{"id":16735,"date":"2025-07-19T14:59:42","date_gmt":"2025-07-19T19:29:42","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=16735"},"modified":"2025-07-19T14:59:42","modified_gmt":"2025-07-19T19:29:42","slug":"cuentos-jm-soto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/cuentos-jm-soto\/","title":{"rendered":"Dos cuentos de Jes\u00fas Miguel Soto"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Perdidos en Frog<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>I<\/p>\n\n\n\n<p>Frog es una peque\u00f1a aldea ubicada al sur de la sierra 23. El contraste entre sus suelos ardientes y sus ventiscas heladas es quiz\u00e1 uno de los factores modeladores de las enigm\u00e1ticas costumbres de sus habitantes. Por ejemplo, en Frog es com\u00fan que las chimeneas est\u00e9n construidas, no a ras del suelo, sino a un metro de altura. <\/p>\n\n\n\n<p>El pueblo de Frog o villa Frog (o incluso cant\u00f3n del Frog) fue fundado por un grupo de exploradores del C\u00e1ucaso quienes, en alg\u00fan momento del siglo XVIII, arribaron a las costas de la Capitan\u00eda General de Venezuela, provenientes de Curazao, con el objetivo de llegar v\u00eda terrestre hasta Cuzco. Por alguna raz\u00f3n desconocida: falta de suministros, de \u00e1nimo o quiz\u00e1 a causa de una revelaci\u00f3n m\u00edstica, se asentaron en este territorio sin nombre pero abundante en fuentes de agua y en cuevas de piedra brillante.<\/p>\n\n\n\n<p>De ese supuesto pasado fundacional no queda mucho, salvo algunos apellidos cuya graf\u00eda concluye en \u2013ick, \u2013tmn o \u2013skchy, y una palidez gris\u00e1cea en la mirada. Asimismo, la altura de sus habitantes es notoria en comparaci\u00f3n con el promedio de la poblaci\u00f3n de Venezuela; igual lo es la blancura exagerada de su piel, casi rosada, como fr\u00edos embutidos sangrantes.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo del siglo XIX la villa de Frog perteneci\u00f3, en d\u00e9cadas distintas, al estado Falc\u00f3n, luego al llamado Gran Estado Centro\u2013 Norte de Occidente, al estado Falc\u00f3n\u2013Zulia, al Gran Estado de Lara y por dos meses a Portuguesa. A inicios del siglo XX form\u00f3 parte del estado Loma Brava, entidad federal nunca reconocida legalmente y que fue desintegrada (o m\u00e1s precisamente exterminada a sangre y fuego) debido a sus pretensiones independentistas. De hecho, Frog y otras poblaciones aleda\u00f1as no figuraron ni en los mapas, ni en los registros civiles de esos convulsivos a\u00f1os como una forma de punici\u00f3n de los gobiernos por reprender esa breve e infructuosa aventura que fue Loma Brava.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante todo el siglo XX, Frog perteneci\u00f3 alternativamente a los estados Falc\u00f3n y Yaracuy, y en la actualidad se encuentra en la zona en reclamaci\u00f3n que disputan ambos estados. Pero lo que realmente vale destacar de este escueto recuento es que los habitantes de Frog nunca han manifestado ning\u00fan tipo de inter\u00e9s por estos vaivenes jur\u00eddicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda Frog es un territorio \u00e1spero y, como ya se dijo, de suelo caliente y vientos helados, lo cual influye en que sus pobladores anden arrebujados con gruesas mantas de la cintura para arriba pero con los pies descalzos y las pantorrillas desnudas. Su poblaci\u00f3n la conforman unos 2.300 aldeanos; aunque se estima que apenas se ha contabilizado el sesenta por ciento de la misma, pues se cree que muchos froguenses a\u00fan viven en cuevas de dif\u00edcil acceso.<\/p>\n\n\n\n<p>Su poblaci\u00f3n es mayoritariamente anciana y condenada a la desaparici\u00f3n si se prolonga la herm\u00e9tica endogamia en la que llevan sumidos toda su historia. No se conoce que tengan tradiciones culinarias, festivas o religiosas. Hablan el espa\u00f1ol de un modo caracter\u00edstico, muy b\u00e1sico, y su forma m\u00e1s usual de comunicaci\u00f3n es una especie de risa gutural que emplean para girar instrucciones o admirar la luna. Tambi\u00e9n se dice que hablan con fluidez, pero s\u00f3lo puertas adentro, un idioma que no es de ra\u00edz latina.<\/p>\n\n\n\n<p>Su arquitectura es sencilla, con casas de bahareque y techos de teja o paja tejida. En el pueblo hay una peque\u00f1a iglesia levantada por misioneros, en la cual no se oficia misa desde el a\u00f1o 1884 y que ahora funge como dep\u00f3sito.<\/p>\n\n\n\n<p>La gente de Frog vive del agua, que no utilizan como fuente de energ\u00eda o para irrigar los escasos cultivos que tienen, sino s\u00f3lo para beberla o asearse, lo cual hacen en abundancia. Cazan guacharacas y conejos. Lo \u00fanico que cultivan son cebollas, tomates y algunos tub\u00e9rculos; tambi\u00e9n cr\u00edan cerdos, lo cual rebate la endeble tesis de que en Frog son jud\u00edos. Sus actividades comerciales se limitan al intercambio de productos entre ellos mismos, operaci\u00f3n que realizan bajo reglas algo ambiguas; por ejemplo, el valor de cambio de un cerdo o un conejo es mayor o menor dependiendo de la nitidez de la sombra que proyecte sobre \u201cel lienzo de intercambio\u201d (una s\u00e1bana parda que debe llevar consigo cualquier persona que quiera<br>intercambiar un bien por otro).<\/p>\n\n\n\n<p>Eventualmente, los froguenses realizan menudas compras en los poblados m\u00e1s cercanos: algunos v\u00edveres, caramelos, gasolina para los cinco veh\u00edculos que hay en el pueblo y algunos otros insumos de la industria moderna. En Frog hay luz el\u00e9ctrica pero la mayor\u00eda de sus habitantes usa radios con bater\u00edas, incluso televisores que funcionan con pilas. No hay l\u00edneas telef\u00f3nicas, sin embargo, la conexi\u00f3n satelital es muy buena, mejor incluso que en muchas ciudades importantes del pa\u00eds, seg\u00fan han dicho conocedores de la materia. A\u00fan se conserva en pie, deste\u00f1ido y oxidado, un tel\u00e9fono p\u00fablico que nunca funcion\u00f3. <\/p>\n\n\n\n<p>En lo referente al turismo, Frog no tiene ning\u00fan atractivo natural, hist\u00f3rico o cultural; es un caser\u00edo sin forma, un azar de casas, aceras y caminos de tierra que se enredan y mueren de manera imperceptible en alg\u00fan punto.<\/p>\n\n\n\n<p>En la d\u00e9cada de 1980 Frog se puso de moda por un par de a\u00f1os. Fue exactamente en 1982 cuando unos ingenieros petroleros descubrieron, en las adyacencias de la aldea, un parque de armas de guerrilleros enterrado en una mina. Adem\u00e1s de fusiles, metralletas y uniformes propios de las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XX, lo curioso fue que se encontraron cientos de ballestas decimon\u00f3nicas y al menos dos docenas de lanzas de acero pulido. Se rumora que tambi\u00e9n se hallaron algunos lingotes de oro, pero eso nunca pudo ser comprobado, o al menos quienes los encontraron nunca lo reportaron formalmente. Lo que s\u00ed es seguro es que ni una gota de petr\u00f3leo o un cent\u00edmetro c\u00fabico de gas natural hab\u00eda en toda esa extensi\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>A partir de ese curioso hallazgo armamentista se escribieron una docena de art\u00edculos sobre Frog en los \u00e1mbitos de la antropolog\u00eda, la socioling\u00fc\u00edstica e incluso de la parapsicolog\u00eda; eventualmente ello trajo un peque\u00f1o contingente de entusiastas turistas nueva era que al poco tiempo emigraron, incapaces de establecer un di\u00e1logo fruct\u00edfero ni con los habitantes, ni con el clima, ni con la naturaleza de Frog. No es un lugar para vivir, en absoluto, dec\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Debido a ese brev\u00edsimo entusiasmo inicial se empez\u00f3 a construir un peque\u00f1o museo en Frog, el cual no prosper\u00f3 y qued\u00f3 inconcluso. Dicha estructura sirve de dep\u00f3sito de le\u00f1a para los habitantes y de refugio de perros descarriados. En Frog, valga acotar, se estima que hay un perro por cada diez habitantes, sin embargo, se cree que ninguna familia los tiene como mascotas; simplemente vagan y devoran lo que encuentran. Son como enormes ratas que limpian las calles y que se reproducen con mesura. Se trata de perros mudos, no se sabe si por alguna predisposici\u00f3n gen\u00e9tica o por alg\u00fan tipo de intervenci\u00f3n quir\u00fargica realizada por los habitantes de Frog a estos animales.<\/p>\n\n\n\n<p>En fin, Frog pas\u00f3 de moda. La \u00faltima referencia p\u00fablica a este sitio fue cuando un grupo musical pop de tercera categor\u00eda dedic\u00f3 una canci\u00f3n y un videoclip a Frog y esa palabra se volvi\u00f3 un eco radial durante cuatro semanas; despu\u00e9s todo el mundo la olvid\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Salvo las noticias ya referidas, es poco el material bibliogr\u00e1fico y hemerogr\u00e1fico que se consigue sobre Frog. En Internet hay algunas notas donde se menciona a Frog de pasada, sobre todo en alusi\u00f3n al armamento que se hall\u00f3 y a los lingotes de oro de cuyo paradero nadie supo. Los peri\u00f3dicos regionales no le dan cobertura. No hay noticias de ese lugar. Aparentemente nada ocurre all\u00ed, o lo que ocurre no se barniza con el cariz de la trascendencia. Se dice, por ejemplo, que si alguien roba algo (cosa que rara vez ocurre) aparece quemado como por un rayo y con las manos amputadas, sin juicios, sin quejas, sin algarab\u00eda. Claro est\u00e1 que esta \u00faltima afirmaci\u00f3n se basa en simples rumores de visitantes espor\u00e1dicos y no en el registro de alg\u00fan investigador minucioso.<\/p>\n\n\n\n<p>Al menos desde la mirada del forastero, en Frog no hay novedades, y la ausencia de estaciones o de variaciones clim\u00e1ticas significativas hace que el tiempo sea eterno, lento, flojo, como un espeso plato de avena. La gente all\u00ed se muere de vieja, de hast\u00edo. Tienen un cementerio vertical, es decir, una fosa de medio kil\u00f3metro de profundidad en la que van arrojando los cad\u00e1veres a la profundidad de la Tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>II<\/p>\n\n\n\n<p>Frog aparece en algunos mapas viales recientes, pero su graf\u00eda suele variar entre Frog, Frogg y hasta Frock. Es dif\u00edcil llegar a Frog sin ayuda de un baquiano o sin haber ido anteriormente y tener buen sentido de la orientaci\u00f3n. Se dice que la mejor forma de llegar a Frog es por error. Y as\u00ed fue como llegaron Andr\u00e9s y Ana. Su destino era la pen\u00ednsula de Paraguan\u00e1, pero entrando a Lara erraron la ruta y tras atravesar estrechos y oscuros vericuetos, evadiendo vacas y cabras en el camino, llegaron a Frog.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin importar la fase lunar, las noches en Frog siempre tienen un halo plateado. Algunos atribuyen este efecto al r\u00edo Arawac que desemboca en una serie de arroyuelos silenciosos y colmados de piedras color plata que emiten un resplandor casi eterno. Durante algunos a\u00f1os se corri\u00f3 el mito de que en Frog hab\u00eda minas infinitas de plata, pero esas piedras no eran m\u00e1s que simples rocas metam\u00f3rficas y sedimentarias que juntas (s\u00f3lo juntas) produc\u00edan un argentado efecto bajo las aguas mansas de los fr\u00edos arroyos. De manera que una noche en Frog no es tenebrosa por lo oscura; sin embargo, es temible por lo iluminada, as\u00ed que quien de noche se pierde en sus caminos tarda en darse cuenta que se ha extraviado hasta que se empieza a topar con senderos que son interrumpidos de manera abrupta por empalizadas coronadas con p\u00faas o por el muro de una casa grande, de apariencia abandonada, con un letrero que dice Museo, pero que en realidad es una casa llena de perros mudos y sin nombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Era su viaje de luna de miel y no hab\u00edan podido estar juntos desde que firmaron el contrato nupcial en la jefatura la tarde anterior. Un viaje que promet\u00eda ser breve se hab\u00eda convertido en un divagar de m\u00e1s de seis horas. Ana s\u00f3lo quer\u00eda llegar a su destino final sin dar m\u00e1s rodeos y, a estas alturas del viaje, lo mismo le daba llegar al tur\u00edstico pueblo de Ad\u00edcora que a un desconocido caser\u00edo de costumbres inciertas.<\/p>\n\n\n\n<p>En vista de que Frog no ten\u00eda plaza Bol\u00edvar, jefatura, ni otro centro neur\u00e1lgico tuvieron dificultad para ubicarse, o al menos para sentir que estaban realmente en alg\u00fan sitio. Dado que necesitaban de alguien que los orientara para salir del laberinto, decidieron estacionarse junto a una hilera de casas cuyo interior parec\u00eda iluminado por velones de luz tr\u00e9mula.<\/p>\n\n\n\n<p>En una de las viviendas escucharon un vago rumor como de ni\u00f1o llorando, pero se apag\u00f3 apenas se bajaron del autom\u00f3vil. En esa estrecha calle hab\u00eda un puente y bajo \u00e9ste un riachuelo que apenas sonaba, pero su agua, plateada de piedras, parec\u00eda fluir con espumosa rapidez.<\/p>\n\n\n\n<p>Ana ten\u00eda fr\u00edo y Andr\u00e9s se mor\u00eda de ganas de orinar. Antes de avanzar por la calzada rumbo a alguna puerta, \u00e9l se detuvo tras un muro derruido, dispuesto a vaciar su vejiga. Justo cuando se comenz\u00f3 a bajar el cierre del pantal\u00f3n, una botella de vidrio zumb\u00f3 junto a su oreja y se estrell\u00f3 e hizo pedazos contra un tronco. Entre apenado y aterrado, se aguant\u00f3 las ganas y se devolvi\u00f3 junto a Ana que estaba acostada sobre el cap\u00f3 del veh\u00edculo con ambas manos dentro de los bolsillos de la chaqueta y un cigarrillo en su labio, apagado.<\/p>\n\n\n\n<p>Las puertas m\u00e1s cercanas no les inspiraron confianza, sobre todo por el dise\u00f1o antropomorfo de sus aldabas. As\u00ed que caminaron varias puertas m\u00e1s antes de tocar en una puerta que carec\u00eda de cualquier tipo de adorno. Mientras esperaban a que alguien les abriera, un tr\u00edo de perros se les acerc\u00f3 a olisquear sus pies. Si bien no mostraron los dientes, se mov\u00edan en amenazadores semic\u00edrculos como el depredador que se sabe muy superior a su presa. Ana dijo que ten\u00eda miedo y fr\u00edo y Andr\u00e9s sonri\u00f3 antes de abrigarla con un abrazo, pero temblaba de las ganas de orinar as\u00ed que no fue un abrazo lleno de la seguridad y la calidez que ella esperaba de su reci\u00e9n esposado.<\/p>\n\n\n\n<p>Un joven flaco y largo les abri\u00f3 la puerta sin decir palabra. Luego de mirar hacia afuera, como para asegurarse de que estaban s\u00f3lo ellos y nadie m\u00e1s en la calle, dibuj\u00f3 una mueca intraducible en palabras. Ana tembl\u00f3 un poco m\u00e1s en los brazos de Andr\u00e9s y \u00e9l sinti\u00f3 que una gota de orina caliente comenzaba a abrirse paso, pero logr\u00f3 retenerla. Una persona de sexo indeterminado y mucho mayor que el joven, sali\u00f3 de una habitaci\u00f3n y fue quien atendi\u00f3 a la pareja.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto para romper el silencio como por la salud de su vejiga Andr\u00e9s pregunt\u00f3 si le pod\u00edan prestar un sanitario y la persona dijo que no, y tras una pausa (casi ensayada) aclar\u00f3 en tono \u00e1spero que estaba da\u00f1ado. Cuando Andr\u00e9s pregunt\u00f3 cu\u00e1l era la forma de retornar a la carretera principal, la persona les indic\u00f3 que deb\u00edan seguir derecho y doblar a la izquierda en la tercera calle. Luego cerr\u00f3 la puerta; se escuch\u00f3 que ajustaron los cerrojos por dentro.<\/p>\n\n\n\n<p>Andr\u00e9s y Ana volvieron al veh\u00edculo, rodaron un trecho y en una calle libre de viviendas cercanas Andr\u00e9s se dedic\u00f3 a orinar durante tres deliciosos minutos sobre las aguas del riachuelo. El chorro amarillo produjo una espuma verde que, algo compactada cual barcaza deforme, fue arrastrada con paciencia por la corriente fluvial.<\/p>\n\n\n\n<p>Al regresar al interior del auto, Andr\u00e9s not\u00f3 que Ana segu\u00eda temblando de fr\u00edo pese a que la calefacci\u00f3n estaba al m\u00e1ximo. Discutieron sobre la posibilidad de que se agotara la gasolina y sobre la posibilidad de que ella tuviera fiebre. \u00c9l sac\u00f3 del asiento de atr\u00e1s una botella cuadrada y le ofreci\u00f3 un trago de ron que ella despreci\u00f3. Cuando reanudaron la marcha, se percataron de que un nutrido grupo de desnutridos perros los segu\u00edan a paso lento.<\/p>\n\n\n\n<p>En la tercera calle el \u00fanico desv\u00edo posible era hacia la derecha, pues no hab\u00eda cruce hacia la izquierda. Repitieron en voz alta lo que hab\u00eda dicho el viejo de la casa y optaron por seguir en l\u00ednea recta hasta encontrar un cruce a la izquierda.<\/p>\n\n\n\n<p>Avanzaron a toda marcha por la calle poblada del rumor de manantiales que corr\u00edan a velocidades distintas. Ana pidi\u00f3 un encendedor para prender su cigarrillo, Andr\u00e9s busc\u00f3 en vano en el bolsillo de su camisa, as\u00ed que le indic\u00f3 a su reci\u00e9n desposada que buscara en la guantera; ella revolvi\u00f3 con desespero e irritaci\u00f3n mapas, un par de revistas, los papeles del carro y una linterna. Este periplo no ten\u00eda nada que ver con lo que ella habr\u00eda esperado de su luna de miel. El desespero de ella contagi\u00f3 a su vez a Andr\u00e9s, quien pens\u00f3 en ese instante que una luna de miel era precisamente eso que estaban viviendo: el inicio del desastre irreversible en que terminan muchos matrimonios; as\u00ed que no se mortific\u00f3 con que el error estuvo en la elecci\u00f3n de la pareja o en la escogencia del destino tur\u00edstico, sino en el hecho de no haber calibrado el alcance inexorable del destino.<\/p>\n\n\n\n<p>En esas cavilaciones estaba cuando se inclin\u00f3 por un segundo hacia la guantera a rescatar el yesquero y de pronto un golpe contundente y seco reson\u00f3 en el parachoques. Antes de erguir la cabeza frente al volante ya hab\u00eda frenado. El panorama segu\u00eda tan vac\u00edo como antes. Ana tembl\u00f3, esta vez a causa de un fr\u00edo mucho m\u00e1s interno como causado por electricidad, pensaba ella. Andr\u00e9s se cercior\u00f3 por el retrovisor de que no hab\u00eda nadie detr\u00e1s de ellos, mir\u00f3 a los lados y al frente. Dijo que quiz\u00e1 fue un perro; se baj\u00f3 del autom\u00f3vil y le dijo a Ana que estuviera quieta. Le encendi\u00f3 el cigarrillo y conserv\u00f3 el yesquero con \u00e9l. Al momento, ninguno se dio cuenta de que lo prendi\u00f3 al rev\u00e9s, s\u00f3lo ella, m\u00e1s tarde, cuando la segunda o  tercera bocanada le supo a pl\u00e1stico.<\/p>\n\n\n\n<p>Andr\u00e9s camin\u00f3 hacia delante del veh\u00edculo, mir\u00f3 hacia el r\u00edo que ahora luc\u00eda profundo, manso y refulg\u00eda en los lugares donde se acumulaban las piedras. Sus aguas parec\u00edan tan quietas que pens\u00f3 que quiz\u00e1 podr\u00eda estar congelado, y trat\u00f3 de imaginar c\u00f3mo ser\u00eda la apariencia de un r\u00edo congelado en los pa\u00edses de muy al norte o muy al sur; so\u00f1\u00f3 brevemente con una cresta de agua dulce, como una ola, congelada en el justo momento antes de caer y disolverse en espuma. Avanz\u00f3 un poco m\u00e1s, hacia unos matorrales a la orilla del r\u00edo. Vio un bulto negro y se horroriz\u00f3 al pensar que se trataba de uno de los perros que los hab\u00edan estado siguiendo. Temi\u00f3 que la manada los persiguiera para cobrar venganza. Pens\u00f3 que los mam\u00edferos son vengativos por naturaleza. Cuando se acerc\u00f3 m\u00e1s al peque\u00f1o cuerpo se dio cuenta de que no era un perro sino un ni\u00f1o de unos cinco a\u00f1os, envuelto en una especie de batola oscura, de una palidez verdusca en el rostro y con los ojos abiertos.<\/p>\n\n\n\n<p>Andr\u00e9s mir\u00f3 a su alrededor, luego mir\u00f3 hacia el auto. Ana se acariciaba el cabello y miraba hacia la distancia, hacia lo lejos, que es lo mismo que decir hacia adentro. Andr\u00e9s sab\u00eda que desde donde estaba, ella no pod\u00eda ver lo que hab\u00eda oculto entre la maleza. Andr\u00e9s toc\u00f3 el cuerpo. No ten\u00eda rastros de sangre, pero s\u00ed una evidente contusi\u00f3n tricolor en la sien. Estuvo all\u00ed un rato, de cuclillas, le toc\u00f3 el pecho y el cuello para ver si detectaba alguna pulsaci\u00f3n. No hab\u00eda nada que hacer, y sin embargo lo atac\u00f3 el pensamiento de que ahora, desde ese instante decisivo de su vida tendr\u00eda mucho, demasiado que hacer. Con los pies, porque ya no quer\u00eda tocarlo m\u00e1s, hizo rodar el cuerpo por la pendiente. Se detuvo un rato mientras lo ve\u00eda hundirse en el r\u00edo que lo trag\u00f3 con lentitud, y esa lentitud, pens\u00f3 \u00e9l, era garant\u00eda de que se hundir\u00eda bien al fondo, para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>Escrut\u00f3 el suelo para ver si hab\u00eda quedado alg\u00fan rastro de la vestimenta del ni\u00f1o u otro objeto de \u00e9ste. De regreso al auto, camin\u00f3 con la cabeza gacha examinando el terreno. Aminor\u00f3 el paso cuando estuvo frente al cap\u00f3 para mirar de reojo si hab\u00eda alg\u00fan rastro visible de sangre, tela u otra evidencia en el parachoques del veh\u00edculo, pero todo luc\u00eda impecable.<\/p>\n\n\n\n<p>Ana abri\u00f3 los ojos justo cuando \u00e9l encendi\u00f3 el motor. No estaba dormida sino con los p\u00e1rpados bajos. Andr\u00e9s se limit\u00f3 a decir que era un perro viejo y que mejor se iban pronto antes de que llegaran los otros. Ana se limit\u00f3 a asentir con la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Avanzaron con lentitud y con las luces del auto apagadas, en vez de torcer a la izquierda en el siguiente cruce, siguieron recto un buen trecho. Ana fing\u00eda dormir o al menos eso le parec\u00eda a Andr\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>No hablaron hasta que, despu\u00e9s de media hora, lograron hallar una salida hacia una carretera en la que se avizoraban algunos veh\u00edculos. Se sintieron felices, pero por separado: aunque la raz\u00f3n de la alegr\u00eda<br>era la misma, no la compart\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque faltaba poco para el amanecer, decidieron dormir unas horas en cualquier hotel antes de seguir su rumbo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al bajarse del auto, Andr\u00e9s comenz\u00f3 a temblar como si hubiese ca\u00eddo en una piscina de hielo. Le pareci\u00f3 una eternidad el camino hacia la recepci\u00f3n. Ana se durmi\u00f3 apenas su cuerpo toc\u00f3 el colch\u00f3n, pero \u00e9l anduvo toda la noche haciendo zapping en los canales del cable. Cuando reci\u00e9n hab\u00eda logrado conciliar el sue\u00f1o, se despert\u00f3 de golpe y busc\u00f3 entre su ropa el encendedor. Imagin\u00f3 de pronto la pieza de pl\u00e1stico en un laboratorio de criminal\u00edstica, empapado de sus huellas dactilares y de su ADN. Busc\u00f3 y rebusc\u00f3 en todos sus bolsillos sin hallarlo, y cuando hab\u00eda tomado la resoluci\u00f3n de ir hasta el veh\u00edculo para ver si estaba all\u00ed, Ana murmur\u00f3 medio dormida que si quer\u00eda fumar buscara el yesquero en su cartera. Andr\u00e9s busc\u00f3 y en efecto all\u00ed estaba. Sin embargo no fum\u00f3, sino que se limit\u00f3 a prenderlo una y otra vez hasta que le doli\u00f3 la yema del pulgar.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya al amanecer retomaron su plan original de ir a la posada que hab\u00edan reservado cerca del mar. Las dos primeras noches Andr\u00e9s no pudo tener una erecci\u00f3n decente, pero a la tercera se reivindic\u00f3. Adem\u00e1s de tomar sol, tomaron un curso de pesca en el que Andr\u00e9s no dejaba de preguntar a los instructores el porqu\u00e9 los peces muertos no se hunden en el agua sino que flotan.<\/p>\n\n\n\n<p>El regreso a su hogar fue raudo y lleno de un silencio interrumpido cada treinta minutos cuando Ana le preguntaba si \u00e9l la amaba y \u00e9l respond\u00eda, con los ojos fijos en la autopista, que s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>III<\/p>\n\n\n\n<p>Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, mientras almorzaban en un restaurante italiano en compa\u00f1\u00eda de otros amigos, Ana le pregunt\u00f3 a Andr\u00e9s si recordaba su luna de miel. Inc\u00f3modo y algo cortado, Andr\u00e9s se limit\u00f3 a decir que la luna de miel con ella era todos los d\u00edas, sin que para ello tuvieran que viajar a ning\u00fan lado.<\/p>\n\n\n\n<p>De s\u00fabito y en secreto, Ana le pregunt\u00f3 si era una hembra o un var\u00f3n. Andr\u00e9s palideci\u00f3, pero trat\u00f3 de mantener la compostura.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Siempre he estado con esa duda, pero nunca me atrev\u00ed a preguntarte \u2014a\u00f1adi\u00f3 Ana.<\/p>\n\n\n\n<p>Andr\u00e9s respondi\u00f3 que no recordaba. Bebi\u00f3 hasta el fondo su copa de vino, y luego agreg\u00f3 que la verdad era que no sab\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Un compa\u00f1ero los interrumpi\u00f3 festivamente y les dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ya va siendo hora de que encarguen un peque\u00f1o, \u00bfno? \u2014y ri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, ya es hora \u2013repiti\u00f3 Andr\u00e9s sin \u00e9nfasis.<\/p>\n\n\n\n<p>Y luego la conversaci\u00f3n deriv\u00f3 hacia otros temas, los precios del petr\u00f3leo, los d\u00f3lares falsos que andaban circulando por ah\u00ed o la clasificaci\u00f3n de los equipos de f\u00fatbol de esa temporada.<\/p>\n\n\n\n<p>Entretanto Ana pensaba (suponemos) que tambi\u00e9n les har\u00eda falta un perrito de mascota.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Victoria m\u00ednimas*<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Kim nunca hab\u00eda recibido un sobre, mucho menos una carta. Su experiencia con el correo f\u00edsico se limitaba a rasgar, arrugar y arrojar en cualquier lugar los espor\u00e1dicos estados de cuenta bancarios y la impersonal publicidad no deseada. Hasta ah\u00ed todo bien, casi nadie en el siglo XXI (salvo los embajadores y los amantes nost\u00e1lgicos) recib\u00eda cartas.<\/p>\n\n\n\n<p>Kim, adem\u00e1s, ten\u00eda varias semanas sin intercambiar palabras con nadie, ni por tel\u00e9fono, ni por <em>chat<\/em> (salvo con el gordo Mota), ni por e-mail, ni cara a cara. Tambi\u00e9n ten\u00eda varios d\u00edas sin cepillarse los dientes y sin afeitarse el rostro, pero eso no importaba porque Kim era casi lampi\u00f1o. Y como siempre ten\u00eda las fosas nasales tapadas, ni su propio olor, ni el de la habitaci\u00f3n, repleta de latas de Pepsi, de envoltorios de nachos y de envases de sopa para microondas, lo estorbaba en lo m\u00e1s m\u00ednimo.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de su car\u00e1cter a veces hura\u00f1o y de su torpeza para el trato con desconocidos Kim era lo que en la universidad llaman un buen prospecto: notas sobresalientes, ensayos impecables, tesis de grado excepcional. Sin embargo, un d\u00eda despu\u00e9s de haber recibido el t\u00edtulo con letras g\u00f3ticas que lo acreditaban como licenciado en Literatura no ten\u00eda la menor idea de qu\u00e9 hacer con su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>El dinero que le hab\u00eda enviado su pap\u00e1 le alcanzaba para seguir alquilando el anexo donde viv\u00eda unos tres meses m\u00e1s. Kim decidi\u00f3 invertir ese tiempo extra en tres proyectos que ten\u00eda pendiente desde hac\u00eda rato: distanciarse de sus pocos amigos, jugar toda la saga de <em>Resident Evil<\/em> en su Play Station 2, y releer todo lo que hab\u00eda le\u00eddo de Dostoievski, combinaci\u00f3n que a \u00e9l, en cierto modo que no era capaz de explicar, le parec\u00eda asonante pero justa.<\/p>\n\n\n\n<p>La carta que recibi\u00f3, digamos su primera carta, hab\u00eda sido introducida por debajo de la puerta del anexo. Al tomarla entre sus manos le pareci\u00f3 que estaba impresa en un papel demasiado blanco, \u00e1spero pero inmaculado, se le ocurri\u00f3 que era un papel hecho de leche. Estaba escrita en ingl\u00e9s y ten\u00eda un membrete de la Universidad de Texas, la de El Paso. El texto anunciaba la concesi\u00f3n de una beca total para un diplomado de traducci\u00f3n literaria al que lo hab\u00eda postulado su Facultad meses atr\u00e1s. Era una carta que no esperaba, as\u00ed que no supo como tomarla. La dobl\u00f3 sin releerla, la guard\u00f3 en la p\u00e1gina 380 del amarillento volumen de <em>Los hermanos Karamazov<\/em>, y continu\u00f3 combatiendo a la Corporaci\u00f3n Umbrella.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacia las ocho de la ma\u00f1ana del d\u00eda siguiente, cuando era su hora de acostarse, reley\u00f3 de nuevo la carta. Luego de varias semanas de tr\u00e1mites engorrosos hizo una maleta de libros y otra de ropa. Tuvo que vender el PS2 (no se atrevi\u00f3 a resetearle la memoria llena de insignes haza\u00f1as e innobles victorias) y la vieja moto para ayudarse con la compra del pasaje. El dinero sobrante lo cambi\u00f3 en el luminoso mercado negro por unos cuantos d\u00f3lares, que apenas le servir\u00edan para nimios gastos durante el inicio de su nueva etapa de sobrevivencia. A su pap\u00e1 s\u00f3lo le dijo en lac\u00f3nicas palabras que hab\u00eda conseguido un trabajo en el Norte, informaci\u00f3n que result\u00f3 suficiente para \u00e9ste, pues no pregunt\u00f3 si su hijo se refer\u00eda a un bar llamado El Norte, al norte de la ciudad, al norte del pa\u00eds, al norte del continente o al norte de las expectativas prefiguradas por su tradici\u00f3n familiar.<\/p>\n\n\n\n<p>Salvo esa llamada telef\u00f3nica, Kim se embarc\u00f3 sin decir nada a nadie en la universidad, ni mucho menos en la residencia donde estaba su anexo, el cual abandon\u00f3 la madrugada de su vuelo debiendo dos meses de alquiler. S\u00f3lo avis\u00f3 en persona al gordo Mota y, mediante un mensaje de texto, a Susana, una antigua novia que probablemente ya no lo ten\u00eda registrado en sus contactos.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los m\u00e1s vivos y gratos recuerdos de su pasado reciente en su pa\u00eds natal fue cuando se estaba quitando la correa al pasar por el detector de metales del aeropuerto. El resto lo fue borrando poco a poco, archivo tras archivo, mientras el avi\u00f3n se alejaba de las costas de Maiquet\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1os atr\u00e1s hab\u00eda estado en Houston y en Los \u00c1ngeles, quiz\u00e1 por ello no sinti\u00f3 que empezaba una nueva aventura en un lugar lejano. De hecho le pareci\u00f3 que su propio pa\u00eds le era m\u00e1s extra\u00f1o que este estado ex mexicano cuyo singular trazado cartogr\u00e1fico, similar a ciertas rep\u00fablicas forzosamente artificiales de \u00c1frica, siempre le hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Solamente se present\u00f3 en la universidad las seis primeras semanas. El campus, las aulas y la residencia, lejos de estimularlo y hacer resucitar a quien fue un notable estudiante, m\u00e1s bien lo distanciaron de su pasado lleno de logros acad\u00e9micos. A pesar del bullicioso olor a esp\u00edritu joven, le cost\u00f3 retomar el ritmo de las lecturas guiadas y de la rendici\u00f3n de cuentas mediante ensayos de quince cuartillas a doble espacio.<\/p>\n\n\n\n<p>Su mayor descubrimiento en esta etapa no fue el entrar en contacto con otros latinoamericanos que traduc\u00edan copiosamente las obras de sus coterr\u00e1neos a la lengua de Steinbeck; para \u00e9l, lo novedoso fue encontrarse con un club de lectura que le\u00eda a Robert Howard, escritor texano, creador de <em>Conan El B\u00e1rbaro<\/em>, al que Kim s\u00f3lo conoc\u00eda en su versi\u00f3n cinematogr\u00e1fica.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, pronto lo aburri\u00f3 el club, porque sus miembros se mostraban reacios a hablar de las versiones f\u00edlmicas. Si sigui\u00f3 asistiendo a las reuniones fue porque se hab\u00eda enamorado a segunda vista de una mejicana llamada Amanda, quince a\u00f1os mayor que Kim, y que ni siquiera se habr\u00eda dado cuenta de su presencia salvo por sus impertinentes comentarios y por una estridente franela con la cara de Arnold Schwarzenegger que Kim empez\u00f3 a llevar a las reuniones del club.<\/p>\n\n\n\n<p>A su residencia estudiantil le lleg\u00f3 otra carta con el membrete de la universidad. En esta misiva le interrogaban con incisiva cortes\u00eda sobre sus repetidas ausencias, le recordaban algunos art\u00edculos del reglamento de asistencias y le manifestaron que estaban en la disposici\u00f3n de etc. Sin analizar su situaci\u00f3n, Kim s\u00f3lo pens\u00f3 que el papel de las cartas de la universidad, blanco como el de la primera vez, ten\u00eda una textura similar a la de los billetes de d\u00f3lar.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque lo inquiet\u00f3, esa hoja impresa no lo hizo retornar a las aulas. Toda su concentraci\u00f3n estaba puesta en la mejicana que lo ignoraba. La tarde de la carta, Amanda no asisti\u00f3 a la reuni\u00f3n del club. Kim crey\u00f3 escuchar que ella y su grupo sol\u00edan frecuentar un bar llamado Toole, cercano a la avenida Coffin, nombre que a Kim le pareci\u00f3 terror\u00edfico desde la primera vez que lo vio escrito en los r\u00f3tulos de tr\u00e1nsito.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el sol muriendo en p\u00farpura Kim recorri\u00f3 varias cuadras sin encontrar ning\u00fan bar llamado Toole, ni Tool, ni nada que le sonara similar. Apelando a su s\u00e9ptimo sentido se aventur\u00f3 a un <em>pub<\/em> ubicado en el s\u00f3tano de un peque\u00f1o edificio de oficinas. El local no ten\u00eda nombre, lo cual para Kim era un indicio de que hab\u00eda dado con el lugar correcto.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras bajaba las escaleras, el rumor del bar le hizo entender a trav\u00e9s de su octavo sentido que ese no era el sitio que buscaba, que all\u00ed no hallar\u00eda a Amanda, a ninguna otra estudiante, ni a ninguna mujer moderadamente bella. Sin embargo sigui\u00f3 la inercia del movimiento rumbo a la puerta. Por acto reflejo se palp\u00f3 los bolsillos y constat\u00f3 que ten\u00eda 20 d\u00f3lares en el bolsillo derecho y 50 bol\u00edvares en el izquierdo.<\/p>\n\n\n\n<p>Empuj\u00f3 la puerta de vidrio con la punta del zapato Adidas ( \/\/\/ ). Aunque la goma lateral de la suela estaba inmunda, la punta de gamuza parec\u00eda inmaculada, o al menos esa fue la impresi\u00f3n que le dio en ese momento. La puerta volvi\u00f3 a cerrarse tras de s\u00ed y busc\u00f3 sin \u00e9xito un asiento en blanco en alguna mesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque el local no daba la idea de estar repleto, tampoco hab\u00eda ning\u00fan asiento libre. Calcul\u00f3 in\u00fatilmente, como le gustaba hacer a veces, que el bar ten\u00eda capacidad para unas siete mesas adicionales con cuatro o cinco sillas cada una, lo que permitir\u00eda incrementar el aforo en hasta treinta y cinco consumidores. Ese mal uso de los espacios en blanco daba la impresi\u00f3n de que el bar estaba vac\u00edo al tiempo que no hab\u00eda ning\u00fan asiento disponible.<\/p>\n\n\n\n<p>En la barra hab\u00eda un gordo de pantal\u00f3n de gabardina cuyas nalgas chorreaban sobre el borde del taburete. Cuando el gordo se levant\u00f3 y sali\u00f3 del bar, Kim aprovech\u00f3 el turno y se apoder\u00f3 del banco a\u00fan tibio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHey, You, tres m\u00e1s\u201d, orden\u00f3 una voz sedienta y ebria desde el extremo m\u00e1s oscuro de la barra. Y entonces You (que as\u00ed se pronunciaba mas seguramente no se escrib\u00eda el nombre del cantinero) desliz\u00f3 tres Budweiser, una tras otra, sobre la barra grasienta; las botellas parec\u00edan competir entre ellas, pero sin chocar y sin variar el orden en que hab\u00edan sido lanzadas. Despu\u00e9s que llegaron a su meta, You se sec\u00f3 las manos con un trapo de pelos grises, lo hizo de un modo que parec\u00eda que en vez de limpiarse las manos con el trapo, limpiaba el trapo con sus manos.<\/p>\n\n\n\n<p>En la barra Kim era flanqueado a la derecha por un enfluxado de barba, y a la izquierda por una flaca de ojeras violeta. El enfluxado levant\u00f3 con pesadez su vaso vac\u00edo y You le ech\u00f3 un chorro de ron Havana Club.<\/p>\n\n\n\n<p>El enfluxado de barba se mostr\u00f3 interesado en buscar conversaci\u00f3n; as\u00ed que Kim le cont\u00f3 que estaba trabajando en un proyecto de traducci\u00f3n de j\u00f3venes poetas polacos que escrib\u00edan desde Nueva York en la lengua de Melville. Kim no sab\u00eda si se hac\u00eda entender, sobre todo porque el enfluxado de barba parec\u00eda que estaba bebiendo desde hac\u00eda al menos 72 horas. La flaca que estaba al lado los escuchaba; aunque estaba muy mareada, con los ojos desorbitados y hablaba un ingl\u00e9s tan incorrecto que al letrado Kim le costaba comprender del todo, quiso saber m\u00e1s sobre \u00e9l y sus poetas polacos newyorkinos. Cuando Kim trat\u00f3 de reanudar la explicaci\u00f3n, ella le pregunt\u00f3 si \u00e9l era polaco. La respuesta de Kim fue una sonrisa risue\u00f1a que sus interlocutores interpretaron como un s\u00ed, o como que Kim estaba drogado al igual que todos los descarrilados muchachos universitarios de hoy en d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El enfluxado le pidi\u00f3 m\u00e1s ron a You y tambi\u00e9n \u201cuna poca de ron para el amigo polaco\u201d, dijo en imperfecto espa\u00f1ol y luego explic\u00f3 que vivi\u00f3 varios a\u00f1os en M\u00e9xico pero ya no recuerda qu\u00e9 era lo que hac\u00eda all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>You trajo la botella de mala gana, casi se podr\u00eda decir que con asco rabioso. Kim le hizo una se\u00f1a de alto a You con la mano derecha. You comprendi\u00f3 y guard\u00f3 la botella tambi\u00e9n de mala gana, como si le hubiesen hecho perder los minutos m\u00e1s valiosos de su vida y ahora no hubiese m\u00e1s remedio que limpiar el trapo con sus manos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Una Pepsi \u2013le pidi\u00f3 Kim a You, quien frunci\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s las arrugas del rostro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Una Pepsi \u2013repiti\u00f3 Kim m\u00e1s lento.<\/p>\n\n\n\n<p>You, fastidiado, le dijo que no entend\u00eda y que mejor pidiera otra cosa, o se tomara el Havana Club o se fuera al carajo. Pero Kim volvi\u00f3 a insistir con lo de la Pepsi.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Una Pepsicola. Pep\u2013sic\u2013ola.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013A ver, escr\u00edbelo aqu\u00ed polaco \u2013y le extendi\u00f3 una servilleta y un bol\u00edgrafo.<\/p>\n\n\n\n<p>Kim comenz\u00f3 a escribir peps, se detuvo y empez\u00f3 de nuevo con letra de molde y de mayor tama\u00f1o. You tom\u00f3 la servilleta y le dio varias vueltas como si no entendiera qu\u00e9 tipo de objeto era esa cuadr\u00edcula suave y blanquecina, la deshizo en pedazos con una sola mano y la tir\u00f3 sobre la barra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013De todos modos no s\u00e9 leer \u2013dijo You con cierto orgullo.<\/p>\n\n\n\n<p>Kim le pregunt\u00f3 al enfluxado de barba si aquello se trataba de una especie de broma de bienvenida. Su respuesta, secreta y tr\u00e9mula, fue que ni a You ni al hermano de You le agradaban los polacos, ni los mejicanos.<\/p>\n\n\n\n<p>La flaca de ojeras se lade\u00f3 hacia el hombro de Kim, le mostr\u00f3 unos dientes amarillentos y torcidos, se le acerc\u00f3 un poco m\u00e1s y le vomit\u00f3 una baba acaramelada encima de las piernas y los genitales. You mir\u00f3 al polaco con desprecio como si \u00e9l fuera el culpable de los asuntos g\u00e1stricos de la flaca de ojeras, y murmur\u00f3: \u201cpolaco de mierda\u201d. La flaca cay\u00f3 al piso, escupi\u00f3 un poco m\u00e1s de espesa bilis, se levant\u00f3 y se arrastr\u00f3 encorvada hacia el ba\u00f1o de mujeres. Con los restos de servilleta que dec\u00eda pepsicola, en supuesta caligraf\u00eda polaca, Kim trat\u00f3 de limpiarse la entrepierna; pidi\u00f3 otra pero You se la neg\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Al menos que la compres, el t\u00edo You no puede andar regal\u00e1ndole servilletas a todos los polacos que se ensucian.<\/p>\n\n\n\n<p>Una voz an\u00f3nima y desganada conmin\u00f3 a You a que siguiera llenando vasos y parara de hablar.<\/p>\n\n\n\n<p>Kim no comprend\u00eda y hasta le parec\u00eda que la situaci\u00f3n ten\u00eda algo de divertida. Cuando decidi\u00f3 buscar a Amanda en un bar desconocido buscaba tambi\u00e9n, de alg\u00fan modo, un tipo de aventura, y all\u00ed la estaba teniendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Justo cuando Kim se propon\u00eda levantarse para irse a asear, sinti\u00f3 en su hombro el peso de una mano de dedos macizos. Al voltearse, Kim reconoci\u00f3 al gordo que hab\u00eda salido del bar hac\u00eda rato y que en un pasado que le parec\u00eda remoto ocupaba el banco en el que a Kim le hab\u00edan negado un refresco, lo hab\u00edan vomitado y lo hab\u00edan llamado polaco de mierda. El gordo le pregunt\u00f3 qu\u00e9 hac\u00eda sentado en su puesto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Cuando llegu\u00e9 estaba vac\u00edo \u2013murmur\u00f3 Kim en el mejor ingl\u00e9s que le permit\u00edan sus cuerdas vocales; y aunque no fue capaz de dominar el temblor de su voz, se esforz\u00f3 por mantener un semblante digno mientras recordaba uno de los laberintos de <em>Resident Evil III<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El gordo tom\u00f3 a Kim por el hombro, apret\u00e1ndolo progresivamente. Ten\u00eda los nudillos poblados de rubios pelos revueltos. Su aliento ol\u00eda a man\u00ed con vinagre, aunque eso no lo sab\u00eda Kim, porque sus fosas nasales eran poco receptivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Un viejo le grit\u00f3 al gordo que Kim era polaco, y de inmediato un cubo de hielo, que dej\u00f3 una estela de fr\u00edo al rozar la oreja de Kim, se estrell\u00f3 con apagada violencia en la barra.<\/p>\n\n\n\n<p>El enfluxado de barba le dijo en voz baja al polaco que mejor se fuera de all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 demonios hablas t\u00fa ah\u00ed? \u2013le grit\u00f3 el gordo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Nada, M\u00e1quina, nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Kim no pudo aguantar la risa al escuchar el apodo del gordo de la barra, y dio el primer paso para irse del local.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013T\u00fa no vas a ning\u00fan lado pedazo de mierda. Ahora vas a ver qui\u00e9n es M\u00e1quina.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo ten\u00eda agarrado por el cuello de la camisa, lo manose\u00f3 con asco y lo solt\u00f3 con desd\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>You le dijo a M\u00e1quina, gui\u00f1ando un ojo, que no quer\u00eda otro muerto en el bar.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n gui\u00f1ando un ojo, M\u00e1quina se quit\u00f3 la chaqueta de cuero que llevaba puesta y dej\u00f3 al descubierto una franela blanca con un logo circular, mitad rojo, mitad azul, que en el medio dec\u00eda pepsi. Kim le se\u00f1al\u00f3 la franela a You y You solt\u00f3 una carcajada amarga que m\u00e1s bien parec\u00eda un gru\u00f1ido a causa de un agudo dolor intestinal.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Si quisiera golpearte duro lo har\u00eda, pero ahora estoy cansado \u2013dijo M\u00e1quina, y se sent\u00f3 sin importarle que hubiesen peque\u00f1os rastros de v\u00f3mito en el banco.<\/p>\n\n\n\n<p>Kim abandon\u00f3 el bar sin quitarle la mirada a M\u00e1quina, quien ahora beb\u00eda cerveza espumosa de un jarro enorme y se re\u00eda con You.<\/p>\n\n\n\n<p>Llov\u00eda y Kim permiti\u00f3 que el agua de lluvia lavara sus pantalones sucios y su cuello sudado. Luego camin\u00f3 hacia lo que \u00e9l cre\u00eda que era el Norte de la ciudad mientras se le mojaban los Adidas en los charcos frescos que reflejaban las bombillas de la avenida.<\/p>\n\n\n\n<p>En un sem\u00e1foro se top\u00f3 con la flaca de ojeras que lo hab\u00eda llenado de inmundicia. Parec\u00eda estar un poco m\u00e1s sobria; las gotas de lluvia la hac\u00edan ver como pixelada. Sin duda se ve\u00eda mejor as\u00ed. Le pidi\u00f3 disculpas por la vomitada, le dijo que ella no hac\u00eda eso con frecuencia, as\u00ed que Kim asumi\u00f3 que quiz\u00e1 no era la primera vez que ella vomitaba sobre la entrepierna de un desconocido.<\/p>\n\n\n\n<p>La flaca lo invit\u00f3 a asearse como es debido, era lo menos que pod\u00eda hacer por \u00e9l. Le dijo que pod\u00edan ir caminando hasta su apartamento; le ten\u00eda fobia a los taxis, adem\u00e1s eran caros.<\/p>\n\n\n\n<p>Anduvieron m\u00e1s de media hora, escamp\u00f3, y la visi\u00f3n de los edificios y autos reci\u00e9n lavados reconfort\u00f3 a Kim. La flaca parec\u00eda mareada, pero m\u00e1s por falta de sue\u00f1o o de vitaminas que por el efecto del alcohol. Ella se mostr\u00f3 interesada en saber donde quedaba Polivia y c\u00f3mo era Polinesia, polaco.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin realizar ninguna aclaratoria, Kim solo dijo que en su pa\u00eds hac\u00eda calor todo el a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de eso caminaron sin hablar como dos desconocidos que llevan la misma ruta; y eso es precisamente lo que eran.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya Kim estaba cansado cuando la flaca suspir\u00f3 diciendo que hab\u00edan llegado. No se ve\u00eda ning\u00fan edificio, casa o tr\u00e1iler, pero Kim entendi\u00f3 lo que ella quiso decir al ver la parada de transporte p\u00fablico. Mientras esperaban el autob\u00fas Kim se acerc\u00f3 a un quiosco de revistas que estaba por cerrar y pidi\u00f3 una Pepsi. Aunque el vendedor le dijo que estaban calientes igual compr\u00f3 una y la bebi\u00f3 de dos tragos. Estruj\u00f3 la lata y la arroj\u00f3 lo m\u00e1s lejos que pudo, por encima de un estacionamiento cercado. Kim comenz\u00f3 a dar eructos fuertes que hac\u00edan re\u00edr a la flaca. Mientras se devolv\u00edan a la parada de autobuses, Kim le mostr\u00f3 el billete de cincuenta bol\u00edvares. La flaca dijo que era bonito, que era un verde diferente.<\/p>\n\n\n\n<p>Se bajaron en la \u00faltima parada y entraron a un edificio descascarado. La flaca se disculp\u00f3 por el olor a orines que reinaba en la planta baja del edificio. Aunque Kim no pod\u00eda oler igual agradeci\u00f3 el dato.<\/p>\n\n\n\n<p>Subieron dos pisos de escaleras muy largas, como si en vez de dos hubiesen subido cuatro pisos. Sin embargo los apartamentos m\u00e1s bien ten\u00edan el techo bajo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfChampagne? \u2013interrog\u00f3 entre risas la flaca mientras abr\u00eda la nevera.<\/p>\n\n\n\n<p>Kim pregunt\u00f3 por el ba\u00f1o y fue a lavarse la cara, las manos y los pantalones. Se restreg\u00f3 sobre la tela del bluejean la barra de jab\u00f3n hasta formar una espuma azul que luego quit\u00f3 con agua.<\/p>\n\n\n\n<p>La flaca le toc\u2013toc\u2013toc la puerta y Kim le abri\u00f3 con lentitud. Estaba desnuda con las dos botellas de cerveza apretando sus peque\u00f1as tetas p\u00e1lidas y fofas. Ten\u00eda un pez\u00f3n mucho m\u00e1s oscuro que otro. Su panza fl\u00e1ccida, con el ombligo bordeado de algunos gruesos vellos negros no era muy estimulante. En todo caso, Kim pens\u00f3 que era mejor que nada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Lo \u00fanico malo es que est\u00e1n calientes, pero ya me acostumbr\u00e9 a tomarlas as\u00ed desde que se da\u00f1\u00f3 la nevera \u2013dijo la flaca agitando las botellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Kim empez\u00f3 a desvestirse, no como quien se dispone al acto sexual sino como quien se quita la ropa para ponerse la piyama; la flaca le hizo una se\u00f1a para que entrara a una habitaci\u00f3n que, en vez de puerta, ten\u00eda una cortina de retazos.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed, dentro de una cuna forrada con peri\u00f3dicos viejos y portadas de revistas hab\u00eda un beb\u00e9 desnudo de unos diez o doce meses. Mientras Kim se sacaba las medias empapadas la flaca trat\u00f3 de sintonizar una emisora en la radio.<\/p>\n\n\n\n<p>El miembro de Kim colgaba sin vida, la flaca se lo bes\u00f3 hasta que poco a poco fue cobrando el vigor suficiente para llenarle la boca de 100 cc de un esperma trasl\u00facido lleno de grumos. Despu\u00e9s escucharon m\u00fasica y bebieron cerveza caliente durante un rato. La flaca prepar\u00f3 un par de pitillos con conchas de cambur tostadas. Ella le dijo que se acostumbrara a eso si se iba a quedar all\u00ed, fue lo que medio entendi\u00f3 Kim.<\/p>\n\n\n\n<p>El bombillo y la radio cesaron de repente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Siempre pasa, al menos dos veces a la semana. Por eso fue que se da\u00f1\u00f3 la nevera. Esp\u00e9rame que voy por una vela \u2013la flaca volvi\u00f3 con la luz envuelta en las manos y la coloc\u00f3 en el suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No alumbra mucho \u2013dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No importa. As\u00ed te ves mejor flaca. \u2013Ella acept\u00f3 de buena gana la iron\u00eda, lo abraz\u00f3 y se recost\u00f3 sobre su pecho.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Polaco, no te gustar\u00eda que\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No me digas m\u00e1s polaco.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfC\u00f3mo quieres que te llame polaquito? \u2013le dijo la flaca mientras se mord\u00eda las u\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Mi nombre es Kim. Pero siempre he querido llamarme Sam Davis.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfTe puedo decir entonces Sammy?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013S\u00ed, Sammy suena bien.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfY a Carlitos lo puedo llamar Carlitos Davis?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfQui\u00e9n es Carlitos? \u2013pregunt\u00f3 el polaco Sam Davis a.k.a. Kim y la flaca le se\u00f1al\u00f3 la cuna de peri\u00f3dicos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Ah, s\u00ed, est\u00e1 bien, como quieras.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Sammy, \u00bfquieres que te lo vuelva a chupar? \u2013le dijo la flaca con una sonrisita entre tierna y sexy.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlitos Davis despert\u00f3 y empez\u00f3 a llorar. Kim se dio la vuelta, y reuni\u00f3 en un bulto la ropa que se hab\u00eda quitado. Palp\u00f3 en el bolsillo de su pantal\u00f3n sus billetes y su pasaporte h\u00famedo; cerr\u00f3 los ojos y le respondi\u00f3 ya sin \u00e1nimos de m\u00e1s nada al menos por esa noche:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013M\u00e1s tarde, m\u00e1s tarde.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Sobre el autor<\/h4>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">*Publicado en: https:\/\/ficcionbreve.org<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Perdidos en Frog I Frog es una peque\u00f1a aldea ubicada al sur de la sierra 23. 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