{"id":16634,"date":"2025-07-02T15:42:04","date_gmt":"2025-07-02T20:12:04","guid":{"rendered":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/?p=16634"},"modified":"2025-07-02T15:42:04","modified_gmt":"2025-07-02T20:12:04","slug":"la-cabalgata-tenebrosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/la-cabalgata-tenebrosa\/","title":{"rendered":"La cabalgata tenebrosa"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\">Otrova Gomas<\/h4>\n\n\n\n<p>CAP\u00cdTULO I LAS ENTRA\u00d1AS DEL LOBO<\/p>\n\n\n\n<p>KURLO MASTRODOM\u00c9NICO ten\u00eda algo que le diferenciaba de las dem\u00e1s personas: apenas se empezaba a poner nervioso, tomaba el dedo me\u00f1ique de su mano izquierda y, lo forzaba hacia atr\u00e1s hasta sentir el sonido del metacarpo al fragmentarse. A diferencia de individuos inestables y de los masoquis-tas principiantes, cuando notaba que ya estaba desprendido, no se quedaba quieto, segu\u00eda con el pulgar y luego intentaba amarrarse las dos extremidades sueltas hasta calmar el estado de ansiedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes lo conoc\u00edan desde los d\u00edas de la juventud, comentaban en las ch\u00e1charas de sobremesa que eso era an\u00e9cdota, y lo que realmente le caracterizaba era su irascibilidad extrema, un estado de c\u00f3lera que, en cuesti\u00f3n de segundos le hac\u00eda pasar del trato cordial y las sonrisas, a una agresi\u00f3n brutal e inmisericorde contra quienes le llevaran la contraria. Pero sin duda que fueron su inteligencia, el sentido de la justicia y una frialdad incrustada en lo m\u00e1s profundo de su alma, lo que lo llev\u00f3 a terminar en el s\u00f3rdido mundo de los asesinos por encargo de Runa Town.<\/p>\n\n\n\n<p>Su historia era una de esas que producen desaz\u00f3n. Un caso m\u00e1s en las conjuraciones de la fatalidad para poner a prueba la voluntad de los protagonistas del drama social. Su madre, harta de vivir esclavizada en las cocinas y lavando ropa de terceros, se drogaba en los fogones. All\u00ed se met\u00eda dosis despiadadas de ajo y cebolla cruda, absorb\u00eda ali\u00f1os y com\u00eda manteca pura y, en el paroxismo de aquel viaje hacia mundos fantasmag\u00f3ricos, beb\u00eda lavaplatos que la hac\u00edan derrumbarse en ataques epil\u00e9pticos de placer. El padre solo trabajaba medio tiempo en los d\u00edas impares debido a un juramento que le hizo al abuelo, un eterno desempleado, que no solo odiaba el trabajo, sino que iba a las f\u00e1bricas a las horas de salida de los obreros y les insultaba, acus\u00e1ndoles de desperdiciar la vida sin darse cuenta. Tal actitud rebelde, le hizo sufrir d\u00edas de penuria, escasez y sufrimientos, en los que arrastr\u00f3 a toda la familia hasta la noche de su muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue en los tiempos de su infancia y por las carencias que tuvo que soportar, cuando Kurlo aprendi\u00f3 a sobrevivir apoy\u00e1ndose en un dueto infalible: el c\u00e1lculo y la inteligencia. En esa \u00e9poca conoci\u00f3 las riquezas culinarias que atesoran las hojas de los \u00e1rboles, cazar peque\u00f1os animales de los bosques y beber el agua de los r\u00edos. La supervivencia se le volvi\u00f3 un deber por necesidad y una obligaci\u00f3n para forjar futuro y, con ella, se estrech\u00f3 la mano.<\/p>\n\n\n\n<p>En su inquietud, adem\u00e1s de la dificultad de convivir con la madre, apenas sali\u00f3 de la adolescencia tuvo que abandonar el hogar por los continuos enfrentamientos con el padre. Bastaba que los dos se encontraran, para que su progenitor le pusiera un tema conflictivo y empezaran a discutir en un crescendo de violencia. Lo que se iniciaba como una discrepancia tonta, terminaba con insultos, groser\u00edas, acusaciones y el lanzamiento de objetos contundentes, algo que apenas apaciguaba el llanto de la madre drogada pidi\u00e9ndoles que se calmaran, pero solo terminaba cuando el joven se iba de la casa tirando la puerta y amenazando con quemar el sitio mientras durmieran.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue despu\u00e9s de una agria pelea, en la que casi mata al padre y a dos vecinos que trataron de salvarlo, cuando tom\u00f3 la decisi\u00f3n de irse para siempre del rinc\u00f3n familiar, aun sabiendo que perd\u00eda aquel contrincante c\u00f3modo y dispuesto a saborear la caricia incondicional de sus agravios.<\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda de la partida, el sol se le ocult\u00f3 con nubes tormentosas y, la melancol\u00eda, que nunca conoci\u00f3 en la vida, ocup\u00f3 por breves instantes el lugar de su \u00edmpetu agresivo, aunque solo solt\u00f3 una l\u00e1grima. No por los que le dieron la vida. Era el adi\u00f3s postrero y tributo silencioso a Marlene, la hija del vecino que, religiosamente, se desnudaba frente a su ventana antes de acostarse sin saber que \u00e9l la miraba detr\u00e1s de las cortinas.<\/p>\n\n\n\n<p>Si al principio pas\u00f3 dificultades por la falta de dinero y la ausencia de una mujer que le lavara la ropa con el cari\u00f1o materno, a los pocos a\u00f1os la vida le dio cartas de ganador y empez\u00f3 a hacer fortuna. Su primera incursi\u00f3n en el mundo de los negocios fue una exitosa cadena de retretes femeninos que, dotados de una red de tubos pl\u00e1sticos individuales, permit\u00eda que varias damas pudiesen compartir el mismo ba\u00f1o al mismo tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1os m\u00e1s tarde, un trabajo inesperado ampli\u00f3 la holgura de sus finanzas: los cobardes del barrio que deseaban darle una paliza a alguien que no les respetaba, encontraron en la habilidad y la violencia de Kurlo el instrumento perfecto para el ejercicio de una venganza de altura y ejemplarizante. Esto, adem\u00e1s de llenarle los bolsillos, le sirvi\u00f3 para aumentar el extra\u00f1o sentimiento de justicia que ten\u00eda anclado en el coraz\u00f3n desde los tiempos de la escuela.<\/p>\n\n\n\n<p>Era un espect\u00e1culo pat\u00e9tico ver a aquel joven fornido cuando se enfurec\u00eda a nombre de otros y, les pegaba a sus enemigos quebr\u00e1ndole los huesos, mientras, a su lado, el que le hab\u00eda contratado insultaba a la v\u00edctima y le hac\u00eda sombras de boxeo como si fuera \u00e9l quien le pegara.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo de esa actividad pas\u00f3 a vivir el joven Mastrodom\u00e9nico, al fracasar el negocio de los retretes femeninos por la eterna desconfianza de las mujeres. Fue en esos d\u00edas de ejercicio de violencia, y sin que nadie supiera sus razones, que incursion\u00f3 como autodidacta en el apasionante mundo de la f\u00edsica.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s pas\u00f3 lo que pas\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>CAP\u00cdTULO II EL DISGUSTO<\/p>\n\n\n\n<p>A QUELLA NOCHE del 8 de abril hab\u00eda un descontento generalizado en la capital de Luxaria. Los diarios y, m\u00e1s tarde los noticieros de televisi\u00f3n, solo hablaban del descubrimiento de otro enorme desfalco al erario p\u00fablico por parte de un grupo de pol\u00edticos vinculados al Gobierno. La gente, en las churrasquer\u00edas, en los bares, en el paseo Lim\u00f3n y por casi toda Runa Town solo se hablaba de lo mismo. Unos dec\u00edan: \u00ab\u2014\u00a1Otro robo m\u00e1s!, \u00a1desgraciados! y seguro que no les pasa nada\u00bb. Algunos se desahogaban con el cl\u00e1sico: \u00ab\u2014Dios m\u00edo, \u00bfc\u00f3mo es posible que esto ocurra en el pa\u00eds?\u00bb, y en la intimidad de los hogares, por doquier se repet\u00eda el popular lamento: \u00ab\u2014\u00a1Qu\u00e9 dolor! \u00a1Con eso hubi\u00e9ramos pagado la deuda externa!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras la onda de decepci\u00f3n y amargura colectiva se extend\u00eda por la noche luxariana, a la misma hora, en el apartamento de Kurlo en el barrio la L\u00ednea, hab\u00eda una calma fuera de lo com\u00fan. Se encontraba en lo que \u00e9l llamaba, una sesi\u00f3n de silencio absoluto. Un estado de concentraci\u00f3n sist\u00e9mica y de pensamiento cero, al que se somet\u00eda para atrapar la paz espiritual y reencontrarse con el sentido universal de la justicia. Algo que, seg\u00fan \u00e9l, solo pod\u00eda nacer en un estado de mutismo total y sin el m\u00e1s m\u00ednimo murmullo.<\/p>\n\n\n\n<p>Gracias a una extra\u00f1a y compleja hermeticidad f\u00edsica que hab\u00eda logrado, la presi\u00f3n ambiental de su apartamento llegaba a unos puntos que pod\u00edan dejar at\u00f3nito a un arquitecto aventurero. Pero aquella elipsis extrema, si bien parec\u00eda encadenada al mundo de los t\u00e1ntra hinduistas, al kalachakra tibetano o inspirado en el Libro de los Secretos, ten\u00eda una diferencia con todos ellos: a causa de las delgadas l\u00e1minas de acero que hab\u00eda instalado en las paredes y, haber cubierto los vidrios de las ventanas con grafe-no, bastaba que se produjese un leve murmullo para que se inicia ra un eco, en el cual las vibraciones del sonido se propagaban rebotando por todas partes, y la resonancia iba aumentando hasta volverse insoportable al o\u00eddo humano<a href=\"javascript:void(0)\">1<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00edan las ocho y treinta de la noche. El silencio ya estaba instalado en el lugar y empezaba el lento desprendimiento de Kurlo de su estado de conciencia, cuando justo en ese instante, son\u00f3 el timbre del apartamento sin que nadie lo esperara. Apenas lo sinti\u00f3, su cuerpo sufri\u00f3 un impacto. Sab\u00eda lo que pod\u00eda significar aquel timbrar repetitivo. Cerr\u00f3 los ojos y, haciendo una mueca con la boca, se apret\u00f3 los o\u00eddos con las dos manos. No se imaginaba el inoportuno reci\u00e9n llegado, el da\u00f1o que pod\u00eda causar al pulsar su dedo con la baquelita del timbre que desencaden\u00f3 el estr\u00e9pito.<\/p>\n\n\n\n<p>Su reacci\u00f3n instintiva fue tratar de saltar hacia la ventana para despresurizar la habitaci\u00f3n. Aunque exist\u00eda el riesgo de que, al igual que en los aviones volara por los aires todo lo que estaba adentro, pens\u00f3 que era menos peligroso que la fuerza cortante de aquel sonido de timbre suelto saltando entre paredes. Pero fracas\u00f3 en su intento. La onda sonora, ya m\u00e1s penetrante y aguda que al comienzo, al tropezar con su cuerpo lo lanz\u00f3 hacia un lado y casi lo deg\u00fcella. Intent\u00f3 pararse, pero ella regres\u00f3 tratando de cortarlo y aument\u00f3 la sonoridad. Con las manos a\u00fan protegi\u00e9ndole los o\u00eddos, Kurlo maquin\u00f3 otra opci\u00f3n: crear un contra ruido. Tendr\u00eda que llegar al tocadiscos y poner una pieza a todo volumen que, al enfrentarse con las ondas sonoras del timbre lograra restablecer la calma. Pr\u00e1cticamente se arrastr\u00f3 como una culebra y alcanz\u00f3 el equipo de sonido que reposaba en la mesa, tom\u00f3 un disco de los Rolling Stone y lo puso al m\u00e1ximo volumen.<\/p>\n\n\n\n<p>El efecto esperado fue inmediato. Al o\u00edr a los ingleses saltarines gritando, la resonancia ces\u00f3 como por decreto celestial y anul\u00f3 tambi\u00e9n la de los roqueros haciendo que el silencio regresara al apartamento.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasados unos minutos y sobreponi\u00e9ndose a los acontecimientos, Kurlo se levant\u00f3 del piso, abri\u00f3 las ventanas y, pose\u00eddo por la furia, se dirigi\u00f3 a la entrada para verle la cara al que le hab\u00eda interrumpido la concentraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, a veces, la vida juega sola con sus cartas. Justo en el momento en que abri\u00f3 la puerta y se enfrent\u00f3 a cuatro inesperados visitantes, por uno de esos caprichos del cerebro, las dendritas de un ax\u00f3n del lado izquierdo, que en el de Kurlo eran las que desataban las furias, empezaron a ser penetradas sexualmente por el n\u00facleo de una neurona del hipot\u00e1lamo al que hac\u00eda rato estaban provocando. Aquello, en el acto, transform\u00f3 la ira de Kurlo en una onda de paz y amor e hizo que les recibiera con la mejor de sus sonrisas.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos decir, para no minimizar la realidad y revelarnos como incapaces de definir los estados espirituales de la ternura y la misericordia, que en sus labios estaba dibujada esa expresi\u00f3n de perd\u00f3n que solo es posible encontrar en un fan\u00e1tico de iglesia cuando dice que ha visto a Dios.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-right\"><a href=\"https:\/\/eldienteroto.org\/wp49\/jaime-ballestas-otrova-gomas\/\">Sobre el autor<\/a><\/h4>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Otrova Gomas CAP\u00cdTULO I LAS ENTRA\u00d1AS DEL LOBO KURLO MASTRODOM\u00c9NICO ten\u00eda algo que le diferenciaba de las dem\u00e1s personas: apenas se empezaba a poner nervioso, tomaba el dedo me\u00f1ique de su mano izquierda y, lo forzaba hacia atr\u00e1s hasta sentir el sonido del metacarpo al fragmentarse. 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