{"id":16938,"date":"2025-07-30T17:00:32","date_gmt":"2025-07-30T21:30:32","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=16938"},"modified":"2025-08-03T15:54:16","modified_gmt":"2025-08-03T20:24:16","slug":"poesia-segunda-mitad-siglo-xx-grupo-apocalipsis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/poesia-segunda-mitad-siglo-xx-grupo-apocalipsis\/","title":{"rendered":"Poes\u00eda de la segunda mitad del siglo XX venezolano: grupo Apocalipsis"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><strong>Omar Osorio Amoretti<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Con la llegada de la dictadura de Marcos P\u00e9rez Jim\u00e9nez al poder, parec\u00eda que Venezuela daba partida de nacimiento a la modernidad en todos sus \u00e1mbitos. Al menos es lo que trasluc\u00eda en el discurso del l\u00edder del estamento militar, quien a un a\u00f1o de haber resultado \u0093vencedor\u0094 en las elecciones del 2 de diciembre de 1952 expon\u00eda al p\u00fablico una serie de beneficios que la \u00e9lite castrense hab\u00eda tra\u00eddo al pa\u00eds:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p>La fuerza de los hechos alienta los principios que sustentamos. La dignificaci\u00f3n de las instituciones sobre las cuales descansan el decoro, la estabilidad y la seguridad de la Naci\u00f3n; el establecimiento de dos universidades privadas; el funcionamiento normal de las universidades nacionales; el avance de las ciencias; la fundaci\u00f3n de nuevos \u00f3rganos de prensa, as\u00ed como el constante aumento del tiraje de los peri\u00f3dicos y de la calidad y n\u00famero de sus p\u00e1ginas; el auge del arte en todas sus manifestaciones; el incremento de los deportes; el respeto y el entusiasmo de las multitudes en los actos p\u00fablicos o en los desfiles con que ellas han rendido homenaje a los creadores de la nacionalidad, son otras tantas demostraciones del robustecimiento del esp\u00edritu nacional (Mayobre 2012, pp. 130-131)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Sin embargo, tales hechos no tendr\u00e1n un alcance muy amplio en la naci\u00f3n; a pesar de los progresos innegables que el Gobierno realiz\u00f3, estos tuvieron lugar s\u00f3lo en ciertas regiones de Venezuela, especialmente la zona central. As\u00ed, las dos universidades de las que el presidente habla en su discurso fueron creadas en la capital: La Universidad Cat\u00f3lica Andr\u00e9s Bello y la Universidad Santa Mar\u00eda. Las principales construcciones habitacionales, las principales v\u00edas de comunicaci\u00f3n, buena parte de lo realizado fue centralizado, construyendo, tal vez sin quererlo, aquello que alguna vez R\u00f3mulo Betancourt llam\u00f3 las dos Venezuelas, la Venezuela de la \u0093danza del Bol\u00edvar\u0094 y los \u0093rascacielos de treinta y cinco pisos\u0094, y la Venezuela paup\u00e9rrima donde el hambre \u0093danza una danza pat\u00e9tica\u0094.<\/p>\n\n\n\n<p>Es entre estas dos Venezuelas donde se mueve buena parte de la literatura y el arte nacionales. Algunas manifestaciones de la tradici\u00f3n conviven con las nuevas maneras de producci\u00f3n est\u00e9tica que paulatinamente habr\u00e1n de adquirir relevancia en la d\u00e9cada de los sesenta, momento por antonomasia de las vanguardias art\u00edsticas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el transcurso de las p\u00e1ginas siguientes exploraremos cu\u00e1les son los s\u00edntomas del cambio que se gest\u00f3 en el plano cultural para exponer luego un caso particular y emblem\u00e1tico de la poes\u00eda venezolana: el grupo Apocalipsis (1955-1958) fundado en la ciudad de Maracaibo, estado Zulia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El surrealismo como fuente necesaria para el desplazamiento de la tradici\u00f3n po\u00e9tica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como se sabe, la curiosidad de los artistas y escritores de mediados del siglo XX por conocer nuevas formas en el arte los llev\u00f3 a buscar nuevos horizontes. No fueron pocos los que fueron a Par\u00eds a descubrir las bondades de la Ciudad Luz: tampoco los que las hallaron en pa\u00edses latinoamericanos. Juan S\u00e1nchez Pel\u00e1ez es un ejemplo, mas no el \u00fanico. Hesnor Rivera (1928-2000), al igual que su compatriota, descubri\u00f3 las fuentes del surrealismo en Chile, en el a\u00f1o 1951, con los integrantes del grupo literario <em>Mandr\u00e1gora<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hist\u00f3ricamente hablando, el movimiento surrealista chileno llevaba mucho camino andado (ya para esa \u00e9poca Humberto D\u00edaz Casanueva, Pablo de Rhoka y Gonzalo Rojas eran figuras representativas que hab\u00edan renovado la literatura de su pa\u00eds entre los a\u00f1os treinta y cuarenta<sup>1<\/sup>). Rivera lee los textos fundamentales del movimiento, conoce los principios del surrealismo, as\u00ed como su herramienta b\u00e1sica de composici\u00f3n: la escritura del pensamiento. Este aprendizaje le servir\u00e1 de mucho en su literatura posterior y al llegar a Venezuela fundar\u00e1, el 12 de noviembre de 1955, el grupo <em>Apocalipsis<\/em><sup>2<\/sup> junto con R\u00e9gulo Villegas (1931-2001), Alfredo \u00c1\u00f1ez Medina (1938-1993), Ricardo Hern\u00e1ndez Ibarra (1937), N\u00e9stor Leal (1936), Miy\u00f3 Vestrini (1938-1991), Laurencio S\u00e1nchez Palomares (1929-1967), Ignacio de la Cruz (1926- 2001), C\u00e9sar David Rinc\u00f3n (1938-1992) y Atilio Storey Richardson (1937-1991)<sup>3<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque considerado como el l\u00edder del grupo gracias a la fundaci\u00f3n de <em>Apocalipsis<\/em> y a su conocimiento del surrealismo a trav\u00e9s de los chilenos, los testimonios indican que la din\u00e1mica de los integrantes era bastante horizontal. Esto ocurr\u00eda tanto en la participaci\u00f3n igualitaria en la escritura como en el aporte que cada uno hac\u00eda para realizar nuevas lecturas y debatir nuevos temas art\u00edsticos. Los bares, como en buena parte de la d\u00e9cada siguiente, ser\u00e1n lugar de encuentro de estos escritores, en especial para realizar los ejercicios de la escritura del pensamiento (cad\u00e1veres exquisitos). Pero las lecturas y la reflexi\u00f3n intelectual solo tendr\u00e1n lugar en los hogares, espacios muchos m\u00e1s serenos, con el material bibliogr\u00e1fico a la mano. En la casa de los Vestrini, dice Mariela D\u00edaz en su biograf\u00eda sobre la poeta exclama: \u0093se reun\u00eda la cofrad\u00eda de suicidas de <em>Apocalipsis<\/em>\u0094, donde Miy\u00f3, a pesar de ser la m\u00e1s joven, no manten\u00eda una actitud pasiva, pues \u0093traduc\u00eda para el resto del grupo los libros que en franc\u00e9s e italiano formaban parte de la biblioteca de su casa\u0094 (p. 19). Descendiente de padres franceses y lectora de Breton antes de cumplir los quince a\u00f1os, era imposible que no hubiese aprovechado el caudal de conocimientos que ten\u00eda en beneficio de un grupo \u00e1vido de revolucionar el ambiente intelectual. Entre las lecturas compartidas estaba Robert Desnos, Paul \u00c9luard y Aim\u00e9 Cesaire, es decir, lo m\u00e1s granado del surrealismo franc\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Elena Vera (1985), quien convers\u00f3 sostenidamente con varios de sus miembros, descubri\u00f3 que <em>Apocalipsis <\/em>ten\u00eda dos objetivos precisos: \u00931. Romper con los esquemas tradicionales de la literatura zuliana, muy especialmente los de la poes\u00eda que ten\u00eda como modelos a Rafael Mar\u00eda Baralt y a Ud\u00f3n P\u00e9rez. 2. Instruir a los nuevos poetas sobre las teor\u00edas de las escuelas de vanguardia, especialmente en las del Surrealismo\u0094 (p. 28). Esto muestra que era una agrupaci\u00f3n cohesionada, con intereses comunes y una aspiraci\u00f3n a renovar la manera de escribir poes\u00eda en Venezuela. D\u00edaz se\u00f1ala que, seg\u00fan Vestrini, el grupo produjo un manifiesto, pero \u00e9ste no logr\u00f3 conservarse y la verdad es que con estas caracter\u00edsticas es veros\u00edmil que lo haya tenido (Vera<em>, 1985, <\/em>p. 23). Hay en ellos una actitud totalmente at\u00edpica e innovadora.<\/p>\n\n\n\n<p>Que una nueva generaci\u00f3n de escritores hable de deslindarse del pasado no debe verse como esnobismo, o al menos no en este caso en particular. No podemos afirmar que rechazan la obra de Baralt o de P\u00e9rez para obtener dividendos publicitarios (el esc\u00e1ndalo social de cuestionar lo incuestionado \u2013y m\u00e1s a\u00fan: lo incuestionable\u2013). Se trata de rechazar un modelo po\u00e9tico que, debido a su monoton\u00eda discursiva, no dice nada a los j\u00f3venes escritores y les resulta obsoleto. Los grandes vates no aportan nada nuevo a la cultura de su momento, y la irreverencia de su actitud pareciera decirle al resto de los autores que no entend\u00edan su postura: \u0093es absurdo escribir como Baralt. Hay que hacer algo distinto\u0094. El surrealismo ser\u00e1 ese faro que habr\u00eda de llevarlos a esa novedad:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p><strong>Apocalipsis<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mi pa\u00eds rumia en secreto<\/p>\n\n\n\n<p>el agua de los desastres.<\/p>\n\n\n\n<p>Desencaja los dientes de las alas y rumia<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 los dientes que sangran<\/p>\n\n\n\n<p>mucho m\u00e1s<\/p>\n\n\n\n<p>que los remos de un n\u00e1ufrago.<\/p>\n\n\n\n<p>Mucho m\u00e1s que las j\u00f3venes bajo el cielo<\/p>\n\n\n\n<p>tormentoso de agosto.<\/p>\n\n\n\n<p>(\u0085)<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 manda el amo? gritan [<em>sic<\/em>] ni\u00f1os melanc\u00f3licos<\/p>\n\n\n\n<p>en las noches de barro. Se escribe M<\/p>\n\n\n\n<p>delante de B y P como en la palabra Constantinopla<\/p>\n\n\n\n<p>(AA.VV., 2010, p. 18)<sup>4<\/sup>.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Este fragmento de Hesnor Rivera distingue muy bien la nueva expresi\u00f3n po\u00e9tica de la que se est\u00e1 realizando. Es un giro radical en la construcci\u00f3n l\u00edrica que tuvo poco impacto en su momento. De s\u00fabito, el poema abandona todo ejercicio de m\u00e9trica y rima, algo que ya hab\u00eda tenido amplia acogida en Venezuela, desde la publicaci\u00f3n de <em>\u00c1spero <\/em>(1924) de Antonio Arr\u00e1iz. Pero no es solo una mudanza de la forma: el poema ha abandonado todo anclaje l\u00f3gico-racional para la confecci\u00f3n de sus versos, y ha puesto en su lugar a la trascripci\u00f3n de las pulsaciones que la mente dicte, sin intermediaciones que censuren, corrijan o proh\u00edban tales asociaciones. El car\u00e1cter realista de los movimientos literarios anteriores (la correlaci\u00f3n del enunciado po\u00e9tico con un mundo externo comprobable o aprehensible en la mentalidad del receptor) es destruido y se suplanta por un plano superior: el de la conjunci\u00f3n entre lo verdadero y lo fantasioso.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien observe esto recordar\u00e1 aquellas palabras que escribiera Breton (2001) en su primer <em>Manifiesto del surrealismo <\/em>del a\u00f1o 1924: \u0093Yo creo firmemente en la fusi\u00f3n futura de esos dos estados, aparentemente tan contradictorios: el sue\u00f1o y la realidad, en una especie de realidad absoluta, de <em>superrealidad<\/em>\u0094 (p. 31, cursivas en el original). Consciente de la limitaci\u00f3n que el uso social impone al lenguaje, Rivera emprende la haza\u00f1a del escritor franc\u00e9s y rompe con los moldes preestablecidos, ignorando el canon literario y la opini\u00f3n lectora. Esto hace de \u0093Apocalipsis\u0094 una construcci\u00f3n est\u00e9tica que desde el punto de vista ling\u00fc\u00edstico mantiene una estructura comprensible, pero que en el plano lexical est\u00e1 impregnado de im\u00e1genes incongruentes, extra\u00f1as y profundamente herm\u00e9ticas, lo que tiene importante repercusi\u00f3n en el \u00e1mbito sem\u00e1ntico. \u00bfPuede alguien interpretar lo que significa realmente hablar de que \u0093se escribe M delante de P y B como en la palabra Constantinopla\u0094, o \u0093que los dientes sangren m\u00e1s que los remos de un n\u00e1ufrago\u0094? Este tipo de mensajes tiene una complejidad tan elevada que para el lector com\u00fan (e incluso cultivado) se le hace recalcitrante, no importa cu\u00e1ntas veces lo lea, pues la escasa relaci\u00f3n entre sus partes hace imposible un sentido un\u00edvoco, a veces incluso la formaci\u00f3n del sentido en s\u00ed. Y en esto no deja de comulgarse con las ideas del padre del surrealismo: \u0093la imagen m\u00e1s poderosa es la que presenta el grado m\u00e1s elevado de arbitrariedad; la que exige m\u00e1s tiempo para ser traducida al lenguaje pr\u00e1ctico\u0094 (Breton, 2001, p. 58).<\/p>\n\n\n\n<p>Con esto pareciera que el proyecto surrealista recobra toda la fuerza expresiva de un movimiento que, para la \u00e9poca, ya no ten\u00eda tanto vigor en Europa e instala una sucursal en Venezuela. <em>Apocalipsis <\/em>ser\u00eda entonces un grupo de cu\u00f1o surrealista, quiz\u00e1 el \u00fanico de tal consistencia est\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>No compartimos esta opini\u00f3n. Todo lo contrario: en este grupo, tan entendido en la materia, no hubo una asunci\u00f3n program\u00e1tica de aquel modelo for\u00e1neo que Vera aseguraba que exist\u00eda. El \u0093automatismo ps\u00edquico puro\u0094 con el que se persegu\u00eda mostrar la forma en la cual funcionaba el pensamiento desde el punto de vista de la lengua no fue un paradigma de repetici\u00f3n acr\u00edtica, sino una idea inspiradora para ejercer desde la poes\u00eda una empresa individuada<sup>5<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es lo que hace que Miy\u00f3 Vestrini (2010) ejerza la libertad en la escritura con versos de car\u00e1cter \u00edntimo, ajenos a las asociaciones entre lo real y lo fant\u00e1stico. Su poema \u0093Invocaci\u00f3n\u0094 muestra por el contrario las caracter\u00edsticas que con m\u00e1s a\u00f1os y lecturas har\u00e1n de su obra una referencia s\u00f3lida para finales del siglo XX: \u0093No te vuelvas \/ El guijarro y la mano \/ est\u00e1n en el mismo lugar. \/ Cada cosa tiene el mismo \/ apellido, la misma arruga \/ en la frente. \/ (\u0085) \/ El camino s\u00f3lo trae \/ asfalto y abejas. \/ La piedra te espera, \/ sin ni\u00f1o, ni ancla, ni pan\u0094 (p. 31). Ciertamente, abandona, al igual que parte de su grupo la simbolog\u00eda p\u00fablica tradicional y construye una muy personal que solo se descubre (o intuye) en una lectura prolongada de sus poemas. Pero aqu\u00ed no hay voluntad de irracionalidad, no hay fusi\u00f3n entre el sue\u00f1o y la vigilia. Es la elaboraci\u00f3n de un tono intimista casi religioso, donde las palabras velan un significado oculto, de un hermetismo que solo los enterados pueden captar. Vestrini no se est\u00e1 plegando al movimiento franc\u00e9s: persigue, citando a Dar\u00edo, \u0093una forma que no encuentra su estilo\u0094.<\/p>\n\n\n\n<p>El surrealismo le brind\u00f3 a <em>Apocalipsis <\/em>nuevas posibilidades de creaci\u00f3n en la medida en que sus miembros comprendieron que se pod\u00eda hacer literatura sin necesidad de apegarse a preceptos tradicionales. Gracias a este conocimiento, sus miembros dejan de explorar las im\u00e1genes p\u00fablicas en sus poemas (aquellas conocidas y asimiladas a un grupo social espec\u00edfico que conoce y se reconoce en ellos) para desarrollar otras mucho m\u00e1s privadas (en tanto gestadas y configuradas sobre la base de ideas, discursos, experiencias y sentimientos propios del autor).<\/p>\n\n\n\n<p>Es lo que ocurre en el poemario <em>Para una f\u00e1bula <\/em>(1958) de Laurencio S\u00e1nchez Palomares, donde no existe un uso plenamente \u0093arbitrario\u0094 de las im\u00e1genes de una mente libre del yugo de la raz\u00f3n, todo lo contrario: ha sido el raciocinio po\u00e9tico el que ha permitido construir un pu\u00f1ado de textos despojados de la vieja ret\u00f3rica rom\u00e1ntica y neocl\u00e1sica, impregnados en cambio de una naturaleza m\u00edtica, donde la voz po\u00e9tica pareciera referirse a un vivencia atemporal, un \u0093tiempo sin tiempo\u0094 que pierde conexi\u00f3n con el mundo real para entrar en uno \u00edntimo, abstracto, infinito:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p><strong>VI<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Andabas entre animales tristes acompa\u00f1ada de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed estaba la noche con sus \u00e1rboles fr\u00edos,<\/p>\n\n\n\n<p>la soledad de los caballos y el olor de la hierba.<\/p>\n\n\n\n<p>(\u0085)<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00fa esperabas la lluvia<\/p>\n\n\n\n<p>como los caballos,<\/p>\n\n\n\n<p>como las noches.<\/p>\n\n\n\n<p>(\u0085)<\/p>\n\n\n\n<p>Te ve\u00eda regresar de los altos jardines del sol<\/p>\n\n\n\n<p>despu\u00e9s de buscarte en la tristeza del d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>(\u0085)<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces yo iba por los altos corredores<\/p>\n\n\n\n<p>en busca de una j\u00edcara y de aquella esterilla<\/p>\n\n\n\n<p>que ten\u00eda un tigre y un le\u00f3n pintados.<\/p>\n\n\n\n<p>y abr\u00eda todas las puertas y o\u00eda el viento<\/p>\n\n\n\n<p>en la alta noche de la hierba bajando de los \u00e1rboles (p. 23).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>El hablante l\u00edrico se refiere a una persona de la cual no tenemos ning\u00fan elemento f\u00edsico que nos la describa. No podemos decir si se trata de un hombre o una mujer. El ambiente comparte con el romanticis mo po\u00e9tico el desarrollo de una geograf\u00eda natural, pero la forma de plasmarlo es totalmente distinta. No se trata, como s\u00ed es posible ver en Ud\u00f3n P\u00e9rez, de la naturaleza venezolana. M\u00e1s a\u00fan: esta no es la protagonista del poema. Lo relevante del tema es esa segunda persona a la cual se le habla, que precisamente por carecer de cualquier referencialidad precisa adquiere un rasgo m\u00edtico, propio de la configuraci\u00f3n de una f\u00e1bula que, en este caso espec\u00edfico, est\u00e1 asociada con el recuerdo y la infancia, el pasado y sus alrededores que, al provenir de la interioridad de la voz l\u00edrica, no tiene una referencialidad hist\u00f3rica espec\u00edfica. No podemos decir que se trata del mundo rural del siglo XX o XIX y dif\u00edcilmente podr\u00edamos obtener de ah\u00ed datos que nos permitan aproximarnos a una construcci\u00f3n sociol\u00f3gica de una Venezuela espec\u00edfica.<\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva: se trata de una forma emergente de construcci\u00f3n literaria en un espacio geogr\u00e1fico perif\u00e9rico, alejada de intereses pol\u00edticos visibles y de formulaciones est\u00e9ticas preconcebidas, socialmente asentadas como en el siglo anterior (el famoso caso de Ud\u00f3n P\u00e9rez y Rafael Mar\u00eda Baralt, paradigmas indiscutibles de la <em>poiesis <\/em>aliada con la ret\u00f3rica). La comprensi\u00f3n del mensaje po\u00e9tico, aunque con mucho esfuerzo, es viable para el lector avezado. Cada uno de sus elementos est\u00e1 ordenado para generar esa imagen atemporal y mitol\u00f3gica de lo que se narra, es decir, existe un componente notorio de la raz\u00f3n como instrumento creador y organizador del poema. En consecuencia, dif\u00edcilmente se podr\u00eda hablar en el caso de la poes\u00eda de S\u00e1nchez Palomares (sin mencionar al resto de los miembros de <em>Apocalipsis<\/em>) de un esfuerzo por implantar una sucursal del surrealismo en Venezuela, a pesar de las aseveraciones de Vera.<\/p>\n\n\n\n<p>El surrealismo fue para los miembros del grupo algo m\u00e1s que un nuevo dogma a seguir e instaurar en el pa\u00eds: se convirti\u00f3 en el trampol\u00edn hacia la construcci\u00f3n de un discurso po\u00e9tico propio. Es cierto, practicaron la t\u00e9cnica, pero como escritores j\u00f3venes con otras aspiraciones (las edades de los miembros de <em>Apocalipsis<\/em> variaban entre los diecisiete y los veintis\u00e9is a\u00f1os) tomaron la influencia como un acto de asimilaci\u00f3n, no como de repetici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que de no haber sido por los componentes surrealistas, sobre todo aquellos relativos a la conexi\u00f3n at\u00edpica entre diversos elementos de la vida y el lenguaje, hubiese sido dif\u00edcil para unos escritores noveles alejados del gran centro cultural venezolano romper el paradigma po\u00e9tico tradicional. El texto \u0093Mutaciones\u0094, de C\u00e9sar David Rinc\u00f3n, muestra hasta qu\u00e9 punto se logr\u00f3 deslastrarse de \u00e9l:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\n<p><em>Mi coraz\u00f3n diseminado en todos los puertos, con la palabra abierta en el oleaje<\/em>. Me levanto y escucho voces extra\u00f1as. Tomo por confidentes a las olas, <em>digo flores como dinamita sin contaminaciones peligrosas<\/em>. Sin embargo, algo ocurre ahora y siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Atento a los movimientos del sol, nunca o\u00ed los p\u00e1jaros. S\u00fabitamente despert\u00e9 frente a m\u00ed. All\u00ed se prolongaban los tejidos secretos, sue\u00f1os de una vida anterior. Cierta madrugada que no termina nunca <em>y un mismo grito de la sangre<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Estoy separado de m\u00ed mismo. Se\u00f1or de los \u00e1rboles, el viento se inclina entre las hierbas. Soy de los \u00faltimos guerreros. Armado hasta la muerte. Vigilando un horizonte que no es m\u00e1s que la memoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Rumor de ola cerrada. Soplo de peces m\u00e1s antiguos que la vida. Y el oro de la luna bajo una lluvia demente (p. 38. Las cursivas son nuestras)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Impregnado de m\u00faltiples sentidos, aqu\u00ed el lenguaje po\u00e9tico aspira a una trascendencia de lo comprensible por la mera codificaci\u00f3n de las palabras. Nadie sabe con certeza a qu\u00e9 se refiere con \u0093un mismo grito de la sangre\u0094 o a las \u0093flores dichas como dinamita sin contaminaciones peligrosas\u0094: en tanto operaci\u00f3n libre de la mente es una expresi\u00f3n natural que ha tomado lugar en el poema y como tal es un producto genuino. Pero al mismo tiempo todo el texto tiene, al mismo estilo que S\u00e1nchez Palomares, una naturaleza eminentemente simb\u00f3lica, donde todo est\u00e1 concatenado en aras de hacer sentir que dicho mundo es <em>espec\u00edficamente irreal<\/em>, no la fusi\u00f3n de ambos planos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta elaboraci\u00f3n de un mundo marcado por un ambiente on\u00edrico es propio del simbolismo franc\u00e9s, ese que con la figura de Charles Baudelaire (2008) hab\u00eda comprendido que \u0093En ciertos estados de \u00e1nimo casi sobrenaturales, la profundidad de la vida se manifiesta por entero en el espect\u00e1culo que miramos, por muy vulgar que \u00e9ste sea. Se convierte en el S\u00edmbolo\u0094 (p. 22). Esto adem\u00e1s tendr\u00eda relaci\u00f3n con que Rinc\u00f3n utilice (algo totalmente at\u00edpico en los a\u00f1os cincuenta) la prosa como forma de escritura po\u00e9tica. Se trata del momento en el cual comienzan a ser revisados los libros, olvidados y desconocidos durante a\u00f1os, de Jos\u00e9 Antonio Ramos Sucre, quien recogi\u00f3 parte de las ideas del mismo Baudelaire. Entre tantas, la que merece ser destacada es aquella frase que el escritor franc\u00e9s lleg\u00f3 a escribir en sus diarios y luego materializ\u00f3 en sus poemas de <em>El espl\u00edn de Par\u00eds<\/em>, publicados p\u00f3stumamente en 1869: \u0093S\u00e9 siempre poeta, hasta en prosa\u0094 (p. 57). Esta apropiaci\u00f3n del discurso simbolista junto con el surrealista debe interpretarse, entonces, como el resultado inevitable de una b\u00fasqueda personal expresiva que, es necesario reiterarlo, ha encontrado en estas corrientes un apoyo fundamental para cambiar un paradigma de escritura est\u00e9tica y a su vez renovarla.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, la verdadera dimensi\u00f3n del surrealismo en <em>Apocalipsis <\/em>no tuvo un car\u00e1cter colonial (no fue mera trasplantaci\u00f3n) sino liberador. Fue una fuente de aprendizaje trascendente, gracias a las posibilidades que le daba a la imaginaci\u00f3n como part\u00edcipe inicial del proceso creador, libre de ataduras y convencionalismos ya hueros para la d\u00e9cada. Primero libres de la dictadura de la m\u00e9trica. Luego libres del lenguaje denotativo que lo caracterizaba. A esto solo les faltar\u00eda un aspecto: un discurso propio, con una simbolog\u00eda coherente que hiciera de esa nueva expresi\u00f3n de sus integrantes un todo org\u00e1nico, est\u00e9tico, personal. Ser\u00eda cuesti\u00f3n de tiempo para que la mayor\u00eda lo lograra en publicaciones posteriores.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez esto explique que el grupo haya durado tanto y a su vez no se haya agotado. La verdadera dimensi\u00f3n del surrealismo en <em>Apocalipsis <\/em>no tuvo un car\u00e1cter colonial (no fue mera trasplantaci\u00f3n) sino liberador. Fue una fuente de aprendizaje trascendente, gracias a las posibilidades que le daba a la imaginaci\u00f3n como part\u00edcipe inicial del proceso creador, libre de ataduras y convencionalismos ya hueros para la d\u00e9cada.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ep\u00edlogo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No fue com\u00fan en Venezuela que los grupos literarios durasen tanto tiempo. Con excepci\u00f3n de <em>El techo de la ballena <\/em>(1961-1969) y en comparaci\u00f3n con los siguientes, este vivi\u00f3 bastante. En cinco a\u00f1os se produce mucho, se escribe mucho y se lee a\u00fan m\u00e1s, pero en el caso de <em>Apocalipsis <\/em>apenas tuvo una que otra publicaci\u00f3n en algunos medios culturales<sup>6<\/sup>. Logr\u00f3 establecer, gracias a Vestrini, contactos con el grupo caraque\u00f1o <em>Sardio<\/em>, que tuvo escasa participaci\u00f3n en su momento. Hab\u00edan quedado impresionados con el trabajo de los marabinos, y a partir de ah\u00ed su relaci\u00f3n con los caraque\u00f1os se hizo frecuente, en especial con Miy\u00f3, quien luego har\u00eda su vida en la capital.<\/p>\n\n\n\n<p>Los motivos por los cuales deja de existir parece haber sido de \u00edndole pol\u00edtica. Per\u00e1n Erminy (2001) asegura que la Seguridad Nacional se encarg\u00f3 de acabar con una buena cantidad de grupos literarios, entre ellos <em>Apocalipsis <\/em>(p. 406), y a partir de ah\u00ed cada quien hizo su carrera art\u00edstica por su cuenta. No deja de ser inquietante saber en qu\u00e9 momento eso ocurri\u00f3, pues cuatro a\u00f1os de actividad en una dictadura que aparentemente acab\u00f3 con ellos de un momento a otro genera incertidumbre sobre las actividades que hac\u00edan, cuando no de la certeza de su erradicaci\u00f3n por parte de los aparatos represivos del Estado. En todo caso, es un tema que queda por dilucidar.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que, a finales de la d\u00e9cada de los cincuenta, <em>Apocalipsis <\/em>deja de existir. Desde una de las ciudades tradicionalmente m\u00e1s importantes en el plano cultural, hab\u00eda logrado conformarse una rareza en la Venezuela de mediados del siglo XX: un grupo literario. Desde los a\u00f1os veinte no se ve\u00eda uno en la ciudad (como el caso del grupo <em>Seremos<\/em>, en 1927). Era algo tan impensable que no impresionan los testimonios que afirman que sus integrantes eran vistos como una excentricidad y no como una amenaza. Ciertamente, su car\u00e1cter contestatario se limit\u00f3 a romper con los grandes valores de la literatura zuliana de su momento, proponiendo nuevas formas de escritura. Quiz\u00e1 no fueron m\u00e1s all\u00e1, tal vez porque en parte no les interesaba. Pero hab\u00eda quedado un antecedente. Un nuevo momento estaba por llegar. Ca\u00edda la dictadura, vendr\u00eda la democracia, y con ella una mayor libertad en el plano art\u00edstico, as\u00ed como la revolucionaria idea del marxismo ligado a la cultura, o lo que es lo mismo, al intelectual venezolano, al escritor relacionado con la ideolog\u00eda de izquierda<sup>7<\/sup>. Con esto, lo que apenas fueron casos aislados en Maracaibo y Caracas ahora ser\u00e1n una constante durante la d\u00e9cada de los sesenta con la llegada de las vanguardias. Ser\u00eda el momento estelar de los grupos literarios, una irrupci\u00f3n cultural que vendr\u00eda a ser la consecuencia inequ\u00edvoca de aquello que se hab\u00eda gestado lentamente durante la dictadura militar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1 El aporte de los chilenos en la renovaci\u00f3n po\u00e9tica nacional de este momento es fundamental. D\u00edaz Casanueva (quien llega a vivir un tiempo en Venezuela) participa incluso en las tertulias del grupo Viernes. Para los interesados v\u00e9ase su art\u00edculo \u0093Retumba como un s\u00f3tano del cielo\u0094, en <em>Revista Nacional de Cultura<\/em>, N\u00b0 236 (mayo-junio), Caracas, pp. 39-40.<\/p>\n\n\n\n<p>2 Parece que el nombre del grupo viene de ese esp\u00edritu iconoclasta y demoledor que ten\u00edan sus integrantes, que buscaban con la destrucci\u00f3n de los antiguos c\u00e1nones una suerte de renacer de la cultura. \u0093De all\u00ed\u0094, dice Mariela D\u00edaz (2008) \u0093que el grupo se autoproclamara apocal\u00edptico, \u0091dispuestos a poner la ciudad patas arriba\u0092\u0094 (p. 20).<\/p>\n\n\n\n<p>3 Junto a ellos estuvo un personaje m\u00e1s que con los a\u00f1os se convertir\u00eda en figura clave de la poes\u00eda vanguardista de los a\u00f1os sesenta: Juan Calzadilla. Contactado por Cesar David Rinc\u00f3n, estar\u00eda brevemente en Maracaibo, escribiendo y compartiendo con el grupo. Es bastante positiva la experiencia que tuvo de aquella convivencia: \u0093yo fui tan solidario de este grupo que hubiera llegado a considerarme un miembro de \u00e9l, de no haber sido porque, al cabo de seis meses de vivir y trabajar en el Zulia, regres\u00e9 a Caracas, luego de compartir esa experiencia tan provechosa, de cuyo ascendiente no me he librado\u0094. No es casual, por tanto, que en su obra <em>Los herbarios rojos<\/em> (1958) est\u00e9 presente el discurso surrealista con aspectos propios del simbolismo franc\u00e9s (posible influencia, entre tantas otras, de las lecturas de Jos\u00e9 Antonio Ramos Sucre), inusuales para la \u00e9poca y que est\u00e1n presentes como forma de composici\u00f3n en los integrantes de Apocalipsis. El testimonio de Calzadilla se puede ver en Internet. Elvia Silvera, \u0093Entrevista a Juan Calzadilla\u0094, http:\/\/www.jornaldepoesia.jor.br\/bh14calzadilla3.htm [visitado el 19 de marzo de 2013].<\/p>\n\n\n\n<p>4 \u0093Apocalipsis\u0094, en <em>El Salm\u00f3n<\/em>. <em>Revista de poes\u00eda<\/em>, <em>Apocalipsis<\/em>, a\u00f1o III, N\u00b0 7, Caracas, Editorial Ex Libris, 2010, p. 18. Es necesario acotar que la incursi\u00f3n en la est\u00e9tica surrealista en Venezuela ya tiene exponentes desde principios de los a\u00f1os treinta con el grupo Viernes, en especial con la poes\u00eda de Luis Fernando \u00c1lvarez y tiempo despu\u00e9s de manera sistem\u00e1tica en autores como Jos\u00e9 Lira Sosa. Sin embargo, en esta d\u00e9cada cobra una fuerza mayor.<\/p>\n\n\n\n<p>5 No es exagerado se\u00f1alar que esta idea en la actualidad tiene sus detractores. En general pervive la apreciaci\u00f3n de que en Venezuela desde finales de 1930 el surrealismo lleg\u00f3 y form\u00f3 doctrina en los escritores, cuyos repre sentantes m\u00e1s notables ser\u00edan los miembros de <em>El Techo de la Ballena.<\/em> Un ejemplo contempor\u00e1neo es el de Diego Sequera, quien en el 2013 en una ponencia titulada \u0093Notas generacionales: \u00bfad\u00f3nde es que estamos nosotros? Apuntes sobre poes\u00eda chavista\u0094 al reflexionar sobre las caracter\u00edsticas de la l\u00edrica venezolana contempor\u00e1nea se\u00f1ala que \u0093No existe (y ya no existir\u00e1) ning\u00fan documento que atribuya una identidad grupal, que nos defina por nombre; ni postulado que propugne nuestra b\u00fasqueda est\u00e9tica, ni tampoco una composici\u00f3n de clase estricta que permita que \u0093generaci\u00f3n\u0094 se corresponda <em>con grupo de se\u00f1oritos bien a lo<\/em> Viernes <em>con clara conciencia de importaci\u00f3n est\u00e9tica<\/em> y un lugar perfectamente delimitado en el marco de las desigualdades socioecon\u00f3micas\u0094 (p. 27. Las cursivas son nuestras). A pesar de que es un hecho notorio que no todos los integrantes del grupo <em>Viernes <\/em>incluyeron la est\u00e9tica surrealista, la generalizaci\u00f3n de Sequera es un lugar com\u00fan vigente en la apreciaci\u00f3n del fen\u00f3meno.<\/p>\n\n\n\n<p>6 La revista <em>Cultura Universitaria<\/em> de la UCV dedic\u00f3 en 1957 el n\u00famero 59 a los poemas de este grupo. Asimismo, el <em>Papel Literario <\/em>del 20 de junio de 1957 del diario <em>El Nacional <\/em>les dedic\u00f3 un apartado especial para dar a conocer las novedades que tra\u00eda Maracaibo.<\/p>\n\n\n\n<p>7 Hay testimonios de principios del siglo XX de escritores que simpatizan con conceptos que hoy en d\u00eda podr\u00edan considerarse de izquierda. As\u00ed, Rufino Blanco Fombona, Jos\u00e9 Rafael Pocaterra y Antonio Arr\u00e1iz llegaron a considerarse como socialistas. Sin embargo, cuando reflexionan sobre esto (lo cual ocurre, vale la pena decirlo, en tiempos del gomecismo) todos coinciden en ser socialistas en tanto defienden la idea de que deben tomarse medidas pol\u00edticas que vayan en pro de la sociedad, es decir, que en ning\u00fan momento se refieren a las doctrinas pol\u00edticas conocidas hoy en d\u00eda con ese nombre.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1. AA.VV. (2010). <em>El Salm\u00f3n. Revista de Poes\u00eda. <\/em>Apocalipsis. <em>III <\/em>(7). Caracas: Editorial Ex Libris.<\/p>\n\n\n\n<p>2. Baudelaire, C. (2008). <em>Diarios \u00edntimos<\/em>. Caracas: Fundaci\u00f3n Editorial el Perro y la Rana.<\/p>\n\n\n\n<p>3. Breton, A. (2001). <em>Manifiestos del surrealismo<\/em>. Buenos Aires: Editorial Argonauta.<\/p>\n\n\n\n<p>4. D\u00edaz, M. (2008). <em>Miy\u00f3 Vestrini.<\/em> Caracas: El Nacional\/Bancaribe, Biblioteca Biogr\u00e1fica Venezolana, n\u00b0 80.<\/p>\n\n\n\n<p>5. Erminy, P. (2001). Tendencias actuales del arte en Venezuela. En R. Esteva-Grillet. <em>Fuentes documentales y cr\u00edticas de las artes pl\u00e1sticas venezolanas: siglos XIX y XX <\/em>(pp. 401-412). Caracas: Universidad Central de Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p>6. Esteva-Grillet, R. (2001). <em>Fuentes documentales y cr\u00edticas de las artes pl\u00e1sticas venezolanas: siglos XIX y XX. <\/em>Caracas: Universidad Central de Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p>7. Mayobre, E. (2012). <em>Venezuela 1948.1958. La dictadura militar<\/em>. Caracas: Fundaci\u00f3n R\u00f3mulo Betancourt, Serie antol\u00f3gica Historia Contempor\u00e1nea de Venezuela, n\u00b0 6.<\/p>\n\n\n\n<p>8. Sequera, D. (2014). Notas generacionales: \u00bfad\u00f3nde es que estamos nosotros? Apuntes sobre poes\u00eda chavista. <em>1er Coloquio sobre Poes\u00eda Venezolana Contempor\u00e1nea <\/em>(pp. 27-33).Caracas: Casa Nacional de las Letras Andr\u00e9s Bello.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>9. Silvera, E. \u0093Entrevista a Juan Calzadilla\u0094. <em>Jornal de Poesia,<\/em> 14. Recuperado de http:\/\/www.jornaldepoesia.jor.br\/bh14calzadilla3.htm<\/p>\n\n\n\n<p>10. Vera, E. (1985). <em>Flor y canto. 25 a\u00f1os de poes\u00eda venezolana<\/em>. Caracas: Academia Nacional de la Historia.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/omar-osorio-amoretti\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">Publicado en: Argos&nbsp;vol.32&nbsp;no.63&nbsp;Caracas&nbsp;dic.&nbsp;2015. Fuente de la imagen: https:\/\/festivalcuentoconvospoesia.blogspot.com<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Omar Osorio Amoretti Introducci\u00f3n Con la llegada de la dictadura de Marcos P\u00e9rez Jim\u00e9nez al poder, parec\u00eda que Venezuela daba partida de nacimiento a la modernidad en todos sus \u00e1mbitos. Al menos es lo que trasluc\u00eda en el discurso del l\u00edder del estamento militar, quien a un a\u00f1o de haber resultado \u0093vencedor\u0094 en las elecciones [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":16939,"comment_status":"open","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16938"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16938"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16938\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16995,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16938\/revisions\/16995"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16939"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16938"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16938"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16938"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}