{"id":16710,"date":"2025-07-12T16:27:38","date_gmt":"2025-07-12T20:57:38","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=16710"},"modified":"2025-07-12T16:27:38","modified_gmt":"2025-07-12T20:57:38","slug":"tres-cuentos-infantiles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/tres-cuentos-infantiles\/","title":{"rendered":"Tres cuentos infantiles"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Arnaldo Jim\u00e9nez<\/h4>\n\n\n\n<p><strong>EL SOMBRERO QUE ATRAPA SUE\u00d1OS<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p>En otros circos podr\u00e1s ver a magos que sacan palomas de sombreros cuyos fondos no pueden ser vistos; esos sombreros se llamaban chisteras. Algunos eran largos con forma de conos, otros eran cortos y circulares; nunca hubo un sombrero que no fuese negro. Pero en este circo, Sarah, hemos creado un sombrero que est\u00e1 m\u00e1s acorde a su funci\u00f3n de cubrirle la cabeza a los seres humanos, pues solo se encarga de atrapar sue\u00f1os, puede decirse que es un espacio donde conviven los espejismos. \u00bfC\u00f3mo funciona? Es muy simple: volteas el sombrero y le cuentas el sue\u00f1o; en el fondo comenzaran las palabras a convertirse en im\u00e1genes, como si fuese una pel\u00edcula en la que t\u00fa podr\u00e1s intervenir ajustando los acontecimientos o modificando los personajes; claro, si el fondo permanece oscuro es porque en tus sue\u00f1os no hay ninguna posibilidad de realizaci\u00f3n o, en todo caso, est\u00e1s mintiendo. El sombrero, por tanto, tiene el color de la suerte, del azar; el tono del rinc\u00f3n en el que alguna vez comenzaste a so\u00f1ar con ser otra persona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p><strong>ITOSCHI<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mi nombre es Lucina, no imaginen que soy grande porque solo tengo un a\u00f1ito; pero tampoco crean que pueden embaucarme con un caramelo. No hace nada que aprend\u00ed a caminar, parece mentira, si apenas ayer estaba dentro de la barriga de mi mam\u00e1 y ahora me siento tan c\u00f3moda sobre mis dos pies que no me importa caer de vez en cuando. Es que siento algo tan indescriptible cuando camino, mejor dicho, cuando corro, porque yo lo que hago es correr, que no puedo parar por mi propia voluntad. El movimiento de mi cuerpo por los pasillos y la sala mirando pasar los corotos con velocidad, \u00a1es fascinante! Creo que ni mi mam\u00e1 ni mi pap\u00e1 se acuerdan del d\u00eda en que caminaron o corrieron por primera vez, yo digo que eso es una alegr\u00eda que a una no le cabe en el cuerpo. Fueron ellos, mis pies, los que me llevaron derechito a Itoschi, y de eso siempre estar\u00e9 agradecida.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca me ha gustado que los adultos me est\u00e9n diciendo c\u00f3mo se llaman los objetos y, mucho menos, que me est\u00e9n haciendo las cosas, pareciera que en vez de ni\u00f1a yo fuera una anciana. Es que en lo que pueda quitarme estos benditos pa\u00f1ales me los quito, y voy hasta la bacinilla y hago pup\u00fa yo sola, sin que nadie me est\u00e9 bajando las pantaletas ni nada de eso. F\u00edjense en ese ejemplo, aj\u00e1, yo lo llamo tot\u00f3, pero ellos no, me corrigen y dicen que se llama pup\u00fa, entonces, el d\u00eda menos pensado, cuando no est\u00e1n molestos por alguno de sus problemas vienen y me dicen: \u00bfLucina mi amor, vas a hacer tot\u00f3, ah? Lo hacen nada m\u00e1s que para molestarme, a veces le llevo la corriente, pero sinceramente, yo no s\u00e9 qu\u00e9 voy a hacer con ellos. M\u00e1s rabia me da cuando se ponen como gafos y fingen no entenderme, se supone que son los beb\u00e9s los que estamos aprendiendo a hablar, y somos nosotros los que tenemos que hacer un esfuerzo por entenderlos a ellos, no al rev\u00e9s. Est\u00e1 bien que lo hagan una vez m\u00e1s que otra, pero cuando es repetido o se antojan de hacerlo justo en el momento en que se tiene la atenci\u00f3n puesta en otra cosa, es imperdonable. Unos tremendos malagradecidos es lo que son, ponen a una de payasita ante los visitantes, mucho m\u00e1s si una se la da de avispada: Lucina baila, y yo bailo, chaqui cha, chas chas; Lucina di queso, y yo digo rech\u00edo; \u00bfc\u00f3mo se llama esto?, y contesto palopalole; \u00bfc\u00f3mo se llama aquello?, y yo contesto palopalole; \u00bfqui\u00e9n es ese? (se refieren a mi t\u00edo) y yo digo titi; \u00bfy d\u00f3nde est\u00e1 papi?, y se\u00f1alo hacia fuera y digo abo, que ellos entienden clarito como trabajo. Y una contesta que contesta y ellos r\u00eden que te r\u00eden. Yo quisiera que me respondieran una cosa, \u00bfd\u00f3nde van a encontrar a una ni\u00f1a de mi edad que encienda y apague las luces, y diga palabras hasta de cuatro s\u00edlabas?, \u00bfd\u00f3nde? \u00bfD\u00f3nde van a encontrar a una ni\u00f1ita de mi edad que coma sola con cubiertos, meta las llaves en las cerraduras y le haya hecho a Itoschi lo que yo le hice?, \u00bfd\u00f3nde? No s\u00e9, la verdad es que no s\u00e9 d\u00f3nde. Por eso me enfurezco cuando se hacen los que no me entienden, \u00a1ay!, pero en lo que eso ocurre, digo yo a llorar y armo mi zaperoco bien armado y los pelos se les engrinchan y no saben qu\u00e9 hacer conmigo: me llevan a donde sople bastante brisa, me cargan, mi sisean, me entonan el Gloria al bravo pueblo (debo decir que una vez el himno nacional calm\u00f3 unas de mis rabietas y desde entonces se acostumbraron a pon\u00e9rmelo para tranquilizarme), y dicen ya, ya, qu\u00e9 es lo que te pasa Lucina, y van para all\u00e1 y viene para ac\u00e1. Me dan agua, me ofrecen tete, o sea, tetero, me echan cleopabum en la barriga, en fin, se ponen como locos e inventan cada cosa que hay que hacerse la fuerte para seguir llorando y no desternillarse de la risa y ser descubierta en la trampa.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso fue lo que pas\u00f3 aquel diciembre. Hac\u00eda un calor terrible, en vista de ello, mi pap\u00e1 sac\u00f3 el colch\u00f3n hacia la sala donde estaba m\u00e1s fresco, a m\u00ed me acostaron en la rarepau, una especie de cama con c\u00e1rcel, muy inc\u00f3moda, que se pod\u00eda mover para todas partes, no me gustaba estar all\u00ed, as\u00ed que chill\u00e9 un poco y di dos vueltas golpeando los listoncitos de madera, enseguida me sacaron y me pusieron al lado de ellos, me colocaron boca arriba y en ese momento se me meti\u00f3 un orrencu de Itoschi en los ojos, y entonces empec\u00e9 a gritar \u00a1Itoschi, Itoschi, Itoschi! Y se\u00f1alaba hacia la puerta, pero no, no les daba la gana de entenderme, \u00bfcu\u00e1ntas veces he dicho p\u00eda y ellos saben que es compota; cu\u00e1ntas veces he se\u00f1alado un bischisssis y todos entienden que me refiero a un lagartijo? Esa vez estaban tapados, embrutecidos, no me qued\u00f3 m\u00e1s remedio que formar un berrinche de esos que solo yo s\u00e9 formar. Y ah\u00ed empezaron a darme cosas como locos, que si una chicharra, que si una bata de mi mam\u00e1 y nada, yo gritaba y lloraba con todas mis ganas, la mu\u00f1eca de trapo me la pusieron al lado, la vi de reojo, la agarr\u00e9 y le apret\u00e9 la cabeza fuerte, pero bien fuerte, la lanc\u00e9 cerca de la rarepau y segu\u00ed llorando indetenible. Sus caras palidecieron y sus ojos se les desorbitaron; mi Tay, ya ten\u00eda dolor de cabeza. Mi t\u00eda, queriendo d\u00e1rsela de sabihonda, me zarande\u00f3 un poco y me carg\u00f3 de mala manera creyendo que con car\u00e1cter me iba a callar la boca; qu\u00e9 va, yo segu\u00ed llorando y gritando. Fueron tantos los gritos y los llantos que en medio del desespero mi pap\u00e1 abri\u00f3 la puerta de calle y me tom\u00f3 en sus brazos y me sac\u00f3 hacia el jard\u00edn, y ese fue el remedio, los orrencus de Itoschi bailaban alegres por todas partes, apenas los vi me qued\u00e9 en silencio, estaban ah\u00ed, y la emoci\u00f3n era parecida a cuando comenc\u00e9 a correr. Le hice se\u00f1as a mi pap\u00e1 y dije con un tono m\u00e1s bajo, pero admirada: \u00a1Itoschi, Itoschi! Entonces me empuj\u00e9 hacia abajo y sujet\u00e9 a mi pap\u00e1 por la mano y sal\u00ed corriendo en derechura por el callej\u00f3n, sab\u00eda que por ah\u00ed llegar\u00eda hasta Itoschi. En medio de la carrera, como si mi papi me leyera el pensamiento, me alz\u00f3 por encima de sus hombros y fue en ese instante que llegu\u00e9 tan cerca de ella que la agarr\u00e9 por los cabellos y la traje hacia a m\u00ed con todas mis fuerzas\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Ustedes no me van a creer, pero desde esa noche Itoschi tiene esa marca en su cara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\"><strong>LA VACA Y LA CENTELLA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Una vaca chozpaba y com\u00eda monte en un hermoso campo. Todas las tardes iba ah\u00ed, se quedaba viendo el cielo hasta que aparec\u00edan las primeras estrellas haciendo figuras con sus danzas. La luna tambi\u00e9n aparec\u00eda, unas veces, semejante a un cambur cuyaco, y otras, parecida a una arepa de ma\u00edz de las que cocinan en Coro. Aparec\u00eda como perdida en un inmenso fieltro negro, ella la ve\u00eda y la luna desconchaba su risa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSi pudiera ser amiga de esas cosas que brillan all\u00e1 arriba, son tan alegres y bellas, siempre brillando, no necesitan andar buscando comida ni registrando ese campo de nubes para beber agua; quisiera saber c\u00f3mo hacen para mantenerse vivas\u00bb. Dec\u00eda la vaca cada vez que iba a dormir.<\/p>\n\n\n\n<p>Una noche la oy\u00f3 una centella que pasaba por ah\u00ed, se le acerc\u00f3 y le dijo: \u00abNo est\u00e9s tan segura que no comemos, a m\u00ed, por ejemplo, me gustan las piedras, ahora mismo ando buscando una. Me gusta saborear las formas de sus durezas, masticar sus corazones donde se graba el sonido de los r\u00edos, me encantan las piedras peque\u00f1as, las digiero bien y luego se quedan guindando en mi cola de fuego y las paseo por todo el universo hasta que algunas se me caen y vuelven a la tierra. Si no me las como, pierdo velocidad y no tengo en qu\u00e9 gastar mis colores\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La vaca se alegr\u00f3 mucho porque sinti\u00f3 que sus deseos se estaban cumpliendo, pero pens\u00f3 que se le har\u00eda muy dif\u00edcil andar tras la centella a d\u00f3nde a \u00e9sta se le ocurriera ir a comer piedras. \u00abElla recorre el cielo en un momentito, en cambio yo, solo tengo un pedazo de tierra, y mi andar es muy, pero muy lento, \u00bfqu\u00e9 podr\u00e9 hacer?\u00bb, rumor\u00f3. Se puso afligida y triste ante el riesgo de que no creciera tal amistad. De repente record\u00f3 que estaba cumpliendo diez a\u00f1os, y a esa edad, seg\u00fan le cont\u00f3 su madre, todas las vacas fabrican una piedra en sus est\u00f3magos que luego dejan caer en el monte y las personas las usan como remedios.<\/p>\n\n\n\n<p>La vaca pas\u00f3 todo el d\u00eda tratando de vomitar la piedra, cuando ya estaba cansada y decepcionada de s\u00ed misma, cuando crey\u00f3 que sus esfuerzos eran in\u00fatiles, sinti\u00f3 que una pelotita le iba rodando por dentro, pasando de un est\u00f3mago a otro hasta que empez\u00f3 a subir por la tr\u00e1quea oblig\u00e1ndola luego a abrir el hocico. \u00a1S\u00ed, era la piedra de sus diez a\u00f1os, la piedra que la convert\u00eda en una vaca de verdad, grande y astuta! La vio salir y dar muchas vueltas por el aire dirigi\u00e9ndose directamente al pasto, pero faltando unos cent\u00edmetros para llegar a este, apareci\u00f3 la centella y se la comi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera creci\u00f3 una bonita amistad entre las dos: la vaca alimentaba a la centella, siendo la \u00fanica vaca que vomitaba piedras que no caen en el suelo, y la centella le brindaba su compa\u00f1\u00eda nocturna, siendo as\u00ed la primera habitante del cielo en comer piedras que no viven en el suelo sino dentro de una vaca.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/arnaldo-jimenez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Arnaldo Jim\u00e9nez EL SOMBRERO QUE ATRAPA SUE\u00d1OS En otros circos podr\u00e1s ver a magos que sacan palomas de sombreros cuyos fondos no pueden ser vistos; esos sombreros se llamaban chisteras. 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