{"id":1683,"date":"2021-10-05T00:57:04","date_gmt":"2021-10-05T00:57:04","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=1683"},"modified":"2023-11-24T18:37:40","modified_gmt":"2023-11-24T18:37:40","slug":"elena-o-el-relato-imposible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/elena-o-el-relato-imposible\/","title":{"rendered":"Elena o el relato imposible"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\">Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa<\/h4>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>I\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/alberto-hernandez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Alberto Hern\u00e1ndez<\/a> aparenta ser un tipo normal y corriente, pues estudi\u00f3, se gradu\u00f3, trabaj\u00f3 (se embrag\u00f3 dando clases en el aula e inventando vainas) y\u00a0\u00a0 hasta se jubil\u00f3 como cualesquiera otro mortal. Pero ojo, el asunto no se queda all\u00ed, Alberto escribe y lamentablemente todo aquel que escribe pasa a ser una categor\u00eda extra\u00f1a, es decir siempre ser\u00e1 sospechoso. Sospechoso de qu\u00e9, no lo sabemos pero sospechoso es sospechoso. M\u00e1s si usa esa barbita incipiente, curtida por el tiempo porque hasta blanquecina se le torn\u00f3. Digo sospechoso porque cuando se escribe como escribe \u00e9l, el Alberto. Entonces Hern\u00e1ndez no es normal. Escribe una \u00absupuesta\u00bb novela, <em>Elena o el relato imposible <\/em>(\u00abUmbra\/HH\u00bb Editores en Pereira Colombia, diciembre 2020) que por su estructura lo parece. Como cuando caes en la trampa y no te percatas, entonces es una novela. Pero cuando lees detenidamente esta forma discursiva y te encantas con unas l\u00edneas que parecieran por momentos, si te descuidas, unos poemas. Sigues leyendo, luego,\u00a0 descubres que en intervalos existe una fuerte dosis de teor\u00eda. De paso la explica. M\u00e1s adelante aparecen unas canciones. Todo se conjuga para ser una expresi\u00f3n, una manifestaci\u00f3n acompa\u00f1ada inevitablemente con la palabra. El sentido po\u00e9tico es innegable en cada una de las construcciones de Alberto Hern\u00e1ndez, est\u00e1n pensadas y sobre todo sentidas. En ocasiones se percibe que se est\u00e1 ante un aut\u00e9ntico relato. Insisto en esto porque, no es f\u00e1cil. \u00bfQui\u00e9n dice entonces qu\u00e9 es la verdad o lo absoluto? Definitivamente el tipo no es normal. Antes de comenzar con la lectura de la novela usted se encuentra con cuatro detalles que deseo resaltar. El primero tiene que ver con el subt\u00edtulo o los subt\u00edtulos de la novela entre par\u00e9ntesis, dice: <em>Texto de correcci\u00f3n continua<\/em> es decir le da al lector la posibilidad de reconstruir la novela tantas veces sea necesario y m\u00e1s abajo igualmente entre par\u00e9ntesis escribe <em>Novela\/homenajes<\/em>, claro no ten\u00eda para brindar a tanta concurrencia que decidi\u00f3 rendirles una participaci\u00f3n en este contertulio. En tercera instancia aparece la dedicatoria, <em>a Hern\u00e1n por su silencio<\/em>, eso creemos y <em>a Camila<\/em> su nieta de un a\u00f1o quien lo ayud\u00f3 a escribir, no le digo pues que el asunto no es normal. Y para finalizar con los detalles, est\u00e1 el pr\u00f3logo en donde el narrador decide largarse y deja al lector con la responsabilidad de darle el otro sentido a la novela.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>II\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p>La vida quiz\u00e1 sea as\u00ed, fragmentada como nos la presenta Alberto Hern\u00e1ndez en <em>Elena o el relato imposible.<\/em> La vida hecha de figuras, de a ratos con pinceladas en la humanidad de quien participa en un juego. Estructura a su antojo lo extra\u00f1o, como extra\u00f1o es el acontecimiento de cada d\u00eda. En el cap\u00edtulo nueve dice: <em>La estructura, s\u00ed. El tiempo y el espacio no son elementos est\u00e1ticos, se mueven. Uno puede cortarlos, picarlos en pedazos, porque la vida es as\u00ed, fragmentaria. Uno no vive de corrido, esa vaina es embuste<\/em>. Pues volteemos y apreciemos nuestro alrededor. Los tiempos no son reales se trastocan. Y sigue lo extra\u00f1o. Mantiene conversaciones constantes con unos tipos que, debe ser dif\u00edcil tenerlos a todos reunidos y darles de comer y de beber, imag\u00ednense ustedes la lista: un tal Carlos Fuentes, Juan Carlos Onetti, Villoro, Bola\u00f1o, Cort\u00e1zar, Volpi, Saramago, Juan Rulfo, Cabrera Infante, Paz, Arreola, S\u00e1bato y otros de ac\u00e1 de Venezuela: Ednodio Quintero, Gallegos, N\u00fa\u00f1ez, Gonz\u00e1lez Le\u00f3n, Liendo, Massiani, Meneses, Otero Silva\u00a0 y pare usted de contar. Perc\u00e1tense de estos intersticios:<\/p>\n<p><em>PRIMERA PARTE<\/em><\/p>\n<p><em>Uno <\/em><\/p>\n<p><em>Enciendo la novela y aparece el rostro de mi padre.<\/em><\/p>\n<p>Pues as\u00ed comienza la novela de Hern\u00e1ndez.<\/p>\n<p style=\"text-align: center; padding-left: 120px;\"><strong>III\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9nes son los personajes de <em>Elena o el relato imposible<\/em>? No s\u00e9. Por momentos creo que soy yo, el lector, el que siente y padece las m\u00faltiples historias, las que salen de Galina, Ortiz, Valle Claro, Cuevas de Altamira, Castillete de Rever\u00f3n, M\u00e9xico o Argentina. El Narrador menciona a sus ausentes como si estuvieran compartiendo con \u00e9l la historia contada, su historia de hace a\u00f1os. La realidad se alterna en su mundo interior imaginado con la cotidianidad de su casa. Hablan tres instantes en simult\u00e1neo: Un mundo externo que lo une el televisor, otro mundo que no necesita traductores: Su casa con el taller, la ventana y el cuarto. Un tercer mundo el espacio movido por su imaginaci\u00f3n, la del narrador protagonista. Por all\u00ed aparecen su padre, el que \u2026<em>respira bajo tierra<\/em>, el que \u2026<em>me mira desde el recuadro de la urna<\/em> desde el comienzo hasta el final de la novela como una suerte de Melqu\u00edades, el mismo de <em>Cien a\u00f1os de soledad <\/em>de Garc\u00eda M\u00e1rquez, aparece por momentos su mam\u00e1, su abuela, Remigio Bartolom\u00e9, Alfredo, el caletero <em>estaba ronco de tanto llorar por dentro<\/em>, Justica o Valentina Smith, la del sida, Roberto Gu\u00eda, el mudo y la infaltable Elena, la de los sue\u00f1os de todos, la del c\u00e1ncer en las tetas la que no quiere nadie o la Elena de S\u00e1nchez Pel\u00e1ez o aquella Elena con su <em>antiguo olor corporal que jam\u00e1s desaparecer\u00e1 de tu vida<\/em>. Elena de todos. Elena de nadie: <em>Nunca la bes\u00e9, pero lo he imaginado. Sue\u00f1o que la beso<\/em>. Como todos so\u00f1amos besar a la maestra del cuarto grado y que hoy la vemos y no se parece en nada a la de entonces o cuando so\u00f1amos encontrarnos con Meryl Streep, la de los <em>Puentes de Madison<\/em> pero sin Clint Eastwood o encontrarnos con Paz Vegas la de <em>Lucia y el sexo<\/em> sin Trist\u00e1n Ulloa. En todo caso siempre habr\u00e1 una <em>Elena<\/em> en nuestros sue\u00f1os para fantasear con ella y perpetuar los momentos \u00fanicos entre ella como personaje y el lector que descubre su lado nost\u00e1lgico como cuando <em>Elena entra al ba\u00f1o y espera que el agua la limpie del desgaste<\/em>. Es la sensualidad de la palabra dibujada en <em>Elena<\/em>: <em>Desde que le toque las teticas me mira raro, pero no deja de sonre\u00edrme. A veces le tengo miedo<\/em>. Todo concentrado en un ensue\u00f1o como la conversaci\u00f3n que se festeja en el inconsciente con la \u00fanica garant\u00eda de no perder la memoria iluminada por el pudor y el candor de la ingenuidad. Sensualidad, religi\u00f3n y humor se fusionan en la historia. Es un cortejo constante que manifiesta la claridad del sentimiento amoroso del protagonista. De hecho pensaba m\u00e1s en Elena que en los problemas de Pit\u00e1goras. El amor se describe de una manera singular y hasta extra\u00f1a, hombre que no sepa sobar a una mujer es imperdonable, all\u00ed est\u00e1 concentrado el encanto.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>IV<\/strong><\/p>\n<p>La novela <em>Elena o el relato imposible<\/em> de Alberto Hern\u00e1ndez est\u00e1 creada para despertar la imaginaci\u00f3n, adem\u00e1s de la complicidad entre el lector (el otro) con las historias (im)posibles contenidas en ella: personajes que viven bajo el agua, alguien que muere tres veces y otro atropellado por todos, una ciudad que respira, el narrador que se maquilla, alguien afirma que la realidad y los g\u00e9neros no existen, la coexistencia de ep\u00edgrafes con poemas. Un juego con la teor\u00eda y las formas de escritura. La existencia de una voz que de alguna manera indica un camino sugerido. Se establece una conversaci\u00f3n entre la voz-te\u00f3rica con la voz del escritor que a su vez es el protagonista, en todo caso fluct\u00faa en tres estados con el agregado de algunas alucinaciones cinematogr\u00e1ficas. El tiempo y el espacio no son est\u00e1ticos, se mueven con la lectura. En el cap\u00edtulo once se trastoca el tiempo de Elena de la juventud pasa a la otra Elena acabada y vieja. Se enfrenta a la sombra, su sombra. Hern\u00e1ndez goza con cada uno de los personajes: Deja que el lector sea quien termine de desarrollarlos. Igual pasa con las historias y los espacios esbozados en la novela. El lector (en tanto personaje tambi\u00e9n, as\u00ed lo sugiere el ritmo de la novela)) ser\u00e1 quien tenga la \u00faltima palabra cada vez que se enfrente al placer de la lectura de <em>Elena o el relato imposible<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Ygnacio Ochoa I\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Alberto Hern\u00e1ndez aparenta ser un tipo normal y corriente, pues estudi\u00f3, se gradu\u00f3, trabaj\u00f3 (se embrag\u00f3 dando clases en el aula e inventando vainas) y\u00a0\u00a0 hasta se jubil\u00f3 como cualesquiera otro mortal. 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