{"id":16843,"date":"2025-07-22T14:19:44","date_gmt":"2025-07-22T18:49:44","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=16843"},"modified":"2025-07-22T14:19:44","modified_gmt":"2025-07-22T18:49:44","slug":"el-jardin-de-los-lamentos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/el-jardin-de-los-lamentos\/","title":{"rendered":"El Jard\u00edn de los Lamentos"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Gerardo Steinfeld<\/h4>\n\n\n\n<p>El Hombre con Cabeza de Ciempi\u00e9s me atormenta en pesadillas\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfSe puede morir en un sue\u00f1o? Desde que fui internada en el Manicomio de Ciudad Zamora, los sedantes me han adormecido lo suficiente como para no recordar esas espantosas pesadillas. Escribo estas notas en el caso funesto, de que esa entidad maligna llegase a este mundo por mi causa.<\/p>\n\n\n\n<p>De ni\u00f1a me sent\u00eda diferente a los otros, siempre he tenido sue\u00f1os vivaces, tan reales que\u2026 al despertar, pensaba que estuve inmersa en otro cuerpo. No comprendemos cu\u00e1n extra\u00f1o puede ser el universo y sus misterios. He so\u00f1ado que soy otras personas, tengo vidas y oficios distintos y he muerto muchas veces\u2026 como esa vez que iba en un tren met\u00e1lico y las luces fosforescentes me arrancaron de la enso\u00f1aci\u00f3n con un grito.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi madre me llev\u00f3 con estudiosos de la mente y los sue\u00f1os, que jam\u00e1s llegaron a conclusiones acertadas. Pero, segu\u00ed so\u00f1ando con pir\u00e1mides de plata y puentes de luz a trav\u00e9s de estrellas titilantes. Sent\u00eda que mi mente viajaba por las noches, y por eso\u2026 mi cuerpo siempre estaba cansado y pesaroso. Cre\u00eda conocer a ciertas personas que ve\u00eda en la calle\u2026 y, fueron los paracient\u00edficos quienes vieron el brillo \u00edndigo de mi alma. Una gitana morena adornada con collares de piedra, confes\u00f3 que era una de esas almas viejas que atravesaron las dificultades del jard\u00edn de los lamentos para progresar en el escalaf\u00f3n de la sinfon\u00eda de vida y muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPuede una persona asistir a dos funerales? \u00bfQu\u00e9 significa un beso de despedida?<\/p>\n\n\n\n<p>He visto a una chica a la cual am\u00e9 en sue\u00f1os, llamada Jazm\u00edn, cuya despedida me dej\u00f3 con una inusitada tristeza en sus ojos. Cada vez que sue\u00f1o con ella, tengo el presentimiento de que es la \u00faltima vez que nos vemos. Hay un hechicero noct\u00e1mbulo que me deja ver el camino de las estrellas a trav\u00e9s de sus ojos. Un cometa de sangre que se parte en fragmentos con un rayo azulado.<\/p>\n\n\n\n<p>Viv\u00ed durante mucho tiempo en los ojos de aquel joven\u2026 vi su turbulenta vida repleta de flagelos como si se tratara de un crisol brillante con un amor desmesurado que trascend\u00eda las leyes de lo posible\u2026 y, cuando despert\u00e9, mir\u00e9 con asombro que yac\u00eda internada en un hospital por un coma de tres d\u00edas. Ese fue el comienzo de mis viajes a otros tiempos y mundos posibles. La hab\u00eda amado y la hab\u00eda perdido\u2026 \u00bfDe qui\u00e9n era aquel sue\u00f1o que estuve condenada a repetir durante meses? Ve\u00eda ojos negros, gritos y palabras desconocidas en una ci\u00e9naga purulenta de la que emerg\u00edan dedos de piedra afilada.<\/p>\n\n\n\n<p>No recuerdo cu\u00e1ndo comenc\u00e9 en este camino ignoto de sue\u00f1os y epifan\u00edas. Frecuent\u00e9 cultos satanistas y dem\u00e1s sectas religiosas en busca de respuestas a los misterios del alma, pero nunca pude encontrar repuesta para sofocar mis desprendimientos peligrosos. Durante a\u00f1os tom\u00e9 pastillas para aliviar mis des\u00f3rdenes mentales y los m\u00e9dicos me sometieron a estudios de diversa \u00edndole, sin descubrir la causa de mis desmayos y mis proyecciones liminales. Le\u00ed libros de ps\u00edquicos famosos y pactos con entidades desconocidas en una obsesi\u00f3n compulsiva por comprender el secreto de mis dones\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra alma sale todas las noches a otro plano dimensional, es cuando empezamos a so\u00f1ar y se le llaman \u00abviajes astrales\u00bb\u2026 esto puede ser voluntario o involuntario, pero todas las noches ocurre al dormir. En el libro tibetano de la vida y la muerte, le\u00ed que nuestra alma sabe cu\u00e1ndo vamos a morir. Incluso, un minuto antes de morir abandona nuestro cuerpo\u2026 prepar\u00e1ndose para el viaje c\u00f3smico. Nuestra alma es infinita y nuestro cuerpo es solo un instrumento pasajero. Un \u00abtransporte\u00bb en este plano dimensional. Nuestra Esencia Divina vivi\u00f3 muchas vidas antes de nosotros, y vivir\u00e1 muchas m\u00e1s en un ciclo sin fin. Existen personas que afirman ser \u00abalmas viejas\u00bb porque sienten que han estado en cuantiosas sinfon\u00edas y se les conoce como \u00abseres despiertos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Emprend\u00ed un viaje a la Monta\u00f1a Sorte de Montenegro junto a un grupo de Santeros encabezado por una pitonisa de ascendencia gitana que adivinaba los males del tabaco y realizaba limpiezas energ\u00e9ticas. Recuerdo nuestro viaje por las lomas venezolanas, guiados por una madre de agua verdosa de lengua b\u00edfida, y el encuentro en aquel pueblito pintoresco\u2026 para iniciar el peregrinaje a trav\u00e9s de la cadena monta\u00f1osa. All\u00ed, el misticismo era abundante y se rezaba a un pante\u00f3n numeroso de Cortes Espirituales: desde dioses vikingos hasta malandrines sat\u00edricos. Fui testigo del horror y la majestuosidad de las posesiones de esp\u00edritus en aquellos Reyes de Materia al beber peligrosas dosis de bebidas alcoh\u00f3licas y calar gruesos tabacos negros en trances gn\u00f3sticos. Recuerdo a un brujo de aspecto esquel\u00e9tico y negro como el carb\u00f3n, que me habl\u00f3 con voz incorp\u00f3rea, pose\u00eddo por un ente misterioso del pante\u00f3n de Mar\u00eda Lionza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Posees un brillo \u00edndigo\u2014proclam\u00f3 el brujo retorci\u00e9ndose frente a mis ojos como una serpiente furiosa\u2014. Un brillo peligroso, art\u00edstico y sensible\u2026 que debes dejar de esconder o te consumir\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante a\u00f1os esas palabras significaron todo para m\u00ed y pertenec\u00ed al culto de hechicer\u00eda de aquella pitonisa morena conocida como la Bruja de los Sue\u00f1os; para encontrarme en gnosis de incienso, velas y meditaci\u00f3n. Con mis poderes, pude sobrevolar mares tormentosos y dunas agitadas por ventiscas calurosas. Visit\u00e9 catacumbas y fui parte de los sue\u00f1os de piedra de cavernas nunca antes encontradas por arque\u00f3logos. Encontr\u00e9 civilizaciones abandonadas en la espesura de selvas infranqueables y estuve all\u00ed\u2026 viajando a trav\u00e9s del tiempo y el espacio en \u00e9pocas desconocidas cuando seres h\u00edbridos pululaban los continentes en colonias macizas de estructuras altivas. Recorr\u00ed el fondo acuoso del mar en obscuras visiones pobladas de l\u00edquenes, moluscos, algas y extra\u00f1as edificaciones piramidales sepultadas en la sal de una necr\u00f3polis oce\u00e1nica.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo haber habitado en los ojos de una criatura de pensamientos extra\u00f1os, recubierta de escamas verdosas y ojos enaltecidos por la luz diurna. Vi un cielo plomizo ensartado de cometas cer\u00faleos y enjambres de monstruos demon\u00edacos surcando en nubarrones las civilizaciones de monumentos cicl\u00f3peos\u2026 Y emergiendo del mar en oleadas abismales de infestaciones voraces.<\/p>\n\n\n\n<p>Vi estrellas caer de un cielo nocturno mucho m\u00e1s luminoso que el nuestro y una luna inmensamente m\u00e1s grande que la visible en la era humana. He recordado el pasado y lo he olvidado al despertar\u2026 He presenciado el r\u00edo de las almas en la sinfon\u00eda de vida y muerte, en mareas de gases estelares cuya naturaleza es incomprensible para la mente humana. La Esencia Divina del Todo, y los seres de luz.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi don me llev\u00f3 lejos por el mundo. Mi cuerpo f\u00edsico ha viajado a \u00c1frica en busca de misterios y, he contactado con entidades anteriores a la Creaci\u00f3n\u2026 buscando comunicarse con nuestro plano. En uno de mis viaje fui contactada por un extra\u00f1o hombre con sombrero de copa, para investigar un artefacto y formar parte de ese culto sectario que me condujo a la locura\u2026 Uno de los dones que desarroll\u00e9 con los a\u00f1os, fue la capacidad de \u00abrecordar\u00bb el pasado de los objetos con tocarlos y sumergirme en el trance gn\u00f3stico al abrir el tercer ojo de la percepci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre de sombrero y vestimenta oscura me llev\u00f3 a las entra\u00f1as de un edificio alargado de amplias vitrinas, losas oscuras y l\u00e1mparas tubulares de un blanco enfermizo. All\u00ed me esper\u00f3 un extra\u00f1o sacerdote de t\u00fanica bermell\u00f3n, con la cabeza escondida en un ostentoso yelmo de plata con forma de serpiente severa. Pude ver los ojos aguamarina del hombre bajo la visera, y la textura engorrosa en sus patas de gallo\u2026 me asust\u00f3. Cog\u00ed valor ante aquella figura sangrienta y me propuso establecer la conexi\u00f3n con un objeto de un pasado enigm\u00e1tico, escondido con recelo en un cofre sellado.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel sal\u00f3n de muebles toscos, bustos solemnes y \u00f3leos de extra\u00f1os retratos\u2026 me transmiti\u00f3 una intranquilidad inusitada. En las paredes de p\u00f3rfido vidrioso pod\u00eda atisbar sombras sinuosas no visibles en la estancia\u2026 y sent\u00eda las reverberaciones de energ\u00edas antiguas reunidas en torno a nosotros. Soy una persona muy sensible\u2026 y me ard\u00eda el pecho al respirar. En una repisa encontr\u00e9 cofres antiguos de \u00edndole fantasmal, con los ribetes gastados y los cerrojos oxidados; adentro conten\u00edan gritos y secretos.<\/p>\n\n\n\n<p>La Serpiente de Plata abri\u00f3 el candado de uno de esos cofres antiguos: el marco argentino se desprend\u00eda y la madera dorada ten\u00eda manchas de humedad. El cerrojo cedi\u00f3 y se abri\u00f3 con un crujido\u2026 y arrugue la nariz ante un gas miasm\u00e1tico excretado del interior de la caja. Parec\u00eda que el contenido llevaba siglos sellado herm\u00e9ticamente\u2026 porque me pareci\u00f3 escuchar un lamento cuando se abri\u00f3. Lo que voy a contar a continuaci\u00f3n es difuso en la nube de mi memoria\u2026 ojal\u00e1 pudiera escribir recuerdos impolutos, pero la distorsi\u00f3n de mi vida comenz\u00f3 cuando entr\u00e9 en contacto con aquella estatuilla de material desconocido y el &nbsp;verdadero secreto escondido\u2026 bajo el falso fondo del cofre.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre con m\u00e1scara de serpiente levant\u00f3 la estatuilla en sus manos p\u00e1lidas de largos dedos y la gir\u00f3. Nunca hab\u00eda visto un material semejante: parec\u00eda plata oscura, pero\u2026 mir\u00e1ndolo mejor: era reflectante y transl\u00facido. No exist\u00eda en el mundo otra estatuilla del mismo material, y las inscripciones que conten\u00eda eran incomparables a cualquier alfabeto humano comprensible. Los caracteres acentuados me llenaron de terror al vislumbrar una naturaleza desconocida en el universo\u2026 pero lo m\u00e1s t\u00e9trico, fue encontrar el s\u00edmil de aquellas letras con las inscripciones que cre\u00eda haber visto en mis expediciones extracorp\u00f3reas a las ruinas del fondo marino y las civilizaciones enterradas en la selva ind\u00f3mita. Aquella estatuilla reluciente, sin p\u00e1tina\u2026 a pesar de su antig\u00fcedad prehist\u00f3rica, era la escultura demon\u00edaca de una bestia quim\u00e9rica de varias cabezas, pelaje hirsuto, alas membranosas y cola peluda similar a una serpiente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Sabes lo qu\u00e9 es\u2014no parec\u00eda una pregunta. Aquel hombre sonde\u00f3 en lo profundo de mi alma con habilidades ps\u00edquicas m\u00e1s all\u00e1 de las capacidades humanas; era un Mortificador de talento excepcional\u2014. Lo has visto en tus viajes al pasado remoto, en la memoria del alma\u2026 cuando vest\u00edas ropa de lino muy fina, y recorr\u00edas plazas de piedra y pir\u00e1mides cicl\u00f3peas. Cuando la estrella pulsante se ve en el cielo meridional y sue\u00f1as que eres uno de ellos: un sabio de piel escamosa cuyo verdor repugna el sol, de ojos amarillos y delicados. Sabes qu\u00e9 son los monstruos quim\u00e9ricos que emergen del mar y sobrevuelan los cielos en enjambres devastadores que destruyen tu mundo\u2026 y ves el final de aquella vida en fauces plagadas de colmillos babeantes. \u00a1Puedo verlo a trav\u00e9s de los caminos!<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre guard\u00f3 la estatuilla del monstruo deforme y extrajo el fondo falso del cofre sellado. Me abrum\u00f3 un indescriptible sentimiento de soledad, al sentirme aislada en aquel sal\u00f3n de p\u00f3rfido junto al extra\u00f1o mago de poderes desconocidos. \u00a1Hab\u00eda escarbado en mi mente sin consentimiento! \u00a1Cre\u00eda poseer una escafandra capaz de protegerme de seres incompresibles! Al extraer aquella hoja de papel me sent\u00ed nerviosa. La soledad de la estancia se convirti\u00f3 en una pesada carga sobre mis hombros y los ojos aguamarina del hechicero me contemplaron, inexpresivos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Hace a\u00f1os el presidente de un pa\u00eds del sur\u2026 profan\u00f3 la tumba del Libertador\u2014cont\u00f3 la Serpiente y sent\u00ed un escalofr\u00edo al escudri\u00f1ar el trozo de papel ict\u00e9rico cubierto de tinta rojiza\u2014. El gobernante era un creyente del Palo Mayomb\u00e9 y buscaba los secretos inmemoriales de aquel hombre legendario en su cripta familiar tras saquear sus huesos: encontr\u00f3 lo que buscaba, pero cay\u00f3 una maldici\u00f3n sobre el pa\u00eds. El dictador no vivi\u00f3 mucho porque un c\u00e1ncer espantoso se lo llev\u00f3\u2026 y la maldici\u00f3n impera sobre el pa\u00eds como una costra de gangrena que se niega a sanar\u2014me tendi\u00f3 la hoja de papel quebradizo\u2014. Encuentra el resto de ese libro maldito\u2026 condenado a la destrucci\u00f3n por las autoridades religiosas de \u00e9pocas difusas, pero\u2026 cuyas traducciones se niegan a desaparecer de la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo contemplar los glifos indescriptibles escritos con sangre me pareci\u00f3\u2026 morboso y cautivante. Cre\u00ed visualizar un cr\u00e1neo con tres orificios, y\u2026 tend\u00ed la mano por impulso para palpar el papel rugoso con las yemas de mis dedos. Palp\u00e9 el trozo de pergamino, extra\u00f1amente suave y mullido, y cerr\u00e9 mis ojos\u2026 esperando contemplar los misterios ocultos en el texto ultraterrano y los ecos de su resonancia. Me fui alejando con estupor y sent\u00ed los fr\u00edos dedos de aquel sacerdote enroscados alrededor de mi mu\u00f1eca como una serpiente desquiciada.<\/p>\n\n\n\n<p>Sent\u00ed que invadieron mi mente, y a partir de estos p\u00e1rrafos\u2026 solo puedo escribir incoherencias porque un palpitar doloroso en la gl\u00e1ndula de mi cerebro me impide pensar en ello con claridad. Voy a describir las visiones, a pesar de estar difusas por el delirio\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>He visto las arenas de los desiertos con mis ojos f\u00edsicos y mis ojos espirituales\u2026 pero, nunca en mis a\u00f1os de exploraci\u00f3n vi semejante arena gris\u00e1cea, extendi\u00e9ndose en valles sepulcrales donde el sol no brillaba, ennegrecido por gruesas cortinas de nubes sulfurosas. Los pilares huesudos que se alzaban abruptamente semienterrados por la arena parec\u00edan los dedos de un gigante muerto hace miles de a\u00f1os\u2026 y en su esqueleto blanquecino habitaban seres y entidades que abandonaron su humanidad hace incontables evos. Las escalinatas esculpidas en el hueso, los portones, las madrigueras parecidas a gusaneras\u2026 No hab\u00eda rastro de vida, tal y como la conocemos. El \u00fanico ser tangible era un hombre cubierto de pies a cabeza con tela para protegerse del sol y ojos pardos de p\u00e1rpados morenos. El turbante se agitaba con la brisa sulfurosa y su vestimenta era carcomida por el sudor y el calor\u2026 Aquel hombre conduc\u00eda un camello prominente y esquel\u00e9tico cuyos fardos abultados chirriaban con sonidos met\u00e1licos. No pod\u00eda acercarme a \u00e9l, porque una fuerza oscura me lo imped\u00eda y\u2026 desapareci\u00f3 en aquella necr\u00f3polis del desierto muerto, abandonada por esp\u00edritus y genios terribles.<\/p>\n\n\n\n<p>El desierto desapareci\u00f3 con un batir de alas espectrales y aparecimos en una habitaci\u00f3n d\u00e9bilmente iluminada por una l\u00e1mpara de aceite. Las paredes envejecidas y ennegrecidas por el humo eran pobladas por el moho y las ratas, de las vigas del techo colgaban telara\u00f1as espesas como el algod\u00f3n y los estantes tapizaban los rincones con libros viejos y polvosos. Las repisas eran atestadas por frascos con animales curiosos e instrumentos de bronce con fines desconocidos, y en la \u00fanica mesa del reducido espacio se colm\u00f3 un barullo de papeles, plumas, tinteros y el grueso tomo de un libro grande, pesado y encuadernado\u2026 en un extra\u00f1o cuero curtido y oscuro que no necesite adivinar, para saber que era piel humana. Era el estudio de un mago negro que enloquec\u00eda en su empresa de transcribir aquel libro maldito, escrito hace cientos de a\u00f1os por un \u00e1rabe loco\u2026 y su s\u00e9quito de ignotos pupilos dementes.<\/p>\n\n\n\n<p>Me acerqu\u00e9 un poco m\u00e1s por el suelo de tablas manchadas y descubr\u00ed un rostro humano grabado en la cubierta rojiza del grueso libro\u2026 cre\u00ed reconocer aquellos ojos pardos y vac\u00edos en un rictus de agon\u00eda eterna. El libro me atra\u00eda con una fuerza impensable, y mis ans\u00edas de conocer sus secretos oscuros\u2026 me llenaron de euforia y perversi\u00f3n. Al estar tan cerca y ser lo suficientemente sensible, pod\u00eda escuchar en el bajo tono&#8230; el rumor de insectos nocturnos entonando una melod\u00eda espantosa desde el interior de las p\u00e1ginas. Las anotaciones junto al manuscrito eran una traducci\u00f3n del contenido original y reconoc\u00ed con lentitud el alfabeto griego.<\/p>\n\n\n\n<p>Una tertulia estall\u00f3 en el estudio cuando un anciano de ojos viscosos y cabello ralo entr\u00f3 seguido de un joven pelinegro de nariz ganchuda. Ambos vest\u00edan como ac\u00f3litos de prendas holgadas y oscuras con insignias de la sapiencia. Se enzarzaron en una discusi\u00f3n con un idioma que dif\u00edcilmente pude comprender\u2026 El anciano temblaba visiblemente, horrorizado por lo que encontr\u00f3 en las p\u00e1ginas del libro maldito, sus ojos acuosos eran resguardados por membranas carnosas de cataratas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Theodorus\u2014pronunci\u00f3 el joven de cabello rizado y nariz prominente con gesto afanoso. Deb\u00eda ser el aprendiz de aquel viejo mago\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El anciano dijo algo que no entend\u00ed y se resign\u00f3 con dedos temblorosos a la mesa para arrastrar los papeles con la traducci\u00f3n y el libro maldito. Parec\u00eda quedarse ciego por momentos, cuando sus largos dedos nudosos buscaban los papeles, y\u2026 en un ataque de ira, escuch\u00e9 que se desenfund\u00f3 un pu\u00f1al. Una pu\u00f1alada h\u00fameda y un gorgoteo.<\/p>\n\n\n\n<p>Me horroriz\u00f3 ver al anciano mago retorcerse en el suelo con la garganta abierta, vomitando sangre a borbotones\u2026 Recuerdo ver al joven apoderarse del texto original escrito en un idioma arcaico con la t\u00fanica manchada de sangre y una sonrisa vac\u00eda en sus labios enjutos. El joven sali\u00f3 de la habitaci\u00f3n con el pesado libro bajo su brazo y las tablas desaparecieron con un estallido. Escuch\u00e9 aullidos monstruosos y las sombras nos rodearon a trav\u00e9s de una cortina crepuscular. No pod\u00eda visualizar sus verdaderas formas, porque caer\u00eda en la demencia de la Sombra Eterna. Una de ellas se acerc\u00f3 a trav\u00e9s de la niebla negra, arrastr\u00e1ndose por un sendero tenebroso.<\/p>\n\n\n\n<p>Con mis numerosos viajes l\u00facidos he aprendido a protegerme de los habitantes del bajo astral para que no me roben la energ\u00eda, y me enfoqu\u00e9 en subir la vibraci\u00f3n de mi campo electromagn\u00e9tico al imaginar llamas de matices dorados, violetas y blancos rodeando mi cuerpo. Las entidades de estrellas oscuras ,habitantes de aquella luz transl\u00facida y miasm\u00e1tica, desdibujaron sus formas salvajes en el velo. Esa brecha era prohibida y peligrosa\u2026 atravesar aquel umbral era entregarse a entidades marginadas y terrenos desconocidos que escaparon a la Creaci\u00f3n. En diversas ocasiones, si viajabas lo suficiente\u2026 llegabas a aquel velo infranqueable y eras detenido por la Concepci\u00f3n de las Fuerzas Disuasorias\u2026 En casos aislados, se pod\u00eda atravesar aquel espacio on\u00edrico y desprenderse del cascar\u00f3n de carne para sumergirse en horrores c\u00f3smicos inimaginables, atrapados detr\u00e1s de una pesada Puerta de Piedra.<\/p>\n\n\n\n<p>No rebasamos el umbral por virtud a la vida y la mente\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Atravesamos una peque\u00f1a puerta de goznes gastados y entramos a un recinto empedrado y polvoriento, atestado de mesas e instrumentar\u00eda. Tras un primer vistazo, intu\u00ed que era una vieja f\u00e1brica de vidrio, pero llevada por la imaginaci\u00f3n y una mente l\u00facida\u2026 pude descifrar que era el taller de un m\u00edstico alquimista: el atanor en eterno funcionamiento, retortas con gases, alambiques curvos, matraces, embudos, frascos con espuma, l\u00edquidos ambarinos y a\u00f1il. En una esquina resplandec\u00eda un huevo filosofal precedido por bocetos anat\u00f3micos, contenedores de l\u00edquidos dorados y un altar planetario con las siete muestras de los Metales Universales. Los artilugios de bronce se apilaban en una imprenta de acero de rodillos entintados y pilas de papeles con tinta seca.<\/p>\n\n\n\n<p>Un rollizo m\u00e9dico alem\u00e1n de turbante rojo, camisa negra con pu\u00f1os abombados y pantalones oscuros; permanec\u00eda en su oficio sobre una plancha de impresi\u00f3n amoldada a una vieja prensa de vino, sujeta con un molde de letras m\u00f3viles para imprimir en el papel. En las letras impresas con tinta negra se apreciaban l\u00edneas de familiar alem\u00e1n romance y diagramas de insectos, entidades h\u00edbridas, monstruos quim\u00e9ricos y lo que parec\u00edan ser \u00f3rganos de extra\u00f1a estructura.<\/p>\n\n\n\n<p>El alquimista escond\u00eda con recelo el desgastado manuscrito original, encuadernado en piel lustrosa, y las traducciones escritas en lenguas extranjeras de imperios desmembrados. Las copias del libro no pose\u00edan la altivez del rumiante sonido de los insectos al anochecer\u2026 y las tapas en cuero te\u00f1ido no conten\u00edan inscripciones. Lo \u00fanico legible era el nombre al pie de p\u00e1gina, escrito a mano: \u00ab<em>Theophrastus Paracelsus<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Un ca\u00f1onazo y un millar de fogonazos brotaron de las ventanas, plagadas de humo y p\u00f3lvora que nublaron la luz. Escuch\u00e9 palabras ininteligibles a trav\u00e9s de las puertas y celos\u00edas; el alem\u00e1n corri\u00f3, escondiendo sus copias del libro sacr\u00edlego\u2026 hasta que aquellos espa\u00f1oles irrumpieron en el taller con uniformes azules, pelucas, mosquetes y floretes elegantes. Pero, no pude seguir viendo m\u00e1s\u2026 porque el libro maldito se estremeci\u00f3, sopl\u00f3 una ventisca salitre y el destino incierto de aquel manuscrito se perdi\u00f3 como un bot\u00edn, tesoro de guerras olvidadas. El poder hipn\u00f3tico del op\u00fasculo era capaz de apoderarse de los pensamientos de hombres codiciosos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre de t\u00fanica escarlata sosten\u00eda mi mu\u00f1eca con dedos fr\u00edos y sus ojos aguamarina eran inmersos en la corriente turbulenta de un r\u00edo fangoso mientras la embarcaci\u00f3n de madera se mec\u00eda, remontando territorios selv\u00e1ticos plagados de manglares y caimanes. La expedici\u00f3n del r\u00edo nos llev\u00f3 hasta un ruinoso fort\u00edn. Reconoc\u00ed al capit\u00e1n de la expedici\u00f3n como uno de los espa\u00f1oles que irrumpi\u00f3 a\u00f1os atr\u00e1s en el taller del alquimista: las profundas arrugas hab\u00edan curtido su rostro, y su cabello ya exhib\u00eda el gris de la vejez.<\/p>\n\n\n\n<p>Pose\u00eda en su tesoro el manuscrito maldito, sin comprender su significado, pero obsesionado con su poder siniestro. Aquellos espa\u00f1oles se abastecieron de v\u00edveres para remontar su b\u00fasqueda de El Dorado, y tras semanas de traves\u00eda\u2026 fueron asaltados por barcos ingleses en una matanza que ti\u00f1\u00f3 de rojo las aguas turbulentas de los cauces fangosos. El capit\u00e1n ingl\u00e9s arroj\u00f3 los cad\u00e1veres espa\u00f1oles a los caimanes y pira\u00f1as embravecidas, y saque\u00f3 el tesoro de oro, plata y joyas.<\/p>\n\n\n\n<p>El ingl\u00e9s asalt\u00f3 y quem\u00f3 colonias espa\u00f1olas p\u00e9simamente defendidas. No pudo entender del todo los textos de aquel misterioso libro de caracteres extra\u00f1os y envoltura en piel desconocida\u2026 pero, lo escondi\u00f3 por muchos a\u00f1os de pirater\u00eda en su despacho. Olvidado y enterrado en un gabinete, se escondi\u00f3 el libro maldito por d\u00e9cadas\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El capit\u00e1n ingl\u00e9s regresaba a su patria enriquecido y part\u00eda nuevamente a las riberas en busca de los secretos de aquella tierra del Nuevo Mundo, inspirado por el deseo de conquista, tomando posesi\u00f3n en nombre de Inglaterra, pero\u2026 durante el ataque a un poblado fortificado\u2026 muri\u00f3 su hijo mayor. Fue en aquel momento de inflexi\u00f3n y pesadumbre que el llamado del libro se hizo escuchar en las nubes de su mente\u2026 Pod\u00eda sentirlo a trav\u00e9s de gases hediondos que se hincharon en el gabinete sellado y le ense\u00f1aron los secretos oscuros al avezado conquistador, que dominaba el lat\u00edn y el alem\u00e1n de las traducciones compiladas de su bot\u00edn marciano. Manipul\u00f3 fuerzas obscuras y resucit\u00f3 al joven fallecido con rituales de sangre y pactos con entidades desconocidas en su camarote. El muchacho regres\u00f3 a la vida, pero nada que se esfuma regresa cuerdo del mundo desconocido\u2026 y no era el mismo esp\u00edritu en\u00e9rgico. La ant\u00edtesis en su rostro fam\u00e9lico y su andar pesaroso, interrumpido por episodios de bloqueo y embotamiento\u2026 Eran horrorosos y repugnantes.<\/p>\n\n\n\n<p>El ingl\u00e9s le dispar\u00f3 a su hijo en la cabeza por la corrupci\u00f3n del texto y se suicid\u00f3 de forma misteriosa\u2026 arroj\u00e1ndose a los caimanes del r\u00edo con el libro en las manos.<\/p>\n\n\n\n<p>El hechicero con m\u00e1scara de serpiente me solt\u00f3 abruptamente, y ca\u00ed\u2026 en una espiral interminable de oscuridad hac\u00eda aquella Puerta de Piedra. Mi mente se parti\u00f3 con un ardor rezumante y fui testigo de lo que ocurr\u00eda al posar mis manos espirituales en el grueso libro encuadernado con la piel del \u00e1rabe loco. Me adentr\u00e9 en la oscuridad marginal de la canci\u00f3n del universo existente, y vi horrores indescriptibles que me enloquecieron en el conf\u00edn gal\u00e1ctico. El rumor de los insectos al anochecer hac\u00eda vibrar cada gramo de mi existencia f\u00edsica\u2026 y de todos mis cuerpos habitables a lo largo del tiempo y el espacio en los mundos posibles. La bruma nebulosa me envolvi\u00f3 con pu\u00f1aladas iracundas y me aferr\u00e9 al libro maldito como si fuera el tesoro m\u00e1s preciado del universo.<\/p>\n\n\n\n<p>El Hombre con Cabeza de Ciempi\u00e9s sosten\u00eda un original del libro maldito bajo su brazo l\u00e1nguido. La delgadez de su cuerpo envuelto en ropajes oscuros le ofrec\u00eda un aspecto diab\u00f3lico de miembros largos y angulosos. Aquella entidad levant\u00f3 un dedo hasta m\u00ed y me se\u00f1al\u00f3\u2026 \u00bfPose\u00eda el texto original o, era una traducci\u00f3n de otro mundo m\u00e1s antiguo que conten\u00eda los secretos de la creaci\u00f3n y la destrucci\u00f3n? \u00bfSecretos de la Esencia Divina del Todo y los Primigenios al otro lado del Meridiano?<\/p>\n\n\n\n<p>Y despert\u00e9 mucho tiempo despu\u00e9s, de un coma let\u00e1rgico que se rob\u00f3 tres a\u00f1os de mi vida. Las pesadillas se sucedieron cada noche en una recurrente persecuci\u00f3n contra sombras que desconoc\u00eda y salones ensangrentados\u2026 donde aquella cabeza de ciempi\u00e9s angulosa me asesinaba en horrorosas pesadillas que eran\u2026 \u00bfreales? No pod\u00eda saberlo, no supe m\u00e1s nada del hombre de t\u00fanica escarlata con yelmo de serpiente o los sectarios que me contactaron, y dej\u00e9 de asistir a los aquelarres y cultos donde dejaba desbordar el brillo \u00edndigo de mis dones cu\u00e1l sensibilidad art\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p>Con los a\u00f1os y la medicaci\u00f3n, renunci\u00e9 a los sue\u00f1os l\u00facidos y desprendimientos on\u00edricas\u2026 porque en cada sue\u00f1o era perseguida por aquella criatura maligna. Despu\u00e9s de ciclos de tormento, problemas familiares y asilo en manicomios\u2026 dej\u00e9 de so\u00f1ar completamente. Los doctores del sitio donde permanezco internada no pueden explicar la decadencia en mi estado an\u00edmico y mi precaria salud. Creo que mis otras versiones en los innumerables mundos posibles han sido asesinadas brutalmente por el ente iracundo. No puedo so\u00f1ar m\u00e1s\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando no estoy sedada, puedo escuchar sus pasos y presenciar su dedo nudoso apuntado y sorbiendo mi alma\u2026 No puedo explicarlo, pero mis noches negras me hacen pensar que soy la \u00faltima de toda la existencia. La Concepci\u00f3n de las Esencia Divina me empuja al suicidio\u2026 No he visto el sol ros\u00e1ceo iluminar el mundo, pero los reflejos de la luna hacen su llamado de colmena para desatar la eutanasia sobre las ciudades inundadas de viscosidad rojiza y carnosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Las luces parpadearon y escuch\u00e9 la radio de la sala emitir una alerta de devastaci\u00f3n, repetida incontables veces mientras los lamentos se extend\u00edan como la fiebre sobre la humanidad. Los oc\u00e9anos de sangre se hincharon y las voces de los muertos se fusionaron en una entidad sin conciencia. Ellos no pueden ser abandonados. El sol rojo est\u00e1 llorando sangre\u2026 y, las trompetas del fin de los tiempos resonaron en el jard\u00edn de los gritos.<\/p>\n\n\n\n<p>Puedo sentir que se aproxima desde su dimensi\u00f3n oscura\u2026<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/gerardo-steinfeld\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">Para adquirir este libro, v\u00eda Amazon, hacer clic <a href=\"https:\/\/www.amazon.com\/El-Jard%C3%ADn-los-Lamentos-Spanish\/dp\/B0FF2PBS77\">aqu\u00ed<\/a><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gerardo Steinfeld El Hombre con Cabeza de Ciempi\u00e9s me atormenta en pesadillas\u2026 \u00bfSe puede morir en un sue\u00f1o? Desde que fui internada en el Manicomio de Ciudad Zamora, los sedantes me han adormecido lo suficiente como para no recordar esas espantosas pesadillas. Escribo estas notas en el caso funesto, de que esa entidad maligna llegase [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":16845,"comment_status":"open","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16843"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16843"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16843\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16846,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16843\/revisions\/16846"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16845"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16843"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16843"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16843"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}