n<p>Yo no fund\u00e9 Sultana del Lago para convertirme en editor. Lo hice porque necesitaba salvar libros. Libros que no exist\u00edan todav\u00eda, pero que ya me dol\u00edan por anticipado. Lo hice por los poetas que escrib\u00edan sin esperanza de ser le\u00eddos, por los narradores que se quedaban varados en la maqueta, por los profesores que fotocopiaban su obra como quien reparte un secreto. Lo hice porque sab\u00eda que sin una editorial como esta, muchas voces se perder\u00edan en el silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>El objetivo de Sultana del Lago nunca ha sido el negocio, aunque s\u00e9 que publicar tambi\u00e9n es econom\u00eda. Tampoco ha sido el prestigio, aunque s\u00e9 que el reconocimiento abre puertas. <strong>Mi objetivo es m\u00e1s sencillo y, por eso, m\u00e1s dif\u00edcil: quiero que los libros venezolanos tengan una oportunidad real de existir, circular y perdurar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Quiero que un poeta de Machiques pueda ver su obra publicada en Madrid. Que una docente de la Guajira tenga su manual en Google Books. Que un muchacho que escribe ciencia ficci\u00f3n desde un barrio de Maracaibo pueda vender su libro en Amazon. Quiero que la literatura venezolana \u2014esa que sigue escribi\u00e9ndose en las ruinas\u2014 tenga un puente hacia el mundo. Y que ese puente est\u00e9 bien construido, no improvisado. Que resista.<\/p>\n\n\n\n<p>Sultana del Lago naci\u00f3 como una urgencia y hoy es un compromiso. Quiero que cada autor que nos conf\u00eda su manuscrito reciba a cambio m\u00e1s que un archivo maquetado: <strong>quiero que reciba respeto, belleza, acompa\u00f1amiento, futuro.<\/strong><br>Quiero que esta editorial siga siendo un refugio para quienes no entran en las grandes editoriales. Pero tambi\u00e9n quiero que sea una vitrina digna para los que ya tienen trayectoria y necesitan reeditar su legado con pulcritud.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces me preguntan si no me canso. Si no es demasiado trabajo. Y s\u00ed, claro que lo es. Pero el d\u00eda en que alguien me escribe desde otro pa\u00eds diciendo \u201cencontr\u00e9 un libro tuyo en una librer\u00eda\u201d o \u201cmi mam\u00e1 llor\u00f3 cuando vio su poemario impreso\u201d, ese d\u00eda se paga solo. Ese d\u00eda el objetivo se confirma.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo quiero que Sultana del Lago siga creciendo, pero sin perder el alma. Quiero que se diga, dentro de unos a\u00f1os, que esta editorial ayud\u00f3 a sostener la literatura venezolana cuando todo parec\u00eda derrumbarse. Quiero que nuestros libros est\u00e9n en las bibliotecas del porvenir, como pruebas de que seguimos escribiendo, editando y so\u00f1ando, incluso cuando nadie apostaba por nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese es mi objetivo. Y lo persigo cada d\u00eda, con un poco de caf\u00e9, una pantalla encendida, y la fe intacta en las palabras.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfDesde cu\u00e1ndo funciona Sultana del Lago? \u00bfCu\u00e1ntos t\u00edtulos se han publicado hasta la fecha?<\/h3>\n\n\n\n<p>Recuerdo perfectamente el d\u00eda en que comenz\u00f3 todo: <strong>29 de noviembre de 2013<\/strong>. No porque hubiese una inauguraci\u00f3n solemne ni una cinta que cortar, sino porque ese d\u00eda, en una peque\u00f1a presentaci\u00f3n de libros en Maracaibo, puse sobre una mesa el primer ejemplar editado con sello propio: una reedici\u00f3n artesanal del libro <em>Los Heredarios<\/em>, del poeta Carlos Ildemar P\u00e9rez. No hab\u00eda imprenta industrial, ni presupuesto, ni equipo. Solo un archivo en PDF, una idea clara y una necesidad poderosa de que esa voz no se perdiera.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese fue el primer paso de lo que entonces se llamaba <em>Ediciones del Movimiento<\/em>, un ap\u00e9ndice editorial del Movimiento Po\u00e9tico de Maracaibo. Al principio public\u00e1bamos en peque\u00f1os folletos que repart\u00edamos gratuitamente, como quien siembra papeles contra el olvido. <strong>Luego vino el cambio de nombre, en 2016, y Sultana del Lago Editores empez\u00f3 a ser algo m\u00e1s que un sue\u00f1o po\u00e9tico: se convirti\u00f3 en una editorial real, aut\u00f3noma, obstinada, con un cat\u00e1logo creciente y una voluntad sostenida.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde entonces hasta hoy, hemos publicado <strong>m\u00e1s de quinientos t\u00edtulos.&nbsp;<\/strong>Y cuando digo \u201cpublicado\u201d no me refiero a subir un archivo a una plataforma: me refiero a todo el proceso completo. A revisar, corregir, editar, dise\u00f1ar, maquetar, imprimir o digitalizar, presentar, distribuir y acompa\u00f1ar. Libros que nacen con ISBN, con portada digna, con sentido editorial. Libros de autores in\u00e9ditos, pero tambi\u00e9n de grandes figuras de la poes\u00eda y la narrativa venezolana.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos de esos libros han salido en tirajes peque\u00f1os, ajustados a la realidad econ\u00f3mica del pa\u00eds. Otros han encontrado su mayor eco en la edici\u00f3n digital, a trav\u00e9s de Amazon, Google Books o nuestra propia tienda online. Algunos han llegado a ferias internacionales, a universidades, a manos que jam\u00e1s conocer\u00e9. Todos, sin excepci\u00f3n, han sido tocados por mis manos en alg\u00fan punto del proceso.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada libro que publicamos es como un hijo simb\u00f3lico, y cuando veo el n\u00famero \u2014m\u00e1s de quinientos\u2014 me cuesta creerlo. No por modestia, sino porque han sido a\u00f1os duros, de crisis, de apagones, de bloqueo, de sobrevivir haciendo libros cuando lo m\u00e1s f\u00e1cil era no hacer nada. Pero seguimos. Seguimos porque creo en la constancia. Porque s\u00e9 que hay autores que escriben aunque no tengan papel. Porque s\u00e9 que hay lectores que buscan aunque no tengan librer\u00edas cerca. Porque s\u00e9 que <strong>la literatura venezolana no est\u00e1 muerta, solo estaba esperando qui\u00e9n la escuchara<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy puedo decir que Sultana del Lago Editores es una realidad consolidada. M\u00e1s de quinientos t\u00edtulos lo prueban. Y cada uno de ellos lleva consigo el testimonio de que en este pa\u00eds a\u00fan se puede editar con calidad, con cari\u00f1o y con sentido hist\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfCu\u00e1les han sido las mayores satisfacciones y las mayores dificultades en este tiempo que llevas con la editorial?<\/h3>\n\n\n\n<p>Hacer libros en Venezuela es, a veces, como escribir sobre el agua. Todo puede borrarse, todo puede derrumbarse, todo puede parecer in\u00fatil. Y, sin embargo, uno insiste. Uno edita como quien construye una casa en medio del desierto, con la certeza \u00edntima de que alguien \u2014alg\u00fan d\u00eda\u2014 llegar\u00e1 a habitarla.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos a\u00f1os al frente de Sultana del Lago Editores he acumulado muchas dificultades, claro est\u00e1. He pasado semanas sin electricidad mientras los libros esperaban para ser cargados a la web. He impreso sin tinta, he diagramado con el tel\u00e9fono porque la computadora colaps\u00f3, he esperado d\u00edas por una conexi\u00f3n estable para subir un archivo a Amazon. He tenido que enfrentar la burocracia editorial, la desconfianza, la soledad del que hace algo que muchos no entienden.<br>He trabajado con el pa\u00eds en ruinas, con la econom\u00eda cay\u00e9ndose a pedazos, con los amigos migrando, con la esperanza tambaleando. Y aun as\u00ed, he seguido. Porque detr\u00e1s de cada dificultad, hab\u00eda siempre una voz que merec\u00eda ser escuchada.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si te soy honesto, no quiero quedarme en las sombras. Prefiero hablarte de las <strong>satisfacciones<\/strong>. Porque han sido muchas. M\u00e1s de las que imagin\u00e9 cuando empec\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Siento una alegr\u00eda inmensa cada vez que un autor me escribe para contarme que recibi\u00f3 su libro y que llor\u00f3 al tocarlo. Cuando alguien me dice \u201ces la primera vez que me siento tomado en serio como escritor\u201d, yo siento que todo vali\u00f3 la pena. Tambi\u00e9n me emociona cuando veo un libro de Sultana en una feria, en una biblioteca escolar, en una universidad extranjera, o cuando alguien lo comparte en redes con orgullo. Me llena de gratitud haber publicado a autores j\u00f3venes que luego ganaron premios. O haber rescatado obras olvidadas, textos que sin nosotros seguir\u00edan encerrados en un pendrive o en una caja h\u00fameda.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero quiz\u00e1s la mayor satisfacci\u00f3n de todas ha sido ver que la editorial se ha convertido en un espacio de encuentro, en una especie de hogar simb\u00f3lico para muchos. Gente que no se conoc\u00eda antes, ahora se lee, se recomienda, se apoya. He visto amistades nacer entre autores publicados. He visto talleres, recitales, programas de radio, festivales que se nutren de nuestro cat\u00e1logo. He visto c\u00f3mo la literatura, a pesar de todo, sigue generando comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En medio de tanto naufragio, he aprendido que editar no es solo producir libros: es <strong>sembrar futuro<\/strong>. Y aunque las dificultades han sido reales y duras, siempre han quedado empeque\u00f1ecidas frente a la satisfacci\u00f3n de saber que estamos haciendo algo que importa. Que no es en vano. Que deja huella.<\/p>\n\n\n\n<p>Sultana del Lago ha sido mi mayor desaf\u00edo, pero tambi\u00e9n mi alegr\u00eda m\u00e1s constante. Y si algo me sostiene, es esa certeza: <strong>la literatura a\u00fan tiene sentido. Y mientras yo tenga fuerzas, seguir\u00e9 apostando por ella.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfQu\u00e9 piensas que te hace falta para avanzar al siguiente nivel?<\/h3>\n\n\n\n<p>He llegado hasta aqu\u00ed con lo m\u00ednimo, y a veces con menos. Un par de computadoras que se resisten a morir, una conexi\u00f3n inestable que se convierte en milagro cuando subo un libro a la nube, tres o cuatro manos amigas que me ayudan a sostener este sue\u00f1o que, por momentos, parece demasiado grande para tan pocos hombros.<\/p>\n\n\n\n<p>Sultana del Lago Editores ha crecido a fuerza de constancia, de amor por los libros, de paciencia casi mon\u00e1stica. Pero si me preguntas qu\u00e9 nos hace falta para dar el siguiente salto, la respuesta es clara: <strong>infraestructura, inversi\u00f3n y red.<\/strong><br>Necesitamos un taller editorial f\u00edsico donde los libros no solo se editen, sino se vivan. Un espacio con buena electricidad, con m\u00e1quinas que no est\u00e9n al borde del colapso, con una imprenta propia que nos libere del vaiv\u00e9n de los proveedores. Necesitamos un equipo ampliado que pueda asumir tareas espec\u00edficas sin que yo tenga que hacerlo todo a la vez: leer manuscritos a medianoche, dise\u00f1ar al amanecer, responder correos a contraluz.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n necesitamos <strong>recursos econ\u00f3micos<\/strong>, no para enriquecernos, sino para pagarle con justicia a los que trabajan, para publicar m\u00e1s libros sin depender del autor, para sostener proyectos colectivos, para financiar tirajes que lleguen a escuelas, universidades, bibliotecas. Para que los libros no sean un lujo, sino un bien com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sobre todo, necesitamos <strong>una red institucional s\u00f3lida<\/strong>, con alianzas que nos permitan cruzar fronteras sin tanto esfuerzo. Sue\u00f1o con acuerdos con otras editoriales de Am\u00e9rica Latina, con universidades que nos incluyan en sus bibliograf\u00edas, con festivales internacionales que acojan nuestras publicaciones. Sue\u00f1o con que la literatura venezolana vuelva a tener visibilidad en el continente, y que Sultana del Lago sea una de las embarcaciones que la conduzca hasta all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces siento que hemos hecho mucho con casi nada. Pero tambi\u00e9n s\u00e9 que para no quedarnos en el mismo lugar, debemos ampliar la mirada. <strong>El siguiente nivel no es solo publicar m\u00e1s: es publicar mejor, llegar m\u00e1s lejos, resistir m\u00e1s tiempo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No me asusta lo que falta. Lo que me asustar\u00eda ser\u00eda conformarme. Por eso sigo. Por eso insisto. Porque el siguiente nivel no es un lujo: es una necesidad cultural para este pa\u00eds herido que a\u00fan escribe, a\u00fan sue\u00f1a, a\u00fan resiste. Y yo quiero estar all\u00ed, editando ese porvenir con las herramientas que logremos construir.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces me preguntan si no hay conflicto entre ser editor y ser poeta, si no se pisan los pies, si uno no termina por devorar al otro. Y yo siempre respondo lo mismo: <strong>son el mismo animal, con distintos nombres.<\/strong><br>El poeta es el que escucha. El editor es el que ordena. Uno cava hondo, el otro allana el terreno. Uno busca el fuego, el otro le pone cerco para que no se desborde. Son dos maneras de amar el lenguaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi formaci\u00f3n es po\u00e9tica. Lo fue antes de cualquier otra cosa. La poes\u00eda me ense\u00f1\u00f3 a leer m\u00e1s all\u00e1 de las palabras, a o\u00edr los silencios, a intuir las grietas en los textos. Y eso me dio una ventaja ins\u00f3lita cuando me toc\u00f3 editar por primera vez: <strong>yo no estaba corrigiendo un texto; estaba afinando una melod\u00eda que ya intu\u00eda.<\/strong><br>As\u00ed concilio ambas facetas: como si fueran dos formas de tocar el mismo instrumento. Cuando edito, no dejo de ser poeta. Cuando escribo, no dejo de pensar como editor. Y aunque a veces una parte reclama m\u00e1s tiempo que la otra, nunca se contradicen.<\/p>\n\n\n\n<p>Claro, no siempre es f\u00e1cil. Hay d\u00edas en los que paso tantas horas editando que no me quedan fuerzas para escribir mi propio poema. Y hay noches en las que, despu\u00e9s de tanto leer a otros, mi voz se me escapa, se me vuelve t\u00edmida. Pero he aprendido a no pelearme conmigo. He entendido que editar tambi\u00e9n es escribir, solo que con manos prestadas. Que ayudar a otro a decir lo que quiere decir es una forma profunda \u2014y generosa\u2014 de poes\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay algo hermoso en trabajar con la obra ajena: me obliga a salir de m\u00ed, a mirar con otros ojos, a respetar formas distintas de la sensibilidad. Y eso me enriquece como poeta. Me da una humildad que la poes\u00eda, por s\u00ed sola, no siempre ense\u00f1a. El editor aprende a callar para que hable el otro. El poeta, en cambio, busca su tono. Al unir ambas funciones, encuentro un equilibrio.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces me pasa que edito un libro y me enamoro de sus versos como si fueran m\u00edos. O que, al escribir un poema, me corrijo con la misma severidad con la que trato un manuscrito ajeno. Esa frontera se ha borrado. Ya no me preocupa.<\/p>\n\n\n\n<p>Conciliar al editor y al poeta ha sido, quiz\u00e1s, el mayor aprendizaje de estos a\u00f1os. Me ha ense\u00f1ado que <strong>crear y cuidar son parte de la misma tarea: la de defender la palabra como acto de belleza, de memoria y de verdad.<\/strong><br>Y mientras pueda seguir escribiendo y editando, aunque sea con la luz intermitente de mi escritorio, seguir\u00e9 creyendo que ambas facetas no se anulan, sino que se sostienen.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Para los interesados, \u00bfqu\u00e9 hay que hacer para publicar en Sultana del Lago?<\/h3>\n\n\n\n<p>Publicar en Sultana del Lago no requiere credenciales acad\u00e9micas, ni premios literarios, ni recomendaciones de nadie. Lo que se necesita, ante todo, es tener algo que decir y el coraje de decirlo bien. Yo, que leo cada manuscrito que entra, no busco autores perfectos ni estilos consagrados. <strong>Busco voces aut\u00e9nticas, libros que se sostengan desde la necesidad, textos que me hablen desde un lugar humano, \u00edntimo, leg\u00edtimo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El proceso es sencillo, aunque el camino puede ser exigente. Lo primero es escribirnos, ya sea a trav\u00e9s del formulario disponible en nuestra p\u00e1gina web <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.sultanadellago.com\" target=\"_blank\">www.sultanadellago.com<\/a>, o por correo electr\u00f3nico o redes sociales. Yo mismo, cuando el tiempo me lo permite, respondo muchos de esos mensajes. Y si el libro tiene algo que me convenza \u2014no solo en la forma, sino en su fondo, en su urgencia\u2014, entonces comienza el di\u00e1logo.<\/p>\n\n\n\n<p>En Sultana del Lago ofrecemos <strong>convocatorias abiertas y gratuitas<\/strong> varios meses al a\u00f1o. Son per\u00edodos donde recibimos manuscritos sin compromiso econ\u00f3mico por parte del autor. Evaluamos el material, lo comentamos, y si lo seleccionamos, nos embarcamos en un proceso editorial completo: edici\u00f3n, correcci\u00f3n, dise\u00f1o, maquetaci\u00f3n, publicaci\u00f3n f\u00edsica y digital, registro legal, y presencia en plataformas como Amazon, Google Books y Google Play. Cuando no hay convocatoria abierta, tambi\u00e9n ofrecemos <strong>paquetes editoriales accesibles y profesionales<\/strong>, adaptados a las necesidades de cada autor. Porque entendemos que no todos tienen el mismo camino, ni los mismos medios, pero todos merecen una oportunidad digna de publicar.<\/p>\n\n\n\n<p>No vendemos falsas promesas. Decimos lo que podemos hacer, y lo cumplimos. Y si no podemos publicar un libro, tambi\u00e9n lo decimos con respeto y claridad. No creemos en inflar egos ni en imprimir por imprimir. <strong>Creemos en acompa\u00f1ar procesos honestos de escritura, y en construir un cat\u00e1logo que tenga sentido y memoria.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Publicar con nosotros es tambi\u00e9n formar parte de una comunidad: te leemos, te presentamos, te incluimos en nuestras ferias, te rese\u00f1amos en nuestras redes, difundimos tu obra, te cuidamos. Porque para nosotros, cada libro es una historia compartida. Y cada autor es un socio en esta tarea de levantar la palabra en medio del ruido.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que si tienes un libro, y sientes que ya est\u00e1 listo para volar, solo tienes que escribirnos. No prometo aplausos inmediatos ni contratos millonarios. Pero s\u00ed prometo lectura atenta, trabajo riguroso, y el empe\u00f1o de que tu voz llegue donde merece llegar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conversamos con Luis Perozo Cervantes, editor, librero, promotor, poeta, fundador de ese enorme esfuerzo editorial que es Sultana del Lago \u00bfQui\u00e9nes conforman el equipo de Sultana del Lago? 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