{"id":16781,"date":"2025-07-17T17:18:46","date_gmt":"2025-07-17T21:48:46","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=16781"},"modified":"2025-07-23T08:34:01","modified_gmt":"2025-07-23T13:04:01","slug":"dos-suites","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/dos-suites\/","title":{"rendered":"Dos suites"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Enrique Planchart Loynaz<\/h4>\n\n\n\n<p><em>a Mar\u00eda Luisa<br>le est\u00e1n dedicados estos poemas<br>escritos bajo su mirada<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>1<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>AMANECER<\/p>\n\n\n\n<p>Inesperada luz! Dentro del mango<br>Que concentra lo oscuro de la noche,<br>Se despert\u00f3 una flauta subit\u00e1nea.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue la saeta que lanz\u00f3 la aurora<br>Hacia el profundo coraz\u00f3n del valle,<br>Y en \u00e9l, exacta, se clav\u00f3 vibrando.<\/p>\n\n\n\n<p>Desmayada la sombra, sus cabellos<br>Todav\u00eda enmarar\u00edan los alcores,<br>Y huye su sangre turbia por el r\u00edo<\/p>\n\n\n\n<p>La luz avanza en su caballo blanco,<br>Espumados de nubes los arneses,<br>Y mil v\u00edtores corren por el cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tiende un dosel triunfal la trinitaria<br>Sobre el tapiz de plata de la alberca,<br>Y levanta en los muertos pajonales,<\/p>\n\n\n\n<p>El sauce vencedor su lanza verde.<\/p>\n\n\n\n<p>SIESTA<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c1ngel o ave, el solitario instante<br>Que t\u00fa rechazas vuela en torno tuyo,<br>Y el silencio desciende de sus alas,<br>Que en suaves sombras pasan por tus ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>El sue\u00f1o de las hierbas, oloroso,<br>Entre velos de sol, sube y te envuelve<br>En la glauca penumbra que desgarra<br>El fulgor breve de las hojas muertas. <\/p>\n\n\n\n<p>La fina voz del ni\u00f1o que t\u00fa fuiste,<br>Por mil l\u00edquidos labios repetida,<br>Huye otra vez en la infantil corriente<br>Hacia el placer de hablar con los rosales.<\/p>\n\n\n\n<p>Huye la voz, mas su mejor frescura<br>Domina blandamente tus sentidos,<br>Y los esparce por el valle claro<br>Hasta el conf\u00edn donde la luz fallece.<\/p>\n\n\n\n<p>NOCHE<\/p>\n\n\n\n<p>Nocturna joya de alabastro y \u00e9bano<br>Guardada en el estuche de tu suave<br>Dormir, tan puramente, que la ansiosa<br>Mirada del amor m\u00e1s bien te ampara.<\/p>\n\n\n\n<p>Arde la llama fiel cerca del lecho,<br>Pero tan castos son tus pies desnudos,<br>Que en vano siembra sobre el torso muelle<br>Sus misteriosas flores la penumbra.<\/p>\n\n\n\n<p>Oculto el brillo m\u00f3vil de tus ojos,<br>Te quedas de ti misma abandonada,<br>Y a vida m\u00e1s serena te transportas<br>Con el candor de una sonrisa nueva.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasado el corto linde del instinto,<br>En grave eternidad viertes tu hora;<br>E inmaterial, adquiere tu hermosura<br>El sentido profundo de la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>ESTRELLA<\/p>\n\n\n\n<p>A veces una estrella me pareces.<br>Entre el mill\u00f3n de estrellas de los cielos<br>Una puedo escoger, igual a tantas<br>Otras, inalcanzable, misteriosa,<br>Y, sin embargo, m\u00eda; y ya por eso<br>\u00danica y sola entre el mill\u00f3n de estrellas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>EL LADR\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel hombre de aspecto bondadoso<br>Y de voz triste que lleg\u00f3 a la puerta,<br>Mir\u00f3 azorado el corredor tranquilo,<br>El corredor tan grato en esta hora.<br>\u00a1Con qu\u00e9 lento adem\u00e1n alz\u00f3 la vista!<br>Y murmur\u00f3 palabras tan humildes<br>Que no encontr\u00e9 en mi voz bondad bastante<br>Para que fuera suave la respuesta.<br>No vino a mendigar; y no pudimos<br>Siquiera como amigos saludarle;<br>Era un extra\u00f1o, y se march\u00f3 al momento.<br>Despu\u00e9s, en el zagu\u00e1n, su andar cansado<br>Marc\u00f3 su duda en desiguales pausas.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel hombre de aspecto bondadoso<br>Era un ladr\u00f3n. Cuando sali\u00f3 a la calle,<br>Rebusqu\u00e9 en mis adentros, y faltaba<br>Todo mi bienestar; la dicha misma<br>De nuestra casa se llev\u00f3 en sus ojos.<br>\u00a1Y de nada, de nada han de servirles!<br>\u00a1Pobre ladr\u00f3n sombr\u00edo que se aleja<br>Con una carga in\u00fatil de alegr\u00eda!<\/p>\n\n\n\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"167\" height=\"21\" class=\"wp-image-13249\" style=\"width: 30px;\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/separador-fino.jpg\" alt=\"\">Quiz\u00e1s piense volver; mas ser\u00e1 nuestro<br>Entonces.<br><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"167\" height=\"21\" class=\"wp-image-13249\" style=\"width: 90px;\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/separador-fino.jpg\" alt=\"\">No ha de irse como ahora.<\/p>\n\n\n\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" width=\"167\" height=\"21\" class=\"wp-image-13249\" style=\"width: 30px;\" src=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/separador-fino.jpg\" alt=\"\">Deja, pues, como siempre, nuestra puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>EL MENDIGO<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or, Se\u00f1or, soy uno de tus pobres,<br>De esos pobres que has puesto en los caminos<br>A errar bajo la lluvia o entre el polvo<br>Candente del verano, y que no saben<br>D\u00f3nde est\u00e1 el pan que el hambre les mitigue,<br>El agua de su sed, y ni siquiera<br>La \u00e1spera piedra que ser\u00e1 su almohada\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or, hoy resplandece, como nunca,<br>Tu gloria en cada cosa. El universo<br>Se adormece confiado, como el hijo<br>Que en el seguro pecho de su padre<br>Reclina su cansancio. La tormenta<br>Desbarat\u00f3 los negros nubarrones<br>En un largo y ben\u00e9fico aguacero,<br>Y de la tierra toda se levanta<br>Como un hondo suspiro de descanso,<br>Y en la serenidad de este crep\u00fasculo,<br>Parece que la noche, de puntillas<br>Y lenta, se acercara temerosa<br>De turbar algo de esta paz inmensa.<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or, s\u00f3lo en mi ser queda la angustia<br>Y s\u00f3lo en m\u00ed persiste el af\u00e1n diurno.<br>\u00bfPor qu\u00e9 as\u00ed me se\u00f1alas al tormento?<br>\u00bfPor qu\u00e9 la comuni\u00f3n de paz me niegas<br>Que a todas tus criaturas les concedes?<\/p>\n\n\n\n<p>Dame un poco de llanto sobre el alma<br>Para entrar en tu noche bendecida.<\/p>\n\n\n\n<p>EL REBELDE<\/p>\n\n\n\n<p>Esta d\u00e9bil y ciega bestezuela<br>Que tengo entre mis manos, cuya vida,<br>M\u00e1s nueva a\u00fan que el d\u00eda, se conoce<br>Apenas en su torpe movimiento<br>Y en su grito sutil de hambre o espanto;<br>Esta criatura tiene ya el destino<br>Que trazaste Se\u00f1or, uno y seguro.<br>Ni la dura estaci\u00f3n, ni el lisonjero<br>Impulso de la f\u00e1cil primavera,<br>Ni el mordedor del celo, la derrota<br>Torcer\u00e1n que a su vida le impusiste,<br>Y de hoy m\u00e1s, obediente a tu mandato,<br>Seguir\u00e1 hasta la muerte, siempre tuya.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo s\u00e9 que igual discurrir\u00e1 mi vida<br>Guiada por un mandato ineludible,<br>Y que tu voz suprema no habr\u00e1 nunca<br>De responder al grito de alegr\u00eda<br>O al sollozo que salga de mi pecho;<br>Mas sin embargo, en una y otra cosa<br>Hay tanto de mi ser, que ni s\u00e9 c\u00f3mo<br>Abandonarlas pueda a una orden tuya.<\/p>\n\n\n\n<p>Rota la vena de la luz, derrama<br>Su pura vida en todo el universo,<br>Y a las formas magn\u00edficas se prenden<br>\u00c1vidos los sentidos. Una hoguera<br>Es cada cosa, en ella se consume<br>Una parte de m\u00ed, pero subsiste<br>Algo distinto e incomunicable.<br>Y esa esencia, Se\u00f1or, vive y es m\u00eda,<br>Y nunca ser\u00e1 tuya, hasta mi muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>LA MAESTRA<\/p>\n\n\n\n<p>Ella vuelve a su casa a la hora<br>De la frescor primera de los altanos.<br>Parece que fuera su mirada<br>Lo que refresca la tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>Sonriente, por haber ya concluido<br>El austero oficio de repetir<br>La humilde lecci\u00f3n a las ni\u00f1as de primer a\u00f1o;<br>Antes de entrar, se detiene,<br>Y contempla un rato el mar;<br>El mar c\u00e1lido de La Guaira,<br>Que inicia su verdor vespertino,<br>En el fondo de la calle pendiente y angosta.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed, junto a su ventana<br>De torneados balaustres oscuros;<br>Detr\u00e1s la calle pina<br>Con la torre blanca del Carmen<br>Y el cerro negruzco que impide ver el cielo;<br>Su figura rubia y esbelta,<br>Los ojos azules perdidos en el horizonte<br>Y la cabeza inclinada sobre el hombro,<br>Parece so\u00f1ar una aventura.<\/p>\n\n\n\n<p>Orgullosa de su grave oficio,<br>Ella desde\u00f1a sus quimeras.<br>Sin embargo, este momento de ensue\u00f1o<br>Es toda su realidad espiritual;<br>El le ha dado esa apariencia de llama,<br>De cosa \u00e1gil, leve, ascendente,<br>Casi tr\u00e9mula;<br>Por \u00e9l se le han agrandado los ojos<br>Y ha aprendido su boca una sonrisa<br>De ir\u00f3nica bondad consigo misma.<\/p>\n\n\n\n<p>(Las noches de La Guaira son \u00fanicas en la tierra.<br>El \u00e1rido pe\u00f1ascal se transforma<br>En algo como un jard\u00edn encantado,<br>De dondequiera brotan<br>Un efluvio, un sonido, un color misteriosos<br>Que dominan y embriagan los sentidos;<br>En la atm\u00f3sfera tibia,<br>Conserva cada cosa<br>Un calor casi humano;<br>Y hay a ratos instantes en que se calla el mar,<br>Y su silencio sube, sube hasta el cielo.)<\/p>\n\n\n\n<p>Ella desde\u00f1a sus quimeras.<br>Sin embargo, ya entrada la noche<br>\u2014No olvid\u00e9is: una noche en La Guaira\u2014<br>En la sala en penumbra, ella sola,<br>Le arranca su propia canci\u00f3n<br>A las cuerdas de su guitarra.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/enrique-planchart-loynaz\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Enrique Planchart Loynaz a Mar\u00eda Luisale est\u00e1n dedicados estos poemasescritos bajo su mirada 1 AMANECER Inesperada luz! Dentro del mangoQue concentra lo oscuro de la noche,Se despert\u00f3 una flauta subit\u00e1nea. Fue la saeta que lanz\u00f3 la auroraHacia el profundo coraz\u00f3n del valle,Y en \u00e9l, exacta, se clav\u00f3 vibrando. Desmayada la sombra, sus cabellosTodav\u00eda enmarar\u00edan los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":16782,"comment_status":"open","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16781"}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16781"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16781\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16875,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16781\/revisions\/16875"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16782"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16781"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16781"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16781"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}